La divisibilidad

divisible

En el Punto 26 de Principios de la filosofía dice Descartes:

“La cantidad es indefinidamente divisible”.

Esto puede parecer probable, pero es un tema difícil en sus dos alternativas, puesto que es casi igual de inconcebible la divisibilidad infinita como [también la existencia de] una partícula indivisible.

En otra parte he hablado en algún lugar de la posibilidad de una partícula indivisible en la realidad pero divisible mediante la razón.

 

NOTA 2015
No sé ahora a qué lugar me refería en el que he escrito acerca de esa partícula divisible mediante la razón pero no en la realidad, pero supongo que es algo perfectamente concebible. Por ejemplo, si imaginamos una partícula subatómica que no pueda ser dividida ni con toda la fuerza concentrada del resto del universo. Podría ser, me parece, una imposibilidad física pero no inimaginable: es decir, podríamos distinguir partes en esa partícula, pero no ser capaces de dividir esas partes. Supongo que en aquel texto me refería yo a algo parecido.


PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA DE DESCARTES: Aviso preliminar

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Originally posted 1990-05-09 12:02:16.

La Gran Luz

|| El día de los trífidos, por Iván Tubau /1

En 1970, mi padre, Iván Tubau, comenzó una adaptación al comic de El día de los Trífidos, la legendaria novela de John Wyndham. La adaptación quedó incompleta e inédita, así que este es su estreno mundial. La historieta está firmada con su seudónimo “Pastecca”.

 

[En la tercera viñeta quizá no se lee bien el texto: “UNOS TENÍAN MUCHO “]

Continuará…


 

 

ENTRADAS PUBLICADAS EN “EL NOVENO CIELO”

Will Eisner

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PASTECCA

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Alfonso Azpiri

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El almanaque de Taniguchi

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El noveno arte

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La guerra de Alan

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Will Eisner y Orson Welles

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EL NOVENO CIELO

CÓMIC E ILUSTRACIÓN


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Suehiro Maruo y Lunatic Lovers

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Poema a Fumetti, de Dino Buzzati

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Pyongyang, de Guy Delisle

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PASTECCA… ataca de nuevo

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¿Qué es el Trund?

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Si buscas otros cómics alojados en danieltubau.com (Craven, Mosca y Caja, Filocomic…) visita esta entrada: El Noveno Cielo (cómic e ilustración).

Originally posted 2011-06-02 21:25:23.

Cómo no ser un cenizo
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /7

En La búsqueda de la felicidad comparé tres textos escritos por Casanova, Lichtenberg y Darwin acerca de la búsqueda de la felicidad. Reconozco que siento una gran afición por los pensadores que se muestran optimistas y que me aburren los depresivos y cenizos. No voy a negar que yo mismo he sido muy depresivo, pero espero que nunca cenizo. El cenizo es aquella persona que no sólo sufre (por razones no muy claras), sino que consigue fastidiar a los demás con su sufrimiento o con su manera fatalista de ver la vida. Y también abundan los cenizos que se lamentan de sus males y de los ajenos, o incluso sólo de los ajenos.

Demócrito feliz

Personas anti cenizas son Lichtenberg, Chesterton, Darwin, Casanova, Bertrand Russell (que escribió La conquista de la felicidad), Aristipo, por supuesto, Demócrito y muchos de los filósofos griegos que pensaban que la acción más razonable para un ser humano consiste en buscar la felicidad. Ahora se suele pensar lo contrario. Recuerdo que el actor Fernando Fernán Gómez decía que buscar la felicidad era una cursilada.

Lo curioso es que muchos de esos pensadores que he mencionado como partidarios de la búsqueda de la felicidad también sufrieron mucho, porque la felicidad no depende por completo de la ausencia de sufrimiento, sino que tiene mucha relación con la manera de considerar la vida. Otro pensador muy optimista era Stefan Zweig, quien, sin embargo, se suicidó en Brasil, cuando pensó que ya nada en el mundo podría detener a los nazis.

