El viejo Badan y su hijo Badaneqe, o la utilidad de los mitos

Los mitos, los ritos, la tradición, sirven casi siempre para justificar todo tipo de crueldades, de arbitrariedades. Costumbres castradoras y represoras que se justifican porque un héroe fundador, un dios creador o una estirpe arquetípica hicieron algo in illo tempore (en aquel tiempo).

Narraciones etnográficas, documentales y películas nos han contado ese terrible momento en el que los ancianos son abandonados entre los inuit (antes llamados “esquimales”). Hemos aprendido que son los propios viejos los que se entregan gozosos a ese sacrificio, para así ayudar a sus semejantes, para dejar de ser una carga para ellos. Los expertos nos han explicado que esta macabra costumbre es parte del ciclo de la vida, de la lucha por la supervivencia. Con palabras que inevitablemente recuerdan a las teorías eugenistas nazis, nos han explicado que es un sacrificio necesario en una sociedad que tiene recursos limitados y en la que escasea la comida. La tribu debe sobrevivir aunque el individuo muera. Tal vez tengan razón esos expertos, o tal vez costumbres como esas son las responsables de que esas sociedades siguieran viviendo del mismo modo siglo tras siglo. ¿Quién sabe?

Pero la costumbre también existía entre los sardos de Cerdeña, que sacrificaban a aquellos que cumplían 60 años. Al parecer, todavía en el siglo XIX existían en Cerdeña personas que ayudaban a estos viejos a sacrificarse, los “Acabadores” (la palabra “accabadura” procedería del español “acabar”).

La costumbre de matar a personas de 60 años ahora nos puede resultar tan incomprensible como el sacrificio de las personas que cumplen 30 años en al novela y película de ciencia ficción La fuga de Logan.

Según el historiador Silio Itálico también tenían esta costumbre los antiguos cántabros y vascos:

“Este pueblo está apegado a una extraña costumbre: cuando la debilidad del cuerpo les llega con las canas, interrumpen, desde lo alto de una roca, el curso de sus años, en adelante impropios para la guerra…”

Dumézil recuerda entonces algunos testimonios latinos acerca de los alanos (emparentados con los actuales osetas), en los que existía esta costumbre:

“Estiman bienaventurado a quien pierde la vida en pleno combate. Los que se dejan envejecer (senescentes) o pierden la vida por una muerte accidental son objeto de crueles burlas, como degenerados y cobardes” (Amiano Macelino)

También Plinio y Pomponio Mela dicen que entre los alanos, antes que envejecer, los hombres se arrojaban al mar ceremonialmente desde lo alto de una roca.

Entre los osetas actuales, escitas de origen iranio como los alanos, existen tradiciones semejantes::

“El Narto Urzymaeg envejecía, su fuerza se iba perdiendo (…) Fue a la gran plaza donde estaban sentados los jóvenes Nartos y les dijo:
— Desde mi infancia hasta mi vejez, no he escatimado mi ánimo a vuestro servicio. Pero soy viejo, ya no os sirvo de nada y mi vieja cabeza no consigue aportaros más que fastidios. Mañana temprano, fabricad un cofre sólido, metedme dentro y tiradlo al mar; me niego a acabar en el cementerio de los Nartos.”

Aunque al principio dudan, los Nartos acaban cumpliendo el deseo de Urzymaeg, quien, sin embargo, sobrevive y realiza otra hazaña, “después de la cual desconocemos su destino”.

