De Vries y Darwin, mutación y selección natural como origen de las especies

Quizá convenga aclarar que Hugo De Vries redescubrió las leyes de Mendel y formuló una teoría de la evolución que incidía en la importancia de la mutación como mecanismo evolutivo. Durante una o dos décadas, la teporái de De Vries relegó el darwinismo clásico, en lo que fue llamado “el eclipse del darwinismo”, pero finalmente, la mutación perdió importancia como factor explicativo predominante y el darwinismo, aunque en versiones modernizadas como la nueva síntesis, ocupó de nuevo el lugar central. Lo que viene a continuación son notas de lectura, que tal vez en algunos momentos resulten un poco incomprensibles. [Nota en 2012]

******

Dice Stephen Jay Gould en La estructura de la evolución (p.472) que difícilmente puede negarse que la teoría de la mutación de De Vries representa “en principio”, un mecanismo que no puede ser más antidarwinista en el nivel crucial del propio interés de Darwin: el origen de las especies.

Es cierto, pero también hay que tener en cuenta que la manera de entender qué es lo fundamental en el origen de las especies puede ser y es muy ambigua:

1) La variación (por mutación o por lo que sea) produce nuevas especies (o al menos nuevas variedades).

2) Sean cuales sean las nuevas variedades o especies, es la selección natural la que decide qué especies existirán o seguirán existiendo.

Se podría señalar, tal vez, la diferencia entre crear especies y crear las especies (las que son estables).

O tal vez se podría decir: “la diferencia entre proponer variedades y crear especies”.

Es fácil, y creo que seguramente correcto, darle a la selección natural un peso creativo decisivo en el origen de las especies. En conjunción indispensable, eso sí, con aquello que produzca (“proponga”) variaciones. La selección natural no puede trabajar sin variaciones, pero las variaciones posiblemente sí se producen sin intervención de la selección natural. Es decir, haga lo que haga la selección natural, se producen variaciones.

Digamos que, remedando el dicho clásico (“El hombre propone y Dios dispone”) se podría decir: “Las variaciones proponen y la selección dispone”.

Esto parece significar, de nuevo, devolver al mecanismo que produce las variaciones el lugar de honor en lo que se refiere al origen de las especies, pero hay que tener en cuenta que, aunque la selección natural no cause las variaciones, sí es responsable, sin embargo, de la supervivencia de unas u otras variaciones y variedades, con lo que en gran parte determina el recorrido de esas mutaciones o variaciones.

Es decir:

Supongamos que no existe la intervención de la selección natural. Eso se traduciría, digamos, en la supervivencia de todas las variedades. Esto es algo difícil de plantear en el mundo real, pero probablemente si resulta factible en una simulación de ordenador.

Al cabo de un tiempo, podríamos obtener este resultado:

En este proceso (simplificado hasta el exceso en el diagrama), las letras designan especies. Todos los individuos se reproducen en esta simulación, excepto si algún mecanismo determina que no haya tal reproducción (individuos estériles, por ejemplo).

Pues bien, este proceso reproductivo y el origen de las especies en ausencia de selección natural sería muy distinto al que tendría lugar si la selección natural actuara.

Daría por ejemplo, un resultado como el siguiente:

Se puede ver que, con la selección natural actuando, A3 consigue antes una preponderancia clara, lo que no permite siquiera la emergencia de ciertas variedades como F, y acelera o causa el surgimiento de nuevas especies como G.

Sin la presión de la selección natural, la variedad A1 no habría sido privilegiada de tal modo que surgiera la variedad G mucho antes de lo que había surgido.

Pero eso era en el supuesto inicial (gráfico 1) de acción cero por parte de la selección natural, que es posible simular en  un ordenador. Con influencia 0 de la selección natural, se facilitaba que se reprodujeran todas las líneas o individuos. Pero en un mundo con recursos limitados, tal cosa no sería posible.

Supongamos un mundo con recursos limitados en el que no todos los individuos pueden sobrevivir. Pero supongamos que tampoco ahora actúa la selección natural. ¿Cómo seleccionamos a los individuos? Tirando un dado, por ejemplo, o decidiendo nosotros a la manera de dioses omnipotentes.

Será fácil comprobar ahora, en una simulación de ordenador, que el proceso evolutivo será muy distinto y que algunas especies que surgieron cuando todos los individuos se reprodujeron, en esta nueva simulación NUNCA surgirán, mientras que otras aparecerán o desaparecerán de manera asombrosa, pese a su éxito adaptativo aparente: nuestro dado o dios omnipotente quizá se parecería, en tal caso, al efecto de una gran catástrofe o extinción masiva.

Teniendo en cuenta estas cosas, es por lo que se puede hablar del carácter creativo de la selección natural en el origen de las especies, sea cual sea el mecanismo que provoca la variedad.

Desde este punto de vista, la disputa De Vries/Darwin es acerca de la preponderancia o bien de la mutación o bien de la selección natural en el origen de las especies, pero eso no hace incompatibles per se la mutación y la selección natural.

[No sé cuál será la conclusión de Gould. Yo voy ahora por la página 473. La Palma, septiembre 2004]

 

Cinco minutos después:

Gould parece dirigirse hacia esa dirección, e incluso el propio De Vries (ver 474ss).

 

10 minutos después:

Así se confirma (477).

