La Nueva Teología

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 «Que nada se crea, que nada se inventa, que todo se descubre»

Francisco Sánchez

 

La nueva teología
Ludwig Hertzen

Editorial Bruckner, Colonia
616 páginas

Estamos, sin duda, ante el más audaz de los libros publicados por Ludwig Hertzen, pero también ante la culminación de su obra, que se inició, como no podía ser de otra manera, con su ensayo Génesis, en el que el teólogo austríaco defendía la historicidad del primer libro del Antiguo Testamento, sirviéndose de los datos proporcionados por la arqueología o por otras religiones, especialmente la griega y las mesopotámicas.

Todos conocemos la estrecha relación que existe entre el diluvio bíblico de Noé y el mesopotámico de Utanapishti, contado en la Epopeya de Gilgamesh:

“Al séptimo día, nada más llegar,
Saqué una paloma: la suelto.
Se fue la paloma pero se dio la vuelta:
No se le presentó asidero alguno
Y volvió hacia mí.
Saqué una golondrina: la suelto.
Se fue la golondrina pero se dio la vuelta:
No se le presentó asidero alguno
Y volvió hacia mí.
Saqué un cuervo: lo suelto.
Se fue el cuervo,
Y notó el reflujo de las aguas;
Come –picotea, levanta la cola–:
Ya no volvió hacia mí”
                  (Epopeya de Gilgamesh, tablilla XI, 147-158)

“Y en el mes séptimo, el día diecisiete del mes, varó el arca sobre los montes de Ararat. Las aguas siguieron menguando paulatinamente hasta el mes décimo, y el día primero del décimo mes asomaron las cumbres de los montes. Al cabo de cuarenta días, abrió Noé la ventana que había hecho en el arca, y soltó al cuervo, el cual estuvo saliendo y retornando hasta que se secaron las aguas sobre la tierra. Después soltó a la paloma, para ver si habían menguado ya las aguas de la superficie terrestre. La paloma, no hallando donde posar el pie, tornó donde él, al arca, porque aún había agua sobre la superficie de la tierra; y alargando él su mano, la asió y la metió consigo en el arca.
Aún esperó otros siete días y volvió a soltar la paloma fuera del arca. La paloma vino al atardecer, y he aquí que traía en el pico un ramo verde de olivo, por donde conoció Noé que habían disminuido las aguas de encima de la tierra. Aún esperó otros siete días y soltó la paloma, que ya no volvió donde él.
                                                    (Génesis, 8: 1-12)

Resulta fácil encontrar las similitudes entre estos diluvios y el del griego Deucalión, hijo del titán Prometeo, que a su vez es hermano de Japeto, al que se ha identificado frecuentemente con Japhet, el hijo de Noé. Con semejanzas como estas, Hertzen unió en su Génesis las tres cosmogonías en una sola, pero no se detuvo ahí, sino que aseguró que detrás de “Japhet” y “Japeto” se escondía otro personaje, que no es otro que el mismísimo Yavhé. De este modo, el dios que creo el mundo a partir de la palabra, se convierte también en el primer antepasado del pueblo del logos, la Grecia antigua.

A partir de esta religión primigenia, que reconstruyó cuidadosamente, Hertzen consiguió explicar algunos de los enigmas del Génesis bíblico, por ejemplo, ¿cómo es posible que tras matar a su hermano Abel, el asesino Caín llegue a una ciudad habitada por otros hombres. ¿De dónde han surgido estos hombres?, se pregunta con sorna Hertzen, ¿quizá de la misma tierra o de dientes de dragón, como los spartoi del tebano Cadmo?, ¿o quizá como las piedras arrojadas por Deucalión y Pirra? ¿Es que acaso Adán y Eva no eran realmente los primeros seres humanos creados por Dios? ¿Cómo es posible que en el curso de una sola generación ya existieran ciudades habitadas por otros hombres?

No fue Hertzen el primero en señalar estas incongruencias y tampoco será el único mitólogo que propone que el jardín del Edén no debe interpretarse como una definición difusa, sino como una localización geográfica concreta. El génesis que se inicia en Adán y Eva no se referiría, nos dice, a la creación de la humanidad, sino a la de un nuevo pueblo o nación en un mundo en el que ya existen otros.

Sin embargo, Hertzen va mucho más allá de las interpretaciones habituales. No se trata de un nuevo pueblo, una etnia diferente, como podría ser el pueblo elegido de los judíos, sino de una nueva raza, de una raza tan diferente como pueden serlo dos especies animales. Tras la confusión del mito, Hertzen rastrea una solución inesperada, resolviendo al mismo tiempo otro enigma de la teología judeocristiana, el de los ángeles: quienes habitan en las otras ciudades son descendientes de una facción rebelde de la primera creación de Dios, los ángeles caídos. El argumento resulta sin duda enrevesado, pero Hertzen señala muchos pasajes bíblicos para apoyar su tesis, como cuando los ángeles visitan las ciudades de la nueva raza y persiguen a las hijas de los hombres: “Vieron los hijos de Dios que las hijas de los hombres les venían bien, y tomaron por mujeres a las que preferían de entre todas ellas (Génesis, 6:2)”.

Hertzen recuerda que tras el diluvio de Deucalión también existían dos especies de seres humanos, la antigua humanidad a la que han sobrevivido Deucalión y Pirra (pero también Megaro y algunos parnasianos), y la nueva nacida de las piedras: “Las rocas se convirtieron en hombres o mujeres según las hubiese arrojado Deucalión o Pirra”. La segunda creación divina nace de las piedras, del barro, de la arcilla, como nacen Adán y Eva o como nace Pandora, la mujer creada para seducir a otro titán hermano de Prometeo y de Japeto, es decir, Japhet: el tonto Epimeteo.

Es cierto que todas las piezas parecen encajar en la investigación de Hertzen, pero no podemos ocultar que ese es también uno de sus principales defectos: las piezas encajan demasiado bien y su investigación se sostiene en testimonios y fragmentos a menudo dudosos y de muy difícil interpretación. En cualquier caso, aunque discutible en muchos detalles, el resultado final de Génesis fue sin duda innovador y meritorio.

Más ambiciosa fue la siguiente obra de Hertzen, Mitológicas, en la que pretendía hallar el origen común de todas las mitologías, no sólo de la griega, las mesopotámicas y la judeocristiana. Se trata de una tarea a la que, antes que él, se habían dedicado ya muchos autores de renombre, sugiriendo algunos, como Frazer, un primitivo culto arbóreo; recomponiendo otros una religión dominada por la Gran Madre o Diosa Blanca o, proponiendo, a la manera de Moreau de Jonnes, una interpretación histórico/evemerista de los mitos.

