Primera defensa del deus ex machina

La idea de que no se debe usar el deus ex machina procede de los propios griegos, en concreto de Aristóteles, quien deplora el uso de este artilugio narrativo en su Poética:

“A partir de esto se advierte que el desenlace también debe surgir  de la fábula misma, y no depender de un artificio de la escena, como en Medea, o en el episodio del embarque (detenido) de los griegos en la Ilíada”.

Sin embargo, tal vez la opinión de Aristóteles acerca de la Medea de Eurípides no está del todo justificada. En esta primera defensa del deus ex machina quiero desarrollar un argumento que se podría formular en forma paradójica:

“Los griegos no usaban un deus ex machina cuando usaban un deus ex machina”.

¿Por qué?

En primer lugar, porque la intervención de un dios en una obra griega no es equivalente a la de un personaje inesperado en una obra actual, por ejemplo la aparición de un ángel en una historia costumbrista. En el cosmos narrativo y dramático griego los dioses no son accidentales, sino necesarios. Las historias que fabularon los griegos siempre, o casi siempre, están relacionadas con los dioses. Son los dioses quienes complican las vidas de los humanos, quienes les persiguen, pero también quienes les ayudan o les sacan de apuros. Son los dioses quienes, en definitiva, deciden qué sucederá con sus vidas. No es que los dioses actúen de esta manera porque así lo exige el teatro, sino que el teatro cuenta estas cosas porque así lo exigen los dioses, o al menos la concepción tradicional griega de la realidad, que era fundamentalmente mítica y religiosa.

La guerra de Troya, por ejemplo, se desencadena porque tres diosas le piden al pastor Paris que elija a la más hermosa de ellas. Afrodita le prometió que le daría a la mujer más hermosa del mundo, así que ayuda al pastor, ahora convertido en príncipe de Troya, a raptar a Helena de Esparta, con lo que se inicia la guerra fatal y se da a Homero una excusa para que escriba la Ilíada.

El juicio de Paris, por François Xavier Fabre

El juicio de Paris, por François Xavier Fabre

Un dios, Poseidón, es quien impide a Odiseo (Ulises) regresar a su tierra de Ítaca, y una diosa, Atenea, es quien le ayuda a conseguirlo. Homero lo contará en La Odisea.

Todo se inicia por voluntad de los dioses y todo se resuelve por ellos. Así que la intervención de un dios en una obra de teatro griego no es simplemente un recurso fácil. Es, en definitiva, razonable que al final de la obra un dios descienda al escenario y decida de qué manera se va a reordenar el cosmos y la vida de los protagonistas del drama.

Casi me atrevo a insinuar, sin haberlo comprobado, que lo que llamamos novela surge precisamente cuando los dioses son relegados a un lugar secundario. Aunque las leí hace demasiado tiempo, me da la impresión de que en las novelas griegas y bizantinas, como Las efesíacas, o Quéreas y Calirroe, los dioses sólo juegan un papel retórico. Ya no son historias protagonizadas por dioses, semidioses y héroes emparentados con las divinidades, sino que se trata de personas, digamos, vulgares y corrientes.

Algo semejante sucede en la comedia, por ejemplo en Menandro o en el latino Plauto, cada vez más cotidianas y alejadas de lo divino. Lo que no impide que los dioses intervengan de vez en cuando, pero ya no se trata de dramas míticos, como sí lo son las obras de Sófocles, Esquilo y Eurípides.Seguramente, habrá que esperar a los autos sacramentales cristianos para que los dioses recuperen el protagonismo absoluto, incluso más que en Grecia, puesto que las obras religiosas cristianas se construyen explícitamente para llegar al deus ex machina, a la intervención de Dios, la virgen o los ángeles, al milagro que necesariamente se ha de producir, porque ese milagro es la prueba de que existe Dios y la razón que nos ha de llevar a vivir continuamente en el temor y el amor de Dios.

