El cielo en un no lugar
NO LUGAR 25//ESCRITO EN EL CIELO 13

Autocar subiendo de Aguascalientes a Machu Pichu

[Miércoles 17 de diciembre]

 

Escribo, por fin, en un no lugar y, al mismo tiempo, en el cielo, aunque no en un avión: entre las nubes mismas, que atravesamos en nuestro ascenso a Machu Pichu.

Originally posted 1997-12-17 22:00:00.

Mentiras y verdades peligrosas

georg-christoph-lichtenberg

Un aforismo de Lichtenberg que me recuerda uno de mis favoritos de Chesterton:

“Las mentiras más peligrosas son verdades medianamente deformadas”

La cita de Chesterton:

“El error es una verdad que se ha vuelto loca”

En Las paradojas del guionista empleé la sentencia de Chesterton para explicar una de mis paradojas: “Todos los métodos son buenos, incluso los malos”:

“Chesterton se refería a que una verdad surge para explicar un caso concreto, para solucionar un problema aquí y ahora. Cada vez que nos enfrentamos a un nuevo problema debemos mirarlo en sí mismo, examinarlo atentamente y buscar las soluciones adecuadas. Y no aplicar como una plantilla fija o una receta soluciones que sirvieron para otros problemas pero que tal vez no sirvan para el que tenemos que resolver ahora. El error es una verdad que se ha vuelto loca porque era válida en su campo de aplicación, pero ha enloquecido al querer aplicarla a cualquier cosa. De este tipo de verdades son las teorías reduccionistas, es decir, las que reducen todo a una idea única, por ejemplo, las que quieren explicar el comportamiento humano en función de un único factor: «Todo es sexo», «Todo es ansia de poder», «Todo es economía»,«Todo son genes egoístas». Este tipo de reduccionismo abunda también entre los teóricos del guión”.

Del mismo modo, como señala Lichtenberg, hay que temer, más que a la mentira, a las verdades medio deformadas, que a menudo vemos tras todo tipo de abusos y justificaciones de la violencia, el odio y el fanatismo. Mucho de lo que dicen quienes proponen tales cosas es cierto, pero la pequeña deformación es lo que lleva al crimen.

Pierre Bayle menciona un ejemplo en su Diccionario Histórico-Crítico: la interpretación que hizo Agustín de Hipona del pasaje en el que Jesucristo cuenta la parábola del hombre que, al no acudir sus amigos a su banquete, ordena a su sirviente a  “salir por caminos y cercas” para forzar a quienes encuentre a entrar en su casa, así su banquete tendrá invitados. A partir de esta parábola, Agustín de Hipona y el emperador Teodosio justificaron la violencia en la Iglesia, que estaba legitimada desde entonces a emplear la fuerza para aumentar el número de sus fieles. ¿Es la del banquete una de las parábolas de Jesucristo? Por supuesto. ¿Quiere decir esa parábola lo que Agustín interpreta? Con casi total probabilidad, no. ¿Si fuese correcta esa interpretación, eso justificaría el uso de la violencia por parte de la Iglesia? Sin la más mínima de las dudas, no. Pero a lo largo de la historia miles de crímenes se han cometido con argumentos más débiles, pero convincentes para quien esta dispuesto a aceptar que sus verdades se vuelvan locas. Y todavía se cometen.

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 [Citado en 2004, comentado en 2013]

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[Publicado el 17 de junio de 2004]

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Originally posted 2013-07-20 10:05:45.

Crítica de Kant por Brentano

|| Franz Brentano \4

En “Las cuatro fases de la filosofía y su estado actual” (1895), un ensayo incluido en El porvenir de la filosofía, Brentano expone su teoría de las cuatro etapas del pensamiento filosófico, en respuesta a la obra de Jerónimo Lorm El optimismo infundado.

Considera Brentano que la filosofía no se encuentra en un callejón sin salida, sino en una situación mejor que en años anteriores. Dedica varias páginas a criticar a Kant y a los idealistas y señala la importancia que los descubrimientos científicos tienen para el desarrollo de la filosofía, y ofrece varios ejemplos interesantes de ayuda mutua. Finalmente, considera la posibilidad de una revolución semejante a la que en sus tiempo trajo el cristianismo. Voy a detenerme brevemente en la crítica que hace de Kant y de Hegel.

CRÍTICA DEL KANTISMO

Inmanuel Kant

En primer lugar, se refiere al intento de Kant de devolver a la filosofía unas bases sólidas que la protegieran del escepticismo, y dice:

“Así resultó esto un éxito muy parcial en el intento de recuperar el botín de manos el escepticismo, si es que puede hablarse de éxito ninguno. Pues en rigor debe negarse rotundamente que haya existido el menor éxito. Ciertamente, objetos que sean fenómenos nuestros pueden hallarse en algún modo condicionados en su maneras de ser por nuestra subjetividad; pero ello no demuestra en manera alguna que por ello hayan de afirmarse en el curso de los fenómenos los ciegos prejuicios que albergamos en nosotros. Suponer sin más que acontece esto es algo lógicamente inadmisible; y si pretendemos edificar una ciencia sobre esa suposición, nuestro proceder se verá sometido a la crítica escéptica, según la cual los principios son arbitrarios”.

