Secretos de Nada es lo que es y huevos de Pascua

Poco antes de la presentación en la librería Rafael Alberti, le conté a Juanjo un pequeño secreto o broma que contiene Nada es lo que es. Es cierto que, como digo en la charla con Juanjo, me gusta hacer ciertas bromas, referencias internas más o menos paradójicas y establecer vínculos curiosos entre mis libros. En Nada es lo que es hay varios ejemplos, aunque hay muchos más en Recuerdos de la era analógica. A veces son algo semejante a eso que en informática se llama “huevos de Pascua”, pequeñas bromas o sorpresas que se esconden en programas informáticos o páginas web. Por ejemplo, prueba a escribir en la página de búsqueda de Google lo siguiente:

z or r twice

Sorprendente,  ¿verdad? Se trata de un homenaje al viodeojuego de Nintendo Star Fox.

Otro huevo de Pascua de Google más sutil tiene que ver con la recursividad, los procesos que se contienen a sí mismos, como las célebres imágenes en las que una muchacha sostiene la propia caja en la que está dibujada esa muchacha que sostiene la caja en la que está dibujada esa muchacha que… Etcétera.

Pues bien, como homenaje a la recursividad, si en el buscador de Google escribes la palabra recursión, obtienes la siguiente pantalla:

 

Como puedes observar, Google te sugiere buscar otra palabra relacionada con recursión y esa palabra es… recursión. Si haces clic en el enlace, aparecerás de nuevo en una búsqueda de recursión que sugiere la alternativa recursión. Y así ad infinitum.

Contaré aquí uno de esas bromas o huevos de Pascua entre mis libros, aunque en este caso se trata de un proceso recursivo entre mi libro La verdadera historia de las sociedades secretas y el de Marcos Méndez El laberinto, historia y mito. En la página 157 de mi libro se puede leer:

“A pesar de ello, en ocasiones los canteros se atrevían a burlarse de quienes les contrataban, como puede verse en los  Juicios Finales de muchas catedrales europeas, o en las gárgolas, en las que a menudo se puede reconocer a personas o instituciones. También se representaban a sí mismos junto a los grandes de la tierra, como muestra Marcos Méndez en su fascinante análisis del laberinto de la catedral de Nuestra Señora de Amiens, en el que tres maestros masones aparecen en el centro de un laberinto, junto  a un obispo y rodeados de ángeles.”
(La verdadera historia de las sociedades secretas)

Por su parte, Marcos Méndez Filesi en la página 160 de su libro, precisamente en el pasaje al que yo me he referido en mi libro, acerca de la catedral de Amiens dice:

“Como nos explica Daniel Tubau en un ensayo muy ameno y documentado, La verdadera historia de las sociedades secretas, los masones surgieron durante la Edad Media de los gremios de constructores y una de sus principales finalidades, como las de otros gremios, era mantener en secreto las técnicas del oficio”

 Méndez Filesi, para aclarar una cuestión, cita en un libro suyo un libro mío en el que yo le cito a él para aclarar la misma cuestión…

Otro vínculo, en realidad un supervínculo, es el que existe entre el propio libro Nada es lo que es y Recuerdos de la era analógica.

Recuerdos de la era analógica Daniel Tubau

En Recuerdos de la era analógica, uno de los cuentos o ensayos de libro se llama “La identidad” y consiste en varias páginas de una captura de pantalla de la librería digital Amazon. Entre esas páginas se puede ver incluso un índice del libro, libro que, según dicen los antólogos del futuro, no han logrado encontrar en la Arqueo Red:

“La identidad es un ensayo escrito a comienzos del siglo 21. No hemos podido encontrar el texto completo, sino tan sólo varias capturas de pantalla obtenidas de la página oficial de la librería virtual Amazon (que en el 2012 se convertiría en Googlezon).”

En el epílogo al libro (“Textos encontrados”) los antólogos del presente (los del año 2009, no los del siglo 25) añaden la siguiente información a “La Identidad”:

“Se encontró una versión de este ensayo en la página web de Daniel Tubau (www.danieltubau.com), titulada El problema de la identidad, pero en recientes visitas a la página (agosto de 2009) el texto ha desaparecido. El diseñador Aitor Méndez asegura haber utilizado una versión primitiva del texto en sus clases de creación de diseño e identidad, pero tampoco ha podido localizar ninguna copia del escrito. Podría tratarse de un ensayo de próxima publicación.”

