Sobre la construcción de sistemas filosóficos

Cuando discutía la opinión de Descartes de que había que partir de unos primeros principios para deducir de ellos todas las cosas (Modos de conocimiento en Descartes) me interesaba llegar a un punto que el propio Descartes señala: muchos sistemas filosóficos acaban convirtiéndose en un dogma al que adaptar cualquier nueva idea. Eso sucedió con el aristotelismo, al que Descartes se opuso[1]2012. Descartes, por supuesto, considera que su sistema no cae en este error porque es el sistema correcto.

Mi desconfianza hacia los sistemas se debe a varias razones. Una de las más importantes es que si eliges un sistema falso, un sistema incorrecto, si partes de unas reglas rígidas para examinar la realidad, corres el  peligro de echar a perder toda tu investigación. No una parte de lo que descubres, sino todo. Si tus consecuencias o deducciones se basan en principios falsos, casi con toda seguridad esas deducciones serán falsas también (las correctas lo serán por mera casualidad, no porque se basen en esos principios).

Se me puede replicar que, si pienso así, no sería posible encontrar cosas ciertas en los textos de cualquier filósofo, por ejemplo Descartes, que haya adoptado un sistema que después se ha demostrado erróneo.

A esto respondo que es posible hallar razonamientos correctos e ideas  interesantes y brillantes en filósofos que defendieron un sistema filosófico que hoy carece de crédito alguno. Y es posible por varias razones:

1) La ya mencionada casualidad: en ocasiones, filósofos y científicos han descubierto algo importante sin darse cuenta, o creyendo que se trataba de otra cosa.

2) Porque a veces los filósofos primero piensan y luego adoptan un sistema, y no a la inversa, de tal modo que sus investigaciones pueden seguir siendo correctas, válidas o interesantes incluso cuando no nos parezca correcto el modo en que tales investigaciones han sido explicadas por el propio filósofo.

3) Porque a menudo los filósofos no siguen el sistema que dicen seguir.

4) Porque a veces el error de un filósofo nos enseña más que sus aciertos.

En consecuencia, sólo  aquellos que siguen rígidamente sistemas consideran inútil el trabajo de los demás pensadores (ya se trate o no de constructores de sistemas).

Para terminar por ahora con este tema: opino que los filósofos que siguen sistemas rígidos acaban actuando y razonando del mismo modo que las personas que adoptan una filosofía dogmática: al final son incapaces de ver las cosas que se tienen ante sus mismos ojos. Y lo que es peor,  se niegan  a verlas, se niegan a contemplar, examinar o escuchar cualquier hecho que contradiga su dogmática ideología o su  rígido sistema. Eso les hace inventar explicaciones ad hoc cada vez más grotescas para justificar todas esas incompatibilidades.

********

[Explicaciones ad hoc: en el buen sentido, explicaciones adecuadas a uan situación concreta. En el mal sentido, que es el que yo empleo aquí, explicaciones sacadas de la manga, inventadas para salir del paso, para resolver de manera chapucera un problema inesperado o no previsto por una teoría]

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[martes 9 de enero de 1990]

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Originally posted 1990-04-11 16:25:47.

Notas   [ + ]

1. 2012

Juegos de suma cero

En su libro El gen egoista, Richard Dawkins explica la diferencia entre un juego de suma cero y un juego de suma no cero:

Juego de suma cero es aquel en que la ganancia de un jugador es la pérdida del otro. Los juegos de suma no cero, como el Dilema del Prisionero, son juegos donde hay una banca que paga “y los dos jugadores pueden cogerse del brazo y reírse de la banca”.

Presentarse a una oposición es un juego de suma cero: si tú la ganas, le quitas el puesto a otro.

La selectividad o el examen para mayores de 25 años es un juego de suma no cero. Aunque te clasifiques no le quitas el puesto a nadie que también se haya clasificado.

