¿Qué es el Zhuangzi?

UNA LECTURA DEL ZHUANGZI /1

Zhuangzi es el nombre de uno de los libros chinos más importantes y conocidos.

Hasta hace poco, lo habitual era llamar a este libro “Chuang Tse” o “Chuang Tzu”. Ahora se prefiere escribir Zhuangzi, siguiendo las normas de transcripción pinyin aprobadas por la República Popular China y que permiten convertir al alfabetro latino los caracteres chinos. A pesar de que se escribe distinto, se pronuncia muy parecido, pues’zh’ en pinyin equivale a ‘ch’ y, por tanto, Zhuang se pronuncia Chuang.

Se considera que el Zhuangzi es el segundo libro taoísta más importante, por detrás sólo del Lao Zi (antes conocido como Lao Tse o Tao te King). Ya se verá, sin embargo, que no está nada clara la relación entre el Zhuangzi y el Laozi, y que incluso se ha llegado a considerar que el Zhuangzi ni siquiera es un libro taoísta. Aunque parezca asombroso, las fuentes o textos originales más antiguos del taoísmo se han descubierto en los últimos años y todavía se están traduciendo algunos. Se esperan grandes sorpresas, que tal vez cambiarán la manera tradicional de entender esos libros.

El Zhuangzi es una delicia inagotable, una maravilla llena de ingenio, sorpresas y humor, que mejora a cada lectura. Los expertos aseguran que el autor que da nombre al libro sólo escribió los siete primeros capítulos de un total de treinta y tres, los llamados capítulos interiores, pero yo creo se pueden encontrar muchas cosas interesantes en los otros capítulos, a menudo subestimados.

 

¿Quién era Zhuang zi?

El título Zhuangzi quiere decir “Maestro Zhuang”. Se supone que el maestro Zhuang fue quien escribió el libro, o al menos los primeros siete capítulos, y por eso se titula con su propio nombre.

En realidad, Zhuang es su apellido, porque el nombre de este personaje era Zhou. En cuanto a “zi” quiere decir “maestro”. Lao Zi significa “maestro Lao”, Kung Zi (Confucio) “maestro Kung”, y Zhuang zi “Maestro Zhuang”. Parece seguro que el maestro Zhuang existió, algo que no se puede afirmar de Lao zi. Se cree que nació en -369 o -365 en Meng, pero los estudiosos ni siquiera están seguros de a qué lugar exacto corresponde Meng. Se cree que murió hacia el año -290.

No sé si este título de maestro lo tuvieron todos estos personajes ya en vida o si es un añadido como el “San” o “Santo” de la iglesia cristiana. Cuando hablo de San Agustín, prefiero llamarlo Agustín de Hipona, puesto que él nunca se llamó San Agustín mientras vivió. No me gustan los títulos honoríficos y tampoco se me ocurriría decir “Sir Bertrand Russell”, aunque Russell recibió ese título cuando todavía vivía. Esta es una de mis pequeñas radicalidades inocentes, que llevo al extremo de no apreciar tampoco el tratamiento de “usted”, tal vez porque leí un ensayo de Voltaire sobre los cuáqueros en el que se explicaba por qué los cuáqueros no trataban de usted ni al rey de Inglaterra.

VOLTAIRE Lettres sur les Anglois Titel-3Según contaba Voltaire, los cuáqueros argumentaban su rechazo al “usted” con este argumento: si los discípulos de Jesucristo se dirigían a su maestro, que era el propio Dios, tratándolo de “tú”, ¿quién es el rey de Inglaterra para merecer un tratamiento más elevado? Todos, en consecuencia, somos hermanos en Cristo y nadie merece un título ni un tratamiento que él no tuvo.