Ese ensayo de próxima publicación es, sin duda Nada es lo que es, el problema de la identidad, que se publicó dos años después.

Ahora bien, la pequeña broma o secreto al que se refiere Juanjo en este vídeo no es ninguno de los mencionados anteriormente.

 Imagen de previsualización de YouTube

En cuanto a las paradojas que plantea el célebre problema del barco de Teseo, además de dedicarle un capítulo y otros pasajes más en Nada es lo que es, me he ocupado de ellas en varias entradas, en especial en El barco de Teseo y en Viena reconstruida.

Dos barcos que quizá han dejado de ser los barcos que eran. Fotografía de Jon Wozencroft

*********

La identidades asesinas

En Nada es lo que es, el capítulo Las identidades asesinas de Maalouf está dedicado a la identidad de las naciones. Allí examino cómo se forma la identidad de grupo, recordando el fascinante experimento del matrimonio Sherif con varios grupos de muchachos, lo que me recordó una experiencia personal:

“Yo estudiaba en el colegio Siglo XXI y mis compañeros de curso y yo teníamos la costumbre de hacer carreras de caracoles. En una ocasión, un muchacho gitano, al que se conocía en el barrio por “El piojo” aplastó uno de los caracoles. Eso provocó una tremenda pelea a puñetazo limpio a la salida del colegio entre nosotros y la banda del piojo. Días después, mientras jugábamos un partido de fútbol en un descampado, vimos al Piojo mirándonos a lo lejos. En otras ocasiones, al vernos jugar, él y sus amigos nos habían tirado piedras. Sin embargo, en esta ocasión, uno de nuestros profesores, Alejandro Tiana, llamó al Piojo y, ante nuestra sorpresa y desagrado, le invitó a jugar con nosotros. Supongo que no hace falta decir que el resultado final fue el mismo que el de los experimentos de Sherif: el Piojo acabó convirtiéndose en amigo nuestro”
(Nada es lo que es, el problema de la identidad)

Alejandro Tiana

Por desgracia, cuando no hay alguien capaz de observar y modificar las reacciones de identificación instintivas y las identidades de grupo, como un Sherif o un Tiana, el resultado puede llevar, y a menudo lleva, a la tragedia, como sucede en la novela El señor de las moscas, de William Golding, que también analizo en el libro.

En la charla con Juanjo de la Iglesia durante la presentación de Nada es lo que es, nos referimos a algunos de los peligros de la búsqueda obsesiva de la identidad por grupos, pueblos y naciones. Una identidad que es, como creo que queda demostrado en el libro, casi siempre una invención, pues el origen de casi todas las identidades se encuentra en fábulas o distorsiones históricas a veces tan grotescas, injustas, ridículas o divertidas como algunos de los ejemplos que comento en el libro.

 Imagen de previsualización de YouTube

TRANSCRIPCIÓN DEL VÍDEO

JUANJO: Hay una parte de la identidad… que a veces.. aparecen monstruos. Sobre todo cuando… bueno, el problema… la palabra lo dice, la palabra ya tiene su peso. Pero fíjate que tú estás en tu libro diciendo que crees poco en las identidades muy marcadas. Por decirlo, lo estoy diciendo así sencillamente… Y sin embargo en nombre de la identidad se han cometido tremendos crímenes, pero crímenes de sangre, de muerte, de barbaridades

DANIEL: Sí, sí, bueno, ahí entro en un momento… El libro empieza un poco con la identidad de las cosas, de los objetos, incluso de los conceptos, de las palabras, y luego entro en esas identidades, de las naciones, de los grupos, de los pueblos que se creen diferentes a los demás, que creen que tienen una identidad propia, diferente…

JUANJO: Diferente siempre es mejor, claro…

DANIEL: Diferente es mejor, sí… No es que sea: “Es que somos diferentes porque somos mucho peores que ellos…no, no, somos mejores siempre”. Y entonces entro en esa identidad que, en efecto está en el origen de muchas cosas bastante terribles que le han pasado a la humanidad. Ya puedo anticipar que mi tesis es un poco contraria a la búsqueda obsesiva que hay, que todavía hay por la identidad, intentar definirse: “Soy esto, soy lo otro, soy lo de más allá, soy distinto a este de allí…” Y, claro, en esa parte es donde más se ve esa oposición que tengo… Lo de las cosas y los objetos, pues evidentemente no tengo una oposición tan frontal, si un objeto es o no es… Pero en lo de la identidad de las naciones, la creación de identidades que se pueden enfrentar unos con otros, pues sí, ahí la cosa cambia.