Como en una película de misterio, uno anticipa el desenlace y se cree muy listo, pero el autor de la película, Gould, sembró las pistas que nos permitieron esa anticipación. Yo como biólogo soy una absoluta nulidad, así que sólo puedo atribuir mi acierto a que he recogido las pistas sembradas por el narrador, en este caso Jay Gould.

 

Un poco después:

Me gustaría hacer esa simulación de ordenador y espero poder hacerla. Se podrían probar distintas teorías, como la ortogénesis, las extinciones masivas, etcétera.

En cualquier caso, aquello que propuse era una idealización, porque parece evidente que incluso los defensores de la mutación, de la variación programada o cualquier otra cosa, no pueden descartar de modo absoluto la selección natural, la influencia del medio y la competencia entre especies (así lo hacía el propio De Vries). Puesto que tiene que existir una influencia de la selección natural por mínima que sea, pues especies que se reproducen sin limitación alguna saturarían el medio y agotarían los recursos, creo que esa influencia hace inevitablemente decisiva la intervención de la selección natural, no sólo acelerando la aparición de ciertas especies, al privilegiar una línea u otra. En este sentido, la selección natural es creativa.

Sé que este argumento suena, prima facie, como circular, es incluso casi como una tautología, pero espero mostrar que no es así y aclarar la confusión de esta exposición apresurada.

 

Nota en Madrid (23 de septiembre de 2004)

Ahora voy por la página 842 (tuve que interrumpir la lectura al regresar).

Al copiar este texto, se me ocurre que resulta casi imposible plantear el experimento imaginario, pues la situación acabaría pareciéndose a la del asno de Buridán: los sujetos del experimento (animales por ejemplo) no tendrían razón alguna para decidirse por una u otra pareja. Incluso la situación imaginaria en la que todos procrearán con todos violaría no ya las leyes de la selección natural, sino de la naturaleza misma: alguno tendría que hacerlo primero, lo que ya podría suponer a medio o largo plazo una ventaja adaptativa. Pero creo que vale la pena el experimento como reductio ad absurdum.

 

NOTA en abril de 2012

Ahora pienso que la simulación en ordenador no tendría por qué provocar la saturación del medio, puesto que el medio sería definido como inagotable en el propio programa. Se trata simplemente  de cómo podrían desarrollarse las especies cuando no opera la selección natural y sólo tenemos en cuenta el factor de la mutación. Ahora bien, habría dos preguntas al menos: ¿por qué se produce esa mutación? No podríamos contar con los rayos cósmicos, por ejemplo, porque ello parece influencia del medio, así que supongo que tenemos que conformarnos con las mutaciones causadas por el desarrollo lógico a partir de unas condiciones iniciales definidas. La otra pregunta es: ¿sin la intervención de la selección natural, podría ir la especie hacia su extinción inevitable, por ejemplo al sobrevivir mutaciones dañinas que no tendrían ningún límite a su expansión y propagación a toda la especie? Asuntos fascinantes, sin duda.

 


(Publicado en Tsuresureguza el 10 de octubre de 2004)

Originally posted 2012-04-17 16:23:54.

La divina vaguedad de los memes

|| Memes, ideas y mundos /9

En El problema de la complejidad se ha visto que resulta muy difícil aislar un meme, un gen cultural, señalar dónde se aloja y cómo se mueve por la compleja red neuronal de un cerebro humano. A eso hay que añadir la dificultad misma de definir de manera clara esas unidades de transmisión cultural.

Un intento de explicar de manera visual el complejo meme teológico de algunas versiones del cristianismo trinitario

Podemos preguntarnos si la idea de Dios es un meme o si más bien lo es la idea de un Dios omnipotente. Es la idea de Dios propia del cristianismo un meme? ¿O lo son las de del catolicismo y el protestantismo? ¿Es un meme la concepción de dios de Escoto Erígena, la de San Agustín, la de Tomás de Aquino? ¿Qué incluye exactamente el meme “Dios”?

Algunos han intentado dar algún tipo de contenido concreto al meme, cuantificarlo y medirlo, pero sus intentos recuerdan a los esfuerzos que se han hecho en filosofía para convertir el lenguaje común en algo medible y cuantificable. Puede ser ineresante para nuestra investigación recordar algunos de esos intentos.

 

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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Originally posted 2017-06-22 09:38:01.

Precedentes de los memes

|| Memes, ideas y mundos /4

En El gen egoísta, Dawkins, como ya hizo al hablar del egoísmo de los genes, también señala unos cuantos precedentes de su teoría de los memes:

La analogía entre la evolución cultural y la genética ha sido frecuentemente  señalada, en ocasiones en el contexto de innecesarias alusiones místicas. La analogía entre progreso científico y evolución genética por selección natural ha sido ilustrada especialmente por sir Karl Popper. Desearía adentrarme algo más en algunos sentidos que también están siendo explorados, por ejemplo, por el genetista L. L. Cavalli-Sforza, el antropólogo F. T. Cloak y el etólogo J. M. Cullen.”

Karl Popper, en efecto, comparó la lucha entre teorías científicas con un proceso de selección cultural que podía tener similitudes con el de la selección natural. También propuso que debemos dejar el asunto de la vida y la muerte en manos de esas teorías, hipótesis o conceptos: que se maten nuestras teorías entre ellas, en vez de hacerlo nosotros, lo que parece muy razonable.