Casi todos los expertos coinciden en que el intento de Hertzen en Mitológicas fue, como los de quienes le precedieron, fallido, lo que no les impide (ni nos impide a nosotros), reconocer los aciertos evidentes de tan extensa obra (¡más de tres mil páginas!), que en su momento pareció uno de los peldaños más firmes hacia la tan ansiada gran síntesis mitológica.

Otras obras de nuestro infatigable autor han ido apareciendo en los últimos diez años. Ninguna de ellas puede compararse con Génesis o Mitológicas.

Con la publicación de los tres volúmenes de La Nueva Teología todo ha cambiado. Se podría decir, sin miedo a exagerar, que a la manera hegeliana de tesis/antítesis/síntesis, Hertzen ha negado con La Nueva Teología todas sus obras anteriores. Por mi parte, debo confesar que el libro de Hertzen me ha sorprendido, no ya sólo por su contenido doctrinal, nada habitual en este autor,sino por la manera en la que su autor se compromete con lo que dice y con lo que descubre.

Sin embargo, el lector exigente que se enfrente a La Nueva Teología quizá crea que se encuentra ante el entretenimiento de un diletante, pues el autor, sin duda queriendo atraer a todo tipo de lectores, comienza su libro con un capítulo deslumbrante, en el que relee los nombres de los personajes bíblicos de una manera que puede resultar incluso grotesca.


La Biblia según Hertzen

Ludwig Hertzen interpreta a Adán como ADN, porque es el origen del ser humano, y a Eva como everlasting, eterna como lo es el eterno femenino, como lo es la vida a través de sus transformaciones incesantes. De Noé, dice que hay que entender Neo, pues con el se inicia una nueva humanidad: Noe no sería otra cosa que la intervención de Dios en los mecanismos de la evolución mediante la selección forzada de unos cuantos especímenes humanos (la familia de Noé) y de varias decenas de parejas de animales. En cuanto a Job, es el trabajo; al parecer, dice Hertzen, se trata de un juego de palabras del Autor, pues Job es conocido por su resignación, por su no hacer nada ante la adversidad.

[Tweet”Hertzen interpreta a Adán como ADN, porque es el origen del ser humano, y a Eva como everlasting” ]De este modo, capítulo a capítulo y frase tras frase, Hertzen descifra los códigos que se esconden tras los nombres del Antiguo y del Nuevo Testamento. Hemos citado algunos ejemplos que pueden resultar curiosos, pero no debe creer el lector que Hertzen se limita a hacer una especie de grosera traducción de los nombres bíblicos, o que cada uno de estos nombres tiene un solo significado. Ya hemos visto que ADÁN es ADN, puesto que a partir de él se inicia la especie humana (cuyo código genético se contiene en el ADN), pero también, si se lee al revés y en español, es NADA, pues evidentemente, antes de él no había nada, al menos nada dotado de inteligencia, de alma. En este caso, podemos observar que la interpretación de Hertzen no hace sino confirmar lo que la etimología tradicional ya nos había revelado: Adán (en sánscrito Adyma) significa el primero, el origen.

Sin duda muchos pensarán que las relecturas propuestas por Hertzen son insostenibles y que el autor de La Nueva Teología se está riendo de nosotros o divirtiéndose con fáciles juegos de palabras. Una oportuna consulta a las notas (que ocupan los tomos II y III de La Nueva Teología) sin duda les convencerá del rigor extremo de nuestro autor. Por otra parte, Hertzen recurre en apoyo de su método al propio Dios, recordando aquel pasaje del Génesis bíblico:

«Cuando Abram tenía noventa y nueve años, el Señor se le apareció y le dijo: «Yo soy El-Shaddai, “Dios Todopoderoso”. Sírveme con fidelidad y lleva una vida intachable. Yo haré un pacto contigo, por medio del cual garantizo darte una  descendencia incontable. Al oír eso, Abram cayó rostro en tierra. Después Dios le dijo: «Este es mi pacto contigo: ¡te haré el padre de una multitud de naciones! Además, cambiaré tu nombre. Ya no será Abram, sino que te llamarás Abraham, porque serás el padre de muchas naciones. Te haré sumamente fructífero. Tus descendientes llegarán a ser muchas naciones, ¡y de ellos surgirán reyes!».

Según un comentario hebraico, unos astrólogos habían hecho el horóscopo de Abraham y le dijeron: “Nunca engendrarás un hijo”; pero Dios le tranquilizó y le dijo: “Ese horóscopo fue hecho para Abram, pero yo te he cambiado el nombre, y como Abraham engendrarás un hijo. También he cambiado el nombre de Sarai a causa de su horóscopo”. Como es sabido, Abram significa “padre exaltado”, mientras que Abraham significa “padre de muchos”.

Hay que admitir que en ocasiones resultan asombrosos los anacronismos que pueblan las interpretaciones de Hertzen en La Nueva Teología, como cuando hace proceder la palabra original de aquella de la que se deriva. Así, en un capítulo dedicado a Jesús, parece sostener que el Hijo de Dios se hace llamar Jesucristo precisamente porque se reconoce a sí mismo como cristiano. De este modo, los cristianos no lo serían por Cristo, sino que Cristo lo sería por los cristianos.

Pero el procedimiento más llamativo de Hertzen es que descifra y utiliza los textos milenarios no ya sólo en su idioma original (como han hecho siempre los cabalistas) sino en su traducción al francés, al italiano, al alemán o a cualquier lengua antigua o moderna. Sorprenderse por este método, dice Hertzen anticipándose a la crítica, es menospreciar el poder de Dios. En el momento de dictar o inspirar los textos sagrados, Dios conocía no sólo las lenguas que eran y habían sido, sino también las que nacerían milenios después, incluidas las nuestras y las que hablarán nuestros hijos y los hijos de nuestros hijos.

Hay que admitir que el anterior es un poderoso argumento, pero el lector, no puede evitar pensar a menudo que hay algo de juego de prestidigitación en elegir ADN (en español) en vez de DNA (en inglés), para así poder relacionarlo más fácilmente con Adán o, por el contrario Eve (Eva) en inglés para derivar de ese nombre everlasting.

