La infidelidad del guionista

En todos mis libros, aunque me ocupe de temas muy diferentes, existen muchos nexos, como supongo que le pasa a cualquier escritor que no se limita a repetir lo que ha leído en otra parte. La mayoría de estos nexos son casi inadvertidos, secretos, subterráneos, algunos solo parecen evidentes para quien lo ha escrito, es decir, para mí. Muchas de estas conexiones surgen de forma espontánea, pero reconozco que también me gusta conectar a propósito los diversos textos y hacer que todos ellos sean finalmente una especie de hipertexto lleno de relaciones múltiples. Si algún día perdiera la memoria de los días pasados, pero conservara la capacidad de añadir nuevos recuerdos, tal vez mediante la lectura de esos libros podría reconstruir o al menos entender al hombre que fui. Supongo que esos lbros, incluso los que menos parecen tener que ver con mi biografía, contribuyen a trazar ese retrato del que hablaba Borges, que va quedando en las páginas. Aunque, quién sabe, tal vez sea también un retrato distorsionado.

En ocasiones, en un texto amplío una idea que en otro lugar he mencionado de pasada, a veces repito la misma historia en diferentes lugares aunque con diferente propósito, pero siempre intento reescribirla, ampliarla, reducirla, matizarla, buscar una nueva manera de ver el asunto. La pereza me lleva en algunas ocasiones a citarme, o quizá sea aquello del plagiario Shakespeare: si Montaigne lo ha dicho de manera insuperable, ¿para qué voy a decirlo de otra manera?

Una de las cosas que más repito es sin duda la admiración que siento hacia el astrónomo Johannes Kepler y su método de descubrimiento, que ya me he prohibido volver a contar en nuevos lbros, aunque no estoy seguro de si lograré contenerme. Otro tema recurrente, casi un juego o una manía parecida al “austrohúngaro” que Berlanga hacía pronunciar en todas sus películas, consiste en mencionar de alguna manera La epopeya de Gilgamesh, el poema mesopotámico que es también la primera novela de la humanidad y en el que, en mi opinión, se contiene casi todo, o al menos mucho, de lo que se ha dicho después.

Pienso, por otra parte, que en Recuerdos de la era analógica están contenidos de una manera u otra no sólo casi todos los libros que he escrito, sino incluso los que todavía no he escrito. Algunos de esos libros futuros, ahora, cuando releo esto en 2017, ya los he escrito o los estoy escribiendo.

En ocasiones, introduzco referencias cruzadas entre mis libros en los títulos de los capítulos o los apartados, que siempre intento que sean muy informativos, pero que también esconden casi siempre algún tipo de juego. He dedicado un apartado a estos pequeños bombones ocultos, o huevos de Pascua, en No tan elemental.

Aquí voy a comentar tan solo una de esas referencias cruzadas entre libros, que se encuentra en la página 311 de Las paradojas del guionista:

Como se ve, el apartado que comienza al final de la página tiene el título de otro libro mío: Elogio de la infidelidad. Lo curioso, sin embargo, es que el Elogio lo publiqué en 2011 y Las paradojas en 2006, es decir, que cité un libro que todavía no había escrito. Se podría pensar que ese apartado hizo que se me ocurriera escribir ese libro futuro, pero no fue eso lo que sucedió. En realidad, el Elogio de la infidelidad ya existía cuando lo cite, aunque era un poco más ligero, más breve que el libro publicado. En efecto, a los dieciséis años escribí un primer elogio de la infidelidad, un breve artículo de apenas tres o cuatro páginas, que titulé “Sobre el sexo y su relación con la infidelidad”. Por eso, en Elogio de la infidelidad reproduje un breve pasaje de aquel texto de adolescencia, que ofrecí como una cita sin autor.

