Literatura, filosofía y política

|| Franz Brentano \6

Lev Tolstoi

Franz Brentano, tras lamentar que la filosofía se haya alejado en siglo XIX del camino en el que avanzaba al lado o al menos cerca de la ciencia, opina que se descubre un gran interés por la filosofía en el auge de literaturas como la de Tolstoi o Ibsen, y también en Goethe, en cuyo Fausto, el autor expone como filósofo sobre todo una concepción del universo entero.

Y sin duda es cierto que muchos de los mejores filósofos de mediados del siglo XIX y principios del XX fueron los novelistas: Balzac, Dostoievsky, Tolstoi, Proust, Flaubert, Merimee.

Anuncia también Brentano el posible dominio de Rusia sobre el mundo (en lo que hasta cierto punto acertó), y analiza varias épocas históricas en relación con la filosofía, especialmente Roma.

No considera el Estado o la comunidad como un ente metafísico-político y recuerda que tampoco lo consideraban así Leibniz o Aristóteles, para quien “el Estado tiene por fin conformar la vida del hombre de la manera más noble y más feliz”. También para Brentano la misión del Estado es “la felicidad y perfeccionamiento de sus propios ciudadanos”.

Tampoco hace falta decir, que si decidí resaltar en mi lictura esta opinión de Brentano es porque estaba de acuerdo, como lo sigo estando ahora. Hay que incluir en esa felicidad, por supuesto, el hecho de que el estado impida también que esos ciudadanos se maten unos a otros (incluso aunque parece que muchos de esos ciudadanos serían muy felices si pudieran hacerlo), lo que se podría contar en el aspecto del “perfeccionamiento” al que alude Brentano.

 

Continuará…


[Escrito antes de 1993]

NOTA en 2016: escribí estos textos, como notas personales, una especie de fichas de filósofos que iba leyendo, antes de 1993, es probable que en 1987 o quizá en 1990, no sé si antes o después de estudiar Filosofía. Su carácter de notas personales hace que la redacción sea pobre y tenga poco interés, excepto para mí mismo en el estudio de la evolución de mi pensamiento. Pero iré subiéndolo poco a poco aquí y quizá comente alguna cosa que se me ocurra. El texto en marrón lo he añadido ahora. No tiene ninguna intención de ser una presentación válida o rigurosa del pensamiento de Brentano. A partir del capítulo 4, las notas en otro color son del año 2017.


Franz Brentano

Las cuatro fases de la filosofía

|| Franz Brentano /1


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Kant, la décadence

|| Franz Brentano \2


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Crítica de Kant por Brentano

|| Franz Brentano \4


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Crítica de Hegel por Brentano

|| Franz Brentano \5


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Elogios y críticas

|| Franz Brentano \3


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Literatura, filosofía y política

|| Franz Brentano \6


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cuadernodefilosofia

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Originally posted 2017-05-13 01:03:03.

Lo mismo de siempre y las variaciones

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Property Release: No 1970s MAN FATHER SITTING IN CHAIR WITH THREE CHILDREN READING BOOK

Mientras que los niños desean leer siempre el mismo cuento, los adultos suelen necesitar constantes novedades.

Incluso en la Edad Media y en los tiempos en los que se consideraba que no había que innovar, sí que se pasaba el tiempo, sin embargo, proponiendo nuevas variaciones sobre los temas de siempre.

2019: el título se refiere a la recomendación que se hace a quienes presentan nuevos formatos televisivos: “Tiene que ser algo nuevo pero, al mismo tiempo, lo mismo de siempre”.


[Publicado en 2007]

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Originally posted 2007-08-28 12:02:24.

Teología de Rosenzweig

Los argumentos de Yehuda Halevi y David de Dinant  en relación con las tres sustancias por ejemplo, mundo, alma y Dios), se propusieron en una época en la que la teología no sólo era el cauce por el que corría cualquier filosofía, sino su guardiana y dura madrastra, que no la dejaba andar sin las muletas de la credulidad religiosa.

Las filosofías de Halevi y Dinant son, en su momento y con tales limitaciones, admirables, pero en 1917, el que Rosenzweig proponga ideas semejantes es parecido a filosofar desde una torre sin ventanas y no darse cuenta de que allá fuera el mundo ya no es el mismo, de que ya no podemos plantear un esencialismo o sustancialismo que exige al lector aceptar una distinciones filosóficas aristotélico-medievales.

