De nuevo la duda cartesiana

Dice Descartes al comienzo de Principios de la filosofía:

«Para indagar la verdad hay que dudar cuanto se pueda de todas las cosas, al menos una vez en la vida (Punto 1)»

 Esto mismo dice en el Discurso del Método, cosa con la que estoy perfectamente de acuerdo. Me parece un principio básico (no se si se puede hablar aquí de principios) para filosofar bien, y no solo  para filosofar bien, sino para ser honesto.

Me parece un principio básico (no sé si se puede hablar aquí de principios) para filosofar bien, y no sólo para filosofar bien, sino para ser honesto.

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¿1996?: Más que dudar una vez en la vida (y con eso quitarse el asunto de encima), yo diría que hay que ser capaz en cualquier momento de nuestra vida de dudar.

 

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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[jueves 4 de enero de 1990]

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La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Lichtenberg fue quizá uno de los primeros ateos que expresó esa paradoja teológica hoy tan conocida: «Soy ateo gracias a Dios». Él dijo exactamente:

 «Agradezco al buen Dios mil veces el que me haya hecho ateo.»

Lichtenberg

Sin embargo, como buen escéptico, LIchtenberg también se mantenía en una posición no dogmática: ni creer ni no creer; o al menos, ni afirmar que Dios existe ni afirmar que Dios no existe.

Yo también me considero ateo, pero aclaro para los que creen que ser ateo es tan dogmático como ser creyente, que soy ateo si se trata de creer en cualquiera de las religiones que han existido o que existen, pero agnóstico si lo que se discute es si existe algún tipo de Dios, dioses o eso que algunos llaman «lo divino» o «lo trascendente».

Gerard de Nerval, ante la acusación de ateo exclamó: «¡Cómo voy a ser ateo yo, que al menos tengo diecisiete religiones!». Menos original que Nerval, yo descreo de esas diecisiete y de todas las demás: no soy politeísta, sino poliateísta.

Las opiniones de Lichtenberg coinciden con las de Darwin, quien tampoco creía, ni quería creer, en la existencia de un Dios capaz de permitir tanta crueldad y dolor como observamos en el mundo.

Pero quiero señalar otra curiosa coincidencia entre estos dos extraordinarios pensadores, curiosa por oponerse a lo que habitualmente dicen las personas inteligentes o cultas, o las personas inteligentes y cultas, que también hay algunas, que suelen ser partidarias del pesimismo.

Lichtenberg:

«El dolor pretérito nos es agradable en el recuerdo, también lo es el placer pretérito, así como el placer futuro y el presente; por lo tanto, lo que nos atormenta es sólo el dolor futuro y el presente; notable sobrepeso del lado del placer, cuya conservación podemos prever en muchos casos con bastante seguridad. Por el contrario, rara vez podemos predecir el dolor futuro.»

Para quienes no se manejen bien en matemáticas, según Lichtenberg, hay cuatro posibilidades de sentir placer (placer en el recuerdo, dolor en el recuerdo, placer en el futuro imaginado, placer en el presente), frente a dos para el dolor (dolor presente, dolor futuro imaginado). Puede sorprender esa afirmación de que el dolor nos puede resultar agradable al recordarlo, pero creo que muy a menudo es cierto: recordamos aquellos días de trabajo infernal y nos gusta hablar de ello, o aquella enfermedad terrible que sin embargo hemos dejado atrás y que ahora pensamos que incluso nos sirvió de algo, o esos amores perdidos que nos causan un innegable placer melancólico, al que se añade el placer de haberlos vivido.

Darwin hacía un balance parecido al de Lichtenberg:

«Algunos  autores están tan impresionados por la cantidad de sufrimiento que hay en el mundo que no sabrían decir, considerando la totalidad de los seres sensibles, si hay más desgracia o felicidad, si el mundo en conjunto e bueno o malo. A mi juicio, la felicidad predomina decididamente, pero esto sería muy difícil de demostrar. Si se acepta como verdadera esta conclusión, concordaría bien con los efectos que podemos esperar de la selección natural. Si todos los individuos de una especie tuvieran que sufrir habitualmente en grado extremo, no se molestarían en propagar su linaje (…) Además, algunas otras consideraciones llevan a creer que todos  los seres sensibles han sido formados para gozar, como regla general, de la felicidad.»