Acostumbrados a lo inevitable, a lo necesario, que tales tradiciones nos enseñan, y al uso del mito para justificar prácticas crueles, sorprende encontrar entre los kabardos cherkeses (también osetas) una variante interesante, que se opone a la tradición de la occisión (abandono o asesinato de los viejos), y que inaugura un nuevo motivo mítico, que Dumézil llama el tema mítico de “Por qué los hombres de tal o cual sociedad dejaron un día de matar a los viejos”.:

“Era entre los Nartos una vieja costumbre, cuando un hombre se debilitaba al grado de no poder ya sacar, con tres dedos, la espada de la vaina, ni subirse sólo a la silla de montar ni calzarse las botas, ni sostener el arco en la caza ni sostener el rastrillo o levantar un almiar de heno, ni aguantar el sueño al guardar un rebaño, meterlo en un canasto trenzado y llevarlo fuera del pueblo, hasta lo alto de la Montaña de la Vejez. Allí ataban al canasto grandes ruedas de piedra y lo hacían rodar por la cuesta empinada que conducía al precipicio.”

En esta historia kabarda, el viejo al que le espera ese destino se llama Badan y ya está decrépito. Su hijo Badaneqº’e, sin embargo, ama tanto a su padre que le apena la idea de arrojarlo desde el precipicio. Pero ocultando su pena, prepara el canasto y las piedras:

“– Padre, voy a hacer que mueras. No me aborrezcas: es la costumbre de los Nartos, perdóname.”

El pobre viejo no responde, lo que entristece aún más al hijo.

Badaneqº’e lleva el canasto a la Montaña de la Vejez y lo lanza hacia el precipicio, con su padre dentro. Pero el canasto se queda enganchado en un tocón, colgando sobre el abismo.

“El viento se puso a balancearlo y a agitar la barba blanca de Badan, al punto que el anciano se puso a reír.

–Padre, ¿de qué te ríes -preguntó Badaneqº’e. Sin dejar de reír, Badan contestó:
— Me decía que cuando estés decrépito y tu hijo te eche a rodar desde lo alto de la Montaña de la Vejez, a lo mejor tu canasto se engancha en el mismo tocón. ¿No es como para reírse?

La risa de su padre conmovió a Badaneqº’e, quien exclamó:

— ¡Que los Nartos hagan conmigo lo que quieran, pero no te enviaré por el camino de la muerte!

El padre le responde:

— Si quieres saber la verdad, hijo mío, no hallo gran gusto en arrastrarme sin hacer nada en este mundo: una vida inútil es ciertamente peor que la muerte. Pero ¿en verdad ya no estoy en condiciones de servir a los hombres? Si no puedo ya trabajar, puedo pensar.

El hijo sacó a su padre del canasto, lo llevó a una cueva y allí lo instaló sobre un lecho de hierbas. Y le dijo:

–Padre, vive aquí en secreto, sin que nadie sepa de ti. De otra suerte, los Nartos se irritarían por esta violación de la costumbre. Cada semana te traeré de comer.

Así pasaron tres años. Durante ese tiempo, diversas calamidades sucedieron a los Nartos, pero en cada ocasión Badaneqº’e acudía a pedir consejo a su padre, quien le daba útiles consejos. Admirados por la sabiduría de Badaneqº’e los Nartos le preguntaron cómo había llegado a pensar tan buenas soluciones.

“Badaneqº’e confesó su falta y los Nartos abolieron la regla que les mandaba matar a los viejos”

 

***************

[Publicado el 11 de febrero de 2008]

Notas y comentarios

Al parecer, no está del todo claro que entre los inuit se sacrificara a los viejos o estos se suicidaran voluntariamente. Se cree que tal costumbre se aplicaba sólo en épocas de gran hambruna.

 

Referencias

Georges Dumézil: “La occisión de los viejos” (en Escitas y osetas)

Originally posted 2012-04-08 23:50:13.

Wittgenstein y la metafísica lógica

|| Memes, ideas y mundos /11

Al igual que Neurath (Los positivistas intentan domesticar el lenguaje), Ludwig Wittgenstein también intentó en su Tractatus Logico Philosophicus vencer o superar la ambigüedad del lenguaje corriente. Para lograrlo se inspiró en las ideas de Bertrand Russell y propuso dividir los enunciados o proposiciones en compuestos y simples, “moleculares” y “atómicos”.

