De nuevo la duda cartesiana

Dice Descartes al comienzo de Principios de la filosofía:

“Para indagar la verdad hay que dudar cuanto se pueda de todas las cosas, al menos una vez en la vida (Punto 1)”

 Esto mismo dice en el Discurso del Método, cosa con la que estoy perfectamente de acuerdo. Me parece un principio básico (no se si se puede hablar aquí de principios) para filosofar bien, y no solo  para filosofar bien, sino para ser honesto.

Me parece un principio básico (no sé si se puede hablar aquí de principios) para filosofar bien, y no sólo para filosofar bien, sino para ser honesto.

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¿1996?: Más que dudar una vez en la vida (y con eso quitarse el asunto de encima), yo diría que hay que ser capaz en cualquier momento de nuestra vida de dudar.

 

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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[jueves 4 de enero de 1990]

Originally posted 1990-04-15 16:19:36.

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La búsqueda de la felicidad
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /6

Lichtenberg fue quizá uno de los primeros ateos que expresó esa paradoja teológica hoy tan conocida: “Soy ateo gracias a Dios”. Él dijo exactamente:

 “Agradezco al buen Dios mil veces el que me haya hecho ateo.”

Lichtenberg

Sin embargo, como buen escéptico, LIchtenberg también se mantenía en una posición no dogmática: ni creer ni no creer; o al menos, ni afirmar que Dios existe ni afirmar que Dios no existe.

Yo también me considero ateo, pero aclaro para los que creen que ser ateo es tan dogmático como ser creyente, que soy ateo si se trata de creer en cualquiera de las religiones que han existido o que existen, pero agnóstico si lo que se discute es si existe algún tipo de Dios, dioses o eso que algunos llaman “lo divino” o “lo trascendente”.

Gerard de Nerval, ante la acusación de ateo exclamó: “¡Cómo voy a ser ateo yo, que al menos tengo diecisiete religiones!”. Menos original que Nerval, yo descreo de esas diecisiete y de todas las demás: no soy politeísta, sino poliateísta.

Las opiniones de Lichtenberg coinciden con las de Darwin, quien tampoco creía, ni quería creer, en la existencia de un Dios capaz de permitir tanta crueldad y dolor como observamos en el mundo.

Pero quiero señalar otra curiosa coincidencia entre estos dos extraordinarios pensadores, curiosa por oponerse a lo que habitualmente dicen las personas inteligentes o cultas, o las personas inteligentes y cultas, que también hay algunas, que suelen ser partidarias del pesimismo.

Lichtenberg:

“El dolor pretérito nos es agradable en el recuerdo, también lo es el placer pretérito, así como el placer futuro y el presente; por lo tanto, lo que nos atormenta es sólo el dolor futuro y el presente; notable sobrepeso del lado del placer, cuya conservación podemos prever en muchos casos con bastante seguridad. Por el contrario, rara vez podemos predecir el dolor futuro.”

Para quienes no se manejen bien en matemáticas, según Lichtenberg, hay cuatro posibilidades de sentir placer (placer en el recuerdo, dolor en el recuerdo, placer en el futuro imaginado, placer en el presente), frente a dos para el dolor (dolor presente, dolor futuro imaginado). Puede sorprender esa afirmación de que el dolor nos puede resultar agradable al recordarlo, pero creo que muy a menudo es cierto: recordamos aquellos días de trabajo infernal y nos gusta hablar de ello, o aquella enfermedad terrible que sin embargo hemos dejado atrás y que ahora pensamos que incluso nos sirvió de algo, o esos amores perdidos que nos causan un innegable placer melancólico, al que se añade el placer de haberlos vivido.