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He hecho un análisis del deus ex machina en la obra de Eurípides en El deus ex machina en la Medea de Eurípides

El deus ex machina y el diabolus ex machina

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Los dioses de Khemi
Comparación Automática 001

God Is Dead 002

Esto es una comparación automática que escribí tras leer el texto publicado por Jaime E. Cabria en su página dedicada a los dioses de Khemi: La página de Ptah

Es sólo un juego, sin ninguna pretensión de rigor o corrección, aunque quizá pueda dar origen a una investigación más detenida de algunos puntos.

Pongo en texto negro el original y en marrón mis asociaciones automáticas. El texto de Jaime E. Cabria es muy interesante y vale la pena leerlo íntegro, por lo que no he quitado nada.

Se supone que la comparación era entre los mitos egipcios y los griegos, pero no he podido evitar, aunque no era mi intención, pensar a veces en mitos de otras culturas.

NOTA en 2014: Finalmente, hay que tener en cuenta que esto es un método de trabajo para estimular la creatividad, así que puede resultar un poco aburrido para otra persona leer estas disquisiciones tan personales, que son como un flujo de pensamiento sin censura ni revisión. Creo que coincide  on el método que emplea el editor Walter Murch cuando le  llegan los ccopiones de una nueva película: simplemente los mira y anota todo lo que se le pasa por la cabeza, sin más. Se supone que a partir de este trabajo privado surgiría un trabajo hecho pensado en otro lector. Espero recorrer esa etapa dentro de unos días.

COMPARACIÓN AUTOMÁTICA 001: LOS DIOSES DE KHEMI

1. LOS DIOSES DE KHEMI

(Jaime E.Cabria)

LA CREACION.
En los Textos de las Pirámides encontramos la leyenda de la Creación; asimismo en el papiro del Museo Británico 10188 encontramos un sortilegio para destruir a Apopi, serpiente-demonio de la Oscuridad. En él encontramos que Ra adoptó la forma de Khepra:
“El cielo no existía y la tierra todavía estaba sin crear, y las cosas de la tierra y las cosas reptantes no habían nacido en ese lugar, y Yo las hice salir de Nu fuera de su estado de inactividad.
No encontré ningún lugar donde pudiera permanecer de pie. Impuse un sortilegio sobre mi propio corazón. Establecí una fundación en Maat. Creé toda forma. Era un ser único. No había emanado de mí el dios Shu, y no había arrojado de mi ser a la diosa Tefnut. No había ningún otro ser trabajando conmigo. Una multitud de cosas creo desde mi corazón”

Pero el Sol, el ojo de Nu, estaba tapado por Shu y Tefnut, sus hijos; tras un largo período éstos salen de Nu y llevan consigo el ojo de su padre.

Entonces Khepra lloró, y de sus lágrimas nacieron el hombre y la mujer.

El dios hizo entonces otro ojo, la luna, y creó las plantas y los reptiles; y Geb y Nut, Osiris e Isis, Seth y Neftis y Horus nacieron de Shu y Tefnut. Es la Eneada Heliopolitana.

ENEADA HELIOPOLITANA
Son los dioses de Iunu, llamada Heliopolis por los griegos, capital del nomo XIII, Heqat.

Ra

“Padre de todos los Dioses”. Creador del Universo. Su importancia se establece en el período Tinita, aunque es en la Dinastía IV cuando los Faraones adoptan el título de “Hijo de Ra”. Es representado como hombre con cabeza de halcón o carnero; sobre ésta el disco solar y el ureo. Al amanecer es Khepra, al mediodía Ra y al anochecer Atúm.
Posee 14 Kas (Hu-alimentación; Shepes-gloria; Iry-producción de alimentos; Nejt-victoria; Udy-prosperidad; Uas-honor; Aju-estrépito; Shemes-fidelidad; Ayefa-abundancia; Heka-magia; Dyehen-resplandor; User-vigor; Seped-habilidad; Pesedy-luminosidad).
Con forma de toro Mer ur se asocia a la fertilidad de los campos.

Shu

Hijo de Ra y esposo de Tefnut. Es representado como hombre con una pluma de avestruz en la cabeza, sujetando a Nut, el cielo.
Su nombre significa “estar vacío”; es el aire que está entre cielo y tierra, el que permite respirar a los seres vivos. Sus huesos se ven en forma de nubes, que ayudan a Ra en su ascensión.

