11
NO LUGAR ~11

Taxi al Aeropuerto de Madrid-Barajas

[ Jueves 11 de diciembre, a las 11 de la noche]

No lugar 11, escrito el día 11, que, puesto que estamos en diciembre, es el de mi cumpleaños. Bonita coincidencia numérica: el 11 es mi número preferido desde hace muchos años, tal vez desde un 11 de diciembre en que cumplí once años y tuve once años durante 11 meses y 11 días, del año 1974, cuyas últimas dos cifras suman 11 (coincidencia que, creo, entonces no advertí).

Miro el billete para ver si hay más coincidencias numéricas: hay una sorprendente: es el vuelo Avianca 011. ¿Qué más se puede pedir? Que el vuelo dure 11 horas y que salga a las 11, pero no, porque está previsto  para las 12.

 

 

 


2011

Ahora subo a Internet estas anotaciones en el año 11 del siglo 21. No está mal. La pena es que después de los atentados de las torres gemelas en Nueva York y en Madrid, el número 11 ha quedado contaminado de resonancias terribles que no me gustan nada y que pueden hacer suponer que mi predilección por él tenga alguna relación con el fanatismo y la muerte. Pero no hay relación, pues era mi número favorito, como cuento aquí en 1997, mucho antes.

Originally posted 1997-12-11 12:00:10.

No tiempo
NO LUGAR 24

Tren de Santa Teresa a Machu Pichu

[Miércoles 17 de diciembre de 1997]

También se puede encontrar una extensión del concepto de los no lugares aplicándolo a “no personas”, “no tiempo”, “no mente”.

Es decir, una de las características de los no lugares es que a tu alrededor no tienes personas propiamente dichas: la relación con los otros es formal y funcional. Hablas con el taquillero para conseguir un billete, y con un desconocido para saber quién es el último de la cola, pero no esperas más de ellos, no te planteas una relación personal, son lugares comunes, pero en los que no se crean comunidades.

Al menos en apariencia, porque, precisamente, los no lugares, por esa falta de obligaciones, por no ser propiamente terreno de nadie en particular, son los lugares más propicios para entablar amistades con desconocidos, con más razón si la relación se prolonga en el vehículo que usualmente se espera en los no lugares: el avión, el tren. Marc Augé dice que los no lugares son espacios para la aventura:

Itinerarios individuales en los que subsistía algo del incierto encanto de los solares, de los terrenos baldíos y de las obras en construcción, de los andenes y de las salas de espera en donde los pasos se pierden, el encanto de todos los lugares de la casualidad y del encuentro en donde se puede experimentar furtivamente la posibilidad sostenida de la aventura, el sentimiento de que no queda más que “ver venir”.

En cuanto al no tiempo, resulta todavía más evidente, puesto que el tiempo que se pasa en los no lugares es un tiempo con el que no se cuenta, tiempo perdido, tiempo entregado al no hacer nada, porque es un tiempo de transición, de espera y, tal vez por ello, de nuevo, y por contradictorio que parezca, es un tiempo propicio al hacer, por ejemplo para escribir o, para los ejecutivos que viajan con móvil y ordenador, para poner en orden los asuntos, la agenda, el control del tiempo, control que siempre solemos posponer cuando contamos con tiempo y cuando, además, contamos el tiempo.

Originally posted 1997-12-17 12:00:02.

Caretas, antifaces y embozos
NO LUGAR 31

Ensayo sobre las máscaras /14

Sala de espera del Aeropuerto Santa Fe de Bogotá (Colombia)

[Lunes 29 de diciembre de 1997]

En un periódico colombiano vi esta curiosa noticia, en la que se cuenta cómo en el pueblo llamado Girón la gente se pinta de negro como muestra de convivencia entre negros y blancos. La idea fue de un cura llamado Gaspar Rodriguez, que en 1562, al ver que “entre los hijos de Cristo existía un odio mutuo entre blancos y negros”, decidió traer de España una efigie de un santo negro, San Benito de Palermo. Para conmemorar la reconciliación (que todavía tardó un siglo, según parece), los blancos se ponen la máscara de negros por un día, pintándose la cara.

