Los tres mundos de Popper

|| Memes, ideas y mundos /5

Dawkins admite en El gen egoísta que Popper desarrolló interesantes analogías entre la evolución cultural y la biológica y que también señaló las semejanzas entre el progreso científico y la selección natural.

Lo hizo ya en su Lógica de la investigación científica (1934), donde proponía:

“Una teoría acerca del aumento de conocimiento por ensayo y eliminación del error, es decir, por selección darwiniana más bien que por instrucción lamarckiana”[1].

Estas ideas le llevaron a desarrollar la teoría de los tres mundos:

Mundo 1: el mundo de la física: las rocas, los árboles y los campos físicos de fuerzas; la química y la biología.

Mundo 2: El mundo psicológico. Los sentimientos de temor, esperanza, las disposiciones a actuar y todo tipo de experiencias, incluidas las subjetivas e inconscientes.

Mundo 3: El mundo de los productos de la mente humana. Las obras de arte, las instituciones, los valores éticos, las sociedades. Y especialmente los libros, las bibliotecas científicas, los problemas científicos y las teorías, incluidas las científicas.” [2]

 

La doctrina de los Tres Mundos de Karl Popper

Ahora bien, dice Popper, los libros, los periódicos y las bibliotecas pertenecen al Mundo 1, pero también al Mundo 3.

Dos ejemplares de un libro idéntico en el mundo 3 son dos objetos diferentes en el mundo 1, puesto que por muy iguales que sean, ocupan un lugar diferente. Esos dos libros diferentes en el Mundo 1 son el mismo objeto en el Mundo 3, porque su contenido intelectual es el mismo.

Se podría decir, añade Popper, que los dos ejemplares del libro del Mundo 1, los libros del mundo físico, son dos copias del ejemplar del Mundo 3. Popper va incluso más lejos y sostiene (al igual que lo hace, como se verá más adelante, la teoría “fuerte” de los memes) que el Mundo 2 y el Mundo 3 son reales, entendiendo por real todo aquello capaz de interactuar con el mundo 1, el mundo de las cosas físicas.

En el Mundo 1, el de las cosas que son materiales de manera evidente, no puede haber dos cosas iguales. La única excepción conocida al principio de los indiscernibles (que afirma que no puede haber dos objetos iguales en el Mundo 1) se encuentra en el El Museo de los Mundos Posibles y es el cuadro Las señoritas de Avignon. El lector puede comprobarlo viendo el cuadro pintado por Picasso y su copia perfecta e indiscernible en Picasso y los indiscernibles.

De este modo, Popper parece deslizarse hacia algún tipo de idealismo, muy semejante al idealismo platónico o teoría de los arquetipos o las formas, del que tal vez escapa al asegurar que esa interacción entre el mundo 1 y el 3 se hace a través del Mundo 2.

Algo parecido a Popper sostiene Dawkins:

“Al igual que los genes se propagan en un acervo génico al saltar de un cuerpo a otro mediante los espermatozoides o los óvulos, así los memes se propagan en el acervo de memes al saltar de un cerebro a otro mediante un proceso que, considerado en su sentido más amplio, puede llamarse de imitación. Si un científico escucha o lee una buena idea, la transmite a sus colegas y estudiantes. La menciona en sus artículos y ponencias. Si la idea se hace popular, puede decirse que se ha propagado, esparciéndose de cerebro en cerebro.”

La teoría de los memes, en consecuencia, puede considerarse una adaptación bastante fiel de la teoría de los tres mundos popperiana, con el añadido de un nombre para la unidad básica de transmisión cultural: meme.

Otros autores, de manera casi paralela a Dawkins han propuesto otros términos para definir esa unidad de transmisión cultural. E.O. Wilson y C.J. Lumsden proponen el término culturgen, y desarrollan en sus obras el aspecto cuantitativo relacionado con la transmisión de los culturgenes más detalladamente que Dawkins. Pero en la lucha mediática entre memes y culturgenes, parece que han sido mejores replicadores los memes.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2017-05-17 15:12:53.

  1. [1]Popper, Busqueda sin término
  2. [2]Popper, Busqueda sin término

¿Qué son los memes?

|| Memes, ideas y mundos /3


Es necesario aclarar ahora, en 2017, que la pregunta acerca de los memes no se refiere a los populares memes que se propagan en internet, sino a la propuesta de Dawkins de un mecanismo evolutivo no biológico.

Para Dawkins, los memes son replicadores, unidades de transmisión cultural. Un replicador, como su nombre indica, es algo capaz de replicarse.

Los replicadores más conocidos son los genes, que hacen copias de sí mismos: una molécula de ADN puede replicarse y dar lugar a dos moléculas de ADN idénticas a la original.

Otros replicadores no biológicos pueden ser las arcillas, especialmente las caolinitas, que se crean una a partir de la anterior y que, según algunos biólogos, como Cairns Smith, pueden tener relación con el origen de la vida.

Pero Dawkins, con sus memes, no estaba pensando en el barro o la arcilla, sino en unos replicadores mucho más complejos:

Ejemplos de memes son: tonadas o sones, ideas, consignas, modas en cuanto a vestimenta, formas de fabricar vasijas o de construir arcos.”

En otra entrada he copiado el capítulo que Dawkins dedicó a los memes en El gen egoísta. Nadie mejor que el propio Dawkins para explicar su teoría. Recomiendo leerlo para tener una idea clara de qué es lo que propone Dawkins y poder seguir la discusión con verdadero conocimiento de causa: Richard Dawkins: los nuevos replicadores

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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Originally posted 2017-05-12 13:34:25.

Borges, santo patrón del hipertexto

Cómo se invento el futuro /2

Cuando los historiadores del mundo digital, internet y la hipernarrativa rastrean en el pasado en busca de precursores del hiperenlace, encuentran libros como el Talmud editado por Daniel Blomberg, o el Diccionario filosófico de Pierre Bayle. Se trata, en efecto, de hipertextos antes del hipertexto.