Es por eso que no me molestó ver las irregularidades cometidas cuando me presenté a Selectividad, y lo cierto es que no comprendo a quienes se ponen furiosos cuando en un juego de suma no cero alguien hace trampa: a ellos no les afecta.

Sólo lo entiendo cuando las consecuencias del juego puedan ser desagradables debido a esa irregularidad: por ejemplo, si un médico obtiene el título sin estar bien preparado. Pero que lo consiga un filósofo, ¿qué más dá? Creo que a menudo los que protestan por las trampas en un juego de suma no cero están movidos por la envidia y por una especie de orgullo herido, antes que por el deseo de que se haga justicia.


 

Originally posted 1994-12-04 12:02:22.

Los filoetimólogos

Platón por Giovanni Pisano

Con la expresión filoetimólogos me refiero a los filósofos que piensan que las cosas se pueden explicar conociendo el origen de la palabra que designa esa cosa. Aunque es cierto que en muchas ocasiones el origen de una palabra ayuda a comprender muchas conceptos, se trata de una de esas típicas verdades que se han convertido en errores porque han sido exageradas y llevadas al extremo, utilizaándose fuera de su campo de acción y queriendo explicarlo todo.

Que yo sepa, el primer filoetimólogo, la primera persona que usó la etimología para demostrar y explicar la realidad fue Platón, quien a menudo, dicen los expertos, se inventaba incluso la etimología de las palabras, para así demostrar mejor su tesis.

Entre los filoetimólogos posteriores, ha habido dos escuelas muy importantes: la que considera que el idioma que esconde el secreto de la realidad es el griego y quienes se inclinan por el alemán. Al parecer, algunos pensadores aseguran que en árabe no se puede decir nada falso por la misma esencia del lenguaje árabe, lo que resulta muy difícil de creer.

Naturalmente, los filoetimólogos más sofisticados son los estudiosos de la Cábala y los escritores talmúdicos, que encontraban en cada palabra, frase o letra uno o varios sentidos ocultos. Hace años escribí un cuento que trataba de esto: La Nueva Teología, que estaba incluido en mi libro Recuerdos de la era analógica, pero que finalmente se ha publicado en El camino de los mitos II.

En mi ensayo Elogio de la infidelidad, hablo de los filoetimólogos y pongo un ejemplo más o menos real de la etimología de la palabra religión. Lo copio aquí:

“Sin embargo, hay otra legión de filósofos del lenguaje que no son los filósofos del lenguaje propiamente dichos: son quienes buscan en el origen y la evolución de las palabras la solución de los problemas. Se les puede llamar filoetimólogos, porque confían en que la etimología proporcione las respuestas a problemas que parecían insolubles.
Por ejemplo, ¿qué es la religión? Los filoetimólogos responden:

“Religión es lo que une, porque religión viene de “religo/as” unir lo que estaba separado. ¿Y qué unión es esta? La que ha de existir entre el hombre y Dios, o entre el hombre y la naturaleza, o entre el hombre y la humanidad. Unión, en cualquier caso de algo separado, concepto amplio que nos permite abandonar la idea trivial de un Dios personal y aceptar que también el budismo es una religión, una religión sin Dios, como sostenía Helmunt von Glasenapp .”

Si esto se pronuncia con suficiente solemnidad, puede causar un gran efecto en la audiencia, que queda narcotizada momentáneamente.”

 

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[Publicado el 24 de abril de 2004]

Empleo la palabra filoetimólogos en el juego de Fritz Mauthner “La doble etimología

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SIGNOS

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cibernia

JUEGOS CON EL LENGUAJE

 

Originally posted 2012-08-30 01:39:29.

Elvis herido

El día que murió Elvis, un 16 de agosto de 1977, yo estaba con mi padre en un pueblo de la costa. Tal vez estaba también mi hermana y Ana, una amiga de mi padre, pero los recuerdos de fechas próximas a veces se mezclan de tal modo que es imposible asegurar que no nos estamos inventando parte de la historia. Recuerdo la fecha por dos razones: la primera porque el día siguiente cumplía años mi padre. La segunda, porque me gustaba muchísimo Elvis.