Mi alejamiento de la filosofía en los últimos años (escribo esto en 2017) hace que no me resulte tan fácil como cuando comenté estas notas de Brentano entender el sentido exacto, a lo que hay que sumar que aquí aparecen estas citas fuera de contexto, pero entiendo que Brentano quiere decir que la manera de escapar del escepticismo acerca de los fenómenos, de aquello que percibimos, no puede consistir en imponer a la percepción unos principios más o menos subjetivos o arbitrarios que filtren esa percepción. No sé si así lo explico mejor, lo malinterpreto o lo confundo más. Pero, sigamos.

“Ni lo que precede a Kant, ni lo que él mismo enseña, ni lo que viene después de él, le confiere en modo alguno la posición que el viejo estagirita ha ocupado en la antigüedad”.

El viejo estagirita es Aristóteles, al que Brentano admiraba y al que dedicó un libro excelente.

Opina Brentano que la propia filosofía de Kant es un error en sí misma, y no sólo que ha sido mal utilizada por sus sucesores. Cree que es bueno para la filosofía librarse de Kant, aunque constata que pocos se atreven a manifestarlo públicamente. Más de una vez, asegura, alguien le dijo al escuchar sus críticas a Kant: “!Cuánto me alegro de oírselo a usted!”

Es exactamente mi opinión. Pero no se puede manifestar.

Naturalmente, me refería a ciertos ambientes filosóficos. En la época de Brentano (fin del siglo XIX), con los desarrollos del kantismo en mil direcciones, en especial la hegeliana y el neokantismo era mucho más difícil manifestar el desdén de Brentano hacia Kant, por supuesto.

“Yo no conozco semejantes respetos humanos. Antes bien, considero como un deber científico confesar paladinamente la verdadera opinión en una cuestión tan esencial para el mundo actual”.

Y termina señalando que el mismo Kant , después de haber afirmado haber hallado un camino seguro, se ha extraviado en sus obras posteriores.

Esa es la sensación que recuerdo haberme llevado al pasar de La crítica de la razón pura a las otras Críticas, que no he leído enteras, pero que me dieron la sensación de cometer el mismo error que el de Descartes cuando pasa del escepticismo razonable a la fundamentación de sus ideas con artilugios como las ideas innatas, que en el caso de Kant son eso que Brentano llama “principios arbitrarios”.

Continuará…


[Escrito antes de 1993]

NOTA en 2016: escribí estos textos, como notas personales, una especie de fichas de filósofos que iba leyendo, antes de 1993, es probable que en 1987 o quizá en 1990, no sé si antes o después de estudiar Filosofía. Su carácter de notas personales hace que la redacción sea pobre y tenga poco interés, excepto para mí mismo en el estudio de la evolución de mi pensamiento. Pero iré subiéndolo poco a poco aquí y quizá comente alguna cosa que se me ocurra. El texto en marrón lo he añadido ahora. No tiene ninguna intención de ser una presentación válida o rigurosa del pensamiento de Brentano. A partir del capítulo 4, las notas en otro color son del año 2017.


Franz Brentano

Las cuatro fases de la filosofía

|| Franz Brentano /1


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|| Franz Brentano \2


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|| Franz Brentano \5


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|| Franz Brentano \3


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|| Franz Brentano \6


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Crítica de Kant por Brentano

|| Franz Brentano \4


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cuadernodefilosofia

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Originally posted 2017-05-06 00:22:04.

Modos de conocimiento en Descartes

Dice Descartes que hay cuatro medios por los que se puede adquirir la sabiduría. Uno es la lectura; otro son las nociones que se pueden adquirir sin meditación (las nociones innatas, supongo); el tercero, lo que la experiencia sensible nos permite conocer, y el  cuarto la conversación con otros hombres.

Descartes no incluye el conocimiento revelado (la revelacion divina) puesto que se obtiene instantáneamente y no por grados, pero añade:

“Siempre ha habido grandes  hombres que han tratado de encontrar un quinto grado para llegar a la sabiduría, incomparablemente mas alto  y mas firme que  los otros cuatro. Estos hombres son los que se llaman filósofos. Estos hombres han tratado de obtener a partir de las  primeras causas los primeros principios, las razones de todo lo que podemos saber”.

 Ya he dicho en algún lugar que yo no comparto esta pretension.

De todas maneras, este quinto  grado tambien se podría entender a la manera de un conocimiento no intelectivo como el que predica el zen o el sufismo. O lo que me comentaba mi amigo MA  hace unos días: que no descartaba la posibilidad de un conocimiento  no intelectual superior al intelectual pero que tampoco fuese divino.  Bien, yo, con todo esto, ni estoy de acuerdo ni dejo de estar de acuerdo.