Página del Diccionario de Bayle

Pero no es a Bayle o a Blomberg a quienes señalan los historiadores como padres fundadores, sino a Vannevar Bush y a Jorge Luis Borges. Así lo hacen Janet Murray y Lev Manovich, los autores de la deliciosa antología The New Media Reader (El lector de los nuevos medios). En The New Media Reader se reúnen textos que anticiparon o establecieron los nuevos modos narrativos que apenas ahora empezamos a aprender a disfrutar, casi todos ellos basados en el hiperenlace, desde los videojuegos a la literatura interactiva o la multinarrativa audiovisual.

Portada de The New Media Reader, en la que se rinde un homenaje a Vannevar Bush, reproduciendo una de las ilustraciones (el rostro con gafas y una minicámara en la frente) de su artículo As We May Think

Vannevar Bush habló en su artículo As we may think, publicado en 1945, de un aparato llamado Memex que anticipaba los ordenadores actuales y el hipervínculo que nos permite conectar informaciones diversas y dispersas en un instante. Aunque es posible que Bush pensara en el memex años antes de hacer públicas sus ideas, lo cierto es que su histórico artículo apareció en 1945, mientras que Borges se anticipó y publicó su cuento El jardín de senderos que se bifurcan (The Garden of the Forking Paths, en la traducción al inglés),en 1941.

El jardín de senderos que se bifurcan

El jardín de senderos que se bifurcan dedicado por Borges a su hermana Norah y a su sobrino Miguel

El cuento de Borges ha anticipado muchas ideas, como la de los universos paralelos o Mundos Múltiples, de Hugh Everett, que intenta responder al célebre experimento cuántico de la doble rendija: resulta imposible predecir si un fotón lanzado contra una placa en la que hay dos rendijas entrará por una rendija o por la otra. Es interesante destacar que este experimento marca la diferencia entre la física clásica newtoniana, en la que es posible predecir el comportamiento de la materia, por ejemplo dos bolas de billar sobre una mesa, y la física cuántica, en la que tal predicción, por lo menos a nivel subatómico, resulta imposible. Es la diferencia entre un universo determinista y predecible y un universo indeterminista e impredecible.

La teoría de los universos paralelos o mundos múltiples propone que lo que sucede cuando lanzamos el fotón es que no entra por la rendija izquierda o por la derecha, sino por las dos. Lo que sucede, dijo Everett, es que en un universo lo hace por la derecha y en otro por la izquierda. Si observamos que ha entrado por la rendija derecha será porque estamos en uno de esos dos universos, pero, en un universo paralelo, otra persona, en todo idéntica a nosotros, verá que el electrón  ha entrado por la rendija izquierda.

El gato de Schrödinger

El gato de Schrödinger es un experimento imaginario que ilustra algunas de las paradojas de la física cuántica, tanto el principio de incertidumbre de Heisenberg, como la teoría de los mundos múltiples o universos paralelos. Pronto subiré a mi página un mi ensayo La filosofía de la física cuántica(1995), donde se intenta explicar esta paradoja, pero por ahora recomiendo a quien no conozca el asunto la extraordinaria página de Pedro Gómez-Estebán Cuántica sin fórmulas.

 

 

Borges y el hiperenlace

Aquí nos interesa El jardín de senderos que se bifurcan no por su relación con la física cuántica, sino porque se considera el primer texto en el que se expresa con claridad la idea del hiperenlace. No es casualidad que una de las obras pioneras de la novela hipertextual se llame Victory Garden: su autor, Stuart Moulthrop, quiso rendir un homenaje a El jardín de senderos que se bifurcan. Moulthrop también adaptó el cuento de Borges a la forma hipertextual.

En el cuento de Borges se desarrolla una trama que se ramifica hasta alcanzar una complejidad inabarcable, pero que se puede resumir en su aspecto más trivial con cierta sencillez. Parafraseo la sinopsis que ofrece la Wikipedia:

“El espía chino Yu Tsun, que trabaja para los alemanes, huye de Londres perseguido por el capitán inglés Richard Madden. Yu Tsun encuentra en una guía telefónica la dirección del sinólogo Stephen Albert y se reúne con él en su casa de campo. Los dos hombres hablan y descubrimos que Yu Tsun es el bisnieto de Ts’ui Pên, un astrólogo chino que se había propuesto construir un laberinto infinitamente complejo y escribir una novela interminable: El Jardín de Senderos que se Bifurcan. Después de su muerte, se pensó que había fracasado en sus dos tareas: no se sabía que existiera el laberinto y la novela estaba incompleta y resultaba absurda e incoherente, por ejemplo, algunos personajes morían y reaparecían en capítulos posteriores.Albert acaba por revelar a Yu Tsun que ha descubierto el secreto de la novela: el libro es el laberinto, y el laberinto no es espacial sino temporal. El jardín de senderos que se bifurcan es la imagen incompleta del universo tal como lo concebía Ts’ui Pên.”

Este resumen, que no abarca el cuento de Borges porque es uno de esos relatos que no pueden ser resumidos, lo he tomado con algunas modificaciones de la Wikipedia; he eliminado, por ejemplo, la expresión “fortuita coincidencia borgeana” para explicar el encuentro entre Yu Tsun y Stephen Albert, en primer lugar, porque no se trata de una coincidencia; en segundo lugar, porque Borges detestaba que se calificara algo como borgeano. No le gustaban adjetivos como dantesco o cervantino, como recuerda Bioy Casares:

“A Cervantes cuando escribió el Quijote, no se le ocurrió ser cervantino ni a Kant kantiano ni a Goethe goetheano.”

Un día le preguntó un conocido crítico cómo debía definirse su obra, “borgeana” o “borgeseana”:

“Simplemente como la obra de Borges”.

Y recuerda también Bioy Casares:

“Al poco tiempo me propuso la siguiente broma:

–Por qué no hablamos de la obra “Joséortegaygasseteana”, o de la obra “Marcelinamenéndezypelayesca”. De paso inventamos las frases más largas de la lengua castellana, ¿qué le parece?”

Yo estoy de acuerdo con esa aversión de Borges, como puede comprobar quien lea mi ensayo Nada es lo que es, el problema de la identidad, donde dedico un capítulo a este asunto y explico por qué Kafka no es kafkiano.

Volvamos ahora, en este artículo con tantas bifurcaciones, al cuento de Borges de los senderos que se bifurcan.