Su muerte me entristeció e incluso es posible que llegase a llorar, tal vez lloré discretamente en la ducha, o eso creo recordar. Como era un lugar lleno de turistas, compré todos los periódicos en todos los idiomas y recorté todos los artículos que hablaban de Elvis.

Junté cientos de páginas en esos días y en los siguientes meses, que guardé durante años en grandes cajas de revelado fotográfico color naranja. Creo que en un traslado nocturno, debido a las prisas para escaparnos de la casera a la que debíamos dinero, las olvidé.

elvispresley1956 El primer LP de Elvis Presley

clash

 1979 London Calling de The Clash

Aunque hoy, 25 de septiembre de 2005, no se celebra nada relacionado con Elvis, he puesto una canción suya en mi caja de música, que puedes escuchar al final de esta entrada.

Es una canción de las menos conocidas en España, Hurt (Herido), que se sale un poco de sus estilos más habituales (rock’n’roll, rockabilly, country, rock, pop moderado, crooner, baladista) y tiene unos toques de soul y un ritmo casi de vals. Es una pena que Elvis no hiciera demasiadas incursiones en este género.

Pongo aquí la letra, aunque tampoco se puede decir que sea gran cosa. En el rock y el pop anglosajón muchas canciones famosas no tienen letras especialmente buenas y si se grabaran con letras alternativas mejorarían muchísimo.

HURT
(Crane y Jacobs)

I’m so hurt to think that you lied to me.
I’m hurt way down deep inside of me.
You said our love was true,
And we’ll never, never part.
Now you’ve got someone new,
And it breaks my heart.

I’m hurt, much more than you’ll ever know.
Yes darling, I’m so hurt,
Because I still love you so.
Even though you hurt me
Like nobody else could ever do,
I would never hurt, hurt you.

¿He dicho alguna vez que me gusta mucho el vals aplicado a la música moderna? Ya hablaré de ello en otra ocasión.


 

La caja y el dibujo fueron creados por Aitor Méndez.

Originally posted 2005-09-25 09:14:24.

Democracia e imperio

El-independente-cabecera

Este artículo fue publicado en el periódico El Independiente el sábado 23 de marzo de 1991

Ilustración de LPO para El Independiente

Ilustración de LPO para El IndependienteBertrand Russell dijo varías veces que prefería un imperio mundial a una pluralidad de Estados enfren­tados. Algunos teóricos actuales sugie­ren que ese imperio podría establecerse bajo el mando bicéfalo de la ONU (po­der político) y de los Estados Unidos (poder militar). Aunque las declaracio­nes de Russell fueron hechas durante la «guerra fría», cuando las alternativas parecían ser imperio mundial o conflicto nuclear, la propuesta de un Gobierno mundial no es mala, e incluso sería el ideal al que debería tender la humani­dad. No creo, sin embargo, que ese ideal coincida con el de quienes abogan por el imperio americano. De lo que se trataría, en mi opinión, sería de establecer un Gobierno mundial democrático, no un imperio mundial regido por una o varias naciones, ya sean éstas democráticas o no.

No me cabe ninguna duda de que no hay sistema político mejor que la demo­cracia, pero también sé que el que una nación sea democrática no implica que su política exterior también lo sea: la In­glaterra colonialista era democrática puertas adentro, pero profundamente antidemocrática en su actuación como imperio. Y éste es el tipo de imperio en que confían quienes quieren entregárse­lo a los Estados Unidos. Un imperio en el que habría ciudadanos de primera, los estadounidenses; de segunda, sus alia­dos del mundo desarrollado, y, por últi­mo, súbditos, el resto del mundo. Un imperio en el que unas cuantas naciones democráticas se esforzarían por mante­ner su altísimo nivel de vida a costa del resto del mundo, interviniendo con toda la contundencia militar necesaria cuan­do su privilegiada situación se viese amenazada.

