¿Es posible dialogar con un creyente?

En una respuesta al comentario de un lector, escribí hace unos años algunas cosas acerca de la dificultad de discutir con un creyente. Con cualquier creyente. Retomo esas ideas aquí.

Cuando se discute con un creyente, tiene lugar eso que los  psicólogos llaman el punto ciego: existen regiones intelectuales, temas o cuestiones en la que todos dejamos de razonar de la manera en que lo hacemos normalmente. Les sucede también a las personas muy ideologizadas, o a las personas obsesionadas o enamoradas, y a los seguidores de equipos de fútbol, por supuesto.

Si se discute con un comunista fervoroso, o con un fascista, acerca de sus ideas políticas, se sabe desde el principio que la discusión no va a ser acerca de la verdad de esto o aquello, sino acerca de todas las verdades que confirman y refuerzan su fe ideológica. Todos (los no creyentes) sabemos lo difícil que son esas discusiones, porque el esfuerzo por argumentar de manera razonable resulta baldío, fatigoso y frustrante: no van cambiar de opinión aunque se queden sin una sola razón coherente.

Si se habla con un católico, se sabe desde el principio que esa persona va a defender esto o aquello porque eso es lo que defienden los católicos, no porque esa persona haya llegado a esas conclusiones por su propio razonamiento (o por la lectura objetiva de sus textos sagrados). Como decía Algazel, el que nace en un país cristiano se hace cristiano y el que nace en un país musulmán se hace musulmán, y uno y otro defienden lo que les dicen que el cristianismo o el islam defiende.

Cuando leo a grandes pensadores que defendieron una religión o una ideología, no puedo evitar pensar que estoy ante un talento desperdiciado, como Tomás de Aquino, al que he leído con verdadero placer, una mente poderosa que se ve obligada a justificar y argumentar dogmas que casi siempre son verdaderos absurdos, indignos de su capacidad y su intelecto. Pero como esa era la doctrina cristiana, Tomás de Aquino lo defiende: si fuera otra la doctrina cristiana, se las arreglaría para defender lo contrario sin inmutarse. Resulta muchas veces triste observar cómo Tomás de Aquino insulta a su propia inteligencia.

Un ejemplo podría ser la doctrina de la Trinidad. Todos sabemos que se impuso en su momento una interpretación determinada del cristianismo, que con mucha probabilidad no tenía mucho que ver con el mensaje de Jesucristo o con lo que creían los primeros cristianos. No existe ninguna mención en todo el Nuevo Testamento a ese concepto tan artificial que fue establecido, si no recuerdo mal, en el Concilio de Nicea, hacia el año 300 después de cristo. Es obvio que es una idea completamente contraria a las enseñanzas e Jesucristo, quien en ningún momento pone en duda que Dios, como creían los judíos (y el era judío seguidor de la religión judía) era Uno y al mismo tiempo una sola y única persona.

Baste con ese ejemplo para mostrar como un católico o un ortodoxo (puesto que la mayoría de los protestantes rechaza la Trinidad) tiene que defender ideas y planteamiento no porque busque la verdad, sino porque busca adecuarse a lo que decidieron unos personajes más preocupados por el poder y por combatir a los arrianos (que no creían en la Trinidad) que por la búsqueda de la verdad o la coincidencia y el respeto a lo que pensaba su propio Mesías y Dios, Jesucristo.

En ningún momento he pensado o pienso que los creyentes, así en general, sean deshonestos, o que no puedan buscar la verdad (también en general o sobre los diversos temas particulares), pero sí creo que no son capaces de buscarla precisamente en el tema que más les inquieta, conmueve e interesa: su propia fe.


 (Al principio titulé el artículo “¿Es posible dialogar con un creyente?”. Como bien me señaló “discutir” no es la palabra adecuada. Me refería a dialogar, por eso he cambiado el título, aunque también podría ser: ¿Es posible no discutir con un creyente?.


