Memorias del egotismo

El título de esta entrada pertenece, por supuesto a Stendhal, que escribió en 1893 Recuerdos del egotismo, donde dice:

«No me conozco a mí mismo, y esto, cuando algunas noches pienso en ello, me deja desolado. ¿Soy bueno, malo, inteligente, tonto?».

¿Qué es exactamente el egotismo?

Su definición corre en paralelo, mediante contradicción o semejanza, con la de otras palabras afines, como egoísmo y egocentrismo. La Academia de la Lengua asegura que el egotismo es el deseo de hablar de uno mismo, que no es mala definición.

No significa necesariamente que cuando uno siente ese deseo de hablar de sí mismo lo haga bien. Uno puede hablar de sí mismo tan mal como lo hace, al menos en apariencia, Emil Cioran; o como lo hace, esta vez sin duda con mayor sinceridad, V.S.Naipaul. En estos cuadernos ególatras míos, en estas memorias del egotismo, habrá ocasión de precisar la definición, no por afán de alcanzar la exactitud lingüística, que siempre es huidiza, sino por el deseo de entender un poco mejor las cosas, y entre esas cosas a mí mismo.

Como aperitivo, ofrezco las definiciones que propone la Academia de la Lengua de España. Todas ellas  tienen una connotación negativa:

egotismo.

(Del ingl. egotism).

 1. m. Prurito de hablar de sí mismo.

 2. m. Psicol. Sentimiento exagerado de la propia personalidad.

egoísmo.

(Del lat. ego, yo, e -ismo).

 1. m. Inmoderado y excesivo amor a sí mismo, que hace atender desmedidamente al propio interés, sin cuidarse del de los demás.

 2. m. Acto sugerido por esta condición personal.

egocentrismo.

(Del lat. ego, yo, y centro).

 1. m. Exagerada exaltación de la propia personalidad, hasta considerarla como centro de la atención y actividad generales.

egolatría.

(Del gr. ἐγώ o lat. ego, yo, y -latría).

 1. f. Culto, adoración, amor excesivo de sí mismo.


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