Darwin hacía un balance parecido al de Lichtenberg:

“Algunos  autores están tan impresionados por la cantidad de sufrimiento que hay en el mundo que no sabrían decir, considerando la totalidad de los seres sensibles, si hay más desgracia o felicidad, si el mundo en conjunto e bueno o malo. A mi juicio, la felicidad predomina decididamente, pero esto sería muy difícil de demostrar. Si se acepta como verdadera esta conclusión, concordaría bien con los efectos que podemos esperar de la selección natural. Si todos los individuos de una especie tuvieran que sufrir habitualmente en grado extremo, no se molestarían en propagar su linaje (…) Además, algunas otras consideraciones llevan a creer que todos  los seres sensibles han sido formados para gozar, como regla general, de la felicidad.”

Charles-Darwin-1880-631

Es muy interesante esta sugerencia de Darwin, expresada sólo como una opinión al vuelo y no como un dogma científico, que une el placer a la selección natural: las especies más optimistas tendrían más posibilidades de sobrevivir, aunque hay notables excepciones, como los lemmings, que se suicidan en masa y todavía existen. pero supongo que los lemmings no se suicidan por tristeza o desesperación, sino por torpeza, desorientación e imitación.

casanova

Las anteriores defensas del optimismo recuerdan otra, la de Giacomo Casanova, que se expresa incluso con más contundencia:

“Hay gente que dice que la vida no es más que un tejido de desgracias; lo cual viene a decir que la existencia es una desgracia; mas si la vida es una desgracia, la muerte es todo lo contrario: la felicidad, puesto que es lo opuesto a la vida. Esta consecuencia puede parecer indiscutible. Pero los que así hablan son sin duda pobres o enfermos, porque si gozaran de buena salud, si tuvieran el bolsillo bien repleto, alegría en el corazón, Cecilias, Marianas y la esperanza de algo mejor todavía, ¡oh!, seguro que cambiaban de parecer. Yo los considero una raza de pesimistas que no puede haber existido más que entre filósofos indigentes y teólogos mauleros o atrabiliarios.
Si existe el placer y sólo se puede gozar de él estando vivo, la vida es dicha. Existen desgracias, yo sé algo de eso; pero la existencia misma de esas desgracias prueba que la suma de la felicidad es mayor. Entonces, porque en medio de un montón de rosas se encuentren algunas espinas, ¿hay que ignorar la existencia de tan hermosas flores? No; es una calumnia contra la vida el negar que son un bien. Cuando estoy en una habitación oscura, me agrada infinitamente ver, a través de una ventana, un horizonte inmenso frente a mí.”

Es una  estupenda coincidencia está metáfora final de la ventana, después de haber hablado del “hombre en la ventana”, Lichtenberg, a quien sus vecinos llamaban así porque se pasaba el día mirando por la ventana, y supongo que escribiendo de vez en cuando otro de sus deliciosos aforismos.

No voy a ocultar que estoy de acuerdo con Darwin, Casanova y Lichtenberg, a los que, además, admiro y quiero (como se puede querer  alguien al que no has conocido). También opino, como ellos, que la vida está llena de felicidad, de una felicidad a veces difusa y a veces intensa, mientras que el dolor es sólo intenso.

De acuerdo, admito que existe también el dolor difuso, pero me parece que casi siempre depende más de nosotros mismos que del mundo. Y por tanto, casi siempre ese dolor difuso es evitable.

Iván, mi padre, me contó una vez algo que decía no me acuerdo quien, quizá él mismo: “El mundo es una mierda. La vida, cojonuda”. Estoy de acuerdo. Creo que se puede ser pesimista en lo que se refiere al mundo pero que se ha de vivir como un optimista, como dije en el capítulo anterior de este serial.

Quizá, en definitiva, yo parezco tan ingenuamente optimista porque pienso que lo único razonable es vivir como un optimista, aunque tengamos mil razones para el pesimismo. Pero no se trata de voluntarismo, de positivismo insulso o de ‘buenismo’ acrítico, no se trata de negarse a ver lo evidente, como la injusticia y la crueldad del mundo y los seres humanos, sino de sensatez, como dije al comienzo de esta breve investigación y como quizá tenga ocasión de explicar más adelante.