Entradas de Ensayos de teología

(Más artículos de Mitología en Toda la mitología)

Los escépticos ateos

Leer Más
Cristo

Leer Más
Dios o Demiurgo a la luz de Wittgenstein

Leer Más
¿Dios en la cruz?

Leer Más
Dios no puede demostrar que es Dios
Imposibilidades de Dios /1

Leer Más
Una interpretación del taoísmo

Leer Más
Dios y la doble rendija

Leer Más
¿Dios ha muerto?

Leer Más
Constantino y los mitos

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
Guitton y la física cuántica

Leer Más
Tertuliano y el absurdo

Leer Más
La tierra prometida

Leer Más
Ensayos de teología

Leer Más
Moral holista

Leer Más
El diablo y la maledicencia

Leer Más
Dios en la cruz

Leer Más
Nozick y la justificación del mal

Leer Más
Ateísmo y optimismo

Leer Más
La trágica historia del Doctor Faustus, de Marlowe

PACTOS CON EL DIABLO /2


Leer Más
La Biblia atea de Buñuel

Leer Más
Maneras de predecir el futuro

Leer Más
Más sobre ética y metafísica

Leer Más
La Nueva Teología, deconstruyendo al Autor

Leer Más
Los libros de Dios

Leer Más
Impíos mexicanos

Leer Más
…Jesucristo y los cristianos

Leer Más
Si yo fuera cristiano

Leer Más
Lo uno y lo plural

Leer Más
¿Por qué Benedicto no escucha a Dios?

Leer Más

Hirokazu Kore Eda

Kore Eda se caracterizó en sus inicios por hacer girar su cine, ya se tratase de documentales o de películas de ficción, alrededor de su pensamiento ético, social y político, sin caer en el panfleto o la manipulación.

Muchas de las películas de Kore Eda tienen algo de documental y alguna relación con acontecimientos concretos, incluso, como admite Kore Eda, Maborosi, en la que la protagonista es una mujer que no consigue entender por qué su marido se suicidó, algo también hasta cierto punto frecuente en Japón.

kore eda August without him

La vida del primer enfermo de SIDA que lo declaró públicamente en Japón

Without memory, la vida de una persona que ha perdido la memoria episódica a causa de una medida sanitaria injusta.

 

I just want to be Japanese, en la que Park es un coreano que fue alistado a la fuerza en el ejército japonés y que, terminada la guerra, pierde la nacionalidad adquirida y se convierte en un ciudadano invisible.

Sin embargo… en la que un funcionario tiene que elegir entre sus convicciones y los intereses del gobierno para el que trabaja.

Maboroshi no hikari (1995)

Yukimo (Mariko Esumi), una mujer  viuda tras el suicidio inexplicable de su marido, viaja a un pueblo de pescadores, donde conoce a Ikuo (Tadanobu Asano), un pescador viudo.

 

 

distance kore eda Distancia

Varios familiares de adeptos de la secta El arca de la verdad, que asesinaron a más de cien personas, se reúnen en el lugar donde vivieron sus hijos.

After Life (1998)

En una extraña y solitaria residencia los muertos tienen que elegir el momento de su vida que quieren recordar para toda la eternidad.

He dedicado una entrada a la película en After Life

 

kore eda nadie sabe Nadie sabe

Los protagonistas son cuatro niños abandonados por su madre; algo todavía frecuente en Japón cuando una mujer encuentra un nuevo marido que le exige abandonar a sus hijos.

 

HANA (2006)

Cuenta la legendaria historia de los 47 ronin, que se sacrificaron para vengar a su señor, pero lo hace desde un punto de vista heterodoxo, mostrando la historia sin ningún heroísmo.

Habló de Hana, y en especial en relación con el complejo asunto de la verosimilitud en el cine en: Hana y la verdad verosímil.

 

Still Walking (2008)

La familia Yokoyama se reune para recordar a su hijo, que murió al salvar a otro muchacho, quien también asiste a la reunión.

