Los herreros divinos y cojos

Es sabido que en muchas culturas, los herreros divinos son cojos. Es una extraña característica que comparte tanto el Hefesto griego como el Vulcano latino, dios que, al parecer, no procede del Hefesto griego continental sino del Velcano cretense.

En el mito tradicional griego se cuenta que cuando la diosa Hera vio a su hijo recién nacido, Hefesto, le pareció tan enclenque que lo arrojó desde la cima del Olimpo. No quería que nadie supiera que había dado a luz a un dios tan debilucho. Hefesto sobrevivió a esta terrible caída, y ni siquiera sufrió ningún daño, porque cayó en el mar y fue recogido y cuidado por las diosas Tetis y Eurinome. Agradecido, el muchacho construyó su primera fragua bajo el mar y empezó a fabricar joyas y herramientas para las amables diosas marinas. El mito no nos dice, según creo, cómo lograba Hefesto hacer arder el fuego de su fragua bajo las aguas, por lo que hay que suponer que los palacios marinos debían ser cómo las cúpulas cristalinas de la ciudad del capitán Nemo.

En cualquier caso, parece que la causa de su cojera no fue esa caída, que hubiera matado a otro cualquiera (caer sobre el mar desde una altura considerable no es muy diferente a caer sobre tierra). Cuando en el Olimpo se supo que Hefesto era un gran herrero, se le permitió regresar junto a los dioses.

Return of Hephaestus to Olympus, with Dionysus & Hera | Greek vase, Athenian red figure skyphos

Hefesto regresa al Olimpo

Tiempo después, Hefesto vio cómo su padre Zeus colgaba de las muñecas a su madre Hera como castigo por la rebelión Hera, que se las había apañado para dormir a su divino esposo, para así poder perseguir a Heracles, el hijo de Zeus con la mortal Alcmena.

Al ver a su madre colgada del cielo, Hefesto reprochó a Zeus su crueldad. Furioso, el padre de los dioses arrojó de nuevo a Hefesto desde el Olimpo . Esta vez la caída fue terrible, duró un día entero y acabó estrellándose en la isla de Lemnos. Se rompió las dos piernas, lo que justifica el epíteto con el que Homero suele referirse a el: “Hefesto, el ilustre cojo de ambos pies”

Gracias a la ayuda de los habitantes de Lemnos, Hefesto logró recuperarse, aunque se vio obligado a caminar con muletas de oro, que él mismo  fabricó. Finalmente, Zeus le perdonó y le nombró herrero divino.

Hefesto entrega a Tetis las armas para su hijo Aquiles

 

Otros herreros con discapacidades

Hefesto no es el único herrero de la mitología griega que tiene algún tipo de discapacidad física. Los cíclopes herreros, Brontes, Arges y Estéropes quizá no eran cojos, pero sí tenían un sólo ojo.

En opinión de mitógrafos como Robert Graves y Marcos Méndez Filesi, la lesión de los herreros divinos podría tener una explicación:

“Pueden haber sido lisiados deliberadamente para impedir que huyeran y se unieran a las tribus enemigas” (Graves, Los mitos griegos)

“En general, los personajes mitológicos vinculados con el mundo de los herreros suelen ser cojos, lo cual quizá esté relacionado con la costumbre de lisiarlos para que no se fueran a otro lugar” (Méndez Filesi, Dédalo y Völundr en El jardín de los dioses)

Es una explicación que resulta muy convincente a primera vista: los herreros fabrican armas y son indispensables para la defensa frente a los enemigos. Pero también son muy valiosos y pueden ser tentados por otros pueblos a cambio de grandes sumas de dinero, así que lo mejor es lesionarlos para que no puedan huir.

 

La perdiz coja

Otra explicación es que esta cojera podría tener que ver con la perdiz, que practica un extraño baile en el que se mueve de una lado a otro cojeando, al parecer para salvar a sus crías atrayendo hacia sí la atención de los depredadores, que ven más fácil capturar a una perdiz coja que a una cría inquieta. Cuando el depredador se acerca a la perdiz coja, ella levanta el vuelo, dejando con un palmo de narices a su cazador. Otra versión asegura que es la perdiz macho la que cojea cuando quiere seducir a una hembra: en realidad se sujeta un talón con el que golpeará a sus rivales.