 

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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[sábado 6 de enero de 1990]

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Originally posted 1990-04-07 16:51:02.

Amores de un vividor

Ihara_SaikakuUno de los escritores japoneses que más me gustan es Saikaku Ihara. O Ijara Saikaku, porque las grafías e incluso el orden de los nombres orientales a menudo varía. También sucede con los nombres húngaros, por cierto, pues al parecer no hay que decir Bela Bartok, sino Bartok Bela.

De Saikaku leí hace años Cinco amantes apasionadas. Y poco después compré Hombre lascivo y sin linaje, en la misma editorial, Hiperion, pero con distinto traductor.

Resulta que Saikaku vivió hacia 1600 y el lenguaje japonés ha evolucionado mucho desde entonces. Incluso a los japoneses actuales les resulta muy difícil leer autores de esa época y particularmente a Saikaku, quien ha sido comparado con Quevedo y con escritores barrocos. El traductor de Hiperión intentó la dificilísima tarea de traducir Hombre lascivo y sin linaje respetando la manera original de Saikaku. Pero, claro, eso es imposible y lo más semejante que se puede intentar es traducirlo como si todavía hablásemos a la manera de un barroco del siglo XVII. Creo que el esfuerzo tiene mérito y que la traducción es desde el punto de vista estilístico asombrosa, pero resulta muy difícil leerlo. La construcción de la frase y el uso de palabras en desuso acaba fatigando. O al menos a mí me fatiga.

Ahora ha salido una nueva traducción, esta vez de Fernando Rodríguez Izquierdo en Alfaguara y es un placer leerla. No sé cuál será más fiel a Saikaku, pero yo prefiero esta.

La edición de Alfaguara

Curiosamente, Antonio Cabezas dedicaba su traducción a Fernando Rodríguez Izquierdo y éste se hace eco ahora de aquella dedicatoria que juzga inmerecida y elogia el trabajo de su colega.

Para mostrar la dificultad de la tarea, se pueden comparar estos dos párrafos de uno y otro traductor, no para observar el estilo, que también, sino para mostrar que incluso llegan a contar cosas diferentes:

“Sea de ello lo que fuere y estando lamentándose de que el paje que le acompañaba se le hubiera desteñido el bigote postizo, sucedió que cierto hombre que vivía recluido en aquel caserío salió y se puso detrás con su paraguas, abierto de forma que resguardara con él a Ionosuke”

(Antonio Cabezas García)

“Y cuando se lamentaba a gritos, como el criado de la leyenda, por la caída de sus barbas pintadas, apareció un hombre, habitante de algún poblado cercano, por aquellos parajes tan retirados del mundo. Había seguido los pasos de Yonosuke y ahora, poniéndose a su lado, lo cubrió con su paraguas”.

(Fernando Rodríguez Izquierdo)

Como se ve, en una traducción Ionosuke va con un criado, mientras que en la otra el criado no existe, sino como comparación: según el traductor se refiere a un criado que se pintó barbas para darse importancia y se le borraron con la lluvia.

Yo, por supuesto, no puedo saber quién tiene razón.

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CUADERNO DE JAPÓN

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Originally posted 2004-06-23 12:00:22.

Dolor desplazado y fantasmas

Una comparación interesante entre el cuerpo humano y las casas habitadas por fantasmas: cuando sentimos un dolor en el hombro, eso puede deberse a un problema que tenemos en el hígado. El lugar del que procede el dolor y el lugar en el que sentimos el dolor no se corresponden necesariamente.

Lo mismo sucede con los edificios: a veces oímos a nuestro vecino rascar la pared, o dar golpes, y lo oímos con gran nitidez, pudiendo localizar con gran precisión la procedencia del sonido. Y entonces, como me sucedió  a mí ayer, nos acordamos de que no tenemos vecino.

Los ruidos en un edificio son como el dolor en un cuerpo humano: no hay una necesaria correspondencia entre el lugar en el que se escuchan y el lugar donde se originan.

(1996)

Comentario en 2011

Me alegra haber encontrado esta antigua anotación, porque, muchos años después de escribirla, encontré la fascinante comparación que hace Walter Murch entre el dolor desplazado y las películas: “A veces parece que una escena no funciona y se elimina de la película, pero el error no está en la escena, sino en otras escenas anteriores que hacen que esa escena no funcione”.
Son tres comparaciones interesantes: dolor desplazado, casas fantasmales y películas, de un fenómeno que tal vez se podría llamar causas desplazadas.
Intentaré encontrar más ejemplos.


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Originally posted 1996-06-15 12:00:49.

Sobre “Movimiento en el espejo”

El doble duelo /2b […P4R]

Esta es la compleja interpretacion que hice en 1996 del segundo movimiento (o el el primer movimiento de las negras, si se prefiere) de la partida de ajedrez poético que mantuve con Marcos.

