Cómo conocemos los atributos de Dios

dios-uno y trino

En el punto 22 de sus Principios de la filosofía, Descartes dice:

“A partir de nuestro modo de conocer la existencia de Dios, conocemos también todos sus atributos cognoscibles por nuestra capacidad natural de inteligencia”.

Así, al examinar esta idea innata, vemos que Él es “eterno, omnisciente, omnipotente, creador de todas las cosas, etc”.

Yo me pregunto si también podemos conocer de este modo que Dios es “uno y trino”.

(Ver sobre esta última pregunta más adelante: La revelación según Descartes)


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¿Qué es lo que nos conserva?

Descartes da en Principios de la filosofía argumentos en favor de la existencia de Dios.

“Del hecho de que seamos ahora, no se sigue que debamos seguir siendo también en el momento siguiente, a menos que alguna causa, a saber, la misma que nos produjo al principio, nos reproduzca continuamente, esto es, a menos que nos conserve” (Punto 21).

En el margen del libro apunté que no parece tan asombrosa la conservación o inmortalidad de las piedras.

Descartes aquí, primero da por sentado que somos inmortales -lo que ya es mucho suponer-; después señala lo asombroso de este hecho.

Pero ni es evidente que seamos inmortales, ni resulta tan asombrosa una inmortalidad semejante aplicada a las piedras. Tampoco parece necesario un poder tan tremendo como Dios para que las piedras existan.

En cuanto a que Dios es la causa que nos conserva, sin caer en la simpleza, yo diría que debemos atribuir mayor mérito en lo que respecta a nuestra conservación a la comida que a Dios. Si dejamos de comer durante cien días, difícilmente nos “conservaremos”.

dios-jesius come

Dios alimentándose

Quizá nuestra mente sí se conserva pese a la desaparición de nuestro cuerpo, pero, que yo sepa, no hay ningún testimonio mínimamente fiable de una mente incorpórea que se haya conservado tras una dieta de aire de cien días. Al menos las mentes que habitamos en cuerpos no hemos tenido tan agradable revelación por parte de una mente que no habite en un cuerpo, o por parte de una alma que habitó un cuerpo en su día.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

Descartes

Descartes

 

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El origen de la idea de Dios

Tras decir que “A partir de que la existencia necesaria se contiene en nuestro concepto de Dios, se concluye rectamente que Dios existe”, Descartes se queda tan tranquilo (La idea de Dios implica su existencia). Recupera así sin ningún pudor el argumento ontológico de Anselmo de Canterbury, que sin duda aprendió con los jesuitas, y echa por la borda todo lo conseguido con su duda metódica. Es decir, puesto que podemos imaginar el concepto de un dios perfecto, y puesto que un dios perfecto además de poder existir debería existir de hecho, entonces Dios existe.

A continuación, anticipándose, aunque muchos siglos después, a la objeción que el monje Gaunilo hizo al argumento ontológico de Anselmo, Descartes dice:

“En los conceptos de las otras cosas no se contiene del mismo modo la existencia necesaria, sino sólo la contingente” (Principios de la filosofía, Punto 15).

Es decir, como ya dijera Anselmo, el argumento ontológico sólo es aplicable a Dios, porque es fácil imaginar la gran farsa que se armaría si comenzáramos a aplicar un argumento tan efectivo como ese para demostrar la existencia de todas las cosas que nos apetece que existan. Puesto que podemos imaginar un unicornio azul perfecto y puesto que ese unicornio azul perfecto no sería perfecto si no existiera, entonces existe el unicornio azul perfecto.

Más adelante, explica por qué la idea innata de Dios no es accesible a todos los hombres (es decir, por qué, en definitiva no es innata): a causa de sus prejuicios.

Ahora bien, si como dice el abate Bergier en su Diccionario Teológico, los primeros hombres creían en Dios único, ¿cómo es que dejaron de creer en Él? ¿Por la intervención de Satán quizá?

Aquí, me temo, podemos caer en profundas disputas teológicas. Y no es este momento ni lugar.

Bergier- Diccionario teologico


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

 


 

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Conocer el origen de las cosas

Big-Ben-de-Londres

Descartes en Principios de la filosofía:

 “[La mente] tiene en sí nociones comunes, como las de los números y figuras…” (Punto 13).

Pero añade:

“Pero no siempre puede prestarles atención [a las premisas básicas], cuando después se acuerda de que aún no sabe si no habrá sido creada [la mente] de tal naturaleza que se equivoque incluso en las cosas que le parecen evidentísimas, ve que con razón duda de tales cosas, y que no puede tener una ciencia cierta antes de conocer al autor de su origen (Punto 13)”.

Yo no sé de dónde ha sacado Descartes la idea de que para conocer una cosa es necesario conocer al autor de su origen. No creo que, por ejemplo, para conocer un reloj como el Big Ben haya que conocer al constructor del Big Ben.

 

NOTA 2015
Descartes, como es obvio, aquí aplica la deducción inversa: a partir de uan cosa descubrimos su origen, A partir del mundo deducimos a Dios. De este modo va a empezar uno de sus célebres trucos de prestidigitación filosófica.
Hablo de los prodigios (verdaderos) de la deducción inversa en No tan elemental: cómo ser Sherlock Holmes.

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

Descartes

Descartes

 


 

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