El libre fluir del lenguaje

A River of Words, por Selina Springett (http://selinaspringett.com/wp/?p=166)

A River of Words, por Selina Springett (http://selinaspringett.com/wp/?p=166)

En el artículo de “La línea de sombra”, Patria, me referí a la supuesta grandeza de algunos personajes históricos que, más que en los libros de historia al uso, deberían aparecer en la Enciclopedia del crimen o en la Historia Universal de la infamia que propusiera Borges. Hablé de muchos de esos grandes hombres y de alguna gran mujer que ocasionalmente ha contribuido a esa historia de la ignominia. Una lectora se sintió ofendida y comentó en mi página de Facebook:

Lo de “ocasionalmente alguna gran mujer” es gracias al patriarcado, hay muchas mas grandes mujeres, empezando por la que te parió a vos.

Como es obvio, la lectora no percibió la ironía de mi frase, a no ser que pensara que sería estupendo que hubiera más mujeres a las que podamos considerar asesinas de masas. Espero que la inclusión de mi madre entre esas grandes mujeres sólo tuviera la intención de ofenderme, porque me preocuparía verla incluida en la lista de grandes mujeres infames.

En mi respuesta a la lectora indignada, señalé que, aunque no me considero ni mucho menos un historiador profesional, me parecía que hay menos mujeres que hombres en los anales del crimen de masas. Tal vez el equívoco, añadí, se podría haber evitado si yo hubiera entrecomillado “grandes hombres”, pero de mi padre aprendí a no abusar de las comillas, aunque eso, como se ve, puede llevar a malentendidos cuando se tiene la costumbre de leer y escuchar, no sólo en Internet sino en todas partes, de manera apresurada y deseando más discutir que entender.

Sede de la RAE

Aunque es obvio que este asunto tiene que ver con los prejuicios, me gustaría señalar que en esa referencia a los habituales “grandes hombres” y a las ocasionales “grandes mujeres” no sólo había una ironía en el sentido más clásico, al desactivar la palabra “grandes” con su definición inmediata como “grandes criminales”, sino que también había un uso deliberado de la expresión “grandes hombres” en su sentido habitual, es decir machista, que incluye tanto a hombres como a mujeres. Todo esto tiene que ver, claro, con la reciente polémica (en 2012) surgida tras la publicación del informe de un académico de la lengua acerca del machismo del lenguaje y de los intentos de reforma por parte de algunas instituciones. Se trata de un debate en el que me da la impresión de que quienes participan lo hacen también de manera muy apresurada, muy poco reflexiva y casi con la única intención de proclamar en voz muy alta lo que opinan ellos y lo mal que les caen quienes opinan otra cosa. Cada uno busca los ejemplos más grotescos para refutar la postura contraria y pocos admiten que las cosas son más ambiguas, confusas y complejas de lo que parece, y que en ambas posturas hay aciertos y errores.


Resulta paradójico que quienes son contrarios a la reforma del lenguaje sexista, insistan una y otra vez en que el lenguaje es un organismo vivo cuya evolución no se puede someter a nuestros deseos reglamentistas. En primer lugar, es discutible que el lenguaje sea tan libre y salvaje como un anuncio de jabón Fa, y hay suficientes ejemplos en la historia para constatar que a menudo, por no decir casi siempre, ha sido creado y re-creado por las diversas instituciones y poderes. Basta con recordar que el francés escrito actual no es producto del libre fluir del lenguaje a través de las bocas del pueblo soberano, sino de las decisiones de unos monjes medievales que decidieron en momentos muy concretos añadir más o menos letras en las palabras, recurriendo, no a lo que se hablaba en la calle, sino a la etimología latina.

Saussure y su obra

Lo anterior lo explicaba muy bien Ferdinand de Saussure en su Curso de lingüística general, por ejemplo con la evolución escrita de la palabra “rey”, pero aquí podemos recordar ejemplos supremos de la disonancia entre el francés escrito, tal como lo definen los académicos, y el hablado, con sólo recordar que un lugar como Les Halles se pronuncia “Leal”. ¡Qué generosidad en la multiplicación de los grafemas!

La elección del español estándar que hoy escribirmos fue también una decisión política, tomada desde las instituciones, en la que se eligió la variante dialectal de Castilla, en vez de la andaluza del propio reformador, Antonio de Nebrija. Esa variante, no sé si entonces, coincidiendo con el final la Reconquista, pero sí desde luego ahora, es mayoritaria, en especial por su mayor cercanía con la manera de hablar el español en casi toda América. Así que el idioma que recomienda la Academia y sus partidarios tampoco es el idioma que se habla en la calle, ya que, incluso en España, el geolecto andaluz es el mayoritario hoy en día frente al de Castilla, aunque resultaría bastante complejo determinar en algunos casos de manera sencilla si el castellano hablado en Cataluña, el País Vasco, Valencia o Galicia debe sumarse a uno, a otro o a ninguno.

