2.7 Conclusión

democrito

Sólo queda por comentar una cuestión que es tal vez la central en todo estudio de la ética aristotélica: el de su misma definición. La de Aristóteles es el ejemplo más repetido y el modelo más señalado de ética eudemonista, y además teleológicamente eudemonista. Sin embargo, ambos conceptos nos son tan trasparentes, ni su aplicación tan evidente como pueda parecer.

Si no un error, la definición de la ética aristotélica como eudemonista puede ser una gran simplificación, o la descripción de un hecho trivial, pero no carente de consecuencias.

¿Es la ética de Aristóteles, en definitiva, eudemonista?

Parece serlo, desde el momento en que el propio Aristóteles así lo afirma, pero, como se ve claramente en el texto citado en la nota 9, también las demás éticas a las que se enfrenta lo son (a excepción tal vez de la de Platón): Todos los hombres están de acuerdo en que el bien supremo es la felicidad. Esto significa que la ética de Aristóteles es eudemonista, sí, pero de un modo semejante a como la física es materialista, o la matemática “calculista”. es decir, que el hecho de que aquello que estudian, y admiten estudiar, los físicos sea la materia (lo que Aristóteles definiría como el ente móvil), no significa ni mucho menos que todos ellos (los físicos) tengan un mismo concepto de qué sea la materia. La materia, tal como se define, por ejemplo, por las teorías más avanzadas de la Física actual, no se parece en nada a la materia tal como fue entendida hasta finales del siglo XIX. Los físicos actuales, aún reconociendo que se dedican a estudiar los fenómenos puramente físicos, y no los espirituales, no los biológicos, por ejemplo, pueden llegar no sólo a cuestionar la noción clásica de materia, sino a definir ésta como algo muy cercano a eso que se llamaba espíritu. Con ello, se ve que incluso una actividad definida como materialista, puede al final cuestionar su mismo presupuesto central cuando llega el momento de definirlo. Lo mismo sucede con la ética de Aristóteles: el fin de la misma es la felicidad, por supuesto, pero también lo es para la ética de Demócrito, la de los epicúreos, la de los estoicos (sutilezas terminológicas aparte) y muchas otras. Intentar acercarse a la ética aristotélica desde la oposición que enfrenta a las éticas eudemonistas con las no eudemonistas, o materiales frente a formales (que suelen fecharse a partir de Kant) es correr el riesgo de malinterpretar y no llegar a comprender la especificidad misma de la ética aristotélica, e incluso de ni siquiera ver los puntos de contacto que se pueden establecer entre ella y algunos de los desarrollos propuestos por las llamadas éticas no eudemonistas y las de los valores. La causa de esta confusión que lleva frecuentemente a un estéril academicismo terminológico en el que los perfiles de las palabras impide ver el trazo conceptual, tal vez se halle en el propio Aristóteles.

Porque Aristóteles se plantea varias cuestiones que quizá no sean equivalentes. Se pregunta, en efecto cuál es el fin al que deben aspirar los hombres, y cuál es el fin al que quieren aspirar los hombres. Se pregunta, dicho de otro modo, cuál sería el estado ideal que definiría al hombre feliz, pero también cuál es la función propia del hombre, que éste tiene que cumplir para ser verdaderamente hombre. Por ello, la ética de Aristóteles parece exigir, o al menos eso me parece, el cumplimiento de unas condiciones fundadas ante todo en el vivir conforme a la razón. A quien cumple estas condiciones no le está asegurada la felicidad en su pleno sentido, de tal modo que si le preguntáramos si es feliz por cumplir los dictados de la razón, podría respondernos: “No lo sé, pero sé que sería infeliz si no pudiera [o no pudiera intentar] cumplirlos”. No me es posible tratar con el rigor y extensión precisos este asunto, ni tampoco el de la concepción teleologista de Aristóteles, que ha causado no menos confusión en sus comentadores.

*********

ÉTICA DE DEMÓCRITO Y ARISTÓTELES

2.6 Pensamiento, palabra y acción

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2.4 Acceso del hombre a la felicidad

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2.3 Los bienes exteriores

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1.9 La felicidad en la adversidad

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1.8 ¿Cómo se puede acceder a la felicidad?

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1.7 Bienes exteriores: del cuerpo y del alma

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1.5 La felicidad es un fin perfecto

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1.4 Refutación de la idea platónica de “Bien”

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1.1 Bienes y fines. La política y el bien supremo

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Introducción

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2.5 Lo bueno y lo malo y el criterio

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1.6 ¿Qué es la felicidad?