Las primeras anticipaciones del hiperenlace en el cuento de Borges se encuentran en lo que dice su personaje Stephen Albert  al contar a Yu Tsun el proyecto de su abuelo:

“A diferencia de Newton y de Schopenhauer, su antepasado no creía en un tiempo uniforme, absoluto. Creía en infinitas series de tiempos, en una red creciente y vertiginosa de tiempos divergentes, convergentes y paralelos. Esa trama de tiempos que se aproximan, se bifurcan, se cortan o que secularmente se ignoran, abarca todas las posibilidades. No existimos en la mayoría de esos tiempos; en algunos existe usted y no yo; en otros, yo, no usted; en otros, los dos. En éste, que un favorable azar me depara, usted ha llegado a mi casa; en otro, usted, al atravesar el jardín, me ha encontrado muerto; en otro, yo digo estas mismas palabras, pero soy un error, un fantasma.”

Narrativa hipertextual: esquema de una novela hipertextual

En otro pasaje del cuento parece describirse una novela hipertextual muchos años antes de que aparecieran:

“En todas las ficciones, cada vez que un hombre se enfrenta con diversas alternativas, opta por una y elimina las otras; en la del casi inextricable Ts’ui Pên, opta —simultáneamente— por todas. Crea, así, diversos porvenires, diversos tiempos, que también, proliferan y se bifurcan. De ahí las contradicciones de la novela. Fang, digamos, tiene un secreto; un desconocido llama a su puerta; Fang resuelve matarlo. Naturalmente, hay varios desenlaces posibles: Fang puede matar al intruso, el intruso puede matar a Fang, ambos pueden salvarse, ambos pueden morir, etcétera. En la obra de Ts’ui Pên, todos los desenlaces ocurren; cada uno es el punto de partida de otras bifurcaciones.Alguna vez, los senderos de ese laberinto convergen; por ejemplo, usted llega a esta casa, pero en uno de los pasados posibles usted es mi enemigo, en otro mi amigo.”

Se encuentra en el relato de Borges la presencia constante de los laberintos, una construcción y una figura que no es frecuente en China, aunque aparece en El sueño del pabellón rojo, que fue tal vez la inspiración más evidente de El jardín de senderos que se bifurcan, pues Borges amaba aquel libro chino. También hay un laberinto en El romance de los tres reinos, que no sé si Borges llegó a leer.

El laberinto occidental de Pekín

Es casi seguro que Borges oyó hablar o leyó algo acerca del Yuan Ming Yuan, el antiguo Palacio de Invierno de Pekín, en el que había dos laberintos, uno a la manera china y otro que imitaba los occidentales. Cada uno de los laberintos parece una metáfora de distintos tipos de narrativa hipertextual.

Laberinto occidental del Palacio de Invierno de Pekín, trazado por los jesuitas

En el laberinto occidental se propone un cosmos ordenado y geométrico, cartesiano, casi como si se tratara de un libro lineal que se lee de principio a fin con una sucesión de capítulos, apartados y páginas ordenadas en forma jerárquica y de índices alfabéticos.

Por el contrario, en el laberinto chino de Pekín reina un aparente desorden y los caminos parecen fruto del azar, como un hipertexto sin ordenar, como internet, donde los hiperenlaces nos llevan a sitios a menudo inesperados, donde la información se dispersa en forma de redes y se conecta mediante asociación de ideas, semejanzas o puro azar.

Aunque en el laberinto chino el emperador proponía un recorrido de 42 escenas, lleno de agradables sorpresas, de perspectivas insólitas, de rincones encantadores o misteriosos, cada visitante podía elegir otra bifurcación y crear nuevos senderos, como si leyera Rayuela o 62/modelo para armar, las dos novelas hipertextuales de Cortázar.

Recorrido numerado de las 40 escenas del emperador

Esos dos laberintos quizá fueron la causa de que el espía Yu Tsun trabajara para los alemanes en el cuento de Borges, porque durante la Segunda Guerra del Opio de 1860 los ingleses y los franceses incendiaron y destruyeron aquellos increíbles jardines, que eran una imagen del universo mismo.

Yuan Ming Yuan

Janet Murray, antóloga de The New Media Reader establece una comparación interesante entre Borges y Bush, aludiendo a que ambos escribieron sus textos durante la Segunda Guerra Mundial, que sin duda es un primer atisbo de la “globalización”. No es extraño que  en esos años, durante los que cualquier persona se acostumbró a oír hablar de italianos, alemanes, ingleses, chinos, japoneses, estadounidenses, rusos, húngaros, australianos; y de lugares como Bélgica, París, Berlín, Pearl Harbor, Tokyo, Nankín, Stalingrado, Varsovia, Egipto, El Alemein o las Árdenas, muchos llegaran a imaginar el mundo como un laberinto complejo, lleno de senderos, de idiomas, de lenguas, de claves y de pasadizos ciegos.

Es cierto también que tanto Borges como Vannevar Bush imaginan un laberinto que comparan con la mente humana y el universo, pero para Borges se trata de  un lugar en el que uno no tiene más remedio que perderse, mientras que Bush lo considera como un problema o un acertijo que sí se puede resolver.

En esta encrucijada nos detenemos, dejando para otro momento la solución imaginada por Vannevar Bush al caos hipertextual y otras coincidencias que lo acercan a Borges, como su aversión al orden alfabético.

 


*****

[Publicado por primera vez en Divertinajes, La biblioteca ideal, el 11 de diciembre de 2010. Revisado en 2013 y 2014]

Sobre laberintos occidentales, el libro más completo que conozco es el de mi amigo Marcos Méndez Filesi: El laberinto, historia y mito

Los ingleses emplean dos palabras para referirse a los laberintos: labyrinth y maze. Aunque en el lenguaje común se usan indistintamente, algunos expertos emplean labyrinth para referirse al laberinto unidireccional, como una espiral con un centro y maze para referirse a los multidireccionales que ofrecen diferentes senderos en cada bifurcación. Sin embargo, los antólogos de The New Media Reader prefieren traducir el “laberinto” de Borges como “labyrinth”, a pesar de que es uno de los más complejos laberintos. Su elección es, en mi opinión, acertada, pues la idea de que el laberinto cretense era una simple espiral procede de las ciertas representaciones simples que se hicieron célebres en la Antiguedad, pero el relato cretense habla sin duda de un laberinto de múltiples caminos y encrucijadas, pues, si se tratara de una simple espiral, Teseo no habría necesitado el hilo de Ariadna.