Por otra parte, resulta muy llamativo que quienes defienden este libre fluir y evolución del idioma no se den cuenta de que estas discusiones y polémicas acerca del sexismo del idioma son precisamente parte de ese fluir que tanto elogian. Ese intercambio de opiniones, quizá a veces en exceso acalorado, es lo que hace que el idioma evolucione, junto a esa otra intervención de las instituciones, ya sea para crear el delicioso y absurdo francés escrito o para imponer el dialecto toscano como “italiano” o para idear una lengua imaginaria que nadie ha hablado nunca como son el “euskera”, el “gallego” y el “catalán” estándar que hoy se supone todos deben imitar.

La elección del español estándar que hoy escribirmos fue también una decisión política Clic para tuitearPor mi parte, creo que es bueno que el idioma evolucione y soy partidario de que lo haga más en función de la evolución social que de la imposición por parte de instituciones, ya se trate de la Academia de la Lengua o de las que han redactado algunos de esos manuales que la Academia criticaba. También me parece que todos los debates son beneficiosos y estimulantes, pero serían mucho más interesantes si quienes participan en ellos disfrutaran más de la disensión y no fueran tan dogmáticos.

Dicho lo anterior, añado que también creo que la mejor manera de cambiar el lenguaje consiste en cambiar la manera de pensar. Una ley como la del matrimonio homosexual tiene la virtud inmediata de modificar una definición que se ha mantenido durante siglos, a pesar de que la Academia siga, incluso en su página web (que se puede actualizar en un instante), definiéndolo de la siguiente manera:

 MATRIMONIO.
(Del lat. matrimonĭum). m. Unión de hombre y mujer concertada mediante determinados ritos o formalidades legales.


Unos años después, en 2016, he podido comprobar que la Academía de la Lengua ya ha añadido una segunda definición que recoge el cambio social propiciado por la ley aprobada durante el gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero y que ha hecho que ahora todos los españoles usen de manera diferente la palabra “matrimonio”:

1. m. Unión de hombre y mujer, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

2. m. En determinadas legislaciones, unión de dos personas del mismo sexo, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

Espero que en futuras ediciones, regresemos a una única definición, aunque me temo que los países musulmanes se van a tomar su tiempo para aprobar una ley semejante. Algo así como:

1. m. Unión de dos personas, concertada mediante ciertos ritos o formalidades legales, para establecer y mantener una comunidad de vida e intereses.

Naturalmente, se podrá mantener la vieja acepción como tercera o cuarta posibilidad, aclarando: “antiguamente, referido a la unión de hombre y mujer”, o algo parecido.

Si en el futuro se casan tres o cuatro personas y se hace una ley que lo reconozca, la Academia tarde o temprano deberá cambiar de nuevo su definición, porque esa ley cambiará la manera de pensar y, consecuentemente, de emplear el término “matrimonio”.

Cuando yo empleaba en mi artículo Patria la expresión “grandes hombres”, estaba jugando con la intuición lingüística de los lectores, porque sabía que esa expresión les llevaría a pensar en “grandes hombres y grandes mujeres”, debido a que “hombres” a veces incluye los dos géneros y a veces no, pero luego yo mismo refutaba ese instinto al referirme a ocasionales “grandes mujeres”. Como ya he dicho, al menos un lector, o para ser de nuevo más preciso en este caso, una lectora, entendió precisamente lo contrario de loq ue yo quería expresar.

Jesús Mosterín

Como opinión personal, diré que soy partidario de emplear siempre que se pueda “seres humanos”, “humanos”, “personas”, “gente” o cualquier otra expresión en vez de “hombres” con el sentido de “humanidad”. Yo lo hago siempre que puedo y casi nunca resulta chocante ni extravagante.

En mi libro futurista Recuerdos de la era analógica me permití incluir una pequeña broma en forma de nota escrita por los antólogos del siglo XXV:

“En la época en que fue escrito ese texto, todavía era costumbre em­plear la palabra «hombre» (en vez de «ser humano», «humanes» o «huma­nos») para referirse tanto a las personas de sexo masculino como a hombres y mujeres en general. Una práctica que, como es obvio, en el siglo 25 nos parece abe­rrante y primitiva”.