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La felicidad y los tres modos de vida

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1.2 El bien supremo es la felicidad

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ÍNDICE

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La felicidad es el bien supremo y el fin de la vida

Ética de Demócrito y Aristóteles 2.2


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2.1 La ética de Demócrito

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2.7 Conclusión

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CUADERNO DE FILOSOFÍA

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Originally posted 1992-12-14 12:01:39.

El prestigio de la memética

|| Memes, ideas y mundos /7

NIcholas Humphrey

La propuesta de los memes o replicadores culturales de Dawkins no sólo tiene éxito popular, sino que cuenta con célebres y prestigiosos partidarios, como su colaborador Nicholas Humphrey, autor del maravilloso libro La mirada interior;  Douglas Hofstadter, que escribió otro libro extraordinario Godel, Escher, Bach; o el filósofo Daniel Dennet, gran divulgador y autor, junto a Hofstadter, de una recopilación de textos acerca del yo o la conciencia llamada The Mind’s I, en la que se recogen algunos interesantísimos cuentos y ensayos de diferentes autores acerca de la conciencia. Todos ellos son escritores muy sugerentes, elocuentes y persuasivos, así que no se puede negar que la teoría de los memes está en buenas manos. A estos nombres se podría añadir Eric Drexler, padre de la nanotecnología, Keith Henson, promotor de la criónica y Richard Brodie, que al parecer fue asistente técnico de Bill Gates.

Dice Alberto Piscetelli:

“En la actualidad, el mayor exponente de los memes es Thought Contagion (Contagio del Pensamiento) del especialista en Física de las altas energías, del laboratorio norteamericano Fermilab, Aaron Lynch.”

La teoría de los memes se llama Memética y aspira a unificar la biología, la antropología y las ciencias cognitivas. Brodie declaró que la memética estaba llamada a protagonizar el mayor cambio de paradigma en toda la historia de la ciencia, que no es poca ambición, sin duda.

“La teoría de los memes está siendo desarrollada por varios investigadores, que la unen a las tesis de Lumsden y Wilson o que las vinculan con los estudios de Luca Cavalli-Sforza. Además del mismo Dawkins, F.T. Cloak, J.M. Cullen, E. Moritz, A. Lynch y algunos otros autores, son los representantes de esta concepción de la transmisión y evolución cultural.” (Jordi Cortés Morato)

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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Originally posted 2017-05-20 16:33:29.

Dios y la doble rendija

En Dios y la ciencia, los hermanos Igor y Grichka Bogdanov conversan con Jean Guitton, un pensador cristiano que siempre me ha interesado mucho, quizá desde que mi padre me regaló su libro El trabajo intelectual, que él conoció gracias a un profesor al que admiraba, si lo recuerdo bien. Guitton siempre estuvo muy interesado por la ciencia, que admiraba y que consideraba compatible con sus creencias cristianas. En esta larga conversación entre los hermanos Bogdavov y Guiitton, ellos intentan buscar argumentos para detectar la presencia de Dios o del espíritu en la materia o en los hallazgos científicos.

Cuando leí el libro, antes sin duda de 1993, tomé algunas notas, que ahora resultan casi ininteligibles. Por eso, he buscado el libro y los argumentos de los Bogdanov y de Guitton a los que aludo en las notas y sin los cuales es imposible entender mis opiniones. He escrito en otro color todo lo que he añadido ahora, en abril de 2017.

Los hermanos Bogdanov y Guitton comentan varios resultados e interpretaciones de la mecánica cuántica para apoyar su idea de que existe un espíritu en la materia.

En primer lugar, se refieren al experimento de la doble rendija.

Los hermanos Bogdanov se refieren al “famoso experimento que el físico
inglés Thomas Young realizó por primera vez en 1801″:

I.B: “Imaginemos de nuevo el dispositivo: una superficie plana, horadada por dos rendijas; una fuente luminosa, situada delante; y una pantalla, colocada detrás. A partir de aquí, ¿qué sucede cuando los «granos de luz» que son los fotones atraviesan las dos rendijas y encuentran la pantalla que hay detrás? Desde 1801, la respuesta es clásica:se observa en la pantalla una serie de rayas verticales, alternativamente oscuras y claras, cuyo trazado general evoca inmediatamente el fenómeno de las interferencias”.