Charles-Darwin-1880-631

Es muy interesante esta sugerencia de Darwin, expresada sólo como una opinión al vuelo y no como un dogma científico, que une el placer a la selección natural: las especies más optimistas tendrían más posibilidades de sobrevivir, aunque hay notables excepciones, como los lemmings, que se suicidan en masa y todavía existen. pero supongo que los lemmings no se suicidan por tristeza o desesperación, sino por torpeza, desorientación e imitación.

casanova

Las anteriores defensas del optimismo recuerdan otra, la de Giacomo Casanova, que se expresa incluso con más contundencia:

«Hay gente que dice que la vida no es más que un tejido de desgracias; lo cual viene a decir que la existencia es una desgracia; mas si la vida es una desgracia, la muerte es todo lo contrario: la felicidad, puesto que es lo opuesto a la vida. Esta consecuencia puede parecer indiscutible. Pero los que así hablan son sin duda pobres o enfermos, porque si gozaran de buena salud, si tuvieran el bolsillo bien repleto, alegría en el corazón, Cecilias, Marianas y la esperanza de algo mejor todavía, ¡oh!, seguro que cambiaban de parecer. Yo los considero una raza de pesimistas que no puede haber existido más que entre filósofos indigentes y teólogos mauleros o atrabiliarios.
Si existe el placer y sólo se puede gozar de él estando vivo, la vida es dicha. Existen desgracias, yo sé algo de eso; pero la existencia misma de esas desgracias prueba que la suma de la felicidad es mayor. Entonces, porque en medio de un montón de rosas se encuentren algunas espinas, ¿hay que ignorar la existencia de tan hermosas flores? No; es una calumnia contra la vida el negar que son un bien. Cuando estoy en una habitación oscura, me agrada infinitamente ver, a través de una ventana, un horizonte inmenso frente a mí.»

Es una  estupenda coincidencia está metáfora final de la ventana, después de haber hablado del «hombre en la ventana», Lichtenberg, a quien sus vecinos llamaban así porque se pasaba el día mirando por la ventana, y supongo que escribiendo de vez en cuando otro de sus deliciosos aforismos.

No voy a ocultar que estoy de acuerdo con Darwin, Casanova y Lichtenberg, a los que, además, admiro y quiero (como se puede querer  alguien al que no has conocido). También opino, como ellos, que la vida está llena de felicidad, de una felicidad a veces difusa y a veces intensa, mientras que el dolor es sólo intenso.

De acuerdo, admito que existe también el dolor difuso, pero me parece que casi siempre depende más de nosotros mismos que del mundo. Y por tanto, casi siempre ese dolor difuso es evitable.

Iván, mi padre, me contó una vez algo que decía no me acuerdo quien, quizá él mismo: «El mundo es una mierda. La vida, cojonuda». Estoy de acuerdo. Creo que se puede ser pesimista en lo que se refiere al mundo pero que se ha de vivir como un optimista, como dije en el capítulo anterior de este serial.

Quizá, en definitiva, yo parezco tan ingenuamente optimista porque pienso que lo único razonable es vivir como un optimista, aunque tengamos mil razones para el pesimismo. Pero no se trata de voluntarismo, de positivismo insulso o de ‘buenismo’ acrítico, no se trata de negarse a ver lo evidente, como la injusticia y la crueldad del mundo y los seres humanos, sino de sensatez, como dije al comienzo de esta breve investigación y como quizá tenga ocasión de explicar más adelante.

Continuará…

 

 

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[Escrito el 21 de junio de 2004]

 BREVE INVESTIGACIÓN ACERCA DEL PESIMISMO Y EL OPTIMISMO

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ENTRADAS DE ÉTICA Y COSTUMBRES

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ENTRADAS DE FILOSOFÍA

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COMENTARIO A «LOS PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA», DE DESCARTES

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Conversación con los muertos

Estoy muy de acuerdo con Descartes cuando dice:

   «La lectura de libros que han sido escritos por personas capaces de darnos buenas enseñanzas es una especie de conversación que tenemos con los autores».

