La mayor guerra que el mundo ha conocido

|| Tucídides y la democracia /12

Ilustración de A.Tassos para The Peloponesian War

Cuando Tucídides se dispone a contar la guerra entre los espartanos y los atenienses, parte de dos premisas, de las que quizá no es del todo consciente o que considera tan obvias e indiscutibles que ni siquiera les da importancia.

La primera premisa es la de  la supremacía absoluta de la cultura a la que pertenece, la griega, sobre cualquier otra. Plutarco no podrá condenar a Tucídides por lo que condenó a Heródoto, por ser filobárbaro, por sus simpatías hacia los no griegos, por su no declarada pero evidente preferencia por héroes de integridad plena, como el troyano Héctor, su esposa Andrómaca o su padre Príamo, frente a los caprichosos, mentirosos, soberbios o fatuos que pueblan las filas de los aqueos: Aquiles, Ulises, Agamenón, Áyax.

Su segunda premisa es que la guerra que va a contar es la mayor que jamás ha tenido lugar, una afirmación que llevó a Harder a opinar que Tucídides “padecía una especie de daltonismo histórico que le hacía ver como menos importante todo lo anterior a su época”  [1] Alsina, 138.

En ese “todo lo anterior” se encuentra, por supuesto, la guerra de Troya, que contempló la gran coalición de todos los estados griegos contra un reino asiático, la guerra de los Siete contra Tebas, en la que la capital beocia fue atacada por siete caudillos griegos, anterior en una o dos generaciones a la de Troya; pero también todas las guerras contadas por Heródoto en sus historias, de egipcios, persas o asirios, e incluso las Guerras Médicas entre griegos y persas.

El Imperio persa poco antes de las Guerras Médicas, en las se enfrentó a los estados griegos.

Ahora bien, quizá Tucídides no exageraba en su afirmación, pues, si tenemos en cuenta los conocimientos de la época acerca del pasado, la guerra entre el imperio ateniense y Esparta y sus aliados alcanza unas dimensiones comparables quizá no en extensión, pero sí en estrategia y poderío militar a las guerras de conquista persas. Esta idea se ve reforzada por la certeza de que la guerra entre Atenas y Esparta enfrentaba a quienes, como aliados, habían ya detenido la invasión persa en repetidas ocasiones y habían acabado por imponer sus condiciones a aquel poderoso imperio que se extendía por medio mundo conocido.

Eso sí, la afirmación de Tucídides acerca de lo incomparable de esta guerra, sí parece escrita cuando ya la guerra arquidama se había convertido en una guerra total, que implicaba a estados y ciudades de todo el Mediterráneo, desde Sicilia e Italia hasta toda la costa de Asía Menor. Posiblemente, con el desarrollo del conflicto, Tucídides se dio cuenta de que se encontraba ante algo mucho mayor que un enfrentamiento puntual entre Atenas y Esparta.

Continuará…


[El texto en otro color ha sido añadido en 2016]

TUCÍDIDES Y LA DEMOCRACIA

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