Está claro que los antólogos del siglo XXV han leído al gran filósofo y lógico Jesús Mosterín, que proponía emplear “human” para referirse a los seres humanos y “humanes” cuando fuese plural. Suena raro, es cierto, pero la rareza no es la piedra de toque con la que se calibra un idioma, sino una consecuencia del hábito: a cosas más raras nos hemos acostumbrado.

Por cierto, como se ve en la nota de los antólogos, en el siglo XXV también parece que se abandonará entonces la costumbre de escribir los siglos de esa manera arcaica y absurda que consiste en emplear cifras latinas. En el siglo XXV se escribe “siglo 25”, como es lógico y razonable, y me atrevería a decir que también más hermoso, aunque ahora resulte extraño a nuestros hábitos actuales.


[Publicado el 21 de marzo de 2012. Revisado en 2016]

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El regreso de Ulises y la traducción

Hace más de diez años, una de las primeras páginas que subí a la red se llamaba Utanapishti. Era un extraño título que expresaba de una manera alambicada la intención de esa página. Los aficionados a las culturas mesopotámicas, o quienes hayan leído La epopeya de Gilgamesh, sabrán quién es ese personaje llamado Utanapishti. Se trata de un anciano extraño que vive con su mujer en el confín del mundo y que cuenta al rey Gilgamesh cómo escapó del diluvio en un arca. Se trata, casi sin ninguna duda, del personaje que inspiró al Noé bíblico.

La página Utanapishti en una de sus primeras versiones

La página Utanapishti en una de sus primeras versiones

Sin embargo, mi página Utanapishti no se ocupaba de mitos sumerios o asirio-babilónicos, sino que reunía poemas relacionados con un motivo mítico griego, el regreso de Ulises a Ítaca. Es un tema que ahora se conoce como el “regreso a Ítaca” o sencillamente “Ítaca”, que se hizo de nuevo popular a partir del poema de Konstantino Kavafis llamado precisamente Ítaca:

Cuando emprendas tu viaje a Ítaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.

No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.

Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

 Pide que el camino sea largo,
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.

Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.
Ten siempre a Ítaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Ítaca te enriquezca.

Ítaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.
Aunque la halles pobre, Ítaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta
experiencia,

entenderás ya qué significan las Ítacas.

Este poema ha sido para mí, como para muchas otras personas, una referencia constante. Hace quizá veinte años lo aprendí de memoria y también he escrito diversas variaciones en mis viajes, en especial en una corta pero intensa estancia en Brasil, en 1997. Sin embargo, como ya he dicho, no se trata de un tema nuevo, sino que Kavafis recuperó un mitema (tema mitológico) y un motivo poético que había sido célebre durante siglos: el regreso a su tierra del héroe Ulises.

konstantinos-kavafis-descontexto

Kavafis (¿por Jaime Coello Manuell?)

El regreso de Ulises a Ítaca pertenece a un ciclo mítico mayor, el de los nostoi o regresos de aquellos que combatieron en Troya, o bien el exilio de los propios troyanos, como Eneas. Es por eso que mi antigua página Utanapishti se llama ahora Nostoi, los regresos, porque en ella reúno poemas relacionados con el tema “Ítaca” pero también porque sospecho que acabaré incluyendo algunos poemas relacionados con otros regresos.

En cuanto a por qué se llamaba Utanapishti antes y no “Ítaca” o “Ulises” o algo similar, la verdad es que sé que existía una razón, pero ya no recuerdo cuál era. Tal vez, ciertas semejanzas entre Ulises y Utanapishti, pues Ulises parece esconder una personalidad más compleja que la del rey de Ítaca que combate en Troya, rasgos que lo relacionan con personajes tan dispares como Sísifo, Hermes, Simbad o incluso Nasrudín: un viajero, astuto y mentiroso, casi un genio travieso.

Departure_of_Ulysses_from_the_Land_of_the_Pheacians

Partida de Ulises de la tierra de los feacios, por Claude Lorrain

Pero aquí quiero referirme a una curiosidad relacionada con el poema, que sin duda inspiró a Kavafis para escribir Ítaca. Se trata de uno de los poemas precursores o pioneros de este motivo del regreso a Ítaca, Exhortación a Ulises, de Petronio, que también incluí en Nostoi:

“Deja tus moradas y busca costas extranjeras,
oh joven: para ti nace un nuevo orden de cosas
No sucumbas al mal: te ha de renovar el Danubio
extremo,

el bóreas helado, los tranquilos reinos del Egipto
        que ven al sol levantarse y descender.
Y, más grande, que descienda Ulises en lejanas
playas”.

