Las simpatías de Tucídides

|| Tucídides y la democracia /26

Seguimos con la objetividad discutida de Tucídes y repito una cita de Alsina:

“Es por ese camino, a través de las simpatías o antipatías que Tucídides haya podido reflejar en su obra que, desde hace algún tiempo, ha empezado a surgir una corriente interpretativa que rebaja en gran manera la tan cacareada imparcialidad del historiador Tucídides” .

La pregunta que nos podemos hacer es: ¿Cómo detectar estas simpatías y antipatías? Hablaré de eso más adelante (en “Lectura de Tucídides”), pero vale la pena insistir en que la verdadera opinión de Tucídides no podemos obtenerla a través de la lectura de los discursos que él mismo recoge de sus coetáneos. No podemos leer los discursos y considerar que cuando alguien razona mal eso revela que Tucídides quiere rebajarlo a nuestros ojos. Serí demasiado sencillo. Yo creo que podemos plantearnos tres posibles calificaciones de los discursos tucidídeos:

1. Son reproducciones exactas, en sus detalles esenciales, de lo que dijeron los diversos personajes. En tal caso, si alguien razona mal o razona bien no es culpa de Tucídides sino del que habla.

 

2. Los discursos son un instrumento mediante el que Tucídides nos trasmite sus ideas, para bien o para mal, a favor o en contra, acerca de quien habla.

Este segundo supuesto, que, como se ha visto, resulta más plausible que el primero, plantea varios problemas, aunque no carece de interés: hay que interpretar, desentrañar, descifrar, la cuarta parte de la obra tucidídea. Y hay que hacerlo, además, no partiendo de nuestro punto de vista, sino del punto de vista de Tucídides, que es precisamente lo que se está buscando. Si yo transcribo un discurso de Hitler, lo haré con la intención más o menos explícita de que mis lectores constaten por sí mismos lo irracional del discurso, pero si ese discurso se transcribe en un panfleto nazi, la intención será justamente la contraria. Del mismo modo, nos puede parecer que los discursos del espartano Brásidas son débiles porque son antidemocráticos, pero ello es fundamentalmente porque nosotros somos demócratas. Para un oligarca, sus argumentos podrían ser muy convincentes y los de Pericles, o los de Cleón, meros tópicos. Basta leer a Platón para ver qué fácil es que ideas que a nosotros nos parecen muy convincentes en realidad son expuestas para luego refutarlas.

Con todo esto no quiero defender un relativismo que impide la discusión racional, supeditando todo a la ideología personal. Sólo pretendo decir que hay que ser muy cauto al sostener que las razones de este o de aquel político griego le parecían tan buenas y convincentes a Tucídides como nos lo parecen a nosotros.

3. La tercera posibilidad es una solución intermedia entre (1) y (2): los discursos no son reproducciones literales, pero tampoco son meras invenciones de Tucídides. Algunos serán más fieles, por ejemplo los de Pericles, que serían recordados por muchos atenienses cuando Tucídides publicó su obra. Otros serán reconstrucciones a través de testimonios diversos y otros, tal vez, serán puramente inventados: Tucídides como él mismo confiesa, a veces no dice lo que tal personaje dijo, sino lo que debió decir (se non e vero, e ben trovato). El músico Berliotz, por cierto, opinaba de manera semejante a Tucídides. Decía en sus memorias que a lo mejor en alguna ocasión contaba las cosas no como habían sucedido, sino como deberían haber sucedido.

 

Continuará…


[Escrito hacia 1991. El texto en otro color ha sido añadido en 2018]

TUCÍDIDES Y LA DEMOCRACIA

Aviso para navegantes

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Heródoto y Tucídides

Tucídides y la democracia /2


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Democracia e imperio

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¿Quién inventó la historia?

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Leyendas perdidas

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La fiabilidad de los historiadores antiguos

|| Tucídides y la democracia /14


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Estructura y superestructura

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Tucídides y Maquiavelo: las lecciones de la historia

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Tucídides, Kautilya y otros maquiavelos avant la lettre

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Los discursos

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Los polémicos discursos de Tucídides

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Los hechos y su seleccion

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Tucídides, ¿un manipulador?

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El arte del historiador

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¿Existen los datos?