DANIEL JUGÓ:

1 …P4R

Puesto que, en cierto modo, se puede considerar que Marcos se iniciaba con este duelo en la poesía, o así al menos me lo parecía a mí, mientras que yo ya había chapoteado a menudo en la poesía (con no muy buena fortuna), adopté en mi respuesta el tono de un experto en la materia, que se ríe del novato al ver cómo se interna en las procelosas aguas del arte poético.

El tono de los dos primeros versos es de una insolencia evidente, aunque disimulada por los afeites de las diversas figuras conceptuales que se emplean.

En primer lugar, vamos con la entradilla o estrambote:

Un espejo mi movimiento
y también respuesta es
a tu insensato atrevimiento.

En los dos últimos versos del soneto anterior, Marcos se daba por fin a la vela, movido por los vientos. Al alejarse de la costa, decía que esperaba un reflejo. Por ello, en mi estrambote se hace referencia a ese reflejo solicitado, que es precisamente mi soneto de respuesta.

Pero también hay que entender que el movimiento con el que respondo en la partida de ajedrez (P4R) es un reflejo del suyo (P4R).

Por último, el reflejo se halla también en el acróstico o mensaje oculto.

En el soneto de Marcos, tomando la primera letra de cada verso y las dos primeras sílabas de los dos últimos, se podía leer “Esto es un reto: Marcos”.

En mi soneto se puede leer: “Mi respuesta: Daniel”, pero empezando por la primera letra del último verso y terminando con la primera sílaba de los versos antepenúltimo, penúltimo y último, con lo que es un reflejo al menos doble, puesto que no es sólo una respuesta (primer reflejo), sino que, como en un espejo, se lee al revés: en vez de arriba abajo, de abajo arriba.

El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.

También quien al Helicón asciende
si a la décima musa no ha implorado
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende

Pues el aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:

Ítaca inicio es, no fin para el viajero;
matar al rey: causa, origen, sendero.

ANÁLISIS DEL PRIMER CUARTETO

“El que ligero navegar pretende
ni a vientos contrarios confiado
darse a la vela debe, ni osado
arte y ciencia presumir que entiende.”

Continúo aquí con el tema marino del primer soneto de Marcos (lo que es un nuevo reflejo). Algunas de mis expresiones tienen claras resonancias griegas: ligero navegar, vientos contrarios y darse a la vela son de tono homérico y preparan lo que vendrá más adelante.

“Arte y ciencia”, evidentemente, se refiere al arte poético y a la ciencia del ajedrez, que se mezclan y conjugan en este duelo. También buscaba una doble lectura, pensando que el ajedrez se suele considerar tanto arte como ciencia. Sin embargo, ahora ya no estoy tan seguro de que exista esa costumbre, que sería perfectamente razonable. Lo que se dice, eso seguro, es que el ajedrez “es demasiado juego para ser ciencia y demasiada ciencia para ser un juego”.

En conclusión, en este cuarteto, afirmo que Marcos no sabe ni de poesía ni de ajedrez, puesto que se da a la vela con vientos contrarios, es decir sin conocimiento suficiente del arte de navegar.

SEGUNDO CUARTETO

“También quien al Helicón asciende,
si a la décima Musa no ha implorado,
en jaque mortal e inesperado
un cetro verá cómo desciende”

El Helicón es el monte de las musas, así que hay que imaginar a Marcos ascendiendo por el monte para pedir la ayuda de las Musas y especialmente a las protectoras de la poesía, Calíope (épica), Erató (lírica) o incluso Polimnia (poesía sacra e himnos) o Terpsícore (poesía coral).

Pero también puede pedir la ayuda de otra musa: la décima musa. Las musas de la Antiguedad eran nueve, aunque en algunas variantes son menos. La décima es una incorporación tardía y no clásica: Casia o Caissa, la protectora del ajedrez.

El jaque mortal es naturalmente el jaque mate del ajedrez. El cetro que desciende el del rey vencido que cae sobre el tablero.

Creo que hice esta alusión ambigüa al cetro que desciende a propósito, pues podría haber escrito “su cetro verá como desciende” (y no “un cetro”).

Lo más probable es que estuviese pensando en la historia que cuenta Herodoto: el rey Creso de Lidia fue a preguntar al oráculo de Delfos si debía enfrentarse a los persas. La pitia de Apolo le dijo que “si entraba en guerra con los persas pondría fin a un gran imperio”. Creso quedó muy satisfecho y se enfrentó a los persas. Resultó que fue él quien salió derrotado, pero la predicción del oráculo se cumplió: el gran imperio destruido era el del propio Creso, Lidia.

TERCER CUARTETO Y TERCETO FINAL

“Pues este aviso alejandrino atiende:
sirenas, Circe y de Alcinoo el Estado,
el Hades, los cíclopes, son lo logrado;
regresar no, si esto se entiende:”

“Ítaca inicio es, no fin para el viajero,
matar al rey: causa, origen, sendero.”

Este cuarteto deja finalmente de lado la insolencia y el insulto y plantea un asunto que es un tópico clásico, cuyo origen no sé hasta dónde puede remontarse.