Entonces es Jean Guiton quien responde y dice que para Einstein la luz está compuesta de pequeños granos, los fotones, y se pregunta:

“¿Cómo pueden miriadas de granos turbulentos, separados unos de otros, configurar las coherentes y precisas formas de las bandas alternativamente claras y oscuras?”

Se trata, claro, del fenómeno de la dualidad  onda-partícula. Es decir el hecho observado de que los fotones se comportan como ondas y como partículas. Apunté al margen:

No parece tan difícil explicar las rayas coherentes y precisas, que pueden producirse, creo yo, también con proyectiles macroscópicos.

Después muestran la célebre paradoja del experimento de la doble rendija:

“Supongamos, en primer lugar, que cierro una de las dos rendijas, la izquierda, por ejemplo. Ahora, los fotones deberán pasar por la única rendija existente, la derecha. Reduzcamos la intensidad de la fuente luminosa hasta que emita los fotones de uno en uno. «Disparemos» ahora un fotón. Un instante más tarde, el fotón pasa por la única rendija abierta y alcanza la pantalla. Como conocemos su origen, su velocidad y su dirección, podríamos, con ayuda de
las leyes de Newton, predecir exactamente el punto de impacto de nuestro fotón en la pantalla. Introduzcamos ahora en el experimento un elemento nuevo: vamos a abrir la rendija de la izquierda. Seguimos después la trayectoria de un nuevo fotón en dirección a la misma rendija, la de la derecha. Recordemos que nuestro segundo fotón parte del mismo lugar que el primero, se desplaza a la misma velocidad y en la misma dirección.
J. G.—Si he comprendido bien, la única diferencia en este segundo «disparo de fotón» es que, al contrario que en el primer caso, la rendija de la izquierda ahora permanece abierta…

 

G. B.—Exactamente. En buena lógica, el fotón número dos debería golpear la pantalla exactamente en el mismo sitio que el fotón número uno. Pues bien, no sucede nada de eso. El fotón número dos golpea, efectivamente, la pantalla en un sitio muy diferente, completamente distinto del punto de impacto del primero. Es decir, todo sucede como si el comportamiento del fotón número dos hubiera sido modificado por la apertura de la rendija de la izquierda. El misterio es éste: ¿cómo ha «descubierto» el fotón que la rendija izquierda estaba abierta? Antes de intentar responder, vayamos más lejos. Continuemos despachando fotones de uno en uno en dirección a la placa, sin apuntar a ninguna rendija. ¿Qué constatamos al cabo de cierto tiempo? Que, en contra de lo esperado, la acumulación de impactos de los fotones en la pantalla forma progresivamente la trama de interferencia producida instantáneamente en el curso del experimento inicial”.

Aquí apunté:

En cuanto a lo de cerrar y abrir una rendija, puede ser interpretado de diversas maneras.

Lo mismo se puede decir de que el fotón no impacte en el mismo lugar. A lo mejor hay que saber mucha física, pero en lenguaje corriente no es tan convincente.

Me refería a las diversas interpretaciones que se han hecho de estos resultados, como la de los mundos múltiples de Everett o la probabilística. Pero, sin tener en cuenta esas interpretaciones y simplemente desde el punto de vista de un lector profano que no sabe nada de física cuántica, la explicación de los Bogdanov y Guitton es imprecisa. Antes de llegar a conclusiones tan aventuradas, habría que explicar: ¿cómo sabemos que el impacto de cada lanzamiento es exactamente el mismo y que cada fotón golpeado es exactamente idéntico? Si tenemos un rifle y disparamos a una distancia equivalente a la del fotón y la pared tras las rendijas, lo que probablemente equivalga a muchísimos metros, quizá kilómetros (pues estamos hablando de la partícula más pequeña de luz, el fotón), no estoy seguro de que el mejor cazador o un rifle puramente mecánico pudiera impactar exactamente en el mismo punto. Así que los disparos no impactan en el mismo punto tanto si se abre una rendija como si se abren las dos, como prueba el hecho de que cuando continúa el experimento los impactos van formando un patrón de interferencia, a pesar de que se supone que en muchos disparos nos encontraremos con la misma situación de las rendijas (abiertas o cerradas, una o las dos) y con el mismo disparo en teoría. Parece, por lo tanto, que a falta de más precisiones, el hecho de abrir la otra rendija no es lo que hace que el segundo impacto no sea en el mismo lugar. Por otra parte, un fotón es algo ínfimo en comparación con el universo circundante, lleno de átomos y donde operan todo tipo de fuerzas: nucleares fuerte y débil, gravedad, electromagnética. ¿Cómo podemos saber que esa partícula ínfima no es afectada por esas fuerzas u otras del mismo modo que una mota de polvo es afectada y se desvía al caer en el aire y chocar con otras partículas y motas de polvo? Incluso en una condición ideal de aislamiento absoluto… ¿realmente podemos asegurar ese aislamiento para un fotón teniendo en cuenta que, por ejemplo, los neutrinos que tienen una masa dos millones de veces inferior a la de un electrón?