Sin embargo, Hertzen, no ignora que el Gran Secreto se halla en las letras del nombre divino YHWH y sabe también que siglo tras siglo los eruditos, los sabios, los maestros de la ley, los cabalistas, han intentado descifrar ese nombre secreto de Dios sin hallar la solución. Al problema fundamental de descifrar el nombre secreto de Dios, dedica Hertzen sus mejores páginas y todo su ingenio, pero apenas atisba una solución que resulte convincente: este políglota infatigable, que domina más de cuarenta lenguas vivas y muertas, confiesa que la solución puede hallarse en cualquiera de las otras lenguas que él desconoce. Eso sí, descarta su propia teoría, expresada en su Génesis, a la que ya nos hemos referido, en la que leía “YHWH” como el bíblico “Japhet” o como el titán griego “Japeto”.


La teoría de Hertzen

Lo que Hertzen propone en La Nueva Teología es una radical reinterpretación de los textos bíblicos, al buscar en ellos una especie de código oculto. Sin embargo, Hertzen se tiene que enfrentar en este empeño a varios problemas. El primero es el de los autores de los textos bíblicos.

Como es sabido y aceptado incluso por los creyentes más ortodoxos, los libros sagrados del cristianismo fueron escritos por distintos autores en épocas diferentes. En un mismo texto bíblico se puede detectar la participación de varios escribas y copistas. Así, por ejemplo, en Jueces se han detectado párrafos que se remontan al siglo XII a.C., mientras que otros más tardíos pueden fecharse en el siglo V a.c. Es decir, Jueces fue escrito a lo largo de siete siglos. ¿De qué manera dictó Dios ese texto? ¿Es que ha ido cambiando de estilo en cada época, dependiendo del escriba inspirado al que transmitía sus palabras? Si la verdad que Dios transmite no es temporal sino eterna, ¿por qué se ha adaptado al estilo de quienes han hecho la transcripción divina?

Hertzen podría sortear el problema de manera elegante y recurrir a aquel viejo argumento de que el creador habla a los profetas en el lenguaje de su época, y que evita caer en anacronismos pretéritos o futuros. ¿Cómo iba a explicar al autor del Génesis que Sodoma y Gomorra fueron destruidas por una explosión atómica si los lectores de aquella época ni siquiera conocían la pólvora? Para hacerse entender, Dios se vería obligado a traducir “explosión atómica” por “lluvia de azufre y fuego” (Gen.19, 24-25). De manera semejante, se dice que “Dios creó el mundo en seis días” (Gen.1, 31), pero hay que entender que se trata de una metáfora adaptada al conocimiento de la época y que “seis días” significa seis períodos astronómicos indeterminados. Hay que recordar, en apoyo de la tesis de Hertzen, que muchos comentaristas del Corán, al advertir que el tono del libro sagrado musulmán parece adaptarse a los cambiantes intereses personales de Mahoma, aseguran que ello se debe a que Dios también tiene en cuenta las transformaciones que se producen en el mundo a medida que va dictando al Profeta.

Sin embargo, Hertzen no recurre a tan fáciles argumentos. Aunque está de acuerdo en que Dios dictó todos los libros sagrados a diferentes personas en épocas distintas, eso no significa que Dios elija en un momento dado a un profeta para dictarle un libro o un fragmento y que adapte su estilo al de la persona elegida, hablándole de un modo que pueda ser entendido por sus contemporáneos. No, en opinión de Hertzen, los textos sagrados no sólo existían antes de los acontecimientos que describen, sino que existían antes de que Dios decidiera dictarlos.

Según La Nueva Teología, Dios disponía de todos los textos desde el principio y no le habría supuesto ninguna dificultad trasmitir los dos Testamentos completos al autor del Génesis, incluso en un lenguaje que ese autor ni siquiera conociera. Podríamos pensar que si Dios se tomó el trabajo de inspirar uno tras otro a los profetas a través de los siglos en vez de dictar todos los textos sagrados a un único profeta, fue porque sabía que eso podía tener consecuencias negativas, pues quien conoce el futuro puede intentar cambiarlo.  Los judíos de la época de Abraham difícilmente habrían mantenido su fe durante la cautividad si, sentados junto a los ríos de Babilonia, hubieran podido leer las penalidades que todavía les esperaban antes de llegar a la Tierra Prometida siglos más tarde.

Sin embrago, Hertzen desdeña de nuevo esta explicación y rechaza cualquier componenda teórica, lo que le hace precipitarse en una argumentación tan arriesgada que incluso quienes simpatizamos con él tenemos que admitir que sus ideas rozan el disparate. En los razonamientos de Hertzen es fácil advertir su afición a lo paradójico y su simpatía no disimulada por las variantes más extremas del gnosticismo y del sufismo musulmán.


Audacia y oscuridad de La Nueva Teología

Vaya esto por delante: es imposible exponer en esta breve reseña los argumentos de Hertzen. No se puede explicar de manera coherente algo que en el propio libro de Hertzen resulta absolutamente incoherente.

Hertzen, ya lo hemos dicho, considera que los libros de la Biblia, los sesenta aceptados como canónicos por el Concilio de Florencia en 1441 y luego confirmados por el de Trento, existían ya desde los tiempos del Génesis, a pesar de que dichos textos se refieran a acontecimientos que tuvieron lugar cientos e incluso miles de años después. Hertzen, en definitiva, afirma que primero fue el relato de Adán y Eva y después fueron Adán y Eva.

Esto podría resultar aceptable para las religiones del Libro, o al menos para algunas de sus herejías (o para los cabalistas), siempre y cuando interpretásemos que lo que Hertzen quiere decir es que Dios sabía lo que iba a suceder antes de que sucediera. Es decir, la ya conocida idea de que Dios conoce el pasado, el presente y el futuro, puesto que habita en la Eternidad.

Pero tampoco es eso lo que sostiene Hertzen. Para él, los textos bíblicos existían no sólo antes de la historia, sino incluso antes de la propia predicción divina de la historia.

Lo que viene a decir Hertzen, aunque siempre de manera críptica, ambigua e indirecta, es que el Libro existía antes que nada. Por decirlo de un modo quizá demasiado simplista: es como si Dios hubiese encontrado el Libro y a partir de él hubiese creado el Universo, la Tierra y la historia de la humanidad.

La tarea de Dios, pues, consistiría en crear, construir el escenario, los hechos y los personajes para adaptarlos al texto, del mismo modo que un jugador de ajedrez coloca las piezas en el tablero cuando quiere reconstruir una partida ya jugada; o de la misma manera que un director de teatro pone en escena la obra escrita por un dramaturgo.

Ahora bien, cuando se reconstruye una partida de ajedrez o se representa una obra dramática, se repite algo que ya ha existido, o al menos que ya ha sido pensado, una obra que tiene un autor: los dos jugadores de ajedrez o el dramaturgo. Sin embargo, el Libro que encuentra Dios no recoge hechos que ya han sucedido y tampoco adelanta hechos que han de suceder. No existe nadie detrás del Libro, no existe un autor ni un Autor. El Libro es eterno como lo es el mismo Dios (aunque a veces parece que a Hertzen le gustaría afirmar que la eternidad del libro es de algún modo superior a la de Dios).