*********

ENTRADAS DE NADA ES LO QUE ES

Helena de Troya y su doble

Leer Más
¿Qué es Nada es lo que es?

Leer Más
¿Qué hay en Nada es lo que es ?

Leer Más
¿Como empieza Nada es lo que es ?

Leer Más
Prejuicios y reacciones de identificación

Leer Más
Todo lo que es Nada es lo que es

Leer Más
La identidad y el chiste de Epicarmo

Leer Más
Atisbos de inmortalidad en la librería Rafael Alberti

Leer Más
Acerca de las definiciones

Leer Más
Je est un autre y otras paradojas

Leer Más
Wilde, Chesterton y más paradojas

Leer Más
Canetti y los libros para especialistas

Leer Más
Comprender sin definir, Wittgenstein y Huizinga

Leer Más
La identidades asesinas

Leer Más
Secretos de Nada es lo que es y huevos de Pascua

Leer Más
¿Qué es Nada es lo que es?

Leer Más
Donde comprar Nada es lo que es

Leer Más
Siete maneras de ser, según los jainistas

Leer Más

ENTRADAS DE MEMORABILIA

Intento filosófico 1

Leer Más
Sobre dogmatismo, bluejeans y Coca-Cola

Leer Más
Primera afición al teatro

Leer Más
Leer 18.000 libros

Leer Más
Intento filosófico 2

Leer Más
Coincidencias con Proust

Leer Más
Memorabilia

Leer Más
El credo de un escéptico apasionado: “No te contagies”

Leer Más
Las lecciones de la experiencia

Leer Más
Modelo de portada

Leer Más
El destino y el camino

Leer Más
Oskar

Leer Más
Retrato con una camisa de rosas

Leer Más
Tal como éramos

Leer Más
En Berlín con Lennard

Leer Más
Mi mesa y mis dioses

Leer Más
Felicitación a Bruno en 2004

Leer Más
En el barrio de Argüelles

Leer Más
Uno de mis exlibris

Leer Más
Memorabilia

Leer Más
No verse a sí mismo

Leer Más
Verse en otros

Leer Más
Los falsos recuerdos

Leer Más
La identidades asesinas

Leer Más
Yo soy la materia de mi web

Leer Más
Quién toca esta web me toca a mí

Etimología platónica de Il Saggiatore


Leer Más
Fotografía familiar

Leer Más
La memoria de lo incompleto

Leer Más
Cuadernos ególatras

Leer Más
El cuestionario de Proust

Leer Más

El uso de la lógica en el razonamiento cotidiano

Dice Descartes en Principios de la filosofía:

“Hay nociones absolutamente simples y evidentes por sí, que se  hacen mas oscuras por las definiciones logicas; y tales nociones no deben incluirse entre los conocimientos adquiridos por el estudio” (Principios de filosofía, Punto 10).

Y añade:

“A menudo he advertido que los filósofos se equivocan en esto, porque intentan explicar por definiciones logicas nociones que son absolutamente simples y evidentes de por sí, haciendolas así muy oscuras (Punto 10).”

 Yo también creo que es a veces exagerada la aplicación de símbolos y formulas lógicas a nociones sencillas. Y esto ocurre especialmente en Filosofía de la Ciencia, pues muchos autores son muy aficionados al uso de símbolos lógicos. Un uso que yo no desestimo en absoluto, ni niego sea útil, pero escribir todo un libro de  filosofía con fórmulas lógicas, como casi  hace Rivadulla, me parece una exageración.

De todos modos, hay que reconocer que para alguien que  tenga un conocimiento de la lógica similar al que puede tener un compositor  respecto de la música, tal uso de la lógica  no resultará  exagerado.

He de confesar mi ignorancia en lógica, porque sólo soy capaz de entender nociones o fórmulas lógicas muy sencillas sin necesidad de traducirlas al lenguaje cotidiano. Es decir, si yo veo un Modus Ponens:

Lo puedo entender mirando los símbolos, pero lo entiendo mejor si digo (aunque sea mentalmente): “Si A, entonces B; A, luego  B”.