Algunos de los comentadores de Rosenzweig señalan que Rosenzweig iba contra el pensamiento de su propia época de manera radical, pero la mayoría obvian el asunto, como si ni siquiera se dieran cuenta. Es cierto que se puede decir: “Un buen pensador no debe dejarse dominar por el espíritu de su época (la Weltschaung) porque ese espíritu a menudo es tan perecedero y transitorio como otras modas de la época”. Eso es cierto y Rosenzweig podría decir: “Es que yo no hago mi tarea filosófica desde un rincón del siglo XX, sino desde la eternidad”.

La respuesta a eso es que la fuente de su pensamiento también era epocal: procedía de los textos sagrados hebreos y cristianos y de la filosofía hebrea medieval, con toques de cristianismo de Agustín y algunas gotas del Islam. Épocas en las que el pensamiento estaba tan al servicio de las estructuras sociales dominantes, como en la época de Bismarck que él critica. El propio Rosenzweig lo dice con claridad, aunque no parece darse por aludido:

“Cuando el edificio de un mundo se desmorona los pensamientos que lo idearon, que lo entretejieron, se convierten también en ruinas, quedan sepultados bajo los escombros” (Rosenzweig en Hegel und der Staat).

Rosenzweig, por otra parte, reconocía la mayor influencia judía en su pensamiento, pero consideraba que las tres religiones del libro eran tres tonalidades de una misma voz, aunque sentía cierto desprecio hacia el Islam por ser una religión “construida”. Todas lo son, por supuesto, pero es cierto que Mahoma definió el Islam paso a paso con precisión de estadista y que escribió el Corán a la medida de sus intereses, a veces cambiantes, de ahí los cambios y contradicciones, que obedecen a los de la vida de Mahoma. Posiblemente lo mismo hicieron, si es que existieron y no se trata de figuras legendarias, Abraham y Moisés, casa uno con una nueva versión de una antigua religión.

Continúa en Cómo interpretar a Rosenzweig

 


Franz Rosenzweig

Rozenzweig y David de Dinant

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Cómo interpretar a Rosenzweig

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Teología de Rosenzweig

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cuadernodefilosofia

Entradas de filosofía que no se clasifican en ninguna sección específica.

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Originally posted 2017-04-09 20:28:51.

Cosas que he aprendido del budismo

buda

Del budismo, en sus muy diferentes versiones, he aprendido muchas cosas. Anoto aquí algunas de las que recuerdo.

1. No se cura uno leyendo el prospecto, sino tomando la medicina.

Es el consejo fundamental que se debe aplicar… a cualquier consejo. Señala la importancia de la acción, no sólo del conocimiento. Conocer la solución a un problema no implica haberlo solucionado: además hay que aplicar esa solución.

Buda-gandara

Lo paradójico es que, del mismo modo que sucede con muchos consejos concretos, este consejo acerca de los consejos también suele ser elogiado pero no seguido. Todo el mundo se puede poner de acuerdo en la importancia de aplicar y no solo entender los remedios, pero también todo el mundo parece olvidarse casi siempre de llevarlo a la práctica.

Muchas veces el remedio está al alcance de la mano, pero en vez de tomarlo, preferimos seguir lamentándonos.

Debo admitir que no estoy seguro de que esta idea pertenezca al budismo porque la expresión “prospecto” no me suena muy budista, pero quizá lo que sucede es que lo he cambiado yo, o que lo he leído en un libro moderno acerca del budismo.

2. Si tienes un pozo de agua y empiezas a echar piedras, al final ya no podrás sacar agua.

En consecuencia… Si quieres volver a tener agua, tendrás que ir sacando piedras. Puedes ir más lento o más rápido, pero has de sacar más piedras de las que eches.

El budismo relaciona esto con la reencarnación: uno va mejorando vida tras vida. Esa es precisamente la gran responsabilidad individual de una creencia sensata en la reencarnación: eres tú quien creas tu próxima vida. La idea no es sólo budista, sino también hinduista y jainista, pues casi todas las filosofías indias aceptan la reencarnación.

Como es obvio, se trata de una responsabilidad mucho mayor que la que propone el cristianismo, puesto que no se limita a una sola vida, a mejorar en el transcurso de esta existencia particular, sino que afecta a toda la cadena de reencarnaciones.