La anterior es la traducción que incluí en Nostoi en 2003, donde también ofrecí el poema latino:

“Linque tuas sedes alienaque litora quaere,
o iuvenis: maior rerum tibi nascitur ordo.
Ne succumbe malis: te noverit ultimas Hister,
te Boreas gelidus securaque regna Canopi,
quique renascentem Phoebum cernuntque iacentem:
maior in externas Ithacus descendat Harena”.
                             Petronio, Exortatio ad Ulixem

En 2012, Graciela Mendaro me envío otra traducción y añadió un interesante comentario:

“Abandona tus Estados y boga hacia tierras extrañas, joven héroe.
Una carrera más noble se abre delante de ti. Arrostra todos los peligros; visita las orillas del Ister, allá en los confines del mundo, y las regiones heladas del Bóreas, y el sosegado reino de Canope, y los climas en que renace Febo, y aquellos otros en que termina su carrera.
Rey de Itaca, tú debes descender más grande a esas arenas remotas”.

Daniel, qué interesante la diferencia de la traducción. Supongo que la tuya es más correcta”.

Debo aclarar, por si hubiera alguna duda, que la otra traducción no es mía, y tampoco sé de dónde la tomé. Supongo que la encontré en internet sin referencia al traductor.

La verdad es que la diferencia entre las dos traducciones es muy interesante y en ocasiones uno duda si está leyendo el mismo poema.

Algunas diferencias se deben tan solo a una preferencia más o menos subjetiva, nacida de la pluralidad de significados de una palabra: “moradas” o “estados” por “sedes”; “tierras extrañas”, “costas extranjeras” por “aliena litora”. En otros casos se conserva el nombre antiguo en vez del moderno: “Íster” por “Danubio”, “reinos canopeos” por “Egipto”, o incluso “Febo” por “sol”.

Pero uno de los aspectos más llamativos es que en una traducción leamos: “que descienda Ulises en lejanas playas”, mientras que en la otra se dice “Rey de Ítaca, tú debes descender…”

La traducción, en este caso, depende del original “Ithacus”, claro, que ha sido convertido en “Ulises” o en “rey de Ítaca”. Mis conocimientos de la lengua latina son tan escasos que no me atrevería a decir qué es más correcto. Tal vez la palabra justa sería “itacense”, pero debo confesar que, al leer este último verso, la traducción que me vino a la cabeza fue muy distinta (sin duda debido a mi ignorancia). Algo así como:

“Y, más grande, desciende en la arena de lejanas
Ítacas”

O bien:

“Y, más grande, desciende en la arena de
otras Ítacas”

Probablemente es un error interpretar “externas Ithacus” como “lejanas Ítacas”, o bien: “otras Ítacas”, pero me parece un verso más feliz que las otras variantes, y además tiene un aroma claro al final del Ítaca de Kavafis:

“Así, sabio como te has vuelto, con tanta
experiencia,

entenderás ya qué significan las Ítacas”.

La riqueza de significados y sugerencias que ofrece el que Ulises descienda en “lejanas Ítacas”, en vez de “en Ítaca” o en “tierras lejanas”, es, en mi opinión, digna de tenerse en cuenta, como también lo era, al parecer, para Kavafis. Estoy hablando, por supuesto de significado o posibilidades de interpretación, no de cadencia ni de métrica, que probablemente podrían mejorarse mucho.

Ahora, bien, intrigado por el asunto de cómo debía traducirse el poema y ese verso en concreto, busqué información en internet y di con una entrada dedicada precisamente a ese poema de Petronio, lo que me desalentó un poco en mi investigación, pues al parecer alguien se me había adelantado.

A time of gifts

PatrickLeighFermor

A Time of Gifts, libro de Patrick Leigh Fermor en el que él mismo cita los versos de Petronio, según parece.

La entrada a la que me refiero se llama “Patrick Leigh Fermor, Petronio, Ulises y Odiseo“, y pertenece a una página llamada Patrulla de salvación. Su autor o autora, pues se esconde tras el seudónimo “la sargento Margaret”, cuenta que en la biografía de Artemis Cooper dedicada a Patrick Leigh Fermor (“aventurero, soldado e historiador inglés y posiblemente el mejor escritor de viajes de los últimos tiempos”) se incluye la Exhortación a Ulises de Petronio. La razón de la presencia de ese poema es que cuando Leigh Fermor emprendió su primer periplo por Europa, su madre Æleen le escribió el poema en la solapa de la edición de Horacio que le regaló.