En cualquier caso, aunque pertenezca a otro libro, ese capítulo de Las paradojas del guionista llamado “Elogio de la infidelidad” lo podría haber añadido a Elogio de la Infidelidad, para mostrar otro curioso aspecto en el que la infidelidad también es muy recomendable, además de en el sexo, la amistad, el amor o la política. Me refiero a la infidelidad del guionista, algo que en mis clases de guión siempre recomiendo a mis alumnos: “Debéis ser infieles… a vuestro guión”. Para entender por qué, reproduzco aquí íntegro ese elogio de la infidelidad publicado en Las paradojas del guionista:

«Entre las dificultades para corregir un guión, una de ellas es la excesiva fidelidad a las ideas iniciales. El guionista quiere mantenerse fiel al proyecto original y le cuesta mucho deshacerse de él y adoptar nuevas soluciones. Pero es casi inevitable que un guión terminado no tenga casi nada que ver con la idea inicial. En primer lugar, porque, como ya se dijo antes, la idea inicial es sólo una abstracción. Los primeros en rebelarse suelen ser los personajes. Hemos visto que a Hitchcock no le gustaba desarrollar los caracteres de los personajes por razones de defensa propia: acababan rebelándose contra él y se negaban a hacer lo que él les había preparado en la trama. También los novelistas y los guionistas se quejan de que los personajes se rebelan, aunque hay quien piensa, como Javier Marías, que si un autor no es capaz de controlar el carácter de sus personajes es que es él quien no tiene carácter. Pero otros, como Ibsen, creen que es necesario acercarse a los personajes como a unos desconocidos:

Cuando me dispongo por primera vez a elaborar mi material, me siento como si tuviera que conocer a mis personajes en un viaje en tren. El primer encuentro ya ha tenido lugar y hemos charlado de esto y aquello. Cuando vuelvo a escribirlo, ya lo tengo todo mucho más claro y conozco a esas personas como si lleváramos viviendo un mes en el mismo hotel. He captado los principales aspectos de su personalidad y sus pequeñas particularidades.

No hay por qué pensar que los personajes van a ser como nosotros queríamos que fueran al principio: es mucho más útil conocerlos a la manera de Ibsen: a medida que avancemos en el guión. Y, por supuesto, no hay que preocuparse por ser fieles a las ideas originales: hay que darse cuenta de que a lo mejor servían en el momento inicial, pero ya no sirven ahora. La fidelidad a menudo impide que miremos realmente lo que tenemos delante, y para escribir un guión hay que estar siempre mirando lo que tenemos, no lo que teníamos.

Walter Murch cuenta que en el proceso de montaje de Julia, de Fred Zinnemann, sugirió eliminar una escena del inicio de la película, «porque si decidíamos quitarla, haría que las escenas que quedaban se ordenasen por sí solas en una sucesión más comprensible». Zinnemann aceptó la propuesta, pero dijo: «Sabe, cuando leí esta primera escena en el guión, supe que podría hacer esta película». Murch, con un nudo en la garganta, prosiguió con su trabajo, pero dudó si estaba cortando el corazón o tan sólo el cordón umbilical de la película:

«Retrospectivamente, creo que era un cordón umbilical y que teníamos razón al quitarlo: la escena tenía una función esencial, que era conectar a Fred Zinnemann con el proyecto en un momento dado, pero una vez que esa conexión había sido hecha, y la sensibilidad de Zinnemann había fluido a través de esa escena a todas las otras escenas en la película, podía quitarse finalmente sin ningún daño.»

Hasta aquí la cita.

Por otra parte, en el resumen final de Las 38 paradojas del libro, mencioné algunas más, y también señalé como paradoja esto de la infidelidad:

Otras paradojas relacionadas con el trabajo del guionista son que el principio es la mitad del todo («Comenzar a escribir») y que lo mejor para escribir un guión es no tener que empezarlo («Cómo no empezar», «Los comienzos siempre son difíciles» y «Hay que caminar aunque no se sepa hacia dónde»). Que la escritura de un guión comienza cuando se termina (en «La corrección del guión»), que para orientarse en la escritura de un guión hay que seguir un mapa de un territorio que no existe porque lo tenemos que crear al mismo tiempo que dibujamos el mapa («Los comienzos siempre son difíciles»), que «El peor sitio para escribir un guión es una productora», «El peor enemigo del guionista es él mismo» o «Hay que caminar aunque no se sepa hacia dónde». Y que la mejor manera de ser fiel a un guión es serle infiel («Elogio de la infidelidad»). 