¿Y por qué una perdiz, por coja que sea, tiene relación con Hefesto y en general con un mito?

Perdices y laberintos en Etruria

Esa es una larga historia relacionada con el laberinto de Creta, que no contaré aquí, pero sólo mencionaré algunos detalles : existe otro herrero en la mitología griega que es lanzado desde gran altura: Talos, discípulo y rival de Dédalo. Celoso de su joven ayudante, el futuro constructor del Laberinto lo arrojó desde la Acrópolis de Atenas. Talos no llegó a quedarse cojo, sino que murió, pero enseguida su alma remontó el vuelo en forma de perdiz, lo que es una sugerente casualidad.

A ello debemos añadir que Dédalo construyó un autómata de bronce llamado Talos, tal vez en recuerdo de su alumno. El autómata daba la vuelta cada día a la isla de Creta para protegerla. Sólo tenía un punto débil, en el talón. Sin duda tampoco esto es casual, sobre todo si tenemos en cuenta que, según dice Graves, uno de los nombres de Talos era Tántalo (“cojeando” o “tambaleando”).

 

El herrero Volundr

File:Völund.jpg

Por otra parte, Graves señala que mitos semejantes se encuentran en África Occidental o Escandinavia. Y es cierto, porque en los mitos germanos hay muchos personajes relacionados con la metalurgia que tienen algún tipo de minusvalía, incluso el propio Odín. Otro es Wyland o Völundr, un herrero que construyó una joya tan prodigiosa que despertó la codicia del rey de Suecia:

Cuando Nídud, el rey de Suecia, se enteró de que existía un collar tan espléndido mandó a sus hombres que se lo trajeran. Aprovechando que Völundr había salido de su casa, los soldados entraron y encontraron el collar. Sin embargo, no se atrevieron a robarlo y se limitaron a llevarse una anilla. Al regresar, Völundr se dio cuenta de que faltaba una anilla pero pensó que, ya de vuelta, se lo habría llevado la walkyria Álvit, con la que tiempo atrás había tenido amoríos. Mientras la esperaba, se quedó dormido y los soldados le aprisionaron.

Para impedir que huyera, Nídud ordenó que le cortaran los tendones y que lo abandonaran en un islote enfrente de la costa llamado Sevarstad («el enclave del mar»). Además, se quedó con su espada y dio el anillo de oro a su hija Bódvild.

(Marcos Méndez Filesi, Dédalo y Völundr en El jardín de los dioses)

En realidad no fue el rey, sino la reina quien impuso a Völundr el terrible castigo de dejarlo cojo, pero a partir de ese día el herrero tuvo que trabajar sólo para el rey Nídud y su corte, aunque acabó vengándose de todos ellos.

Otros herreros no son minusválidos, sino de pequeña estatura, como los nibelungos, pero no me ocuparé ahora de ellos, sino que les dedicaré una futura entrada.

 

La hipótesis de Mircea Eliade

Mircea Eliade dice que hay otros herreros cojos en culturas muy alejadas, como Japón, donde encontramos dioses herreros como Ame no ma-hitostt no kami “la divinidad tuerta del cielo”, que se caracterizan por tener un sólo ojo sano y una sola pierna. Pero Eliade no comparte la idea de que estos mitos de héroes cojos procedan de la costumbre de mutilar a los herreros para que no se escapen, sino que propone otra posible causa:

“Las invalideces de los personajes (tuerto, cojo, etc.) recuerdan probablemente mutilaciones relacionadas con la iniciación”.

Se trataría de un reflejo de las iniciaciones propias de las sociedades secretas de guerreros (mannerbunde).

 

La hipótesis de Toynbee

Pero frente a la hipótesis, que realmente resulta ingeniosa y elocuente, de que a los herreros se les lesionaba porque eran demasiado importantes como para permitir que pudieran unirse a los enemigos y fabricar armas para ellos; y frente a la teoría de Eliade acerca de las huellas de un rito iniciático, el historiador Alfred Toynbee, en su monumental Estudio de la historia, ofrece otra explicación. El mito de que los herreros tenían que ser cojos fue creado para que los minusvalidos no fueran eliminados o desterrados de la sociedad. Hay que recordar que en lugares como Esparta se abandonaba o arrojaba a un barranco a los niños con discapacidades físicas o gran debilidad.