¿Debemos entender que cuando Hertzen habla del Libro está utilizando una metáfora para describir las leyes de la Naturaleza o los pensamientos de Dios? Nada parece apoyar tal conclusión: para Hertzen, el Libro es un libro, no una metáfora. Está compuesto de frases, dividido en capítulos y en él aparecen los nombres de los personajes y de los lugares. Ahora bien, ¿en qué idioma?

La verdad es que Hertzen ni siquiera se plantea esta pregunta, quizá porque lo considera innecesario, tal vez porque ignora la respuesta o acaso porque sabe que este sencillo enigma es la mayor amenaza a la que se enfrenta la desmesurada concepción hertzeniana: si el Libro está escrito en algún lenguaje conocido o desconocido, ¿seguirían siendo válidas las interpretaciones que hace Hertzen en los diferentes idiomas?.

Otra duda que nos suscita la lectura de La Nueva Teología, y que Hertzen se plantea e intenta responder, es la de si la afirmación de que la realidad se adapta al Libro nos precipita en el determinismo. ¿Existe el libre albedrío en la interpretación de Hertzen? ¿Existe el libre albedrío para el propio Dios? ¿Podría Dios crear un mundo diferente al anunciado en el Libro?

Lamentablemente, el espacio concedido a esta reseña ha llegado a su límite y no es posible dar las respuestas de Hertzen a tan interesantes cuestiones.




Esta visión crítica de La Nueva Teología de Ludwig Hertzen fue publicada en El Camino de los Mitos en 2007. No se recogen aquí los anexos escritos por otros autores acerca del libro de Hertzen ni los comentarios de los antólogos de Recuerdos de la era analógica, que se publicarán en próximas entradas.

Entre el texto publicado aquí y el que aparece en la edición de Evohé se observan algunos cambios, que nunca afectan al sentido del texto, pero que en ocasiones aclaran algunos puntos o muestran aspectos que pudieron pasar inadvertidos al lector. Tanto el texto original como los anexos pueden consultarse en la edición de El Camino de los Mitos, una estupenda excusa, además, para disfrutar del resto de relatos del premio “La Revelación” en su segunda edición, entre ellos el relato ganador.

la-nueva-teologiaLa ilustración que sirve de pórtico a esta entrada es de Sandra Delgado y fue publicada en El camino de los mitos, libro en el que se recogen los relatos ganadores del II Concurso Internacional “La Revelación” (Relatos de mitología clásica), publicado por la editorial Evohé en 2007.


Recuerdos de la era analógicaEn la antología realizada en siglo XXV Recuerdos de la era analógica, se habla de Hertzen (al que se llama Ludwig von Hertz) en el relato “Una conversación en la isla de Patmos”. Allí se descubre que La Nueva Teología parece ser una de las claves que darían sentido a muchos de los textos recogidos en Recuerdos de la era analógica. El lector puede leer ese relato y todos los textos recogidos por los antólogos del futuro en el libro publicado en 2009 por la editorial Evohé: Recuerdos de la era analógica, una antología del futuro (versión en papel o electrónica).

Los lectores interesados en conocer qué es recuerdos de la era analógica, deberían consultar esta entrada, sumamente ilustrativa: ¿Qué es Recuerdos de la era analógica?


edicionesevohé Todos los libros de la editorial Evohé en:
Ediciones Evohé.



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Originally posted 2019-03-16 19:42:47.

Sentido y referencia en Gottlob Frege

frege2Gottlob Frege (1848-1925), nacido en Wismar, Pomerania, Alemania, es uno de los creadores de la lógica moderna. Su objetivo como investigador era demostrar que las matemáticas se podían explicar mediante reglas lógicas. En su opinión, la lógica era la ciencia básica a partir de la cual se pueden y deben construir todas las demás. Su teoría es una variedad del llamado logicismo.

El filósofo británico Bertrand Russell le hizo un gran favor a Frege al llamar la atención de la comunidad pensante hacia sus trabajos, hasta entonces casi desconocidos. Pero el joven Russell también acabó con los sueños del anciano Frege.

En efecto, cuando Frege se hallaba cerca de la confirmación de su teoría, recibió una carta de Russell, en la que le decía que había encontrado un fallo en sus teorías. Ese fallo es la famosa paradoja de Russell, que se refiere a las clases que se contienen a sí mismas (de eso hablaré en otra ocasión, cuando se me ocurra un chiste para este Filocomic).

La respuesta de Frege fue que la paradoja de Russell era todavía más poderosa de lo que parecía y que hacía tambalearse a la aritmética:

“Frege quedó tan desasosegado por esta contradicción que dio de lado el intento de deducir la aritmética de la lógica, al cual, hasta entonces, había dedicado principalmente su vida”.

Tiempo después, un Russell ya mayor se encontraría con un discípulo que le puso en una situación semejante a la que él había causado a Frege. Se trata de Wittgenstein, pero tampoco hablaré de él en este momento.

russeljoven

Bertrand Russell poco antes o poco después de destrozar los sueños de un anciano

Sin embargo, uno de los hallazgos más interesantes de Frege no se vio afectado por la destrucción de su sueño logicista.

Se trata de la distinción entre sentido y referente.

Una cosa es, dice Frege, el sentido de una expresión y otra su referente o referencia.

El ejemplo más célebre para entender esta idea es la comparación que propone Frege en “Sobre sentido y referencia” entre el lucero de la mañana y el lucero de la tarde. La resumo a continuación.

Los antiguos griegos se habían dado cuenta de que por la mañana, cuando todavía no es pleno día, aparecía una luz muy brillante en el cielo. También observaron que por la tarde, cuando el sol ya se ocultaba, se podía ver otra luz muy brillante. Además, descubrieron que esas luces no podían ser estrellas (cuerpos fijos en el firmamento, según se creía entonces), sino cuerpos errantes, como lo era la Tierra. Así que los llamaron planetas, es decir “errantes”.

Los dos luceros, el que se veía por la mañana y el que se veía por la tarde, eran planetas.

Dicho en la nueva terminología que propuso Frege a finales del siglo XIX, había dos sentidos, dos expresiones: “lucero de la mañana” y “lucero de la tarde” y cada una tenía su propio referente: la cosa que brillaba en la mañana y la cosa que brillaba en la tarde.