Es muy difícil, desde la perspectiva de un ciudadano europeo, darse cuenta de lo injusto que es el mundo actual. Porque se puede afirmar, es cierto, que el llama­do mundo occidental es el mejor de los mundos, pero no de los posibles (que son infinitos), sino de los habidos hasta aho­ra. Así parece indicarlo la desaparición de la esclavitud, la mejora de las condi­ciones laborales y la progresiva libera­ción de la mujer. A muchos hombres esto último, la no discriminación desde su nacimiento de la mitad de la humanidad, apenas les parece relevante, como muestra el que argumenten sin ningún sonrojo que en esta o aquella época la sociedad era más libre, justa e igualitaria que en la actual.

Occidente, pues, atra­viesa por uno de sus mejores momentos, pero el resto del mundo pocas veces ha estado peor que ahora: 1.500 millones de personas pasan hambre en África, Asia y Sudamérica, 1.000 millones de chinos viven bajo una dictadura cruel (con la que el Gobierno español parece llevarse muy bien) y al menos otros 1.000 millones de seres humanos pade­cen distintas formas de opresión. Un cálculo muy optimista nos permite afir­mar que 500 millones de personas dis­frutan del mejor de los mundos, mientras tal vez 4.000 millones viven en condiciones lamentables. Condiciones que, o bien han sido provocadas por el primer mundo, o bien, cuando no ha sido así, éste ha mantenido la situación, e in­cluso se ha aprovechado de ella, a pesar de estar en sus manos la posibilidad de remediarla o paliar en gran medida su carácter trágico.

Volviendo al imperio bicéfalo pro­puesto, su poder político, la ONU, está poco capacitado para extender la justicia en el mundo, pues no sólo carece de de­mocracia interna (cinco países con dere­cho a veto), sino que parece sólo intere­sado en defender, cuando lo hace, los de­rechos de los estados, y no los de los in­dividuos. Así, permite el asesinato de decenas de miles de iraquíes para liberar un Estado de dos millones de habitantes, pero no hace nada realmente significati­vo por los 1.000 millones de chinos que viven bajo la dictadura, ni por las muje­res de los países islámicos, ni siquiera por los iraquíes asesinados por Sadam Husein (si Husein se hubiese limitado a matar a su propio pueblo, nada le habría pasado). La doctrina de la ONU en este aspecto es que el asesinato y la dictadura están permitidos siempre y cuando sean autóctonos y no pongan en peligro el «statu quo». En cuanto al poder militar de ese Gobierno mundial, los Estados Unidos, casi sobra todo comentario. Ha­ce poco se acusaba a los pacifistas y a los izquierdistas de ingenuos, pero parece mentira que alguien crea todavía que los Estados Unidos y sus aliados se esfuer­zan en extender la democracia, mantener la paz y acabar con la pobreza. Más asombroso resulta confiar en que ésas serían sus obsesiones si se le entregase el mando universal, cosa que quizá ya se ha hecho de facto.

No es necesario ser «visceralmente antinorteamericano» —cosa que yo no soy ni he sido nunca— para darse cuenta de que la política actual de los Estados Unidos se halla muy lejos de las ideas de sus padres fundadores, y que a la poderosa industria de armamentos no le puede interesar un mundo sin gue­rras. Los que todo lo justifican podrán argumentar, nuevamente, que lo anterior es la clásica teoría del complot, que la prosperidad occidental no tiene nada que ver con el hambre del Tercer Mun­do, que la industria de armamentos es un negocio ruinoso y que la democracia y el bienestar no sólo se dan en el mundo occidental, sino en todo el planeta. Podrán, por tanto, seguir pensando que se debe animar a Estados Unidos a mantener el orden internacional. Pero, si todavía piensan que ese orden y ese imperio tie­nen algo que ver con los propuestos por Russell, deberían volver a leer no sólo sus escritos políticos, sino también algu­no de sus cuentos («Zahotopolk», por ejemplo) para comprobar lo equivo­cados que están.