El mito de los herreros tuertos y cojos podría pertenecer a la misma clase de mitos que el que traté en detalle en El viejo Badan y su hijo Badaneqe, al examinar un mito de los nartos osetas en el que se explicaba por qué se dejó de practicar la costumbre de arrojar a los ancianos por un barranco. Se trata de mitos en los que, en vez de justificar prácticas crueles, se propone una manera más humana y civilizada de tratar a las personas más débiles. Del mismo modo que existen algunos mitos que parecen haber sido inventados para proteger a los viejos, hay otros que tal vez tienen su origen en el deseo de proteger a personas con discapacidades físicas. Uno de estos ejemplos podría ser el de los herreros divinos.

Confieso que la teoría de que tras estos mitos o mitemas (motivos míticos) se esconde un intento de proteger a quienes estaban condenados a ser arrojados por un precipicio o abandonados me parece muy hermosa, además de éticamente superior, por supuesto, a la que sostiene que les cortaban los tendones o les rompían las piernas para que no se escapasen. Pero mis gustos personales no sirven como demostración, por supuesto.

 

Una última hipótesis

Sin embargo, es posible que la verdadera explicación sea incluso más sencilla que la de Toynbee o la de Graves, además de que explica las coincidencias de este mitema en culturas diversas y alejadas con mucha más facilidad. No la he encontrado en ningún autor, a pesar que parece de sentido común, pero tampoco he leído todos los libros que se han escrito sobre mitología.

Mi hipótesis es que se representa e imagina a los herreros tuertos, cojos o mancos porque el trabajo de herrero está expuesto a muchos accidentes. Es fácil que salte una chispa en un ojo, o cortarse o golpearse una mano o un pie. Es sabido, además, que los herreros solían taparse un ojo para protegerse de las lascas o chispas (se tapaban el que estaba en la trayectoria del golpe), con lo que era frecuente ver a herreros que parecían tuertos aunque no lo fueran.

Tal vez la teoría de Graves y Méndez Filesi, o la de Eliade, sean las correctas, o tal vez lo sean todas, incluida la de Toynbee y la mía, porque el desarrollo y evolución de cualquier pueblo o cultura es demasiado complejo para reducirlo a una explicación única más o menos ingeniosa y simplista.

 

*************

[Publicado por primera vez el 4 de junio de 2009]


 


La verdadera historia de las Sociedades Secretas

La verdadera historia de las Sociedades Secretas, de Daniel Tubau

Daniel Tubau

La verdadera historia de las Sociedades Secretas

Editorial Daiyan

La SEGUNDA EDICIÓN de La verdadera historia de las Sociedades Secretas se publicó el 22 de mayo de 2020 por la editorial DAIYAN. Es una edición ampliada y revisada de la primera edición que se publicó en 2008 en la editorial Alba.

Ahora ya puedes encontrar La verdadera historia de las Sociedades Secretas.

2ª Edición en 2020. Revisada y ampliada.


 

Entradas de La verdadera historia de las Sociedades Secretas

La ciencia de la magia

Introducción a la magia /1


Leer Más
Manly Hall

Leer Más
¿Por qué se crean sociedades secretas?

Leer Más
Masones en Dan Brown

Leer Más
La Sociedad Thule y otras sociedades secretas racistas

Leer Más
Nostalgia ¿de qué?

Leer Más
¿Por qué se crean sociedades secretas?

MUY Historia


Leer Más
El caballero D’Eon, masón

Leer Más
El secreto es como morir

Leer Más
El Gran Mecanismo

Leer Más
Las sociedades secretas

en La aventura del saber


Leer Más
Ciencia y mística

Leer Más
Tabla Esmeraldina

Leer Más
Entrevista en MUY Historia: Sociedades secretas

Leer Más
El secreto de la sociedades secretas por fin revelado

Leer Más
Ingresar en una sociedad secreta

Leer Más
Dan Brown entre la ficción y la realidad

Leer Más
Juanjo de la Iglesia opina que La verdadera historia de las sociedades secretas es tronchante

Leer Más
Índice completo de La verdadera historia de las Sociedades Secretas

Leer Más
El conocimiento oculto

Leer Más
Thelema

Leer Más
Crítica de Marcos Méndez Filesi

Leer Más
Las sociedades secretas en Vigo

Leer Más
El Decepcionismo

Leer Más
Frances Yates y la tradición hermética

Leer Más

Los indoeuropeos y la mitología comparada

No hay ninguna certeza acerca del parentesco entre los diversos pueblos llamados indoeuropeos. Lo único cierto es que lenguas muy distantes entre sí comparten raíces comunes. Como si hubiese existido un gran imperio, a la manera del romano, del que se hubiesen desgajado diversos pueblos. Una lengua común, pero tal vez ningún parentesco.