Es cierto que estamos determinados por lo que hicimos en vidas anteriores, pero también lo es que con nuestros actos presentes influiremos en nuestras vidas futuras. Para el cristianismo no son las vidas anteriores las que nos condenan fatalmente, sino tan sólo dos de ellas: la de nuestros primeros padres, Adán y Eva. Para el cristianismo somos pecadores por lo que hicieron los dos primeros seres humanos. Se podría decir que el cristianismo cree en la reencarnacion del pecado de la especie, como una infección de nuestro código genético. La única posibilidad de enmienda que está a nuestro alcance es conseguir en nuestra vida presente el perdón de Dios, lavar esa mancha del pecado de Adán y Eva, pero el resto de hombres y mujeres seguirán contaminados. 

Como no creo en la reencarnación, tampoco creo en las vidas anteriores (y tampoco en las posteriores). Por lo tanto, tan solo puedo aplicar esta idea budista al transcurso de mi propia vida y a la construcción de mi propia personalidad a través de los años. A partir de cierta edad, la persona que somos ha sido creada por la persona que hemos sido, del mismo modo que nuestro Yo futuro lo estamos creando ahora. Puro sentido común, pero del que solemos olvidarnos. Sobre este asunto escribí hace tiempo un ensayo: Acerca del karma.

Budafotos-chengdu-buda-leshan-008

3. No puedes salvar al mundo si no te salvas primero a ti mismo

Quizá sea posible hacer las dos cosas a la vez, pero es dudoso.

A mí me gusta decir que tal vez no he reducido el número de los malvados con mi poca actividad a favor de los demás, pero que tampoco lo he aumentado. Se podría decir que he restado dos malvados al cómputo total.

Sea el número de malvados: x

Si a ese número me sumo yo, sería: X+1

Sin a ese número me resto yo: x-1

Diferencia en el segundo caso (x+1) respecto al primero (x-1): 2 (es decir, el número de malvados se reduce en dos unidades).

Pero tampoco es seguro que yo no esté ya (sin saberlo) en el número de los malvados, lo que invalidaría mi estupendo cálculo.

Naturalmente, con lo de salvarse uno o salvar al mundo me refiero a casos en los que alguien predica para los demás lo que él no es capaz de hacer, desde un punto de vista moral o ético. Como es obvio una persona podría no salvarse y sí salvar al mundo, por ejemplo desacativando una bomba nuclear pero muriendo en el intento, algo que hicieron muchos trabajadores y mineros en Chernobyl.

Mineros de Chernobyl

4. La igualdad básica entre todos los seres.

El budismo se opone a las castas que acepta el hinduismo y las otras escuelas de la India, excepto el jainismo, que va todavía más lejos que el budismo en su rechazo a las castas, y también en la defensa de las mujeres y de los animales (hay que recordar, para quien le sorprenda ver a los animales tan cerca de las  mujeres, que algunas escuelas ortodoxas indias han llegado a sostener que reencarnarse en mujer es peor que reencarnarse en perro).

5. No creas en nada de lo que te digan sin haberlo pensado por ti mismo antes, ni siquiera en lo que te digo yo (Buda)

Esta es una de las primeras cosas que leí que dijo Buda. Un buen consejo para librarse de muchos dogmas de los propios budistas y de los desvaríos de sus mil y una escuelas y variantes, que a veces son completamente absurdos, como el budismo tibetano mágico del Dalai Lama (en el que el actual Dalai Lama no parece creer mucho).

6. Las acciones tienen consecuencias. Cambiar la manera de actuar cambia la manera de pensar.

Esto tiene relación con las piedras y el pozo, y se opone a las ideas deterministas que basan la personalidad en genes, traumas infantiles y cosas parecidas.

El budismo es muy determinista por un lado, porque tu vida depende de las anteriores, pero también es indeterminista, puesto que puedes cambiar tus vidas futuras, como he dicho antes.

Insisto en que yo todo esto lo aplico a la vida presente, ya que no creo en una vida de ultratumba ni en la reencarnación (a no ser en gusanos).

Como se ve, se puede orientar el peso de la influencia de nuestras acciones teniendo en cuenta lo que han sido esas acciones: el pasado nos determina a través de recuerdos, traumas, memoria;  o mirando hacia lo que puede llegar ser: determinamos o influimos en nuestro futuro actuando, haciendo).

Esta es una dicotomía que establece también un equilibrio interesante entre el pesimismo y el optimismo:

“Soy así por culpa de…” frente a “Seré así gracias a….”

Estas ideas coinciden también con muchas ideas de Paul Watzlawick y la llamada terapia sistémica dentro de la psicología cognitiva), que propone cambiar el comportamiento en vez de lamentarnos continuamente por lo que hemos hecho: “Cambia tu manera de actuar y cambiará tu manera de pensar, tu manera de sentir y sobre todo tu manera de pensar qué es lo que debes pensar.”