Sin embargo, cuando veo los símbolos 2+2=4,  no necesito hacer esa traducción, sino que la comprensión se produce casi tan instantáneamente como la percepción de los signos.

Además, en cuanto una fórmula lógica es medianamente compleja, necesito elaborar una ‘ejemplificación’,  es decir, imagino: “Si todos los británicos son europeos y todos los  europeos son blancos, etc”, algo que tampoco tengo necesidad de hacer en matemáticas, donde no necesito pensar:  “Dos manzanas más dos manzanas son igual a cuatro manzanas”,  sino que me basta  con pensar de modo abstracto en dos unidades sumadas a otras  dos unidades.

En consecuencia, entiendo que mi poca familiaridad intuitiva con las fórmulas lógicas es una deficiencia personal y que es posible que para algunas personas “leer” lógica sea lo mismo que leer castellano. A esas personas quizá les resulte útil la inclusión de fórmulas  lógicas.

Ahora bien, aunque sean útiles, creo que el uso de demasiadas fórmulas lógicas puede llegar a resultar engañoso y que raramente son imprescindibles.

“Los pingüinos son blanco y negro, los viejos shows de televisión son blanco y negro, por lo tanto, algunos pingüinos son viejos shows de televisión”. [LÓGICA: otra cosa en la que los pingüinos no son muy buenos].

Nota en 2012: Aunque más o menos estoy de acuerdo con lo que dije en este apunte, y creo que no hay que abusar de la lógica, no se me oculta que en muchas ocasiones recurrir a una fórmula lógica puede solucionar también con rapidez una confusión. Por ejemplo, son muchísimas las personas que confunden razonamientos elementales como los que se expresan en el modus ponens y en el modus tolens. Demasiado a menudo se cae en errores lógicos de parvulario al concluir, por ejemplo, que si todos los A son B entonces un B es necesariamente A. Nadie suele creer, después de una frase como “los alemanes hablan alemán” que cualquiera que hable alemán sea también alemán, pero en cuanto los términos del razonamiento no son tan inmediatamente evidentes, es frecuentísimo que se cometa el error antes descrito, o el del pingüino del chiste.

Nota en 2015: Esta breve nota de mi lectura de Principios de la filosofía de Descartes es, junto a Fuerzas de atracción, la entrada más visitada de todo mi sitio web. Ignoro la causa.


[miércoles 17 de enero de 1990]

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

Principios de la Filosofía: Aviso preliminar

Leer Más
Empiristas y racionalistas, una dicotomía simplista

Leer Más
El anti teoricismo de Francis Bacon

Leer Más
El programa de investigación de Descartes

Leer Más
Conversación con los muertos

Leer Más
Modos de conocimiento en Descartes

Leer Más
Duda y escepticismo

Leer Más
Primeros principios falsos

Leer Más
Ser vencido por los enemigos

Leer Más
Sobre la construcción de sistemas filosóficos

Leer Más
Descartes, ¿empirista?

Leer Más
Manera de leer Principios de filosofía y otros libros

Leer Más
Física y metafísica

Leer Más
De nuevo la duda cartesiana

Leer Más
¿Dudó Descartes de todo?

Leer Más
La duda cartesiana y la vida practica

Leer Más
Dudar de las cosas sensibles

Leer Más
Los sueños y la duda cartesiana

Leer Más
¿Es una certeza “Pienso luego soy”?

Leer Más
¿Qué es pensamiento?

Leer Más
Las dos sustancias: alma y cuerpo

Leer Más
Explicar de manera lógica lo simple y evidente

Leer Más
¿Conocemos antes la mente que el cuerpo?

Leer Más
El conocimiento secreto de la mente

Leer Más
Conocer el origen de las cosas

Leer Más
¿La idea de Dios demuestra la existencia de Dios?

Leer Más
El origen de la idea de Dios

Leer Más
Descartes y los arquetipos de las ideas

Leer Más
¿Qué es lo que nos conserva?