 

 

 

Air Doll (Muñeca de aire)

Una muñeca de aire cobra vida y empieza a llevar una existencia paralela más allá de su convivencia con su propietario.

***********

hana kore eda

Kore Eda con uno de los actores de Hana

En contra del tópico que dice que nunca hay que trabajar con niños ni con animales, a Kore Eda le gusta mucho trabajar con niños

La página de Kore Eda (en japonés)

********

[Publicado el 14 de enero de 2008. Revisión en septiembre de 2012]

****************

Para ver todas las entradas dedicadas al guión y al cine: Cine y guión. Todas las entradas

ENTRADAS DE CINE 

[pt_view id=”d52dd99cd0″]

CUADERNO DE JAPÓN

[pt_view id=”bc33341clq”]

La ilusión de la ilusión

Gaudapada-451px-Shri_Gaudapadacharya_StatueComo pasa en todas las doctrinas monistas o no-dualistas,  en el Gaudapada Gita (de la escuela advaita vedanta) tampoco se consigue explicar la ilusión.

De acuerdo: todo es ilusión (maya), no existe esto ni lo otro, no hay ni siquiera Atman y Brahman, sino que todo es imaginario e ilusorio.

Pero, si aceptamos tal cosa: ¿cómo se explica que de algo no dual surja la ilusión que vemos?

Es un problema idéntico al que ellos mismos critican en los que creen en un Dios eterno fuera del tiempo (como los cristianos): “¿cómo puede intervenir lo eterno (y siempre acto puro) en lo transitorio (y potencial) sin dejar de ser eterno?”.

Se les puede hacer a ellos preguntas similares a las que hacen a los cristianos o a quienes creen en un dios personal y omnipotente, como: ¿Por qué en lo indiferenciado puede producirse algo como la ilusión, que no sólo se diferencia de lo indiferenciado, sino que también esconde en sí mismo diferencias? ¿Es que acaso  la ilusión no es diferente de lo que es sólo real y no ilusorio?

Las respuestas que ofrecen los filósofos y las doctrinas indias son semejantes a las cristianas: pura verbosidad, enredo y palabrería. Filosofía basada en conceptos más o menos razonables pero aplicados de manera arbitraria y caprichosa.

******

[Acerca de la crítica de Gaudapada al dios personal, omnipotente y eterno, ver: Argumento contra la eternidad]

[Publicado el 5 de diciembre de 2007 en Caracteres]

 

********

GAUDAPADA GITA

Sueño y vigilia en el Gaudapada Gita

Leer Más
Los asombrosos sueños

Leer Más
Gaudapada contra el ritualismo

Leer Más
Metáforas del cuenco

Leer Más
Argumento contra la eternidad

Leer Más
Gaudapada y Wittgenstein

Leer Más
La ilusión de la ilusión

Leer Más
Las múltiples apariencias de lo que es

Leer Más
¿Es posible dialogar con un creyente?

Leer Más
Controlar la mente es depresivo

Leer Más
La analogía del tizón de Gaudapada

Leer Más

Entradas de Ensayos de teología

(Más artículos de Mitología en Toda la mitología)

Los escépticos ateos

Leer Más
Cristo

Leer Más
Dios o Demiurgo a la luz de Wittgenstein

Leer Más
¿Dios en la cruz?

Leer Más
Dios no puede demostrar que es Dios
Imposibilidades de Dios /1

Leer Más
Una interpretación del taoísmo

Leer Más
Dios y la doble rendija

Leer Más
¿Dios ha muerto?

