NEXOS 20031209

Nexos es un juego de combinaciones azarozas que inventé para pasar el rato y aprovechar mis lecturas. Lo he contado en Nexos. Consiste fundamentalmente en conectar de alguna manera lógica los libros que estoy leyendo en un momento determinado.

Para ver los libros de los que nace o que conecta este Nexos 20031209 (es decir, escrito el 31 de diciembre de 2003) , puedes pasar el ratón sobre las notas del texto, o hacer clic en ellas, para leerlas al final de este documento (y con letra más grande). Desde allí podrás regresar al texto que estabas leyendo con otro sencillo clic.

NEXOS: HEREJE

He de comportarme ahora como hereje [1]Hereje:“Aquel que tiene la posibilidad de elegir”. Lo dice Watzlawick en El arte del cambioarte del cambio, puesto que hereje es aquel que elige. Entre todas mis notas, elijo aquellas que me interesan en este momento.

El primer problema que me encuentro es que no sé por dónde empezar. Decían los griegos que el principio era la mitad de todo y, para salir de este atolladero sin comienzo, decido aplicar el lema que tan a menudo repite Watzlawick: “Think Little and learn by doing” [2]Think little and learn by doing: de nuevo lo dice Watzlawick y de nuevo en el mismo libro, El arte del cambio . Piensa poco y aprende haciendo. Y ello me lleva actuar, pero es esta una acción que consiste en pensar, y lo primero que pienso es si se me puede aplicar o no lo que decía Lichtemberg: “Todo se aprende, no para exhibirlo, sino para utilizarlo”[3]Lichtenberg: De nuevo citado por Watzlawicz, pero esta vez en ¿Es real la realidad? , puesto que yo aquí estoy utilizando lo aprendido y, al mismo tiempo, exhibiéndolo.

es real la realidad

Y si puedo escribir estas frases y brillos ajenos, tal vez deba agradecérselo a Jefferson [4]Jefferson: Negroponte dice en El mundo digital que las bibliotecas públicas las inventó Jefferson. No sé si se refiere sólo a Estados Unidos o a todo el mundo, pero, de ser cierto lo segundo, esta sería otra gran contribución de los Estados Unidos a la civilización, quien inventó el concepto de las bibliotecas públicas e implantó el derecho de consultar un libro sin coste alguno”, pero también al desarrollo de los ordenadores, al hiperenlace soñado por Vannevar Bush y bautizado por Ted Nelson [5]La historia de Ted Nelson y el hipenlace se cuenta en ted nelsoN, publicado en Cómo se inventó el futuro, que me permite mencionar a los autores de todas estas ideas de una manera no tan fatigosa como es la de las notas a pie de página.

mundo digitalDice Martin Davis [6]Martin Davis: En La computadora universal, de Leibniz a Turingcomputadorauniversalque Newman comprendió gracias a Turing que una máquina de calcular es en realidad un artefacto lógico. Antes ya lo había comprendido Reuleaux [7]Reuleaux: Ruleaux dijo que el vapor no era parte de la maquinaria de la máquina de vapor, anticipándose a Turing en muchos años. Lo menciono en el primer texto de “La polémica digital”, y quien sabe si tras estas líneas que ahora lees se esconde un artefacto lógico que mezcla palabras y citas, y no un ser humano. ¿Podría el lector asegurarlo?, ¿podría un artefacto lógico (binario o no con vapor o sin él) superar el test de imitación que propuso Turing para distinguir seres humanos y máquinas y que Philip K.Dick utilizó en ¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas?, que fue adaptado al cine como Blade Runner [8]Blade Runner: No todos los nexos van a ser libros, aunque también hay que recordar que la película Blade Runner se basa en el relato de Philip K.Dick mencionado en el texto principal: “¿Sueñan los androides con ovejas eléctricas? por Ridley Scott, en donde aparecía precisamente un androide llamado como este experimento, es decir, Nexus?

androides y ovejas

¿Podría yo ser un Nexus que engaña al lector haciéndole pensar que soy un hombre cuando en realidad soy una máquina? Muchos dirán que no, que no hay máquina capaz de imitar plenamente a un humano, pero, como también decía Turing [9]Turing: En el legendario ensayo: ¿Puede pensar una máquina?, aunque tal vez a una máquina le resultará difícil superar el test de imitación (fingirse humana), si un hombre intentase ser una máquina daría un espectáculo bien pobre”.

puede-pensar-una-mquina-1-638 Si yo quisiera ser máquina, fingir e imitar a ese supuesto organismo inferior, y me preguntasen cuáles son los trescientos primeros números primos, creo que me quedaría en blanco y mi examinador, a lo Blade Runner inverso, daría en el blanco al denunciarme como humano fingidor. Que es lo mismo que sucede cuando reprochamos a los delfines [10]delfines: En ¿Es real la realidad?, Watzlawicz dedica un capítulo asombroso y deslumbrante a los delfines que sólo son capaces de aprender seis o siete palabras de nuestro lenguaje, ¿y cuántas sabemos nosotros pronunciar del suyo? Y bien, lector impaciente, te preguntarás tal vez si estas disquisiciones tendrán fin, pues pretendía yo citar treinta o cuarenta libros y apenas he mencionado tres.

