Goethe y su circunstancia

goethe-warhol

“Puede decirse sin temor a equivocarse que cada individuo, al haber venido al mundo diez años antes o diez años después, hubiese sido por sus medios de acción y sus formas exteriores, una cosa muy distinta de lo que es”.

Goethe.

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[Publicado en 1996]

 

PÁGINAS DE ESKLEPSIS 3


GOETHE

El juego de Goethe

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Acerca de las descripciones

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Cuidado con las grandes obras

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El destino y el camino

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Algunos retratos de Goethe

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Goethe, ¿poeta de la experiencia?

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Goethe y su circunstancia

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Originally posted 2012-05-07 16:53:48.

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Eclécticos
[ESCEPTICISMO * ECLECTICISMO]

“Eclécticos” es un nombre dado a un grupo de filósofos antiguos que, de las creencias filosóficas existentes, intentó seleccionar las doctrinas que les parecían más razonables, y construir fuera de estas un nuevo sistema (ver Diogenes Laercio, 21).

El nombre se usó primero generalmente en el primer siglo antes de Cristo (…) El eclecticismo buscó alcanzar por selección el más alto posible grado de probabilidad, en la desesperación de lograr lo que es completamente verdad.

En filosofía griega, los Eclécticos mejor conocidos son los estoicos Panecio (150 a.C.) y Posidonio (75 a.C.). El Nuevo Académico, Carneades (155 a.C.), y Filón de Larissa (75 a.C.). Entre los romanos, Cicerón… era completamente ecléctico y unía las doctrinas peripatéticas, las del Academicismo Estoico y las del Nuevo Academicismo, buscando lo probable. La misma línea general fue seguida por Varrón, y en el próximo siglo el estoico Seneca propuso un sistema filosófico principalmente basado en eclecticismo.

En el periodo tardío de la filosofía griega aparece un sistema ecléctico que consiste en un compromiso entre los Neo-Pitagóricos y las varias sectas Platónicas.”

[The Internet Encyclopedia of Philosophy]

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[Publicado en 1999]

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[Publicado en 1999]

Originally posted 2012-08-18 16:55:44.

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Defensa de Oliva Sabuco

LA MITAD OCULTA – Oliva Sabuco 2

En Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía, presenté a Oliva Sabuco, una filósofa de la época de Felipe II y me referí a quienes poníanen duda que la obra hubiese sido escrita por una mujer.

En 1900, José Marco Hidalgo se presentó a unos juegos florales de Albacete que proponían el tema “Biografía de un hijo ilustre de Albacete”.

El premio quedó desierto porque todos los trabajos presentados trataban de Oliva Sabuco, incluido el de José Marco Hidalgo.

En su trabajo, que recibió un accésit al que renunció, Jose Marco Hidalgo muestra hacia Oliva una admiración absoluta, y defiende la autoría de sus obras adoptando posturas progresistas en lo que a la capacidad intelectual de las mujeres se refiere, lo que resulta muy meritorio para un país en el que las mujeres ni siquiera tenían derecho a votar. Así, tras recomendar varias obras acerca de la inteligencia de la mujer, Jose Marco Hidalgo dice: “Os convenceréis (tras leerlas) de que la mujer es igual, si no superior, al varón en inteligencia”. Y acerca de la autoría de Oliva, añade:

“No cabe admitir, ni aun como discutible, la duda apuntada por un escritor que se ha ocupado de Doña Oliva, de que algún enamorado de esta señora desease hacer célebre su nombre poniéndolo al frente de sus escritos. Aparte de lo pueril de la invención, que pocos o nadie admitirán como factible, resulta que a Doña Oliva no se le puede negar la gloria de la originalidad de sus obras, por el sólo hecho de haber alcanzado éstas un mérito científico y literario de mucho valer; pues discurriendo de esta equivocada manera, lo mismo podríamos afirmar, que el sistema planetario de Galileo se lo reveló a éste una vecina suya, y el descubrimiento de América se debe a las confesiones que a Colón hizo su mujer antes de morir, para hacer célebres los nombres de estos dos insignes personajes, y que por tanto sus descubrimientos nunca pudieran ser debidos a sus estudios y desvelos.”                                  [Defensa de Oliva, por José Marco Hidalgo]

Además de defender a Oliva, José Marco Hidalgo intenta resolver en ese primer trabajo algunos misterios y equívocos. Niega que Oliva, como sostenía Sánchez Ruano, pudiera ser de origen morisco, pues existe una petición de información de nobleza de sangre a nombre de Catalina Sabuco, hermana de Oliva. En lo que se refiere a la boda, pese a no hallarse tampoco el registro de la misma, Marco Hidalgo puede asegurar que se celebró el 18 de diciembre de 1580. Y en cuanto a la muerte, nada es seguro, aunque le parece dudosa la fecha dada en ocasiones: 1622.

Tras la defensa de José Marco Hidalgo, el asunto de la autoría de La Nueva Filosofía parece resuelto. Sin embargo, en 1903, aparece un artículo en la Revista de Archivos titulado: “Doña Oliva de Sabuco no fue escritora”. En este artículo se afirma que se puede demostrar que La Nueva Filosofía no fue escrita por Oliva, sino por su padre, Miguel Sabuco. El hombre que firma ese artículo y que derriba de su pedestal a Oliva no es otro que el que tres años antes la defendiera a capa y espada: José Marco Hidalgo.

Continuará…

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[Publicado en 1999 en Esklepsis. En 2012 en internet]


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Originally posted 2017-11-16 16:07:09.

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El cristianismo
(TAN CERCA Y TAN LEJOS \1)

Uno de los aspectos que me acercan al cristianismo se refiere a una cuestión hipotética: en el caso de que yo fuese creyente, creyente en el sentido de seguidor de una religión, creo que me resultaría más apetecible el monoteísmo dualista cristiano (un solo Dios, pero distinto del mundo), que el monismo (“Todo es Dios”).

Esto es, evidentemente, aceptar una inconsecuencia desde el principio, pues si yo fuese creyente, no me plantearía qué religión me resulta más apetecible, si es que creer es un sentimiento que no atiende a razones. Los seguidores de la Meditación Trascendental podrían decirme que me equivoco, que la religión se puede elegir: lo mejor es hacer treinta minutos de meditación y después adherirse a la religión a la que uno se sienta más próximo. En cualquier caso, podría decirse también que uno puede llegar al monoteísmo o al panteísmo, e incluso al animismo, mediante demostraciones y argumentos, como el argumento de San Anselmo.

Pero yo me estoy refiriendo a una religión sentida y vivida. En este sentido, me parece más interesante el cristianismo, pues propone un Dios personal con el que puedes hablar, comentar tus problemas, un Ente al que puedes amar con la ardiente pasión de Juan de la Cruz y Teresa de Ávila, o con el intenso amor dolorido de Francisco de Asís.