Jordi Cortés Morato añade otros precedentes:

“Por otro lado, vista desde la perspectiva de la filosofía, la doctrina de los memes tiene antecedentes en tesis clásicas. En cierta forma puede verse como un peculiar desarrollo de la teoría de las ideas platónicas; de la teoría averroísta del entendimiento agente; como una interpretación de la filosofía del espíritu de Hegel o de la teoría de la ideología de Marx, o de la diferencia husserliana entre noesis y noema; e incluso se podría relacionar con las tesis orteguianas sobre las generaciones. Pero su proximidad mayor es con la teoría de los tres mundos de Karl Popper y su defensa de un conocimiento objetivo sin sujeto cognoscente.”

Tengo la intención de analizar más adelante algunas de estas teorías, una vez que conozcamos en detalle la hipótesis de los memes de Dawkins.

Finalmente,  Alberto Piscetelli menciona otro curioso precedente:

“Esbozada formalmente en el último capítulo de la obra The Selfish Gene (El Gen Egoísta) del etólogo Richard Dawkins, esta teoría tiene sus precedentes en la obra The Ticket that Exploded (El Ticket que Explotó) del escritor y poeta “beat” William Burroughs.”

Ya habrá ocasión de comentar más adelante la extravagante pero interesante hipótesis de Burroughs según la cual, la palabra escrita es un virus que infectó a la especie humana.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Originally posted 2017-05-14 13:52:32.

Defensa perfecta de la imperfeccion

Daniel--Breslau-quizá-10-agosto2004

Agosto de 2004 en Chequia o en Eslovaquia

Me gusta lo imperfecto no porque sea imperfecto, no porque me proponga apreciar lo imperfecto y alejarme de lo perfecto. No es eso lo que me sucede. Lo que sucede es que constato que me gusta lo imperfecto cuando pienso en las cosas que me gustan y descubro que casi todas son imperfectas.

Pero no exijo ni busco la imperfección. Eso sería una busqueda artificiosa.

Hay sensaciones perfectas. Es perfecto caminar por la calle y sentirse feliz. Es perfecta la vida cuando estás en una discoteca y bailas y la gente baila y también parecen felices. Es perfecto leer algo que te gusta y descubrir una coincidencia tan hermosa que parece que el autor ha querido expresar algo que le dijiste ayer, a pesar de que ni siqueuira le conoces. Estas son sensaciones o experiencias perfectas.

Pero las cosas no sé si pueden ser perfectas. ¿Son perfectas las puestas de sol cuando estás cansado de verlas y preferías que fuese de día? Las cosas de la naturaleza, los árboles, las montañas, los ríos, no sé si pueden ser perfectas.

No es a ese tipo de cosas a lo que quiero referirme aquí.

Aquí quiero referirme a las cosas creadas por el ser humano, al arte y a todas esas creaciones que todos llamamos bellas, excepto los profesores de estética que dejan escapar la belleza entre las mallas perfectas de sus definiciones.

Pues bien, los cuadros, los diseños, el baile, el teatro, el cine… cuando son perfectos me producen a menudo rechazo y casi siempre me mantienen lejos, apartado, emocionalmente apartado.

impefectoAlgún dandy decía que la ropa nueva endominga. Hay que ponerse la ropa nueva un día o dos en privado, en casa, antes de salir a la calle. Si un traje es demasiado perfecto hace que todos se fijen más en el traje que en quien lo lleva. No quiero que mi traje importe más que yo. El traje está para ayudarme a mí, no yo al traje, del mismo modo que Jesucristo dijo, con acierto indudable, que el domingo estaba hecho para el hombre y no el hombre para el domingo.

La perfección somete las cosas a la forma en la que son expresadas de una manera tan extrema que las hace insoportables o insulsas. Los bailarines que no se equivocan en un sólo paso, que mueven brazos, piernas, pies, dedos y barbillas con precisión milimétrica, son tan esclavos de su perfeccion que a menudo sufren durante días por un error que sólo puede haber percibido alguien tan obsesionado como ellos.

En el siglo XX el ballet se liberó en parte de la tiranía insoportable de la perfección y nació la danza contemporánea, que recuperó lo que era bailar y que habia sido olvidado a partir de la época reglamentista de Luis XIV. Pero algunas de las nuevas maneras de danzar también empiezan a oxidarse en normas y en una obsesiva y absurda búsqueda de la perfección. De vez en cuando, es cierto, surge un bailarín que parece capaz de alcanzar al mismo tiempo la perfección academica y la expresión vívida, que traspasa los limites. Estos bailarines suelen ser controvertidos en sus inicios, y al final son castigados en cuanto cometen un pequeño error, en cuanto el engranaje ya no no se mueve como una máquina sin fallo. No hay que olvidar que la crítica de danza a menudo la ejercen más bien jueces de gimnasia que a personas capaces de apreciar la belleza.

Lo cierto es que disfruto más con los pequeños espectáculos imperfectos que con esas grandes y virtuosas coreografías en las que no consigo ver a la persona que se ha vestido de artista.

También suelen gustarme las peliculas imperfectas, o que al menos lo parecen.

Shakespeare es imperfecto siempre o casi siempre y durante muchos años sus comentadores se han han asombrado al descubrirlo. No han podido ocultar la imperfeccion de Shakespeare. Y sin embargo, ellos y nosotros, casi todos nosotros, consideramos que Shakespeare es el más grande.

La explicacion de esta aparente paradoja tal vez sea sencilla y algunos la han intuido ya, al menos desde que Samuel Johnson escribiera su célebre Prefacio a Shakespeare: la grandeza y la imperfección no sólo no son términos opuestos, sino que se alimentan el uno al otro.