Es semejante al carpe diem (vive el día, el presente) o el rosa est in horto (la rosa está en el huerto…tómala ahora que todavía está fresca).

Se trata de la idea según la cual, más que el destino de nuestro viaje, lo que importa es el viaje mismo, el recorrido. Hay frases que lo ejemplifican como “Ojalá no encuentres nunca lo que deseas”.

Konstantino Kavafis es tal vez quien mejor ha expresado la idea en su poema “Ítaca”.

El último cuarteto de mi poema y los dos últimos versos hacen referencia precisamente a ese poema. Antes de continuar, vale la pena recordarlo:

ÍTACA
(Konstantino Kavafis, 1911)

Cuando emprendas tu viaje a Itaca
pide que el camino sea largo,
lleno de aventuras, lleno de experiencias.
No temas a los lestrigones ni a los cíclopes,
ni al colérico Posidón,
seres tales jamás hallarás en tu camino,
si tu pensar es elevado, si selecta
es la emoción que toca tu espíritu y tu cuerpo.
Ni a los lestrigones ni a los cíclopes
ni al salvaje Posidón encontrarás,
si no los llevas dentro de tu alma,
si no los yergue tu alma ante ti.

Pide que el camino sea largo,
Que sean muchas las mañanas de verano
en que llegues -¡con qué placer y alegría!-
a puertos antes nunca vistos.

Detente en los emporios de Fenicia
y hazte con hermosas mercancías,
nácar y coral, ámbar y ébano
y toda suerte de perfumes voluptuosos,
cuantos más abundantes perfumes voluptuosos puedas.
Ve a muchas ciudades egipcias
a aprender, a aprender de sus sabios.

Ten siempre a Itaca en tu pensamiento.
Tu llegada allí es tu destino.
Mas no apresures nunca el viaje.
Mejor que dure muchos años
y atracar, viejo ya, en la isla,
enriquecido de cuanto ganaste en el camino
sin aguardar a que Itaca te enriquezca.

Itaca te brindó tan hermoso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino.
Pero no tiene ya nada que darte.

Aunque la halles pobre, Itaca no te ha engañado.
Así, sabio como te has vuelto, con tanta experiencia,
entenderás ya qué significan las Ítacas

En la alusión a este poema en mi soneto, en primer lugar menciono al autor (“el aviso alejandrino atiende”), pues Kavafis nació en Alejandría, aunque era de origen griego. Aquí hay una pequeña duplicidad, pues el verso, según mi torpe entender de las reglas de la métrica, se puede considerar de once sílabas, y por tanto reglamentario en un soneto, pero también de catorce:
Pues el aviso alejandrino atiende
1 …2 .3 4 5 6. 78 9.10.11.12.13.14

Pues el aviso alejandrino atiende
1..     2 .34    5 6.. 7. 8 ….9 10..11

Pues bien, los versos de catorce sílabas se llaman alejandrinos. Es decir, con ‘alejandrino’ se alude a Kavafis y al verso mismo en el que comienza el aviso.

Konstantino Kavafis

Los personajes que son mencionados a continuación (sirenas, Circe, Alcinoo, el Hades, los cíclopes) son todos de la Odisea: las sirenas, que Ulises puede escuchar atándose al palo del barco y tapando con cera los oídos de sus marineros; la maga Circe, que retiene al héroe varios años, impidiéndole continuar su viaje a Ítaca; el misterioso reino de Alcinoo, en el que se desarrolla uno de los pasajes más amables y sugerentes de la Odisea; el Hades o infierno, al que desciende vivo Ulises y donde puede ver a antiguos compañeros que murieron en Troya; y los cíclopes, gigantes de un sólo ojo a cuya isla llega su barco, teniendo que emplear Ulises toda su astucia para escapar del temible Polifemo.

La conclusión es que todo eso, todas esas peripecias, como se dice en el poema de Kavafis, son lo que importa, y que lo de menos es cumplir el ansiado regreso a Ítaca.

En el penúltimo verso se recalca esta idea de manera clara:

“Ítaca inicio es, no fin para el viajero”,

Puesto que Ítaca es la meta del viaje pero también su origen, pues es el deseo de alcanzar su isla, lo que lleva a Ulises de un lado a otro, sin conformarse nunca con lo que tiene ni con lo que le ofrecen, por ejemplo, Circe y Calipso.

En el último verso

“matar al rey: causa, origen, sendero”,

se traslada esta idea al ajedrez, cuyo fin es matar al rey contrario, pero ese fin u objetivo es, al mismo tiempo, inicio o motivación para iniciar una nueva partida.

Y también ha de aplicarse todo esto a toda la aventura poética que supone el duelo iniciado entre Marcos y yo: perder o ganar es lo de menos, a pesar de que sea la razón de todo lo demás.