Sin embargo, alguien descubrió, tal vez después de un viaje a Egipto o Babilonia, que esas dos luces eran causadas por un mismo objeto: el planeta al que llamamos Venus. No se trataba, pues, de dos planetas, sino de uno solo.

Ahora, dice Frege, los griegos seguían teniendo dos sentidos, el lucero de la mañana y el lucero de la tarde, pero sólo había ya un referente, pues las dos expresiones se referían al mismo objeto.

Aquí nos detenemos, ahora que el lector ya puede entender el chiste de mi nuevo capítulo de Filocomic, porque, esta introducción sólo tiene un sentido: hacer comprensible un chiste. Ya sé que algún lector dirá que mal chiste es aquel que necesita tanta explicación previa. Probablemente tendrá razón ese lector, que quizá seas tú.

El chiste, por cierto es una adaptación de un acontecimiento real: sucedió en la cafetería de la Universidad Complutense, donde estudié Filosofía, un día en que estaba con mi amigo Manuel Abellá deseando desayunar. Entonces los dos nos partimos de risa y seguimos fabricando chistes lógicos durante un buen rato.

Aquí he adaptado aquel pequeño acontecimiento de nuestras vidas, para que lo protagonizaran dos mujeres en un bar.

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ANEXO SEMÁNTICO

Es interesante darse cuenta de que, a pesar de que tengan el mismo referente el lucero de la mañana no es exactamente lo mismo que el lucero de la tarde. Al menos no en el aspecto semántico.

Por ejemplo, si pensamos que:

lucero de la mañana= lucero de la tarde

…entonces, ¿por qué parece adecuado decir: “Ayer por la mañana vi el lucero de la mañana”, pero suena absurdo decir: “Ayer por la mañana vi el lucero de la tarde”.

Otra diferencia: si fueran lo mismo, entonces sería verdad que “lucero de la mañana” tiene tantas letras como “lucero de la tarde”, pero eso no es cierto, pues “lucero de la tarde” tiene una letra menos.

Naturalmente, todo esto es un juego con el lenguaje, pero, claro, también podemos preguntarnos: ¡qué es exactamente el “lucero de la mañana”? ¿El planeta Venus o nuestra percepción de esa luz que brilla en la mañana?

**********

[Publicado por primera vez en

 FILOCOMIC (cómic y filosofía)

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CUADERNO DE FILOSOFÍA

cuadernodefilosofia

Originally posted 2013-11-07 18:16:32.

Un regalo de navidad: “La nueva teología”

espiralAl ofrecer a los lectores mi relato  “La Nueva Teología” en una fecha tan simbólica como la Navidad del año 2015, siento que se cierra un círculo, o quizá debería decir, que asistimos a un nuevo giro de una espiral que se inició quizá en 1987 y que se extenderá al menos hasta el siglo XXV. Intentaré explicar a qué me refiero.

El incierto origen de un ensayo teológico

daniel88Por alguna razón, en mi mente está fijada la fecha 1987 como la del momento en el que escribí un relato titulado “La Nueva Teología”. No sé qué es lo que me inspiró, tal vez la lectura de algún filósofo, quizá la de un semiótico, la de un teólogo o quien sabe si la de un simbolista. Tengo candidatos para cada una de las categorías: Umberto Eco, Agustín de Hipona y Leibniz o Huysmans o Eduardo Cirlot. No sé si conservo un ejemplar de esa primera versión, pero sí sé que lo leyó un amigo mío, Jordi Torrent, y que le gustó. Eso me hace pensar que estábamos en Barcelona, pero quizá fue durante una visita suya a Madrid, precisamente cuando me convertí en el protagonista de un cortometraje simbolista que él dirigió y realizó en las calles de Madrid. En aquella historia, que Jordi creaba sin un guión previo, yo acababa disolviéndome entre los esqueletos flamencos del bar Los Gabrieles. El cortometraje nunca vio la luz y tiempo después Jordi me dijo que aquella escena en la que yo desaparecía frente a aquellos esqueletos no podía verse por falta de luz.

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Esqueletos flamencos de Los Gabrieles. La taberna, años después, cerró por reformas y desde entonces no ha vuelto a abrir.

la-nueva-teologia-ministerioUna fecha más segura relacionada con el relato es la de 1990, porque fue entonces cuando presenté el cuento a unas Ayudas del Ministerio de Cultura para obras de ficción. Como se puede leer todavía en el Curriculum Vitae que envié con mis datos, yo entonces era articulista y corrector de estilo y estudiaba en la Universidad Complutense, pues me había matriculado en el año 1988 en la carrera de Filosofía. Lo de articulista se refería al periódico El Independiente, donde publiqué varios artículos hasta que alguno de mis ellos chocó la línea editorial del periódico y recibí la sutil censura del silencio, es decir, no me solicitaron más colaboraciones, a pesar de que era un periódico que acogía ideas de un amplio espectro ideológico. Por aquellas fechas, ya había escrito varios libros, como una biografía del grupo Deep Purple (publicada por la editorial Júcar), otra de Edith Piaf (no publicada) y otra de AC-DC (no sé si publicada o no). También había publicado varios cuentos de terror en la Biblioteca Universal de Misterio y Terror y un libro juvenil de aventuras múltiples, La espada mágica, que me convierte en uno de los precursores del relato hipertextual.

El cuanto a la ayuda del Ministerior de Cultura, no la obtuve.

 

¿Qué es (o qué era) “La Nueva Teología”

Es interesante leer la Memoria explicativa que presenté junto al cuento: «Se trata de un ensayo-ficción en el que se analiza desde diversas perspectivas una obra ficticia llamada La Nueva Teología».

También se habla en esa memoria del autor, Ludwig von Hertz, que «propone una nueva y radical interpretación de los textos bíblicos». Sin embargo, lo que presenté no era un único cuento o ensayo-ficción, sino un proyecto que incluía varios relatos: «En torno a esta obra, de la que se presentan algunos fragmentos escogidos, giran los diversos ensayos, todos ellos ficticios».

Mi insistencia en el carácter ficticio de esos ensayos se debía sin duda a que el premio al que me presentaba era para textos de ficción. Enseguida, añadía: «A través de esta multiplicidad de planteamientos, se analiza el hecho religioso, el carácter de la Revelación, los sistemas alegóricos y los diversos desciframientos, desde aquellos referidos a mensajes secretos y lenguas desaparecidas, hasta los que se dirigen a la naturaleza misma».

Ahora bien, aunque esos temas eran los más visibles en mi proyecto, mis intenciones eran mucho más ambiciosas: «No es exagerado decir que se pretende hablar de todo, de lo divino y de lo humano, sobre todo de lo divino».