Cuando construimos un disco, una cinta, un CD, un archivo digital o una lista de  Spotify con nuestras canciones favoritas, nos sorprende descubrir, al escucharlo, que la suma de tanta belleza no iguala a lo que cada canción suponía por separado. Parece como si, por una vez, el todo fuese menor que sus partes. ¿Cómo es posible? La razón es sin duda que las cosas nos aburren cuando son iguales. Si cuentas siempre lo mismo y de la misma manera, el espectador, el oyente o el lector se aburrirá, pero eso sucederá tanto si lo que cuentas es muy lento como si es extraordinariamente movido.

Cuando todo permanece igual acaba cansando, porque el cerebro necesita novedad, al menos un cerebro sano, y si las cosas no cambian, el cerebro acaba acostumbrandose y busca cosas nuevas, a menudo fuera de la narración. Pero si todo cambia constantemente, el cerebro también acaba aburriéndose de la monotonía del cambio continuo. Se puede ser plano, monótono, tedioso y repetitivo por abajo, pero también por arriba. Se puede ser aburrido en lo mediocre y aburrido en lo sublime. ESo es lo que pasa cuando juntas canciones sublimes una detrás de otra.

Breclav-estacion

Escribí este texto en un viaje imperfecto y delicioso con Ana Aranda, precisamente cuando nos equivocamos al tomar un tren y, en vez de ir a Bratislava, en Eslovaquia, fuimos a Břeclav en Chequia.

breclav

Pasamos una noche en Břeclav y al día siguiente quedó este testimonio de que habíamos estado allí.

No parece razonable pensar que tantas imperfecciones en la obra de Shakespeare sean calculadas, pero tampoco se pueden atribuir sólo a la inconsciencia o la torpeza. Creo que, como todo artista, Shakespeare intentaba hacer las cosas bien, pero que no se preocupaba de eso hasta el punto de que sólo pensase en hacer las cosas bien. Probablemente preferia hacerlas, aunque fuera mal, que no hacerlas.

La imperfeccion, sencillamente, no tiene por qué buscarse: sobreviene inevitablemente.

La perfección, por el contrario, sólo puede existir si la buscas, y sólo la puedes conseguir si te ajustas a unas reglas trazadas previamente, si sigues unos cánones diseñados para la visión y la crítica puntillosa e inmisericorde de los expertos. Por eso, cuando los dogmas artísticos caen, suelen morir con ellos las obras que respiraban tan sólo en ellos: su dependencia era tan absoluta que apenas les queda nada propio. Sin embargo, a menudo sobreviven las obras imperfectas, las que no lograron ajustarse a esa perfección canónica.

Del mismo modo caen los sistemas filosóficos que se alzan como edificios perfectos: cuando ya a nadie le gusta ese tipo de arquitectura mental, tampoco interesan los muebles, pues estaban tan adaptados a la forma de las paredes que no pueden usarse en otra casa.

Las ideas, los argumentos y los conceptos que dependen en exceso de una metafísica concreta suelen morir con ella.

Cualquiera puede leer todavía lo que escribió Montaigne, pero sólo los profesores o los filósofos profesionales leen lo que escribieron Hegel o Kant. Afortunadamente, nadie es perfecto aunque lo pretenda, y algunas cosas de Kant, Hegel o Spinoza sobreviven a pesar de sus sistemas dogmáticos y perfectos.

Porque, como dije antes, el mayor defecto de lo perfecto es que resulta tan frío, formal y falto de interés como un traje nuevo. Da igual quien lo lleve porque lo unico que importa es el traje: los artistas perfectos lo unico que hacen es pasear un traje nuevo ante la vista del publico.

Breslau-iglesia

Břeclav

*************

[Escrito en Břeclav (Chequia), el domingo 9 de agosto de 2004: “Un error nos ha llevado a este pequeño pueblo checo en vez de a Bratislava, la capital de Eslovaquia. Aprovecho para corregir aqui este texto que escribi en Barcelona]

CUADERNO AUSTROHÚNGARO

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Originally posted 2014-11-10 16:01:31.

NO SMOKING (decía Varona)

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Inicié este diario secreto (Seingalt, en 2004) con una entrada dedicada al tabaco.

Ahora he encontrado un texto del filósofo cubano Varona que coincide con mi planteamiento, o yo con el suyo, pues él lo escribió en 1896. En mi caso no tiene mucho mérito, pero en el suyo, en un época en la que no se hacía ninguna campaña contra el humo, sino todo lo contrario, resulta asombrosa su claridad de ideas y la sencillez de sus argumentos, que considero irrebatiles. No es casual que este hombre fuera también feminista, evolucionista, (pero que rechazara el darwinismo social de su época), que tuviese como lema la frase de Buffon: “Recojamos hechos para adquirir ideas” y que dijera: “Respeta tu pensamiento; no lo prostituyas; no te hagas traición a ti mismo” (ver Semblanza de Enrique José Varona).