Releyendo el librillo que tengo de Lichtenberg, he encontrado varias reflexiones acerca de este asunto, y no puedo resistir citarlas aquí:

“Sin mi convicción íntima no me podrían hacer feliz todo el honor, la dicha y el aplauso del mundo, y si lo estoy por propia convicción, el juicio del mundo entero no me puede turbar ese placer… Creo que a veces se está mejor en el lecho de enfermo que en la mesa real. Por lo menos yo, estando enfermo en cama en mi pequeña habitación, he tenido momentos que no me avergüenzo de considerar los más felices de mi vida; también tristes, se entiende, pero también tuve momentos igualmente tristes estando bien sano y fuera de la cama”.

Esto que dice Lichtenberg me recuerda a lo que se dice en la película After Life de Hirokazu Kore Eda y a lo que dije en mi comentario a la película: muchos de los mejores recuerdos de la vida son momentos muy sencillos.

Otra cita de Lichtenberg:

“Quienes se pasan las horas lamentándose de que no hay nada que merezca la pena en el mundo, deberían darse cuenta de que donde no hay nada que merezca la pena es en el interior de sus cabezas.  Son ellos quienes tiñen el mundo con el cristal sucio de sus anteojos, sin advertir que no es que no haya ningún sitio al que merezca la pena ir, sino que cualquier lugar es inaccesible para una mente que no puede caminar por sí misma”.

No se puede decir mejor.

 


[Publicado el 21 de junio de 2004]

BREVE INVESTIGACIÓN ACERCA DEL PESIMISMO Y EL OPTIMISMO

[pt_view id=”7b32bf09xy”]

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Originally posted 2013-09-26 22:59:31.

Prejuicios y universos simbólicos

universosimbolico

Dice Descartes en Principios de la filosofía:

Punto 47: “Durante la infancia, la mente juzgó entonces sobre muchas cosas; y a ello se deben muchos prejuicios, que después no han sido abandonados nunca por la mayoría de los hombres.”

Esto me parece muy acertado. Coincide con uno de los aciertos de Freud en su sistema del psicoanálisis, sistema que considero básicamente erróneo.

En efecto, un gran acierto de las investigaciones de Freud ha sido su insistencia en señalar la importancia que tienen los prejuicios adquiridos durante la infancia.

Hace tiempo que quiero escribir algo sobre los universos simbólicos, y sobre cómo las ideologías son universos simbólicos, que reemplazan a los universos simbólicos adoptados durante la infancia.

“Universo simbólico” es un concepto que puede sonar un poco sofisticado y de poca aplicabilidad al ser humano, pero creo que es un concepto que describe algo real, y de ello hablaré. No hay que asustarse ante el término. No se trata de que alguien construya un universo “arquitectónico”, sino de que construya un sistema de referencias acerca de la realidad, la moral, la ideología, etcétera, que acaban por determinar su comportamiento, para bien y para mal.

Pero ya trataré este tema más adelante.

 

NOTA 2014

No sé si llegué a desarrollar el asunto en otro momento, pero supongo que mi intención era señalar no sólo la semejanza entre los universos simbólicos de la infancia y los de las ideologías en sí, sino también cómo uno y otro, en el caso concreto de cada persona, guardan estructuras comunes e incluso cómo el universo simbólico de la ideología reproduce la estructura de algunas concepciones infantiles, lo que los hace emocionalmente muy poderosos y peligrosos, debido a su dependencia de lo sentimental e irracional. Pero tal vez me interesaban otros aspectos que ahora he olvidado.

NOTA 2015
He intentado completar la intención del texto original (es al parte escrita en marrón)


 

PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA DE DESCARTES: Aviso preliminar

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Originally posted 1990-05-17 12:02:54.

Empiristas y racionalistas, una dicotomía simplista

Antes de comenzar el comentario a Principios de filosofía: en la contraportada del libro, se dice que Descartes y Leibniz se han incluido, con razón, en el mismo capítulo de la historia de la filosofía, a pesar de las diferencias entre ambos, debido a que los dos comparten la idea central del racionalismo: el conocimiento y la verdad tienen que ver mas con el entendimiento que con los sentidos.