Por contra, el monismo propone una Divinidad que lo es todo, impersonal, con la que no es posible la comunicación, una Divinidad que es ajena, como conciencia misma, a los problemas del creyente. Si para Nietzsche el cristianismo era monotonoteísmo, ¿que se podría decir del universo monista?

Por otra parte, ya sé que el Dios del cristianismo les parece a los monistas una creencia infantil, que refleja la niñez del creyente. Creo que tienen razón, pero eso no le resta atractivo. El atractivo se lo resta su escasa plausibilidad, su gran improbabilidad.

Ahora bien, existe un tercer camino: el panteísmo. Los panteístas parecen compartir los presupuestos teóricos de los monistas, pero la pasión de los monoteístas. Parecen amarlo todo con una intensidad comparable a la de Francisco de Asís, excluyendo tan sólo a ese Ser Supremo que era el centro de todos los desvelos del poverello. Así que a lo mejor es más importante el sentimiento mismo del creyente, que, según la época o el gusto personal, se dirige a una divinidad personal o a la naturaleza en su totalidad.

Por otra parte, es cierto que si existiese un Dios como el que proponen los cristianos, resultaría muy difícil sentir amor hacia él después de observar el dolor, la crueldad y los sufrimientos que existen en el mundo que ha creado. Por ello, si hubiese de elegir un Dios en el que creer, casi preferiría un sistema dualista, en el sentido de potencia del bien enfrentada a una potencia demoníaca, o el Dios de los socinianos como Newton, que no es omnipotente y, por tanto, no ha podido crear un mundo perfecto.

Las anteriores son algunas de las cosas que me unen al cristianismo. Hay muchas más, por supuesto, por ejemplo, el pragmatismo de Jesucristo expresado en la frase “Por sus obras los conoceréis”; la recomendación de amar al prójimo; el “no matarás”, la belleza de tanta música y tanto arte que tienen como motivo de aliento e inspiración la religión cristiana, la idea de que todos los hombres son iguales. Supongo que podría añadir bastantes cosas, pero no debo olvidar lo mucho que me separa del cristianismo.

Me separa el hecho de que es una religión, y yo no soy religioso. Me separa el que utiliza a Dios como justificación de esa igualdad humana, por lo que el comportamiento ético tiene un fundamento extrahumano y ajeno a la propia ética; de ahí que yo crea que la frase “Si no existe Dios, todo vale” ha de ser invertida: “Si existe Dios, todo vale”, porque todo depende de su voluntad, no de que sea razonable o justo.

Me separa del cristianismo la moral de premios y castigos, la creencia en un infierno y en un castigo eterno a los pecadores, la imposibilidad de hacer coherente la bondad infinita de Dios y el dolor que existe en el mundo. Pero lo que sin duda más me aleja del cristianismo es su terrible historia. Alguna vez he dicho o escrito que el cristianismo ha sido la doctrina en cuyo nombre se han cometido más crueldades, incluyendo a Hitler, Stalin y los asirios. No sé si es cierto o no, posiblemente sí, aunque tal vez, a la hora de juzgar al cristianismo nos dejamos llevar por la impresión de la oscura época que se inicia con la Inquisición.

Me separa del cristianismo, para terminar, que, como sucede en cualquier religión revelada, sus preceptos y sus enseñanzas se basan en argumentos de autoridad (“lo dijo Jesús”, “lo dijo San Pedro”) y no en razones.

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[Publicado en 1994]

 

Comentario en 2013:

En el artículo original publicado en 2013, también hablaba de mi cercanía y lejanía con el realismo cristianos, entendido de dos maneras casi opuestas: como enfrentado a idealismo y como rival de nominalismo. Ahora esa parte del artículo está aquí: El realismo cristiano.

COMENTARIOS Y ENLACES 2012

En Cosas que he aprendido de... dediqué un artículo a Jesucristo y los cristianos

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Originally posted 2012-03-27 16:49:40.

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La danza de la muerte

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La primera danza de los muertos o danza macabra o macabea que se conoce tal vez sea el Respit de la Mort escrito por Jean Le Fèvre en 1376 que llama a su poema “danse macabré”. En España hay una Dança general del 1400.

El origen de la palabra “macabro” no está claro. Se ha puesto en relación con los macabeos de la Biblia, y en concreto con Judas Macabeo. Pero el origen más probable es árabe: maqbara significa cementerio (plural maqabir) que dio en español la palabra almacabra (cementerio moro). En Almería hasta el siglo XIX se llama macabas a los cementerios.

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 [El número 5 de Esklepsis fue publicado en 1999]

PÁGINAS DE ESKLEPSIS 5

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Originally posted 2012-08-19 01:06:54.

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Johann Faust

PACTOS CON EL DIABLO

Dice Carlos García Gual que el de Fausto es un mito moderno muy interesante, pues podemos seguir con bastante facilidad su evolución desde su origen, desde un personaje real que sabemos que existió hasta sus últimas variaciones literarias y artísticas. Es cierto, porque de los mitos casi siempre solo nos queda su eco a través de las épocas y resulta difícil rastrearlos hasta su origen.

Melanchton asegura que Georg o Johann Faustus nació hacia el añó 1480 en Knittliengen, un pueblecito perteneciente a Württemberg, que no sé si es el Witenberg en el que Goethe situaba a su Fausto. [Parece que no se trata del mismo lugar, puesto que Knittliengen y Wurttemberg están en un extremo de Alemania, en el suroeste, mientras que Wittenberg está en el otro extremo, al noreste].

Johann Faust

El benedictino Johannes Tritemus lo menciona en sus epistolarios y se supone que Fausto fue su discípulo. Dice Alberto Cousté que este Tritemus es “uno de los magos especulativos más grandes de los que se tenga memoria”. También mencionan a Fausto en sus cartas el canonista Mudt y Heinrich Urbanus, quien lo llamaba Magister Geórgius Sabellicus Faustus Junior. Estos autores decían que Fausto sabía de memoria la obra completa de Homero, Virgilio y Horacio, lo que tampoco resulta tan asombroso (más difícil le hubiera sido memorizar tan sólo la de Plutarco).

Al parecer, se licenció por la Universidad de Heidelberg y luego se estableció en Praga “capital mundial de la magia por entonces”, dice Cousté.

En 1513, Conrado Mutiano, que no sé si es la latinización del mencionado Mudt, habla de Georgius Faustus como un fanfarrón y un loco. Siete años después el obispo de Wittenberg le paga diez florines por un horóscopo. En 1527 escapa de Wittenberg para evitar ser arrestado. Un año después lo expulsan de Ingolstadt bajo la acusación de sodomita y nigromante. El prior Kilian Leib menciona sus conocimientos astrológicos.