Finalmente, aclaraba ese carácter ficticio de la obra:

«Esta es una obra de ficción, pero en modo alguno lo son los argumentos literarios esgrimidos por los diversos contendientes, que reproducen, dentro de la amenidad exigida por el género, posturas que encuentran, en la mayor parte de los casos, un paralelo en el llamado mundo real».

Y a continuación quizá está la clave que explica por qué tengo fijado en la memoria la fecha 1987 como el inicio de “La Nueva Teología”, porque digo: «A lo largo de los tres años que llevo trabajando en este proyecto, he acumulado una gran cantidad de datos y notas que me han llevado a concebir una estructura». Puesto que el premio del Ministerio se convocó en 1990, la frase anterior nos lleva a 1987.

La estructura a la que me refería incluía ocho relatos o ensayos acerca de La Nueva Teología, el libro de Ludwig von Hertz:

1. “La Nueva Teología“.

2. Crítica escéptica de La Nueva Teología.

3. La Cábala y La Nueva Teología.

4. El Islam y La Nueva Teología.

5. Balance de La Nueva Teología.

6. La Nueva Teología y la tradición religiosa

7. Oriente y La Nueva Teología.

8. Una defensa de La Nueva Teología.

junto a los ocho anteriores, se incluía un noveno texto: Hunor y Magor y el nacimiento de la nación húngara, que era un capítulo de La Nueva Teología que servía como ejemplo del método hermeneútico o interpretativo de Ludwig von Hertz en su lectura de los textos sagrados. Mi intención era publicar “Hunor y Magor” en el número 6 de Esklepsis, pero la revista dejó de publicarse tras el número 5.

La Memoria que envié al premio del ministerio termina de manera abrupta por que no he logrado encontrar la página final: «Los textos proporcionados como muestra son todos ellos incompletos, pues dependen estrechamente unos de otros, de modo que no puede terminarse uno hasta saber cuál…» Supongo que la frase terminaba con algo así como: «…hasta saber cuál es el lugar que ocupa en el conjunto». No sé si en esa página perdida se contaba algo más acerca del proyecto.

 

Un paréntesis de treinta años

Casi treinta años después, tras diversas peripecias que contaré al recordar cómo escribí  “Recuerdos de la era analógica” y otros relatos que acabarían convirtiéndose en el libro Recuerdos de la era analógica, una antología del futuro, vi en internet la convocatoria de un concurso llamado “La Revelación”. El nombre parecía perfecto para aquel relato llamado “La Nueva Teología”, teniendo en cuenta que, además, quienes convocaban el concurso tenían una página web llamada ni más ni menos “La Segunda Revelación”.

El premio estaba destinado a relatos mitológicos y mi relato era religioso. Pero, al fin y al cabo, la religión cristiana, la judía o la musulmana son relatos mitológicos que han adquirido el estatus de religión debido en parte a su triunfo final (existen otras diferencias entre mitología y religión, pero no vale la pena examinarlas aquí). Confié en que los creadores del premio consideraran que un relato acerca de los personajes bíblicos era un relato mitológico y reescribí el cuento. Al final decidí enviar solo el cuento principal, aunque modificado, y no los relatos anexos, como las visiones escéptica, cristiana, judía acerca de “La Nueva Teología” o el texto de Hunor y Magor y Hungría.

Lo demás es fácil de contar: gané el segundo premio del concurso mitológico, conocí a los encantadores responsables de Evohé, Javier, Barto y Sandra, y no tiempo después mi relato se publicó junto al resto de relatos ganadores del premio en El Camino de los Mitos. Curiosamente, por esas fechas compartimos una comida deliciosa en un restaurante cercano a su oficina de Evohé, en la calle del Príncipe de Madrid, calle paralela inmediata precisamente de aquella calle Echegaray en la que protagonicé aquel corto en Los Gabrieles treinta años antes. Quizá en esa comida nació la idea de publicar el libro del que yo había extraído “La Nueva Teología”, compuesto por cuentos que había escrito durante todos esos años.

Un año después se publicó ese libro, Recuerdos de la era analógica, en una magnífica edición que incluso incluye un póster desplegable (“el ezine “Mundo analógico”). Como “La Nueva Teología” ya se había publicado en El camino de los mitos, no lo incluimos y su lugar fue ocupado por un relato nuevo, que escribí para llenar su ausencia y señalarla: “Una conversación en la isla de Patmos”.

¿Y por qué había que señalar su ausencia? Porque “La Nueva Teología” es quizá una de las claves más importantes que permite entender Recuerdos de la era analógica, o al menos que permite elaborar una posible explicación acerca de esa extraña antología realizada en el siglo XXV (o 25, como dice ellos) por unos antólogos que buscan en la Arqueo Red y encuentras relatos, artículos, exámenes, páginas de un diario y todo tipo de textos. Por eso, por ser quizá “La Nueva Teología” la clave de bóveda de Recuerdos de la era analógica, supone para mi una gran alegría ofrecer ahora este relato completamente gratis, como regalo de navidad de este 2015 que se acaba. De este modo, los lectores de REcuerdos de la era analógica podrán leerlo y juzgar por sí mismos, pero también, quienes lean este relato, podrán leer también Recuerdos de la era analógica con esta visión que quizá les ayudará a entenderlo todo un poco mejor. O todo lo contrario. ¿Quién sabe?

Por último, este regalo de navidad ha sido posible gracias a la generosidad de Javier Baonza, de ediciones Evohé, un gran editor y un gran amigo.

El relato “La Nueva Teología” podrá leerse mañana mismo, día de navidad, en esta misma página.


 

[¿Quieres leer Recuerdos de la era analógica ahora mismo?: ebook]

Si prefieres la edición en  papel: libro


la-nueva-teologia-menu

LA NUEVA TEOLOGÍA
(Recuerdos de la era analógica)

La Nueva Teología

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Un regalo de navidad: “La nueva teología”

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Dios o Demiurgo a la luz de Wittgenstein

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Manifiesto contra los mundos posibles

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“La Nueva Teología” en El camino de los mitos II

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Que nada se crea

|| Recuerdos de la era analógica


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Comentario de los antólogos del siglo 25 al Manifiesto contra los mundos posibles

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La Nueva Teología

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Recuerdos de la era analógica

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La Nueva Teología, deconstruyendo al Autor

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Los libros de Dios

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La Revelación

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A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

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Originally posted 2015-12-24 16:44:33.