Estoy hablando, por supuesto, desde mi profunda ignorancia, como ya aclaré en una nota que se puede leer más abajo escrita en 1994, pero aunque mi objeción no tenga sentido, la explicación de los Bogdanov y Guitton debería aclarar esa imprecisión en su explicación. Sé que esta objeción mía no tiene mucho sentido, o al menos creo recordar que así lo entendí en algún momento, pero ahora me cuesta recordarlo con precisión. Tal vez se explique en mi Filosofía de la física cuántica. En cualquier caso, aunque mis objeciones no tengan validez, como sospecho, no hay ninguna razón para postular a un Dios o a una conciencia cósmica para explicar el resultado del experimento de la doble rendija.

Después anoté:

Lo del gato de Schrodinger resulta igualmente discutible.

Aquí me refería al célebre experimento del gato propuesto por Erwin Schrödinger para mostrar el absurdo del principio de Heisenberg, pero que acabó sirviendo precisamente para sustentar la interpretación de Copenhague.

Los hermanos Bogdanov también se refieren al experimento del péndulo de Foucault y con sus resultados intentan probar una especie de conciencia cósmica:

“La conclusión que se extrae del experimento de Foucault es pasmosa: indiferente a las masas —considerables, sin embargo— de los soles y galaxias próximas, el plano de oscilación del péndulo se alinea con objetos celestes que se encuentran en el horizonte del universo, a vertiginosas distancias de la Tierra.

En la medida en que la totalidad de la masa visible del universo se encuentra en los miles de millones de galaxias lejanas, esto significa que el comportamiento del péndulo está determinado por el universo en conjunto y no solamente por los objetos celestes que están próximos a la
Tierra.’

En otras palabras, si levanto este simple vaso de la mesa, pongo en juego fuerzas que implican al universo entero: todo lo que sucede en nuestro minúsculo planeta está en relación con la inmensidad cósmica, como si cada parre llevase dentro la totalidad del universo. Con el péndulo de Foucault estamos, pues, forzados a reconocer que existe una misteriosa interacción entre todos los átomos del universo, interacción en la que no interviene ningún intercambio de energía ni fuerza alguna pero que, sin embargo, conecta el
universo en una única totalidad.
J. G.—Parece que todo sucede como si una especie de «conciencia» estableciese una conexión entre todos los átomos del universo. Como escribió Teilhard de Chardin: «En cada partícula, en cada átomo, en cada molécula, en cada célula de materia viven escondidas y trabajan a espaldas de todos la omnisciencia de lo eterno y la omnipotencia de lo infinito.»

Mi comentario en este caso fue:

Y también hay manera de explicar lo del péndulo (por ejemplo, una mota de polvo en un disco que gira).

Con esto me refería a que no hace falta recurrir a una conciencia cósmica para explicar la interrelación entre todos los elementos del universo: lo extraño sería que no sucediera así. ¿Podemos imaginar fragmentos del universos desgajados, como islas perdidas sin relación con todo lo que las rodea? Parece difícil y absurdo. A no ser que hablemos de multiuniversos realmente separados.

Con lo de la mota de polvo en un disco, supongo que me refería a que si en un disco de vinilo que gira en el plato de un tocadiscos hay una mota de polvo, esa mota de polvo girará con el disco, no porque se mueva por sí mismo la zona exacta en la que está, sino porque esta zona está en un surco, que está en un sector del disco, que está en el disco, es decir, en el universo. Todo el universo de vinilo gira y con él todas las motas de polvo.

 

En 1994 añadí un comentario:

NOTA 1994: Tengo que admitir que algunas de mis ideas son muy arriesgadas y posiblemente nacen de mi ignorancia. Soy consciente de ello y no pretendo ocultarlo. Cuando equiparo los resultados de los experimentos microscópicos (o cuánticos) con los macroscópicos no digo que sean iguales para nuestra observación, como parece deducirse del texto. En realidad parto de un curioso supuesto: ¿Supongamos unos seres que se hallasen en la misma relación respecto a nuestros fenómenos macroscópicos como nosotros nos hallamos respecto a nuestros fenómenos microscópicos, ¿qué observarí­an y cómo interpretarí­an estos seres experimentos que tuvieran como objeto fenómenos macroscópicos? (Insisto, macroscópicos según nuestra escala, para ellos serían fenómenos microscópicos.