En 1532 se le prohíbe establecerse en Nurenberg a causa de su inmoralidad. Tal vez en 1533, él y el no menos famoso Agrippa (Heinrich Cornelius Agrippa von Nettesheim) pasan una temporada bajo la protección del obispo de Colonia, Hermann von Wied.

En 1534, Felipe von Hutten, que vive en Venezuela, menciona también los poderes astrológicos de Fausto. En 1539 el médico Felipe Begardi se indigna de que Fausto “pretenda ejercer a la vez la medicina, la quiromancia, la cristalomancia, la nigromancia, etc.”.

Al parecer, murió en Staufen, cerca de Friburgo, en 1540 o 1541, a los sesenta años.

Johann Faust y el diablo

Estos son los datos más o menos ciertos acerca de Johann Fausto, pero su leyenda agregó todo tipo de extravagancias y asombros, no sólo mediante la invención, sino también atribuyéndole hechos pertenecientes a otros personajes, algunos de ellos bastante más legendarios que el propio Fausto, como San Cipriano (El mago prodigioso, de Calderón) y Simón el mago.

Se decía que era experto en artes mágicas, que había intentado volar en Venecia y que había ejercido la nigromancia y la profecía en Cracovia. Además, era capaz de levitar, tenía el don de la ubicuidad, poseía poderes hipnóticos y de sugestión y dominaba la xenoglosia o don de lenguas. En cuanto a las habladurías acerca de su pacto con el diablo, parece que se deben a que el propio Fausto presumía de haberle vendido su alma.

En una época de ocultistas célebres, como Paracelso, Nostradamus y Agrippa, una figura menor como Fausto logró mayor fama gracias al Faustbuch (Libro de Fausto), también llamado el Fausto de Spies por haber sido publicado por este librero. Se trata de una colección de cuentos que se publicó en 1587 en Frankfurt y que conoció enseguida un gran éxito. En este libro se atribuían a Fausto historias que anteriormente se habían adjudicado a Merlín, a Alberto Magno o a Roger Bacon. El libro, que parece que cuenta con importantes virtudes, fue divulgado por toda Europa y poco a poco se fueron añadiendo más episodios a la vida de este mago prodigioso. Christopher Marlowe se basó en una traducción de 1592 para escribir en 1604 La trágica historia del Doctor Fausto.

En el libro de Spies, que intentaré leer en su traducción al español o a otro idioma que conozca, se asegura que, a cambio de su alma, Fausto compró sabiduría, juventud y poderes mágicos durante 24 años.

Fausto estudia sin descanso

Los ocho primeros años los dedicó a los estudios mágicos y a los placeres en la ciudad de Wurtemberg; los ocho siguientes a viajar en medio del mayor lujo, asombrando a todos con sus poderes, incluidos el Papa y el Emperador. Después regresó a Wittenberg y conjuró al fantasma de Helena de Troya, se casó con ella y tuvo un hijo, concluyendo su vida con una muerte horrible y la condena eterna, a pesar de su última confesión y arrepentimiento.

Aunque los estudiosos de la época se burlaban de los supuestos poderes de Fausto, en círculos luteranos se lo tomaron muy en serio, entre ellos Melanchton y el mismo Martin Lutero. El luterano Georg Rudolf Widman amplió el libro de Spies en 1599, proporcionando datos más precisos y quizá más fantásticos a la leyenda. Alberto Cousté cuenta algunos detalles de este libro.

El motivo que llevó a Fausto a pactar con el diablo fue, según Widmann, su ansia de conocimiento. Aunque llevaba un tiempo dándole vueltas a la posibilidad de contactar con el maligno, pues sabía como hacerlo, Fausto no acababa de decidirse. Así que el diablo, atraído por la excepcionalidad del alma de Fausto, decidió dar el primer paso. Sin embargo, sabía que una propuesta directa no sería aceptada. Si no hay aceptación voluntaria, el diablo no puede hacerse con el alma de los hombres, así que el príncipe de las tinieblas puso en práctica todas sus artes de seducción, pues no en vano se le llama el Gran Tentador.

Satanás se apareció a Fausto por primera vez bajo el aspecto de un perro negro que le seguía por todas partes, hasta que consiguió ser adoptado por el nigromante. A partir de ese momento, el diablo se dedicó pacientemente a proteger a su amo y a alejar de él cualquier distracción, consiguiendo así que éste se sumergiera más y más en sus estudios diabólicos. Finalmente, Fausto decide intentar conocer al diablo y se cita con él en los bosques de Mangeall, tras dejar todos sus asuntos en manos de su criado Wagner, pues temía perder la vida en el demoniaco encuentro.

Tras algunas temibles demostraciones de su poder, el diablo se aparece a Fausto bajo la figura de un monje franciscano. El diablo se mueve alrededor de Fausto durante un buen rato y finalmente se acerca a él y le da un pergamino y una pluma. Fausto lee el pergamino y firma con su propia sangre.

De esta historia que cuenta Widman, el detalle más fantástico es que afirma que este pergamino fue encontrado entre los papeles póstumos de Fausto. Pero, ¿de qué otra manera podría haber sabido este luterano estricto cuáles eran las cláusulas del contrato? Eran estas: Mefistófeles aparecería siempre que se lo mandase Fausto y estaría obligado a hacer lo que éste le pidiese, sería sumiso y eficiente como un criado y sólo podría ser visto por Fausto.

En cuanto a Fausto, su única obligación consistía en entregarse en cuerpo y alma al diablo, “sin reserva de ningún derecho para la redención, ni futuro recurso a la misericordia divina”, una vez que el diablo le hubiese servido durante veinticuatro años.

Cousté menciona un tercer Fausto, el de Johan Nicolaus Pfitzer, quien en 1674 dedicó otro libro al personaje. Pero como esta obra fue publicada posteriormente al Fausto de Marlowe, al que dedicaré esta sección alguna vez, no trataré de su contenido.

Para Alberto Cousté, Fausto es un héroe gnóstico, porque pierde su alma a causa de su devoradora sed de conocimiento, y lo compara con Prometeo, pero señala una diferencia: Fausto, “como alto exponente del Renacimiento” es individualista, mientras que el sacrificio de Prometeo es en favor de los hombres. Pero el mito de Fausto ha llegado a alcanzar una complejidad tal, en gran parte a partir del Fausto de Goethe, que no añadiré aquí más interpretaciones, sino que lo haré cuando vuelva a dedicar esta sección de nuevo a Fausto, al Fausto de Marlowe, de Goethe, de Mann, de Valery y, ¿por qué no?, de Estanislao del Campo.