Una proposición atómica sería una proposición singular que no contiene una proposición como elemento suyo ni tampoco contiene los conceptos “todos” o “algunos”.

Una proposición molecular sería igualmente una proposición singular, pero que contiene dos o más proposiciones atómicas. Estas proposiciones compuestas tienen la forma de la conjunción o de la disyunción, de la implicación o de la negación.

La idea nueva que proponía Wittgenstein, según Álvaro Pelaez, era que la verdad de las proposiciones compuestas o moleculares depende tan solo de la verdad de las proposiones simples que contienen. La verdas de las proposiones moleculares, por lo tanto, “es una función de verdad de estas”. La consecuencia, nos dice Peláez, es que lo único que importa es la verdad de las proposiciones simples o atómicas y que a partir de ellas se puede deducir “de modo puramente lógico la verdad de las proposiciones compuestas”.

En cuanto a cómo se determina la verdad de los enunciados simples, en opinión de Wittgenstein son verdaderos siempre que al objeto designado mediante el nombre le corresponda “la propiedad o relación designada mediante el predicado”. De este modo, con una definición de verdad atómica que, si no me equivoco, casi coincide con la de Tarsky (“la hierba es verde” si la hierba es verde), Wittgenstein pretendía solucionar todos los problemas de la verdad de las proposiciones moleculares o no simples:

“Las condiciones de verdad de las otras formas de enunciados, las compuestas de elementos se determinan indirectamente a partir del significado de las “constantes lógicas” (Alvaro Pelaez, Neurath).

Aunque el Tractatus de Wittgenstein es un libro legendario, nadie considera hoy en día que su propuesta funcione y lo más extraño es que en algún momento se llegara a creer que podía funcionar, incluso por personas como Bertrand Russell. El propio Wittgenstein rechazó sus ideas y tiempo después dio origen a otro movimiento filosófico con sus Investigaciones Filosóficas. En este libro, retomando algunas de las ideas de la crítica del lenguaje de Mauthner y otros autores, se pasa al bando del lenguaje ambigüo y muestra con bastante agudeza, pero también casi siempre mediante una sencillez grandielocuente que acaba por resultar confusa o trivial, muchos de los problemas casi insolubles que la vaguedad del lenguaje común provoca.

Tanto el intento de Neurath como el de Wittgenstein se asemejan a la teoría de los memes no sólo en su ambición por hacer definida una cosa tan ambigua como puede ser una idea o un concepto, sino también en el tono de su discurso y en su ambición reduccionista. Lo cual no tiene por qué ser malo, puesto que la ciencia es casi por definición reduccionista (reduce la complejidad del mundo o de lo observado a unos cuantos elementos manejables), pero que sí lo es cuando, para alcanzar la sencillez deseada, se aplica con demasiado brío la navaja de Occam y se lleva uno no solo la barba sino la piel.

Todos estos pensadores (Neurath, Wittgenstein en su primera época) pretendían y pretenden de alguna manera ser antimetafísicos, pero todos ellos acaban cayendo en una especie de metafísica materialista. Todos ellos son herederos de una u otra manera de la teoría de las Ideas de Platón, que ya en su época fue ridiculizada por sus detractores con argumentos que se podrían aplicar a los memes, cambiando sólo algún detalle.

La revuelta de Wittgenstein contra la lógica y contra sí mismo y su Tractatus Logico Philosophicus

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

[pt_view id=”e379553w5r”]

 CUADERNO DE CIENCIA

[pt_view id=”e379553w5r”]

CUADERNO DE BIOLOGÍA

[pt_view id=”e379553w5r”]

BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

[pt_view id=”e379553w5r”]