 Es cierto y además, en mi caso, establezco con los autores, en esta ocasión con el propio Descartes, conversaciones tan interesantes como las que se pueden establecer con una persona que te habla.  ¡Lástima que no haya una replica! Sería estupendo un libro que te respondiera.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[viernes 5 de enero de 1990]

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Casanova y los vividores

He escrito en El placer y la salud que Casanova es uno de mis pensadores favoritos. Tal vez habría sido preferible escribir, en vez de pensador, «vividor», siempre y cuando se entendiese vividor como aquél que sabe vivir, que sabe utilizar bien la vida. Sin embargo, vividor suele emplearse de una manera más restringida para aquellos o aquellas que pasan por la vida como quien pasa por una fiesta; una fuiesta que suele tener, además, las características de una orgía.

Muchos vividores en este último sentido son un desastre en cuanto a saber vivir, del mismo modo que hay vividores en el primer sentido que viven una vida tranquila, moderada y muy alejada de las aventuras de Casanova. Así que, como se trata de un término confuso, he preferido no emplearlo y reservar la confusión para esta entrada que ahora lees.

Me parece, en definitiva, que dada las connotaciones del término «vividor» no existe ninguna palabra adecuada para definir a esa persona que sabe vivir la vida, sea cuál sea la manera en que la vive, agitada o moderada, de modo expansivo o introvertido. La más aproximada es «sabio». Casanova era un vividor en los dos sentidos o, si se prefiere, un sabio.

Pero, quizá tú, lector, me dirás (y si no lo dices tú, ya lo digo yo): «No es tan fácil definir qué es saber vivir la vida». Y yo te respondo: «No se puede definir, pero mi opinión es la misma que la de Casanova: si alguien al que no le falta salud ni le está sucediendo una notable desgracia no consigue disfrutar de la vida casi a cada instante, entonces podrá ser inteligente, listo, o cualquier otra cosa, pero no será un verdadero sabio».

No es que haya que ser un sabio, por supuesto, se trata sólo de palabras de referencia que hay que tomar cum grano salis (no como un dogma), pero ser un amargado sin motivo o un cenizo o un triste, es una de las cosas más tontas que se puede ser.

¿Te parece que soy demasiado intolerante? Quizá, pero ten en cuenta que es sólo una opinión, no intento dar lecciones ni establecer dogmas de fe. Una mejor manera de mostrar todo esto quizá sea el clásico «Sabio», que me habría gustado ofrecer en la versión de Gato Pérez, pero que aquí está interpretada por el no menos grande Héctor Lavoe.

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[Publicado el 1 de marzo de 2005 en Intruso]

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GIACOMO CASANOVA

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Midcult, mass cult y high cult

He escrito a lo largo de los años varios capítulos de Cosas que he aprendido de… un ejercicio que consiste en reconocer las deudas intelectuales (y en ello incluyo las sentimentales). Lo aprendí cuando leí en la adolescencia a Marco Aurelio, en esos hermosos pasajes en los que agradece a sus maestros lo aprendido. Mi padre siempre repetía aquello de que las citas eran una manera de pagar deudas, así que agradecer lo aprendido es no solo mencionar al autor y transmitir en otro lugar su ingenio  agudeza o belleza, como sucede en las citas, sino que a ello se añade el reconocimiento de una influencia benéfica sobre uno mismo. Walt Whitman también dio las gracias en aquel poema En mi vejez doy las gracias, y Borges lo imitó en el Poema de los Dones. Yo mismo escribí Acción de gracias.

He dedicado Cosas que he aprendido…. a escuelas y a personas, al budismo y al estoicismo, a Demócrito y a mi padre, a mi madre y a Jesucristo. Algunos de los agradecimientos que he escrito todavía no están en Diletante, pero los iré subiendo.