En el libro de Marcos Méndez Filesi El laberinto, historia y mito, se muestra la complejidad de los laberintos y cómo escapar de aquellos en los que el truco de avanzar con una mano pegada siempre a la pared, que se menciona en el relato de Borges, no sirve.

 


En “Mundo analógico”, el fanzine desplegable (que es en sí mismo un hiperenlace extendido) que se incluye en mi libro Recuerdos de la era analógica se menciona a Borges, a Vannevar Bush y a Ted Nelson en relación con el hiperenlace, coincidencia que sin duda no es casual. Puedes visitar la página dedicada al libro para obtener más información: Recuerdos de la era analógica o conseguir el libro en la página de la editorial: Evohé.

En El guión del siglo 21, escribí un apartado titulado Jorge Luis Borges, santo patrón de la multinarrativa, en el que se recogen muchas ideas de este texto, pero se añaden otras (siempre que recupero un  texto intento mejorarlo, matizarlo, ampliarlo y plantear nuevos aspectos).

Escribí en “La biblioteca ideal” de Divertinajes un artículo sobre el mismo asunto pero más breve, que no vale la pena que leas si ya has leído éste, pues solo añade algunas cosas que incluiré en futuros artículos de esta especie de folletín ensayístico que es “Cómo se inventó el futuro”.

 *****

CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO

Marshall McLuhan

Cómo se inventó el futuro / 4


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Vannevar Bush y el memex
CÓMO SE INVENTÓ EL FUTURO /1

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Ted Nelson y Xanadú

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Xanadú y el algoritmo de Google

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Borges, santo patrón del hipertexto

Cómo se invento el futuro /2


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JORGE LUIS BORGES

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Originally posted 2011-09-12 00:30:17.

2.7 Conclusión

democrito

Sólo queda por comentar una cuestión que es tal vez la central en todo estudio de la ética aristotélica: el de su misma definición. La de Aristóteles es el ejemplo más repetido y el modelo más señalado de ética eudemonista, y además teleológicamente eudemonista. Sin embargo, ambos conceptos nos son tan trasparentes, ni su aplicación tan evidente como pueda parecer.

Si no un error, la definición de la ética aristotélica como eudemonista puede ser una gran simplificación, o la descripción de un hecho trivial, pero no carente de consecuencias.

¿Es la ética de Aristóteles, en definitiva, eudemonista?

Parece serlo, desde el momento en que el propio Aristóteles así lo afirma, pero, como se ve claramente en el texto citado en la nota 9, también las demás éticas a las que se enfrenta lo son (a excepción tal vez de la de Platón): Todos los hombres están de acuerdo en que el bien supremo es la felicidad. Esto significa que la ética de Aristóteles es eudemonista, sí, pero de un modo semejante a como la física es materialista, o la matemática “calculista”. es decir, que el hecho de que aquello que estudian, y admiten estudiar, los físicos sea la materia (lo que Aristóteles definiría como el ente móvil), no significa ni mucho menos que todos ellos (los físicos) tengan un mismo concepto de qué sea la materia. La materia, tal como se define, por ejemplo, por las teorías más avanzadas de la Física actual, no se parece en nada a la materia tal como fue entendida hasta finales del siglo XIX. Los físicos actuales, aún reconociendo que se dedican a estudiar los fenómenos puramente físicos, y no los espirituales, no los biológicos, por ejemplo, pueden llegar no sólo a cuestionar la noción clásica de materia, sino a definir ésta como algo muy cercano a eso que se llamaba espíritu. Con ello, se ve que incluso una actividad definida como materialista, puede al final cuestionar su mismo presupuesto central cuando llega el momento de definirlo. Lo mismo sucede con la ética de Aristóteles: el fin de la misma es la felicidad, por supuesto, pero también lo es para la ética de Demócrito, la de los epicúreos, la de los estoicos (sutilezas terminológicas aparte) y muchas otras. Intentar acercarse a la ética aristotélica desde la oposición que enfrenta a las éticas eudemonistas con las no eudemonistas, o materiales frente a formales (que suelen fecharse a partir de Kant) es correr el riesgo de malinterpretar y no llegar a comprender la especificidad misma de la ética aristotélica, e incluso de ni siquiera ver los puntos de contacto que se pueden establecer entre ella y algunos de los desarrollos propuestos por las llamadas éticas no eudemonistas y las de los valores. La causa de esta confusión que lleva frecuentemente a un estéril academicismo terminológico en el que los perfiles de las palabras impide ver el trazo conceptual, tal vez se halle en el propio Aristóteles.

Porque Aristóteles se plantea varias cuestiones que quizá no sean equivalentes. Se pregunta, en efecto cuál es el fin al que deben aspirar los hombres, y cuál es el fin al que quieren aspirar los hombres. Se pregunta, dicho de otro modo, cuál sería el estado ideal que definiría al hombre feliz, pero también cuál es la función propia del hombre, que éste tiene que cumplir para ser verdaderamente hombre. Por ello, la ética de Aristóteles parece exigir, o al menos eso me parece, el cumplimiento de unas condiciones fundadas ante todo en el vivir conforme a la razón. A quien cumple estas condiciones no le está asegurada la felicidad en su pleno sentido, de tal modo que si le preguntáramos si es feliz por cumplir los dictados de la razón, podría respondernos: “No lo sé, pero sé que sería infeliz si no pudiera [o no pudiera intentar] cumplirlos”. No me es posible tratar con el rigor y extensión precisos este asunto, ni tampoco el de la concepción teleologista de Aristóteles, que ha causado no menos confusión en sus comentadores.

*********

ÉTICA DE DEMÓCRITO Y ARISTÓTELES

2.6 Pensamiento, palabra y acción

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2.4 Acceso del hombre a la felicidad

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1.9 La felicidad en la adversidad

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1.8 ¿Cómo se puede acceder a la felicidad?