[Publicado en 1997. Revisado en 2019]

Originally posted 2012-05-07 16:53:48.

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Dios no puede demostrar que es Dios
IMPOSIBILIDADES DE DIOS

diosomnipotente

Se trata de argumentos acerca de Dios. Conviene aclarar que estos argumentos a veces se basan en el concepto de Dios como ser omnipotente, es decir son una consecuencia de la lógica misma de la definición de la idea “Dios”, mientras que en otras ocasiones se refieren no al concepto, sino a situaciones en las que un ser aparentemente omnipotente es declarado o declara ser Dios, como la que se examinará más adelante.

Es decir, por un lado podemos plantearnos si existe alguna manera de saber si existe algo en la realidad que se corresponda con el concepto de Dios, y a continuación examinar las dificultades que se plantearían para averiguarlo. Por otro lado, podemos admitir como hipótesis que efectivamente existe Dios entendido como ser omnipotente y ver las dificultades que esto también plantea.

 

Primera Imposibilidad de Dios
Dios no puede demostrar que es Dios

Este argumento me parece de una lógica aplastante, pero debo admitir que no a todo el mundo se lo parece. Se lo conté a mi amigo Juanjo y estuvimos discutiendo durante una hora, mientras saboreábamos pescado frito en el puente de Ventas, junto a la M-30. Tampoco convenció a mi amiga Margarita.

Creo que no logré convencerlos porque confundieron lo que es un argumento acerca de una situación hipotética con un argumento hipotético acerca de un concepto (ese concepto es Dios).

Para evitar esa confusión, hay que entender este argumento en sus justos términos y en su precisa formulación. Dice así:

Imaginemos que un ser poderosísimo se presenta ante la humanidad, o ante un sólo hombre al que quiere convencer. Este Ser afirma que él es el ser más poderoso del universo, el que lo ha creado y el que puede devolverlo a la nada. El hombre se muestra escéptico, así que este presuntuoso ser le hace alguna demostración: detiene el sol, seca los mares, traslada al hombre a una galaxia remota, elimina la violencia del comportamiento humano. Prueba tras prueba, el hombre va cediendo en su escepticismo: ahora no le cabe ninguna duda de que ese ser es poderosísimo. Pero, ¿es el ser más poderoso que existe?

-Sí, lo soy”, responde el ser, conozco el universo hasta el último confín y no existe otro ser que me sea superior.

De acuerdo, conoce todo el universo, pero, ¿cómo asegurar que ese universo no es sino una mota de un universo mucho mayor gobernado por otro ser más poderoso?

Quizá el primer ser poderoso ha querido que el segundo ser poderoso no sepa de su existencia. Es como un tiburón en un acuario que afirma ser el animal más poderoso porque ha recorrido todos los confines del acuario.

Por mucho que el ser poderosísimo intente convencer al hombre y afirme que no hay nada más allá de él, no puede demostrar que no hay un ser por encima de él que lo ha creado a él y al universo y que incluso ha puesto en él la peregrina idea de que es el ser más poderoso que existe.

Este es el argumento. Una vez expuesto, examinaré la razón por la que Juanjo y Margarita no quedaron convencidos. Como habrá observado el lector, no he empleado la palabra Dios para definir a ese ser poderosísimo.

No lo he hecho porque la palabra Dios suele llevar asociada la siguiente consecuencia: Dios es omnipotente. Es una consecuencia que no es de ninguna manera necesaria, como muestra el ejemplo del Dios de los socinianos, que es poderosísimo pero no omnipotente.

Si se entiende por Dios un ser omnipotente y se formula el argumento diciendo que Dios se aparece a un incrédulo, entonces, puede suceder, y de hecho sucede, que en vez de discutir esa situación hipotética en la que un hombre se encuentra con un ser que  pretende ser Dios omnipotente, se discute acerca de un concepto hipotético: el de un Dios omnipotente. Todo esto recuerda el célebre argumento de Anselmo y la réplica del monje Gaunilo.

dios-omnipotencia

Podemos comparar la aparición de ese ser omnipotente con la de un caballo con un cuerno en su frente. Si decimos que un caballo con un cuerno en su frente se presenta a un hombre y le intenta convencer de que es un unicornio, se plantean dudas similares: puede tratarse de una mutación genética de laboratorio. puede ser un caballo al que se le ha insertado un cuerno, fijándolo en su cráneo, puede incluso tratarse de un sueño o de una alucinación.

Así, podemos discutir los pros y los contras de la pretensión de ese caballo con un cuerno que se pretende unicornio. Pero en el planteamiento no afirmamos ni negamos desde el principio ni que se trate de un unicornio ni tampoco que sea tan sólo un caballo con un cuerno en la frente. Si me refiero a él como un caballo con un cuerno en la frente es porque esa es la apariencia de los unicornios, pero no estoy diciendo que efectivamente se trate de un caballo con un cuerno: podría ser realmente un unicornio.

Ahora bien, si mi planteamiento fuese: “Un unicornio se presenta a un hombre”, da la impresión, no necesariamente buscada, de que estoy admitiendo desde el principio que se trata efectivamente de un unicornio. Lo mismo sucede con “Dios”.

El problema, no del argumento en sí, sino de la comprensión del mismo, parece tener relación con el lenguaje y el metalenguaje, los diferentes niveles y metaniveles que se observan, por ejemplo, en los cuadros de Escher.

Es decir: el planteamiento se hace en un nivel determinado: una situación hipotética en la que a un hombre se le aparece un ser poderosísimo que afirma ser Dios (el ser más poderoso que existe). Esto es todo lo que hay.

El problema surge cuando saltamos a un metanivel en el que metemos la definición de Dios como “ser omnipotente”. Ahora ya no planteamos una situación hipotética en la que todo son dudas, sino que, por el contrario, partimos de nuestro concepto de Dios (concepto no menos hipotético, en cuanto que no sabemos si se corresponde con algo que existe) y con él nos trasladamos a esa situación hipotética en la que un ser se aparece a un hombre y le dice que es Dios.

omnipotence-gallonAhora bien, incluso si iniciamos el argumento en ese meta-metanivel, creo que el argumento de esta imposibilidad (“Que Dios no puede demostrar que es Dios”) sigue siendo bueno.

Incluso si aceptamos la idea de que efectivamente existe un ser omnipotente que ha creado el mundo, ni siquiera este ser omnipotente puede tener la certeza demostrativa de que efectivamente lo es.

Dicho de otra manera: no puede existir un ser omnipotente, porque de existir, este ser omnipotente podría demostrar que lo es, lo cual no es posible.