[Escrito el 14 de septiembre de 2011. Revisado en 2017]


Las paradojas del guionista
Reglas y excepciones en la práctica del guión
390 páginas
 Con esta obra Daniel Tubau desmonta muchos de los tópicos que rodean el mundo del guión. Y lo hace rehuyendo las fórmulas magistrales y buscando más las excepciones que las normas.Y qué mejor manera de enfrentarse a ello que mediante paradojas propias de la creación. Todas se relacionan con la naturaleza de la redacción de guiones y el trabajo del guionista. (en Casa del Libro)




Elogio de la infidelidad
Comprar ebook o libro
Editorial EVOHÉ

Elogio de la infidelidad se podría haber llamado Contra de la fidelidad, pero Daniel Tubau ha preferido un elogio a una diatriba. Aunque es una crítica de la fidelidad desde la razón, este libro no pretende destruir ningún valor, sino construirlos desde un análisis sensible y preciso.

Además de un ensayo, la obra es un elogio a la libertad bien entendida y a la honestidad, a la inteligencia y a la razón. A buen seguro provocará al lector y le hará pensar de otra manera sobre un asunto en el que abundan los prejuicios.”


ELOGIO DE LA INFIDELIDAD

Helena de Troya y su doble

Leer Más
Fidelidad e infidelidad en la China caballeresca

Leer Más
Entrevista en Gleeden

Leer Más
Helena, Penélope y la infiel Afrodita
Entrevista en Radio 4 /2

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
Mosca y la infidelidad

Leer Más
Tres poemas infieles de Roser Amills

Leer Más
William James y lo nuevo viejo

Leer Más
La falsa virtud de la fidelidad
Entrevista en Radio 4 /1

Leer Más
Más infidelidad en la red

Leer Más
La cabra y la infidelidad

Leer Más
¿Qué es Elogio de la infidelidad?

Leer Más
Los celos en Shakespeare y Calderón de la Barca

Leer Más
La fidelidad como falsa virtud

Leer Más
La infidelidad del guionista

Leer Más

Las 38 paradojas del libro y algunas más

Las 38 paradojas del guionista (y algunas más)

Leer Más
Decir que no se deben dar normas es dar una norma
Paradoja nº1

Leer Más
El medio es y no es el mensaje

Paradoja nº2


Leer Más
Causas sin efecto y efectos sin causa
Paradoja nº3

Leer Más
El guionista debe trabajar para que su trabajo no se note
Paradoja nº4

Leer Más
Se debe proporcionar información sin que parezca información
Paradoja nº5

Leer Más
La mejor manera de mostrar algo es no mostrarlo nunca del todo
Paradoja nº6

Leer Más
Promete pero no cumplas
Paradoja nº10

Leer Más
Todos los métodos son buenos, incluso los malos

Paradoja nº27


Leer Más

Reglas y excepciones (Las paradojas del guionista)

Manera de leer Principios de filosofía y otros libros

Leer Más
Cambiar de tema para aprender mejor

Leer Más
Hana y la verdad verosímil

Leer Más
El viaje del héroe

Leer Más
Excalibur , entre las leyes del mito y las del guión

Leer Más
Las paradojas del guionista (y de cualquier otra persona)

Leer Más
Potencia y acto en Shakespeare

Leer Más
Will Eisner y Orson Welles

Leer Más
Las formas narrativas… no narrativas

Leer Más
Macbeth y las tres brujas

Leer Más
El autor y sus personajes

Leer Más
Las reglas del juego en Shakespeare

Leer Más
La infidelidad del guionista

Leer Más


Share

La falsa virtud de la fidelidad
Entrevista en Radio 4 /1

Toni Marín

 En esta primera parte de la entrevista en Radio 4 con  Roser Amills y Toni Marin hablé de dos de los personajes que aparecen en Elogio de la infidelidad hablé acerca de cómose puede defender la infidelidad y tener pareja estable, de la consideración, en mi opinión errónea, de la fidelidad como una virtud y también acerca de la hipocresía de la mayoría de los que defienden la fidelidad.