El problema de la complejidad

|| Memes, ideas y mundos /8

Neuronas, por Johannes Muller

La teoría de los memes o replicadores culturales comparables a los genes que estudia la biología, se enfrenta a diversos problemas. El primero de ellos es el de la complejidad. Jordi Cortés Morato explica que hay 6000 millones de nucleótidos implicados en la constitución genética de una persona, la mitad procedente del padre y la otra mitad de la madre. Parecen números descomunales a primera vista, pero como enseguida aclara Cortés Morato, no son casi nada comparados con el sistema nervioso, pues las neuronas son 10.000 millones de veces más numerosas “y las conexiones entre ellas todavía más”. Trazar un mapa de relaciones con números tan desmesurados parece una tarea que por ahora nos excede, aunque Cortés Morato indica que ya están trabajando en esa línea pensadores que defienden la ciencia de la memética como Daniel Dennet o David Davidson. Ahora bien, no parece fácil encarar un problema como éste teniendo en cuenta que ni siquiera parece fácil definir qué es exactamente un meme:

“La memética se mueve todavía en el terreno de las analogías y las metáforas, al menos hasta que consiga un desarrollo cuantitativo y matematizado, y sea capaz de establecer con mayor precisión (como pasa con la la teoría del mundo 3 de Popper) qué debe entenderse propiamente como meme. ¿El meme de la teoría de los memes se demostrará un buen meme? ¿Será capaz de replicarse hasta convertirse en una teoría respetable? (Jordi Cortés Morato)

Como es obvio, el que algo sea complejo no significa que no pueda ser estudiado y descifrado, pero sí que su estudio puede resultar también extraordinariamente complejo. No se trata de los millones de elementos en sí, puesto que mil millones de granos de arena se pueden estudiar con bastante facilidad, sino de la complejidad de las conexiones y el funcionamiento de esos elementos.

Neuronas, por Santiago Ramón y Cajal

 

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

[pt_view id=”e379553w5r”]

 CUADERNO DE CIENCIA

[pt_view id=”e379553w5r”]

CUADERNO DE BIOLOGÍA

[pt_view id=”e379553w5r”]

BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

[pt_view id=”e379553w5r”]

La teoría de los memes, un meme exitoso

|| Memes, ideas y mundos /6

La teoría de los memes cuenta en la actualidad con el apoyo de numerosos seguidores. Memes es una de esas llamadas palabras de éxito en Internet (como lo es paradigma), que se usa en cualquier contexto para dotar a los argumentos de un brillo aparentemente científico. En los blogs en particular el asunto de los memes es un tema recurrente, pues uno de los desarrollos de la teoría tiene que ver precisamente con los blogs y con Internet, que son “grandes transmisores de memes”.

De nuevo conviene aclarar, en 2017, que me estoy refiriendo a los memes de Dawkins no a esas imágenes o frases pegajosas de internet llamadas memes, que algunas veces se parecen a un lema, potras a un aforismo, en ocasiones a un simple exabrupto, y que van desde el ingenio a la agudeza a la simple estupidez. Los memes de este tipo se inspiraron como es obvio en los memes de Dawkins, pero la concepción de los memes que él propuso tiene un mayor alcance.

 Dawkins ofrece algunos datos del éxito mediático de la memética o ciencia de los memes:

“En 1976 acuñe la palabra “meme” para denominar estas unidades culturales que tienen vida propia y son capaces de autorreplicarse. Desde entonces, como todo buen meme, el término se difundió por el mundo cultural. Para cuantificar este enunciado “metamemético”, busque en la Web: el adjetivo “memético” aparece en 5.042 entradas. A modo de referencia, lo comparé con otros neologismos o expresiones de moda: docudrama apareció 2.848 veces, sociobiología 6.679, zippergate (algo así como “braguetagate, en referencia al escándalo Clinton) 1.752 y post-estructural 577. Continuando con la búsqueda, di con alt.memetics, un grupo de debate que solo el año pasado recibió unos 12.000 artículos como “Los memes, los metamemes y la política” y “Los memes y la sonriente estupidez de la prensa”. Hay también sitios especialmente creados sobre el tema “Memeticistas en la Web” y la “Página de jardinería del meme”; incluso (aunque espero no vaya en serio) ha surgido una nueva religión, “La Iglesia del Virus”, con su correspondiente lista de pecados y virtudes, su santo patrono (San Charles Darwin) y una alarmante referencia a mi persona como “San Dawkins”.”

