Ser vencido por los enemigos

Dice Descartes que un defecto que se puede observar en la mayor parte de las disputas es que:

      “Siendo la verdad intermedia entre las dos opiniones que se sostienen, cuanto mayor es la inclinación a refutar la opinión contraria, tanto mas se aleja uno de la verdad”(16).

 Esta también me parece una opinión acertada acerca de los filósofos y de las disputas filosóficas.

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De eso he hablado en otro de estos comentarios a Los principios de la filosofía, al referirme a la distorsionada y desfigurada disputa entre empiristas y racionalistas: cuando se adopta una etiqueta para definir el propio pensamiento, a menudo uno acaba defendiendo o lo indefendible o lo absurdo, tan sólo para mantener la coherencia.

Puse a este breve comentario el título “Ser vencido por los enemigos” porque siempre me ha interesado mucho algo que sucede a casi todos los polemistas y disputadores. Llega un momento en que ya no defienden lo que creen, sino que atacan lo que creen sus rivales o enemigos. A eso lo llamo “ser vencido por los enemigos”, ese momento en el que uno se preocupa más por no coincidir con sus rivales que por pensar con serenidad.

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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[lunes 8 de enero de 1990]

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Privado: Ser vencido por los enemigos

Dice Descartes: un defecto que se puede observar en la mayor parte de las disputas es que:

“siendo la verdad intermedia entre las dos opiniones que se sostienen, cuanto mayor es la inclinación a refutar la opinión contraria, tanto más se aleja uno de la verdad” (16).

Esta también me parece una opinión acertada acerca de los filósofos y de las disputas filosóficas.

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