Leer Más
Cómo conocemos los atributos de Dios

Leer Más

Imperfección y divisibilidad

Leer Más
La Revelación según Descartes

Leer Más
La divisibilidad

Leer Más
Lo indefinido y lo infinito

Leer Más
La coherencia de las percepciones

Leer Más
Equivocarse es percibir mal

Leer Más
El libre albedrío según Descartes

Leer Más
Una solución divina

Leer Más
Las percepciones claras y distintas de Descartes

Leer Más
Prejuicios y universos simbólicos

Leer Más
Las verdades eternas y las cosas materiales

Leer Más
Sustancias y res extensa y res cogitans

Leer Más
Universales y distinciones

Leer Más
El círculo vicioso entre las ideas innatas y Dios en Descartes

Leer Más
Sistemas de símbolos, prejuicios y aprendizaje

Leer Más
El sueño de Leibniz

Leer Más
Programas de investigación deductivos

Leer Más
La teoría hologramática del cerebro

Leer Más
Entendimiento y voluntad en Descartes

Leer Más
El origen de la idea de Dios

Leer Más
El uso de la lógica en el razonamiento cotidiano

Leer Más

 

 

Share

Vínculos del pasado en el Genji Monogatari

Genji Monogatari

 

En la Historia de Genji, de Murakami Shikibu, podemos observar la influencia cada vez mayor del budismo en Japón (estamos en el año 1000), que convive con las doctrinas confucianas y la antigua religión autóctona de los kami, y tal vez con algunos rasgos taoístas llegados a través de Corea o China.

Del budismo y su insistencia en que toda acción produce un efecto, incluso en vidas o reencarnaciones sucesivas, hay bastantes ejemplos, como aquel en el que el protagonista, el joven Genji no logra explicarse por qué ama tanto a una mujer:

“Cada noche en que la discreción le mantenía alejado de ella, se sentía tan mal que pensó en llevársela a Nijó, sin que le importara quién fuese ni la vergüenza que podría sentir a causa de los chismorreos. A su pesar, se preguntaba qué vínculo del pasado podría haber despertado una pasión tan devoradora y tan nueva para él”.

Genji, en definitiva, no consigue explicarse su obsesión por aquella mujer y piensa que ello ha de deberse a algo que sucedió en una vida anterior. Desde su punto de vista, es una conclusión perfectamente razonable. Como dije en Algunas aproximaciones la la noción de Karma, la doctrina de la reencarnación parece explicar de manera coherente fenómenos como un amor o un odio súbito hacia alguien a quien ni siquiera conocemos: en realidad, ya lo odiábamos o lo amábamos en una vida anterior. Nuestros sentimientos actuales son una herencia de los que tuvimos en otras existencias.

En definitiva, la doctrina del karma, de las causas y efectos que se prolongan no en uan vida sino en vidas sucesivas es una forma de las formas más extremas de causalismo (y probablemente de materialismo). Es otro ejemplo más de eso que he llamado espiritualismo materialista, el tremendo apego de los espiritualistas a las explicaciones causalistas e incluso materialistas. Se explica muy bien en uno de los textos recogidos en Recuerdos de la era analógica.


Recuerdos de la era analógica Daniel TubauEL ESPIRITUALISMO MATERIALISTA  (en Recuerdos de la  era analógica)

Se trata de un examen de la asignatura «Supersticiones Antiguas». No nos sorprende la excelente calificación que obtuvo el alumno, quien, como era corriente entonces y también ahora, era estimulado a expresar no sólo datos fiables, sino también sus propias opiniones, pues ¿qué sentido tendría repetir una información que cualquiera posee?



Recuerdos de la era analógica,
una antología del futuro Amazon

(ver ¿Qué es Recuerdos de la era analógica?)

****

[Publicado el 9 de febrero de 2010 en Improbable]



Cuaderno de Japón

Placeres solitarios de Tachinaba Akemi

Leer Más
Amores de un vividor

Leer Más
Hana y la verdad verosímil

Leer Más
Tsurezuregusa, de Kenko Yoshida

Leer Más
Ocurrencias de un enfermo

Leer Más
Apuntes del mundo flotante

Leer Más
La teoría de la relatividad de Urashima

Leer Más
El pescador Urashima

Leer Más
El haiku de Cuervo

Leer Más
Detectives en el Japón del 1300

Leer Más
Toni Takitani

Leer Más
Ono no Komachi, una poeta japonesa

Leer Más
Logomanía y el libro de la almohada

Leer Más
Ukiyo-e, imágenes del mundo flotante

Leer Más
Izumi Kyoka y el mundo intermedio

Leer Más
After life [Wandafuru Raifu], de Hirokazu Kode-Eda

Leer Más
Hirokazu Kore Eda

Leer Más
Vínculos del pasado en el Genji Monogatari

Leer Más
El ruido y la furia
Eli eli lema sabachtani, de Shinji Aoyama

Leer Más
Tachinaba Akemi revisitado

Leer Más
El almanaque de Taniguchi

Leer Más

***********

A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)