POr otra parte, volviendo a la idea de que este soneto es un reflejo del de Marcos, hay otra palabra oculta en ese último verso: si se toman las iniciales de las palabras del último verso se lee: “Marcos”:

Matar Al Rey: Causa, Origen, Sendero.

Así, la lectura completa del mensaje que he ocultado en el soneto y el estrambote es:

“Marcos: esta es mi respuesta, Daniel.”

Ya no hay más secretos ocultos, creo.

continuará


[Publicado en 1996]

2018: acerca del viaje a Itaca, años después publiqué la página Nostoi (Los regresos), en la que recogí poemas relacionados con el regreso a Ítaca y con otros momentos del tema de Ulises, anteriores o posteriores al más célebre, el de Kavafis.

 


[Publicado en 1996]

AJEDREZ

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Originally posted 2018-08-01 15:34:24.

Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2

H.G._Wells_,_c1890

H.G. Wells mostró en El nuevo acelerador (1901) que si percibiésemos a distinta velocidad el universo podría resultarnos muy diferente de como lo concebimos de manera habitual. El narrador del cuento, podemos suponer que el propio Wells, nos revela el descubrimiento que ha hecho el profesor Gibberne: una droga llamada Nuevo Acelerador:

“Yo he probado varias veces la droga, y lo único que puedo hacer es describir el efecto que me ha producido. Pronto resultará evidente que a todos aquellos que andan al acecho de nuevas sensaciones les están reservados experimentos sorprendentes”.

Tras patentar diversos estimulantes, Gibberne busca uno “que afecte todos los órganos, que vivifique durante cierto tiempo desde la coronilla hasta la punta de los pies, y que haga a uno dos o tres veces superior a los demás hombres”.  Una droga que permitiría pensar y actuar el doble de rápido. Gibberne lo consigue, pero la droga no duplica, sino que multiplica la aceleración de la percepción. El profesor y el narrador prueban al mismo tiempo la droga y comienzan a percibir el mundo de manera diferente. La consecuencia es que al percibir a gran velocidad, el mundo parece moverse a cámara lenta:

—¿Ha visto usted alguna vez delante de una ventana una cortina tan inmóvil como esa?

Seguí la dirección de su mirada y vi el extremo de la cortina, como si se hubiera quedado petrificada con una punta en el aire en el momento de ser agitada vivamente por el viento.

—No —dije yo—; es extraño.

—¿Y esto? —dijo Gibberne, abriendo la mano que tenía el vaso. Como es natural, yo me sobrecogí, esperando que el vaso se rompería contra el suelo. Pero. lejos de romperse, ni siquiera pareció moverse; se mantenía inmóvil en el aire

—En nuestras latitudes —dijo Gimbberne—, un objeto que cae recorre, hablando en general, cinco metros en el primer segundo de su caída. Este vaso está cayendo ahora a razón de cinco metros por segundo. Lo que sucede, ¿sabe usted?, es que todavía no ha transcurrido una centésima de segundo. Esto puede darle una idea de la actividad vital que nos ha dado mi Acelerador.

En realidad, todo el universo parece congelado, excepto ellos dos, que hablan, perciben y se mueven a gran velocidad.

Hoy en día podemos entender lo que Wells anticipaba gracias a las cámaras que reproducen la realidad a altas y a bajas velocidades o el ralentizado y acelerado posterior de lo grabado en montaje. O el célebre efecto time bullet de Matrix.

Efecto time bullet en Matrix. En “El nuevo acelerador” se describe la caída de un vaso de una manera similar: “Empezó a pasar la mano por encima, por debajo y alrededor del vaso, que caía lentamente. Por último, lo cogió por el fondo, lo atrajo hacia sí y lo colocó con mucho cuidado sobre la mesa”.

Gracias a este efecto de congelado del tiempo (freeze time) podemos ver la realidad de manera muy parecida a como la ven los dos protagonistas del cuento de Wells, para los que el mundo parece casi detenido o moviéndose a una velocidad lentísima:

“—La gente se fijará en nosotros.

—De ningún modo -respondió el profesor Gimbberne-. Fíjese usted en que iremos mil veces más de prisa que el juego de manos más rápido que se haya hecho nunca. 

Y así sucede, en efecto. Van a un parque, roban un perro a una señora sin que nadie se dé cuenta y viven varias aventuras mientras que en el exterior apenas ha transcurrido el tiempo:

“Prácticamente habíamos estado corriendo de un lado a otro, y diciendo y haciendo toda clase de cosas, en el espacio de uno o dos segundos de tiempo. Habíamos vivido media hora mientras la banda había tocado dos compases. Pero el efecto causado en nosotros fue que el mundo entero se había detenido, para que nosotros lo examináramos a gusto”.

Efecto de congelado temporal (time freeze) en Carousel. Estas escenas se ven como si fuera la mirada subjetiva de los dos personajes de H.G.Wells en “El nuevo acelerador” moviéndose por el lugar.