En mi opinión, esta dicotomía empirismo/racionalismo no es correcta, al menos no lo es cuando se presenta como dos posturas extremas y sin matices. Ningún empirista serio sostiene que los sentidos puedan tener conocimiento por sí mismos, ni siquiera el que suele ser considerado el fundador del empirismo: Francis Bacon. Es obvio que ambas posturas, racionalismo y empirismo, pueden ser ridiculizadas de manera grotesca y que tan sin sentido es pensar en un empirista que sostiene que la nariz o las glándulas olfativas piensan, como en un racionalista que sostenga que no es necesario usar los sentidos para conocer el mundo, por ejemplo para saber cómo huelen las rosas.

Francis Bacon

La verdad es que me siento mucho más cercano a los empiristas que a los racionalistas, e incluso creo que ni siquiera es necesario buscar ese siempre deseable término medio entre los dos bandos porque, insisto, los empiristas no subestimaban, ni mucho menos el papel de la mente, alma o cerebro (o como quiera llamarse), que añadían a la tarea de los sentidos. El propio Francis Bacon advertía del  peligro de pensar que los sentidos o la mera recolección de datos sirviese para conocer y no equivocarse. Así, dice:

    “La filosofía de los empíricos lleva a resultados aún mas monstruosos que los de la filosofía sofística o racional. La verdadera filosofía nace del consorcio entre la labor de los empíricos y el trabajo de los racionales” [1] Citado en Paolo Rossi,  Los filósofos y  las maquinas, 86 .

 

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[martes 2 de enero de 1990]

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cuadernodefilosofia

 

 

Originally posted 1990-04-02 15:31:26.

Notas   [ + ]

1. Citado en Paolo Rossi,  Los filósofos y  las maquinas, 86

La divina vaguedad de los memes

|| Memes, ideas y mundos /9

En El problema de la complejidad se ha visto que resulta muy difícil aislar un meme, un gen cultural, señalar dónde se aloja y cómo se mueve por la compleja red neuronal de un cerebro humano. A eso hay que añadir la dificultad misma de definir de manera clara esas unidades de transmisión cultural.

Un intento de explicar de manera visual el complejo meme teológico de algunas versiones del cristianismo trinitario

Podemos preguntarnos si la idea de Dios es un meme o si más bien lo es la idea de un Dios omnipotente. Es la idea de Dios propia del cristianismo un meme? ¿O lo son las de del catolicismo y el protestantismo? ¿Es un meme la concepción de dios de Escoto Erígena, la de San Agustín, la de Tomás de Aquino? ¿Qué incluye exactamente el meme “Dios”?

Algunos han intentado dar algún tipo de contenido concreto al meme, cuantificarlo y medirlo, pero sus intentos recuerdan a los esfuerzos que se han hecho en filosofía para convertir el lenguaje común en algo medible y cuantificable. Puede ser ineresante para nuestra investigación recordar algunos de esos intentos.

 

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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Originally posted 2017-06-22 09:38:01.

Los libros de autoayuda
Breve investigación acerca del pesimismo y el optimismo /2

En Un optimista es sólo un pesimista bien informado, dije que todo lo razonable del optimismo se veía comprometido por “la avalancha de libros de autoayuda más o menos simplistas que inundan las librerías”.

Si dije “más o menos simplistas” es porque en lo que se refiere a ideas concretas, hay que reconocer que más del ochenta por ciento del contenido de esos libros suele ser excelente. Tan sólo un 20 por ciento es trivial y simplista, un porcentaje que coincide con la parte del libro que ha escrito quien lo firma, porque el resto, aquello que vale la pena, es simple copia de otros autores.

En efecto, la mayoría de los libros de autoayuda no hace más que recoger lo mejor de las fuentes del optimismo, sobre todo griegas y latinas, taoístas y de la Ilustración, pero también las trasmitidas por aquello que se llama sabiduría popular, desde las andanzas del mulá Nasrudín al Quijote, desde los cuentos y chistes yasídicos a las fábulas de India.

El problema es que esos autores suelen estropear las buenas ideas de otros con explicaciones vacuas y vacías, casi siempre reaccionarias, como en el caso de Paulo Coelho o Carlos Castaneda, y con un tono voluntarista y de adulación al lector que resulta fatigoso y gratuito. Junto a todo ello, una sobrecarga interpretativa llena de psicoanálisis que acaba por convertir las historias más divertidas y ocurrentes en un caldo trascendentalista indigerible. Prefiero sin dudarlo lo que hace Jean Claude Carriere en El círculo de los mentirosos, que se limita a recopilar las historias y añade un prólogo tan interesante como todo lo que escribe.