COMENTARIOS RECIBIDOS A ESTA ENTRADA

 Ana Aranda (27 de enero de 2010)

A lo mejor es eso a lo que se refiere el budismo. Al final tampoco se puede decir que ese atómo o trozo de yoquesé somos nosotros. Esto me recuerda también a San Agustín y el problema que se ma va montar el día del juicio final, sobre todo con los caníbales!!!!
je je

Daniel Tubau (27 de enero de 2010)

Bueno, en el budismo, así como en el hinduismo, se considera que nos reencarnamos enteros. Si tenemos mala suerte, en perro o en mujer, si tenemos buena suerte, en un brahman o un kasitra (guerreros). En el budismo supongo que no ponen en el mismo escalafón a perros y mujeres, cosas que sí hacen las doctrinas védicas.
Sí, lo de Agustín está muy bien observado.

  Ana Aranda (27 de enero de 2010)

Muy bueno lo que dices. Gracias por la explicación. La verdad es que lo de las reencarnaciones tiene mucho sentido si pensamos que existe algo parecido al eterno retorno. La cuestión es -y esto no sé cómo lo resuelve el budismo- en el caso de que nos reencarnáramos, quizá nuestros pequeños trocitos de cuerpos podrían reencarnarse en muchas cosas -y no sólo una- un átomo de perro, una pizca de jarrón, una ameba… en fin todo nuestro yo repartido por las cosas que hay en el mundo hasta disolvernos en algo demasiado pequeño para existir como un ser. Si bien y según dice la ciencia sería una transformación. En fin en el caso de que las reencarnaciones existieran, podríamos entender efectos como el déjà vu. Gracias de nuevo.

 Daniel Tubau (27 de enero de 2010)

Muy interesante lo que dices: nos podríamos reencarnar a la manera homeopática, disolviendo nuestro ser en millones de seres hasta hacernos tan indistinguibles e ineficaces como el agua que venden los homeópatas.
De hecho, lo que dices ya existe, como tú misma insinúas, pues nuestro cadáver se disuelve, dando vida a gusanos, insectos y nutriendo la tierra, así que por algún lado seguirá flotando una molécula o átomo que algún día perteneció a Shakespeare y que quizá compartió siglos más tarde Caruso, quien la expulsó por su poderosa garganta.

  Ana Aranda (27 de enero de 2010)

De causalismo extremo creo que lo entiendo, pero lo de materialismo se me escapa. ¿A qué te refieres?

  Daniel Tubau (27 de enero de 2010)

Sí, tienes razón, tal vez se podría imaginar un mecanismo espiritualista de trasmisión de esas causas y efectos a través de las sucesivas reencarnaciones, aunque en el budismo se suele hablar en términos bastante materiales de los espíritus o del Yo que se reencarna. Como en casi todas las creencias espiritualistas, por cierto, antes de que las grandes religiones monoteístas crearan ese absurdo que es el puro espíritu, distinto y separado de la materia. Hay que tener en cuenta que la energía es también materia en todas sus formas conocidas: electricidad, fuego, viento, calor, etc. En definitiva, lo que quería decir es que hay algo que se reencarna y ese algo es materia de algún modo, un ser. Como quizá sabes, la meta del budismo es dejar de reencarnarse, dejar de ser, convertirse en nada, que es tal vez lo que más se parece al espíritu y menos a la materia.
En fin una respuesta que espero responda a lo que dices, a pesar de lo enrevesada que me ha quedado.

Share

Lazslo Toth

Sin Piedad

1972, Ciudad del vaticano, 21 de mayo, domingo de Pentecostés.

Son las once y media de la mañana.

Un hombre se abre paso entre la multitud de peregrinos que esperan la bendición papal, esquiva a cinco guardias, se encarama a la balaustrada de mármol junto a la Pietá de Miguel Ángel y le asesta quince golpes con un martillo de geólogo.