Continuará…

 

 

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[Escrito el 21 de junio de 2004]

 BREVE INVESTIGACIÓN ACERCA DEL PESIMISMO Y EL OPTIMISMO

ENTRADAS DE ÉTICA Y COSTUMBRES

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ENTRADAS DE FILOSOFÍA

COMENTARIO A “LOS PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA”, DE DESCARTES

Originally posted 1990-04-15 16:19:36.

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Borges, el tejedor

El Tejedor del Aleph, de Edna Aizenberg, sobre Borges y el hebraísmo. Comparto la visión borgeana (sic) de lo judío y lamento que los judíos se hayan alejado de ese arquetipo (del positivo, por supuesto). Vicky explicaba muy bien, al menos eso creo, el porqué los judíos han sido en general más cultos que los gentiles.

 

2017: una de las razones era que permitían a los niños permanecer en las charlas de los mayores, mientras que entre los gentiles era habitual enviarlos al cuarto de los niños en cuanto se hablaba de cosas serias.


[1988]

JORGE LUIS BORGES

Originally posted 1990-04-15 16:19:36.

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CÓMO PENSAR MEJOR

|| Cómo leer a los filósofos

Koninck, Filósofo meditando en su lectura

Koninck, Filósofo meditando en su lectura

1. Leer a los filósofos directamente, en sus obras originales.

2. No anteponer prejuicios de ningún tipo, ya se refieran al aspecto físico del filósofo, a la utilización de su filosofía por uno u otro grupo, a la raza o a la nacionalidad o las preferencias sexuales, a su pertenecia a una u otra escuela o a su enfrentamiento con ésta o aquélla otra, a que esté de moda o no lo esté, a quienes le defiendan o a quienes le ataquen actualmente.

3. Una vez comenzada la lectura, no es correcto descalificar al filósofo a partir de un pequeño detalle erróneo que encontremos en sus obras. Incluso los filósofos más rigurosos no han podido evitar ciertos errores de bulto: machismo, nacionalismo y racismo. Sólo mediante una lectura serena y a fondo será posible decidir si ese o esos pequeños detalles son parte importante o fundamental de las concepciones filosóficas del filósofo estudiado. Es decir: si ese pequeño detalle se deduce necesariamente de la filosofía elaborada por nuetsro pensador, haciendo imposible tal filosofía sin dichos detalles.

4. No dejarse tampoco deslumbrar por aciertos ocasionales para proclamar nuestra adhesión total al filósofo. Muchos filósofos han escrito páginas magistrales y, sin embrago, sus intenciones han sido deleznables (su concepción política y religiosa, etcétera).

Aunque hay gente -sobre todo hegelianos- que dicen que si tomas una opinión de un filósofo determinado, entonces has de tomar todo su sistema (pues si no actuarías frívolamente), mi opinión personal es que es perfectamente lícito tomar o citar argumentos de un filósofo al que no se acepta de forma general, e incluso utilizar tales argumentos para defender ideas opuestas, siempre y cuando no se pretenda que aquel filósofo defendía tales ideas.

[Esto puede parecer una aberración a algunos, pero, para que se vea que no se trata de tal cosa, pondré un ejemplo en el que se verá claramente… ]

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Uno o dos años después, amplié este texto: Reglas para leer textos de filosofía


 

 

Originally posted 1990-04-15 16:19:36.

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Caer bien a los demás

“Cuando Chomsky habla, parece un poco sorprendido de que le pueda simpatizar a alguien”.

A mí me pasa lo mismo.

Originally posted 1993-12-23 12:02:50.

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A propósito de una conversación sobre sexo

Estas reflexiones se explican por una conversación que tuve con algunos miembros del equipo cuando trabajaba como guionista en “La ruleta de la fortuna”

Tú, Gr.  , dices que la absoluta libertad sexual ha llevado a hacer del sexo algo mecánico, trivial, sin alma, follar por follar. Dices que se ha perdido toda esa visión del sexo positiva.