Cualquiera es libre, por supuesto, de comentar esas historias y consejos de la sabiduría libresca o tradicional, pero es una pena que se conviertan en trivialidades y en verdades dichas con una boca muy abierta por el asombro. En mi opinión, hay que hacer precisamente lo contrario: que esas ideas se hagan más sugerentes, que se unan a otras con las que parecían no tener relación, que mantengan su caracter ambiguo y paradójico, que no llevan al lector a repetir un lema sin más, sino a investigar y reflexionar, que no rebajen la autoexigencia, sino que la acrecienten, que no le hagan pensar que logrará todo lo que se proponga por el simple hecho de desearlo, sino que conseguirá esto o aquello si pone a trabajar su inteligencia y su ingenio; si le enseñan no a confiar ciegamente en su intuición y su instinto, sino a ponerlos a prueba y darse cuenta de lo fácilmente que le engañan cuando se deja llevar por ellos.

Cualquiera es libre de usar un cuento tradicional y reescribirlo, como hace Borges, por ejemplo en La biblioteca de Babel a partir del relato La biblioteca universal, de Kurd Lasswitz, o como vuelve a hacer en la Historia de dos que soñaron, reescribiendo un relato de Las mil y una noches que también existe en la tradición jasídica hebrea. Pero ese mismo relato de los dos que soñaron en manos de Paulo Coelho se convierte en una trivialidad cursi y reaccionaria llamada El alquimista.

Quizá deba aclarar que el género de los libros de autoaprendizaje o autoayuda me parece uno de los mejores, a pesar de que, como ya he dicho, hoy en día abunden tantos que caen en cierto simplismo. A este género pertenece el extraordinario Manual de Epícteto, el Lun Yu o Analectas de Confucio, La conquista de la felicidad, de Bertrand Russell, las dos éticas de Aristóteles, muchos de los libros que escribió Epicuro (del que conservamos la extraordinaria Carta a Meneceo), y muchas otras obras deliciosas y útiles. Para mí, son esos libros el término de comparación y frente a ellos los actuales son una continua decepción, salvo algunas excepciones, que no suelen ser situadas en el estante “Autoayuda”, como los siempre estimulantes libros de Paul Watzlawick.

Continúa en: El efecto placebo y algo más (o menos)

**************

ACerca de los libros de autoayuda, escribí una improvisación en Speakercornerweb:
Una improvisación sobre los libros de autoayuda

 ************

[Publicado por primera vez el 10 de octubre de 2005 en Mundo Flotante]

BREVE INVESTIGACIÓN ACERCA DEL PESIMISMO Y EL OPTIMISMO

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ENTRADAS DE ÉTICA Y COSTUMBRES

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Percepciones no percibidas

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CUADERNO DE PSICOLOGÍA Y NEUROCIENCIA

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Freud renace

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La obsesión por clasificar

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La falsa modestia y la soberbia cierta

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Viaje a la esencia

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Los crímenes del amor

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Curiosidad

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McLuhan y la subjetividad

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La ceguera psicológica

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El feísmo y hacerlo mal demasiado bien

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La maledicencia

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El placer y la salud

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Inteligencia intuitiva, de Malcom Gladwell

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ENTRADAS DE FILOSOFÍA

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COMENTARIO A “LOS PRINCIPIOS DE LA FILOSOFÍA”, DE DESCARTES

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Originally posted 2012-08-12 23:31:04.

La cabra y la infidelidad

Ayer (20 de junio de 2004) vi una obra de teatro dirigida por mi profesor de Acting English, Skyler, e interpretada por tres personajes. Todo en inglés. La obra se titula The Goat (La Cabra) y trata de un matrimonio con un hijo que entra en una tremenda crisis cuando se descubre que el marido tiene una relación con una tal Silvia. “Who is Silvia?”, dicen varios personajes, en homenaje sin duda al hermosísimo poema de Shakespeare. La respuesta: “Silvia es una cabra”.