Imagen de previsualización de YouTube

Como es obvio en una entrevista en la radio, y si a ello se une mi timidez, es difícil exponer un asunto con precisión y quizá algunas de mis respuestas son precipitadas o confusas, pero la cosa quedó más o menos simpática, espero. En cuanto a asunto de la biología, me reafirmo en lo que dije en la entrevista y en mi libro, que los seres humanos no tenemos por qué someternos a los instintos biológicos, aunque, es cierto, pueden ser muy fuertes. Sin embargo, parece que las interpretaciones a favor de la fidelidad basadas en la biología son bastante insostenibles y más bien parece lo contrario, en lo que se refiere a la especie humana. Del asunto hablaré en futuras entradas, con motivo del interesante libro Sex at Dawn.

 

Segumnda parte de la entrevista en: Helena, Penélope y la infiel Afrodita

Roser Amills

 

Share

Tres poemas infieles de Roser Amills

 

En 2010 Roser Amills Bibiloni publicó su delicioso libro de poesía erótica Morbo, que tuve la suerte de leer antes de su publicación, no sólo en catalán sino también en una versión castellana, no menos estupenda, hecha por la propia autora, pero que , creo, permanece inédita.

Roser Amills Bibiloni

He leído muchas veces Morbo y cada vez que lo hago me asombro de la claridad y la belleza de las palabras asociadas al sexo cuando se emplean con la precisión y la claridad con que lo hace Amills, a quien  llamaré a partir de ahora Roser, puesto que somos amigos y me resulta extraño referirme a ella de manera tan formal. Como dice Luis Racionero en el prólogo de Morbo, hay mucha metafísica de la buena en el libro de Roser. Yo, que reconozco no ser muy exhuberante en el uso del lenguaje sexual debido a que no consigo manejarlo con naturalidad, envidio el arte de Roser como envidio también el del deslenguado Rabelais. Pero, al mismo tiempo, reconozco en ella la encantadora travesura y hondura ligera que nos trasmiten los fragmentos de Safo, o más modernamente de Pierre Louys. No hago estas comparaciones (a las que se podría añadir Catulo, por supuesto) para reducir a Roser a una fácil definición, puesto que Roser es ante todo Roser Amills, como el lector de sus poemas podrá comprobar.

A continuación tres poemas de Morbo que tienen relación con la infidelidad y con no someterse a las convenciones sociales. Con ellos doy inicio a mi Gran antología infiel:

 

El miratge

 

I bec en la teva saliva les meves sals

i la teva aroma,

t’aboques amb cobdícia i em desafines,

curulla de semen em faràs passar pel simaler

em menjaràs la figa amb cullera,

em faràs llepar-te els peus que tant

han de recórrer encara sense mi,

aprenc de les teves mans ma resplendor

mentre refaig els contorns dels teus ulls,

de la teva boca, de les teves natges

 

mentre espero que la teva imatge es dissolgui

per materialitzar-se novament un embat

rera l’altre.

 

 

El nom

 

I quan un amant ja t’ha deixat mil regueronsblancs als llençols,

quan nua ja t’has fregat la seva veu

contra els malucs

i la teva contra les seves natges,

en haver-ne tingut tot el cos entre les mans

i haver-lo mossegat arreu sense pausa

arriba el moment de mirar-li de fit a fit

l’eròtica nuesa del forat del cul

i començar amb gosadia a preguntar-li

com es diu, de quin peu calça

o com vol prendre el cafè

i sobre tot

quin és el seu super-heroi preferit.

Mai abans, això seria una manca

de delicadesa

imperdonable.

 

Perills

Si et poses a parlar molt sensual

per mostrar les variacions emotives

i sensibles de tot el fàstic i el morbo

que portes a dins, atenció,

tot d’una corres el risc de semblar

una mala vedette de revista.