Algunas pistas acerca del autor

danieltubau

Daniel Tubau es escritor, como se deduce de la existencia de No tan elemental, pero esa es sólo una de sus profesiones. Otros títulos, como Las paradojas del guionista y El guión del siglo 21, señalan al mundo audiovisual y, en efecto, se sabe que ha sido guionista y director de programas y series, así como profesor de guión y literatura. Algunos testigos aseguran haberlo visto ejerciendo tales actividades no sólo en España, sino en Argentina, Francia, Cuba y República Dominicana. Pero, ¿cómo explicar que también haya publicado libros de ciencia ficción (Recuerdos de la era analógica) y de investigación histórica (La verdadera historia de las sociedades secretas)? ¿Y sus más de cien páginas web acerca de cualquier tema imaginable? Sin embargo, Tubau cuestiona en Nada es lo que es  la noción de identidad, así que quizá no estamos siguiendo las pistas correctas. Sin duda necesitamos leer No tan elemental para resolver este pequeño misterio.

ver también No tan elemental, querido Holmes


danieltubau

Algunos autores han señalado que resulta llamativo que alguien lea con tanta concentración un libro que está al revés. Otros sugieren que el libro está al derecho y  que es solo la cubierta de papel lo que está al revés.


Notanelemental-portada

No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
(y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie…)


 

Entradas holmesianas no tan elementales

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No tan elemental, de Daniel Tubau

Si ya estás leyendo No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes, haz clic en esta imagen.

 

 

Originally posted 2014-12-12 13:19:39.

Agatha en El blog de Arlequini

Reseña publicada en El blog de Arlequini
por Aghata
miércoles, 25 de agosto del 2010

 “Vamos, amigo, compañero, hermano, primo, vecino, ciudadano, compadre, conéctate, enchufa tu alma a la utopía, deja que por tus venas circule el fluido eléctrico de los sueños, convierte tus deseos en realidad”.
Daniel Tubau  

 

 

No resulta extraño que haya sido justamente este lúcido escritor, especialista en nuevas tecnologías aplicadas a los medios de comunicación y guionista, el que nos muestre con su ojo ciclópeo el abanico de ilimitadas posibilidades, pero también lacras y peligros de Internet (la Arqueo Red, como él la llama), ese caballo  desbocado que no sabemos exactamente a dónde nos conduce.

Recuerdos de la era analógica es un libro muy ambicioso que ofrece continuas vueltas de tuerca sobre temas tan controvertidos o candentes como la identidad, la realidad virtual o las diversas dicotomías que han hecho correr ríos de tinta a la filosofía, la ciencia, el arte, la literatura o el universo controvertido de las lexías y sus significados: mortalidad-inmortalidad; la realidad y su autoflagelación; el concepto de belleza, implícito en el estudio de las disciplinas artísticas y sus mutaciones; la distinción entre conceptos y cosas, similar a la polivalencia que sentimos al observar el edificio construido por William Smullyan formado por miles de cristales microscópicos, etc. Tubau muestra una capacidad nada corriente para moverse con solvencia en todos esos terrenos resbaladizos, hasta el punto de ofrecerle al lector la posibilidad de redefinir el libro, de adecuar su contenido a su propia valoración subjetiva porque –en realidad- las piezas de este tablero de ajedrez están vivas: los postulados y sus objeciones, se ofrecen a las continuas refutación de los refutadores. 

Unos antólogos del futuro, recopilan un número de textos de la Arqueo-Red. Todos estos textos anclados en el pasado se mueven en el terreno incierto de las elucubraciones resbaladizas, de ahí el continuo vaivén de comentarios que pretenden ahondar en su procedencia o datación, las erratas encontradas en sus suposiciones, el antiguo lenguaje empleado  (findemilenio) y las lagunas que plantean los propios documentos reelaborados a partir de otros.

Cualquier investigador que se precie reconocerá todos esos parámetros y esbozará esa sonrisa de complicidad necesaria de la que nutren tanto autor como lector. El libro nos muestra las dos caras del espejo: por una parte, el acercamiento e interpretación de los textos –con todas las dudas que uno quiera-; por otra, el estupor o incredulidad ante aquellas teorías del pasado que han sido superadas, rebatidas o extirpadas, pues el mundo se mueve y con él sus científicos, en un sueño de la razón que pretende explicarlo, aunque  no esté exento de lagunas e incertidumbres, pues somos conscientes de que puede producir monstruos. Se trata pues de una situación similar a la que experimentamos los lectores cuando leemos teorías pretéritas, ya desestimadas; no olvidemos –por ejemplo- el carácter indisoluble del átomo en sus inicios y los hijos, cuñados y demás parientes que le han salido posteriormente.

El lector se encuentra ante un texto inclasificable, justo lo que pretendía su autor; un libro que gustará a todos: al lector de literatura fantástica, al que atrapa con relatos como Experiencias vicarias, un tema archiconocido, que ha sido  llevado al cine con películas tan impresionantes como Avatar;  no será  éste el único que se sentirá fascinado: también lo hará el artista, cuando asista a las diatribas sobre el concepto de belleza, la maleabilidad de su condición y trabajo, o los esfuerzos de  un artista visionario por llevar su propia obra al límite (Picasso y los indiscernibles, Gabor, etc.);  el filósofo, cuando se sienta identificado en aquellas riñas apasionadas sobre la Teoría de Platón, el carácter volátil de los sueños o las dudas sobre la naturaleza de Dios y el objetivo de su creación, que están además en la base de presupuestos espirituales de las religiones y sus objetivos encubiertos  (La identidad, El último siglo mortal, Que nada se crea, Signos, El espiritualismo material ) y, por supuesto, el amante de Internet, rodeado de hipertextos, vínculos, páginas web, e-zines y blogs efervescentes (Picasso y los indiscernibles, Mundo analógico, La caverna, El registro universal, Manifiesto contra los mundos posibles). Todas estas cuestiones se sitúan en el momento preciso y crean una tupida red de conexiones e interconexiones que desemboca en la red de redes, un universo de filamentos e hipervínculos que parece ofrecer un paisaje idílico, una Edad de Oro que nos invita al Carpe Diem, pero que no es real. El peligro de este nirvana cultural es que nos absorba, que creamos que esa realidad es la única existente, que desestimemos la verosimilitud del pasado, como se plantea en El último siglo mortal.

La joven  Evohé ha realizado un trabajo de edición encomiable, al presentarnos un desplegable, llamado Mundo analógico, con reminiscencias del Talmud hebreo que contenía los comentarios de la Torah, la Biblia judía.  El libro aprovecha a su vez   las ilimitadas posibilidades que nos ofrece hoy las redes sociales, al contar con su propia página web en Facebook  (http://www.facebook.com/pages/Recuerdos-de-la-era-analogica/185204174614)  y Twiter  ( http://twitter.com/Arqueored ) y con los inestimables comentarios que puede seguir el lector a través de otros blogs, como el del propio autor http://danieltubau.com.  En definitiva un libro en consonancia con los tiempos que corremos, valiente y arriesgado, que merece la pena ser leído.