Se trata quizá de una manera realmente curiosa de formular un argumento que tal vez sea equivalente al teorema de incompletitud de Godel, que afirma que ningún sistema formal se puede demostrar a sí mismo.

Podría seguir argumentado, pero dejo tiempo para hipotéticas respuestas.

***********

NOTA: Cuando ya había escrito este artículo, releyendo El Hacedor, de Borges, encontré un poema que dice exactamente lo mismo que yo sostengo. Me parece improbable pero no imposible que mi opinión proceda de su poema, que ofrezco al lector a continuación, en la sección de Ajedrez de este mismo número (me refiero al soneto II).

**********

Años después, convertí esta sección de Esklepsis en uan página web y reescribí un poco este artículo: Imposibilidades de Dios

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[Publicado en 1996]

 

PÁGINAS DE ESKLEPSIS 3

 

Originally posted 2012-05-07 16:53:48.

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Un tímido patológico

CONVERSACIÓN CON DAVID LABORDA

Daniel Tubau: En su “Fragmento autobiográfico”, usted se considera a sí mismo como una persona tímida, incluso llega a definirse como tímido patológico. Sin embargo, yo no he advertido en usted ningún síntoma de timidez y falta de confianza, sino sosiego, e incluso seguridad, a lo largo de esta entrevista.

David Laborda:

Por supuesto, pero tal vez el mérito es suyo, pues ha sabido crear una atmósfera de confianza, que me permite expresarme a mis anchas, sin temores ni prevenciones.

 

DT: ¿Quiere usted decir que la timidez es una especie de prevención frente a los demás, que impide que se muestre espontáneamente la verdadera personalidad?

DL: Bueno, yo no lo diría de ese modo. La timidez, la prevención frente a los desconocidos, es un mecanismo complejo. Por un lado, se trata de tantear el terreno, averiguar cómo es el otro, descubrir de qué se puede hablar con él y de qué modo. Es, tal vez, una muestra de respeto, de cortesía hacia la diferencia.

 

DT: Pero se puede ser cortés y respetuoso sin ser tímido. La timidez más bien expresa un temor, un miedo tal vez exagerado a mostrarse uno tal como es, ¿no le parece? Es como si uno pensara que no ha de descubrir su juego, temiendo tal vez las consecuencias que puede acarrear el que los demás te conozcan tal como eres. De todos modos, incluso en ese caso, no sé si estamos hablando de timidez o de discreción, que son dos cosas distintas. La timidez es previa a cualquier consideración acerca de cómo ha de relacionarse uno con los demás.

DT: Sí, tal vez tenga usted razón, sobre todo cuando la timidez se convierte en patológica, como a menudo ha sido mi caso. Pero no estoy de acuerdo en esa idea en que usted insiste del verdadero yo, de la verdadera personalidad. Algunos pensarán, en efecto, que la desgracia de un tímido es no poder mostrar su verdadera personalidad. Sin embargo, la timidez, como dije antes, puede ser un impedimento para la relación social, pero no necesariamente una máscara de la personalidad.

 

DT: Sí parece serlo, en tanto que impide que una persona se comporte y se exprese tal como es.

DL: Sí, pero también lo impide un comportamiento excesivamente campechano. Se suele creer que las personas desinhibidas muestran sin tapujos su verdadera personalidad. Yo creo que, a veces, bajo la apariencia espontánea de esas personas, se pueden esconder dos cosas: una falta de personalidad o una ruidosa prevención, que tampoco es muy distinta de la timidez. Hay personas que sólo saben relacionarse de una manera con los demás: “Si me comportase de otra manera, ya no sería yo”, dicen. Pero yo insisto en que no creo en esa historia del verdadero yo. ¿Le puedo contar una historia?

 

DT: Por supuesto, ¿tiene que ver con el tema de verdadero yo?

DL: Sí, se trata de una historia que viví con un amigo. Mi amigo es una persona de hablar franco, que se relaciona fácilmente con los demás, de ese modo que se suele llamar campechano. En una ocasión, fuimos a un centro de meditación con otro amigo de tendencias místicas. Pasamos allí una tarde deliciosa con los miembros de la orden, hablando en voz baja, respetuosamente. Advertí enseguida que mi amigo tenía ciertas dificultades: no se sentía cómodo en un ambiente tan solemne. Poco a poco fue adaptándose y al final se integró casi totalmente al nuevo modo de relación. Cuando salimos de allí, los tres comentamos lo enriquecedor de aquella velada. A él le había encantado la experiencia. Sin embargo, acabó diciendo que, aunque había conseguido meterse en el papel de hermano místico, lo único que le molestaba era el no haberse podido expresar tal como era.

 

DT. Eso, entonces, confirma lo que yo decía: su amigo tuvo que ponerse una máscara que le impidió mostrar su verdadero yo.

DL: No, esa no es la lección que yo quería extraer de esta historia. Le diré, por otra parte, que en realidad lo que le he contado nunca sucedió, por lo menos no en una orden religiosa. Lo que yo pienso es que mi amigo se equivocaba, y usted también por tanto, al considerar que existe un verdadero yo que se identifica con el comportamiento espontáneo. El problema es creer que el comportamiento que solemos llamar espontáneo expresa la auténtica personalidad, cuando, en realidad, en la mayoría de los casos se trata de un comportamiento aprendido, condicionado, tal vez elegido voluntariamente, pero que no se diferencia de la timidez fundamentalmente, en tanto que mecanismo de relación con los demás. La personalidad de alguien no consiste en que se comporte apocada o alocadamente.


DT: Sea como sea, los tímidos tienen más problemas para comunicarse con los demás.

DL: Quizá sí, pero en ocasiones son más bien los demás los que tienen dificultades para entenderse con los llamados tímidos. 

 

DT: ¿Qué quiere decir?

DL: Ya le he dicho que yo he sido en determinados momentos un tímido patológico: en situaciones de tensión he enrojecido hasta las orejas. Incluso, ya con más de veinticinco años, una vez fui a hablar con una profesora acerca del examen que me había suspendido. Llamé, abrí la puerta, miré, enrojecí como un tomate, balbuceé alguna excusa y me fui. Se dice que cuando a una persona se le acusa de algo y es culpable, enrojece, pero eso es mentira. Yo todavía enrojezco cuando me acusan de algo, simplemente por el hecho de que los demás me están observado con demasiada atención, no porque lo que digan de mí sea cierto. Le voy a contar otra historia: una vez mi amigo Jaro nos preguntó a varios compañeros de rodaje si no sentíamos una contracción del esfínter cuando afrontábamos una situación de tensión. Yo le dije que no, pero después me he dado cuenta de que sí, que lo he sentido y que todavía lo siento en tales bretes, aunque cuando iba al colegio lo que me pasaba es que sentía unas ganas tremendas de ir al servicio justo cuando iba a salir de casa. En fin, todo esos son síntomas muy molestos, que afectan al tímido patológico. Y yo los he sentido todos.