NOTA EN 2016: veinticinco años después, sigo estando de acuerdo en las líneas fundamentales del artículo, aunque podría hacer unas cuantas matizaciones, que reservo para otra ocasión.  La guerra con Saddam Husein de la que hablo no es la invasión de Iraq, sino la primera guerra del Golfo para liberar Kuwait. Como es obvio, la situación de la mujer en el mundo musulmán ha empeorado en muchos lugares, entre ellos Iraq y Kuwait, y el radicalismo islámico ha aumentado mucho desde entonces y es ya, quizá la mayor amenaza para un mundo civilizado.


POLÍTICA

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Originally posted 1991-03-23 17:04:21.

Primera defensa del deus ex machina

La idea de que no se debe usar el deus ex machina procede de los propios griegos, en concreto de Aristóteles, quien deplora el uso de este artilugio narrativo en su Poética:

“A partir de esto se advierte que el desenlace también debe surgir  de la fábula misma, y no depender de un artificio de la escena, como en Medea, o en el episodio del embarque (detenido) de los griegos en la Ilíada”.

Sin embargo, tal vez la opinión de Aristóteles acerca de la Medea de Eurípides no está del todo justificada. En esta primera defensa del deus ex machina quiero desarrollar un argumento que se podría formular en forma paradójica:

“Los griegos no usaban un deus ex machina cuando usaban un deus ex machina”.

¿Por qué?

En primer lugar, porque la intervención de un dios en una obra griega no es equivalente a la de un personaje inesperado en una obra actual, por ejemplo la aparición de un ángel en una historia costumbrista. En el cosmos narrativo y dramático griego los dioses no son accidentales, sino necesarios. Las historias que fabularon los griegos siempre, o casi siempre, están relacionadas con los dioses. Son los dioses quienes complican las vidas de los humanos, quienes les persiguen, pero también quienes les ayudan o les sacan de apuros. Son los dioses quienes, en definitiva, deciden qué sucederá con sus vidas. No es que los dioses actúen de esta manera porque así lo exige el teatro, sino que el teatro cuenta estas cosas porque así lo exigen los dioses, o al menos la concepción tradicional griega de la realidad, que era fundamentalmente mítica y religiosa.

La guerra de Troya, por ejemplo, se desencadena porque tres diosas le piden al pastor Paris que elija a la más hermosa de ellas. Afrodita le prometió que le daría a la mujer más hermosa del mundo, así que ayuda al pastor, ahora convertido en príncipe de Troya, a raptar a Helena de Esparta, con lo que se inicia la guerra fatal y se da a Homero una excusa para que escriba la Ilíada.

El juicio de Paris, por François Xavier Fabre

El juicio de Paris, por François Xavier Fabre

Un dios, Poseidón, es quien impide a Odiseo (Ulises) regresar a su tierra de Ítaca, y una diosa, Atenea, es quien le ayuda a conseguirlo. Homero lo contará en La Odisea.

Todo se inicia por voluntad de los dioses y todo se resuelve por ellos. Así que la intervención de un dios en una obra de teatro griego no es simplemente un recurso fácil. Es, en definitiva, razonable que al final de la obra un dios descienda al escenario y decida de qué manera se va a reordenar el cosmos y la vida de los protagonistas del drama.

Casi me atrevo a insinuar, sin haberlo comprobado, que lo que llamamos novela surge precisamente cuando los dioses son relegados a un lugar secundario. Aunque las leí hace demasiado tiempo, me da la impresión de que en las novelas griegas y bizantinas, como Las efesíacas, o Quéreas y Calirroe, los dioses sólo juegan un papel retórico. Ya no son historias protagonizadas por dioses, semidioses y héroes emparentados con las divinidades, sino que se trata de personas, digamos, vulgares y corrientes.