Podría escribir una lista apresurada de futuras Cosas que he aprendido de… con los siguientes autores o personajes o temas:

Descartes, Kropotkin, J.S.Mill, Stefan Zweig, Bai Juyi, Kierkegaard, el cine, Corto Maltés, X-MEN, Borges, Bertrand Russell, los cirenaicos, los cristianos, Krishnamurti, Epicuro, Diderot, Proust, Shakespeare, Aristóteles, Platón, The Rocky Horror Picture Show, Sade, Casanova, Popper, Agustín de Hipona, Safo/Pierre Louys, David Bowie, Stevenson, los mitos griegos, Feyerabend, Einstein, Kepler, Li’l Abner, el pop, los estoicos, los cínicos, el zen, Montaigne…

Como se ve en esta lista, hay de todo, y se mezcla lo que se llama Alta Cultura y Cultura de Masas: Aristóteles y la Patrulla X (X-Men).

Hace un tiempo esto de mezclar alta cultura, media cultura y cultura de masas estaba de moda: era una manera de escandalizar a los poderes culturales establecidos. Tiempo después estuvo mal visto de nuevo y fue considerado un vulgar intento de epatar a la burguesía.

Un buen ataque a la pretensión de mezclar culturas y poner el cómic a la altura de Shakespeare, se encuentra en uno de mis libros favoritos, Los porqués de un escriba filósofo, de Martin Gardner. Pero quizá lo más seguido en las últimas décadas ha sido no ya el desprecio a la cultura de masas sino todo lo contrario: el desprecio a la alta cultura.

A estas alturas, sin embargo, ya no se sabe si mezclar altas, medias y bajas culturas es bueno o malo, moderno o antiguo, burgués o antiburgués, así que espero que los que me lean, crean en mi sinceridad: no he puesto aquí a Montaigne, Platón o Aristóteles junto a los X-Men o David Bowie para epatar, sino, porque creo que he aprendido cosas importantes de ellos, o que al menos me han ayudado a convertir en más sólidas algunas tendencias o ideas que ya tenía o que ya intuía.

Y si alguien no me cree, mala suerte. Hay que contar con que muchas personas pueden llegar a ser increíblemente retorcidas cuando analizan asuntos que son muy sencillos y siempre  preguntan: «¿por qué haces esto?», «¿por qué haces lo otro?».

Y tengo que admitir que esa curiosidad a veces es un comportamiento razonable, porque a menudo la gente también hace las cosas de manera  muy retorcida y enrevesada. Pero me parece que, al menos en este asunto de las diferentes culturas, no se me puede aplicar el reproche de intentar ser enrevesado, aunque estoy dispuesto a discutirlo.


[Escrito en 2003. Revisado en 2019]

Memorabilia

Memorabilia-cabecera

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Ser vencido al vencer al enemigo

Dice Descartes que un defecto que se puede observar en la mayor parte de las disputas es que:

      «Siendo la verdad intermedia entre las dos opiniones que se sostienen, cuanto mayor es la inclinación a refutar la opinión contraria, tanto mas se aleja uno de la verdad».

 Esta también me parece una opinión acertada acerca de los filósofos y de las disputas filosóficas.

2012__
De esto he hablado en otro de estos comentarios a Los principios de la filosofía, al referirme a la distorsionada y desfigurada disputa entre empiristas y racionalistas: cuando se adopta una etiqueta para definir el propio pensamiento, a menudo uno acaba defendiendo o lo indefendible o lo absurdo, tan sólo para mantener la coherencia.

Puse a este breve comentario el título «Ser vencido por los enemigos» [que ahora he cambiado por «Ser vencido al vencer al enemigo»]  porque siempre me ha interesado mucho algo que les sucede a casi todos los polemistas y disputadores. Llega un momento en que ya no defienden lo que creen, sino que tan solo se ocupan de atacar lo que creen sus rivales o enemigos. A eso lo llamo «ser vencido por los enemigos al vencerlos», ese momento en el que uno se preocupa más por no coincidir con sus rivales que por pensar con serenidad.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[lunes 8 de enero de 1990]

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Los tres mundos de Popper

|| Memes, ideas y mundos /5

Dawkins admite en El gen egoísta que Popper desarrolló interesantes analogías entre la evolución cultural y la biológica y que también señaló las semejanzas entre el progreso científico y la selección natural.