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Puedo seguir un poco con la filoetimología, recordando un asunto que anoté al margen en Escrito en el cielo 6.

Además de “persona” y “máscara”, y del significado de los caracteres chinos que expresan ‘él’ o ‘ella’, existen otras palabras cercanas desde el punto de vista semántico: “embozado”, “antifaz” y “careta”.

No veo, por el momento, mucho interés en embozado. El embozo puede ser una capa y un sombrero de ala ancha, como en la España de hace dos siglos, cuya función fundamental parece ser ocultar.

(Seguiré luego: vamos a embarcar)

Sigo, y sin embarcar.

En cuanto a ‘antifaz’, parece derivar de ‘Ante-faz’, es decir, delante de la faz, delante del rostro, pero el cambio de ‘e’ en ‘i’ es muy interesante, pues ahora puede leerse como quien lee anti-fascista, anti-comunista, es decir: “contra-faz”, “opuesto a la faz, al rostro”, lo que expresa de manera simple pero rotunda la función de la máscara como no rostro, como simulación.

En cuanto a “careta”, parece arriesgado suponer que se ha producido el proceso inverso a antifaz, es decir, que se ha pasado de “carita” a “careta”. Si así hubiera sido, el diminutivo podría expresar la fracasada pretensión de la máscara de ser un verdadero rostro, una cara auténtica. Pero tal vez esta no sea la derivación correcta. Intento encontrar un caso similar: ala > aleta> alita. ¿Es la aleta un ala falsa?

 


Originally posted 1997-12-29 23:15:18.

El cielo en un no lugar
NO LUGAR 25//ESCRITO EN EL CIELO 13

Autocar subiendo de Aguascalientes a Machu Pichu

[Miércoles 17 de diciembre]

 

Escribo, por fin, en un no lugar y, al mismo tiempo, en el cielo, aunque no en un avión: entre las nubes mismas, que atravesamos en nuestro ascenso a Machu Pichu.

Originally posted 1997-12-17 22:00:00.

Definición de los no lugares
NO LUGAR ~5

Andén de la estación de Sant Joan (mientras espero el tren a Plaza de Catalunya)

Lunes 1 de diciembre de 1997

 

Se podría intentar una definición de los no lugares. Lo cierto es que no estoy seguro si he leído algo, y dónde, acerca de los no lugares. Tal vez se habla de ellos en el cuadernillo de Guy Debord que editó Enrique, Teoría de la deriva. ¿Es una teoría de Guy Debord o es un asunto sociológico que él trata? Sé que lo he comentado al menos dos veces con Marcos, que también leyó aquel cuadernillo.

Portada/Sobre de la edición de Teoría de la deriva,
de Guy Debord, editado por Enrique Zacanini
en sus Ediciones Texticulares

 

En fin, como hacía Aristóteles al examinar la prudencia mediante la observación de las personas consideradas prudentes, habrá que iniciar la definición de los no lugares examinando las cosas que tienen en común esos lugares que llamamos “no lugares”.

Una apresurada enumeración de no lugares: un taxi, un autobús, el metro, un tranvía, ¿un coche particular?, el vestíbulo de una consulta, de una oficina, un aeropuerto, una estación de tren, un avión, ¿la sala de reuniones de una empresa?, ¿un cine?, el vestíbulo de un cine, ¿la calle?…

¿Y qué tienen en común?

1. No están habitados de manera permanente por nadie

2. No pertenecen a nadie[DT1] .

3. Son usados por gente a la que no les pertenecen.

4. Te llevan de un lugar a otro, o su uso fundamental es permitirte esperar en ellos el medio que te llevará a otro lugar.

5. Hay que pagar para utilizarlos.

6. Son siempre lugares de paso, en los que:

a) Raramente se duerme.

b) Es difícil pasar más de 24 horas seguidas.

c) Se comparte el espacio con desconocidos.

d) Son siempre etapas de un viaje, nunca la meta o el destino.

