Presagios de un viaje

El día 30 de diciembre de 1998 Luis, Marcos y yo decidimos pasar el fin de año en Lisboa. No parece muy difícil, porque Lisboa está a apenas unos cientos de kilómetros de Madrid, pero nuestra intención era viajar a nuestra manera habitual, es decir deteniéndonos aquí y allá, eligiendo carreteras secundarias y huyendo de las autopistas. Hacer del viaje  una experiencia digna de ser vivida, y no sólo una contrarreloj en la que demostrar que se puede llegar en pocas horas a cualquier sitio.

En un ensayo que creo que escribí por esos años, llamado Cómo vivir más tiempo, dije que uno de los mejores métodos para vivir más tiempo es no tirar el tiempo en actividades tan absurdas como viajar a ciento y pico kilómetros por hora por una autopista sin ningún interés ni encanto. El tiempo que no se pierde es el tiempo vivido.

Así que, después de una fiesta de despedida en casa de Marcos, que acabó a las tantas, emprendimos el viaje en el coche de Luis, que era el único de los tres que conducía.

Durante el viaje, llevé un cuaderno azul que me había comprado en Argentina, donde anotaba las cosas que pasaban o hacía dibujitos.

En los primeros kilómetros del viaje, anotamos algunas predicciones y presagios.

MI CARTA ASTRAL

Anoté en mi libreta el 30 de diciembre de 1998, dos años antes de fin de año:

“Esta es una carta astral que me hizo Paco Freixas hace más de 15 años. En ella se lee: ‘Peligro de muerte en 1998’. Bromeamos mucho sobre este asunto, sobre mis dos últimos días de vida. Por ejemplo, podemos imaginar que tomando las uvas proclamo que he superado mi destino, pero entonces me atraganto con la última uva y muero.

También es hermoso para la necrológica: ‘Muerto en Lisboa en 1998’.

A lo mejor en Lisboa incluso tenemos ocasión de pasear por mi cementerio”.

Lo curioso es que, en Lisboa tuvimos varios encuentros con muertos y con una impresionante representación de la propia Muerte. Pero no con mi muerte. Quizá todavía estoy a tiempo. Es como aquel poema tan hermoso de César Vallejo: 

Piedra negra sobre una piedra blanca

Me moriré en París con aguacero,
un día del cual tengo ya el recuerdo.
Me moriré en París —y no me corro—
tal vez un jueves, como es hoy, de otoño.

Jueves será, porque hoy, jueves, que proso
estos versos, los húmeros me he puesto
a la mala y, jamás como hoy, me he vuelto,
con todo mi camino, a verme solo.

César Vallejo ha muerto, le pegaban
todos sin que él les haga nada;
le daban duro con un palo y duro

también con una soga; son testigos
los días jueves y los huesos húmeros,
la soledad, la lluvia, los caminos…

Vallejo murió en París, con llovizna, pero fue un viernes de primavera. Yo podré morir en Lisboa, pero ya no en 1998.

KEN, EL AQUIETAMIENTO (LA MONTAÑA)

El segundo presagio fue una consulta al I Ching que hicimos la noche antes de partir.

Fotocopié las páginas en las que se explicaba el hexagrama que nos correspondió: Ken, el Aquietamiento o la Montaña, que se puede transformar por conversión en Ch’ien, la Modestia. Lo explicaré en otra entrada, así como otros presagios e indicaciones que, mientras los leíamos ya en la carretera, nos parecieron bastante atinados.

EL CUERVO

Otro presagio fue una urraca o un cuervo. Tengo que aclarar que en el complejo sistema simbólico de los mitólogos diletantes como yo la urraca, el cuervo, la corneja y el grajo son para nosotros el mismo animal, siempre que nos parezcan interesantes las conclusiones que gracias a ello alcanzamos.

Es curioso que este cuervo que dibujé en 1998 se parece bastante al aspecto último de Cuervo, el cuervo amigo de  Craven.

Anoté en la libreta:

“Marcos vio una urraca en su ventana y pensó que era un mal presagio. Pero el cuervo es el animal de Lisboa.

Estos días discutí con Alda acerca de si Kronos/Cronos es el tiempo (eso es lo que decía Alda) o un antiguo dios agrario que sólo tardíamente fue identificado con el tiempo. Además, yo decía que Cronos significa “cuervo”.

Hace tiempo hice una pequeña investigación para mi padrino Velasco, porque Belasco significa “cuervo” en vasco. El dios celta Bran también se relaciona o significa ‘cuervo’.”

Saturno (Cronos) devorando a su hijos, por Rubens.

Casi todo el mundo, incluidos los mitólogos no diletantes, identifica sin más a Cronos con el tiempo, pero al parecer en su origen se trató de una divinidad agraria llamada Kronos (Κρόνος), que luego fue identificada con la personificación del tiempo: Χρόνος (Jrónos o Khronos) . La relación entre aquel primer Cronos, con su guadaña o su pico de cuervo, y el segundo Chronos es fascinante, y no es extraño que ambos dioses acabaran por ser confundidos en uno. En cuanto a que Cronos significase en su origen ‘cuervo’, esa es la opinión de Robert Graves, aunque hay otras muchas interpretaciones, como la que busca una etimología fenicia.


Chronos, dios del Tiempo, padre de las Horas, duerme sobre la tumba de George Woff, comerciante.

Chronos, dios del Tiempo, padre de las Horas, duerme sobre la tumba de Georg Woff, comerciante.


 

EL NUEVE DE PICAS

Otro presagio fue un naipe:

“El día 30 por la mañana, poco antes de empezar el viaje, saqué esta carta al azar de una baraja que encontré en la casa de Marcos.¿qué querrá decir? Creo que ni las picas ni los nueves son fastos, sino más bien nefastos.”

Como se ve, casi todos los presagios parecen negativos, al menos a primera vista (y poco después tendríamos uno bastante más explícito). Sin embargo, nuestra voluntad quiso imponerse al destino con un regalo que nos hizo Marcos.

UN POEMA DE SAFO

Escribí en el cuaderno de viaje:

“Marcos me regaló en Navidad este hermoso poema. Compartimos en los últimos meses muchos momentos tristes por causa de dos mujeres que tenían el mismo nombre. Ahora los dos hemos recuperado la alegría, y quizá en 1999 nuestra felicidad común también se asocie a un mismo nombre de mujer (ojalá). [29 de diciembre de 1998, víspera del viaje].”

La casualidad, en efecto, hizo que en 1998 dos mujeres con un mismo nombre  salieran y entraran casi al mismo tiempo de la vida de Marcos y de la mía. Puedo decir que este buen presagio, anunciado por mí sin más ayuda de divinidades, estrellas o naipes, se cumplió.

Así, que después de tanto presagio y superstición (aunque para nosotros sólo era un juego divertido) me alegra cumplir aquello tan estupendo que decía Kenko Yoshida en Tsuresureguza:

“Está escrito: ‘Una mala acción hecha en un día de buen auspicio infaliblemente traerá consigo malos presagios. Y una obra buena realizada en un día de malos agüeros acarreará resultados favorables’. Los buenos o malos augurios vienen determinados por los actos del hombre, no por los días.”

Continuará…


En letra negra está el texto original del Cuaderno de Viaje que escribí en 1998 y en letra marrón lo que escribo ahora, en 2012.

Lo que está escrito en verde lo he escrito en 2016.


En uno de mis paneles de Pinterest puedes ver otros naipes que he encontrado de manera más o menos casual: Signos

Creo que lo más interesante que he escrito sobre símbolos y signos es precisamente el cuento Signos, incluido en Recuerdos de la era analógica.


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