A partir de ese descubrimiento se inicia un terrible drama, puesto que la mujer se queda absolutamente trastornada al saber que su marido, al que ama sinceramente, está enamorado y ha hecho el amor con una cabra.

Al ver la obra, no pude evitar pensar que el conflicto no me preocupaba en absoluto. La obra estaba muy bien y resultaba muy entretenida, pero yo no veía qué problema había en que el marido amase a Silvia o se acostase con ella. En cualquier caso, si a la mujer no le gustaba la perspectiva de compartir a su marido con una cabra, la solución era separarse. Entiendo el dolor por tener que separarte de alguien a quien amas, pero el planteamiento del conflicto causado por la “aberración” del marido me resultaba completamente ajeno. No sé si es recomendable o no, correcto o incorrecto, pero así, a primera vista, no considero tan espantoso que hombres y mujeres tengan relaciones sexuales con animales. Ahora quizá nos resulte extraño, perverso, inconcebible, pero hace 20 o 30 años en muchas obras de teatro, cine o televisión se planteaban dramas tan o más desgarrados (porque La cabra es más o menos una comedia, creo) en torno a la homosexualidad de un personaje, cosa que ahora nos parece un asunto casi nulo desde el punto de vista del conflicto. No es que quiera comparar el bestialismo con la homosexualidad, sólo comparo dos cosas que la sociedad y las diferentes religiones e ideologías han considerado aberrantes durante siglos y que daban mucho juego para conflictos narrativos. pero también hace 50 0 60 años, un conflicto frecuente era descubrir que tu padre no es tu padre o tu hijo no es tu hijo, como en El padre de Strindberg.

En cualquier caso, desde hace un tiempo vengo pensando que un alto porcentaje de los argumentos de ficción tienen relación con  asuntos que no me resultan conflictivos. Muchísimas obras tienen que ver con los celos, los cuernos,  con la idea de que los hombres no entienden a las mujeres o las mujeres a los hombres… En todos estos casos, tengo que hacer un cierto esfuerzo de empatía para entender las razones de los personajes y sus terribles angustias. Decía Menéndez Pidal a propósito de El castigo sin venganza de Lope de Vega:

“Para apreciar y disfrutar un drama de honor es preciso contar con las premisas que al autor imponían las arcaicas leyes de la venganza, es preciso que nuestra imaginación acepte esas premisas como válidas.”

Quizá sea cierto, del mismo modo que al leer la Ilíada tenemos que hacer un esfuerzo para disfrutar de una matanza sin sentido y no pensar como el Tersites shakesperiano:

“¡Vaya marrulería, vaya trampa, vaya granujería! Todo el conflicto por una puta y un cornudo. Buen pleito para enfrentar a facciones envidiosas y morir desangrado. Que se pudra la cuestión, y la guerra y la lujuria los arrasen!”

Sin embargo, a las palabras de Menéndez Pidal, que tienen algo de cierto, responde Francisco Ruíz Ramón quizá con más sensatez y acierto, acerca de los dramas de honor (o de honra, como matiza mi editor Javier Baonza):

“A nosotros nos parece imposible que nuestra imaginación y nuestra sensibilidad acepten como válidas tales premisas, y en el caso de que tal hubiera que hacer, no tendríamos más remedio que reconocer honradamente que los dramas de honor pertenecen a ese inmenso territorio de teatro muerto de que está llena la historia del teatro universal.”

Y continúa diciendo Ruíz Ramón que eso no sucede con los dramas griegos ni con la mayoría de las obras de Shakespeare. Creo que tiene razón, pues si pensamos por ejemplo en la obra más célebre acerca de los celos, el Otelo de Shakespeare, enseguida nos damos cuenta de que el verdadero conflicto no son los celos sin más, sino el engaño al que Yago somete a Otelo. Desde este punto de vista es como contemplamos los actos de Otelo y como juzgamos a Desdémona: inocente porque sabemos que su supuesta infidelidad es mentira. Si el problema real fueran los celos, al menos en mi caso, empezaríamos a hacer funcionar nuestra mente de otra manera y nos negaríamos siquiera a aceptar que una Desdémona infiel mereciera la muerte. Pero no hace falta que pongamos en marcha ese mecanismo, puesto que sabemos que Desdémona ni siquiera es infiel a Otelo.