Esta es la traducción española del poema de Petronio tal como se publicó en la edición de RBA del libro de Artemis Cooper:

“Abandona tu hogar, y busca costas extranjeras, oh joven: para tí nacerá un estado más grande de las cosas. No cedas al infortunio: el lejano Danubio te conocerá, el frío viento boreal y los tranquilos reinos de Canopo y quien contempla el renacer de Febo y su ocaso haga que, más grande, desciendas en arenas extrañas”.

La sargento Margaret investiga el fascinante asunto de las diversas traducciones inglesas y españolas y acaba por proponer “una buena traducción al español”:

“Deja tus moradas y busca costas extranjeras, oh joven: para ti nace un nuevo y más grande orden de las cosas. No sucumbas ante la desgracia: te ha de renovar el Danubio extremo, el bóreas helado, los tranquilos reinos del Egipto que ven al sol levantarse y descender. Y así, el que desembarca en lejanas playas llegará a ser el hombre más grande”.

Insisto en que mis conocimientos de latín y mi torpeza en el terreno de la poesía me impiden juzgar si se trata de una buena traducción, y tampoco querría verme enredado en las pullas que los expertos suelen lanzarse por una palabra aquí u otra allá, como sucede con algunos comentarios recibidos en la página de la sargento Margaret, pero creo que el último verso deja mucho que desear y que es el peor de todas las traducciones propuestas.

Al lector quizá le llame la atención que del verso haya desaparecido cualquier referencia a “Ulises” o al “rey de Ítaca” o a “Ítaca” misma, a pesar de que en el original aparece la palabra “Ithacus” (la propia sargento Margaret ofrece el verso en latín en el que aparece esa palabra: “maior in externas Ithacus descendat Harena”).

Tras investigar un poco, creo que he descubierto la razón de esa extraña ausencia, que también es la causa de la disparidad de algunas traducciones inglesas. Sucede que el verso de Petronio se conoce en dos formas:

“maior in externas Ithacus descendat harena”

o bien:

“maior in externas fit qui descendit harenas”.

La segunda forma es la propuesta por Baehrens, o más exactamente:

“maior in externas itacui descendat Harena”

Eso me hace pensar que la “buena traducción española” procede de la traducción inglesa de Michael Heseltine a partir de la segunda variante del verso de Petronio (“maior in externas fit qui descendit harenas”), que es: “he that disembarks on distant sands, becomes thereby the greater man”, que suena, quizá, un poco mejor en inglés, pero que en español es un verso aparatoso y difícil de leer y con una cadencia que parece crecer por un instante pero que luego se diluye hacia una mortecina grandielocuencia en su final.

Prefiero las otras traducciones y también ese verso final que quizá sea fruto de un error, o si se quiere de una variación, el que habla de otras Ítacas, y sospecho que algo parecido debía pensar Kavafis cuando leyó a Petronio y escribió Ítaca.

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Vecchio frak, de Domenico Modugno

Domenico Modugno es, quizá junto a Mina, el mayor artista de la canción italiana, que ya es mucho decir porque la lista de competidores es inmensa (Adriano Celentano, Luigi Tenco, Ornella Vanoni…) . Pero Modugno tiene algo que le hace único, algo que es difícil definir pero fácil de percibir con sólo oírle.

Dos símbolos de Italia: Modugno y la Vespa

 

Conocido en todo el mundo por Nel blu di pinto di blu (Volare), Modugno consiguió mezclar la potencia y la grandielocuencia de la canción napolitana, con el estilo melódico de los años sesenta y setenta. Sus canciones suelen trasmitir una energía descomunal y contagiosa. En Vecchio frac, sin embargo, el tema impone ciertas restricciones al entusiasmo. Cuenta la historia de un hombre vestido de frac que se pasea tras una fiesta y se suicida.