Con todas estas características, ya se podría empezar a dilucidar si un sitio es un lugar o un no lugar. Hay que recordar, sin embargo, a Huizinga y su intento fallido de definir lo que es un juego: siempre existe algo que consideramos juego que escapa a cualquier definición propuesta.

Algunos sí pertenecen a quien los usa: el conductor de un taxi o un coche.

A veces se utilizan en soledad: una sala de espera, una escalera, un pasillo.

En raras ocasiones puedes pasar más de veinticuatro horas seguidas en ellos: la sala de espera de un aeropuerto durante una huelga de pilotos.

Así que no podemos exigir a los no-lugares que cumplan todas las condiciones. Basta con que cumplan varias, o la mayoría.

 


 [DT1] Nadie (esto es dudoso en casos como los de los taxis o un coche particular)

 


 

Originally posted 1997-12-01 18:00:33.

Máscaras tangenciales
NO LUGAR 30

Ensayo sobre las máscaras /13

Avión Ciudad de Barranquilla en la pista del Aeropuerto de Lima

[Domingo 28 de diciembre de 1997]

Una libreta que compré en el aeropuerto de Lima

 

Acabo de hablar de máscaras que persisten más allá de la vida, pero ahora puedo hablar de una máscara que puede salvar la vida de su propietario. Dice la azafata o aeromoza: “En caso de despresurización del avión colóquese la máscara sobre el rostro y respire…”

Naturalmente, son máscaras de una manera tangencial: no esconden ni simulan o disfrazan, quizá su única función de máscaras es que se colocan sobre el rostro.

Máscaras sobre personajes que arderán en representación del año viejo

Originally posted 1997-12-28 23:32:04.

La máscara resuena
NO LUGAR 23

Hotel Alto Urubamba, en Quillabamba

[15 de diciembre de 1997]

 

Le enseño a Karina algunas anotaciones de este cuaderno de no lugares y máscaras, y recuerdo algo que tenía que corregir: la etimología de “máscara” (personna). Creo que dije que significaba “suena a través”, pero parece que la traducción correcta sería “resuena”, porque la máscara servía para que la voz sonará con más volumen en el teatro, al resonar en la máscara y salir sólo por el estrecho agujero de la boca.

Así que la máscara cumpliría más bien aquella segunda función de la que ya he escrito en varios lugares: no tanto ocultar a la persona sino mostrarla mejor.

Originally posted 1997-12-15 12:30:19.

¿Es una iglesia un no lugar?
NO LUGAR ~6

Autobús 66  a María Cristina (Barcelona)

Lunes 1 de diciembre de 1997

Sigo con lo de antes. Según las características enumeradas, podemos analizar un sitio sospechoso de ser un no lugar: una iglesia.

Parece que cumple lo de no ser vivienda de nadie (los curas no viven en la Iglesia propiamente dicha, sino en dependencias ajenas al culto). Es cierto que se dice que es la casa del Señor, pero también se dice que Dios está en todas partes, en todos los lugares y no lugares.

No pertenece a nadie. Por supuesto, pertenece a la institución eclesiástica, pero los que trabajan en ella y parecen poseerla, los curas, están allí de manera transitoria y en cualquier momento pueden ser trasladados a otra iglesia, y su lugar (¿su no lugar?) ocupado por otros.

No hay que pagar para entrar, a no ser el dinero que nuestra conciencia nos indique que debemos entregar como limosna.

En muchos otros no lugares tampoco se paga. No se paga por estar en la sala de espera del dentista, aunque sí se le paga al dentista. Tampoco es obligatorio pagar por estar en el vestíbulo de un aeropuerto: alguien podría ir a un aeropuerto para pasear, sentarse y, al cabo de unas horas, regresar a su casa, sin gastar nada.

En otros no lugares sí se paga: en el autobús, en un taxi, en el avión.

Pero todavía no he resuelto si el avión es un no lugar.

 

 

 


Originally posted 1997-12-01 23:45:06.

Vive oculto

Vive oculto es la célebre frase latina que Valery adoptó en su forma afrancesada: Cache ton jeu (“Esconde tu juego”).

En el taoísmo de Zhuang Zi (Chuang Tzu) el equivalente sería  aquello de la virtud de ser inútil: el árbol de sándalo perfuma el hacha que lo corta.