Leer Más
Constantino y los mitos

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
Guitton y la física cuántica

Leer Más
Tertuliano y el absurdo

Leer Más
La tierra prometida

Leer Más
Ensayos de teología

Leer Más
Moral holista

Leer Más
El diablo y la maledicencia

Leer Más
Dios en la cruz

Leer Más
Nozick y la justificación del mal

Leer Más
Ateísmo y optimismo

Leer Más
La trágica historia del Doctor Faustus, de Marlowe

PACTOS CON EL DIABLO /2


Leer Más
La Biblia atea de Buñuel

Leer Más
Maneras de predecir el futuro

Leer Más
Más sobre ética y metafísica

Leer Más
La Nueva Teología, deconstruyendo al Autor

Leer Más
Los libros de Dios

Leer Más
Impíos mexicanos

Leer Más
…Jesucristo y los cristianos

Leer Más
Si yo fuera cristiano

Leer Más
Lo uno y lo plural

Leer Más
¿Por qué Benedicto no escucha a Dios?

Leer Más

 

Argumento contra la eternidad

Gaudapada

Dice el Gaudapada Gita:

 “¿Cómo puede alguien creer que un ser inmortal puede cambiar su naturaleza y devenir mortal, mantener que lo inmortal —aunque le haya ocurrido esto— permanece sin cambio?”

 

Es un argumento prácticamente irrebatible, al que los cristianos se tienen que enfrentar cuando definen a Dios como eterno y al mismo tiempo pretenden explicar su intervención en lo no eterno. Y creo que las respuestas de los cristianos son mera palabrería ante un callejón lógico sin solución.


Comentario en 2016

Me refiero, por supuesto, a la inmortalidad ligada al concepto de eternidad: un ser cósmicamente o tecnológicamente poderoso y avanzado podría ser inmortal pero provocar su propia muerte. Lo imposible es que un ser eterno lo haga, porque la eternidad está fuera del tiempo por definición (de los propios creyentes en la eternidad).


Sin embargo, el propio Gaudapada no escapa a un reproche similar al que él hace, como puede verse en La ilusión de la ilusión


GAUDAPADA GITA

Sueño y vigilia en el Gaudapada Gita

Leer Más
Los asombrosos sueños

Leer Más
Gaudapada contra el ritualismo

Leer Más
Metáforas del cuenco

Leer Más
Argumento contra la eternidad

Leer Más
Gaudapada y Wittgenstein

Leer Más
La ilusión de la ilusión

Leer Más
Las múltiples apariencias de lo que es

Leer Más
¿Es posible dialogar con un creyente?

Leer Más
Controlar la mente es depresivo

Leer Más
La analogía del tizón de Gaudapada

Leer Más

Entradas de Ensayos de teología

(Más artículos de Mitología en Toda la mitología)

Los escépticos ateos

Leer Más
Cristo

Leer Más
Dios o Demiurgo a la luz de Wittgenstein

Leer Más
¿Dios en la cruz?

Leer Más
Dios no puede demostrar que es Dios
Imposibilidades de Dios /1

Leer Más
Una interpretación del taoísmo

Leer Más
Dios y la doble rendija

Leer Más
¿Dios ha muerto?

Leer Más
Constantino y los mitos

Leer Más
El salmo de Lichtenberg

Leer Más
Guitton y la física cuántica

Leer Más
Tertuliano y el absurdo

Leer Más
La tierra prometida

Leer Más
Ensayos de teología

Leer Más
Moral holista

Leer Más
El diablo y la maledicencia

Leer Más
Dios en la cruz

Leer Más
Nozick y la justificación del mal

Leer Más
Ateísmo y optimismo

Leer Más
La trágica historia del Doctor Faustus, de Marlowe

PACTOS CON EL DIABLO /2


Leer Más
La Biblia atea de Buñuel

Leer Más
Maneras de predecir el futuro

Leer Más
Más sobre ética y metafísica

Leer Más
La Nueva Teología, deconstruyendo al Autor

Leer Más
Los libros de Dios

Leer Más
Impíos mexicanos

Leer Más
…Jesucristo y los cristianos

Leer Más
Si yo fuera cristiano

Leer Más
Lo uno y lo plural

Leer Más
¿Por qué Benedicto no escucha a Dios?