Tefnut

Mujer con cabeza de leona y disco solar sobre ésta. Hija de Ra, Esposa de Shu, madre de Geb y Nut. Representa la humedad. Creada de la saliva de Ra.

Geb

Hombre con el pene en erección con una oca sobre la cabeza. Dios de la tierra; esposo del cielo, Nut, constituye el principio de la fertilidad y de la vida de todo lo que vive sobre la tierra. Llamado Gengen Ur, el “Gran Cacareador”, es la razón de la divinidad del Rey ya que éste es considerado como Horus y lleva el título de “Heredero de Geb”.

Nut

Mujer arqueada sobre la tierra con el cuerpo recubierto de estrellas; mujer con un vaso sobre la cabeza. Es el cielo, la bóveda que contiene el Universo, el lugar que recorre el Sol, al que da a luz cada mañana. Madre de Osiris, Isis, Seth y Neftis, engendrados de Geb en los 5 días epagómenos (leyenda que relataré más adelante).

Osiris

Señor del Amenti. Hombre momificado que lleva los símbolos de poder (el trillo y el cayado); sobre la cabeza, la corona Atef. Como símbolo tiene el pilar Djed, columna vertebral del dios. Divinidad de la vegetación y Soberano del Más Allá. Juez Supremo en la pesada del corazón en la Sala de las Dos Verdades. Es la personificación de la historia y el poder de Khemi (junto a Isis), antepasado directo de la realeza.

Isis

Su nombre significa trono, y así es representada la diosa, como una mujer con un trono en la cabeza; también puede llevar dos cuernos liriformes con el disco solar en medio; mujer alada, con cabeza de vaca, escorpión (Hedjedet), hipopótamo (Raret), cobra o leona (Uadjet). Representa el trono, la fidelidad, es la Gran Diosa Madre; personifica la maternidad, la fertilidad. Hermana y esposa de Osiris, madre de Horus.

Seth

Señor de Alto Egipto. Hombre con cabeza de animal desconocido; algunos egiptólogos creen que puede ser un asno, una jirafa o un lebrel. Aunque la leyenda le identifica con la violencia, el mal y el desierto (en contraposición a Osiris), no está claro que siempre fuese así. Tal vez se deba al aumento progresivo del culto osiríaco, ya que incluso algunos reyes llevaron su nombre, v.gr. Sethi I; además está presente en la ceremonia Sema-Taui, unión del loto y el papiro, símbolos del Norte y el Sur de Khemi, Bajo y Alto Egipto, en el rito de la coronación del rey.

Neftis

Señora de la Casa. Mujer con el jeroglífico de su nombre sobre la cabeza; mujer alada. Esposa y hermana de Seth, hermana de Osiris e Isis. Madre de Anubis, que es engendrado de su relación con Osiris, aunque también es denominada Mujer sin Vagina por su unión con Seth. Está relacionada con los ritos funerarios (las vendas de las momias son llamadas “Mechón de Neftis”).

Curiosamente, la primera similtud que me ha venido a la cabeza no ha sido con Grecia, sino con Japón, pues, si no recuerdo mal, en Japón también en el momento de la Creación un Dios busca un lugar en el que pueda permanecer de pie como hace Ra, porque todo es fango o agua. Pero este mito es común a muchas mitologías.
Los 14 kas de Ra me recordaron a los me de Mesopotamia, que son también atribuciones y propiedades y que aparecen en un relato muy divertido en el que Innana le roba esos me a Enki.