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Datos, datos… y datos

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La objetividad imposible

|| Tucídides y la democracia /25


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Las simpatías de Tucídides

|| Tucídides y la democracia /26


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Primeras interpretaciones de la mecánica cuántica

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /9


La interpretación de Copenhague fue aceptada rápidamente por la mayoría de los científicos, impresionados por su aparato técnico formal y por el éxito experimental, que la han convertido en la teoría mejor contrastada de la historia. Sin embargo, las consecuencias que se deben extraer de los experimentos y las que se deducen según la interpretación de Copenhague no resultan sencillas.
Richard Feynman recuerda aquella historia que asegura que hubo una época en la que sólo había doce hombres en el mundo que entendiesen la teoría de la relatividad y se muestra en desacuerdo: “mucha gente entendió la teoría de la relatividad de una manera u otra”. Pero de lo que sí está seguro Feynman es de que “nadie entiende la mecánica cuántica”[1] Richard Feynman, El carácter de la ley física. Barcelona, 1987 1ª edición: 1965.

Por su parte, Rohrlich considera que “debido a la poca afición de los físicos a los problemas de interpretación”, la doctrina de Copenhague fue “aceptada sin ningún sentido crítico, a pesar de que a menudo estuviera en contradicción con las propias opiniones de los físicos acerca de la realidad de los fenómenos atómicos[2] Fritz Rohrlich, “Las interacciones ciencia-sociedad a la luz de la mecánica cuántica y de su interpretación” (en El siglo de la Física. Barcelona 1992).”

Sucede, en efecto, que el mundo cuántico hace insostenible la concepción realista clásica de la física:

“En su lugar nos queda una dicotomía: hay dos mundos separados, el cuántico y el clásico. Ahora bien, los fenómenos cuánticos son medidos por aparatos no cuánticos (o clásicos), por lo que si, como resultado de distintas medidas sobre sistemas cuánticos, la imagen subsiguiente de la naturaleza resulta ser aparentemente contradictoria y contraria al sentido común (como, por ejemplo, que unas veces tengamos una imagen corpuscular del electrón y otras veces una imagen ondulatoria), hay que buscar la explicación en las diferencias de los dispositivos experimentales.”

Este sometimiento de los fenómenos cuánticos al mundo macroscópico puede llevar a un punto de vista extremista como el que sostiene que la realidad es producida o creada por el observador, o a una formulación con cierto deje kantiano como la de Heisenberg: “lo que observamos no es la naturaleza en sí, sino la naturaleza sometida a nuestro modo de interrogarla”. Para Heisenberg:

“Cuando se trata de los componentes mínimos de la materia… el proceso de observación representa un trastorno considerable, hasta el punto de que no puede hablarse del comportamiento de la partícula prescindiendo del proceso de observación. Resulta de ello, en definitiva, que las leyes naturales que se formulan matemáticamente en la teoría cuántica no se refieren ya a las partículas elementales en sí, sino a nuestro conocimiento de dichas partículas”[3] Werner Heisenberg, La imagen de la naturaleza en la física actual. Barcelona, 1969

Tenemos, en conclusión, ya dos interpretacones de la física cuántica en sus inicios: la primera sostiene que el observador crea los fenómenos cuánticos al observarlos, de una manera cercana al idealismo de Berkeley si lo privamos de la figura de Dios (“Un árbol que cae en un bosque no existe si nadie está allí para verlo”); y la segunda, que sostiene que inevitablemente percibimos los fenómenos cuánticos bajo los patrones de nuestra sensibilidad, percepción y razón, a través de aparatos ideados para esas capacidades nuestras.

Volveremos sobre este asunto más adelante.

 

Continuará…


diletante-cuantica-aviso3


[Escrito por primera vez  después de 1994 y antes de 1996, como un trabajo universitario. La edición actual procede de la edición personal de 1998. No he introducido ningún cambio significativo, más allá de correcciones de estilo para hacer más claro el texto y más agradable la lectura, pero a veces he añadido textos explicativos en 2017 o 2018, en otro color]


 FILOSOFÍA DE LA FÍSICA CUÁNTICA

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¿Ondas o partículas?

La filosofía de la Mecánica Cuántica /2


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Partículas y ondas

La filosofía de la Mecánica Cuántica /3


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Dos interpretaciones para una sola realidad

La filosofía de la Mecánica Cuántica /5


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El principio de indeterminación de Heisenberg

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Heisenberg y la nueva física

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La interpretación de Copenhague

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Primeras interpretaciones de la mecánica cuántica

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Universos múltiples

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /10


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La conciencia cuántica

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /11


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Interpretaciones de interpretaciones

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /12


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Algunas analogías cuánticas

|| La filosofía de la Mecánica Cuántica /13


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EL EXPERIMENTO DE LA DOBLE RENDIJA
[Anexo a Filosofía de la Física cuántica]

Ondas

El experimento de la doble rendija /1


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Partículas

El experimento de la doble rendija /2


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¿Ondas y/o partículas?