A la luz de este supuesto mío, que posiblemente es una soberana tonterí­a, hay que interpretar mis afirmaciones en este pasaje y en otros semejantes. Pero tengo la esperanza de que este experimento imaginario se pueda hacer mediante una simulación de ordenador, tal vez no recurriendo a seres colosales, sino, por el contrario, suponiendo fenómenos subcuánticos que obedeciesen a leyes del mundo macroscópico, fijando nuestro lí­mite de observación, y viendo si es posible observar, partiendo de esos supuestos, algo semejante a lo que se obtiene en las experiencias cuánticas.

Pondré un ejemplo paralelo:

Si grabamos unas imágenes y las emitimos a super-velocidad, solo veremos manchas borrosas difíciles de interpretar. Si no sabemos que se trata de imágenes a super-velocidad, podemos pensar que efectivamente se trata de manchas ininterpretables o que no se ajustan a nuestros esquemas perceptuales o conceptuales.

 

Epílogo extravagante en 2017

Al buscar fotografías de los hermanos Bogdanov para ilustrar este artículo, me he encontrado con dos sorpresas. La primera es que los hermanos Bogdanov se vieron implicados en un escándalo científico monumental, que revisaré en su momento: ver Bogdanov affair.

La segunda tiene que ver con el quizá más espectacular cambio de imagen de los hermanos Bogdanov.

 

 

Ver también Guitton y la física cuántica


[Las notas originales escritas antes de 1993, publicadas el 21 de abril de 1993]

 Ensayos de teología

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Originally posted 1993-04-21 12:02:22.

Los genes egoístas

|| LOS MEMES DE DAWKINS /1

Dawkins - The Selfish Gene

En 1976, Richard Dawkins publicó El gen egoísta.

Dawkins, sin salirse de los márgenes de la teoría de la evolución que Charles Darwin había presentado al mundo más de un siglo antes, proponía que la selección natural no actuaba sobre las especies ni sobre los individuos, sino sobre los genes. También sostuvo Dawkins, y de ahí el título de su libro, que lo único que mueve a los genes es el egoísmo, es decir, el interés por reproducirse frente a los genes rivales.

Dawkins no fue el primero en proponer que la selección natural operaba sobre los genes, y tampoco fue el primero que dijo que el egoísmo es la base de la evolución biológica. Científicos como Williams y Hamilton ya habían sostenido de manera decidida en 1966 que había que se debía desechar la idea de que la selección natural operaba en función de las especies, las familias, los grupos o los individuos.

La idea del egoísmo biológico, por otra parte, ha sido la ortodoxa desde el origen de la teoría darwiniana y tan sólo algunos heterodoxos, como el anarquista Kropotkin en El apoyo Mutuo, han intentado mostrar, con poco éxito hasta ahora pero con algunos buenos ejemplos, que el altruismo también puede jugar un papel importante en el mecanismo de la selección natural.

Dawkins nunca ha ocultado la existencia o el nombre de sus predecesores, a los que menciona a menudo, pero El gen egoísta era un libro tan delicioso y elocuente y Dawkins cargaba tanto las tintas sobre el egoísmo de los genes que se situó rápidamente como el más destacado representante de una tendencia que ya empezaba a extenderse entre los evolucionistas. Él mismo lo reconoce:

“El punto de vista del gen acerca del darwinismo está implícito en los escritos de R. A. Fisher y otros grandes pioneros del neo-darwinismo de principios de la década de los años treinta, si bien se hizo explícito en la década de los sesenta de la mano de W. D. Hamilton y G. C. Williams. Para mí su percepción tuvo carácter visionario (…) Estaba convencido de que una versión ampliada y desarrollada podía poner en su sitio todas las cosas referentes a la vida, tanto en el corazón como en la mente”.