La virgen pierde un brazo, un ojo y parte de la nariz.

Mientras destroza la estatua, el hombre grita: “¡Soy Jesucristo, soy Jesucristo y he regresado de la muerte!”.

Se llama Laszlo Toth. Es un geólogo australiano, pero nació en Hungría.

El artista en acción

 

El artista criminal

Laszlo Toth es arrestado. Le llueven los insultos: asesino, fanático, vándalo, nihilista. Se le juzga y condena a nueve años de prisión.

Sin embargo, algunos artistas defienden a Toth, no porque crean que la condena es desmesurada, sino porque están de acuerdo con su acción.

Los artistas llaman acciones a las actividades artísticas que no se limitan a colgar cuadros en una pared. Por ejemplo, permanecer sentados durante horas en el escaparate de una tienda, no porque la tienda te pague como maniquí vivo, sino para denunciar la alienación del mundo actual. Se supone que la prueba de esa alienación es que un artista esté dispuesto a pasarse horas inmóvil, o que la gente se pare a mirar a alguien que está dispuesto a tal cosa, o quizá sea el hecho de que una institución ofrezca dinero al artista por hacer nada.

Para algunos artistas de la época, en consecuencia, lo de Toth no era una acción, sino una acción. Es por eso que todavía hoy se reivindica el gesto de Toth desde algunos sectores del mundo del arte: Karen Eliot habla elogiosamente de Toth y su “terrorismo cultural”.

Esta es otra característica de los artistas y expertos en arte del siglo XX y XXI: les gusta jugar con palabras que expresan violencia y destrucción. A menudo coquetean con la palabra y con los símbolos del terrorismo. ¿Por qué?

Entre otras razones porque el terrorismo es una bestia negra para los Estados y para la Burguesía y, por alguna extraña razón, un artista que se precie es un enemigo declarado del Estado y de la Burguesía. Para llamar la atención del Estado y epatar a los burgueses, muchos utilizan cualquier cosa, como aquellos artistas de inicios del siglo XX, los futuristas, que querían hundir Venecia. Luego se hicieron, en su mayoría, fascistas, tal vez porque era la manera más rápida de colaborar en la destrucción de arte y vidas.  El nazi Goebbels, quizá queriendo hacerse no sólo un lugar en la historia del crimen sino también en la del arte, dijo aquella célebre frase: “Cuando oigo la palabra cultura, saco la pistola” .

Así que Toth llevo a cabo, con sus modestos medios, lo que soñara el colega de Goebbels, Hitler: volar Paris, volar de un golpe la cultura francesa y todos sus símbolos; o lo que poco después algunso llegaron a plantear al presidente de EE.UU: tirar las bombas atómicas sobre Kyoto, la antigua capital cultural de Japón.

 

La valiosa aportación de Toth a la cultura mundial

Pero, ¿cuál es la aportación de los martillazos de Toth a la cultura mundial?

Lo dice Karen Eliot:

 “Él solo acuñó el principio básico del Mail Art: NO MÁS OBRAS MAESTRAS”.

 Este es un ejemplo, dirán los mal pensados, de la catadura del arte actual: para crear una corriente artística basta con destruir una estatua.

El Mail Art no cree en las obras maestras, no quiere que haya comisarios o jurados en las exposiciones de arte y fomenta de manera explícita el plagio en Festivales del plagio, entre otras cosas. El asunto es interesante, pero ¿qué tiene que ver con los martillazos? Al parecer, la única relación es que todas esas cosas molestan a la burguesía y al establishment.

Eliot, en su defensa del inspirador del Mail Art, también se burla de los llantos de un profesor y sus alumnos al examinar los daños causados a la estatua, y enseguida dice que los golpes de Toth “fueron suaves”.

El lector puede apreciar en esta imagen la suavidad de los martillazos y cómo suavemente cayó un brazo de la Virgen.

pieta

 

¿El arte o la vida?

Bien, Toth golpeó la Pietá, de acuerdo, pero, enseguida aclara Eliot: los golpes no cayeron sobre carne, sino sobre mármol. ¿Por qué dice eso?

Porque ahora va a comparar a Toth con los que golpean la carne.

En efecto, en un alarde prodigioso de pensamiento alternante , dicotómico o maniqueo si se prefiere, Eliot compara la maldad de Toth con la de Nixon y Kissinger, contemporáneos del artista.