Es preferible ser un árbol inútil, cuya madera no arda bien en las hogueras ni perfume los hogares de los seres humanos.

El  ocultamiento es una de las funciones más evidentes de las máscaras, aunque tal vez existan otras. Pero aquí se encuentra una primera paradoja: nada peor para pasar inadvertido que ponerse una máscara.

Hagamos la prueba. Coloquemos sobre nuestro rostro una máscara, por ejemplo una media máscara veneciana que deja libre la boca y la barbilla, o una máscara pintada de un personaje del teatro Nô, o la dual griega de la tragedia y la comedia. Pongámonos una de esas máscaras sobre el rostro y salgamos a la calle.

Cualquiera puede predecir cuál será el resultado: en vez de pasar inadvertidos, llamaremos la atención de cuantos se crucen con nosotros. Si nos hallamos en Madrid y sigue vigente la prohibición de llevar máscaras o antifaces, incluso es posible que acabemos en prisión, o al menos en comisaría.

Esto podría hacernos pensar que quien quiera vivir oculto no debe llevar máscara. Pero esa sería una conclusión precipitada. Lo que hay que hacer es escoger una máscara que no parezca una máscara. Debe estar tan bien confeccionada que se ajuste a nuestro rostro con precisión, cada uno de sus rasgos tiene que guardar una correspondencia exacta con cada uno de nuestros músculos, respetando la forma de nuestros huesos y nervios hasta que, gracias a esta coincidencia exacta entre rostro y máscara, esta se convierta en invisible.

Máscaras africanas en la revista del avión


Avión entre Europa y América (ahora sobre el Atlántico)

[Jueves 11 de diciembre de 1997]

ESCRITO EN EL CIELO 6

Ensayo sobre las máscaras /6


Originally posted 1997-12-11 19:00:48.

¿Qué dicen los jueces?
ESCRITO EN EL CIELO 17

Avión Ciudad de Barranquilla, volando de Quito a Bogotá

[Lunes 29 de diciembre de 1997]

 

Tenía pendiente pensar acerca de la expresión “No hay lugar”. No es que pretenda ser exhaustivo acerca de todo lo relacionado con los no lugares (probablemente añada un epílogo en el que hable de Erewhon, Utopía, la definición de lugar y no lugar, etcétera), pero el asunto parece interesante.

Todo lo que sigue son conjeturas, pues soy un ignorante en el asunto.

Los jueces dicen “No ha lugar”. Lo primero que habrá que saber es si dicen “No a lugar” o “No ha (hay) lugar”.

Si lo que dicen es “No ha (hay) lugar”, se supone que están refiriéndose a que no hay lugar, espacio, (pero quizá espacio temporal), para el asunto tratado: la querella, por ejemplo, no tiene fundamento, se desestima, se rechaza; que cada uno, acusado y acusador vuelvan a su lugar de origen.

De un modo más literal puede interpretarse como “No hay lugar, no existe lugar, sitio, en el mundo en el que esta causa pueda ser tratada, y como no hay lugar donde tratarla, se le pone punto final”.

La otra posibilidad es que lo que el juez dice sea: “No a lugar”. Aquí podemos posiblemente aplicar algunos de los sentidos de No ha lugar, pero, también de un modo muy literal, se puede entender: “Esto no lleva a ninguna parte, a ningún lugar, por tanto, es absurdo que sigamos con la causa: no hay elementos que justifiquen la demanda. No van a llegar a ningún sitio, así que lo mejor es que lo dejemos.”.

Naturalmente, una de las dos interpretaciones filo-etimológicas puede ser errónea, o las dos. Tal vez la expresión es una derivación de “No hay topos” (donde topos significa ‘lugar’, pero también ‘tópico’ (“es un tópico, un lugar común”). En ese caso, “No ha/a lugar (topos/tópico), podría traducirse por: “No hay jurisprudencia, no hay precedentes sobre el asunto tratado, no es susceptible de ser examinado bajo las leyes y las fórmulas del derecho”.


Originally posted 1997-12-29 20:42:50.