También me recuerda ideas de Krishnamurti y su insistencia en el ahora y en la inexistencia del tiempo, que tomadas a la letra son un absurdo, pero entendidas con moderación y algo de imaginación son interesantes. 

Se podría decir que el psicoaanáalisis es judeo cristiano, con su insistencia en el peso del pasado (del pecado de Adán, de los traumas infantiles), mientras que el budismo es más bien cognitivo, al sugerir que nuestra actividad presente influirá en nuestro comportamiento y felicidad futuras.

7. Las cuatro nobles verdades del budismo, pero en especial dos de ellas:

1. Existe el dolor
3. Existe un remedio contra el dolor.

Las otras dos verdades son: 2. Que existe una causa del dolor (o malestar) y 4. Que el Octuple Noble Sendero es el remedio al dolor o malestar.

Interpretado con cierta flexibilidad y eligiendo las escuelas budistas que más me gustan, sí me parece que el Octuple Sendero es un buen remedio, quizá no universal, pero sí efectivo en muchos aspectos de la vida:

  1. Sabiduría o discernimiento (pañña): Entendimiento Correcto (samma-ditthi), Aspiración Correcta (samma-sankappa).

  2. Moralidad o virtud (sila): Habla Correcto (samma-vaca), Acción Correcta (samma-kammanta), Modo de Vida Correcto (samma-ajiva).

  3. Concentración (samadhi): Esfuerzo Correcto (samma-vayama), Atención Correcta (samma-sati), Concentración Correcta (samma-samadhi). (tomado de Wikipedia)

8. Si tienes un problema y a eso añades la preocupación por tener un problema, entonces tienes dos problemas.

El primer problema a veces se puede solucionar, otras no. El segundo problema se puede casi siempre eliminar o suavizar, y muchas veces es el peor de los dos. La solución de ese segundo problema casi siempre coincide con la segunda noble verdad del budismo: “El origen del sufrimiento es el anhelo o deseo”.

Este segundo problema es casi siempre psicológico: Eliminarlo no tiene por qué solucionar el primer problema, pero sí puede suponer un gran alivio. Como digo, en algunos casos el problema que más nos inquieta es el segundo, el derivado, el psicológico, pero no siempre, como es obvio.

Buda-asceta

9. No se debe buscar la salvación ni mediante la multiplicación de los placeres más groseros (riqueza, poder, gula…) ni mediante el sacrificio y las penalidades.

Eso es algo que al parecer descubrió Buda tras vivir primero como un príncipe y después como un ermitaño que castigaba su cuerpo. Tras años de sufrimiento se dio cuenta de que maltratar su cuerpo era absurdo y no conducía a nada, así que renunció a tales prácticas.

Como se ve, he aprendido ciertas cosas del budismo de una manera muy particular y mi interpretación de la doctrina que tal vez creó Buda es muy discutible. Como todo el resto de interpretaciones del budismo.


Para quien le interese saber cuáles son las cuatro nobles verdades del budismo:

  1. Toda existencia es sufrimiento (duḥkha).
  2. El origen del sufrimiento es el anhelo (o deseo, sed, “tanhā“).
  3. El sufrimiento puede extinguirse, extinguiendo su causa.
  4. Para extinguir la causa del sufrimiento, debemos seguir el Noble camino óctuple.

[Publicado por primera vez el 17 de julio de 2003. Revisado en 2019. Revisado de nuevo en 2019]

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Originally posted 2003-07-17 12:01:32.

Herrare humanum est

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“Herrare humanum est”

 

Un boceto que hice para la que iba a ser la portada de mi blog Herrare Humanum est, que publiqué en abril de 2010. Sé que algunas personas no han llegado a entender el chiste, así que conviene advertir que no sólo hay un chiste, sino al menos dos y quizá un triple sentido.

El pequeño icono que al final publiqué en la cabecera de mi sitio web:

herrare

Y algunas otras pruebas en color:

herrarehumanumest
herrarehumanumestblog

 


cuervoicono

En esta página tienes todos los enlaces a las historietas de Craven que he publicado desde 2004 y también a las aventuras de Craven y Cuervo imaginadas y dibujadas por otras personas. Y también enlaces a algunas curiosidades relacionadas con los dos personajes.

