Liliana en La Recoleta

En el cementerio bonaerense de La Recoleta los visitantes buscan la tumba de Evita Perón, que no se encuentra fácilmente. Pero hay otras tumbas muy hermosas en ese cementerio que semeja calles, como una ciudad de los muertos bien ordenada.

A mí me impresionó la tumba de una muchacha que se llamaba Liliana y que murió a los 26 años, en 1970.


Junto al mausoleo y a la tumba (a la que no pude descender) hay una escultura que representa a la muchacha, que parece uno de los personajes lánguidos de Poe: delgada, triste y hermosa.
Tras los cristales se puede ver un cuadro, que en la fotografías apenas se aprecia. Cuando estuve allí por primera vez hice un boceto del cuadro, pero no pude tomar ninguna fotografía.

 

No sé cómo murió Liliana, pero debió de suceder de un modo absurdo, como se adivina por el mensaje del padre, grabado en una placa.

A MIA FIGLIA
Solo mi chiedo il perché
Tu sei partita e distrutto hai lasciato il mio cuore
Que te solamente voleva. Perché?
Perché? Solo il destino sa il perché e mi domando perché?
Perché non si puó stare senza te, perché?
Tanto bella eri che la natura invidiosa ti distruto, perché?
Perché, solo mi domando si dio c’é, con se porta via ció che suo non é.
Perche ci distrugge e lascia all’infinito il dolore!
Perché? Credo al destino e non a te, perché?
Perché solo so che sempre sogno con te, perché c’é di che?
Per tutto lámore che sente il mio cuore per te.
Perché? Perché?
Il tuo papá

(Esklepsis 4, 1998)

Ahora, en 2006, cuando estaba sentado junto a la tumba de Liliana escuché a una guía que contaba su historia: murió cuando se hallaba en un refugió en la montaña y cayó una gran nevada y el techo se desplomó sobre ella.

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