Leer Más

Mi metafísica

metafisica flammarion

No me gusta la palabra metafísica. No me gustan los planteamientos metafísicos ni los sistemas filosóficos metafísicos.

Las filosofías de corte metafísico siempre -o casi siempre- me han parecido casi indistinguibles de las filosofías místicas.

Existe en mí una fuerte tendencia a identificar los términos metafísica-mística-mítico, quizá por la proximidad de su sonido.

Pero se me dice que el rechazo de la metafísica es un planteamiento metafísico y que detrás de toda física hay una metafísica. Yo acato esta opinión tan extendida, aunque no la comparto, o la comparto de un modo trivial.

Me explicó: sé que la palabra ‘metafísica’ procede de un célebre accidente: cuando Andrónico de Rodas ordenó las obras de Aristóteles, incluyó varios tratados de contenido diverso en un sólo volumen. Este volumen lo situó a continuación de la Física, así que acabó siendo llamado Metafísica (meta= después, a continuación).

A causa, pues, de este afortunado error, se ha denominado ‘metafísica’ al estudio de aquello que está más allá de la física. Dicho de otro modo: la metafísica se ocupa de lo que realmente existe, mientras que la ontología estudia lo que meramente hay (lo aparente).
He aquí el motivo de mi rechazo a la metafísica. Yo creo que es una falacia distinguir entre lo que realmente existe y lo que existe aparentemente, puesto que, aunque creo que pueden existir cosas que no conocemos o que no percibimos (pero que quizá llegaremos a percibir), esas cosas existen tan realmente como existen las cosas aparentes.

Pero de eso hablaré más adelante.

Así pues, mi metafísica no postula una realidad trascendente.

Luego, creo yo, es impropio incluso considerarla metafísica.

Pero, como está establecido, como ya dije antes, que el rechazo de la metafísica es una elección metafísica, acepto considerar lo que viene a continuación como mi metafísica.

(1) NO EXISTE UN MUNDO REAL Y UN MUNDO APARENTE
El mundo que percibimos es considerado mera apariencia por los esencialistas y por los místicos. Yo creo que el mundo que percibimos es resultado de la interacción entre nuestros sentidos y el mundo exterior. Ed Witten dice que existen unas partículas diminutas llamadas ‘supercuerdas’. Una de estas partículas es respecto a un átomo como un átomo es respecto al planeta Tierra. Nuestras dimensiones no nos permiten percibir las supercuerdas y posiblemente nunca podremos percibirlas, ni siquiera indirectamente.

Pero Witten ha imaginado modos de contrastar su teoría. Por ello, su teoría no es una teoría metafísica.

Pero imaginemos que todo nuestro universo fuese una simple supercuerda en un superuniverso inimaginablemente grande. En ese superuniverso podrían existir seres parecidos a nosotros, pero a una escala increiblemente mayor a la nuestra. Desde un punto de vista metafísico, ese universo sería lo que realmente existe, siendo nuestro universo mera apariencia.

Desde otro punto de vista, igualmente metafísico, la verdadera realidad -el soporte de todo lo aparente- sería la constituida por las diminutas supercuerdas de nuestro propio universo. Pero, en mi opinión, esto es solo un problema de escala.

El superuniverso es un superuniverso para nosotros, pero para sus habitantes sería un universo hecho a su propia escala. Ellos no podrían percibir la supercuerda que es nuestro universo, e incluso podrían pensar que la verdadera realidad es la constituida por supercuerdas como la que constituye nuestro universo (pese a que no pudieran percibirlas).

Con todo este esfuerzo de imaginación, lo único que quiero decir es que, existan o no microuniversos y macrouniversos, nuestro propio universo tiene el mismo derecho a ser considerado real. Si existe una cadena interminable de universos, eso no significa que no sean todos ellos igual de reales.

Cuando los místicos dicen que el mundo material, el mundo que percibimos, es sólo apariencia, y que en realidad sólo existe Dios y nosotros -nuestras almas-, o únicamente Dios, no dicen nada.