Eso fue hace unos años, porque ahora (2004) “memetic” ofrece 64.300 resultados y “meme” más de ocho millones.

Los datos actualizados de 2017 son: memetic (1.120.000) y meme 483.000.000 de resultados. El dato, como es obvio, ya no se refiere solo a los memes de Dawkins tal cual, sino a los millones y millones de esos otros memees creados por millones de personas. Supongo que los número aumentarán de manera astronómica, puesto que ahora se propagan en Facebook en esos espantosos carteles coloreados con letras grandes.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

[pt_view id=”e379553w5r”]

 CUADERNO DE CIENCIA

[pt_view id=”e379553w5r”]

CUADERNO DE BIOLOGÍA

[pt_view id=”e379553w5r”]

BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

[pt_view id=”e379553w5r”]

La otra teoría de Dawkins: los memes

|| Memes, ideas y mundos /2

dawkins-Además de defender la teoría del gen egoísta, Dawkins dedicó un capítulo de El gen egoísta a imaginar un fenómeno que estuviera sometido a selección natural pero que no fuera biológico. Esta es una de las maneras en las que proceden los científicos, la aplicación a diferentes terrenos de una idea o concepto que hasta ahora se ha aplicado en un terreno o disciplina determinado.

Se puede considerar que Dawkins empleó el método de la generalización, puesto que se hace general algo particular: se examina si los mecanismos de la selección natural propuestos por Darwin pueden explicar algo en lo que no estén implicados seres vivos de manera directa. También puede definirse mediante otra de las herramientas más poderosas de la ciencia, el reduccionismo: reducir diferentes fenómenos a una misma explicación, por ejemplo, postular que detrás de la casi infinita variedad de la naturaleza hay un número finito de elementos químicos, que se pueden ordenar en una tabla periódica.  aplicar a otros terrenos una misma explicación. Tanto la generalización como el reduccionismo son indispensables para la ciencia, pero también deben emplearse con prudencia. La generalización a veces funciona y logra explicar un enigma científico, mientras que otras veces es sólo una metáfora iluminadora.

Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

[Ilustración de Daniel Tubau a partir de una fotografía que es un meme de internet]

 Dawkins pensaba en algo parecido a una metáfora iluminadora cuando intentó encontrar un fenómeno al que se pudiera aplicar la noción de selección natural. Buscaba una imagen que permitiera a sus lectores entender mejor cómo evolucionan los organismos vivos. A lo largo de esta investigación veremos que esa intención primera de Dawkins y la evolución de esa intención en manos de otros pensadores llevó a ciertos problemas y confusiones que el propio Dawkins tal vez no imaginaba. Pero antes de analizar esa evolución de la metáfora dawkiniana, debemos conocerla.

El fenómeno no biológico que Dawkins eligió fue la cultura. Puesto que en la biología la evolución, según él mismo defendía, se producía gracias a los genes, ¿qué elemento básico explicaría la evolución cultural? Dawkins buscó un nombre y, de este modo, inventó la palabra memes:

«Mimeme» [mímesis, imitación] se deriva de una apropiada raíz griega, pero deseo un monosílabo que suene algo parecido a «gen». Espero que mis amigos clasicistas me perdonen si abrevio mimeme y lo dejo en meme. Si sirve de algún consuelo, cabe pensar, como otra alternativa, que se relaciona con «memoria» o con la palabra francesa même. En inglés debería pronunciarse «mi:m». (El gen egoísta)

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

[pt_view id=”e379553w5r”]

El tiempo de los mitos

Los mitógrafos o mitólogos hablan de un tiempo mítico presente en casi todas las culturas, al que llaman illo tempore (“aquel tiempo”). Es el tiempo en el que los dioses y los héroes hicieron las cosas que hoy repetimos. El tiempo de los arquetipos que nosostros ahora tan sólo imitamos.