Lo hizo ya en su Lógica de la investigación científica (1934), donde proponía:

“Una teoría acerca del aumento de conocimiento por ensayo y eliminación del error, es decir, por selección darwiniana más bien que por instrucción lamarckiana”[ref]Popper, Busqueda sin término[/ref].

Estas ideas le llevaron a desarrollar la teoría de los tres mundos:

Mundo 1: el mundo de la física: las rocas, los árboles y los campos físicos de fuerzas; la química y la biología.

Mundo 2: El mundo psicológico. Los sentimientos de temor, esperanza, las disposiciones a actuar y todo tipo de experiencias, incluidas las subjetivas e inconscientes.

Mundo 3: El mundo de los productos de la mente humana. Las obras de arte, las instituciones, los valores éticos, las sociedades. Y especialmente los libros, las bibliotecas científicas, los problemas científicos y las teorías, incluidas las científicas.” [ref]Popper, Busqueda sin término[/ref]

 

La doctrina de los Tres Mundos de Karl Popper

Ahora bien, dice Popper, los libros, los periódicos y las bibliotecas pertenecen al Mundo 1, pero también al Mundo 3.

Dos ejemplares de un libro idéntico en el mundo 3 son dos objetos diferentes en el mundo 1, puesto que por muy iguales que sean, ocupan un lugar diferente. Esos dos libros diferentes en el Mundo 1 son el mismo objeto en el Mundo 3, porque su contenido intelectual es el mismo.

Se podría decir, añade Popper, que los dos ejemplares del libro del Mundo 1, los libros del mundo físico, son dos copias del ejemplar del Mundo 3. Popper va incluso más lejos y sostiene (al igual que lo hace, como se verá más adelante, la teoría “fuerte” de los memes) que el Mundo 2 y el Mundo 3 son reales, entendiendo por real todo aquello capaz de interactuar con el mundo 1, el mundo de las cosas físicas.

En el Mundo 1, el de las cosas que son materiales de manera evidente, no puede haber dos cosas iguales. La única excepción conocida al principio de los indiscernibles (que afirma que no puede haber dos objetos iguales en el Mundo 1) se encuentra en el El Museo de los Mundos Posibles y es el cuadro Las señoritas de Avignon. El lector puede comprobarlo viendo el cuadro pintado por Picasso y su copia perfecta e indiscernible en Picasso y los indiscernibles.

De este modo, Popper parece deslizarse hacia algún tipo de idealismo, muy semejante al idealismo platónico o teoría de los arquetipos o las formas, del que tal vez escapa al asegurar que esa interacción entre el mundo 1 y el 3 se hace a través del Mundo 2.

Algo parecido a Popper sostiene Dawkins:

“Al igual que los genes se propagan en un acervo génico al saltar de un cuerpo a otro mediante los espermatozoides o los óvulos, así los memes se propagan en el acervo de memes al saltar de un cerebro a otro mediante un proceso que, considerado en su sentido más amplio, puede llamarse de imitación. Si un científico escucha o lee una buena idea, la transmite a sus colegas y estudiantes. La menciona en sus artículos y ponencias. Si la idea se hace popular, puede decirse que se ha propagado, esparciéndose de cerebro en cerebro.”

La teoría de los memes, en consecuencia, puede considerarse una adaptación bastante fiel de la teoría de los tres mundos popperiana, con el añadido de un nombre para la unidad básica de transmisión cultural: meme.

Otros autores, de manera casi paralela a Dawkins han propuesto otros términos para definir esa unidad de transmisión cultural. E.O. Wilson y C.J. Lumsden proponen el término culturgen, y desarrollan en sus obras el aspecto cuantitativo relacionado con la transmisión de los culturgenes más detalladamente que Dawkins. Pero en la lucha mediática entre memes y culturgenes, parece que han sido mejores replicadores los memes.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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Los positivistas lógicos intentan domesticar el lenguaje

|| Memes, ideas y mundos /10

Ars Magna, de Ramon Llull

Para analizar los memes o unidades de transmisión cultural, imaginados por Dawkins a semejanza de los genes biológicos, antes deberíamos poder definirlos de una manera que no estuviera sujeta a la vaguedad o la confusión. La tarea parece tan compleja como la de crear un lenguaje lógico. Por eso, voy a recordar algunos intentos de someter el lenguaje a la lógica. Aunque en su momento lo intentó Leibniz, y quizá también Ramon Lull, una de las tentativas más  tenaces fue la de los positivistas. 