Alude entonces Eliot al célebre dilema de si en el incendio de un museo salvarías una obra de arte o a una persona. El dilema se plantea, de manera muy hermosa en Balas sobre Broadway, de Woody Allen, pero Eliot no menciona a Allen, sino a Giacometti, quien dijo que antes salvaría a un gato que un Rembrandt, cosa que todos entendemos perfectamente, porque es lo que haríamos casi todos, no por odio a Rembrandt, sino por amor a los gatos.

Pero algunos seguimos sin entender por qué el dilema ético “Salvar una vida/salvar una obra de arte” lleva a la conclusión: “Hay que destruir las obras de arte”. Da la impresión de que faltan premisas a este silogismo del arte moderno para llegar a tan demoledora conclusión.

La incomprensión hacia el artista: Laszlo Toth es detenido tras su acto artístico

 

La influencia de Toth

Poco después de la acción de Toth, otros artistas mostraron su solidaridad. Ken Friedman escribió un oratorio en honor de Toth y Don Novello tituló uno de sus libros Las cartas de Toth, aunque, según confesó, no en homenaje al artista australhúngaro, sino tan sólo por la sonoridad del nombre.

Incluso existe una escuela de arte llamada Laszlo Toth School of Art, que alaba al artista del martillo que “adaptó cierta escultura popular de Miguel Ángel a una sensibilidad más moderna”

El que más se destacó en su amor a Toth fue Roger Dunsmore, que publicó un libro de poemas con el célebre verso: “¿Dónde estás Laszlo Toth, el del martillo suave?”.

Es posible que el lector también se lo haya preguntado y que también se pregunte: ¿Cumplió Laszlo Toth su condena de nueve años?

No. Fue examinado por doctores y enviado a un hospital mental durante dos años. En 1975 fue deportado de Italia como undesirable alien (persona non grata). En Australia no fue detenido.

Toth consiguió lo que sin duda pretendía: pasar a la historia. También lo consiguió en la Antigüedad aquel que queriendo ser recordado incendió una de las Siete Maravillas del Mundo: el templo de Diana en éfeso. Se llamaba Eróstrato. Aunque Alejandro Magno reconstruyó el templo, años después unos vándalos mucho más organizados volvieron a destruirlo para siempre.

 

Dos inmortales: Toth y la Pietá

¿Y qué le pasó a la Pietá, a su ojo, su nariz y su brazo?

Fue restaurada por Deoclecio Redig de Campos y ahora está tras un cristal protector que impide apreciar su belleza de cerca, como pude comprobar cuando visité el Vaticano. Durante la restauración, se encontró en la palma izquierda de la Virgen una firma secreta de Miguel Ángel: una M.

Existe una curiosidad que debemos mencionar: Toth no fue el primero en destrozar la Pietá, sino que tuvo un ilustre predecesor. ¿Quién?

Miguel Ángel.

En efecto, Miguel Ángel también destrozó la Pietá, no la que hoy conocemos, sino un modelo anterior que hizo en Florencia. Rompió a martillazos una de las piernas de Jesucristo.

¿Por qué lo hizo? Se dice que porque la colocación de la pierna de Jesucristo bajo el manto de la Virgen tenía una fuerte connotación sexual.

 

Un enigma sin respuesta

Hay una pregunta a la que nadie ha dado respuesta. Laszlo Toth destrozó la Pietá de Miguel Ángel al grito: “Soy Jesucristo resucitado?”

Pero, ¿por qué Jesucristo querría golpear  a su madre?

 

*******

[Publicado el 29 de marzo de 2004]

Están entre nosotros

Leer Más
Lazslo Toth

Leer Más
Ántal Szerb y los extraterrestres

Leer Más

CUADERNO AUSTROHÚNGARO

La materia intelectual

Leer Más
Los escritos póstumos de Musil

Leer Más
La ciudad de las estatuas

Leer Más
Nazismo en Hungría

Leer Más
Viena, la ciudad museo

Leer Más
Kakania

Leer Más
El carácter nacional húngaro

Leer Más
Viena reconstruida

Leer Más
Mi pasado húngaro

Leer Más
Ántal Szerb: el viajero bajo la luz de la luna

Leer Más
Defensa perfecta de la imperfeccion

Leer Más
El legado de Europa

Leer Más

Share