¿Podemos decir que existe, por ejemplo, un gran parentesco entre los españoles y los rumanos aparte de compartir una lengua latina? ¿Es que los franceses dejaron de ser mayoritariamente descendientes de la población galo romana cuando adoptaron para su nación el nombre de una tribu germana, la de los francos?

A menudo la lengua, más que facilitar la compresión de los movimientos migratorios y la composición étnica, la dificulta, escondiendo semejanzas y diferencias. La tardía conquista de Inglaterra por los sajones y la posterior conquista danesa hizo que lo que hoy sería un pueblo latino por su lengua haya pasado a considerarse, si no germánico, al menos sí anglosajón, a pesar de que cerca del 40% de su vocabulario es de origen latino. Otras veces, el que dos pueblos hablen una misma lengua puede esconder diferencias mayores, como en el caso de pueblos con gran componente indígena de la América latina, que se consideran pueblos latinos y más cercanos a España que los alemanes o los marroquíes, lo que quizá sea una incongruencia, sobre todo si nos referimos a indígenas aimaras o mayas.

En el caso de los indoeuropeos, no conocemos ese origen del que derivan sus lenguas, aunque se han hecho muchos intentos de reconstrucción. No sabemos si se trataba de una gran civilización o de un pueblo nómada, que se fragmentó y distribuyo por todo el mundo. Si los actuales pueblos indoeuropeos hubieran pertenecido a un imperio semejante al romano, un descubrimiento de tal naturaleza provocaría un asombro tal vez no igualado por ningún otro descubrimiento arqueológico.

Lo que sí sabemos es que entre las lenguas indoeuropeas se incluyen, las lenguas latinas, el griego, las lenguas celtas, las germanas, la de los hititas,el armenio, el sanscrito y otras lenguas de la india, decenas de lenguas iranias y la de los antiguos medos (que tal vez eran los actuales kurdos). Una enumeración asombrosa, sin duda.

Centum Satem map.png
Los principales pueblos indoeuropeos y su posible origen (en rojo)

Se conserva también mucho de la literatura original de estos pueblos y muchos antiguos mitos. En ellos se han encontrado semejanzas importantes, que no pueden atribuirse a la casualidad, como que en la India haya un dios cósmico llamado Varuna muy sejante al Ouranos griego, que los dioses de la guerra se llamen en la India Maruts, el dios griego Ares y el romano Mars/Marte. Que el Zeus griego tenga un equivalente indio llamado Dyaus Pitar y uno latino llamado Deus Pater.

La mitología comparada tiene en los pueblos indoeuropeos un campo de estudio apasionante, aunque no dudo que algo semejante se podría decir de los pueblos semitas, aunque tal vez la unificación bajo el Islam no ha permitido conservar muchas de esas tradiciones. La mitología comparada es más un arte que una ciencia, aunque se ayuda por la ciencia de la lingüística y la filología, así como por la arqueología y la historia. Pero sus practicantes se asemejan a menudo a detectives que intentan reconstruir piezas rotas, o un puzzle del que apenas quedan unas cuantas piezas. La comprobación de las hipótesis es difícil, porque no hay manera de ponerlas a prueba en experimentos decisivos. La mayor verosimilitud se consigue al construir un edificio coherente, en el que pequeños detalles son interpretados o reinterpretados, mostrando un nexo al principio sorprendente, pero que paso a paso va demostrándose más y más plausible. Naturalmente, puede darse el caso de que un descubrimiento arqueológico confirme alguna de estas teorías, pero, casi todas ellas deben su prestigio a la elocuencia de sus defensores y al consenso más o menos amplio y más o menos cambiante de los expertos en la materia.