El único problema para los dos personajes, que no siempre han tenido en cuenta los superhéroes superacelerados como Flash, es que su movimiento hace que entren en combustión: “El frotamiento del aire! —grité yo—. El frotamiento del aire. Vamos demasiado aprisa. Parecemos aerolitos. Es demasiado calor”.

Tras perfeccionar y corregir algunos detalles del Nuevo Acelerador, el profesor Gibberne se dedica a crear una nueva droga de efectos contrarios, el Retardador. Pero de eso hablaré en otro artículo de esta serie.

 Continuará…

Ver también: Una realidad cambiante (Cómo es el mundo 1)

♠♠♠♠

Cómo es el mundo

CÓMO ES EL MUNDO: una realidad cambiante

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Originally posted 2007-09-22 12:02:57.

2.7 Conclusión

democrito

Sólo queda por comentar una cuestión que es tal vez la central en todo estudio de la ética aristotélica: el de su misma definición. La de Aristóteles es el ejemplo más repetido y el modelo más señalado de ética eudemonista, y además teleológicamente eudemonista. Sin embargo, ambos conceptos nos son tan trasparentes, ni su aplicación tan evidente como pueda parecer.

Si no un error, la definición de la ética aristotélica como eudemonista puede ser una gran simplificación, o la descripción de un hecho trivial, pero no carente de consecuencias.

¿Es la ética de Aristóteles, en definitiva, eudemonista?

Parece serlo, desde el momento en que el propio Aristóteles así lo afirma, pero, como se ve claramente en el texto citado en la nota 9, también las demás éticas a las que se enfrenta lo son (a excepción tal vez de la de Platón): Todos los hombres están de acuerdo en que el bien supremo es la felicidad. Esto significa que la ética de Aristóteles es eudemonista, sí, pero de un modo semejante a como la física es materialista, o la matemática “calculista”. es decir, que el hecho de que aquello que estudian, y admiten estudiar, los físicos sea la materia (lo que Aristóteles definiría como el ente móvil), no significa ni mucho menos que todos ellos (los físicos) tengan un mismo concepto de qué sea la materia. La materia, tal como se define, por ejemplo, por las teorías más avanzadas de la Física actual, no se parece en nada a la materia tal como fue entendida hasta finales del siglo XIX. Los físicos actuales, aún reconociendo que se dedican a estudiar los fenómenos puramente físicos, y no los espirituales, no los biológicos, por ejemplo, pueden llegar no sólo a cuestionar la noción clásica de materia, sino a definir ésta como algo muy cercano a eso que se llamaba espíritu. Con ello, se ve que incluso una actividad definida como materialista, puede al final cuestionar su mismo presupuesto central cuando llega el momento de definirlo. Lo mismo sucede con la ética de Aristóteles: el fin de la misma es la felicidad, por supuesto, pero también lo es para la ética de Demócrito, la de los epicúreos, la de los estoicos (sutilezas terminológicas aparte) y muchas otras. Intentar acercarse a la ética aristotélica desde la oposición que enfrenta a las éticas eudemonistas con las no eudemonistas, o materiales frente a formales (que suelen fecharse a partir de Kant) es correr el riesgo de malinterpretar y no llegar a comprender la especificidad misma de la ética aristotélica, e incluso de ni siquiera ver los puntos de contacto que se pueden establecer entre ella y algunos de los desarrollos propuestos por las llamadas éticas no eudemonistas y las de los valores. La causa de esta confusión que lleva frecuentemente a un estéril academicismo terminológico en el que los perfiles de las palabras impide ver el trazo conceptual, tal vez se halle en el propio Aristóteles.

Porque Aristóteles se plantea varias cuestiones que quizá no sean equivalentes. Se pregunta, en efecto cuál es el fin al que deben aspirar los hombres, y cuál es el fin al que quieren aspirar los hombres. Se pregunta, dicho de otro modo, cuál sería el estado ideal que definiría al hombre feliz, pero también cuál es la función propia del hombre, que éste tiene que cumplir para ser verdaderamente hombre. Por ello, la ética de Aristóteles parece exigir, o al menos eso me parece, el cumplimiento de unas condiciones fundadas ante todo en el vivir conforme a la razón. A quien cumple estas condiciones no le está asegurada la felicidad en su pleno sentido, de tal modo que si le preguntáramos si es feliz por cumplir los dictados de la razón, podría respondernos: “No lo sé, pero sé que sería infeliz si no pudiera [o no pudiera intentar] cumplirlos”. No me es posible tratar con el rigor y extensión precisos este asunto, ni tampoco el de la concepción teleologista de Aristóteles, que ha causado no menos confusión en sus comentadores.

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ÉTICA DE DEMÓCRITO Y ARISTÓTELES

2.6 Pensamiento, palabra y acción

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2.4 Acceso del hombre a la felicidad

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2.3 Los bienes exteriores

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1.9 La felicidad en la adversidad

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1.8 ¿Cómo se puede acceder a la felicidad?