Dawkins empezó a escribir un libro acerca del asunto hacia 1972, pero tuvo que interrumpirlo debido a los conflictos políticos en Gran Bretaña, que acabaron provocando cortes en el suministro eléctrico que le impidieron continuar sus investigaciones en el laboratorio y, al mismo tiempo, permitieron que otros se le adelantaran:

“Después de haber redactado únicamente dos capítulos, arrinconé el proyecto hasta que disfruté de un año sabático en 1975. Mientras tanto, la teoría se había propagado de manera notable gracias a John Maynard Smith y Robert Trivers. Ahora veo que era uno de esos períodos misteriosos en los que las nuevas ideas están flotando en el aire.” [rec]El gen egoísta[/rec]

Hoy en día, la teoría del gen egoísta, o dicho de manera menos antropomórfica (porque es muy arriesgado atribuir egoísmo a los genes), la teoría de que la selección natural opera sobre los genes, ha sido más o menos aceptada como una posible visión de la manera en la que funciona la evolución. Incluso ha pasado a formar parte de la ciencia oficial y se enseña en las escuelas. Algunos incluso la consideran la versión ortodoxa de la teoría de la evolución. También tiene detractores, puesto que el evolucionismo es un terreno en el que hay unas certezas bastante claras de carácter general y muchas dudas en cuanto se desciende a los detalles.

Pero, a pesar de la insistencia de Dawkins en mencionar lealmente a sus predecesores, muchas personas, como ya he dicho, creen que él fuen quien propuso por primera vez la  idea de que la selección natural opera sobre los genes y la idea del egoísmo de los genes.

También se le atribuye, esta vez con toda razón, la teoría de los memes.

Continuará…


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016]


Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2016-05-08 16:54:42.

Las Ideas de Platón

|| Memes, ideas y mundos /12 ||

Cada cierto tiempo, la teoría de las Ideas de Platón es recuperada y adaptada a las circunstancias presentes. No es extraño, ya que se trata de una teoría muy sugerente y es también muy difícil escapar a su encanto. Yo mismo he desarrollado una interpretación sui generis con la que no voy a fatigar aquí al lector (me refiero a Que nada se crea).

Pero, ¿en qué consiste exactamente la teoría de las ideas de Platón?

Lo explicaré de manera muy simplificada: Platón opina que existe un mundo superior a este terrenal en el que vivimos y que en ese mundo se encuentran las Ideas o Arquetipos de todo lo que existe. Ese mundo de las Ideas es el de la realidad inteligible o pensable, en el que las cosas son inmateriales, eternas, permanentes e indestructibles, mientras que el mundo en el que habitamos es la realidad sensible, en el que las cosas son materiales, impermanentes, corruptibles y por supuesto perecederas o mortales. El mundo sensible en el que vivimos es una copia del mundo inteligible.

Los gatos de nuestro mundo (el mundo sensible o material) son una copia del gato perfecto del mundo inteligible (el Mundo de las Ideas o Arquetipos)

Y sigue diciendo la teoría platónica de las Ideas:

“La primera forma de realidad, constituida por las Ideas, representaría el verdadero ser, mientras que de la segunda forma de realidad, las realidades materiales o “cosas”, hallándose en un constante devenir, nunca podrá decirse de ellas que verdaderamente son. Además, sólo la Idea es susceptible de un verdadero conocimiento o “episteme”, mientras que la realidad sensible, las cosas, sólo son susceptibles de opinión o “doxa”.” (webdianoia)

Con una definición como esta, podríamos pensar que lo que Platón quiere decir es que las Ideas, Arquetipos o Formas ideales son los conceptos mentales, aquello que también llamamos vulgarmente ideas. Este es un sentido en el que puede interpretarse, y la verdad es que es un sentido muy fructífero, pero Platón lo rechaza, como se explica en Webdianoia:

“En cuanto a las Ideas, en la medida en que son el término de la definición universal representan las “esencias” de los objetos de conocimiento, es decir, aquello que está comprendido en el concepto; pero con la particularidad de que no se puede confundir con el concepto, por lo que las Ideas platónicas no son contenidos mentales, sino objetos a los que se refieren los contenidos mentales designados por el concepto, y que expresamos a través del lenguaje. Esos objetos o “esencias” subsisten independientemente de que sean o no pensados, son algo distinto del pensamiento. Las Ideas son únicas, eternas e inmutables y, al igual que el ser de Parménides, no pueden ser objeto de conocimiento sensible, sino solamente cognoscibles por la razón. No siendo objeto de la sensibilidad, no pueden ser materiales.” (webdianoia)

Para quienes no estén familiarizados con la terminología filosófica, traduzco el párrafo anterior: las Ideas no son los conceptos mentales, sino que son el modelo de esos conceptos mentales. Existen más allá del pensamiento. Existirían aunque nadie pensara en ellas. Eso sí, como no son materiales, no pueden ser vistas o percibidas por los sentidos, sino tan solo por la razón.