 

DT: Pero usted iba a explicarme que a veces son los demás los que tienen dificultades para relacionarse con un tímido, y no a la inversa.

DL: Sí, porque, a pesar de todos esos síntomas de timidez o de miedo a la relación social, y aunque pueda parecer contradictorio, yo me he sabido adaptar a todo tipo de ambientes, tal vez sin ceder en mi aspecto retraído, pero disfrutando de la situación interiormente. Por el contrario, las personas más campechanas, a menudo, sin dejar de aparentar soltura, tienen enormes dificultades para enfrentarse a ambientes distintos de los habituales. Sienten que tienen que representar un papel, el papel de hermano místico, por ejemplo. Pero yo no sentí en aquella ocasión que tuviese que representar un papel. Me comporté tan espontáneamente como en cualquier otra situación. A veces, me he sentido incómodo más por los demás, por aquellos que se sienten incómodos con el silencio, por ejemplo. En cierto modo, ellos mismos se han construido su cárcel espontánea.

 

DT: Sí, algunas personas hablan a todo el mundo igual, sin darse cuenta de lo que distingue a unas personas de otras…

DL: En efecto, es como aquella canción de Françoise Hardy: su conversación es un ruido de fondo constante para huir del silencio, de la intimidad.

 

DT: Bien, no estoy muy seguro de que hayamos hablado realmente de la timidez…

DL: Tiene razón, me parece que hemos estado hablando de algo relacionado con la timidez, pero que no es exactamente lo mismo. No sabría definirlo ahora, pero, ¿qué le parece si damos un paseo por el bosque y, en este día de otoño tan hermoso, dejamos de hablarnos de usted?

 

DT: Me parece estupendo.

*********

[Publicado en 1995]

CONTENIDO DE ESKLEPSIS 2

Originally posted 2012-05-07 16:53:48.

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Bai Juyi

Bai Juyi (772-846) es un poeta chino que vivió durante la dinastía Tang.

La dinastía Tang se sitúa entre los años 618 y 907, y es considerada uno de los momentos de mayor esplendor de la cultura china. Los soberanos Tang extendieron sus dominios más allá de la China propiamente dicha, controlando a todos los pueblos de la ruta de la seda. La economía prosperó, el norte y el sur quedaron unidos gracias a la apertura del Gran Canal. La cría de caballos pasó de 5000 a 700.000 unidades. En la capital, Chang’an, vivía más de un millón de personas y era sin duda la mayor urbe de su época.

Durante la dinastía Tang, la poesía se desarrolló de manera extraordinaria, no sólo por razones puramente estéticas, sino porque era una de las pruebas que se exigían en los exámenes oficiales, que eran algo muy semejante a las modernas oposiciones de Occidente.

A finales del siglo XVIII se hizo una recopilación de la Poesía Tang, reuniéndose 48.900 poemas, pertenecientes a 2.200 poetas diferentes. Se calcula que esta cifra representa un diez por ciento de lo que se escribió.

En la época Tang también se crearon nuevas formas poéticas:

    • Los guti (estilo antiguo). Ni el número de versos ni el de palabras de cada verso está determinado. Sus esquemas rítmicos también son flexibles.
    • Los jinti (estilo nuevo): ocho versos. Aunque no era un metro nuevo, sí fue sometido a estrictas reglas métricas. Así, el segundo y tercer verso de cada estrofa debían seguir el paralelismo, que no sé muy bien qué es.
    • Los jueju: poemas de cuatro versos, que tampoco eran nuevos, pero que sí fueron sometidos a reglas.
    • Los ci: aparecieron en la segunda mitad de la dinastía y eran poemas líricos de ocho versos de metro irregular, puestos en música y hechos para ser cantados. El número de frases y de palabras por frase se establecían por reglas definidas.

En la poesía de la época Tang, los temas predilectos son: la denuncia social y la protesta, el amor, la amistad, los campos, los paisajes y una continua melancolía.

Bai Juyi nació en Xinzheng (Henan). Pertenecía a una familia humilde, pero se convirtió en funcionario, ocupó altos cargos y llegó a ser ministro, aunque fue desterrado varias veces por pedirle al Emperador que acabase con las guerras. Así, estuvo desterrado o fue enviado a trabajar a Jiangzhou (la actual Jiujiang), Hangzhou y Suzhoy. Finalmente, viajó a Luoyang, donde murió a los 75 años.

Escribió, durante la dinastía Tang, más poemas que nadie, cerca de 3000.

Era discípulo de Tu Fu y, como éste, creía que la literatura debía combatir los males sociales. Escribió poemas populares, sencillos, directos y rápidos que no consideraba dignos si su sirvienta no los entendía totalmente, al contrario de Eugenio D’Ors, quien, tras dictar a su secretaria le preguntaba:

– ¿Se entiende, Antoñita?
– Sí, maestro, perfectamente.
– Pues, oscurezcámoslo.

Bai Juyi ha sido comparado con Horacio y se considera que es el poeta chino más cercano al gusto occidental. Sus tendencias son confucianas.

C.G. Moral dice que su poema “Canción de la pena sin fin” es uno de los más hermosos de toda la época Tang, pero yo he preferido otros de los que se incluyen en la Antología de poesía de la época Tang. El que más me ha gustado es “A Li Chen”.

Al final de los poemas, añado algunos comentarios a alguna cuestión que se relaciona o menciona en ellos.

SOBRE LA TORRE DESDE LA QUE SE DOMINA EL RíO

Junto al río se encuentra, presuntuosa,
la torre de treinta metros de alto;
Por allí pasa una enorme
carretera de mil kilómetros;
Me basta contemplar el lejano horizonte
desde esta altura
para confortar
la mente y el espíritu.
Los correos no se detienen
a lo largo del camino,
los soldados se precipitan
hacia sus destacamentos.
En tiempos tan alborotados
siento de manera especial
que es bueno estar desocupado.
Ahora que he pasado los cuarenta,
en verdad no es demasiado pronto
para que me retire.
Déjame que ahora limpie
los vestidos manchados de polvo.
No es demasiado tarde
para que vuelva a las colinas.


DESCANSANDO SOLO EN EL TEMPLO HSIEN YU

La grulla de la playa permanecía
sobre las escalinatas;
Desde el estanque se veía brillar la luna
a través de una puerta abierta.
Encantado con el lugar
me quedé allí
dos noches sin moverme para nada,
contento de poder hallar
un lugar tan tranquilo;
Satisfecho de que ningún acompañante
me incordiara.
Desde entonces he disfrutado
de esta soledad
y he decidido no venir nunca acompañado.


