La meta del viaje es lo de menos, lo que importa es el camino
Paradoja nº9

Se dice en el resumen y enumeración final de las paradojas que aparecen en Las paradojas del guionista:

“Los personajes han de tener un objetivo, una meta que lograr, pero es objetivo o meta en realidad no es lo que le importa al guionista: lo importante no es el punto de destino, sino el viaje. Aunque esta idea tiene mucho que ver con el macguffin, se analiza en detalle en “El camino y el destino”. (Las paradojas del guionista, 341)

 

Como es sabido, el macguffin es algo que interesa mucho a los personajes y que también interesa al espectador, pero que, según Hitchcock, no debe preocupar demasiado al guionista. Se trata de una excusa para enviar de un lado a otro a los personajes, para justificar sus acciones: detener a los malvados, robar el banco, encontrar los planos secretos, desactivar bombas atómicas que orbitan alrededor de la tierra, como en Space Cowboys de Clint Eastwood. Para el guionista, todo esto son excusas para contar algo más importante: los conflictos entre los personajes, sus sueños y sus debilidades, sus fracasos y sus éxitos, las relaciones que se establecen entre ellos. El lector puede encontrar este asunto desarrollado en extenso en las páginas 232 y siguientes de Las paradojas del guionista, así que aquí solo repetiré la excelente reflexión de T.S.Eliot acerca del significado de un poema:

“El significado de un poema es el hueso lanzado por el ladrón para distraer al perro guardián de la mente mientras el poema prosigue con sus propios y más profundos asuntos”.

Intentar reducir un poema a su significado es algo parecido a hacerle la autopsia a alguien que todavía está vivo: lo mataremos. Un poema es más que su significado, si es que tiene algún significado. De hecho, un buen poema no es que no tenga significado, es que tiene significados, muchos significados, además de todas esas otras cosas a las que alude Eliot y que son lo que diferencia a un poema de, por ejemplo, un aforismo, una definición de diccionario o un texto ensayístico o descriptivo.

Lo mismo que con un poema, sucede con una película, donde se podría decir que no solo el macguffin, sino todo el argumento, toda la compleja trama, toda la película en su estructura y efectos, no es más que un gigantesco macguffin que tiene el objetivo de provocar algo más interesante: emociones en el espectador (y dentro de las emociones incluyo las reflexiones, por supuesto).

En cualquier caso, esta paradoja de que lo que importa es el camino se ha conocido tradicionalmente como “Ítaca”, en referencia al poema de Kavafis acerca del viaje de Ulises que Homero cuenta en la Odisea. En Las paradojas cito el final del poema, aquí lo ofrezco íntegro:

ITACA
(Kavafis, 1911)

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo,
que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje,
sin ella no habrías emprendido el camino,
pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Itacas.

Se suele pensar que el tema o mitema (tema mitológico) o litema (tema literario) “Ítaca” fue creado por el poeta Konstantino Kavafis, pero en realidad es casi tan antiguo como la misma Odisea de Homero. Una de las primeras muestras es un hermoso poema de Petronio, Exhortación a Ulises:

Deja tus moradas y busca costas extranjeras,
oh joven: para ti nace un nuevo orden de cosas
No sucumbas al mal: te ha de renovar el Danubio extremo,
el bóreas helado, los tranquilos reinos del Egipto
que ven al sol levantarse y descender.
Y, más grande, que descienda Ulises en lejanas playas.

He dedicado sección de mi mundo digital a versiones de este tema en poemas y textos todas las épocas. Esa sección se llamaba al principio Utanapishti, pero ahora se llama simplemente Nostoi (Los regresos).

Atenea muestra Ítaca a Ulises

Pues bien, aunque se han dicho muchas cosas interesantes acerca de este asunto de si lo que importa es la meta o el viaje, una de las mejores pertenece a Goethe:

“No bastará con dar pasos que algún día puedan llevarles a la meta, sino que cada uno de ellos tiene que ser paso y meta al mismo tiempo”.

Puedes leer un comentario acerca de este consejo de Goethe en El destino y el camino, donde explico que la idea puede referirse tanto a la vida como a la narrativa, donde cada paso es importante y no una simple excusa para avanzar la trama, como sucede en tantas series y películas actuales donde muchas escenas solo están ahí para que después ocurra algo.

Por fortuna, eso no sucede en otras  películas, y sobre todo en algunas nuevas series, que se preocupan porque cada paso sea en sí mismo interesante, seguramente porque confían, como Homero, en su poder narrativo y no solo en trucos de guionista más o menos efectivos. De esto hablo extensamente en mi libro El guión del siglo 21.


Las paradojas del guionista
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Página de Las paradojas del guionista

“Con esta obra Daniel Tubau desmonta muchos de los tópicos que rodean el mundo del guión. Y lo hace rehuyendo las fórmulas magistrales y buscando más las excepciones que las normas.Y qué mejor manera de enfrentarse a ello que mediante paradojas propias de la creación. Todas se relacionan con la naturaleza de la redacción de guiones y el trabajo del guionista.”

 

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Se enumeran y explican las paradojas de Las paradojas del guionista, pero se añaden nuevas ideas y consideraciones, a veces mostrando que incluso existen interesantes excepciones no ya respecto a las normas y reglas, sino también respecto a las propias excepciones.

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