[ Si buscas otras páginas de cómic alojadas en danieltubau.com (CravenFilocomic o artículos acerca del cómic) , en esta entrada las tienes todas: El Noveno Cielo]

AVENTURAS

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FELICITACIONES Y RAREZAS

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Historietas de CRAVEN INTERACTIVO

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CRAVEN VISTO POR…

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ACERCA DE CRAVEN

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Originally posted 2014-06-08 13:16:32.

Teorías narrativas: cómo encontrar lo que tú mismo has puesto

ThreeActs

En la situación actual de la teoría audiovisual (2010) nos encontramos ante un panorama en el que los analistas (tanto los académicos como los autores de manuales) encuentran en las obras que analizan exactamente lo que andaban buscando. Ello se debe a que en los últimos 30 años los guionistas de Hollywood y de la televisión convencional han puesto en sus guiones lo que los teóricos (en este caso los autores de manuales) les dijeron que tenían que poner.

el-manual-del-guionista-syd-fieldEs un ejemplo curioso de cómo la realidad del guión (de los guiones que se han escrito y se han convertido en películas) puede imitar los caprichos de la teoría. O si se prefiere, de cómo la amplitud del mundo real puede reducirse a la un mundo teórico concreto y limitado.

Naturalmente, los teóricos dijeron en su momento que sus teorías procedían, no de un ejercicio de imaginación caprichoso, sino de la observación de la realidad audiovisual y del análisis de películas de éxito o prestigio, pero lo cierto es que eligieron las que mejor se adaptaban a su prejuicio teórico previo. Probablemente, todavía nadie ha investigado realmente a fondo qué estructura existe (si es que existe alguna) en los guiones y películas desde que existe el cine y la televisión. Sería una obra monumental, que habría que emprender suspendiendo el juicio a la manera escéptica, es decir dejando de lado, al menos por un momento, todo esquema previo.


NOTA en 2012

Al parecer, Kristin Thompson llevó a cabo un análisis desapasionado de la estructura cinematográfica y llegó a la conclusión de que, en contra de la opinión general, en casi todas las películas se podían distinguir, de manera más o menos clara, cuatro actos, en vez de los tres actos canónicos que aceptan los autores de manuales, desde Syd Field a Robert McKee.


NOTA EN 2017

Como es obvio, desde 2010 las críticas a las teorías estructuralistas dogmáticas han hecho que la mayoría de los guionistas y teóricos del guión acepten lo arbitrario de aquellas estupendas teorías. Yo mismo he hablado de ello en mis libros El guionista del siglo 21 y El espectador es el protagonista, donde he insistido en el error de querer convertir a los guionistas en analistas de estucturas en vez de en creadores de estructuras. Sucede, por otra parte, que el método aplicado para esos análisis estructurales dejan mucho que desear y muestran que sus autores están por completo desconectados de cualquier método fiable de observación y que sus conclusiones distan mucho de cumplir los estándares más elementales de la ciencia. No se les puede exigir que conozcan algunas nociones elementales de filosofía de la ciencia, pero al menos sí que moderen el tono dogmático de sus muy discutibles afirmaciones.


[Publicado el 4 de septiembre de 2010]

Originally posted 2012-12-14 18:26:20.

Percepción y hologramas

Quizá el cerebro sea como un holograma, pero nuestros sentidos no pueden captar imágenes hologramáticas, sino sólo en dos dimensiones (no podemos mirar detrás).
O quizá sí… si miramos un objeto desde todos los puntos de vista.


Cómo es el mundo

Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2


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CÓMO ES EL MUNDO: una realidad cambiante

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. Punto

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¿Existe el movimiento? || Zenón de Elea

Cómo es el mundo /3 ||Enciclopedia de Filosofía de bolsillo Mosca y Caja


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Percepción y hologramas

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Aquí puedes ver casi todas las entradas relacionadas con la ciencia. Otras referencias científicas pueden estar en páginas dedicadas a la filosofía, el cine o cualquier otra cosa imaginable, por lo que, en tal caso, lo mejor es que uses el buscador lateral, con palabras relacionadas con el tema que te interese.

  CUADERNO DE CIENCIA

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Originally posted 1993-11-28 12:02:04.