 

Si les teves fantasies sexuals

són inevitables i excèntriques

i decideixes confessar-les

tot just haver començat, vigila,

l’altre podria sortir corrent.

 

Parlar del temps i de cop

ficar-li la llengua a la boca per callar

també dóna un cert no sé què

que diuen que no convé gaire.

 

Però si no dius si no fas res,

potser per evitar

els anteriors inconvenients,

és pitjor encara: t’avorriràs

 

tota la vida per ser massa delicada

i no te la bescanviarà ningú

per una altra.

 

 

 


La primera edición de Morbo se agotó pero está a punto de publicarse una segunda que ha sido posible gracias a un sistema de crowfunding (financiación mediante donaciones) a través de Internet, en el que todavía puedes participar, si no me equivoco. Es una iniciativa fantástica y una muestra de las posibilidades que Internet ofrece a los autores. Probablemente parte del futuro literario estará ahí: Morbo en Verkami

Share

Helena, Penélope y la infiel Afrodita
Entrevista en Radio 4 /2

En esta segunda parte de la entrevista en Radio 4 con  Roser Amills y Toni Marin hablé de dos de los personajes que aparecen en Elogio de la infidelidad y que representan a la esposa fiel y a la mujer infiel: Penélope y Helena. Pero también conté, de manera bastante deslavazada, es cierto, la historia de la infidelidad de Venus, la diosa del amor, que intentaré explicar con más claridad y precisión en una entrada que escribiré dentro de poco, porque en la entrevista la idea salió sobre la marcha.

ELOGIO DE LA INFIDELIDAD

Helena de Troya y su doble

Leer Más
Fidelidad e infidelidad en la China caballeresca

Leer Más
Entrevista en Gleeden

Leer Más
Helena, Penélope y la infiel Afrodita
Entrevista en Radio 4 /2

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
Mosca y la infidelidad

Leer Más
Tres poemas infieles de Roser Amills

Leer Más
William James y lo nuevo viejo

Leer Más
La falsa virtud de la fidelidad
Entrevista en Radio 4 /1

Leer Más
Más infidelidad en la red

Leer Más
La cabra y la infidelidad

Leer Más
¿Qué es Elogio de la infidelidad?

Leer Más
Los celos en Shakespeare y Calderón de la Barca

Leer Más
La fidelidad como falsa virtud

Leer Más
La infidelidad del guionista

Leer Más

LA DISCOTECA INFIEL

La fiel Penélope

Leer Más
Champagne, de Peppino Di Capri

Leer Más
Pénélope (Brassens) por Barbara

Leer Más
Una carezza in un pugno, de Adriano Celentano

Leer Más
Anche se, de Gino Paoli

Leer Más

Share

Entrevista en Gleeden

El día 10 de agosto de 2011 se publicó en Gleeden, un  sitio web dedicado a facilitar encuentros entre personas casadas, una entrevista a propósito de mi libro. Como suele ser mi costumbre en estos casos, duplico aquí la entrevista pasado un tiempo y pronto añadiré algunos comentarios, vídeos o imágenes que tengan relación con lo que se cuenta en ella.

 

Gleeden, quiso saber que opinaba un experto en infidelidad. Daniel Tubau, autor de ”Elogio de la Infidelidad”

1. ¿Piensa usted que la infidelidad tiene varios niveles?

Para ser infiel hay que creer en la fidelidad, así que supongo que la primera diferencia se da entre quienes no defienden la fidelidad y quienes sí lo hacen: sólo los segundos son propiamente infieles. Quizá una diferencia importante se da entre quienes han sido infieles de manera muy ocasional y aquellos que lo son muchas veces. Digamos, entre la infidelidad casi por accidente y la buscada a conciencia.

2. ¿Qué es para usted ser infiel?