De Iside et Osiride (De Isis y Osiris)
Leyenda de Plutarco (breve relato).
Aunque partes de este mito se encuentran en los Textos de las Pirámides, es gracias a Plutarco que conocemos casi la totalidad de la leyenda; brevemente es:
Iracundo Ra porque Nut era amada por Geb, y éste era correspondido, decretó que la diosa no tendría hijos en ningún mes ni en ningún año. La maldición de Ra no podía ser ignorada por ser el dios supremo. Nut acude a Thoth, que también la amaba, y éste acude al dios de la Luna, que compite con el Sol en luminosidad. Le reta a un juego de mesa con una fuerte apuesta; el dios de la Luna pierde el juego y la apuesta, que consistía en la decimoséptima parte de su luminosidad (por esto la Luna desaparece cada 28 días). Con esta luz, Thoth añade 5 días al año (antes el año tenía 360 días) de tal forma que no pertenecen al año anterior ni al siguiente, ni a ningún mes; son lo 5 días epagómenos que permiten dejar de lado la maldición de Ra. En estos días, Nut tiene a sus hijos Osiris, Horus (el viejo), Seth, Isis y Neftis.
En el momento del nacimiento de Osiris, en toda la tierra se oyó: “Ha nacido el buen y gran rey de la Tierra”. Con el tiempo, las profecías se cumplieron; Osiris trajo la civilización al valle del Nilo, y sus habitantes, que practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos, reciben con júbilo las enseñanzas y leyes que Osiris les trae (cultivo de la tierra, leyes morales, ritos correctos para venerar a los dioses, …).

Esto me ha recordado al titán Prometeo, que robó el fuego a los dioses y se lo entregó a los hombres, llevándoles el conocimiento y la civilización. La similitud aumenta cuando vemos que Osiris es acechado y finalmente asesinado por su envidioso hermano Seth. En el caso griego, Prometeo es castigado por su sobrino Zeus, quien lo ata a un monte del Caúcaso donde un águila le devora las entrañas, que le vueven a crecer (Osiris es despedazado). Lo del cofre, claro, recuerda a muchos héroes abandonados en el río en una cesta o un cofre, como Moisés o Sargón de Acad.

Una vez conseguido, Osiris marcha a enseñar a otros pueblos deja a su esposa y hermana Isis al frente de Khemi. Pero alguien envidia los logros de Osiris, su hermano Seth, Señor del Desierto. Seth, apovechando la bondad infinita de su hermano, prepara (a su vuelta) un gran banquete. Isis avisa de la maldad de Seth a su esposo, mas éste no ve ningún mal en asistir al banquete en su honor. Seth se alía con Aso, reina de Kush, y con otros 72 conspiradores; en secreto, mide el cuerpo de Osiris y manda fabricar un cofre, con las medidas del rey, rícamente adornado. Al final del banquete, Seth ordena sacar el cofre y anuncia que lo donará a quien entre en él. Todos intentan entrar, pero no caben; Osiris, sin ver mal alguno en ello, se mete en el cofre y, en segundos, éste es cerrado, clavada la tapa y sellada con plomo derretido. Poco después, el cofre es arrojado al Nilo, en su desembocadura tainítica.

La muerte de Osiris me ha recordado a la muerte de Balder de la mitología germánica. Balder, como Osiris es un Dios de bondad infinita al que detesta Loki. Loki necesita algo con lo que matar a Balder, pero todos los seres del universo aman a Balder y ademas han jurado no hacerle nunca daño. Excepto una pequeña ramita que, por ser considerada tan poca cosa, no ha jurado. Con ella matará Loki a Balder.

Cuando Isis recibe la noticia, siente un gran dolor, se viste de luto y se corta un mechón de su melena. Sabedora de que los muertos no pueden descansar si no son enterrados con los ritos funerarios adecuados, emprende la búsqueda de su esposo/hermano. Mucho tiempo pasó preguntando a todo hombre y mujer por el cofre tan ricamente adornado; un día, viendo a unos niños jugando en la orilla del Nilo, se acercó a preguntarles; los niños le informaron del lugar donde Seth y sus secuaces había dejado el cofre (desde entonces, los egipcios creyeron que los niños poseían dotes naturales de adivinación).
Gracias a la Magia, Isis descubre que las olas han llevado el cofre a Byblos y lo han arrojado en un arbusto de tamarisco; este arbusto se convirtió en un maravilloso árbol con el cofre en el interior del tronco. El rey de Byblos, Melcarthus, fascinado por el árbol, lo hizo talar para usar su tronco como columna de sujeción del techo de su palacio.

La búsqueda que emprende Isis de su hermano Osiris me ha recordado la que emprende Démeter en busca de su hija Perséfone, atrapada en los Infiernos por Hades.
Cuando Isis pregunta a los niños, he pensado en Agustín de Hipona cuando preguntó a un niño que jugaba en la playa.