El problema que se plantea entonces es: puesto que esas Ideas son inmateriales y no tienen ninguna conexión con el mundo material, ¿cómo es posible la comunicación entre ambos mundos?

La respuesta de Platón es que las cosas participan o imitan a las Ideas:

“Por lo que respecta a la relación entre las Ideas y las cosas, expone Platón dos formas de relación: la imitación y la participación. La semejanza mutua que existe entre los objetos es el resultado de la imitación de un modelo que permanece él mismo inmutable” (webdianoia).

Es decir, las Ideas siempre permanecen iguales a sí mismas y son las cosas las que cambian e imitan o participan de esas ideas.

¿Y qué relación tiene todo esto con los memes de Dawkins?

La primera relación es obvia: las cosas imitan a las Ideas. La imitación, la mímesis, es, según nos dice Dawkins, el origen de la palabra meme. Pero la similitud entre las Ideas platónicas y los memes dawkinianos (y sus diferencias también) serán examinados en el próximo capítulo.

Continuará…

 


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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Originally posted 2017-09-02 19:27:40.

La divina vaguedad de los memes

|| Memes, ideas y mundos /9

En El problema de la complejidad se ha visto que resulta muy difícil aislar un meme, un gen cultural, señalar dónde se aloja y cómo se mueve por la compleja red neuronal de un cerebro humano. A eso hay que añadir la dificultad misma de definir de manera clara esas unidades de transmisión cultural.

Un intento de explicar de manera visual el complejo meme teológico de algunas versiones del cristianismo trinitario

Podemos preguntarnos si la idea de Dios es un meme o si más bien lo es la idea de un Dios omnipotente. Es la idea de Dios propia del cristianismo un meme? ¿O lo son las de del catolicismo y el protestantismo? ¿Es un meme la concepción de dios de Escoto Erígena, la de San Agustín, la de Tomás de Aquino? ¿Qué incluye exactamente el meme “Dios”?

Algunos han intentado dar algún tipo de contenido concreto al meme, cuantificarlo y medirlo, pero sus intentos recuerdan a los esfuerzos que se han hecho en filosofía para convertir el lenguaje común en algo medible y cuantificable. Puede ser ineresante para nuestra investigación recordar algunos de esos intentos.

 

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


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Memes, ideas y mundos

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 CUADERNO DE CIENCIA

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CUADERNO DE BIOLOGÍA

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BREVÍSIMA INTRODUCCIÓN A LA BIOLOGÍA MOSCA Y CAJA

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Originally posted 2017-06-22 09:38:01.

Guitton y la física cuántica

Guiton, en su conversación con los hermanos Bogdanov en el libro Dios y la ciencia: hacia el metarrealismo (1993), adopta siempre una interpretación de los resultados de la mecánica cuántica que es discutible y que no es seguida por todos los físicos, más que nada porque las explicaciones de los fenómenos cuánticos, en el momento actual, entran más en el terreno de la opinión y de la filosofía, que en la de una verdadera opinión científica. Una cosa es la descripción, otra la explicación.


Ver también acerca del libro y de la extravagante historia de los hermanos Bogdanov: Dios y la doble rendija


[Escrito antes de 1993. Publicado en 1993 en Caracteres]

 Ensayos de teología

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Originally posted 2017-05-16 12:02:57.

Cine y física cuántica

En el cine y en la física atómica los intermedios se saltan.

El electrón no pasa gradualmente de una órbita a otra, sino que salta de una a otra sin transición. Eso es lo que se llama un salto cuántico. En el cine, a pesar de la apariencia de continuidad, se salta de un fotograma a otro y de una serie de fotogramas a la siguiente: tampoco hay continuidad bajo las apariencias. (2007)


2019: La experiencia cinematográfica es una de las mejores metáforas para imaginar como plausible el comportamiento asombroso del mundo atómico, como se ve.

Pero también nos sirve para casi lo contrario cuando se trata de la naturaleza del mundo cuántico. Es decir, cuando no nos referimos al salto cuántico del electrón de una órbita a otra, sino cuando hablamos del salto cuántico aplicado al colapso de la función de onda, es decir, a lo que sucede cuando efectuamos una medida sobre un sistema cuántico.

(Lo que sucede es que el resultado de la medida parece aleatorio y es imprevisible).