Algo semejante sucede en la comedia, por ejemplo en Menandro o en el latino Plauto, cada vez más cotidianas y alejadas de lo divino. Lo que no impide que los dioses intervengan de vez en cuando, pero ya no se trata de dramas míticos, como sí lo son las obras de Sófocles, Esquilo y Eurípides.Seguramente, habrá que esperar a los autos sacramentales cristianos para que los dioses recuperen el protagonismo absoluto, incluso más que en Grecia, puesto que las obras religiosas cristianas se construyen explícitamente para llegar al deus ex machina, a la intervención de Dios, la virgen o los ángeles, al milagro que necesariamente se ha de producir, porque ese milagro es la prueba de que existe Dios y la razón que nos ha de llevar a vivir continuamente en el temor y el amor de Dios.

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He hecho un análisis del deus ex machina en la obra de Eurípides en El deus ex machina en la Medea de Eurípides

El deus ex machina y el diabolus ex machina

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Originally posted 2011-05-16 22:09:41.

Definición de los no lugares
NO LUGAR ~5

Andén de la estación de Sant Joan (mientras espero el tren a Plaza de Catalunya)

Lunes 1 de diciembre de 1997

 

Se podría intentar una definición de los no lugares. Lo cierto es que no estoy seguro si he leído algo, y dónde, acerca de los no lugares. Tal vez se habla de ellos en el cuadernillo de Guy Debord que editó Enrique, Teoría de la deriva. ¿Es una teoría de Guy Debord o es un asunto sociológico que él trata? Sé que lo he comentado al menos dos veces con Marcos, que también leyó aquel cuadernillo.

Portada/Sobre de la edición de Teoría de la deriva,
de Guy Debord, editado por Enrique Zacanini
en sus Ediciones Texticulares

 

En fin, como hacía Aristóteles al examinar la prudencia mediante la observación de las personas consideradas prudentes, habrá que iniciar la definición de los no lugares examinando las cosas que tienen en común esos lugares que llamamos “no lugares”.

Una apresurada enumeración de no lugares: un taxi, un autobús, el metro, un tranvía, ¿un coche particular?, el vestíbulo de una consulta, de una oficina, un aeropuerto, una estación de tren, un avión, ¿la sala de reuniones de una empresa?, ¿un cine?, el vestíbulo de un cine, ¿la calle?…

¿Y qué tienen en común?

1. No están habitados de manera permanente por nadie

2. No pertenecen a nadie[DT1] .

3. Son usados por gente a la que no les pertenecen.

4. Te llevan de un lugar a otro, o su uso fundamental es permitirte esperar en ellos el medio que te llevará a otro lugar.

5. Hay que pagar para utilizarlos.

6. Son siempre lugares de paso, en los que:

a) Raramente se duerme.

b) Es difícil pasar más de 24 horas seguidas.

c) Se comparte el espacio con desconocidos.

d) Son siempre etapas de un viaje, nunca la meta o el destino.

Con todas estas características, ya se podría empezar a dilucidar si un sitio es un lugar o un no lugar. Hay que recordar, sin embargo, a Huizinga y su intento fallido de definir lo que es un juego: siempre existe algo que consideramos juego que escapa a cualquier definición propuesta.

Algunos sí pertenecen a quien los usa: el conductor de un taxi o un coche.

A veces se utilizan en soledad: una sala de espera, una escalera, un pasillo.

En raras ocasiones puedes pasar más de veinticuatro horas seguidas en ellos: la sala de espera de un aeropuerto durante una huelga de pilotos.

Así que no podemos exigir a los no-lugares que cumplan todas las condiciones. Basta con que cumplan varias, o la mayoría.

 


 [DT1] Nadie (esto es dudoso en casos como los de los taxis o un coche particular)

 


 

Originally posted 1997-12-01 18:00:33.

Cine y física cuántica

En el cine y en la física atómica los intermedios se saltan.