La canción, compuesta en 1955, se basa en el caso de un joven de la nobleza romana. También se dice que la inspiración vino de un cortometraje de Riccardo Pazzaglia en el que se veía la vida de los barrenderos romanos que al amanecer limpiaban las calles. En un momento dado, cruza por el encuadre un hombre de expresión triste que parece regresar de una fiesta. El hombre desaparece por un ángulo y entonces la cámara muestra, junto a la pala del barrendero, una pajarita (papillon en italiano),  que debe ser la misma de la que habla Modugno:

“e sul candido gilet un papillon un papillon di seta blu” (y sobre el blanco chaleco una pajarita de seda azul)

No me atrevo a traducir una canción como esta, pero al menos contaré qué es lo que cuenta para quienes no entiendan italiano:

“Es de noche, los cafés ya han cerrado y las calles están vacías y silenciosas, el río corre lento bajo el puente y la luna brilla en el cielo mientras duerme la ciudad. Un viejo frac camina solo. Lleva un sombrero de copa, dos gemelos de diamante, un bastón de cristal y una gardenia en el ojal. Sobre el chaleco blanco una pajarita de seda azul. Se acerca lentamente, con aspecto ausente, soñador y melancólico. No se sabe de dónde viene ni a dónde va, de quién será este viejo frac. Va diciendo Bonne nuit, buonanotte a todas las farolas y a un gato enamorado. Y ahora llega la aurora, se apagan los faroles y se despierta poco a poco la ciudad. La luna ya casi se oculta pero a su luz todavía se ve en el río un sombrero de copa, una flor, un frac, que descienden dulcemente hasta el mar. ¿De quién será este viejo frac? Adiós, adiós, al viejo mundo, al recuerdo del pasado, a un sueño nunca cumplido y a su primer y último amor.”

Imagen de previsualización de YouTube

Puedes escuchar la canción al mismo tiempo que lees la letra:

modugno

Domenico Modugno (Polignano a Mare, Bari, 9 de enero de 1928/ Lampedusa, 6 de agosto de 1994)

 

modugno
(canzoni)

 E’ giunta mezzanotte si spengono i rumori
si spegne anche l’insegna di quell’ultimo caffè
le strade son deserte, deserte e silenziose
un’ultima carrozza cigolando se ne va
il fiume scorre lento frusciando sotto i ponti
la luna splende in cielo dorme tutta la citt�
solo va un vecchio frac
Ha un cilindro per cappello due diamanti per gemelli
un bastone di cristallo la gardenia nell’occhiello
e sul candido gilet un papillon un papillon di seta blu

Si avvicina lentamente con incedere elegante
ha l’aspetto trasognato malinconico ed assente
non si sa da dove viene ne’ dove va
di chi mai sara’ quel vecchio frac?
bonne nuit, bonne nuit bonne nuit
bonne nuit buonanotte
va dicendo ad ogni cosa ai fanali illuminati
ad un gatto innamorato che randagio se ne va

E’ giunta ormai l’aurora si spengono i fanali
si sveglia a poco a poco tutta quanta la citt�
la luna si è incantata, sorpresa e impallidita
pian piano scolorandosi nel cielo sparirà.
Sbadiglia una finestra sul fiume silenzioso
e nella luce bianca galleggiando se ne van
un cilindro, un fiore, un frac
Ha un cilindro per cappello due diamanti per gemelli
un bastone di cristallo la gardenia nell’occhiello
e sul candido gilet un papillon un papillon di seta blu

Galleggiando dolcemente e lasciandosi cullare
se ne scende lentamente sotto i ponti verso il mare
verso il mare se ne va
di chi sarà, di chi sarà quel vechio frac
adieu adieu adieu adieu vecchio mondo
ai ricordi del passato ad un sogno mai sognato
ad un abito da sposa primo ed ultimo suo amor.

(tempusvitae)

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Une petite cantate, de Barbara

El primer disco que grabó Barbara se llamaba “Barbara a L’ecluse”. L’Ecluse era el pequeño club donde cantaba desde 1958.

En 1961 empezó  a acompañarla al piano Liliane Benelli, una joven “con cara de ángel”, según la describía la propia Barbara.

Barbara

Barbara y Liliane en L’Ecluse

En 1964, en una audición en su club, Barbara conoce a Serge Lama, que debutará en L’Ecluse el mismo día en que ella se traslada a otras salas. Un año después, Serge Lama inicia una gira con Liliane Benelli acompañándole al piano. El 16 de agosto, al terminar una de sus actuaciones, Barbara recibe la noticia de que el coche en el que viajaban Benelli y Lama se ha estrellado. Ella ha muerto.

Un año después, Barbara graba su segundo disco (Barbara nº2) y en él incluye una canción dedicada a Liliane, que graba en una sola toma con la voz rota. Es Une petite cantate. Desde entonces, Barbara siempre interpretó esta canción en todos sus conciertos.