Isis acudió a Byblos, donde se sentó en una fuente. No habló con nadie, salvo con las doncellas de la reina, a las que habló con dulzura, peinó y perfumó con su divino aliento, más fragante que las flores. Cuando las doncellas llegaron a palacio la reina Astarté les preguntó cómo iban tan peinadas y perfumadas; aquellas le contaron el encuentro con la bella extranjera, y la reina hizo que la trajeran a palacio, convirtiéndola en enfermera personal de uno de los príncipes.
Isis alimentó al niño dándole el dedo a chupar. Por la noche, cuando todos dormían, ponía grandes troncos al fuego y echaba al niño a las llamas; después se convertía en una golondrina y emitía grandes lamentos por su esposo/hermano muerto. Corrieron rumores de estas prácticas por palacio y una noche la reina se escondió en la sala para comprobar si eran ciertos. Cuando Astarté vio al niño entre las llamas, corrió aterrorizada a rescatarle e Isis la reprendió diciendo que privaba al infante de la inmortalidad. Después reveló a la reina su verdadera identidad y le explicó los motivos por los que se encontraba en Byblos, pidiéndole que le entregara el pilar que sujetaba el techo de palacio. Cuando le fue dado, abrió el tronco y sacó el cofre que contenía el cuerpo de Osiris; su lamento fue tal que uno de los príncipes murió de terror. Desde entonces, el tronco fue conservado y venerado en Byblos. Por este motivo, uno de los muchos nombres de Osiris es: “el que está en el árbol”.

Lo de los niños arrojados a las llamas me ha recordado a Tetis, la madre de Aquiles, que sumergía a sus hijos en un caldero hirviente o tal vez en fuego también para convertirlos (como Isis) en inmortales. Pero se le quemaban, excepto Aquiles, al que alguien rescató cogiéndole del talón (por eso el talón era el único punto vulnerable de Aquiles, “talón de Aquiles”) y por donde murió de un flechazo certero de Paris. También me ha recordado leyendas irlandesas de calderos en los que se sumerge a la gente para hacerlos inmortales.


Isis volvió a Egipto por mar, abrió el cofre y lloró amargamente por su esposo. Después Isis se retiró a Buto para descansar.
Seth, que se encontraba cazando a la luz de la luna, descubrió el cofre, y encolerizado destrozó el cadáver de Osiris y esparció los 14 trozos por todo Khemi.

Lo de los trozos de Osiris me ha recordado al menos tres cosas (que recuerde ahora):

1. El mito griego en el que el monstruo Tifón le quita los tendones a Zeus y los guarda en un frasco. Precisamente este mito es el que servía a los griegos para justificar que los dioses egipcios tuvieran formas de animales: asustados tras la acción de Tifón, los dioses se refugiaron en Egipto bajo la apariencia de animales.


2. El mito de los spartakoi o seres nacidos de los huesos del dragón que nacieron de la tierra cuando Cadmo tiró unos huesos de dragón o serpiente hacia atrás. Es curioso, de nuevo (pero no quiero decir que haya relación necesariamente con este mito) que también la leyenda de Cadmo esté bastante relacionada con Egipto.

3. En tercer lugar, me ha recordado un mito de la India: el de la desmembración del primer Dios Prajapati-Purusha.

Pero hay muchos más mitos de desmembración en Grecia y en otras culturas, que no intento recordar ahora, porque estoy practicando la asociación automática o espontánea.

Isis volvió a Egipto por mar, abrió el cofre y lloró amargamente por su esposo. Después Isis se retiró a Buto para descansar.

Seth, que se encontraba cazando a la luz de la luna, descubrió el cofre, y encolerizado destrozó el cadáver de Osiris y esparció los 14 trozos por todo Khemi.