Aquí está su texto acerca del NO SMOKING, con una breve introducción de Luis Aguilar León.

no_smoking_poster_1_by_sempliok

(sempliok.deviantart.com)

Cuando su amigo Enrique Hernandez Miyares se indigna al encontrarse en no se qué remoto rincón de Nueva York el aviso “No smoking”, Varona escribe unas aladas reflexiones sobre nuestro carácter [de los cubanos en particular] y el sentido social de la prohibición:

“Comprendo que nuestro viajero se haya indignado contra ese imperioso consejo, que recuerda tan inoportunamente que no vive uno solo en el mundo, y que no se puede inficionar a saciedad el aire que otro respira. Y me explico que, si alguna vez sorprendió en el claustro de su conciencia tal veleidad de anexionismo [de Cuba por EE.UU], haya abjurado de ellas con horror en el “smoking room”, entre las aromáticas espiras de humo de su habano. Quizás le parecería que un misterioso dedo iba trazando con ellas jeroglíficos que desarrollaban un dogma singular, refractario a nuestros usos, a nuestras ideas, a nuestra sangre, a nuestro criollismo bonachón y egoísta, que gusta salirse con la suya, aunque se apeste el prójimo.

“No smoking. Es decir, recuerda que todos te respetan y que debes respetar a todos. Recuerda que tu vecino del momento tiene los mismos derechos a tu consideración que tu vecino permanente. Recuerda que tus gustos no deben convertirse en el disgusto del que te acompaña. Recuerda que la máxima primera del código de la buena sociedad es: no molestes. Y recuerda que el hombre bien educado debe considerarse siempre en buena sociedad.

“No smoking. Es decir, para el buen concierto de los individuos en comunidad no hay nada insignificante. La lesión del derecho más pequeño resulta enorme. No prives a nadie de su aire puro. Respeta su olfato. No le irrites los ojos. Te indignas porque un desconocido te ha pisado un pie. Pues piensa que con idéntica razón se indigna él porque le arrojas a la cara una bocanada de humo. A ti te parece aromático, a el puede parecerle nauseabundo. Te molestas si te salpican de lodo. Otro puede molestarse porque le impregnas la ropa de olor a tabaco. Te exasperas porque esa buena señora sube al ómnibus con su falderillo. Pues a la buena señora tu cigarro le produce mareo. Lo conveniente para todos es, ni perro, ni cigarro, ni lodo, ni humo. Piensa siempre que la presencia de otro limita tus antojos, en la misma proporción que tu compañía limita los suyos. No se ha inventado, ni se inventara otra formula para andar en paz y sosiego por el mundo.”


(Publicado en Seingalt, diario secreto, el sábado 10 de julio de 2004)

Ver también: Menos humos



Cuaderno de Cuba

Cuba-edificio

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Originally posted 2004-07-10 18:34:18.

Darwin y la ceguera

Al revisar unas notas que escribí en el siglo pasado (que bien suena eso… espero poder decir algún día: “Unas notas que escribí hace dos siglos), hacia 1999 y 2000, acerca de tres libros de Darwin, Humphrey y Gazzaniga, he encontrado una cita muy interesante de Darwin, que copio aquí junto al comentario que añadí en 2000:

“Durante años he seguido también una regla de oro, a saber, que siempre que me topaba con un dato publicado, una nueva observación o idea que fuera opuesta a mis resultados generales, la anotaba sin falta y enseguida, pues me había dado cuenta por experiencia de que tales datos e ideas eran más propensos a escapárseme rápidamente de la memoria que los favorables.”
(Darwin, Autobiografía)

A menudo, es cierto, sólo encontramos aquello que buscamos. Nuestros prejuicios y expectativas condicionan nuestra observación y solemos ser ciegos a todo aquello que va en contra de nuestras hipótesis.

Tengo la sensación desde hace un tiempo de que este problema, que es semejante al punto ciego del que habla Goleman, se ha acentuado con el cambio de siglo y que se está extendiendo cada vez más una manera de ver el mundo que sólo es capaz de contemplar la parte iluminada. La que ilumina la propia linterna del que mira, dejando en la oscuridad todo lo demás.


(Publicado el 22 de abril de 2004 en Love at First Byte)


Cómo pensar mejor

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Originally posted 2012-05-05 13:03:21.

Ciencia y mística

Cuando Édouard Schure escribió Grandes iniciados, utilizó argumentos de la ciencia ortodoxa de entonces (siglo XIX o inicios del XX) para apoyar sus argumentos místicos. Ahora, quienes continúan en la estela de Schure siguen el mismo método y recurren a la ciencia para justificar las elucubraciones de sus místicos favoritos. Como es obvio, la ciencia de la época de Schure y la actual ya no es la misma. La ciencia ha cambiado, pero a los místicos que buscan el apoyo de la ciencia a sus teorías eso les da igual y retuercen la comparación, explicando las mismas propuestas de siempre, sea cual sea la actualidad científica. La vaguedad de sus argumentos les permite adaptarse a cualquier ciencia. Nada puede, en realidad refutar sus argumentos, sencillamente porque no se trata de verdaderos argumentos.

*******

Después de publicar lo anterior, recibí un comentario de Sarcástico:

“La ciencia ha cambiado”
Si llamas Ciencia al método científico estarías descalificando entonces a la antropología, la historia, la psicología, la filosofía…
La ciencia no ha cambiado, es la misma que, buscando respuestas cae en repeticiones mismas que, gente como tu critica y señala.
¿Acaso has visto tú un átomo? ¿O repites simplemente como se conforma uno por que así te lo enseñaron?
¿Cual es la diferencia entre eso y la repetición de las masas enajenadas de la Edad Media?