El experimento de la doble rendija /3


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References   [ + ]

1. Richard Feynman, El carácter de la ley física. Barcelona, 1987 1ª edición: 1965
2. Fritz Rohrlich, “Las interacciones ciencia-sociedad a la luz de la mecánica cuántica y de su interpretación” (en El siglo de la Física. Barcelona 1992)
3. Werner Heisenberg, La imagen de la naturaleza en la física actual. Barcelona, 1969

Creatividad e inteligencia práctica

Es cierto que gracias a la globalización disponemos de ropa y zapatos baratos, siempre que sepamos comprarlos fuera de temporada alta o en época de rebajas. Eso hace que la industria de la vestimenta se haya reciclado en los últimos decenios.

En los años 60 del siglo pasado el pret-a-porter (listo para llevar) fue una revolución democratizadora, al ofrecer a la mayoría de la población ropa barata de mediana calidad, no especialmente confeccionada para ellos, claro está, sino para un cuerpo femenino y masculino estadísticos. No era como la alta costura, pero daba el pego, siempre que no acudieras con ella a una recepción de la embajada.

King Camp Gillette

El siguiente paso consistió en aplicar el gran consejo que le dio William Painter, inventor de la chapa para refrescos gaseosos, a King Camp Gillette:

“Inventa algo de usar y tirar, algo desechable. Así te asegurarás que siempre te pidán más.”

Poco después, Gillete, mientras se afeitaba una mañana frente al espejo, tuvo la revelación de la cuchilla de afeitar desechable:

“Mientras me encontraba con la navaja en la mano, posando mis ojos en ella tan ligeramente como el pájaro que se dispone a instalarse en su nido, nacieron la maquinilla de afeitar Gillette y su hoja intercambiable.”

Gracias a la ayuda de William Nickerson, inventor del botón del ascensor, Gillete abandonó su proyecto de cambiar la humanidad y se conformó con ayudar a los hombres a cambiar la apariencia de su rostro. De este modo pudo cumplir su sueño de inventor, pero esa es otra historia, que contaré en otra entrada de este Inventario.

Los comerciantes de la moda, tras el pret-a-porter, acabaron descubriendo el secreto de Painter y comenzaron a hacer ropa no sólo lista para llevar, sino también lista para tirar… tras un uso breve y con la ayuda de los potentes detergentes, las implacables lavadoras y las ardientes planchas.

La ropa se abarató tanto, y se hizo de tan mala calidad, que ahora es inevitable verse obligado a renovarla cada poco tiempo: ropa desechable, sin duda uno de los mejores negocios de la actualidad.

A cambio de ello, la vida de los piratas textiles se ha hecho más fácil, pues cada vez resulta más difícil distinguir el original de la copia. ¿Qué me importa que la copia sea incluso de peor calidad? Es cierto, pero me sale más barato comprar cinco copias sucesivas que el original (del que, al fin y al cabo, también me cansaré antes de la próxima temporada).

Muchos se lamentan de esta decadencia, degradación y terrible estado de cosas, del consumismo feroz y otros vicios que se creen modernos, pero ya sabemos que quienes más gritan y se lamentan son casi siempre quienes menos hacen. Yo grito poco, pero me atrevo a proponer soluciones en Los grandes inventos de TuBaU, que puedes visitar haciendo clic en la imagen.

 


 [Publicado por primera vez en Inventario digital, 4 de marzo de 2011]

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La ducha creativa

|| Una cita con las musas /10

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… Aquí puedes escuchar Una cita con las musas, en un programa en el que José Luis Casado y Daniel Tubau hablan de por que´se nos ocurren tantas buenas ideas en la ducha.


 JLC: Buenas tardes, Daniel, hoy creo que nos vas a hablar de algo un poco insólito, la creatividad en la ducha, es decir, por qué tenemos tantas buenas ideas cuando nos estamos duchando.