Puede ser muchas cosas. A menudo el infiel es más sincero de lo que quien reprime y esconde sus deseos o quien exige a los demás que lo hagan. No creo que la fidelidad sea una virtud y tampoco que lo sea la infidelidad, aunque en muchos casos la infidelidad es un paso necesario para descubrir lo que sentimos, para no reprimir nuestros deseos y disfrutar de una vida más plena.

3. ¿Cuáles son para usted las principales causas de la infidelidad?

Se suele decir que son el aburrimiento y la monotonía, y es posible que esos factores tengan cierta influencia, pero creo que la causa más importante es el deseo, que es una pulsión básica en el ser humano, tanto desde el punto de vista biológico como del intelectual. Lo que hace que ese deseo se convierta finalmente en realidad puede ser, en efecto, el aburrimiento y la monotonía que pueden ayudar a enfrentarse al miedo y la autorrepresión. También la vanidad y el deseo de ser amado y deseado están en el origen de muchas infidelidades.

4. Según su opinión, quiénes son los más infieles, ¿los hombres o las mujeres?

Hasta hace no mucho es evidente que lo eran más los hombres, porque podían serlo sin que ello tuviera terribles consecuencias. En los países en los que las mujeres gozan de igualdad, supongo que las cosas están igualadas, aunque si consideramos el uso de la prostitución como infidelidad (y seguramente deberíamos hacerlo), entonces está claro que los hombres son más infieles, porque la prostitución masculina no está tan extendida. De todos modos, es difícil saberlo, porque las mujeres son mucho más discretas que los hombres, no sólo con sus mejores amigas, sino incluso en encuestas anónimas, un dato que han revelado estudios recientes.

5. ¿Todos podemos ser infieles?

Sí, y probablemente todos deberían serlo más de una vez. En mi libro sostengo que la fidelidad no esconde ningún valor positivo y que es sólo una falsa virtud, inventada para reprimir y someter a los demás y a uno mismo, no sólo en el terreno sexual, sino en el de la amistad, la política o la sociedad.

6. ¿Se puede estar enamorado de varias personas a la vez?

El enamoramiento es muy difícil de definir y no es lo mismo que el amor (que también es complejo y cambiante). Ortega y Gasset decía que era “un estado de estupidez transitorio”. En dicho estado, sí, creo que se puede estar enamorado de varias personas a la vez, aunque nos cuesta reconocerlo porque nos han enseñado que ese sentimiento debe dirigirse a una única persona. En cuanto a amar, también se puede amar a varias personas a la vez, aunque creo que para muchas personas el problema es aprender a amar. El amor, como decía el filósofo chino Mo Di, debería tender a ser universal, no particular o familiar (como decía su rival Confucio).

7. Los sitios de reencuentros virtuales entre personas casadas están proliferando en todo el mundo, ¿Cree que la sociedad española es hipócrita en lo que la infidelidad se refiere?

La sociedad española, y supongo que cualquier otra, es terriblemente hipócrita en el asunto de la infidelidad. Basta con observar a todos nuestros amigos que defienden la fidelidad en público y que en privado practican la infidelidad. Pero, claro, para muchas personas, el picante de la infidelidad lo pone precisamente el que sea algo prohibido, oculto. Eso añade interés y excitación a situaciones y relaciones que quizá serían más insípidas de suceder de manera abierta. No desprecio el placer de lo prohibido, pero en mi caso no lo practico con la infidelidad, porque ni soy fiel ni exijo fidelidad.

8. ¿Cree que los sitios como Gleeden son necesarios en la sociedad?

La posibilidad de conocer con cierta facilidad y sin falsos pudores a personas con las que quieres mantener relaciones sexuales de manera discreta es probablemente necesaria para muchas personas y sin duda muy recomendable.

9. ¿Qué piensa sobre Gleeden.com?

Me parece una iniciativa interesante para lograr que sucedan cosas que de otra manera serían más difíciles. Es una de las grandes virtudes de Internet: nos permite descubrir que hay otras personas que piensan o desean lo mismo que nosotros y hace posible que las conozcamos.

10. ¿Qué le llamó la atención del tema de la infidelidad?