Al descubrir este último acto, Isis, asistida por Neftis y Toth, vuelve a emprender la búsqueda de los trozos de su esposo; cuando encontraba uno, mandaba erigir un templo en el lugar(por esto hay tantas tumbas de Osiris en Khemi); solo faltó el falo, comido por tres peces, Phragos, Lepidotos y Oxirrincos. Asistida por Anubis, Isis recompone el cuerpo de Osiris y practica la primera ceremonia de “Apertura de los Ojos y la Boca” y la primera momificación. Gracias a la Magia, se convirtió en milano y aleteó sobre el cuerpo de Osiris, ventilando sus conductos nasales y dándole la suficiente vitalidad para embarzarla de Horus (el joven), al que dará a luz en la isla de Shemis, en el delta. Así, Horus se convierte en hijo póstumo de Osiris, a quien Isis deberá proteger (también Isis es protectora de la infancia).

Cuando Isis recompone el cuerpo de Osiris, le falta precisamente el falo, lo que me recuerda el mito de la castración de Kronos por Zeus, cuando los testículos de Cronos son lanzados al mar y, según algunas leyendas, de ellos nace Venus. Castración que era una repetición de la que Cronos había practicado con su padre Uranos. Hay que suponer que el falo de Osiris también fue lanzado al mar (o por lo menos a un río), puesto que se lo comieron tres peces según indica Jaime E. Cabria, al que agradezco desde aquí su página que me ha dado pie a esta comparación no odiosa y sí automática.

*************

[Publicado en 2004]

[La imagen de la cabecera es del cómic God is dead, de Jonathan Hickman y Mike Costa, en el que los dioses de las principales mitología se enfrentan en un combate mortal]

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Jung, el discípulo herético de Freud, llamaba “sincronización” a esos momentos de revelación en los que cosas aparentemente inconexas parecen señalar en una misma dirección. Es lo que pasa en las películas cuando el héroe se decide a entrar en acción y lanzarse a la aventura. Pues bien, estos días he tenido varias de estas coincidencias significativas.

Primero recordé el chiste de una inundación en el Bilbao.

Cae una lluvia torrencial y un vecino, Patxi, se lo toma todo con mucha calma.

“Patxi”, le dicen sus vecinos, “mejor que te refugies porque va a caer una buena”. Y Patxi responde que no: “Dios proveerá”. Sigue la lluvia y las calles comienzan a inundarse.

Le dicen a Patxi que salga de casa y él dice que no: “Dios proveerá”. La lluvia llega ya hasta el segundo piso de las casas y Patxi se sube al tejado.

Llegan unos vecinos en una barca y le dicen: “Sube, Patxi, que te vas a ahogar”. Y Patxi que no: “Dios proveerá”.

Patxi ya está agarrado a la antena, con el agua al cuello, cuando llega un helicóptero y le dicen: “Sube por la escala, Patxi, que te ahogas”. Y Patxi que no: “Dios proveerá”.

Total, que Patxi se ahoga.

Llega al cielo y se encuentra con Dios y le dice: “Dios, qué pasa pues, que me has dejado morir. Yo que pensaba que me ibas a ayudar…”

Y Dios le dice: “Hombre, Patxi, te mandé a los vecinos nada más llover, te mandé la barca, te mandé un helicóptero, ¿qué mas querías que hiciera?”.

Después de este chiste, Iván me contó uno parecido:

Un escalador está casi en la cumbre del Himalaya y entonces se cae montaña abajo. El escalador grita y se lamenta: “Socorro, socorro, que alguien me ayude! Socorro, hay alguien ahí? ¿Hay alguien ahí?”. Y se oye una voz atronadora que dice: “Sí, soy Dios, estoy aquí”.

Y dice el escalador: “Ya, ya… pero, ¿hay alguien más?”

Tras esto, leyendo proverbios griegos en la Biblioteca encontré este:

“Aun contando con la ayuda de Atenea, mueve la mano”

El proverbio se cuenta por un luchador al que antes del combate la diosa Atenea le aseguró que iba a vencer. Así que el púgil entró en el pugilato y se quedo quieto y el rival le molió a golpes. Y perdió, claro.

carnaka y elefante

Esto me llevó a la historia del discípulo vedanta al que su maestro le dice que todo es lo mismo, que todo es Uno y que no hay diferencias, que tú eres yo y que yo soy tú.

