Padre e hija luchan por La nueva filosofía

LA MITAD OCULTA – Oliva Sabuco 3

En Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía, presenté a Oliva Sabuco, una filósofa de la época de Felipe II. En Defensa de Oliva Sabuco recordé el encendido elogio que el estudioso José Marco Hidalgo hizo de la “ilustre alcacereña” y la defensa de su autoría frente a quienes ponían en duda que una mujer de 23 años pudiera haber escrito una obra tan importante, pero acabé revelando que el propio Marco Hidalgo cambió de opinión y llegó a la conclusión de que ella no era la autora del libro.

Actualmente (1998) suele atribuirse la Nueva Filosofía a Miguel Sabuco, el padre de Oliva, debido precisamente a los argumentos de José Marco Hidalgo, el antes defensor de Oliva.

Portada de un libro dedicado a La nueva filosofía en el que se atribuye la obra a Miguel Sabuco y no a su hija Oliva

Ahora bien, ¿qué pruebas presentó José Marco Hidalgo para lograr que los expertos e incluso la Biblioteca Nacional de España cambiaran la atribución y editaran o catalogaran el libro como escrito por Miguel y no por Oliva?

Son de muy diverso tipo

1) La carta de autorización que Miguel Sabuco dio en 1587 a uno de sus hijos para publicar la obra en Portugal:

“Sepan cuantos esta carta de poder vieren como yo el bachiller Miguel Sabuco, vecino desta ciudad de Alcaraz, autor del libro intitulado Nueva filosofía, padre que soy de Doña Oliva mi hija, a quien puse como autor sólo para darle honra, y no el provecho ni interés, otorgo y conozco todo mi poder complido.”

Según parece, este documentro logró que la Biblioteca Nacional de España decidiese  cambiar la atribución de la obra. Parece una decisión impulsiva en exceso, sea quien sea el autor de la La nueva naturaleza.

2) El testamento de Miguel Sabuco, con fecha de 20 de febrero de 1588:

“In dei nomine Amen. Sepan cuantos esta carta de testamento e última voluntad vieren como yo el bachiller Miguel Sabuco, vecino desta ciudad de Alcaraz, estando en salud y en my seguro entendimiento e memoria natural la que Dios nuestro señor fue servido de me dar, temyendome de la muerte ques cosa natural, creyendo como creo el misterio de la santísima trynidad y todos aquellos que tiene creer e confiesa la santa madre yglesia católica romana y en esta católica creencia, me confieso de haber vivido y protesto de vivir y morir, tomando como tomo por intercesora y abogada a la bienaventurada señora santa María nuestra señora, a la cual suplico ruegue a su preciosisimo hijo nuestro señor Jesuchristo perdone mi anima y la lleve a su santa gloria a gozar con sus santos quando El sea servido, hago e ordeno este mi testamento e ultima voluntad en la forma e manera siguiente…”

Etcétera, etétera… hasta que asegura:

“Item, aclaro que yo compuse un libro yntitulado Nueva Filosofía e una norma y otro libro que se ymprimiran, en los cuales todos puse e pongo por autora a la dicha Luisa de Oliva my hija, sólo por darle el nombre e la onra, y reservo el fruto e probecho que resultare de los dichos libros para my, y mando a la dicha my hija Luisa de Oliva no se entremeta en el dicho privilegio, so pena de mi maldición, atento lo dicho, demás que tengo fecha ynformación de cómo soy el autor y no ella. La qual ynformación está en una scriptura que paso ante Villarreal scribano.”

Como se ve, tanto en el poder entregado a su hijo para editar el libro en Portugal, como en su testamento, Miguel Sabuco se proclama a sí mismo autor de La Nueva Filosofía y amenaza a su hija con su maldición si se atreve a discutirlo.

A la vista de estos datos, y con la misma firmeza con que antes defendiera la autoría de Oliva, Jose Marco Hidalgo pasó a defender entonces la autoría del padre, que le parece fuera de toda duda. Marco Hidalgo termina su artículo con una disculpa dirigida a Oliva:

“Perdóname, ilustre alcacereña, si al examinar los archivos de esta ciudad, en los que me prometía encontrar importantes documentos que hubiesen contribuido a enaltecer más y más tus gloriosos méritos, haya dado con el engaño fraguado por tu mismo padre y por él descubierto y confesado en su testamento, bajo el peso tremendo de una maldición tal vez inmerecida. Hubo un tiempo en que creí que, si tus mortales restos reposaban en la modesta y hoy arruinada parroquia de San Pedro, de esta ciudad, el universo entero era demasiado pequeño para contener la gloria que supiste alcanzar con tus escritos. Mas confieso con el mayor sentimiento que me he equivocado, puesto que el sepulcro de tu gloria es mucho más reducido que el de tu cuerpo. Este continuará su eterno sueño en la parroquia de San Pedro; el de aquélla se halla entre las empolvadas y amarillentas hojas de los protocolos de Alonso Romero y Francisco Gonzalez de Villarreal.”
(Jose Marco Hidalgo en Oliva de Sabuco no fue escritora, en Revista de archivos y museos, julio de 1903)

El libro de Benjamín Marcos

Años después, otro estudioso, Benjamín Marcos escribió un libro acerca de Miguel Sabuco que tituló significativamente: “Miguel Sabuco (antes doña Oliva)”. Aunque también él asegura que hubiera preferido que el autor de La Nueva Filosofía fuera autora, admite que los argumentos de Jose Marco Hidalgo le han convencido y añade que no era razonable pensar que una mujer de veintitrés años pudiera escribir una obra tan notable.

Así quedó sentenciado el asunto de Oliva Sabuco y su padre. En la actualidad, casi todos los expertos atribuyen La Nueva Filosofía a Miguel Sabuco. Sin embargo hay algunas detalles que me hacen dudar.

Continuará…

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[Publicado en 1998 en Esklepsis. Revisado en 2012 y en 2017]


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