La imagen tiene un atributo ALT vacío; su nombre de archivo es proverbios-griegos.jpgSí, es cierto, varío y desvarío y lo único que creo haber aprendido haciendo este primer Nexos (learn by doing) es que se ha de ser breve y que cada Nexo dependerá del momento. Tal vez el próximo sea más extenso y más intenso, pero aquí, aunque mal, he de poner el Colofón y lo pongo con mayúsculas porque la expresión viene de la costumbre de las doce ciudades de Jonia de resolver los empates en las votaciones: se llamaba a los de Colofón [11]Colofón: Acerca del origen de esta expresión, que ha sobrevivido más de veinte siglos, se habla en una de las colecciones latinas de proverbios griegos, (editado por Gredos: Proverbios griegos). Otra frase casi tan antigua es aquella que dice: “Eres más feo que Picio”. Al parecer Picius era un soldado romano extremadamente feo. para que con su voto inclinaran la balanza.

…Pero cuenta Estrabón una versión distinta y dice que el proverbio se debe a que los colofonios poseían una fuerza de caballería tan impresionante que ponía punto y final a las batallas en cuanto intervenía. Y así, con griegos al principio y al final acaba esta batalla desigual de la que salgo magullado pero aún vivo.


[Publicado en diciembre de 2003]

Nexos

Originally posted 2003-12-24 12:00:50.

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La polémica acerca de Soñadores, de Bernardo Bertolucci

Antes de ver la película de Bertolucci Soñadoreshabía asistido a algunas discusiones acerca de la postura política de los personajes. Unos defendían la postura de Matthew, el americano, otros la del francés, Theo.

Eso me hizo pensar más de la cuenta durante la película en lo que decía el francés y en lo que decía el americano. La verdad es que no vi muy claramente en qué bando podía estar yo. A veces estuve de acuerdo con el francés, como cuando critica la guerra de Vietnam o cuando defiende a Chaplin frente al nuevo rey emergente de los cinéfilos (Buster Keaton). Pero, otras veces me pareció más sensato lo que decía el americano: la parte final donde dice que los cócteles molotov son fascismo embotellado.

Creo que una de las cosas que hace muy bien Bertolucci en Soñadores es mostrar a veces dogmáticos a sus personajes, pero no mostrarse él dogmático: un personaje dice una cosa y el otro dice otra, pero Theo y Matthew no son teorías encarnadas: son personas. Se equivocan a menudo, dicen cosas absurdas, a veces incluso sabiendo que las dicen. Esto se trasmite a veces de manera llamativa al mantener el plano del rostro de alguien que acaba de decir algo: esos instantes de más nos permiten descubrir que no cree de verdad en lo que dice, o que ya está cambiando de opinión.

Así sucede, creo yo, en la parte en la que Theo habla de la revolución Cultural china y del libro rojo de Mao. Es fácil ahora estar doblemente de acuerdo con los argumentos de Matthew, puesto que ahora todos sabemos y queremos saber qué fue la Revolución Cultural China, que consistió no sólo seguir como un dogma un único libro, sino  en asesinar por él. Pero Theo no sabe eso y habla del libro no como de un arma violenta, sino como de algo que puede llevar una sociedad mejor. Cuando Matthew le muestra lo que significa seguir un único libro, Theo parece comprenderlo, a pesar de que el final de la película parezca desmentirlo, cuando Theo “se junta con una multitud para hacer el mal”. Sin embargo, ¿cuántos no actuaron entonces como Theo, repitiendo consignas pero viviendo de una manera que desmentía esas consignas, creyendo y no creyendo en lo que hacían? El que esté libre de pecado, que no tire la primera piedra: yo también tiré una vez un cóctel molotov, aunque lo dirigí contra el asfalto de una calle vacía y creo que me arrepentí esa misma noche.

Pero no siempre actuamos de manera racional, ni siquiera siguiendo nuestras propias razones, y esa es una cosa que Soñadores muestra bien. Ahora es muy fácil ver que el americano tiene razón en las cosas más importantes (excepto Vietnam), pero quizá se nos escapan opiniones más cercanas a la de Theo en otros asuntos más actuales.


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Originally posted 2003-12-24 12:00:50.

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¿Qué diría Mathew hoy? y Brasil

en Soñadores, de Bernardo Bertolucci

Estos días he discutido con dos personas acerca del mismo tema: las medidas adoptadas en Brasil contra los turistas estadounidenses, en reciprocidad o represalia por las medidas que los estadounidenses adoptan con los turistas brasileños (o con todos los turistas).

