¿Son los blogs como los antiguos salones filosóficos?

Los blogs son muchas cosas y no son ninguna. Pero es posible que sean, o que algunos blogs sean, una actualización de los antiguos salones. Esto me parece fantástico, porque yo creo que mucha de la mejor filosofía no se hizo en las universidades ni en los gabinetes de los pensadores sesudos, sino en los salones y en los cafés.

Si una filosofía no se puede explicar en un salón, de manera más o menos entretenida, a un público atento, pero que también se distrae de vez en cuando mientras escucha, quizá sea una gran filosofía, pero seguramente quien la expone no es un gran filósofo.

Eso lo aprendí de Platón (porque también se aprenden cosas de Platón) cuando dice que el mejor médico es aquel que sabe hacerse entender por sus pacientes.

Pero tampoco hay que tomarse esto completamente a la letra, ya que ahora se me ocurren excepciones o matices, para distinguir entre dos tipos de filósofos, que podríamos llamar los “pensadores creadores” y los “pensadores ejecutantes”. Es algo parecido a lo que sucede con los músicos: un buen compositor no está obligado a ser un buen intérprete (y  mucho menos de todos los instrumentos para los que compone).

Salondevoltaire

Salón de Voltaire (con gorro rojo) al que asisten varios filósofos de la época, entre ellos Diderot (Comida de los filósofos, de Jean Huber)

En fin, que los blogs son como salones en los que uno tiene visitantes más o menos regulares y otros que aparecen de vez en cuando. Algunos visitantes charlan y cuentan cosas en este o aquel salón. Algunos de esos visitantes tienen su propio salón en el que también reciben visitantes.

En estos salones digitales hay conversaciones que se alargan y otras más breves, quizá porque el tema no da más de sí o porque quien habla no resulta muy estimulante. Y en cada salón hay una sala principal, que es el blog propiamente dicho, y otras dependencias más ocultas, algunas casi privadas, incluso algunas inesperadas. Y hay un anfitrión e invitados que presentan a otros invitados, y desconocidos que entran, con más facilidad sin duda que en los salones de antaño: algunos echan un vistazo y se van, pero otros se quedan.

Es una metáfora interesante que desarrollaré en mi próximo salón o blog y que, como ya habrás intuido, se llamará algo así como Salón digital o Salones Tubau o algo parecido.

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[Publicado en Il Saggiatore, 16 de diciembre de 2005 con el título ¿Son los weblogs como los antiguos salones? He cambiado en todo el artículo la expresión weblog (hoy en desuso) por blog. El Salón digital que anunciaba tardó cuatro años en abrir sus puertas]

 

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