Un día el discípulo va caminando y se encuentra con un elefante desbocado que va contra él. Y el conductor del elefante le dice que se aparte y el discípulo piensa: “Yo y el elefante somos la misma cosa, no tengo nada que temer.” Y no se aparta. Y el elefante le tritura.

Cuando se ha recuperado, va a ver a su maestro vedanta y le dice: “Fíjate lo que me ha pasado por creer lo que me dijiste: como tú me habías dicho que todo era lo mismo, yo pensé que el elefante era yo, así que no temí nada”.

“Ya, dice el maestro, pero tú también eras el conductor del elefante y ¿es que no te oíste a ti mismo diciéndote que te apartaras?”

Y finalmente, todo esto, más o menos conectado, se conectó del todo cuando revisando el curso de guión para las clases vi el consejo de Buda que dice: “No se cura uno leyendo el prospecto, sino tomándose la medicina”.

*********

[6 de noviembre de 2003]

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Cosas que he aprendido de… los estoicos

La escuela estoica nació en Grecia, pero los filósofos más conocidos son romanos: Séneca, Marco Aurelio y Epícteto, , que aunque era griego fue esclavo en Roma.

Que sean conocidos no quiere decir que sean bien conocidos y lo cierto es que los tópicos o lugares comunes acerca de ellos son muy abundantes. Los estoicos se han llevado la peor parte en el reparto filosófico de los últimos tiempos, quedando algo así como el precedente de los calvinistas, de aquellos que sufren con rigor y son austeros hasta lo extremo. El cambio de apreciación se podría considerar casi una venganza por parte de los epicúreos, que hasta hace unos siglos eran los malos y hoy son los buenos, por decirlo de manera simplista.

Diré aquí algunas cosas que creo he aprendido o que al menos he visto bien expresadas en la filosofía estoica. Quizá no coincidan con la interpretación ortodoxa que se hace de los estoicos.

lucius_annaeus_seneca_

Séneca

Me gustó mucho en la adolescencia De vita beata (Sobre la felicidad) de Séneca. En ese libro aprendí muchas cosas. Por ejemplo la tolerancia, pues Séneca, que es considerado uno de los principales pensadores estoicos, no sólo no ataca a los epicúreos sino que a menudo expresa su admiración hacia el propio Epicuro.

Creo que, como dice Séneca, a menudo uno ha de ser capaz de alejarse de la multitud y de los prejuicios, aunque eso a menudo cause dificultades. Recuerdo con precisión (o eso espero, porque la memoria es muy engañosa) la frase de Séneca: “Uno debe ir a dónde hay que ir, no a dónde se va”. También recuerdo que estas ideas de Séneca no coinciden con ningún tipo de elitismo y qué el mismo aclaraba que la multitud, la masa, el pensamiento gregario se halla tanto entre los pobres como entre los ricos. La muestra más evidente de ello es que dos de los principales filósofos estoicos eran uno esclavo y el otro emperador: Marco Aurelio y Epícteto.  Algo que también dice Thomas Browne en unas hermosas páginas:

” Tampoco incluyo solamente , en el nombre de multitud, a la gente baja y de poca importancia; hay chusma hasta entre la nobleza, una especie de cabezas plebeyas cuya fantasía se mueve por la misma rueda que aquélla; hombres que están al mismo nivel que los patanes, aunque sus fortunas doran algo sus flaquezas y sus bolsas reparan sus necedades”.

Epícteto

Epícteto

El Manual de Epícteto es uno de mis libros preferidos. Quizá ahora no recuerdo muchas de las cosas que en él se dicen, pero sé que una de ellas es la distinción entre las cosas que dependen de ti y las que no dependen de ti.

Que llueva o no llueva mañana no depende de ti, pero que si llueve mañana te enfades o no te enfades, sí depende de ti. Uno puede poner remedio a lo que depende de sí mismo, pero no a lo que no depende de sí mismo, por lo que enfadarse por la lluvia es una estupidez sin sentido.