Otto Neurath

Los positivistas lógicos del Círculo de Viena querían desterrar la metafísica de la ciencia y la filosofía. Consideraban que en el lenguaje se encontraba la brecha por la que la metafísica penetra en nuestro pensamiento, así que había que corregir el lenguaje. Encontrar un lenguaje depurado y perfeccionado, al que se pudiesen aplicar las reglas de la lógica.

Para aplicar las reglas de lo observable, decían, convenía hablar, más que de experiencias o estados mentales (que son inobservables para los demás), de cosas que sí se pudieran observar.

Para crear ese lenguaje lógico y esa expresión precisa, Otto Neurath propuso los protocolos, en los que el lenguaje metafísico o psicologista era sustituido por un lenguaje científico. Un ejemplo:

“Protocolo de Otto a las 3 hs.17 min. (la forma lingüística del pensamiento de Otto a las 3 hs.16 min.era: (a las 3 hs. 15 min. había en el cuarto una mesa percibida por Otto) ) “ 

De este modo, con estos paréntesis y subparéntesis, se evitaba caer en sugerencias acientíficas, como suponer que Otto a las 3 horas y 15 minutos estaba pensando en la mesa que tenía delante. Lo que sucedía en realidad sucedía era que en el pensamiento de Otto, considerado no como un estado subjetivo, sino como un estado puramente objetivo (aunque interno), había algo, y ese algo, traducido al lenguaje, era “una mesa”.

La conclusión que quería extraer Neurath a través de este mecanismo de los protocolos es que no hay experiencias, sino sujetos que tienen experiencias, algo que parece muy razonable pero que, sin embargo, no por ello logra que los protocolos también suenen razonables. Los protocolos de Neurath, en efecto, plantean unos cuantos problemas y hacen fatigosa cualquier discusión o investigación, que se pierde en paréntesis y subparéntesis.

Además de sus aportaciones en filosofía, Neurath fue un verdadero pionero en el campo de la semiótica, la infografía y los pictogramas, además de ser economista de profesión y proponer una curiosa versión del barco de Teseo, el barco de Neurath.

Ahora bien, las ideas de Neurath no son tan simples como parecen y, como suele suceder en las búsquedas filosóficas y científicas, esconden cierta verdad. Una verdad que está mezclada con cierta confusión y algunas medias verdades. El lector quizá ya ha percibido, en cualqueir caso, que existe una cierta semejanza, quizá un cierto aire de familia incluso, entre los protocolos y los memes.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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Las Ideas de Platón

|| Memes, ideas y mundos /12 ||

Cada cierto tiempo, la teoría de las Ideas de Platón es recuperada y adaptada a las circunstancias presentes. No es extraño, ya que se trata de una teoría muy sugerente y es también muy difícil escapar a su encanto. Yo mismo he desarrollado una interpretación sui generis con la que no voy a fatigar aquí al lector (me refiero a Que nada se crea).

Pero, ¿en qué consiste exactamente la teoría de las ideas de Platón?

Lo explicaré de manera muy simplificada: Platón opina que existe un mundo superior a este terrenal en el que vivimos y que en ese mundo se encuentran las Ideas o Arquetipos de todo lo que existe. Ese mundo de las Ideas es el de la realidad inteligible o pensable, en el que las cosas son inmateriales, eternas, permanentes e indestructibles, mientras que el mundo en el que habitamos es la realidad sensible, en el que las cosas son materiales, impermanentes, corruptibles y por supuesto perecederas o mortales. El mundo sensible en el que vivimos es una copia del mundo inteligible.