Pero quiero referirme aquí no al tiempo mítico, sino a otro tipo de tiempo de los mitos, no el tiempo en el que trascurren los mitos, sino el tiempo que abarca el trascurso de esos mitos.

Si examinamos la mitología griega, con sus muchos héroes y dioses, advertimos con cierta sorpresa que, aunque se habla de épocas anteriores a la creación misma de nuestro mundo, de miles de años desde los primeros dioses hasta nuestros días, en realidad los dioses y héroes apenas cubren unas cuantas generaciones.

Por ejemplo:

1. Gaia

2. Ouranos

3. Kronos

4. Zeus

5. Apolo

Cinco generaciones de dioses tan sólo. A veces tal vez seis. A partir de la quinta o sexta generación ya empiezan los semidioses y los héroes.

Urano y Gaia en tiempos felices

Si contamos las generaciones de semidioses y héroes, tampoco son muchas, aunque pueden superar a las de los dioses.

Aetlio

Endimion

Etolo

Agenor

Eveno

Tideo

Diómedes

Los últimos, Tideo y Diómedes ya casi son hombres heroicos, pero no héroes. Tideo participó en la guerra para conquistar la ciudad de Tebas; su hijo Diomedes en la expedición a Troya.

Naturalmente, podemos prolongar estas genealogías, pero ya en el tiempo de los hombres, y de este modo descubrir, por ejemplo, cómo Pericles está emparentado con los primeros fundadores de Atenas. Si queremos llegar a Roma tendremos que seguir a uno de los enemigos de Diómedes, el troyano Eneas, que nos conducirá a Italia y a Rómulo y Remo, de la mano de la genealogía inventada por Virgilio en La Eneida. Aquí las generaciones tienen que cubrir entre trescientos y quinientos años, que es lo que se supone que separa a la caída de Troya de la fundación mítica de Roma.

Pero, lo curioso es que las generaciones de los dioses y primeros semidioses sean tan pocas, a pesar e cubrir miles de años, no unos cientos como las de los héroes.

Algo semejante a lo que sucede en Grecia se puede encontrar en mitologías como la celta o la irlandesa, la nórdica o la lituana. Tal vez la excepción sea la India, con su millón de dioses, pero sospecho que el núcleo original de dioses védicos tampoco sobrepasa las cinco o seis generaciones.

Las largas genealogías releigiosas se han desarrollado casi siempre posteriormente, en una religión ya muy sistematizada, organizada e intelectualizada, como la de los gnósticos y sus eones o dioses que crean a otros dioses, que alcanzan, tal vez, más de ochenta generaciones.

Desde el punto de vista evemerista (entendiendo que tras los mitos se esconden hechos históricos), estas seis generaciones de dioses resultan muy interesantes para quien pretenda rastrear, por ejemplo, los orígenes de los pueblos indoeuropeos. Aunque sospecho que no siempre se puede comparar la duración de una generación divina y otra humana. A veces un dios o un héroe puede representar a un reino o a una tribu, por ejemplo.

Ahora bien, culturas indoeuropeas como la griega y la india comparten a algunos de los dioses de esas cinco generaciones (por ejemplo, en India Ouranos es Varuna, Zeus es Dyaus Pitar y Ares se desdobla en los gemelos Maruts). Como es obvio, las diferencias comienzan cuando griegos e indios hablan de sus semidioses y héroes, ya cercanos a las generaciones autóctonas de cada lugar.

 

**********

[Publicado por primera vez el 9 de febrero de 2008]

Descartes y los arquetipos de las ideas

Yair Mor’s “Descartes, in his morning gown.”

Dice Descartes en Principios de la filosofía:

“Cuanto mayor es la perfección objetiva de cualquiera de nuestras ideas, tanto mayor debe ser su causa” (Punto 17).