Pero en A secreto agravio, secreta venganza, El médico de su honra y El pintor de su deshonra, las tres de Calderón, se plantea un conflicto basado en el concepto del honor (mezclado también con celos) que hoy nos resulta caduco y casi ininteligible.

En los tres dramas los maridos matan a sus mujeres como si nada (incluso aunque sean inocentes como en El pintor de su deshonra) y se supone que el público lo aceptaba sin rechistar. A nosotros nos parece ahora una barbaridad con la que no podemos identificarnos.

Sospecho que llegará un momento en que los planteamientos de conflictos basados en celos e infidelidades nos resultaran tan pintorescos y ridículos como nos parecen ahora las obras de algunos autores antiguos centradas en el asunto del honor. A mí me lo parecen ya y también a Ana, que vio la obra conmigo, pero creo que las personas con las que hablamos no opinaban lo mismo.

 

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ENTRADAS PUBLICADAS

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LA DISCOTECA INFIEL

Champagne, de Peppino Di Capri

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Anche se, de Gino Paoli

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Pénélope (Brassens) por Barbara

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La fiel Penélope

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Una carezza in un pugno, de Adriano Celentano

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[Entrada publicada el 20 de junio de 2004]

Originally posted 2012-04-15 18:37:54.

Una solución divina

Dios y Jesus Paradise_Lost_10

Principios de la filosofía:

“Punto 40: Es fácil que nos enredemos en grandes dificultades si intentamos conciliar la preordenación divina con nuestro libre albedrío y comprender ambas cosas a la vez”

¡Y tan grandes dificultades! Pero, seguro que Descartes es capaz de resolverlo, como ya antes que él lo han resuelto tantos teólogos.

Así, el Punto 41 ofrece un título esperanzador: “Cómo se concilian nuestra libertad y la preordenación de Dios”. Y respecto a aquellas grandes dificultades,  explica:

“Nos libraremos de ellas si recordamos que nuestra mente es finita, mientras que el poder de Dios, por el cual previó, y además quiso y preordenó desde la eternidad todo lo que es o puede ser, es infinito”.

En fin, se demuestra nuevamente la utilidad de ciertos conceptos (por llamar a eso “concepto”) como el de infinito, para resolver cuestiones irresolubles, un método común a casi todos los teólogos.

Por otra parte, se utiliza el concepto de infinito de distinta manera aplicado a los hombres y a la naturaleza que aplicado a Dios.

2015: Y lo que es más importante, se resuelve la gran dificultad diciendo simplemente: “No tengo ni idea de cómo se resuelve, pero supongo que Dios sí que lo sabrá, puesto que su entendimiento es infinito”. No está claro si argumentos tan absurdos como este los escribió Descartes para no poner en duda las doctrinas de la Iglesia y arriesgarse a un castigo como el de Galileo o el de Bruno o si porque creía en ellos. La segunda posibilidad es, desde luego, indigna de alguien tan inteligente como Descartes, pero no sería la primera vez en la que alguien se deja cegar por la fuerza de un concepto como “infinito” o “todopoderoso”, que, como es obvio, puede resolver cualquier problema.


 

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Originally posted 1990-05-16 12:02:56.

Guitton y la física cuántica

Guiton, en su conversación con los hermanos Bogdanov en el libro Dios y la ciencia: hacia el metarrealismo (1993), adopta siempre una interpretación de los resultados de la mecánica cuántica que es discutible y que no es seguida por todos los físicos, más que nada porque las explicaciones de los fenómenos cuánticos, en el momento actual, entran más en el terreno de la opinión y de la filosofía, que en la de una verdadera opinión científica. Una cosa es la descripción, otra la explicación.


Ver también acerca del libro y de la extravagante historia de los hermanos Bogdanov: Dios y la doble rendija


[Escrito antes de 1993. Publicado en 1993 en Caracteres]

 Ensayos de teología

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Originally posted 2017-05-16 12:02:57.