Del mismo modo, si vas a una fiesta, dice Epícteto, ten en cuenta las cosas que suceden en una fiesta. Recuerda que en una fiesta pueden pisarte, que puede acabarse la comida o la bebida, que puedes encontrar a personas desagradables a causa del alcohol, que puede haber demasiada gente o hacer demasiado calor. Si tienes presentes estas cosas cuando vayas a la fiesta, no te irritarás cuando te sucedan, porque ya sabes que esas cosas son las que suelen suceder en las fiestas.

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La vida de esclavo de Epícteto y su cojera son símbolos del estoicismo resignado.

Este tipo de ideas tan razonables, han permitido a los rivales de los estoicos, caer en la simpleza de afirmar que un estoico acepta todo con resignación, sin quejarse de nada, como Séneca bebiendo el veneno por orden del emperador Nerón. Yo no creo que sea así.

Por otra parte, los estoicos dicen algunas cosas que han permitido, de nuevo, emparentarlos con los calvinistas y los puritanos: que la conciencia nunca duerme, y que incluso cuando estas a solas, hay un testigo de lo que haces y piensas: tú mismo. Quizás exista otro testigo que nos libre de esta soledad, pero es por el momento sólo una hipótesis: Dios. Esto último lo digo yo, no los estoicos, que no creo en Dios pero tampoco en el destino estoico ni en el fatalismo calvinista. Creo que esta idea de la conciencia vigilante es también muy razonable, pero, a quien le desagrade, puede pensar en ella no como en un policía dispuesto a reprimirte, sino como un espectador que observa lo que haces y aplaude o silba según el placer que le proporciona el espectáculo de tus actos.

A decir verdad, yo no me siento bien haciendo cosas que me parecen erróneas o desagradables y no veo ninguna represión en no permitírmelas, quizá porque en realidad no suelo sentir el deseo de hacerlas, así que no hay ningún tipo de autocontrol policial. Quizá lo hubo, es cierto, puesto que todos nos creamos a nosotros mismos y nos damos normas de comportamiento y permisos para hacer esto o lo otro, pero desde hace muchos años no hay tal. No suelo arrepentirme de las cosas que hago, aunque algunas., precisamente, no les gustarían a los puritanos. Pero, ahora, al pensarlo, veo que quizá también he aprendido de los estoicos ese darse uno mismo normas que, finalmente, se convierten en hábito casi instintivo o intuitivo, pero tras el que ha habido una reflexión y esfuerzo previo, quizá durante años.

Supongo que hablaré de todo lo anterior en otro “Cosas que he aprendido de…”, quizá en el dedicado al budismo.

Nerón y Séneca, por Barrón

Nerón y Séneca, por Barrón

Apenas he dicho nada de Marco Aurelio. Para mí sus Meditaciones son incluso más instructivas que el Manual de Epícteto o Sobre la felicidad de Séneca.

También él era tolerante. Seguramente el más tolerante de los emperadores romanos. Muchos de los que presentan ese duelo fraticida entre estoicos y epicúreos (que a veces sin duda existió) deberían tener en cuenta que fue precisamente Marco Aurelio, el emperador estoico, quien volvió a abrir las escuelas epicúreas.

Marco Aurelio

Marco Aurelio

De Marco Aurelio ahora recuerdo una de sus meditaciones en la que dice que, sean los que sean los años de tu vida, la muerte siempre llega demasiado pronto. Eso, creo, debe impulsarnos a aplicar el precepto de Vive el día, rosa est in horto (“La rosa está en el huerto, cógela”) o, como decía el payaso Jango Edwards: “Hoy es un día muy especial porque todos los días son muy especiales”.

Quizá de Marco Aurelio también he aprendido lo que justifica esta serie de textos, es decir, a mencionar las cosas que he aprendido y mostrar mi agradecimiento sin importarme su procedencia, pues, si no recuerdo mal, en sus Meditaciones dedica varias páginas a recordar a sus maestros y a los filósofos de los que ha aprendido algo, y en ese repaso se mencionan unos cuantos epicúreos.

Esto es lo que recuerdo en este momento que he aprendido de los estoicos. Estoy seguro de que se me olvidan cosas muy importantes, pero tal vez en el futuro pueda hacer un Más cosas que he aprendido de…

 

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[Publicado por primera vez el 12 de agosto de 2003]

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