Mi afán es solamente decir que ciencia y mística no son tan distintas pero el divorcio dado debido al abuso de los que estaban en el poder en los 1000-1600 aun remite el estilo.”

En respuesta al comentario de Sarcástico escribí un largo comentario, que reproduzco aquí:

“Creo que quizá no me expliqué claramente, porque no me refería a lo que comentas.
No llamo ciencia al método científico, aunque creo que es difícil hacer ciencia sin seguir el método científico. Tampoco entiendo, por cierto, por qué el método científico no se puede aplicar a ciencias como la antropología, la historia o la psicología. En cuanto a la filosofía, la cosa es más compleja.
Tampoco creo que porque una cosa no sea científica sea por ello mala o incorrecta,  o que ello suponga una descalificación.
Lo que yo quería señalar en la entrada, cuando decía que la ciencia “ha cambiado”, era que la ciencia o las ciencias han cambiado en ciertos campos y en ciertos asuntos: la física de antes de Newton, la de Newton y la relativista de Einstein ofrecen explicaciones diferentes de los fenómenos, explicaciones que a menudo corrigen o refutan las anteriores.

Y si señalaba lo anterior, era para ponerlo en relación con los planteamientos de ciertas explicaciones más o menos místicas que intentan adaptarse a la ciencia del momento (a las explicaciones científicas del momento) para dotarse de prestigio.

A esos místicos, en realidad lo que diga la ciencia (errónea o acertadamente) no les importa: sólo lo usan como un medio para apoyar sus ideas previas. Asegurarán con dogmatismo y seguridad que el éter prueba la existencia de los ectoplasmas, pero si el éter deja de ser admitido por la ciencia, entonces serán los fenómenos cuánticos los que prueben la existencia de los ectoplasmas. Sus pruebas irrefutables de ayer ahora serán otras muy diferentes, lo importante es que sus creencias no cambiarán pase lo que pase, suceda lo que suceda.

En cuanto a la diferencia entre quienes “creen” en lo que dice la ciencia y “las masas enajenadas de la Edad Media”, pues sí, creo que hay bastante diferencia, la que media entre la atención prestada a un razonamiento coherente y la prestada a una afirmación dogmática.

La diferencia es, como decía el ceramista Bernard Palissy hacia 1600, que mientras que los místicos de su época hablaban de mil y una fantasías que nadie podía ver, el invitaba a cualquiera a que visitara su taller, donde por sí mismo podría experimentar y comprobar lo que afirmaba en sus libros y charlas.

Bernard Palissy

La diferencia es que la comprobación científica está al alcance de cualquiera, sin necesidad de ninguna revelación espiritual. No he visto un átomo, pero podría verlo en el acelerador de partículas del CERN, por ejemplo. Es cierto que hay otras partículas subatómicas que no se han visto, pero sí se pueden observar sus efectos, diseñar experimentos, hacer predicciones y comprobar, a la vista de cualquier persona interesada, si se cumplen o no.

Pero, insisto, precisamente la característica de la ciencia es que cambia. Por ejemplo, en el siglo XX cambió la idea que se tenía acerca de los átomos. No porque a un iluminado se le ocurriera, sino porque se propusieron nuevas hipótesis, se sugirieron experimentos que pudieran confirmar o refutar unas u otras teorías y porque esos experimentos, accesibles a cualquier interesado, obligaron a abandonar la antigua imagen.

A mí me gusta o me interesa la mística, o algunos aspectos de la mística, pero creo que es inevitable admitir que ciencia y mística son muy diferentes, en gran parte debido a eso que tu mencionas: el método científico.

Esa diferencia, por otra parte, es algo que admiten los propios místicos y, por supuesto, también los científicos.

Otro asunto es que las conclusiones de un místico y las de un científico puedan coincidir, que pueden hacerlo, por supuesto, pero esa es otra cuestión. Lo importante, lo que caracteriza a ciencia y mística, es cómo se llega a esas conclusiones. Se suele decir que la ciencia explica el “cómo” mientras que la mística se limita a afirmar el “qué”. No sé si es del todo correcto, porque la ciencia, en mi opinión, también explica el qué, pero ese qué lo explica, eso sí, a través del cómo. La ciencia suele hace afirmaciones modestas y las somete a escrutinio, mientras que los místicos hacen afirmaciones asombrosas pero no ofrecen ningún tipo de comprobación o falsación posible.

Cuando las observaciones, predicciones y experimentos de la ciencia muestran repetidamente un error, los científicos se ven obligados a modificar sus teorías y a menudo su visión del universo y la naturaleza, pero cuando un místico se entera de que la ciencia se ha visto obligada a cambiar sus explicaciones, eso no le afecta en absoluto: simplemente sigue diciendo lo mismo pero ahora jura y perjura que la nueva teoría científica también prueba sus afirmaciones y que el hecho de que se haya demostrado falsa la que antes servía de prueba no tiene la más mínima importancia..

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[Publicado por primera vez el 6 de junio de 2008]

De Schure también hablo en mi libro La verdadera historia de las sociedades secretas

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La verdadera historia de las sociedades secretas

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Originally posted 2012-03-06 12:01:14.

Los tres mundos de Popper

|| Memes, ideas y mundos /5

Dawkins admite en El gen egoísta que Popper desarrolló interesantes analogías entre la evolución cultural y la biológica y que también señaló las semejanzas entre el progreso científico y la selección natural.