Esto le sirve para dar otra prueba en favor de la existencia de Dios:

“Puesto que tenemos en nosotros la idea de Dios, es decir, del ente supremo, podemos examinar por qué causa la tenemos” (Punto 18).

Más adelante dice:

“Pues es evidente por luz natural no sólo que de la nada no procede nada… sino que también no puede haber en nosotros una idea o una imagen de una cosa sin que exista en alguna parte, sea en nosotros mismos, sea fuera de nosotros, un arquetipo suyo que contenga todas sus perfecciones” (Punto 18).

Descartes gusta de afirmar que “es evidente por luz natural” cualquier cosa cuando no dispone de mejores razones.

Pero lo cierto es que dista de ser evidente “bajo la luz de la razón”, como diría un ilustrado, que lo anterior sirva para demostrar, de nuevo, la existencia de Dios.

natural light

¿La luz natural de Descartes?

Creo que es muy ingenioso y, por supuesto, teológicamente correcto, que cualquier cosa que imaginemos tiene que existir, o bien fuera de nosotros o bien en nosotros. De no darse una de estas dos posibilidades, sería difícil poder decir que estamos siquiera imaginando esa cosa.

Sin embargo, la manera en que lo expresa Descartes esconde una pequeña trampa, pues no siempre existe una imagen arquetípica en nuestra mente de aquello que imaginamos o ideamos. Una cosa que imaginamos o ideamos por primera vez puede estar en nuestra mente sólo en el momento en que las ideamos y,  si existe un arquetipo de ella, ese arquetipo es ella misma.

Más importante: que esa imagen arquetípica, esa imagen del caballo que tenemos cuando hablamos de un caballo en abstracto (sin referirnos a un caballo concreto), esa imagen construida a partir de pasadas experiencias perceptivas o mentales (no voy a discutir ahora si todas las experiencias mentales pueden ser reducidas a experiencias perceptivas), pues bien, lo que no es en absoluto evidente es que ese arquetipo del caballo “contenga todas las perfecciones” de la idea o imagen que tenemos en nuestra mente.

Por otra parte, lo que en realidad pretendía decir aquí es que el argumento, aunque se aceptase todo lo anterior, no sirve para demostrar la existencia de Dios, pues esa imagen arquetípica puede que sólo exista “dentro de nosotros”, y no fuera, como supongo que pretende concluir Descartes.

 

NOTA 1999
Hacemos un garabato a ciegas. Me refiero con esto a hacer un garabato sin mirar. ¿Cuál es el arquetipo de este garabato? Y, más que a ciegas, podemos hacerlo drogados, dormidos, pueden darnos golpes y nosotros sólo sostener el lápiz. ¿De verdad se puede decir que existe en alguna parte una idea o una imagen de ese garabato?

Los espejismos existen dentro de nuestra cabeza pero no fuera. Un cadáver exquisito: cuál es su arquetipo?

 

De todas maneras, en este punto 18, Descartes también parece sostener la común idea de que la causa es más perfecta que lo causado, cosa con la que no estoy de acuerdo (aunque él matiza “lo más perfecto no es producido por lo menos perfecto, como causa eficiente y total”). La coincidencia, como ya se ha podido ver, con los arquetipos de Platón es también palmaria.

 

NOTA 2015
Mi texto es confuso, porque discutir ciertas afirmaciones vagas, caprichosas y tramposas de Descartes muchas veces hace que uno no pueda expresar nada con claridad. Ya en la primera formulación de Descartes existen un montón de cosas a discutir y a definir: “perfección”, “perfección objetiva”, ¿cómo determinar que esta perfección objetiva es mayor o menor?, ¿qué es una idea?, ¿de qué tipo de causa hablamos cuando hablamos de la “causa de una idea? ¿Qué diablos significa “Evidente por luz natural”?


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[pt_view id=”a2a6ee47y5″]

Descartes

Descartes

[pt_view id=”a2a6ee47y5″]