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1.7 Bienes exteriores: del cuerpo y del alma

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1.5 La felicidad es un fin perfecto

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1.4 Refutación de la idea platónica de “Bien”

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1.1 Bienes y fines. La política y el bien supremo

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Introducción

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2.5 Lo bueno y lo malo y el criterio

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1.6 ¿Qué es la felicidad?

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La felicidad y los tres modos de vida

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1.2 El bien supremo es la felicidad

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ÍNDICE

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La felicidad es el bien supremo y el fin de la vida

Ética de Demócrito y Aristóteles 2.2


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2.1 La ética de Demócrito

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2.7 Conclusión

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CUADERNO DE FILOSOFÍA

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Originally posted 1992-12-14 12:01:39.

Cuenco iluminado

No cabe duda de que con una buena cámara se pueden lograr buenas fotografías. También es cierto que las lentes permiten alcanzar resultados únicos, tanto al fotografiar un detalle con macro o lentes de aproximación como al emplear un gran angular o un teleobjetivo. También el tipo de encuadre y la posición de la cámara respecto a lo fotografiado es importante. Eso parece indiscutible, pero creo que todo eso no invalida que el elemento fundamental de la fotografía es la luz. Gracias a la luz, podemos transformar la realidad percibida de manera radical y hacer que un objeto en apariencia feo y sin interés, como un trozo de plástico, la esquina de una mesa o una superficie rugosa vulgar adquieran una insospechada belleza.

Cuenco verde (fotografía de Daniel Tubau). El cuenco es probablemente bonito en sí mismo, pero me gusta más en esta fotografía que cuando lo tengo delante. Lo compré porque se parecía un poco a mi cerámica favorita, el celadón. En la fotografía se parece más.

Este pequeño milagro de la luz me lleva a preguntarme varias cosas.

En primer lugar, cuando vemos ese hermoso objeto en la fotografía: ¿es un efecto de artificio porque la cámara, la lente y la luz han creado algo que no existía? Es decir,es un efecto ajeno a la realidad, que podríamos comparar a la visión de un artista en un dibujo, una pintura o una ilustración. ¿O más bien, el milagro fotográfico ha consistido en mostrarnos algo que estaba ahí pero que nosotros no habíamos sido capaces de ver?

Como es obvio, la realidad tal cual no existe para nosotros, sino tan solo la realidad percibida, la conjunción de lo que perciben nuestros sentidos y lo que interpreta nuestro cerebro con las cosas que están ahí fuera. Pero lo que registra una fotografía también lo podemos percibir nosotros, una vez que ya lo tenemos delante, fotografiado. No es algo inaccesible a nuestros sentidos, ni mucho menos. Podríamos entonces preguntarnos si lo que hace el arte fotográfico, más que mostrar la realidad, es ponerle filtros, del mismo modo que los pone nuestra percepción y nuestro cerebro.

Es sabido que esos filtros se pueden superponer a nuestra percepción también mediante drogas alucinógenas, como el ácido o la ayahuasca. La pregunta sería entonces: ¿esas drogas nos permiten ver la realidad tal cual es, como aseguran sus entusiastas, o más bien nos permiten aplicar filtros a la realidad?

Me inclino por esta segunda opción, por el momento. Lo que no significa que poner filtros mediante drogas o efectos fotográficos sea más o menos real que hacerlo mediante el funcionamiento cotidiano de nuestra percepción, producto de millones de años de evolución. Porque me da la impresión, pero puedo equivocarme, de que esos filtros, esa modificación de lo percibido, procede casi en exclusiva de nuestro cerebro que de los instrumentos de percepción. Depende más de cómo procesamos los estímulos que de una modificación del medio o de nuestros receptores sensoriales, como nuestra retina, por ejemplo (lo que tampoco es descartable, pero probablemente no es lo fundamental). Todo esto me lleva a sugerir, pero solo a modo de hipótesis provisional, que la modificación de la percepción que producen los alucinógenos se parece más a la manipulación digital de una fotografía que a los mecanismos que usamos al tomar esa fotografía, como lentes, encuadres o el manejo de la luz.

Dicho de otra manera: sea cual sea la respuesta a la pregunta de si la cámara percibe lo que siempre estuvo allí, o si más bien pone algo que no estaba allí, sabemos que una vez tomada una fotografía, se puede trasformar mediante manipulación digital al 100 por 100. De la manera más básica mediante filtros diversos, y de la manera más compleja pixel a pixel, de tal modo que aparecerán cosas que sin duda no estaban ahí, ni en la realidad percibida ni en la misma fotografía. Creo que el mecanismo de los alucinógenos puede ser semejante, pero que no funciona como una cámara de fotos, sino como una cámara de vídeo, lo que da paso a otras preguntas, a las que no intentaré responder en este momento.

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ÁLBUM DE FOTOS Y TEXTOS

Acerca de las descripciones

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Metáforas del cuenco

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Mi mesa y mis dioses

FOTOGRAFÍA


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Hojas en el vacío

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Cuenco lleno

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Cuenco iluminado

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Originally posted 2017-07-22 10:12:30.