El electrón no pasa gradualmente de una órbita a otra, sino que salta de una a otra sin transición. Eso es lo que se llama un salto cuántico. En el cine, a pesar de la apariencia de continuidad, se salta de un fotograma a otro y de una serie de fotogramas a la siguiente: tampoco hay continuidad bajo las apariencias. (2007)

2019: Es por eso que la experiencia cinematográfica es una de las mejores metáforas para imaginar como plausible el comportamiento asombroso del mundo atómico.

Pero también nos sirve para casi lo contrario cuando se trata del mundo cuántico, es decir, cuando no hablamos del salto cuántico del electrón de una órbita a otra, sino del salto cuántico aplicado al colapso de la función de onda, es decir, a lo que sucede cuando efectuamos una medida sobre un sistema cuántico (lo que sucede es que el resultado de la medida parece aleatorio y es imprevisible). Del mismo modo que bajo la aparente continuidad y fluidez de la experiencia cinematográfica existe discontinuidad (fotogramas separados), bajo el comportamiento imprevisible de las partículas subatómicas puede haber una explicación causal que no podemos ver, como tampoco vemos los fotogramas en la sala de cine. Serían los fotogramas ocultos, que no sé si se puede comparar con las hipótesis de variables ocultas.

Pero esta ilusión de continuidad que producen los fotogramas del celuloide y su proyección (con el obturador que se abre y se cierra, etc.) también es una buena metáfora para aceptar como posible que vivamos en un universo parpadeante, que aparece y desaparece a cada instante (la hipótesis del universo parpadeante ha sido propuesta por algún físico actual).


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Originally posted 2007-08-14 12:02:56.

Dios o Demiurgo a la luz de Wittgenstein

wittgenstein

Si aceptamos la teoría de Wittgenstein que sostiene que no puede existir un lenguaje privado, entonces el Dios de cristianos, judíos y musulmanes no es un dios creador, sino un demiurgo.

Es decir,  Dios no creó el mundo a partir de la nada, sino a partir de algo que ya existía previamente. Intentaré justificar esta opinión, que ha tenido cierta fortuna en teologías heterodoxas.

En primer lugar, tenemos que observar que en el Génesis, libro sagrado que es aceptado por las tres religiones del Libro (judíos, musulmanes y cristianos), Dios recurre al  lenguaje para crear el mundo:

«Entonces Dios dijo: “Hágase la luz”. Y la luz se hizo».
(Génesis I, 3)

Si fuera cierto que no puede existir un lenguaje privado, entonces un dios wittgenstiano no podría poner en marcha la creación, ya que no tendría con quien compartir esas palabras (“Hágase la luz”). En consecuencia, ese Dios carecería de lenguaje y no habría logos creador. La palabra no podría haber creado el mundo.

La conclusión lógica es que, si Wittgenstein tiene razón, el Dios de las religiones del Libro queda refutado.

Pero también podríamos alcanzar la conclusión opuesta: si las religiones del Libro tienen razón, entonces la teoría de Wittgenstein acerca del lenguaje privado queda refutada. Se podrían extraer otras consecuencias lógicas, pero ahora voy a examinar este asunto de Wittgenstein y los libros sagrados.

El logos creador

Algunas interpretaciones judías y gnósticas, que también podemos encontrar en la mística musulmana y el sufismo, afirman la preexistencia del logos o la palabra y sostienen que los textos sagrados, y en especial el Corán, son anteriores a Dios mismo.

En este caso nos encontramos con una refutación radical de la idea wittgenstiana: si el Libro es anterior a Dios, entonces no solo deberíamos aceptar que existe un lenguaje privado, sino también una literatura sin hablantes o lectores. Se trataría de un libro sin autor, que permanece en la eternidad sin tiempo, a la espera de un lector que lo descifre.

Podríamos decir, como hace Ludwig von Hertz en “La Nueva Teología”, que Dios encuentra el libro y que entonces crea el mundo, al leerlo.