Pero, hablando de Occidente, se puede preguntar cuándo se ha perdido todo eso. ¿Ha existido alguna vez?

Antes había represión, y eso llevaba a excesos; ahora hay libertad, y eso también provoca excesos, pero yo siempre preferiré el exceso de la libertad, el follar por follar, a los traumas enfermizos de la represión.

Cada persona ha de poder elegir, pero, para que se pueda elegir, es necesario que se permita elegir. Para que alguien elija una manera de hacer sexo más plena, ha de poder hacer sexo. Si no puede, si se lo impiden, no hay posibilidad de elegir realmente: o se resigna uno a lo que le dejan hacer (e incluso se busca una justificación que le haga estar a gusto con lo establecido) o se rebela.

Pero la rebelión raramente es un buen camino pues, inevitablemente, el acto mismo de rebelarse se convierte en lo único importante, con lo que la elección sigue estando fuertemente condicionada por una imposición exterior.

Dices que el sexo que practica la mayoría de la gente es el que le enseñan desde los instrumentos de influencia (TV, etcétera). Eso es lo que ven y eso es lo que hacen.
Tal vez sea verdad, pero insisto en lo de antes: prefiero una moda permisiva que una represiva. En el primer caso, quien quiera ir más allá, podrá hacerlo, o al menos intentarlo, sin que ello acabe en mera rebelión. Se podría recordar lo que dice Erich From en El miedo a la libertad: hoy en día, en Occidente, el individuo puede elegir muchas más cosas que en tiempos pasados, pero no lo hace casi nunca.

Es más fácil seguir directrices exteriores a dirigir la propia vida. Y no sólo exteriores, también interiores: las pasiones a menudo tienen a los seres humanos a su servicio y no a la inversa.

Estoy de acuerdo en que habría que informar más, para que el sexo no fuese algo mecánico, pero mi acuerdo en este punto es muy leve. En primer lugar, desconfío de palabras como ‘habría’. ¿Qué quiere decir? ¿Quiénes, cómo y de qué tienen que informar? Creo que cuanta más información mejor, pero la información, como señala Chomsky, puede llegar a ser desinformativa.

Mucha información puede llevar a una sobreabundancia que impide una reflexión serena, que oculta las cosas importantes en un torrente de informaciones triviales.
Así que tenemos que hablar no ya de la cantidad de información, sino de su calidad. Lo malo es que la palabra calidad es tan sospechosa como la palabra habría, o como la belleza de las teorías científicas de que hablaba Einstein.Casi siempre, cuando alguien habla de calidad, de lo que está hablando es de lo que a él le gusta. La calidad de la información acaba significando informar de nuestras propias ideas. Y eso fácilmente acaba convirtiéndose en un modo encubierto de censura respecto a las ideas opuestas.

Calidad y cantidad, creo, son en muchos aspectos inseparables y el término calidad es más útil, creo yo, para referirnos a la selección que una persona particular hace de la información que le llega. Y, claro está, para poder hacer esa selección, tendrá que estar preparada, con lo que volvemos a la paradoja anterior.

Así que es difícil hablar de esto sin tomar partido (y decir que no se está haciendo).

Para terminar: condición indispensable para tomar partido es que haya partidos, opciones y posibilidad de expresarse. No se trata tanto de juzgar a los demás (su degradación, su trivialidad), sino de contarles la propia opinión y mostrar las razones que sustentan esa opinión.

Originally posted 1992-11-25 12:01:38.

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Conversación con los muertos

Estoy muy de acuerdo con Descartes cuando dice:

   “La lectura de libros que han sido escritos por personas capaces de darnos buenas enseñanzas es una especie de conversación que tenemos con los autores”.

 Es cierto y además, en mi caso, establezco con los autores, en esta ocasión con el propio Descartes, conversaciones tan interesantes como las que se pueden establecer con una persona que te habla.  ¡Lástima que no haya una replica! Sería estupendo un libro que te respondiera.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[viernes 5 de enero de 1990]