Siempre me llamó la atención la hipocresía de los fieles y el aspecto represivo de la fidelidad. Sin embargo, he tenido la suerte de no ser educado en la represión y no recuerdo haber creído nunca en la fidelidad, aunque la he practicado en alguna ocasión, cosa de la que me arrepiento.

11. ¿Encontró muchos problemas a la hora de editar “Elogio de la infidelidad”?

Es un libro que escribí hace ya bastantes años y es cierto que ha pasado por varias editoriales que han mostrado su interés por él, aunque finalmente ha habido que esperar hasta 2011 para ser editado por Evohé. Pero no creo que haya sido por problemas de censura, sino por diversas circunstancias.

12. ¿Qué le llevó a escribir sobre la infidelidad?

A los 16 años escribí un breve ensayo llamado Sobre el sexo y su relación con la infidelidad en el que ya me pronuncié claramente a favor de la infidelidad. Es un tema que siempre me ha interesado, porque me inquieta todo lo relacionado con los prejuicios, tabúes y represiones, y cómo luchar contra ello.

13. En el caso de que haya tenido que suprimir alguna frase del ensayo ¿Cuál es la frase o párrafo que más le ha dolido suprimir?

No recuerdo haber tenido que suprimir ninguna frase, a no ser las motivadas por correcciones de estilo. Pero si tenía muchos argumentos bastante convincentes de los que prescindí por cortesía y para evitar que el lector se pudiera sentir ofendido y eso le impidiera reflexionar sobre lo que digo en el ensayo.

14. ¿Tiene algo de biográfico esta obra?

Hasta los ensayos más abstractos tienen algo de biográfico, sin duda. Este libro tiene bastante de mí mismo, puesto que siempre he estado en contra de la fidelidad, aunque personalmente no soy infiel puesto que no creo en la fidelidad. Es por otra parte, un libro sincero y ninguno de los argumentos choca con mis propias convicciones, sino todo lo contrario.

15. ¿Cree que su libro sirve de autoayuda a los lectores?

Todo libro sirve de ayuda a quien lo lee. En el caso de los libros de autoayuda, muchos de ellos, más que ayudar al lector, le dicen lo que quiere escuchar y a menudo le hacen persistir en sus prejuicios, más que ayudarle a disolverlos. Yo he intentado más que convencer o satisfacer al lector, darle buenas razones para pensar y para dejar atrás muchos prejuicios inútiles. He intentado huir de recetas fáciles y argumentos falaces y respetar la inteligencia del lector. Por eso lo he iniciado con una frase de San Agustín “La discusión es la única batalla en al que el que pierde gana”. Espero que algunos lectores sientan, al terminar el libro, que han perdido prejuicios y han ganado en sensatez y libertad.

La entrevista en la página original, que además puedes aprovecha para visitar si quieres poner en práctica la infidelidad:

Gleeden: entrevista a Daniel Tubau

************

ELOGIO DE LA INFIDELIDAD

Helena de Troya y su doble

Leer Más
Fidelidad e infidelidad en la China caballeresca

Leer Más
Entrevista en Gleeden

Leer Más
Helena, Penélope y la infiel Afrodita
Entrevista en Radio 4 /2

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
Mosca y la infidelidad

Leer Más
Tres poemas infieles de Roser Amills

Leer Más
William James y lo nuevo viejo

Leer Más
La falsa virtud de la fidelidad
Entrevista en Radio 4 /1

Leer Más
Más infidelidad en la red

Leer Más
La cabra y la infidelidad

Leer Más
¿Qué es Elogio de la infidelidad?

Leer Más
Los celos en Shakespeare y Calderón de la Barca

Leer Más
La fidelidad como falsa virtud

Leer Más
La infidelidad del guionista

Leer Más

LA DISCOTECA INFIEL

La fiel Penélope

Leer Más
Champagne, de Peppino Di Capri

Leer Más
Pénélope (Brassens) por Barbara

Leer Más
Una carezza in un pugno, de Adriano Celentano

Leer Más
Anche se, de Gino Paoli

Leer Más

Share