Me explico: sea o no éste un mundo aparente, muestra una asombrosa coherencia y obedece más o menos a leyes concretas, así que, sea o no el mundo real, para habitar en él hemos de comportarnos como si lo fuera.

Dicho de otro modo, que puede parecer algo paradójico: lo aparente existe, al menos en cuanto aparente. Así, existe esta pluma y este papel, y la mesa en la que escribo, aunque sólo existan aparentemente, y no existe, ni siquiera aparentemente, una paloma en vez de la pluma y una naranja en vez del papel, y un puñal en vez de la mesa.

M… me dijo algo muy interesante respecto a este tema de lo real y lo aparente: “lo numénico (lo real) es numénico en tanto en cuanto no es percibido, convirtiéndose en fenoménico al ser percibido”. Cuando me lo dijo no estuve muy seguro de que sea lo mismo que yo opino, pero ahora me parece que sí lo es.

Si lo interpreto bien, significa que algo es numénico para nosotros a causa de nuestras limitaciones sensoriales, perceptivas o racionales, es decir, no es fenómeno. Pero esta categoría de numénico es, en cierto modo, un accidente: para un ser del macrouniverso, su propio universo sería fenoménico, y el nuestro numénico. Pero, en definitiva, ambos universos existirían.

Creo, en efecto, que esta es una manera distinta de decir algo que coincide con mi opinión de que sólo existe lo fenoménico, no en tanto que es percibido, sino en tanto que hipotéticamente perceptible (las supercuerdas podrían existir y no ser percibidas jamás, pero hipotéticamente podrían ser percibidas por seres más diminutos que ellas).

Aunque quizá convendría matizar esa frase de que sólo existe lo fenoménico: a mí, más que decidir si esto o lo otro o aquello existe, lo que me interesa es destacar que lo aparente existe. Así que la frase debería ser: “Lo fenoménico existe”, o “lo aparente es tan real como las supuestas esencias incognoscibles”.

Voy a explicar brevemente la modificación de la frase en el siguiente apartado.

(2) LA EXPLICACIÓN DE CÓMO ES UNA COSA NO ES LA EXPLICACIÓN DE LO QUE UNA COSA ES (O AL REVES)
Leyendo un texto acerca de los escépticos, encontré que Demócrito es citado entre sus predecesores -de los escépticos-; a pesar, se añadía, de que proponía un programa dogmático o esencialista:

“En apariencia lo dulce, en apariencia lo salado, en realidad, átomos y vacío”.

No voy a emprender aquí una nueva defensa de Demócrito e incluso admito que es muy posible que tenga razón el crítico, pero a la conocida frase de Demócrito es perfecta para explicar este segundo punto.

Yo creo, en efecto, que lo dulce y lo salado son producto de una determinada composición molecular. En eso estoy de acuerdo con Demócrito. Creo también que las cualidades sensibles dulce y salado dependen del ser percipiente y de la comparación, como decía..(?)
En lo anterior también estoy de acuerdo con Demócrito y con Berkeley.

Ahora bien, en lo que no estoy de acuerdo es en que lo dulce y lo salado sólo sean aparentes. Creo que son producto de la interacción entre una estructura molecular o material y un ser percipiente, pero en cuanto que son percibidos, existen. Y además, la estructura molecular que provoca en un hombre la sensación de lo salado sigue existiendo aunque no siempre haya de provocar la misma sensación (por ejemplo, para un hombre con el paladar quemado, no resultará salado lo que es para mí), incluso, la misma cosa puede parecerle a alguien salada y a alguien dulce.

Pues bien, lo que yo rechazo es el planteamiento esencialista que sostiene que una cosa es aquello por lo que ha llegado a ser o aquello de lo que está compuesta.

Si descomponemos una naranja en moléculas, podremos decir que está compuesta de moléculas, pero no que la naranja es las moléculas, que la naranja no existe y que sólo existen las moléculas. Si dijéramos tal cosa, también podríamos decir que no existen las moléculas, sino sólo los electrones, o las supercuerdas, etc.