DT: Así es, la semana pasada contamos que Graham Wallas, el hombre que empezó a investigar de manera científica la creatividad había propuesto que existen cuatro fases en el proceso creativo, la preparación, la incubación o reposo, la iluminación o inspiración y la verificación. Y que también decía que la inspiración existe, pero que es la tercera fase. Se produce cuando hemos pasado por la primera fase de investigación, documentación y trabajo sobre el problema que queremos resolver y cuando hemos pasado también por la segunda fase, la de olvidarnos del problema y pensar en otra cosa. Y entonces resulta que estamos duchándonos tan tranquilos y se nos ocurre la solución al problema

JLC: Pero a mí a veces se me ocurren muchas ideas cuando me ducho, incluso aunque no haya estado intentando resolver un problema…

Claro, porque en realidad, a lo largo de cada día nos preocupan y nos inquietan muchas cosas, pero muchas veces no somos ni siquiera conscientes de ello, pero nuestro cerebro sí lo es y le da vueltas al asunto sin que nos demos cuenta. Otras veces esas ideas que se nos ocurren en la ducha son el producto de combinaciones de experiencias que hemos tenido. Como dijo el matemático Poincaré y confirmó Wallas, nuestra mente o nuestro cerebro es creativo en el plano inconsciente y también muchas veces bromista e ingenioso.

JLC: Pero esto de la ducha y la creatividad al parecer viene de muy lejos…

DT: Pues sí, bueno, no exactamente la ducha, pero sí una bañera o una piscina. Nos podemos remontar hasta el famoso Arquímedes, un matemático y geómetra que sin duda ha sido uno de los grandes genios de la humanidad, comparable a Einstein o Newton. Te acordarás de aquella famosa historia del día en el que Arquímedes estaba en la bañera y de pronto grito “¡”Eureka!”.

JLC: Sí, me acuerdo, pero vamos a recordarla a nuestros oyentes…

DT: Pues resulta que el tirano Hieron II de Siracusa, en Sicilia, había encargado una corona de oro, pero no estaba seguro de si el orfebre le había añadido algo de plata para ahorrarse algo de oro, así que encargó a Arquímedes que lo averiguara y le dio la corona. El problema es que Arquímedes no podía deshacer fundir la corona para compararla  con una cantidad equivalente de oro puro, así que intentó solucionarlo por todos los medios, pero no lo logró. Ya estaba dispuesto a renunciar y a enfrentarse a la cólera del tirano cuando se fue a dar un baño y entonces observó que el agua de la bañera subía cuando él metía su cuerpo. Fue entonces cuando empezó a gritar ¡Eureka! como loco corriendo desnudo por las calles.

 

JLC: Vamos, que está claro que había dado con la solución al problema, pero, ¿qué quiere decir exactamente Eureka?

DT: Significa algo así como “Ya lo tengo” o “Ya lo he encontrado”. Arquímedes se había dado cuenta de que al sumergirse en la bañera, su cuerpo desplazaba una cantidad de agua que podía ser equivalente a su propio volumen. Es decir si se sumergía una persona delgada, el nivel del agua de la bañera subiría menos que si era una persona gorda la que se daba el baño. Así que lo que hizo fue sumergir la corona en un cubo de agua y dividir la masa de la corona por el volumen del agua desplazada y así supo su densidad, comparándola con piezas hechas de oro o de otros metales, como la plata o el plomo.

JLC: Vaya, yo no sigo el cálculo matemático del todo, pero entiendo la solución, porque cuando te sumerges en el agua, es verdad que sube el nivel del agua… Pero lo importante es que como decías al principio, Arquímedes tuvo esa inspiración mientras se bañaba.

DT: En este caso, es evidente que la solución al problema de Arquímedes vino del agua misma de la bañera, que no fue una casualidad sin más, pero es un buen símbolo de por qué es frecuente que se nos ocurran ideas cuando nos duchamos. Woody Allen dice que siempre se le ocurren las mejores ideas en la ducha. Pero también cuando paseamos o cuando estamos distraídos, o como me pasa a mí, cuando fregamos los platos.

JLC: ¿De verdad que se te ocurren las ideas cuando friegas los platos?

DY: Pues sí, se me ocurren tantas ideas que al final decidí ponerme una grabadora al lado cuando fregaba los paltos. Tengo varias cintas de casete grabadas con ideas. Ahora lo hago con el móvil, claro. Pero no siempre que friego, porque se puede perder el efecto.

 

JLC: ¿Ah sí? ¿Y por qué?

DT: Porque precisamente la razón de que se nos ocurran tantas ideas en lugares como la ducha, un paseo, o cuando limpiamos la casa o fregamos los platos es que en esas situaciones no estamos intentando resolver un problema o tener ideas, sino hacer otra tarea, mecánica, que deja nuestra mente libre para moverse por otros lados y recibir las ideas que han estado macerándose en nuestro cerebro de manera no consciente. Yo cuando limpio los platos me preocupo de que estén bien limpio, porque soy muy maniático, pero nada más, y el resto de mi mente consciente queda libre para recibir ideas nuevas. Digamos que esa iluminación o revelación, ese Eureka, nos viene porque hemos trabajado en un problema o hemos dado vueltas a ciertos temas, es decir la primera fase de la creatividad. Después lo hemos dejado de lado para hacer algo como fregar los platos o relajarnos en un paseo, que es la segunda fase de la creatividad según Grahm Wallas, y entonces es cuando nos viene la tercera fase del proceso creativo, la inspiración.