Los gatos de nuestro mundo (el mundo sensible o material) son una copia del gato perfecto del mundo inteligible (el Mundo de las Ideas o Arquetipos)

Y sigue diciendo la teoría platónica de las Ideas:

“La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o «cosas», hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o «episteme», mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o «doxa».» (webdianoia)

Con una definición como esta, podríamos pensar que lo que Platón quiere decir es que las Ideas, Arquetipos o Formas ideales son los conceptos mentales, aquello que también llamamos vulgarmente ideas. Este es un sentido en el que puede interpretarse, y la verdad es que es un sentido muy fructífero, pero Platón lo rechaza, como se explica en Webdianoia:

“En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las «esencias» de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o «esencias» subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales.” (webdianoia)

Para quienes no estén familiarizados con la terminología filosófica, traduzco el párrafo anterior: las Ideas no son los conceptos mentales, sino que son el modelo de esos conceptos mentales. Existen más allá del pensamiento. Existirían aunque nadie pensara en ellas. Eso sí, como no son materiales, no pueden ser vistas o percibidas por los sentidos, sino tan solo por la razón.

El problema que se plantea entonces es: puesto que esas Ideas son inmateriales y no tienen ninguna conexión con el mundo material, ¿cómo es posible la comunicación entre ambos mundos?

La respuesta de Platón es que las cosas participan o imitan a las Ideas:

“Por lo que respecta a la relación entre las Ideas y las cosas, expone Platón dos formas de relación: la imitación y la participación. La semejanza mutua que existe entre los objetos es el resultado de la imitación de un modelo que permanece él mismo inmutable” (webdianoia).

Es decir, las Ideas siempre permanecen iguales a sí mismas y son las cosas las que cambian e imitan o participan de esas ideas.

¿Y qué relación tiene todo esto con los memes de Dawkins?

La primera relación es obvia: las cosas imitan a las Ideas. La imitación, la mímesis, es, según nos dice Dawkins, el origen de la palabra meme. Pero la similitud entre las Ideas platónicas y los memes dawkinianos (y sus diferencias también) serán examinados en el próximo capítulo.

Continuará…

 


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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Precedentes de los memes

|| Memes, ideas y mundos /4

En El gen egoísta, Dawkins, como ya hizo al hablar del egoísmo de los genes, también señala unos cuantos precedentes de su teoría de los memes:

La analogía entre la evolución cultural y la genética ha sido frecuentemente  señalada, en ocasiones en el contexto de innecesarias alusiones místicas. La analogía entre progreso científico y evolución genética por selección natural ha sido ilustrada especialmente por sir Karl Popper. Desearía adentrarme algo más en algunos sentidos que también están siendo explorados, por ejemplo, por el genetista L. L. Cavalli-Sforza, el antropólogo F. T. Cloak y el etólogo J. M. Cullen.”

Karl Popper, en efecto, comparó la lucha entre teorías científicas con un proceso de selección cultural que podía tener similitudes con el de la selección natural. También propuso que debemos dejar el asunto de la vida y la muerte en manos de esas teorías, hipótesis o conceptos: que se maten nuestras teorías entre ellas, en vez de hacerlo nosotros, lo que parece muy razonable.

Jordi Cortés Morato añade otros precedentes:

“Por otro lado, vista desde la perspectiva de la filosofía, la doctrina de los memes tiene antecedentes en tesis clásicas. En cierta forma puede verse como un peculiar desarrollo de la teoría de las ideas platónicas; de la teoría averroísta del entendimiento agente; como una interpretación de la filosofía del espíritu de Hegel o de la teoría de la ideología de Marx, o de la diferencia husserliana entre noesis y noema; e incluso se podría relacionar con las tesis orteguianas sobre las generaciones. Pero su proximidad mayor es con la teoría de los tres mundos de Karl Popper y su defensa de un conocimiento objetivo sin sujeto cognoscente.”

Tengo la intención de analizar más adelante algunas de estas teorías, una vez que conozcamos en detalle la hipótesis de los memes de Dawkins.

Finalmente,  Alberto Piscetelli menciona otro curioso precedente:

“Esbozada formalmente en el último capítulo de la obra The Selfish Gene (El Gen Egoísta) del etólogo Richard Dawkins, esta teoría tiene sus precedentes en la obra The Ticket that Exploded (El Ticket que Explotó) del escritor y poeta «beat» William Burroughs.”

Ya habrá ocasión de comentar más adelante la extravagante pero interesante hipótesis de Burroughs según la cual, la palabra escrita es un virus que infectó a la especie humana.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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