El filósofo Bertrand Russell decía que a menudo pensaba que la filosofía era una rama de la literatura.Georges Dumézil, que fue el mayor experto en mitología comparada relacionada con los indoeuropeos, admitía que, como suele suceder a menudo en este campo, sus teorías podrían ser en el futuro refutadas por mejores investigadores, y todos sus descubrimientos negados y considerados mera fantasía. En ese caso, dijo, tampoco pasaría nada grave: bastaría con cambiar sus sus libros de estante, quitarlos del de la ciencia y ponerlos en el de la literatura.

 

Entradas publicadas en NUMEN
(Para otras entradas de mitología ver MITOLOGÍA)

Teseo y la identidad

Leer Más
La venganza de Alcmeón

Un mito recuperado por Carlos García Gual


Leer Más
Hipótesis mitológicas

Leer Más
La maternidad extravagante de Atenea y Satana

Leer Más
Helena de Troya y su doble

Leer Más
El rey indio que se apostó a sí mismo

Leer Más
Héroes trágicos o victoriosos

Leer Más
El terror invade América

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
Primera defensa del deus ex machina

Leer Más
Un mito y su interpretación

Leer Más
El Mahabharata y otras obras del tiempo

Leer Más
La mitología comparada, ¿arte o ciencia?

Leer Más
Atenea y Satana: el dios “embarazado”

Leer Más
NUMEN, mitología comparada

Leer Más
Cómo descubrí cómo Teseo escapó del laberinto poco después de leer a Borges

Leer Más
El deus ex machina de la Medea de Eurípides

Leer Más
Sextina de amistad

EL ALBUM DE PANDORA


Leer Más
Mitología, mística y religión

Leer Más
El tiempo de los mitos

Leer Más
Salvado por el terror (y la mitología)

Leer Más
El héroe en el estiercol

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
El barco de Teseo

Leer Más
Hefesto y el nacimiento de Atenea, reinterpretación de un mito

Leer Más
La prostitución masculina en los mitos armenios

Leer Más
¡Felicidades!

Leer Más
El álbum de Pandora

Leer Más
Tuan Mac Carell
Seres proteicos 2

Leer Más
Los indoeuropeos y la mitología comparada

Leer Más

Las invasiones afortunadas

britania-250px-Agricola_campaigns_in_BritanniaLa invasión de las islas británicas por Roma fue un triunfo a medias o una derrota parcial. Los romanos lograron asentarse en las islas pero no dominarlas, y nunca se decidieron a invadir Irlanda.

A ello debemos el que se haya conservado una de las más interesantes literaturas, y casi el único resto de una cultura, la celta, que dominó casi toda Europa y que llegaba hasta Turquía.

Otra invasión, la del rey Harald de los cabellos dorados, está en el origen de otra gran literatura que quizá no se habría escrito si los nobles noruegos no se hubiesen hecho a la mar con tal de no someterse al nuevo rey del norte. Los nobles rebeldes llegaron a Islandia y allí, en un aislamiento semejante al de Irlanda, escribieron las incomparables sagas y eddas, que son también casi lo único que queda de la antigua cultura germánica.

eddamayor

Aunque podemos lamentarnos por lo que se ha perdido, e imaginar qué maravillas podríamos haber disfrutado si celtas y germanos hubiesen tenido la oportunidad de trasmitir su cultura, una mirada atenta tal vez nos revelaría que esas literaturas prodigiosas no son el resto que sobrevivió a las invasiones, sino su consecuencia: sin las invasiones tal vez no habría habido literatura celta o germana.

Los germanos, por cierto, tuvieron la oportunidad de trasmitir su cultura cuando se apoderaron de todo el imperio romano de Occidente. Sin embargo, apenas dejaron nada, excepto algunas referencias que se pueden rastrear en monjes ya cristianizados como Beda el venerable o Saxo Gramático, junto a la excepción, tardíamente redescubierta, de El cantar de los Nibelungos, que es una de las pocas muestras literarias germanas que no fue escrita en Islandia.

El aislamiento de Irlanda le permitió desarrollar una cultura propia, que tal vez no tenía demasiada relación con lo que había sido la cultura de los celtas o de los germanos continentales, ya fueran galos, belgas, del norte de Italia o celtíberos.

Tal vez sucedió algo parecido con Islandia.