JLC: Así que podríamos decir, pensando en esas musas que dan nombre a nuestra sección, que las musas nos visitan porque antes las hemos llamado…

DT: Así es. Las hemos llamado al intentar solucionar un problema o simplemente al darle vueltas a un asunto, pero lo curioso es que ellas se presentan un poco cuando les da la gana, de manera inesperada. En cierto modo exigen que nos olvidemos de ellas.  La razón de esto no está del todo clara todavía, pero parece que tiene que ver, entre otras cosas, con el hecho de que nuestra memoria inmediata o de trabajo no es capaz de manejar muchas cosas a la vez y cuando nos obsesionamos por resolver un problema la llenamos de datos. También puede tener que ver el hecho de que emociones como la frustración y la sensación de que no vamos a encontrar la solución pueden también bloquearnos e impedir que escuchemos o recibamos ese trabajo subterráneo que nuestro cerebro ha estado haciendo en segundo plano.

JLC: Bueno, pues me encanta esto de que el cerebro trabaje para nosotros mientras nosotros hacemos otras cosas.
DT: Sí, es estupendo, pero hay que tener en cuenta que tenemos que trabajar antes para darle material a nuestra mente y que, además, debemos informar a nuestro cerebro de qué problemas nos interesa resolver. De eso hablaremos en otros programas.

JLC: Pues entonces, lo dejamos aquí, pero regresamos la próxima semana.

Arquímedes poco antes de morir a manos de un soldado romano

 

José Luis Casado, en M21 Radio, presenta Madrid con los cinco sentidos, con la sección de Daniel Tubau “Una cita con las musas”… En el enlace también puedes escuchar los podcast de los programas.



 

 

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La inteligencia contra los test de inteligencia

La inteligencia a menudo se ha comparado con capacidades medibles mediante pruebas y test de inteligencia y hoy en día casi todo el mundo acepta que si alguien tiene muchos puntos en su CI (IQ en inglés) eso significa que es inteligente. Sin embargo, la fiabilidad de los test de inteligencia ha sido puesta en duda a menudo, y de hecho han sido modificados una y otra vez para adaptarse a las nuevas nociones que tenemos de inteligencia. Al final resulta difícil evitar la tautología o definición circular que ya mencioné en otra ocasión: los test de inteligencia miden la inteligencia y la inteligencia es esa cosa que miden los test de inteligencia.

El carácter discriminatorio de los test de inteligencia fue señalado de manera poderosa por el biólogo Stephen Jay Gould en su libro La falsa medida del hombre. Aunque algunos aspectos del libro son hoy discutibles a causa de posteriores investigaciones, destino al que están sometidas todas las teorías y propuestas que se basan en la observación y la ciencia, la esencia de lo que dice Gould sigue siendo válida.

En los primeros test de inteligencia empleados por el gobierno de Estados Unidos, los resultados para comunidades asiáticas, latinas y negras eran claramente inferiores a los de la comunidad blanca o puramente anglosajona (los llamados WASP, White Anglosaxon Protestant, blancos anglosajones y protestantes). Con el paso de los años, estos resultados han ido cambiando y los porcentajes se han ido equilibrando, a pesar de que es absurdo hablar de una mutación o evolución en los grupos estudiados que se haya producido en apenas unas cuantas décadas.

Una prueba de ello fue el bestseller Battle Hymn of the Tiger Mother, publicado en 2011 por la editorial Bloomsbury, en el que una madre de origen chino, Amy Chua, contaba cómo había educado a sus hijas siguiendo criterios de exigencia que hoy en día en muchos países nos parecen inhumanos. Su libro dio origen a la expresión “Madre Tigre” (Mother Tiger o Tiger Mom), que se define en el diccionario MacMillan como: “Una madre verdaderamente estricta que hace trabajar a sus hijos de manera particularmente dura y que reduce de manera drástica su tiempo libre para que continuamente alcancen los más altos retos”.

Según parece, en los últimos test de inteligencia los mejores resultados los obtienen personas procedentes de Asia Oriental (China, Japón y Corea del Sur), algo que parece tener mucha más relación con la cantidad de horas que las madres y padres obligan a estudiar a sus hijos que con otra improbable mutación genética.


[Publicado el 3 de abril de 2013 en Divertinajes]

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