Lo hizo ya en su Lógica de la investigación científica (1934), donde proponía:

“Una teoría acerca del aumento de conocimiento por ensayo y eliminación del error, es decir, por selección darwiniana más bien que por instrucción lamarckiana”[1]Popper, Busqueda sin término.

Estas ideas le llevaron a desarrollar la teoría de los tres mundos:

Mundo 1: el mundo de la física: las rocas, los árboles y los campos físicos de fuerzas; la química y la biología.

Mundo 2: El mundo psicológico. Los sentimientos de temor, esperanza, las disposiciones a actuar y todo tipo de experiencias, incluidas las subjetivas e inconscientes.

Mundo 3: El mundo de los productos de la mente humana. Las obras de arte, las instituciones, los valores éticos, las sociedades. Y especialmente los libros, las bibliotecas científicas, los problemas científicos y las teorías, incluidas las científicas.” [2]Popper, Busqueda sin término

 

La doctrina de los Tres Mundos de Karl Popper

Ahora bien, dice Popper, los libros, los periódicos y las bibliotecas pertenecen al Mundo 1, pero también al Mundo 3.

Dos ejemplares de un libro idéntico en el mundo 3 son dos objetos diferentes en el mundo 1, puesto que por muy iguales que sean, ocupan un lugar diferente. Esos dos libros diferentes en el Mundo 1 son el mismo objeto en el Mundo 3, porque su contenido intelectual es el mismo.

Se podría decir, añade Popper, que los dos ejemplares del libro del Mundo 1, los libros del mundo físico, son dos copias del ejemplar del Mundo 3. Popper va incluso más lejos y sostiene (al igual que lo hace, como se verá más adelante, la teoría “fuerte” de los memes) que el Mundo 2 y el Mundo 3 son reales, entendiendo por real todo aquello capaz de interactuar con el mundo 1, el mundo de las cosas físicas.

En el Mundo 1, el de las cosas que son materiales de manera evidente, no puede haber dos cosas iguales. La única excepción conocida al principio de los indiscernibles (que afirma que no puede haber dos objetos iguales en el Mundo 1) se encuentra en el El Museo de los Mundos Posibles y es el cuadro Las señoritas de Avignon. El lector puede comprobarlo viendo el cuadro pintado por Picasso y su copia perfecta e indiscernible en Picasso y los indiscernibles.

De este modo, Popper parece deslizarse hacia algún tipo de idealismo, muy semejante al idealismo platónico o teoría de los arquetipos o las formas, del que tal vez escapa al asegurar que esa interacción entre el mundo 1 y el 3 se hace a través del Mundo 2.

Algo parecido a Popper sostiene Dawkins:

“Al igual que los genes se propagan en un acervo génico al saltar de un cuerpo a otro mediante los espermatozoides o los óvulos, así los memes se propagan en el acervo de memes al saltar de un cerebro a otro mediante un proceso que, considerado en su sentido más amplio, puede llamarse de imitación. Si un científico escucha o lee una buena idea, la transmite a sus colegas y estudiantes. La menciona en sus artículos y ponencias. Si la idea se hace popular, puede decirse que se ha propagado, esparciéndose de cerebro en cerebro.”

La teoría de los memes, en consecuencia, puede considerarse una adaptación bastante fiel de la teoría de los tres mundos popperiana, con el añadido de un nombre para la unidad básica de transmisión cultural: meme.

Otros autores, de manera casi paralela a Dawkins han propuesto otros términos para definir esa unidad de transmisión cultural. E.O. Wilson y C.J. Lumsden proponen el término culturgen, y desarrollan en sus obras el aspecto cuantitativo relacionado con la transmisión de los culturgenes más detalladamente que Dawkins. Pero en la lucha mediática entre memes y culturgenes, parece que han sido mejores replicadores los memes.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2017-05-17 15:12:53.

Notas   [ + ]

1, 2. Popper, Busqueda sin término

Incendio en el museo

En la película de Woody Allen Balas sobre Broadway el dramaturgo David Shayne y sus amigos conversan en una terraza de Grenwich Village. Uno de ellos, Flender, propone un dilema clásico:

—Escuchad, digamos que se quema un edificio, y que sólo puedes salvar una sola cosa, o el último ejemplar de las obras completas de Shakespeare o bien un ser humano anónimo. ¿Qué haríais?

Se produce el habitual momento en el que todos hablan a la vez, como sólo sucede en la vida real y en las películas de Allen, y vemos que Shayne dice:

—No se puede privar al mundo de esas obras.

Flender y Shayne estrechan sus manos por el acuerdo, a pesar de que se escuchan voces, todas ellas de mujeres que expresan la postura contraria,  que no se puede dejar que un ser humano muera en un incendio a cambio de salvar un objeto inanimado. Flender exclama:

—No es un objeto inanimado. Es arte… ¡el arte es vida!

Otras variantes de este dilema nos hacen elegir entre un cuadro de Leonardo Da Vinci o el portero del museo, e incluso entre una obra maestra única en el mundo y un gato. Como es obvio, para que el dilema sea real para una persona concreta, en el lado de la obra de arte debe situarse algo que esa persona admire por encima de todas las cosas. Si la elección es entre La Mona Lisa y al oyente no le gusta ese cuadro no habrá dilema: salvará sin dudarlo al portero o al gato.