Dicho de otro modo: un gajo de naranja no es una naranja. La piel de la naranja no es la naranja. Ahora bien, esto no significa que la naranja sea una entidad mágica.

En definitiva, descendiendo a la manera de una metafísica fisicalista, a través de partículas cada vez más pequeñas no explicaremos qué es una naranja, a lo sumo explicaremos cómo es una naranja. Y aún en el caso de que explicásemos qué es una naranja (aún admitiendo esta concesión lingüística) ello no hará menos real a la naranja.

Al final del punto (1) dije que explicaría por qué es mejor decir “lo aparente es tan real como las supuestas esencias incognoscibles”, que decir “sólo existe lo fenoménico”.

Creo que ya está bastante explicado. Sólo añadiré una cosa: si cogemos una naranja y le quitamos la piel, la pulpa, el jugo, etcétera, nos quedaremos sin naranja. ¿Dónde está la naranja? Alguien dirá: la naranja son los átomos. Pero los átomos no son de color naranja, ni saben a naranja. Otro dirá: la naranja está contenida en la semilla, en el ADN del naranjo, que es distinto al de un almendro. Aún admitiendo eso -que no lo admito-, el ADN de un naranjo, o la semilla, no es esta naranja concreta, así que si la naranja fuese la semilla, ¿qué es todo eso que tiene la naranja y que no tiene la semilla? ¿Acaso no existen todas esas cosas?

Así que no creo que explicar cómo están hechas las cosas sea explicar qué son en esencia las cosas. Relacionado con esto -aunque no directamente con estos comentarios-, diré que no comparto la opinión de que descubrir las causas últimas, por ejemplo las leyes de la naturaleza, sirva para resolver los problemas morales, éticos o políticos del hombre. Hay pensadores que parecen creer que una perfecta explicación del mundo tendrá un efecto redentor sobre la sociedad humana. Yo creo que como mucho -y no es poco- nos servirá para rechazar dogmatismos religiosos o de otro tipo, pero no para indicarnos cómo debemos vivir.

Es no sólo una ingenuidad, sino un absurdo indeseable, pensar que conocer la estructura de la materia nos va a servir para comunicarnos mejor unos con otros. Que un zapato esté o no compuesto de átomos le es absolutamente indiferente a un zapatero (como mucho le servirá indirectamente para adquirir mejores productos, como pegamentos obtenidos en laboratorio).  Como escribí hace años: (???)

Con esto no quiero decir que haya que despreciar los conocimientos científicos, ni mucho menos. No hay nada que me interese más que las cuestiones científicas, excepto la mitología, creo.

Pero si queremos conocer la pintura de Miguel Angel, de nada nos servirá una descripción de los átomos que componen cada uno de sus frescos de la Capilla Sixtina.

Para lo que sí nos servirán los métodos científicos será para limpiar esos frescos y poder conocerlos tal como eran cuando Miguel Angel los pintó.

Con esto termino por ahora con este segundo punto.

(3) NO EXISTEN FUERZAS O PODERES OCULTOS SITUADOS MÁS ALLÁ DEL TIEMPO

Es decir: no existe Dios.

Por supuesto, esto, como todo, es una opinión que puede ser equivocada, pero, ¿para qué fingirse un pudoroso agnóstico? Sinceramente, creo que no existe Dios.

He escrito: “Situados más allá del tiempo”, porque es la única característica que en este momento se me ocurre para distinguir las ideas más o menos místicas de la divinidad de la posibilidad de que existan poderes o fuerzas ocultas para nosotros, pero no por ello trascendentes o misteriosas.