Barbara

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Barbara
Une petite cantate

Une petite cantate
Du bout des doigts
Obsédante et maladroite
Monte vers toi
Une petite cantate
Que nous jouions autrefois
Seule, je la joue, maladroite
Si, mi, la, ré, sol, do, fa

Cette petite cantate
Fa, sol, do, fa
N’était pas si maladroite
Quand c’était toi
Les notes couraient faciles
Heureuses au bout de tes doigts
Moi, j’étais là, malhabile
Si, mi, la, ré, sol, do, fa

Mais tu est partie, fragile
Vers l’au-dela
Et je reste, malhabile
Fa, sol, do, fa
Je te revois souriante
Assise à ce piano-la
Disant “bon, je joue, toi chante
Chante, chante-la pour moi”

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Oh mon amie, oh ma douce
Oh ma si petite à moi
Mon Dieu qu’elle est difficile
Cette cantate sans toi

Une petite prière
La, la, la, la
Avec mon cœur pour la faire
Et mes dix doigts
Une petite cantate
Mais sans un signe de croix
Quelle offense, Dieu le père
Il me le pardonnera

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Les anges, avec leur trompette
La jouerons, jouerons pour toi
Cette petite cantate
Qui monte vers toi
Cette petite cantate
Qui monte vers toi

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa…

 

Una pequeña cantata
con la punta de los dedos
obsesiva y torpe
sube hacia ti
Una pequeña cantata
que hemos tocado juntas otras veces
Sola la toco yo ahora, torpemente

Esta pequeña cantata
Fa, sol, do, fa
no sonaba tan mal
cuando estabas tú
Las notas corrían con facilidad
Felices en la punta de tus dedos
Yo estaba allí, torpe
Si, mi, la, ré, sol, do, fa

Pero tú te has ido, frágil
al otro lado
Y yo me he quedado, torpe
Fa, sol, do, fa
Te recuerdo sonriente
sentada a aquel piano
Diciendo: “Bueno, yo toco, tú canta
Canta, cántala para mí”.

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa

Oh mi amiga, oh mi dulce
Oh mi pequeña
Dios mío qué difícil es
Esta cantata sin ti

Una pequeña oración
La, la, la, la
Hecha con mi corazón
y mis diez dedos
Una pequeña cantata
pero sin el signo de la cruz
Qué ofensa. Dios padre
me lo perdonará

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa
Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa

Los ángeles con sus trompetas
La tocarán la tocarán para ti
Esta pequeña cantata
que sube hacia ti
Esta pequeña cantata
que sube hacia ti

Si, mi, la, ré
Si, mi, la, ré
Si, sol, do, fa…

Barbara también grabó esta canción en alemán en su disco Barbara singt Barbara. Creo que no resulta tan emocionante como en la versión francesa, pero tal vez se deba a mi desconocimiento del alemán, o a que el tiempo trascurrido ya había atenuado el tremendo dolor que se percibe en la primera versión.

 

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La caja y el dibujo fueron creados por Aitor Méndez.

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Andrew Ingraham y el lenguaje

En varias ocasiones he hablado de Andrew Ingraham y sus teorías del lenguaje. Lo hice por primera vez en mi revista Esklepsis, dentro de la sección Misterios.

Leí varios fragmentos de Ingraham en The meaning of Meaning (El significado dle significado), un interesantísimo libro de Ogden y Richards que leí cuando estudiaba en  el seminario de Inteligencia Artificial. Ogden y Richard reproducían tres textos breves de Ingraham. El primero es una enumeración de los usos del lenguaje:

USOS DEL LENGUAJE
1. Para disipar energía nerviosa superflua y obstructiva.
2. Para la dirección del movimiento en otros, tanto hombres como animales.
3. Para la comunicación de ideas.
4. Como medio de expresión.
5. Para finalidades de registro.
6. Para poner la materia en movimiento (magia)
7. Como instrumento de pensamiento.
8. Para deleitar como mero sonido.
9. Para dar ocupación a los filólogos.

¿Por qué puse a Ingraham en la sección Misterios?

Pues porque por más que busqué y busqué no encontré sus libros o más información acerca de él.

Años después, gracias a Internet, vi que su libro estaba en la Biblioteca del Congreso de Estados Unidos. Recién el año pasado conseguí el libro gracias a mi amigo Jordi, que me lo trajo a España.

El libro al que pertenecen lso fragmentos citados se llama Mind, metaphysics and logic y fue editado en 1913.