El guionista debe trabajar para que su trabajo no se note
Paradoja nº4


 

La mejor técnica narrativa es la que no se nota, del mismo modo que la mejor puesta en escena es la que no se percibe (véase «La secuencialidad sin secuencias»). Excepto, claro está, que el guionista desee hacerse notar en algún tipo de propuesta de lenguaje y metalenguaje. (Las paradojas del guionista, 338)

En el capítulo mencionado (“La secuencialidad sin secuencias”) hablo acerca de la evolución de la teoría cinematográfica, desde el montaje ideológico e idealógico (por ideología y por ideas) como rasgo que define al cine, hasta el montaje invisible del Hollywood clásico, en el que el espectador  no percibe el trabajo técnico porque la historia le va dirigiendo con tal trasparencia y fluidez que no piensa en el esfuerzo que hay debajo. Y también hablo de la reivindicación de la puesta en escena por la nouvelle vague francesa.

Gustave Flaubert

Gustave Flaubert

Gustave Flaubert trabajaba horas y horas escribiendo sus libros, pues como él mismo decía: “Los libros no se hacen como los niños, sino como las pirámides, con un diseño premeditado, y añadiendo grandes bloques, uno sobre otro, a fuerza de riñones, tiempo y sudor.”

Flaubert también opinaba que todo ese trabajo era necesario precisamente para que no se notara el trabajo: era de mal gusto que el lector viera en el libro las gotas de sudor del escritor.

De todos modos, hay escritores que se esfuerzan y sufren más que otros cuando escriben, y sé que André Gide aventuró que el problema de Flaubert no eran las palabras, sino el detestable clima de la región en la que vivía:

“El creía que estaba luchando contra las palabras, cuando en realidad luchaba contra el cielo; y es posible que en otro clima, exaltado su espíritu por la sequedad del clima, hubiese sido menos exigente, o hubiese obtenido los mismos resultados sin tanto esfuerzo”.

Pero, volviendo a la percepción que el lector o espectador tiene del trabajo del escritor o del guionista, al leer un libro o ver una película, esto no sólo se debe a que vea “las gotas de sudor”.

 

El autor omnipresente

Muchas veces, cuando el espectador percibe al autor o a los autores (pues el cine es una obra colectiva), ese hecho viene asociado a cierta pretenciosidad o fatuidad: el autor quiere hacerse notar y proclamar lo listo que es. Y, claro, hay pocas cosas más vulgares y fatigosas que la presunción explícita. Ante la presunción, nos vemos obligados a reflexionar, no ya acerca de lo que nos están contando, sino acerca de si esa persona que nos lo cuenta tiene suficientes razones para creerse tan lista. Hay directores muy capaces que echan a perder sus películas debido a su obsesión por dejar claro que son extremadamente inteligentes, inusualmente revolucionarios o increiblemente sofisticados. No sólo quieren contarnos una estupenda historia, sino que quieren dejar claro que es a él y no a otro a quien se le ha ocurrido. Uno de los casos más notables en el cine actual es, al menos para mi sensibilidad, Lars von Trier, que hace sus películas planteando al espectador siempre la misma pregunta implícita: “¿Verdad que soy un genio?”. A mí me resulta difícil disfrutar de su cine no porque él me caiga bien o mal, sino porque parece insistir a lo largo de toda la película en decir: “Aquí estoy, ¿qué piensas de lo que pienso y de cómo te lo estoy contando?”. La verdad es que no creo que Lars von Trier tenga una manera de pensar especialmente interesante, sino que me parece más bien tópica, así que su presunción exagerada estropea el disfrute de sus películas. Sus rasgos de ingenio, como en el simpático planteamiento inicial de Dogville, pronto quedan anulados por su temperamento obsesivo.

Lars von Trier

Lars von Trier con su cámara, o a la inversa

Las normas de Dogma 95, que Lars von Triers creó junto a Thomas Vintenberg, en realidad no sirven, como puede parecer a primera vista, para lograr un cine más realista o más natural, o para quitar protagonismo al director, sino para todo lo contrario: para hacer notar al espectador que ahí detrás hay siempre un director, aunque no firme la película (todos sabemos quién es el autor de cada película de Dogma, aunque no figure en los créditos).

Cuando von Triers decide usar la cámara en mano, no es para huir de la artificiosidad del trípode y los planos medidos, sino para que se note nuevamente que hay alguien detrás de la cámara: su movimiento constante nos revela esa presencia. Es como si alguien nos invitara a ver un paisaje a través de una ventana y estuviera al mismo tiempo cambiando el marco de la ventana, poniéndo persianas, cortinas, filtros de colores, quitándolos, o reduciendo y ampliando el marco. Está claro que en tal situación el paisaje sería lo de menos. Ya no veríamos el paisaje a traves de una ventana, sino a traves de una ventana. A pesar de que lo que propone Dogma 95 parece una sana vuelta a la sencillez del neorrealismo italiano, es en realidad lo contrario, excepto en algunos casos de directores de Dogma 95 menos pedantes o pretenciosos.