 

A LI CHI

En los primeros tiempos
para encauzar el curso de mi vida,
directamente acudí
a Chuang Tzu, capitulo primero.
Pero en los últimos años
el espíritu es mi preocupación;
me convertí a la Dhyana
de la Escuela del Sur.

Exteriormente, acepto
el mundo tal como es;
íntimamente, supero las limitaciones
que imponen los sentidos.
Afuera, no siento aversión
ni por la aldea ni por la Corte;
en mi casa, no necesito
la compañía de nadie.

Desde que aprendí este arte,
adondequiera que vaya
mi mente está en sosiego
y no necesito
de inflexiones y estiramientos
para el bienestar de mis miembros;
ni de ríos ni de lagos
para calmar mis pensamientos.

Si tengo propensión al vino,
algunas veces bebo;
si no tengo nada que hacer
me siento reposadamente,
silencioso y tranquilo
hasta muy tarde
y al siguiente día, duermo profundamente
hasta que el sol está muy alto.

No me causan nostalgia, en otoño,
las noches largas;
no me lamento en primavera
por los días que pasan.
Enseñé a mi cuerpo a olvidar
si es joven o viejo,
y a mi alma, que aprecie igual
la vida que la muerte.

En la conversación que sostuvimos
ayer, cuando te vi,
diste a mis pensamientos
lo que llaman «corazón y médula»,
Porque también mi Camino es
como lo «inexpresable»
Y a no ser por ti, jamás
lo hubiese explicado con palabras.


CORAZÓN EN OTOÑO

Pocos visitantes atraviesan esta puerta.
Frente a las gradas crecen
numerosos pinos y bambúes,
la pared oriental resguarda
del aire del otoño.
Por el patio occidental
sopla la brisa fresca.
Aunque tengo un arpa
no tengo ganas de tañerla.
Tengo libros, pero
me falta tiempo para leer.
Todo el santo día, en esta región
de una pulgada cuadrada,
sólo existe la tranquilidad
y la ausencia de pasión.
¿Para qué habría de agrandar
mi casa?
No tiene sentido hablar mucho.
Una habitación mediana
es suficiente para el cuerpo;
dos tazones de arroz
bastan para el estómago.
Además de esto, sin ninguna habilidad
para el manejo de los negocios,
haraganeo y recibo
el salario que me da el Emperador.
Jamás he plantado una sola morera,
ni abrí un solo surco para el arroz.
No obstante, me alimento bien
todos los días
y ando bien ataviado
durante el año.
Con semejante conciencia
y conociendo mi retraimiento,
¿Por qué habría de estar descontento?


SOBRE LOS POEMAS DE BAI JUYI

Del poema Descansando solo en el templo Hsien Yu me encantan los tres últimos versos, que me parecen de una sensibilidad e inteligencia perfectas.

El poema A Li Chen es mi favorito.

El capítulo primero de Chuang Tzu (o Zhuangzi) al que se refiere en el cuarto verso se titula Placentera libertad y en él se cuentan varias historias, por ejemplo la del pez llamado Kun que es enorme y se convierte en pájaro (y entonces se llama Peng); la intención de estas historias es mostrar la relatividad de las cosas, que debería llevar a mantener opiniones menos dogmáticas. En otro momento explicaré qué quiero decir con ‘relatividad de las cosas’ y que creo que quiere decir Zhuang Zi, porque no se trata de eso de “Todo es relativo” como traducción de “Todo es igual de bueno o igual de malo”.

También cuenta ese primer capítulo del Zhuangi cómo el emperador Yao se retiró del mundo después de ponerlo en orden y establecer la paz en “las tierras entre los cuatro mares”. Además, se comenta por primera vez la virtud de ser inútil y la naturaleza del hombre perfecto: “El hombre perfecto no tiene yo, el hombre espiritual no tiene éxito, los grandes sabios no tienen nombre”, lo que sin duda tiene relación con las palabras finales del poema, cuando se explica por qué fue escrito.

El momento al que se refiere esta pintura sería cuando Bai Juyi se encontró con el monje Daolin, que hacía meditación en las ramas de los árboles, con tanto sosiego que hasta los pájaros construían sus nidos junto a él. Bai Juyi pidió al monje que le enseñará las verdades del budismo. Daolin le dijo: “Abstente de causar el mal y practica buenas acciones”. Bai Juyi mostró su frustración nte el consejo y dijo: “Incluso un niño de tres años sabe eso”. Daolin replicó: “Un niño de tres años puede decir eso, pero incluso un anciano a los ochenta años puede no practicarlo”. Probablemente es una anécdota apócrifa.

La escuela budista Dhyana de la Escuela del Sur, que se menciona en los versos 7 y 8, es una secta budista que dio origen al Ch’an chino, que a su vez dio origen al zen japonés. Los dhyanas (Jhänas en pali), son medios de trascender el efecto de los estímulos sensoriales y nuestras reacciones normales frente a dicho efecto. Ch’an es la traducción china de Dhyana y significa meditación. Curiosamente, hacia el año 700 el Ch’an chino se constituyó como escuela separada. Según Edward Conze, el año 734 Sheng Hui, discípulo de Hui Neng, fundó una escuela en el sur de China. Tal vez sea esta la escuela a la que se refiere Bai Juyi. El ch’an prosperó en la época Tang y hacia el año 100 era la secta budista más importante, con excepción del Amidismo.

Así que lo que dice Bai Juyi en los siguientes versos parece un resumen de las enseñanzas ch’an.

En cuanto al verso antepenúltimo, parece referirse, según el anotador y traductor de los poemas (C.G.Moral) a las palabras preliminares del Tao Te Ching (o Lao Zi). Las busco… En la versión de Iñaki Preciado no están en el primer capítulo, sino en el 45, pues Preciado sigue el manuscrito del Lao Zi encontrado en 1973. En ese manuscrito, al contrario de lo usual, el libro del de aparece antes del libro del dao. Por cierto, aprovecho aquí, ahora que estoy aprendiendo chino, para aclarar una duda que yo mismo tenía hasta hace poco: de y dao deben pronunciarse te y tao, mientras que si escribimos te y tao, deberemos pronunciar t’e y t’ao (es decir, expulsando aire, como escupiendo, al pronunciar la ‘t’).