Aunque yo no soy cristiano, el argumento me gustó, porque es cierto que es una delicia leer los evangelios cristianos, o los diálogos de Platón, en los que todo el mundo se trata de tú con naturalidad. El tratamiento de “usted” no me parece una muestra de respeto, sino de temor, de distancia o una herencia de virtudes jerárquicas como la fidelidad (he dedicado un ensayo a refutar que la fidelidad sea una virtud: Elogio de la infidelidad). Ya sé que algunos usan el “usted” con sus amantes, como una pequeña perversión: “abra usted las piernas”, “bájese usted los pantalones”; mientras sea sólo una pequeña perversión no le veo nada de malo, porque me gustan las pequeñas perversiones.

Otro tratamiento respetuoso que no me gusta es el “Don” que a menudo se aplican entre sí los tertulianos de la radio y que, bajo la apariencia de respeto hacia el oponente, suele servir para marcar una distancia infranqueable, y la incapacidad de hablar al interlocutor como quien habla a un amigo o a una persona a la que de verdad respeta. Tras la exagerada cortesía de quienes se tratan así, casi siempre se puede detectar el odio que se profesan unos a otros y la impaciencia con la que afrontan el tener que escuchar sus réplicas.

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Cuáqueros bailando (los célebres shakers). Puedes leer lo que cuenta Voltaire acerca de los cuáqueros y el tratamiento de “usted” en la Primera Carta sobre los cuáqueros, de Voltaire.

 

¿Por qué un comentario al Zhuangzi?

El Zhuangzi es inabarcable. Me ha influido mucho, pero pocas veces he escrito extensamente acerca de él, precisamente por lo difícil que es acercarse a una obra tan repleta de cosas interesantes. Lo haré ahora, con pequeños textos que espero me permitan mostrar el Zhuangzi tal como yo lo veo, lo que será también en cierto modo un mostrarme yo mismo, puesto que es uno de esos autores que no sólo mejora al lector, sino que a menudo es creado o re-creador por cada lector. Otro es Shakespeare.

zhuangzi-billeterAcabo de leer un libro de Jean François Billeter en el que propone una lectura diferente a la tradicional del Zhuangzi, con la insólita pretensión de entender lo que dice, cosa a la que, al parecer, renuncian los especialistas. A esa pretensión de Billeter yo añado otra, que él también adopta de vez en cuando: opinar si Zhuang zi tiene razón en las cosas que dice.

Los aficionados a la filosofía casi siempre se muestran muy preocupados acerca de si el filósofo en cuestión dijo esto o lo otro, de si una teoría se debe entender de esta o de aquella manera,  de cuales son las diferencias entre el primer Wittgenstein y el segundo Wittgenstein, pero casi nunca se preguntan si lo que dicen los filósofos es cierto o no, dudoso o no, falso o no, como si eso fuese algo ajeno a la filosofía. Curiosa actitud.

En consecuencia, este será un comentario muy libre al libro chino Zhuangzi.


Traducciones del Zhuangzi


 

zhuiangzi-IñakiZhuangziTrottaConviene leer primero el texto original y sólo después mi comentario. En cada capítulo de esta lectura ofreceré una traducción de los pasajes comentados, pero no siempre elegiré la misma versión. Existen diversas traducciones del Zhuangzi en castellano. Aquí seguiré principalmente las realizadas por Iñaki Ignacio Ydoeta, Carmelo Elorduy o la de Alex Ferrara, así como la traducción de los capítulos interiores (los siete primeros libros) realizada por Pilar González España y Jean Claude Pastor-Ferrer: Los capítulos interiores. Todos estos materiales se referencian en Bibliografía. Si no tienes ninguna traducción del Zhuangzi, puedes encontrar alguna en Internet. Por ejemplo, la de Alex Ferrara, que no es directa del chino, sino que se basa en la traducción inglesa de Burton Watson: en Chuang Tzu. Mi lectura del Zhuangzi es un documento de trabajo, por lo que habrá muchos errores que iré corrigiendo poco a poco. Las comparaciones científicas que a veces establezco no tienen como objetivo dotar al Zhuangzi de rigor científico o demostrar que coincide con las últimas teorías de la física o la biología. Se utilizan tan sólo para hacer los argumentos más fácilmente comprensibles por vía de comparación.


Más información acerca de personajes, lugares y conceptos en Enciclopedia del Zhuangzi


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