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1.7 Bienes exteriores: del cuerpo y del alma

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1.5 La felicidad es un fin perfecto

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1.4 Refutación de la idea platónica de “Bien”

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1.1 Bienes y fines. La política y el bien supremo

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Introducción

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2.5 Lo bueno y lo malo y el criterio

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1.6 ¿Qué es la felicidad?

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La felicidad y los tres modos de vida

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1.2 El bien supremo es la felicidad

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ÍNDICE

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La felicidad es el bien supremo y el fin de la vida

Ética de Demócrito y Aristóteles 2.2


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2.1 La ética de Demócrito

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2.7 Conclusión

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2.3 Los bienes exteriores

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CUADERNO DE FILOSOFÍA

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Originally posted 1992-12-14 12:01:39.

El prestigio de la memética

|| Memes, ideas y mundos /7

NIcholas Humphrey

La propuesta de los memes o replicadores culturales de Dawkins no sólo tiene éxito popular, sino que cuenta con célebres y prestigiosos partidarios, como su colaborador Nicholas Humphrey, autor del maravilloso libro La mirada interior;  Douglas Hofstadter, que escribió otro libro extraordinario Godel, Escher, Bach; o el filósofo Daniel Dennet, gran divulgador y autor, junto a Hofstadter, de una recopilación de textos acerca del yo o la conciencia llamada The Mind’s I, en la que se recogen algunos interesantísimos cuentos y ensayos de diferentes autores acerca de la conciencia. Todos ellos son escritores muy sugerentes, elocuentes y persuasivos, así que no se puede negar que la teoría de los memes está en buenas manos. A estos nombres se podría añadir Eric Drexler, padre de la nanotecnología, Keith Henson, promotor de la criónica y Richard Brodie, que al parecer fue asistente técnico de Bill Gates.

Dice Alberto Piscetelli:

“En la actualidad, el mayor exponente de los memes es Thought Contagion (Contagio del Pensamiento) del especialista en Física de las altas energías, del laboratorio norteamericano Fermilab, Aaron Lynch.”

La teoría de los memes se llama Memética y aspira a unificar la biología, la antropología y las ciencias cognitivas. Brodie declaró que la memética estaba llamada a protagonizar el mayor cambio de paradigma en toda la historia de la ciencia, que no es poca ambición, sin duda.

“La teoría de los memes está siendo desarrollada por varios investigadores, que la unen a las tesis de Lumsden y Wilson o que las vinculan con los estudios de Luca Cavalli-Sforza. Además del mismo Dawkins, F.T. Cloak, J.M. Cullen, E. Moritz, A. Lynch y algunos otros autores, son los representantes de esta concepción de la transmisión y evolución cultural.” (Jordi Cortés Morato)

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2017-05-20 16:33:29.

Dios y la doble rendija

En Dios y la ciencia, los hermanos Igor y Grichka Bogdanov conversan con Jean Guitton, un pensador cristiano que siempre me ha interesado mucho, quizá desde que mi padre me regaló su libro El trabajo intelectual, que él conoció gracias a un profesor al que admiraba, si lo recuerdo bien. Guitton siempre estuvo muy interesado por la ciencia, que admiraba y que consideraba compatible con sus creencias cristianas. En esta larga conversación entre los hermanos Bogdavov y Guiitton, ellos intentan buscar argumentos para detectar la presencia de Dios o del espíritu en la materia o en los hallazgos científicos.

Cuando leí el libro, antes sin duda de 1993, tomé algunas notas, que ahora resultan casi ininteligibles. Por eso, he buscado el libro y los argumentos de los Bogdanov y de Guitton a los que aludo en las notas y sin los cuales es imposible entender mis opiniones. He escrito en otro color todo lo que he añadido ahora, en abril de 2017.

Los hermanos Bogdanov y Guitton comentan varios resultados e interpretaciones de la mecánica cuántica para apoyar su idea de que existe un espíritu en la materia.

En primer lugar, se refieren al experimento de la doble rendija.

Los hermanos Bogdanov se refieren al “famoso experimento que el físico
inglés Thomas Young realizó por primera vez en 1801″:

I.B: “Imaginemos de nuevo el dispositivo: una superficie plana, horadada por dos rendijas; una fuente luminosa, situada delante; y una pantalla, colocada detrás. A partir de aquí, ¿qué sucede cuando los «granos de luz» que son los fotones atraviesan las dos rendijas y encuentran la pantalla que hay detrás? Desde 1801, la respuesta es clásica:se observa en la pantalla una serie de rayas verticales, alternativamente oscuras y claras, cuyo trazado general evoca inmediatamente el fenómeno de las interferencias”.

Entonces es Jean Guiton quien responde y dice que para Einstein la luz está compuesta de pequeños granos, los fotones, y se pregunta:

“¿Cómo pueden miriadas de granos turbulentos, separados unos de otros, configurar las coherentes y precisas formas de las bandas alternativamente claras y oscuras?”

Se trata, claro, del fenómeno de la dualidad  onda-partícula. Es decir el hecho observado de que los fotones se comportan como ondas y como partículas. Apunté al margen:

No parece tan difícil explicar las rayas coherentes y precisas, que pueden producirse, creo yo, también con proyectiles macroscópicos.