 

Entradas publicadas en NUMEN
(Para otras entradas de mitología ver MITOLOGÍA)

Teseo y la identidad

Leer Más
La venganza de Alcmeón

Un mito recuperado por Carlos García Gual


Leer Más
Hipótesis mitológicas

Leer Más
La maternidad extravagante de Atenea y Satana

Leer Más
Helena de Troya y su doble

Leer Más
El rey indio que se apostó a sí mismo

Leer Más
Héroes trágicos o victoriosos

Leer Más
El terror invade América

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
Primera defensa del deus ex machina

Leer Más
Un mito y su interpretación

Leer Más
El Mahabharata y otras obras del tiempo

Leer Más
La mitología comparada, ¿arte o ciencia?

Leer Más
Atenea y Satana: el dios “embarazado”

Leer Más
NUMEN, mitología comparada

Leer Más
Cómo descubrí cómo Teseo escapó del laberinto poco después de leer a Borges

Leer Más
El deus ex machina de la Medea de Eurípides

Leer Más
Sextina de amistad

EL ALBUM DE PANDORA


Leer Más
Mitología, mística y religión

Leer Más
El tiempo de los mitos

Leer Más
Salvado por el terror (y la mitología)

Leer Más
El héroe en el estiercol

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
El barco de Teseo

Leer Más
Hefesto y el nacimiento de Atenea, reinterpretación de un mito

Leer Más
La prostitución masculina en los mitos armenios

Leer Más
¡Felicidades!

Leer Más
El álbum de Pandora

Leer Más
Tuan Mac Carell
Seres proteicos 2

Leer Más
Los indoeuropeos y la mitología comparada

Leer Más

*****

************

El origen de los indoeuropeos

Los celtas, los germanos, los latinos, los eslavos, los griegos, los hititas, los kurdos, los armenios, los persas o los indios de los Vedas, son pueblos indoeuropeos. Entre los diversos pueblos indoeuropeos existen algunas semejanzas que asombraron a los estudiosos cuando en el siglo XIX se descubrió que el antiguo sanscrito, en el que están escritos los Vedas y los Upanisads de la India, estaba emparentado con el latín, con el griego, con las lenguas eslavas y con las germanas.

Eso no significa que entre todos esos pueblos exista un parentesco racial, porque lo único seguro es que estos pueblos hablan lenguas que tienen un origen común. Se les ha llamado “indoeuropeos” porque uno de sus extremos está en India y el otro en Europa, aunque se trata de un neologismo un poco extraño que mezcla una nación con un continente. Otras denominaciones son indogermanos o indoislandeses, que une la India con la nación más alejada de ella, Islandia. También se ha empleado indoceltas o indoirlandeses. Otras propuestas son quizá más razonables, pero tienen el inconveniente de cierta desagradable reverberación política: arios o indoarios. Arios son todos los pueblos iranios (Iran significa “país de los arios”), como los kurdos, los persas, los medos, los armenios e incluso muchos pueblos escitas, como los osetas y los alanos, pero actualmente la palabra ario se asocia inevitablemente, al menos en Europa, con las teorías racistas del nazismo.

La denominación “indoeuropeo” tiene el inconveniente de olvidar a los arios, que son uno de los tres grupos principales de estos pueblos, pero indoario parece dejar de lado a todos los pueblos que se agrupan bajo la denominación euro (eslavos, germanos, latinos, griegos, celtas…). Una posibilidad sería euroarios, que incluye a todos los pueblos europeos y a los persas e indios, puesto que los autores de los Vedas indios eran también arios.

Distribución actual de las principales lenguas de origen indoeuropeo.
A lo que aquí se ve hay que añadir toda América, Australia y Nueva Zelanda,
por lo que, sin ninguna duda, las lenguas indoeuropeas son las más habladas del mundo

 

En cuanto al origen de los indoeuropeos y la explicación de por qué su lengua procede de una lengua anterior, las teorías se multiplican.

Se supone que los diversos pueblos indoeuropeos fueron en su origen una población nómada que se dispersó de manera asombrosa por el mundo, llegando desde las islas británicas hasta los confines de la India. Una posibilidad  más asombrosa sería que su origen fuera un gran imperio ahora olvidado, similar al romano, de cuya crisis y decadencia surgieron decenas de pueblos que hasta entonces habían vivido unificados bajo una lengua común.