O podríamos ir más lejos, como se hace en “Una conversación en la isla de Patmos” y afirmar que Dios es el Libro que se lee a sí mismo. Esa idea, en apariencia tan extravagante, la encontramos, sin embrago, en la mística musulmana: “Yo era un tesoro escondido. Quise conocerme y creé el mundo”.

El libro, en definitiva, crea a sus lectores.

En términos de programación digital, podríamos decir que no se trata del logos creador, sino el código creador. ¿Un código que se autoescribe?

Ahora bien, un teólogo sensato, si es que tal especie puede existir, podría decirnos que un verdadero Dios creador no habría pronunciado la frase “Hágase la luz”, sino que se habría limitado a pensarla. Esa era la opinión del padre Nicolás Malebranche. Dios piensa el mundo y nosotros no somos otra cosa que sus pensamientos. La pregunta que nos hacemos ahora es si para pensar “Hágase la luz” es necesario un lenguaje, aunque se trate de un lenguaje interior.

AncientOfDays
“El anciano de los días”, de William Blake. ¿Dios o Demiurgo?

Por otra parte, al examinar los textos bíblicos con atención (y si nos olvidamos por un momento de la tesis wittgenstiana) tenemos que aceptar otra conclusión no menos extravagante que las que hemos examinado hasta ahora.

Si el Dios del Génesis crea a partir de la nada, entonces lo primero que crea no es la tierra, ni los cielos, ni la luz ni el universo, sino el lenguaje, ese lenguaje que le servirá para crear el mundo. Primero debe crear las palabras que pronuncia. Y después el mundo.

En la Teogonía, Hesíodo dice: “Ante todo fue el caos, luego Gaia…”

Para para el dios del Génesis eso se traduciría en: “Ante todo fue el logos, luego la luz…”

Queda por resolver el problema de la existencia de esa oscuridad que va a ser iluminada por la acción del verbo divino cuando crea la luz (“Hágase la luz”). ¿Existía esa oscuridad en algún sentido antes del logos divino, antes de la luz divina?

Si esa oscuridad existía, entonces tendríamos que reescribir las palabras del Génesis: “Ante todo fue la oscuridad, y el verbo divino se extendió (como el espíritu sobre las aguas) y la luz se hizo”.

Esta es una metáfora fácil de traducir a las teorías cosmológicas del Big Bang, y un gran consuelo sin duda para aquellos creyentes a los que les inquieta la conciliación de la religión con la ciencia: la oscuridad sería la nada, lo que no es, y el verbo divino sería la singularidad inicial. La luz sería el estallido del universo al ser fecundada la nada por esa palabra divina; es decir, la entrada del ser en la existencia.

Una primera conclusión es que, aunque descartemos la idea de Wittgenstein de que no puede existir un lenguaje privado, y aunque aceptemos que podría existir un lenguaje con un solo Usuario, nos veríamos obligados a añadir algún versículo al Génesis, para dejar constancia de ese Logos creador que precede a lo que existe:

(0. Antes del principio, nada había y Dios creó el lenguaje).

1. Al principio Dios creó el cielo y la tierra.

2. La tierra era algo informe y vacío, las tinieblas cubrían el abismo, y el soplo de Dios aleteaba sobre las aguas.

3. Entonces Dios dijo: “Hágase la luz”. Y la luz se hizo.

El lector habrá observado que en el relato del Génesis, el Cielo y la Tierra existen antes de que exista el propio Sol, es decir, la luz. Se supone, por lo tanto, que antes de crear la luz Dios ha creado el cielo, la tierra y las tinieblas de alguna manera. ¿Cómo lo ha hecho? ¿También mediante el lenguaje? Solucionar estos nuevos interrogantes resulta demasiado complejo para este pobre hermeneuta.


[10 de marzo de 2010. Revisado en junio de 2014, en mayo de 2015 y en 2019]

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Ensayos de teología

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LA NUEVA TEOLOGÍA
(Recuerdos de la era analógica)

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Originally posted 2014-03-10 14:50:09.