Después muestran la célebre paradoja del experimento de la doble rendija:

“Supongamos, en primer lugar, que cierro una de las dos rendijas, la izquierda, por ejemplo. Ahora, los fotones deberán pasar por la única rendija existente, la derecha. Reduzcamos la intensidad de la fuente luminosa hasta que emita los fotones de uno en uno. «Disparemos» ahora un fotón. Un instante más tarde, el fotón pasa por la única rendija abierta y alcanza la pantalla. Como conocemos su origen, su velocidad y su dirección, podríamos, con ayuda de
las leyes de Newton, predecir exactamente el punto de impacto de nuestro fotón en la pantalla. Introduzcamos ahora en el experimento un elemento nuevo: vamos a abrir la rendija de la izquierda. Seguimos después la trayectoria de un nuevo fotón en dirección a la misma rendija, la de la derecha. Recordemos que nuestro segundo fotón parte del mismo lugar que el primero, se desplaza a la misma velocidad y en la misma dirección.
J. G.—Si he comprendido bien, la única diferencia en este segundo «disparo de fotón» es que, al contrario que en el primer caso, la rendija de la izquierda ahora permanece abierta…

 

G. B.—Exactamente. En buena lógica, el fotón número dos debería golpear la pantalla exactamente en el mismo sitio que el fotón número uno. Pues bien, no sucede nada de eso. El fotón número dos golpea, efectivamente, la pantalla en un sitio muy diferente, completamente distinto del punto de impacto del primero. Es decir, todo sucede como si el comportamiento del fotón número dos hubiera sido modificado por la apertura de la rendija de la izquierda. El misterio es éste: ¿cómo ha «descubierto» el fotón que la rendija izquierda estaba abierta? Antes de intentar responder, vayamos más lejos. Continuemos despachando fotones de uno en uno en dirección a la placa, sin apuntar a ninguna rendija. ¿Qué constatamos al cabo de cierto tiempo? Que, en contra de lo esperado, la acumulación de impactos de los fotones en la pantalla forma progresivamente la trama de interferencia producida instantáneamente en el curso del experimento inicial”.

Aquí apunté:

En cuanto a lo de cerrar y abrir una rendija, puede ser interpretado de diversas maneras.

Lo mismo se puede decir de que el fotón no impacte en el mismo lugar. A lo mejor hay que saber mucha física, pero en lenguaje corriente no es tan convincente.

Me refería a las diversas interpretaciones que se han hecho de estos resultados, como la de los mundos múltiples de Everett o la probabilística. Pero, sin tener en cuenta esas interpretaciones y simplemente desde el punto de vista de un lector profano que no sabe nada de física cuántica, la explicación de los Bogdanov y Guitton es imprecisa. Antes de llegar a conclusiones tan aventuradas, habría que explicar: ¿cómo sabemos que el impacto de cada lanzamiento es exactamente el mismo y que cada fotón golpeado es exactamente idéntico? Si tenemos un rifle y disparamos a una distancia equivalente a la del fotón y la pared tras las rendijas, lo que probablemente equivalga a muchísimos metros, quizá kilómetros (pues estamos hablando de la partícula más pequeña de luz, el fotón), no estoy seguro de que el mejor cazador o un rifle puramente mecánico pudiera impactar exactamente en el mismo punto. Así que los disparos no impactan en el mismo punto tanto si se abre una rendija como si se abren las dos, como prueba el hecho de que cuando continúa el experimento los impactos van formando un patrón de interferencia, a pesar de que se supone que en muchos disparos nos encontraremos con la misma situación de las rendijas (abiertas o cerradas, una o las dos) y con el mismo disparo en teoría. Parece, por lo tanto, que a falta de más precisiones, el hecho de abrir la otra rendija no es lo que hace que el segundo impacto no sea en el mismo lugar. Por otra parte, un fotón es algo ínfimo en comparación con el universo circundante, lleno de átomos y donde operan todo tipo de fuerzas: nucleares fuerte y débil, gravedad, electromagnética. ¿Cómo podemos saber que esa partícula ínfima no es afectada por esas fuerzas u otras del mismo modo que una mota de polvo es afectada y se desvía al caer en el aire y chocar con otras partículas y motas de polvo? Incluso en una condición ideal de aislamiento absoluto… ¿realmente podemos asegurar ese aislamiento para un fotón teniendo en cuenta que, por ejemplo, los neutrinos que tienen una masa dos millones de veces inferior a la de un electrón?

Estoy hablando, por supuesto, desde mi profunda ignorancia, como ya aclaré en una nota que se puede leer más abajo escrita en 1994, pero aunque mi objeción no tenga sentido, la explicación de los Bogdanov y Guitton debería aclarar esa imprecisión en su explicación. Sé que esta objeción mía no tiene mucho sentido, o al menos creo recordar que así lo entendí en algún momento, pero ahora me cuesta recordarlo con precisión. Tal vez se explique en mi Filosofía de la física cuántica. En cualquier caso, aunque mis objeciones no tengan validez, como sospecho, no hay ninguna razón para postular a un Dios o a una conciencia cósmica para explicar el resultado del experimento de la doble rendija.

Después anoté:

Lo del gato de Schrodinger resulta igualmente discutible.

Aquí me refería al célebre experimento del gato propuesto por Erwin Schrödinger para mostrar el absurdo del principio de Heisenberg, pero que acabó sirviendo precisamente para sustentar la interpretación de Copenhague.

Los hermanos Bogdanov también se refieren al experimento del péndulo de Foucault y con sus resultados intentan probar una especie de conciencia cósmica:

“La conclusión que se extrae del experimento de Foucault es pasmosa: indiferente a las masas —considerables, sin embargo— de los soles y galaxias próximas, el plano de oscilación del péndulo se alinea con objetos celestes que se encuentran en el horizonte del universo, a vertiginosas distancias de la Tierra.

En la medida en que la totalidad de la masa visible del universo se encuentra en los miles de millones de galaxias lejanas, esto significa que el comportamiento del péndulo está determinado por el universo en conjunto y no solamente por los objetos celestes que están próximos a la
Tierra.’

En otras palabras, si levanto este simple vaso de la mesa, pongo en juego fuerzas que implican al universo entero: todo lo que sucede en nuestro minúsculo planeta está en relación con la inmensidad cósmica, como si cada parre llevase dentro la totalidad del universo. Con el péndulo de Foucault estamos, pues, forzados a reconocer que existe una misteriosa interacción entre todos los átomos del universo, interacción en la que no interviene ningún intercambio de energía ni fuerza alguna pero que, sin embargo, conecta el
universo en una única totalidad.
J. G.—Parece que todo sucede como si una especie de «conciencia» estableciese una conexión entre todos los átomos del universo. Como escribió Teilhard de Chardin: «En cada partícula, en cada átomo, en cada molécula, en cada célula de materia viven escondidas y trabajan a espaldas de todos la omnisciencia de lo eterno y la omnipotencia de lo infinito.»

Mi comentario en este caso fue:

Y también hay manera de explicar lo del péndulo (por ejemplo, una mota de polvo en un disco que gira).