Podemos imaginar que la gran batalla de Kurukshetra que se cuenta en la epopeya india del Mahabarata y que enfrentó a los Kauravas y los Pandavas pudiera ser el origen de algunas migraciones indoeuropeas. Algunos fechan esta terrible batalla, en la que se dice que participaron millones de hombres, hacia el -800, lo que establecería quizá una interesante relación con los movimientos de los pueblos del mar en el mediterráneo y el cercano oriente (si es que a la cronología tradicional se le pueden restar doscientos o trescientos año, como sugieren algunos autores y situar la guerra de Troya no hacia el -1200, sino hacia el -900). No hay que olvidar que los textos homéricos se sitúan hacia el -800.

Sin embargo, otros sitúan la célebre batalla hacia el -1400 o hacia el -2000 (¡incluso en el -3000 o el -5000!) Todas estas fechas son interesantes para el aficionado a la historia, la mitología y las religiones por diversos motivos y todas ellas dan pie a interesantes hipótesis, pero lo más problable es que también todas ellas sean incorrectas, porque todas estas cronologías pertenecen, más que a la historia a la literatura fantástica, y es difícil confirmarlas o refutarlas, a no ser que se produzcan increíbles descubrimientos.

Existen muchas semejanzas asombrosas en las mitologías indoeuropeas. Algunas de las que llaman más la atención son que en Grecia haya un dios cósmico llamado Urano (el cielo) y en la India un dios de similares características llamado Varuna. Que el Zeus griego se corresponda con el Deus Pater (dios padre) o el Iu-Piter/Júpiter latino, pero también con el indio Dyaus Pitar. Que los dioses de la guerra indios se llamen Maruts y que el Ares griego o Marte (Mars) romano sea acompañado por dos gemelos, Fobos y Deimos, que recuerdan a esa pareja belicosa india. Mediante esta y otras coincidencias, se podría llegar a reconstruir, y se ha intentado varias veces, una primitiva mitología indoeuropea.

Posiblemente el que más ha avanzado por ese camino haya sido Georges Dumezil, que elaboró la teoría de las tres funciones comunes a los diversos pueblos indoeuropeos, mostrando semejanzas asombrosas, por ejemplo, entre Roma y la India. Una de las más curiosas es que los sacerdotes romanos llamados  flamines, mantenedores de la llama sagrada, podrían tener relación con la casta de los brahmines o brahmanes  de la India. A ello hay que añadir que el dios de Zaratustra o Zoroastro y otros persas era una llama. Es muy probable, por cierto, que ese dios del fuego (Agni en la India) fuera adoptado por un pueblo semita: el de los judíos, cuando Moisés lo encontró en el monte en forma de zarza ardiente.

Flámines romanos en el Ara Pacis (Altar de la paz)

Un brahman indio

******

Entradas publicadas en NUMEN
(Para otras entradas de mitología ver MITOLOGÍA)

Teseo y la identidad

Leer Más
La venganza de Alcmeón

Un mito recuperado por Carlos García Gual


Leer Más
Hipótesis mitológicas

Leer Más
La maternidad extravagante de Atenea y Satana

Leer Más
Helena de Troya y su doble

Leer Más
El rey indio que se apostó a sí mismo

Leer Más
Héroes trágicos o victoriosos

Leer Más
El terror invade América

Leer Más
La fiel Penélope

Leer Más
Primera defensa del deus ex machina

Leer Más
Un mito y su interpretación

Leer Más
El Mahabharata y otras obras del tiempo

Leer Más
La mitología comparada, ¿arte o ciencia?

Leer Más
Atenea y Satana: el dios “embarazado”

Leer Más
NUMEN, mitología comparada

Leer Más
Cómo descubrí cómo Teseo escapó del laberinto poco después de leer a Borges

Leer Más
El deus ex machina de la Medea de Eurípides

Leer Más
Sextina de amistad

EL ALBUM DE PANDORA


Leer Más
Mitología, mística y religión

Leer Más
El tiempo de los mitos

Leer Más
Salvado por el terror (y la mitología)

Leer Más
El héroe en el estiercol

Leer Más
La infiel Helena

Leer Más
El barco de Teseo

Leer Más
Hefesto y el nacimiento de Atenea, reinterpretación de un mito

Leer Más
La prostitución masculina en los mitos armenios

Leer Más
¡Felicidades!