SE podría decir que, del mismo modo que bajo la aparente continuidad y fluidez de la experiencia cinematográfica existe discontinuidad (fotogramas separados), bajo el comportamiento imprevisible de las partículas subatómicas podría existir una explicación causal que no podemos ver, como tampoco vemos los fotogramas en la sala de cine. Serían los fotogramas ocultos. No sé si se podría comparar esto con las hipótesis de variables ocultas.

Por otra parte, esta ilusión de continuidad que producen los fotogramas del celuloide y su proyección (con el obturador que se abre y se cierra, etc.) también es una buena metáfora para aceptar como posible que vivamos en un universo parpadeante, que aparece y desaparece a cada instante. La hipótesis del universo parpadeante no es una fantasía o pseudociencia, sino que  ha sido propuesta por algún físico actual.


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Originally posted 2007-08-14 12:02:56.

Precedentes de los memes

|| Memes, ideas y mundos /4

En El gen egoísta, Dawkins, como ya hizo al hablar del egoísmo de los genes, también señala unos cuantos precedentes de su teoría de los memes:

La analogía entre la evolución cultural y la genética ha sido frecuentemente  señalada, en ocasiones en el contexto de innecesarias alusiones místicas. La analogía entre progreso científico y evolución genética por selección natural ha sido ilustrada especialmente por sir Karl Popper. Desearía adentrarme algo más en algunos sentidos que también están siendo explorados, por ejemplo, por el genetista L. L. Cavalli-Sforza, el antropólogo F. T. Cloak y el etólogo J. M. Cullen.”

Karl Popper, en efecto, comparó la lucha entre teorías científicas con un proceso de selección cultural que podía tener similitudes con el de la selección natural. También propuso que debemos dejar el asunto de la vida y la muerte en manos de esas teorías, hipótesis o conceptos: que se maten nuestras teorías entre ellas, en vez de hacerlo nosotros, lo que parece muy razonable.

Jordi Cortés Morato añade otros precedentes:

“Por otro lado, vista desde la perspectiva de la filosofía, la doctrina de los memes tiene antecedentes en tesis clásicas. En cierta forma puede verse como un peculiar desarrollo de la teoría de las ideas platónicas; de la teoría averroísta del entendimiento agente; como una interpretación de la filosofía del espíritu de Hegel o de la teoría de la ideología de Marx, o de la diferencia husserliana entre noesis y noema; e incluso se podría relacionar con las tesis orteguianas sobre las generaciones. Pero su proximidad mayor es con la teoría de los tres mundos de Karl Popper y su defensa de un conocimiento objetivo sin sujeto cognoscente.”

Tengo la intención de analizar más adelante algunas de estas teorías, una vez que conozcamos en detalle la hipótesis de los memes de Dawkins.

Finalmente,  Alberto Piscetelli menciona otro curioso precedente:

“Esbozada formalmente en el último capítulo de la obra The Selfish Gene (El Gen Egoísta) del etólogo Richard Dawkins, esta teoría tiene sus precedentes en la obra The Ticket that Exploded (El Ticket que Explotó) del escritor y poeta “beat” William Burroughs.”

Ya habrá ocasión de comentar más adelante la extravagante pero interesante hipótesis de Burroughs según la cual, la palabra escrita es un virus que infectó a la especie humana.

Continuará


[Publicado por primera vez el 29 de febrero de 2004
Revisado en 2016 y 2017 (el texto en otro color es de la revisión)]


Dawkins---el-gen-egoista-Daniel-Tubau

Memes, ideas y mundos

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Originally posted 2017-05-14 13:52:32.

Preguntas acerca del movimiento según Aristóteles

1. ¿Existe el reposo para algún cuerpo en la física, en el universo de Aristóteles?

2. Cuando un cuerpo móvil trasporta a uno inmóvil, ¿éste cambia de lugar?

3. Si la contigüidad se averigua por el movimiento, ¿son contiguas la Tierra y la Luna.


2018: supongo que estas tres preguntas surgen a partir de las clases a las que asistí en 1990 de la asignatura de Filosofía de la Naturaleza, impartida por la profesora Ana Rioja. Me gustaban mucho esas clases y su explicación de la teoría del movimiento de Aristóteles me pareció interesantísima. Son preguntas difíciles de contestar, que quizá dan pie a desarrollos teóricos interesantes, pero para ello debería repasar aquellas lecciones o el planteamiento de Aristóteles.

Quizá sea posible encontrar una actualización de los planteamientos aristotélicos en Esbozo de una semiofísica, de René Thom.


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Originally posted 1990-11-03 10:15:28.