Con esto me refería a que no hace falta recurrir a una conciencia cósmica para explicar la interrelación entre todos los elementos del universo: lo extraño sería que no sucediera así. ¿Podemos imaginar fragmentos del universos desgajados, como islas perdidas sin relación con todo lo que las rodea? Parece difícil y absurdo. A no ser que hablemos de multiuniversos realmente separados.

Con lo de la mota de polvo en un disco, supongo que me refería a que si en un disco de vinilo que gira en el plato de un tocadiscos hay una mota de polvo, esa mota de polvo girará con el disco, no porque se mueva por sí mismo la zona exacta en la que está, sino porque esta zona está en un surco, que está en un sector del disco, que está en el disco, es decir, en el universo. Todo el universo de vinilo gira y con él todas las motas de polvo.

 

En 1994 añadí un comentario:

NOTA 1994: Tengo que admitir que algunas de mis ideas son muy arriesgadas y posiblemente nacen de mi ignorancia. Soy consciente de ello y no pretendo ocultarlo. Cuando equiparo los resultados de los experimentos microscópicos (o cuánticos) con los macroscópicos no digo que sean iguales para nuestra observación, como parece deducirse del texto. En realidad parto de un curioso supuesto: ¿Supongamos unos seres que se hallasen en la misma relación respecto a nuestros fenómenos macroscópicos como nosotros nos hallamos respecto a nuestros fenómenos microscópicos, ¿qué observarí­an y cómo interpretarí­an estos seres experimentos que tuvieran como objeto fenómenos macroscópicos? (Insisto, macroscópicos según nuestra escala, para ellos serían fenómenos microscópicos.

A la luz de este supuesto mío, que posiblemente es una soberana tonterí­a, hay que interpretar mis afirmaciones en este pasaje y en otros semejantes. Pero tengo la esperanza de que este experimento imaginario se pueda hacer mediante una simulación de ordenador, tal vez no recurriendo a seres colosales, sino, por el contrario, suponiendo fenómenos subcuánticos que obedeciesen a leyes del mundo macroscópico, fijando nuestro lí­mite de observación, y viendo si es posible observar, partiendo de esos supuestos, algo semejante a lo que se obtiene en las experiencias cuánticas.

Pondré un ejemplo paralelo:

Si grabamos unas imágenes y las emitimos a super-velocidad, solo veremos manchas borrosas difíciles de interpretar. Si no sabemos que se trata de imágenes a super-velocidad, podemos pensar que efectivamente se trata de manchas ininterpretables o que no se ajustan a nuestros esquemas perceptuales o conceptuales.

 

Epílogo extravagante en 2017

Al buscar fotografías de los hermanos Bogdanov para ilustrar este artículo, me he encontrado con dos sorpresas. La primera es que los hermanos Bogdanov se vieron implicados en un escándalo científico monumental, que revisaré en su momento: ver Bogdanov affair.

La segunda tiene que ver con el quizá más espectacular cambio de imagen de los hermanos Bogdanov.

 

 

Ver también Guitton y la física cuántica


[Las notas originales escritas antes de 1993, publicadas el 21 de abril de 1993]

 Ensayos de teología

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Originally posted 1993-04-21 12:02:22.

Los genes egoístas

|| LOS MEMES DE DAWKINS /1

Dawkins - The Selfish Gene

En 1976, Richard Dawkins publicó El gen egoísta.

Dawkins, sin salirse de los márgenes de la teoría de la evolución que Charles Darwin había presentado al mundo más de un siglo antes, proponía que la selección natural no actuaba sobre las especies ni sobre los individuos, sino sobre los genes. También sostuvo Dawkins, y de ahí el título de su libro, que lo único que mueve a los genes es el egoísmo, es decir, el interés por reproducirse frente a los genes rivales.

Dawkins no fue el primero en proponer que la selección natural operaba sobre los genes, y tampoco fue el primero que dijo que el egoísmo es la base de la evolución biológica. Científicos como Williams y Hamilton ya habían sostenido de manera decidida en 1966 que había que se debía desechar la idea de que la selección natural operaba en función de las especies, las familias, los grupos o los individuos.

La idea del egoísmo biológico, por otra parte, ha sido la ortodoxa desde el origen de la teoría darwiniana y tan sólo algunos heterodoxos, como el anarquista Kropotkin en El apoyo Mutuo, han intentado mostrar, con poco éxito hasta ahora pero con algunos buenos ejemplos, que el altruismo también puede jugar un papel importante en el mecanismo de la selección natural.

Dawkins nunca ha ocultado la existencia o el nombre de sus predecesores, a los que menciona a menudo, pero El gen egoísta era un libro tan delicioso y elocuente y Dawkins cargaba tanto las tintas sobre el egoísmo de los genes que se situó rápidamente como el más destacado representante de una tendencia que ya empezaba a extenderse entre los evolucionistas. Él mismo lo reconoce:

“El punto de vista del gen acerca del darwinismo está implícito en los escritos de R. A. Fisher y otros grandes pioneros del neo-darwinismo de principios de la década de los años treinta, si bien se hizo explícito en la década de los sesenta de la mano de W. D. Hamilton y G. C. Williams. Para mí su percepción tuvo carácter visionario (…) Estaba convencido de que una versión ampliada y desarrollada podía poner en su sitio todas las cosas referentes a la vida, tanto en el corazón como en la mente”.

Dawkins empezó a escribir un libro acerca del asunto hacia 1972, pero tuvo que interrumpirlo debido a los conflictos políticos en Gran Bretaña, que acabaron provocando cortes en el suministro eléctrico que le impidieron continuar sus investigaciones en el laboratorio y, al mismo tiempo, permitieron que otros se le adelantaran:

“Después de haber redactado únicamente dos capítulos, arrinconé el proyecto hasta que disfruté de un año sabático en 1975. Mientras tanto, la teoría se había propagado de manera notable gracias a John Maynard Smith y Robert Trivers. Ahora veo que era uno de esos períodos misteriosos en los que las nuevas ideas están flotando en el aire.” [rec]El gen egoísta[/rec]

Hoy en día, la teoría del gen egoísta, o dicho de manera menos antropomórfica (porque es muy arriesgado atribuir egoísmo a los genes), la teoría de que la selección natural opera sobre los genes, ha sido más o menos aceptada como una posible visión de la manera en la que funciona la evolución. Incluso ha pasado a formar parte de la ciencia oficial y se enseña en las escuelas. Algunos incluso la consideran la versión ortodoxa de la teoría de la evolución. También tiene detractores, puesto que el evolucionismo es un terreno en el que hay unas certezas bastante claras de carácter general y muchas dudas en cuanto se desciende a los detalles.