Leer Más
El álbum de Pandora

Leer Más
Tuan Mac Carell
Seres proteicos 2

Leer Más
Los indoeuropeos y la mitología comparada

Leer Más

Nazismo en Hungría

Hungría ha tenido la desgracia, como le sucedió a algunos otros países del este de Europa , de conocer el totalitarismo fascista y el comunista. Si la memoria no me falla, todo comenzó en los años 20 con el Terror Rojo, que después fue sustituido por el Terror Blanco, mucho más cruel y sanguinario. El Terror Blanco derivó hacia el fascismo de Horthy, que acabó uniéndose a la Alemania nazi. Hungría, por lo tanto, luchó en la Segunda Guerra Mundial junto a Hitler.

El lago Balaton

Las doctrinas totalitarias se basan en el relativismo cultural, como ya dijo explícitamente Mussolini en su día. Consideran que no puede existir un verdadero diálogo entre culturas diferentes y que, por ello, la única manera de decidir qué cultura es mejor es el uso de la fuerza. Los totalitarismos también aplican la doctrina extrema del darwinismo social, que inventó el sobrino de Darwin, Francis Galton: la supervivencia del más fuerte. El relativismo y el darwinismo social son nombres modernos para seguir aplicando el comportamiento salvaje e instintivo, aunque a veces la izquierda haya recurrido al relativismo convirtiéndolo incluso, erróneamente, en sinónimo de respeto y diálogo entre culturas diferentes.

Debido a estos fundamentos teóricos, los totalitarismos, ya se basen en ideas comunistas, fascistas o simplemente en la identificación con un líder (como Franco), no pueden cooperar y colaborar, excepto de manera transitoria. Si Mussolini predica que la raza superior es la latina y concretamente la italiana, Hitler asegura que lo es la germana, mientras que el húngaro Horthy cree que esa raza superior es la magiar. Difícilmente puede fraguarse una alianza duradera: tarde o temprano, cada uno querrá aplicar sus ideas hasta el final y chocará con sus antiguos aliados. Mussolini, el pionero de los totalitarismos “de derechas”, soñó durante un tiempo que la raza, la etnia, la cultura o la civilización latina iba a recuperar la gloria de la antigua Roma. Pero los fracasos de sus andanzas en Europa y África y el impresionante poder germano le obligaron a ceder el primer lugar a Hitler.

Si las potencias del Eje hubieran ganado la guerra, no habría pasado mucho tiempo hasta que estallaran los conflictos entre germanos y latinos, aunque, probablemente, las primeras víctimas habrían sido los eslavos. Tras ellos, quizás le llegaría el turno a los magiares, cultura única y aislada, y más teniendo en cuenta que Hitler había nacido en el antiguo imperio austrohúngaro, al que detestaba por su convivencia de culturas diversas.

Todo esto explica el que durante la guerra existieran tensiones entre los nazis alemanes y los fascistas húngaros. El régimen de Horthy persiguió a todas las minorías, incluida la alemana. Tras la Segunda Guerra Mundial, el régimen comunista impuesto por los rusos intentó no dar importancia a este dato, porque de ese modo podían acusar a la minoría alemana de la responsabilidad del pasado nazi de Hungría y así descargar la culpa de los propios magiares. Esa explicación contenía tan sólo un pequeño gramo de verdad, pero sirvió a los húngaros de la época comunista para mantener su conciencia tranquila.

Algo parecido sucedía en la República Democrática Alemana que, en un alarde de ficción histórica, siempre hizo como que el nazismo no tuviera nada que ver con ellos, sino sólo con los alemanes de la República Federal. Cuando estuve en Berlín Occidental en 1988 me asombró la memoria y el sentimiento de culpa de los alemanes, que incluso tenían un museo dedicado al holocausto en el antiguo Reichstag. Pero en el lado comunista apenas se hablaba del pasado nazi y se insistía en echar la culpa a los vecinos del otro lado de la ciudad y del otro país germano.

Lo mismo sucedía, según parece, en Hungría y quizás todavía sucede, porque en la Citadela hay un museo dedicado a la época nazi de Hungría en el que se condena aquella época, pero creo que no de la contundente manera que sería necesario. Es decir, no reconociendo la responsabilidad de gran parte de los húngaros en lo que sucedió.

 

[Publicado el 3 de noviembre de 2003]

CUADERNO AUSTROHÚNGARO

Error: puede que no exista la vista de bc33341clq