Las causas tenues de Xi Kang

Xikang habla en sus ensayos de las causas tenues: esos pequeños pero continuos cambios que apenas advertimos, precisamente por lo tenues que son. Dice Xi Kang que el error de quienes quieren alcanzar longevidad o vida inmortal es recurrir a las grandes pócimas cuando ya es demasiado tarde, del mismo modo que hacen los enfermos que se quieren curar cuando la enfermedad ya está muy avanzada.

Pone un ejemplo elocuente del médico Bian Que, que detectó la enfermedad del duque Huan de Qi desde sus primeros estadios, pero el duque se negó a ser tratado, porque no se consideraba enfermo. Semana tras semana, el médico detectó el avance silencioso de la enfermedad, pero sus advertencias fueron desoídas. Finalmente, la enfermedad se extendió a la médula espinal, lo que ya hacía imposible su curación.

Como dice Xi Kiang:

“En realidad, la enfermedad está hecha de síntomas tenues y el que no se les ponga remedio cuando se manifiestan es la causa de que, después, muchas sean las pociones que no tienen ningún efecto”.

(en Elogio de la anarquía por dos excéntricos chinos del siglo III)

Hace más de 13 años hablé de esto en Enfermos imaginarios:

Comenté un día con Ángeles a propósito de las aprensiones de su hermano: “¿No será que la gente que se queja de dolencias que todos consideran imaginarias están dotados de una acentuada sensibilidad?

Es decir: a lo largo de nuestra vida se van produciendo en nuestro organismo pequeñísimos cambios, que luego nos pasan factura en la vejez. (8 de mayo de 1996)

Al asunto de las causas tenues he dedicado mi libro La gota china.

 


[Publicado el 9 de abril 9, 2009]

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