Antes de seguir hablando del libro, veamos otro de aquellos fragmentos citados por Ogden y Richards:

“No tenemos ocasión de hablar a menudo, como de un todo indivisible, del grupo de fenómenos implicados o vinculados en el hecho de que un negro salte una empalizada con un melón bajo el brazo, mientras en ese mismo momento la luna pasa por detrás de una nube. Pero si esta situación relativa de fenómenos ocurriera frecuentemente y si tuviéramos ocasión de hablar a menudo de ella, y si su ocurrencia pareciera afectar al mercado monetario, entonces tendríamos algún nombre, como por ejemplo basino, para designarlo. La gente discutiría oportunamente si la existencia de un basino implica necesariamente una empalizada y si puede utilizarse el término cuando un hombre blanco se halla relacionado de forma similar con un muro de piedra.”

¿No es delicioso? Se podría hablar mucho de las sugerencias de este breve fragmento, pero lo dejo para otra ocasión.

En el libro de Ingraham, una preciosa edición por cierto, y muy bien conservada casi cien años después, no hay, lamentablemente, ningún prólogo ni información acerca del autor, excepto estas breves líneas:

“Andrew Ingraham, late head-master of the Swain Free School. New Bedford, Mass”

Así que Ingraham fue director de la Escuela Libre de Swain, que estaba en New Bedford, Massachussets. La cosa suena interesante, pero antes vamos a ver el tercer fragmento:

“Supongamos que alguien afirme: “El gosta distima a los doches”. Nadie sabe lo que esto significa; yo tampoco. Pero si suponemos que esto es castellano, sabemos que los doches son distimados por el gosta. Sabemos además que un distimador de doches es un gosta. Además, si los doches son galones, sabemos que algunos galones son distimados por el gosta. Y así podemos seguir y, en efecto, a menudo seguimos.”

De Ingraham he averiguado poco más. Sé que escribió un prólogo a los Cuentos de Canterbury de Chaucer y que fue miembro de la subdelegación matemática del llamado Comité de los Diez para la reforma de la educación.

De la escuela Swain si he encontrado información. Fue creada siguiendo las directrices testamentarias de William S.Swain, quien la concibió como un tributo a su amado hijo Robert Swain, muerto en 1844, cuando sólo tenía 24 años.

El símbolo de la escuela Swain: las dos eses de Swain School

 

El propósito de la escuela era ofrecer estudios a personas sin recursos gratis o a un precio simbólico de 10 dólares. En 1902 se convirtió en escuela especializada en arte, pasando a llamarse Swain Free School of Design.

swainschool_cartel

Un cartel de la escuela Swain del año en el que Ingraham escribió su libro

En cuanto al libro de Ingraham, es interesantísimo. La pena es que creo que está escrito de una manera ingeniosa y sutil que mi conocimiento del inglés no me permite apreciar como se merece. El índice de capítulos ya resulta atrayente:

I. Psicología, acerca de Mentes
II. Epistemología, acerca de Conocimientos
III. Metafísica, acerca de Existencias
IV. Lógica, acerca de Cosas como Relaciones
V. Un universo de Hegel
VI. Siete procedimientos del lenguaje
VII. Nueve usos del lenguaje
VIII. Muchos significados de Dinero
(Many Meanings of Money)
IX. Algunos orígenes del número Dos

Precisamente, Ingraham habla de la abducción,aunque Ingraham lo llama transducción, que seguramente es más útil, pues el uso actual  se confunde con esa costumbre que tienen los extraterrestres de darles un paseo espacial a los terrícolas, como ya hizo Jehová con Elías y su famoso carro. Pero de la abducción o transducción hablaré en otro momento (que está cercano, pero no tanto como el momento en que escribí “cercano”).

Como leí el libro de Ingraham en La Palma, ahora que regreso allí lo releeré poniendo muchísima atención, a ver si así entiendo mejor sus juegos de palabras y sus ingenios. Sólo citaré por el momento un texto en el que claramente anticipa al Huizinga que en Homo ludens llegaba a la conclusión de que no era posible una definición de juego que incluyera todos los juegos:

“Todo esto significa sencillamente que los epistemólogos, es decir, los cultivadores del conocimiento del conocimiento, del mismo modo que los cultivadores de otras ciencias, todavía no han llegado a un acuerdo acerca de la definición del conocimiento, y tampoco clasifican los conocimientos de la misma manera. Me atrevo a pensar que no existe una clasificación, sino que siempre hay un cierto número de clasificaciones y que algunas de ellas sirve para un propósito y otra para otro; pero que no hay clasificación posible que responda a todos los propósitos por los que el ser humano busca el conocimiento.”

Y pronto hablaré de la relación entre Ingraham y secleb. ¿Que no sabes qué es secleb?

Averígualo en la página que he dedicado a este fascinante asunto:  Secleb 

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