Este es el texto al que se refiere el traductor de Bai Juyi:

El dao que puede expresarse con palabras,
no es el dao permanente.
El nombre que puede ser nombrado,
no es el nombre permanente.
Lo que no tiene nombre (wu ming),
es el principio de todos los seres.
Lo que tiene nombre (you ming),
es la madre de todas las cosas.
La permanente ausencia de deseos (wu wu),
permite contemplar su esencia escondida;
la constante presencia del deseo (you wu),
lleva a contemplar sus manifestaciones.
Ambos (wu, you) tienen el mismo origen,
con nombres diferentes designan una misma realidad.
El profundo misterio,
es la llave de las transformaciones de los seres.

 *********

[Publicado en 1998 e impreso en la revista Esklepsis. Las ilustraciones son de 2018, excepto la primera que es de la revista]

Originally posted 2012-05-07 16:53:48.

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La caligrafía forense en favor de Oliva

LA MITAD OCULTA – Oliva Sabuco 5

EN CAPÍTULOS ANTERIORES….

En Oliva Sabuco, autora de La nueva filosofía, presenté a Oliva Sabuco, una filósofa de la época de Felipe II. En Defensa de Oliva Sabuco recordé el encendido elogio que el estudioso José Marco Hidalgo hizo de ella, pero en Ataque a Oliva Sabuco revelé que Marco Hidalgo cambió de opinión y acabó convenciendo al mundo entero de que Oliva no era la autora de La nueva filosofía, sino que el verdadero autor era su padre, Miguel Sabuco. Sin embargo, ya dije que ciertos detalles me resultaban sospechosos y los enumeré en Nueva defensa de Oliva.


Cuando me disponía a poner punto final a este artículo, que empecé hace muchos años, pues quise incluirlo en el primer número de Esklepsis desde que concebí la idea de la revista, encontré en Internet un nuevo dato en favor de Oliva. Se encuentra en una página feminista en la que se denuncian los intentos de arrebatar a las mujeres la autoría de sus obras.

Allí se cuenta que en 1987 los expertos del Instituto de Estudios Albacetenses sustituyeron a Oliva por su padre como autor de La Nueva Filosofía, basándose en el testamento de Miguel Sabuco. Pues bien, parece que una investigadora, Mary Ellen Waithe, ha examinado el testamento de Miguel Sabuco y señala el curioso hecho de que no finaliza como solían y suelen hacerlo todos los testamentos, es decir, con una revocación de todos los testamentos anteriores y la firma del notario y de los testigos. En el caso del testamento de Miguel Sabuco, se añade la reivindicación del libro y la maldición a Oliva. Pero, además, esa reivindicación y maldición está escrita con una letra más firme, que procede claramente de una pluma más pequeña. Waithe sugiere que ese párrafo fue añadido por Miguel Sabuco posteriormente a la firma del testamento.

La interesantísima Historia de las mujeres filósofas (en español diríamos simplemente “filósofas”)

A los que defienden la autoría de Miguel Sabuco argumentando que un hombre no miente cuando sabe que va a morir (Domingo Henares: “ante las puertas de la eternidad la verdad resplandece como nunca para un creyente”), Waithe responde que, en contra de lo que se solía suponer, Miguel Sabuco no murió en el mismo año en el que redactó y firmó el testamento, sino que vivió al menos catorce años más.

Quizá (esta es una última suposición mía), en este deseo de Miguel Sabuco de venganza póstuma contra su hija tuvo que ver el pleito que tuvo con ella y con su esposo a propósito de la dote, pues se sabe que él debía entregar un dinero que luego considero excesivo.

Waithe también se pregunta por qué el marido de Oliva firmó un pagaré a Miguel para reembolsarle los gastos que su hijo Alonso había tenido en su viaje a Portugal con la intención de publicar La nueva naturaleza bajo el nombre de Miguel Sabuco. Si era Miguel quien quería publicar el libro en portugués, ¿por qué debía pagar los gastos el esposo de Oliva? A mí este hecho me hace sospechar que Oliva quería publicar el libro en Portugal, pero que era más prudente decir que lo había escrito un hombre y no una mujer. 

Así que, como se ve, el asunto no está nada claro y hay razones para atribuir la autoría a uno o a otra, y cada lector debe elegir, con el riesgo de ser injusto con Miguel o con Oliva.

Mi opinión es que la obra debe seguir atribuyéndose a Oliva. No afirmo que la escribiera ella, ¿quién sabe?, pero hay tantas o más razones para pensarlo como las que inclinan la balanza a favor del padre. Si el padre de Descartes o el de Leibniz (o el de un autor menor) hubiese reivindicado en su testamento la autoría de la obra de su hijo, creo que nadie se lo tomaría en serio. Ese es un buen argumento en favor de Oliva, pero no es demostrativo, pues el hecho de que una injusticia se cometa frecuentemente y que las mujeres hayan sido discriminadas y silenciadas durante casi toda la historia que conocemos, no demuestra que Oliva sea una de ellas. Más poderoso me parece el argumento de que en vida de Oliva nadie parece haber hecho caso a las reclamaciones de su padre y que ambos murieron sin que la atribución se cambiara, pues aquí precisamente la discriminación podría haberse impuesto sin dificultad si en un juicio se hubieran enfrentado un padre y una hija.

Naturalmente, existen otras posibilidades de explicación y no sé si alguien propuso o si lo pensé yo en algún momento que quizá Miguel no estaba intentando reclamar la autoría, sino proteger a su hija. No recuerdo la razón exacta, pero podría tener relación con la sospecha de que la familia Sabuco tuviera orígenes judíos, aunque también se sabe que un pariente pidió la prueba de limpieza de sangre (no tener antepasados judíos) y que al parecer se la concedieron. Y también podríamos sospechar, por supuesto, que las reclamaciones no procedieran del padre, sino de otro pariente.

En fin, quizá algún día alguien demuestre definitivamente quien fue el autor de La nueva filosofía. Tal vez el tiempo me reserva ese placer.


[He hablado del caso “Oliva” pero no he dicho casi nada del libro de Oliva. Lo haré en el próximo número de Esklepsis. NOTA EN 2017: no hubo siguiente número de Esklepsis]


[Publicado en 1998 en Esklepsis nº5]

NOTA EN 2012: Al revisar este artículo de Esklepsis e investigar acerca del asunto, veo que en los casi quince años trascurridos la tesis en favor de Oliva ha ganado quizá más adeptos que la contraria. Existe una organización llamada Sociedad Oliva Sabuco que reivindica la autoría de Oliva, y ofrece buenos argumentos, como esta comparación de las firmas del padre y la hija:

Las firmas de Oliva Sabuco y de Miguel Sabuco y el apellido Sabuco tal como aparece en La nueva flosofía. Si observamos la “S”, vemos claramente que se parece mucho a la de Oliva y nada a la de Miguel, lo que parece también otro fuerte indicio en favor de Oliva. ¿Por qué iba a firmar Oliva un libro que no había escrito?


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