Al tener en cuenta casos como el anterior, o los de esos escritores “literarios” que en cada frase están haciendo notar al lector que no dejan de consultar el diccionario para buscar el sinónimo preciso, me reafirmo en lo que expresa la paradoja: “Un buen guionista debe trabajar para que su trabajo no se note”.

También creo que la paradoja se debe aplicar a muchas situaciones de guión en las que los personajes no parece que digan lo que piensan, sino lo que piensa el guionista, algo demasiado frecuente. A menudo cuento la anécdota que me sucedió cuando dirigía un programa de payasos llamado Trilocos. Un guionista envió un guión en el que uno de los personajes, Chifo, se enfadaba con sus compañeros y les decía: “¡Si es que sois de la piel del diablo! ¡Pareceis carteros!”

La referencia a los carteros en un contexto así habría desconcertado al espectador, que se habría preguntado qué le había pasado a Chifo con los carteros. Como es obvio, el que había tenido graves problemas con los carteros no era Chifo, sino el guionista.

En Balas sobre Broadway hay una escena en la que los actores se ven en esa situación tan frecuente en la que su texto no refleja al personaje sino al autor:

 [vimeo]http://vimeo.com/13186444[/vimeo]

Balas sobre Broadway, de Woody Allen

 

Y sin embargo…

Creo que la idea de que el trabajo del guionista no se debe notar es una propuesta muy interesante. Sin embargo, el placer que yo obtengo al revisar Las paradojas del guionista consiste en intentar refutarme a mí mismo, o al menos matizar algunas cosas, o descubrir nuevos significados y maneras de entender las cosas. No hay nada más fatigoso que repetirse a sí mismo una y otra vez, así que buscaré algunos argumentos a favor de que se note el trabajo del autor. Estoy seguro de que existen muchos ejemplos en los que el hecho de que se note al autor detrás de la obra es interesante. En parte podemos pensar que cualquier película de metalenguaje cae a propósito en este defecto, y muchas de ellas son estupendas, como Fellini Ocho y medio, La noche americana de Truffaut, o Adaptation, de Spike Jonze y Charlie Kaufman. También hay cuentos y novelas en las que el autor está siempre presente y muchas de ellas son, en mi opinión, maravillosas, como Tristam Shandy, de Sterne, Jacques el fatalista, de Diderot, o Si una noche de invierno un  viajero, de Italo Calvino. El caso más extremo sería el de todo un género que gira única y exclusivamente alrededor del autor de la obra: las autobiografías.

Sin embargo, en todos estos casos del metalenguaje o lo autobiográfico, el lector o espectador se encuentra ante una propuesta explícita: “Voy a hablar de mí mismo”. Es una propuesta quizá egocéntrica, pero no tramposa. ¿En qué casos, entonces, violar la norma de que no se note el trabajo del autor puede dar como resultado una obra interesante? Supongo que en muchas ocasiones eso será muy subjetivo: dependerá de que nos caiga bien el autor en cuestión, que nos parezca interesante su obsesión por mostrar lo listo que es. En algunos momentos he sentido esa atracción hacia algunos célebres ególatras, como Dalí o Godard, que en otros momentos también me han parecido insoportables. Pero me gustaría encontrar algún ejemplo, que estoy convencido de que existe, de un autor cuyo trabajo se note, pero no a causa de su egolatría, sino a causa de una decisión narrativa, o simplemente a causa de su torpeza y que, al mismo tiempo, resulte interesante. Ahora mismo se me ocurre un ejemplo interesante, pero lo dejo para otro momento.

 ******

Más sobre este tema en El guionista a la búsqueda del espectador

********

LAS NORMAS DE DOGMA 95

VOTO DE CASTIDAD

Juro que me someteré a las reglas siguientes, establecidas y confirmadas por:

  1. El rodaje debe realizarse en exteriores. Accesorios y decorados no pueden ser introducidos (si un accesorio en concreto es necesario para la historia, será preciso elegir uno de los exteriores en los que se encuentre este accesorio).
  2. El sonido no debe ser producido separado de las imágenes y viceversa. (No se puede utilizar música, salvo si está presente en la escena en la que se rueda).
  3. La cámara debe sostenerse en la mano. Cualquier movimiento -o inmovilidad- conseguido con la mano están autorizados.
  4. La película tiene que ser en color. La iluminación especial no es aceptada. (Si hay poca luz, la escena debe ser cortada, o bien se puede montar sólo una luz sobre la cámara).
  5. Los trucajes y filtros están prohibidos.
  6. La película no debe contener ninguna acción superficial. (Muertos, armas, etc., en ningún caso).
  7. Los cambios temporales y geográficos están prohibidos. (Es decir, que la película sucede aquí y ahora).
  8. Las películas de género no son válidas.
  9. El formato de la película debe ser en 35 mm.
    1. El director no debe aparecer en los créditos.