Quizá algún lector o lectora se esté preguntando si realmente hay personas que dicen que salvarían el cuadro. La respuesta es que muchas personas, en efecto, dejarían morir al gato en el incendio. La mayoría de quienes se inclinan por salvar la obra de arte son lo que se suele considerar intelectuales, personas con una amplia formación cultural, o bien artistas. En una curiosa encuesta que hicieron en Colombia  hace unos años compararon lo que respondía una reina de la belleza con lo que decían algunos intelectuales. El resultado es que la reina de la belleza dijo que salvaría al perro. Sin embargo, los intelectuales se inclinaron mayoritariamente por salvar el cuadro, aunque a veces con matices.  Una excepción ingeniosa fue la respuesta de Gabriel Ruíz Navarro: “Si el museo es colombiano, yo salvaría el perro, es más, metería todas las obras de Fernando Botero para que también se quemen”.

He hecho algunas prospecciones acerca de este dilema en Internet y parece, en efecto,  existir una diferencia en las respuestas relacionada con la cultura,  o al menos con la implicación en el medio cultural. Parece como si los intelectuales hubiesen descubierto que los seres vivos no son tan importantes como puede parecer de una manera más instintiva y espontánea, o que el arte está por encima del bien y del mal. Tendremos ocasión de profundizar en esta cuestión en otras líneas de sombra, pero ahora vale la pena recordar la respuesta que dan Woody Allen y su colaborador en el guión de Balas sobre Broadway a ese dilema. Porque toda la película es una respuesta a esa pregunta formulada en esa escena aparentemente sin importancia en la terraza de Grenwich Village.

Shayne y Cheech Trabajando en los billares

Shayne y Cheech Trabajando en los billares

Woody Allen, que siempre ha reconocido usar los trucos que aprendió como prestidigitador en sus películas, escribió esa escena para sugestionar a los espectadores, para prepararles para lo que va a suceder, pero lo hace sin que los espectadores lo adviertan. Muchos espectadores, como he podido comprobar en mis clases de guión, no se dan cuenta de que allí, en esa escena interesante pero aparentemente sin importancia narrativa, está la clave, o la premisa o la moraleja si se quiere, de Balas sobre Broadway: ¿Qué es más importante, el arte o la vida?

El dramaturgo David Shayne, como hemos visto, no duda en afirmar que lo más importante es el arte, pero se trata, como descubriremos, de una opinión de bohemio en una charla. Cuando su socio en la obra, el gangster Cheech, se ve enfrentado a ese dilema: elegir entre el arte (la obra que ha coescrito con Shayne) o la vida (una actriz horrible que destroza la obra) no lo duda. Elige el arte y decide matar a la actriz. Él sí es un verdadero artista o al menos él sí cree que el arte está por encima de todas las cosas, mientras que Shayne, enfrentado en la vida real al dilema de aquel café de Greenwich, descubrirá que piensa lo contrario de lo que dijo aunque tal vez ello se deba, como el propio personaje reconoce a que él no es “un verdadero artista”.


Las baldosas del infierno

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CUADERNO DE POLÍTICA

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Originally posted 2016-08-18 23:09:52.

Sherlock Holmes, científico

Alexandra von Schelling en la reseña y entrevista que se publicó en El Mundo (“Para que Watson sea como Sherlock”) proponía un destacado que me parece muy acertado: “El detective de Conan Doyle tiene un valor científico/moral: el inconformismo, la fe en la observación, el naturalismo…”

Para mostrar esas características de Sherlock Holmes, Alexandra explicaba que “el libro empieza por demostrar la genialidad del detective comparándolo con algunas de las grandes mentes pensantes de la Historia. Por ejemplo, el autor hace una comparación entre el crítico de arte Giovanni Morelli y su habilidad para distinguir entre cuadros sólo por la forma de una oreja y la habilidad de Holmes para encontrar pistas en detalles minúsculos como el orificio de un pendiente. Lo compara con Francis Bacon y con otros filósofos naturalistas como Robert Hooke porque Holmes desmenuza el misterio igual que los filósofos desmenuzan el universo. Y mejor aún, da un consuelo ‘sherlockiano’ a las personas que piensan que el mundo es rutinario: contra la depresión, un poco de ‘pensamiento Holmes’.”

Holmes en su laboratorio casero - Dorr Steele

Acerca de la relación de Holmes con la ciencia y de la pequeña o gran injusticia que se cometen o cometemos los holmesianos con Arthur Conan Doyle, conté en aquella entrevista:

“Curiosamente, Holmes es un personaje que ha superado el autor. En diversas disciplinas científicas se habla de los métodos de Holmes en vez de los métodos de Conan Doyle; parece que todo se le ha ocurrido a Holmes en vez de a Doyle. Los holmesianos investigan el personaje como si fuera real, como los cristianos investigan a Jesucristo. En los estudios forenses, por ejemplo. en todo lo que está relacionado con la escena del crimen, Holmes logró tener influencia: el hábito de fijarse específicamente en los detalles que pasan desapercibidos en principio… Se fija en las huellas, en las pisadas, en cualquier pequeña marca que pueda conducir a la solución. Cuando Conan Doyle viajó a Egipto, descubrió que la policía de Egipto usaba sus cuentos de Sherlock Holmes como un manual. No era una lectura, era un manual”.

 


La entrevista de Alexandra von Schelling a propósito de No tan elemental se publicó en El Mundo el el 30 de enero de 2014.


Notanelemental-portada

No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
(y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie…)


 

Entradas holmesianas no tan elementales

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Originally posted 2015-01-01 13:50:23.