Con las dos personas con las que he discutido, el fondo de la cuestión ha sido el mismo: a ellos les parecía estupendo lo que hacía Brasil y a mí me parecía un sin sentido. Antes de ver Soñadores, yo mismo dije a una de esas personas que responder a la humillación con la humillación, a lo policial con lo policial y al fascismo con el fascismo no es mi ideal de la lucha contra la humillación, lo policial y el fascismo. Me parece que Matthew dice lo mismo al final de la película, así que me sorprende que quienes elogian lo que dice Matthew no vean la semejanza entre ambas situaciones.

Es fácil darse cuenta de cuál era la postura correcta hace 35 años (en 1968), pero creo que no es tan difícil ver el paralelismo con lo que sucede en Brasil. Si Estados Unidos adopta una postura que consideramos denigratoria y abusiva, difícilmente me puede parecer que esté bien que Brasil adopte esa misma política denigratoria y abusiva.

Otras personas se han mostrado inmediatamente indignadas por la supuesta reciprocidad brasileña y han imaginado, como yo, a turistas de carne y hueso humillados en una aduana, y no en leyes y símbolos. Algunas personas se han dado cuenta del error y han rectificado fácilmente.

Si no menciono ningún nombre aquí es porque hacerlo sería abusar de una posición de poder, la de alguien que tiene a su disposición una página web. Así que si alguno de ellos quiere responder, anónimamente o no, puede hacerlo, porque aquí es posible que yo haya simplificado, tergiversado o, sencillamente, no expresado sus argumentos en defensa de la reciprocidad brasileña.


[Ver también Soñadores y La polémica acerca de Soñadores]

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Originally posted 2003-12-24 12:00:50.

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Metáforas de cine

Aceptar que la Tierra es redonda y que no se caen los que viven en “el lado de abajo”, y que, además, el planeta se mueve en el espacio a una velocidad vertiginosa sin que nos caigamos todos, es algo que choca contra la intuición y que desafía al sentido común. No es extraño que muchos se negaran a aceptarlo durante siglos.

El cine también nos ha hecho aceptar con naturalidad algo que parece completamente absurdo: que lo que nos parece una acción continua en realidad esté compuesto por fotogramas independientes de imágenes estáticas.

Esta asombrosa revelación nos prepara para aceptar asuntos todavía más extravagantes, como algunas consecuencias de la física cuántica o la relativista. El cine, en efecto, es un término de comparación estupendo para la física cuántica, porque los electrones también “se saltan los intermedios”.

En efecto, el electrón no pasa gradualmente de una órbita a otra, sino que salta de una a otra sin transición: ahora está en esta órbita y después está en la siguiente, pero no atraviesa el estado intermedio. Eso es lo que se llama un salto cuántico. Del mismo modo, en la proyección de una película, a pesar de la apariencia de continuidad, se salta de un fotograma a otro y de una serie de fotogramas a la siguiente. No hay continuidad bajo las apariencias, ni en el cine ni en el mundo subatómico.

Fotogramas del átomo

Aunque puede parecer extraño que no veamos los espacios de celuloide que hay entre fotograma y fotograma, lo verdaderamente asombroso es que no percibamos la oscuridad en la que permanecemos durante gran parte de la película.

En efecto, el obturador tiene que interrumpir el haz de luz del proyector dos veces en cada fotograma, para que tengamos la ilusión de movimiento. De este modo, el celuloide avanza un fotograma cada 42 milisegundos, pero el fotograma no es mostrado durante toda la duración de esos 42 milisegundos.

En realidad, el fotograma se muestra durante 8,5 milisegundos, pero luego es ocultado por el obturador durante 5,4 milisegundos; se muestra de nuevo otros 8,5 milisegundos, se oculta otros 5,4 milisegundos y es mostrado finalmente otros 8,5 milisegundos. Es decir, vemos el fotograma durante 25,5 milisegundos y no vemos nada durante unos 16 milisegundos.

En realidad, como dicen Bordwell y Thompson, en una película que dure 100 minutos, “¡el público está sentado en absoluta oscuridad durante casi cuarenta minutos!”

Heráclito decía panta rei, todo fluye. Ahora sabemos que es posible que algo no se mueva y que ni siquiera se vea durante un 40 por ciento del tiempo, como las imágenes de los fotogramas del cine, y que, sin embargo, puede parecer que se mueve de manera continua.

Así que podemos preguntarnos si ese río de Heráclito que nunca es el mismo río, no será tan sólo una ilusión, y concluir que tal vez tuviera razón su rival, Zenón de Elea, cuando afirmó que el movimiento no existe. También la realidad que vemos podría no ser continua. Tal vez el movimiento que creemos ver es creado por nuestra percepción, que quizá funcione como un proyector de cine, creando continuidad donde no la hay. Tal vez vivimos en un universo estático o parpadeante sin saberlo.


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