Pero, a pesar de la insistencia de Dawkins en mencionar lealmente a sus predecesores, muchas personas, como ya he dicho, creen que él fuen quien propuso por primera vez la  idea de que la selección natural opera sobre los genes y la idea del egoísmo de los genes.

También se le atribuye, esta vez con toda razón, la teoría de los memes.

Continuará…


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016]


Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2016-05-08 16:54:42.

Las Ideas de Platón

|| Memes, ideas y mundos /12 ||

Cada cierto tiempo, la teoría de las Ideas de Platón es recuperada y adaptada a las circunstancias presentes. No es extraño, ya que se trata de una teoría muy sugerente y es también muy difícil escapar a su encanto. Yo mismo he desarrollado una interpretación sui generis con la que no voy a fatigar aquí al lector (me refiero a Que nada se crea).

Pero, ¿en qué consiste exactamente la teoría de las ideas de Platón?

Lo explicaré de manera muy simplificada: Platón opina que existe un mundo superior a este terrenal en el que vivimos y que en ese mundo se encuentran las Ideas o Arquetipos de todo lo que existe. Ese mundo de las Ideas es el de la realidad inteligible o pensable, en el que las cosas son inmateriales, eternas, permanentes e indestructibles, mientras que el mundo en el que habitamos es la realidad sensible, en el que las cosas son materiales, impermanentes, corruptibles y por supuesto perecederas o mortales. El mundo sensible en el que vivimos es una copia del mundo inteligible.

Los gatos de nuestro mundo (el mundo sensible o material) son una copia del gato perfecto del mundo inteligible (el Mundo de las Ideas o Arquetipos)

Y sigue diciendo la teoría platónica de las Ideas:

“La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o “cosas”, hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o “episteme”, mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o “doxa”.” (webdianoia)

Con una definición como esta, podríamos pensar que lo que Platón quiere decir es que las Ideas, Arquetipos o Formas ideales son los conceptos mentales, aquello que también llamamos vulgarmente ideas. Este es un sentido en el que puede interpretarse, y la verdad es que es un sentido muy fructífero, pero Platón lo rechaza, como se explica en Webdianoia:

“En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las “esencias” de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o “esencias” subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales.” (webdianoia)

Para quienes no estén familiarizados con la terminología filosófica, traduzco el párrafo anterior: las Ideas no son los conceptos mentales, sino que son el modelo de esos conceptos mentales. Existen más allá del pensamiento. Existirían aunque nadie pensara en ellas. Eso sí, como no son materiales, no pueden ser vistas o percibidas por los sentidos, sino tan solo por la razón.

El problema que se plantea entonces es: puesto que esas Ideas son inmateriales y no tienen ninguna conexión con el mundo material, ¿cómo es posible la comunicación entre ambos mundos?

La respuesta de Platón es que las cosas participan o imitan a las Ideas:

“Por lo que respecta a la relación entre las Ideas y las cosas, expone Platón dos formas de relación: la imitación y la participación. La semejanza mutua que existe entre los objetos es el resultado de la imitación de un modelo que permanece él mismo inmutable” (webdianoia).

Es decir, las Ideas siempre permanecen iguales a sí mismas y son las cosas las que cambian e imitan o participan de esas ideas.

¿Y qué relación tiene todo esto con los memes de Dawkins?

La primera relación es obvia: las cosas imitan a las Ideas. La imitación, la mímesis, es, según nos dice Dawkins, el origen de la palabra meme. Pero la similitud entre las Ideas platónicas y los memes dawkinianos (y sus diferencias también) serán examinados en el próximo capítulo.

Continuará…

 


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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Originally posted 2017-09-02 19:27:40.

La divina vaguedad de los memes

|| Memes, ideas y mundos /9

En El problema de la complejidad se ha visto que resulta muy difícil aislar un meme, un gen cultural, señalar dónde se aloja y cómo se mueve por la compleja red neuronal de un cerebro humano. A eso hay que añadir la dificultad misma de definir de manera clara esas unidades de transmisión cultural.

Un intento de explicar de manera visual el complejo meme teológico de algunas versiones del cristianismo trinitario

Podemos preguntarnos si la idea de Dios es un meme o si más bien lo es la idea de un Dios omnipotente. Es la idea de Dios propia del cristianismo un meme? ¿O lo son las de del catolicismo y el protestantismo? ¿Es un meme la concepción de dios de Escoto Erígena, la de San Agustín, la de Tomás de Aquino? ¿Qué incluye exactamente el meme “Dios”?

Algunos han intentado dar algún tipo de contenido concreto al meme, cuantificarlo y medirlo, pero sus intentos recuerdan a los esfuerzos que se han hecho en filosofía para convertir el lenguaje común en algo medible y cuantificable. Puede ser ineresante para nuestra investigación recordar algunos de esos intentos.

 

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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Originally posted 2017-06-22 09:38:01.

Guitton y la física cuántica

Guiton, en su conversación con los hermanos Bogdanov en el libro Dios y la ciencia: hacia el metarrealismo (1993), adopta siempre una interpretación de los resultados de la mecánica cuántica que es discutible y que no es seguida por todos los físicos, más que nada porque las explicaciones de los fenómenos cuánticos, en el momento actual, entran más en el terreno de la opinión y de la filosofía, que en la de una verdadera opinión científica. Una cosa es la descripción, otra la explicación.


Ver también acerca del libro y de la extravagante historia de los hermanos Bogdanov: Dios y la doble rendija


[Escrito antes de 1993. Publicado en 1993 en Caracteres]

 Ensayos de teología

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Originally posted 2017-05-16 12:02:57.