¡Además, juro que como director me abstendré de todo gusto personal! Ya no soy un artista. Juro que me abstendré de crear una obra, porque considero que el instante es mucho más importante que la totalidad. Mi fin supremo será hacer que la verdad salga de mis personajes y del cuadro de la acción. Juro hacer esto por todos los medios posibles y al precio del buen gusto y de todo tipo de consideraciones estéticas.

Así pronuncio mi voto de castidad.

Copenhague, Lunes 13 de marzo de 1995.

En nombre de Dogme 95,

Lars von Trier – Thomas Vinterberg

 

*****

[2010]

 

Originally posted 2012-06-05 16:06:42.

Sobre la construcción de sistemas filosóficos

Cuando discutía la opinión de Descartes de que había que partir de unos primeros principios para deducir de ellos todas las cosas (Modos de conocimiento en Descartes) me interesaba llegar a un punto que el propio Descartes señala: muchos sistemas filosóficos acaban convirtiéndose en un dogma al que adaptar cualquier nueva idea. Eso sucedió con el aristotelismo, al que Descartes se opuso[1]2012. Descartes, por supuesto, considera que su sistema no cae en este error porque es el sistema correcto.

Mi desconfianza hacia los sistemas se debe a varias razones. Una de las más importantes es que si eliges un sistema falso, un sistema incorrecto, si partes de unas reglas rígidas para examinar la realidad, corres el  peligro de echar a perder toda tu investigación. No una parte de lo que descubres, sino todo. Si tus consecuencias o deducciones se basan en principios falsos, casi con toda seguridad esas deducciones serán falsas también (las correctas lo serán por mera casualidad, no porque se basen en esos principios).

Se me puede replicar que, si pienso así, no sería posible encontrar cosas ciertas en los textos de cualquier filósofo, por ejemplo Descartes, que haya adoptado un sistema que después se ha demostrado erróneo.

A esto respondo que es posible hallar razonamientos correctos e ideas  interesantes y brillantes en filósofos que defendieron un sistema filosófico que hoy carece de crédito alguno. Y es posible por varias razones:

1) La ya mencionada casualidad: en ocasiones, filósofos y científicos han descubierto algo importante sin darse cuenta, o creyendo que se trataba de otra cosa.

2) Porque a veces los filósofos primero piensan y luego adoptan un sistema, y no a la inversa, de tal modo que sus investigaciones pueden seguir siendo correctas, válidas o interesantes incluso cuando no nos parezca correcto el modo en que tales investigaciones han sido explicadas por el propio filósofo.

3) Porque a menudo los filósofos no siguen el sistema que dicen seguir.

4) Porque a veces el error de un filósofo nos enseña más que sus aciertos.

En consecuencia, sólo  aquellos que siguen rígidamente sistemas consideran inútil el trabajo de los demás pensadores (ya se trate o no de constructores de sistemas).

Para terminar por ahora con este tema: opino que los filósofos que siguen sistemas rígidos acaban actuando y razonando del mismo modo que las personas que adoptan una filosofía dogmática: al final son incapaces de ver las cosas que se tienen ante sus mismos ojos. Y lo que es peor,  se niegan  a verlas, se niegan a contemplar, examinar o escuchar cualquier hecho que contradiga su dogmática ideología o su  rígido sistema. Eso les hace inventar explicaciones ad hoc cada vez más grotescas para justificar todas esas incompatibilidades.

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[Explicaciones ad hoc: en el buen sentido, explicaciones adecuadas a uan situación concreta. En el mal sentido, que es el que yo empleo aquí, explicaciones sacadas de la manga, inventadas para salir del paso, para resolver de manera chapucera un problema inesperado o no previsto por una teoría]

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[martes 9 de enero de 1990]

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Originally posted 1990-04-11 16:25:47.

Notas   [ + ]

1. 2012