La fuerza gravitatoria era algo así como una fuerza oculta hace doscientos o trescientos años. La luz infrarroja, ultravioleta, los rayos laser o gamma, permanecían también ocultos a nuestros sentidos y a nuestro entendimiento, pero, una vez descubiertos, su estatus ontológico no es distinto del del continente americano cuando fue descubierto por los europeos. Ahora bien, todas las religiones o místicas sitúan a Dios más allá del tiempo, y ninguna de las cosas antes enumeradas se halla en un trastiempo, en una especie de eternidad, etcétera.

 

(4) EL UNIVERSO, LA NATURALEZA O LA REALIDAD NO SE DIRIGE A UN FIN, A UN OBJETIVO DETERMINADO
Es decir, no creo que todos los sucesos del universo tengan carácter teleológico. No creo tampoco en el Eterno Retorno. Por Eterno Retorno entiendo la repetición cíclica exacta del universo, pues el hecho de que el universo se cree y se destruya para volver a crearse no me parece que pueda considerarse eterno retorno, a no ser de manera trivial.

(5) NO CREO QUE EL UNIVERSO CON TODOS SUS HECHOS ESTUVIESE YA PREDETERMINADO DESDE SU NACIMIENTO
Es decir, suponiendo cierta, por ejemplo, la teoría del Big-Bang, no creo que en la remota singularidad inicial estuviese contenido todo el universo actual. Creo, como Martin Gardner, que hay creación auténtica.

(6) NO CREO QUE EN CUALQUIER PARTÍCULA DEL UNIVERSO ESTÉ CONTENIDO TODO EL UNIVERSO
No comparto la idea de Hegel, creo, que dice que conociendo una partícula se podría conocer todo el universo. Tampoco creo en la idea, también de Hegel, que dice que para conocer una partícula hay que conocer todo el universo. Como estas dos ideas parecen contradictorias, supongo que la primera no es de Hegel (a no ser que encajen en la unión de los opuestos hegeliana).

(7) CREO QUE LO QUE SE LLAMA ALMA O MENTE ES RESULTADO DE LA ESTRUCTURA CEREBRAL Y PRODUCTO DE LA EVOLUCIÓN. NO CREO QUE NADA ESPIRITUAL (PENSANTE) SOBREVIVA A LA MENTE DEL CUERPO

(8) En cuanto a la materia, no sé lo que es. Supongo que decir que todo es material es tan cierto y tan inútil como decir que todo es de color o que todo lo que es, es.

Ya he discutido un poco de esto en el comentario a los escépticos. Ahora sólo añadiré algo que grabé en cinta magnetofónica:

“Siempre me ha parecido que las tesis materialistas eran más honestas que las espiritualistas. Y que los filósofos más proclives a un cierto materialismo, que se llamaban a sí mismos o eran acusados de materialistas, eran más honestos, filosóficamente hablando al menos, que los espiritualistas. Naturalmente, esta es una apreciación muy subjetiva y muy discutible, pero casi puedo admitir que sigo opinando del mismo modo y que además hay motivos para opinar de esa manera. El espiritualismo siempre ha estado asociado a argumentos de autoridad y a no querer, negarse a ver, la realidad. Pues bien, a pesar de mi simpatía por el materialismo, ya hace algún tiempo, pero especialmente desde los últimos meses del año pasado, me he referido despectivamente a un cierto materialismo que he calificado como ‘grosero’. Ejemplos de ello son quienes dicen que el único conocimiento válido es el expresado mediante fórmulas lógicas o físicas (fisicalismo), etcétera. Este tipo de tesis me parecen bastante absurdas.


[Escrito en 1990 o antes]
Este texto es una sección al comentario dedicado a Sexto Empírico y los escépticos, y precede a la lectura de La Polémica del materialismo. Es una anotación apresurada en un cuaderno de estudio y por eso su expresión es a menudo cortante o falta de matiz. Además, faltan algunas citas que no sé si podré localizar ahora.

Metafísica
¿Cómo es el mundo?

[pt_view id=”a2a6ee47y5″]


cuadernodefilosofia

Entradas de filosofía que no se clasifican en ninguna sección específica.

[pt_view id=”a2a6ee47y5″]