Aghata.
Puedes conseguirlo en versión impresa o electrónica


La crítica de Agatha me parece verdaderamente lúcida, porque no sólo encuentra cosas que yo quise poner a propósito en el libro, sino que descubre nexos y derivaciones inesperadas.

También incide en algunos puntos interesantes y misteriosos de Recuerdos de la era analógica. De todo ello hablo en:

La identidad de William Smullyan

Vidas vicarias y Avatar

Manifiestos, aullidos y caballos sin nombre

Nada más, aunque podrían decirse muchas más cosas ante una crítica tan estimulante como la de Agatha, a quien desde aquí le doy las gracias.

*******
[Publicado el 25 de agosto de 2010 (Agatha)  y el 6 de septiembre de 2011 (Daniel Tubau)]

Originally posted 2012-03-20 19:14:23.

LAS AVENTURAS ONÍRICAS DE NATALIA

¿Un sueño? [1989]

Natalia-jerseyrayas

PRESENTACIÓN

Una voz
Ailatán, sé que estás ahí, no te escondas

Ailatan
No pretendía esconderme, Natalia. Es sólo que soy demasiado vieja para andar más deprisa (recuerda que hoy cumples veintinueve años[1] Y Ailatan, por tanto, cumple 92, ya que es el inverso de Natalia . Además, no quiero despertarte.

Natalia
No te preocupes: ya estoy despierta. La verdad es que no he dormido en toda la noche, pues esperaba tu visita. Quería comprobar si todo esto, tus apariciones cada 1 de septiembre, eran reales o sólo un sueño,

Ailatan
Ah, Natalia, sigues siendo tan ingenua como la última vez. Pero yo ahora tengo 92 años y pocas ganas de iluminar tus tinieblas.

Natalia
Te juro que no sé a qué te refieres. ¿Qué he dicho que pueda considerarse ingenuo?

Ailatan
Tú crees que ahora no estás soñando. Pero eso es sólo una creencia con fundamentos extremadamente débiles. No puedes demostrarme de ninguna manera que en este instante estés despierta [2] Se trata del famoso problema de cómo se puede distinguir el sueño de la realidad, algo no del todo sencillo, como enseguida se verá. .

Natalia
Sí puedo hacerlo. Puedo pellizcarme, por ejemplo. Puedo sentarme en esta sólida silla. Podría ponerme a gritar y despertar a mi madre y a mi abuela.

Felisa

La abuela Felisa, que no estaba el día del cumpleaños, pero sí tres meses después

Ailatan
¿A tu abuela? Recuerda que tu abuela no llegará hasta mediados de diciembre, y hoy es 1 de septiembre. Tú crees que tu abuela está ahora en casa porque tu hermano escribirá este diálogo entre nosotras el día 28 de diciembre. Que es tu verdadero día: el de los inocentes.

Natalia
!Qué tontería! Puedo ver todos los objetos de mi habitación, todos mis libros. Todo está exactamente en su lugar. Ningún sueño es tan coherente. La diferencia entre la realidad y los sueños es la coherencia. Entre todos los días de mi vida real se puede trazar una línea que los une, pero entre mis distintos sueños no hay ninguna ilación [3] Este es uno de los argumentos clásicos para distinguir el sueño de la vigilia: la coherencia.

Ailatan
Yo te podría decir que la coherencia de que tú llamas vida real es la coherencia de una parte de ese largo sueño en el que imaginas ser Natalia Tubau y vivir en Madrid en el siglo veinte. Y en ese sueño, cuando llega la noche, te acuestas y sueñas sueños menos coherentes.

Natalia
Llámalo sueño [4]Llámalo sueño es el título de una novela de Henry Roth.

 

No la he leído, pero al escribir la frase recordé el título en ese mismo instante, si quieres. Pero, aunque me dijeras que toda esta vida no es sino es un sueño, y el mundo visible nada más que un fantasma, consideraría ese sueño o fantasma como suficientemente real siempre que, usando correctamente mi razón, no fuera engañada por él.

Ailatan
!Caramba! !Vaya discurso! Realmente, cada día que pasa te superas. Pero, para saber que no eres engañada por el mundo, para saber, por ejemplo, que de una semilla plantada por ti nacerá un árbol, necesitas la memoria, ¿no?

Natalia
Así es. Necesito recordar que planté la semilla y dónde la planté, por ejemplo.

Ailatan
La memoria, en definitiva, es lo que te hace pensar que existe un mundo real coherente y un mundo onírico inconexo.

Natalia
En efecto.

Ailatan
Sin embargo, cuando “sueñas”, también te parece recordar cosas. Puedes soñar que estás delante de un árbol, que plantaste hace años. Además, hay muchas cosas de tu vida que has olvidado (a pesar de tu prodigiosa memoria [5]Es famosa en nuestra familia la memoria de Natalia . Seguro que incluso hay sucesos que no eres capaz de situar exactamente en tu biografía.

Natalia
Tal vez sí, pero eso no hace que los hechos que yo no recuerde sean soñados, al menos todos aquellos hechos conocidos por otras personas.

Ailatan
(Dando una ágil voltereta)
!Ajá! Hemos llegado al punto crucial. Ahora puede acabar la representación y comenzar realmente este sueño. Puedes quitarte la máscara, Natalia.

Natalia
¿Máscara? No sé de qué me hablas.

Ailatan
Me refiero a la máscara que llevas sobre la cara. Ha llegado el momento de que descubras tu rostro.

Natalia, asombrada, se palpa el rostro, se pellizca la nariz y comienza a estirar. La piel se desprende como un guante de goma y deja al descubierto un rostro masculino, muy parecido al de Leibniz.

W.G.Leibniz

W.G.Leibniz

Natalia-Leibniz [6]Natalia-Leibniz, puesto que los argumentos y el discurso de Natalia que tanto impresionó a Ailatan son de Leibniz, uno de los filósofos más importantes de toda la historia, nacido en Alemania, quien dijo textualmente: “Aunque me dijeran que toda esta vida no es sino es un sueño, y el mundo visible nada más que un fantasma, consideraría ese sueño o fantasma como suficientemente real siempre que, usando correctamente mi razón, no fuera engañada por él”. 
¿Qué diablos es esto? ¿Quién soy yo?

Ailatan
Nada más que un coherente fantasma. Un personaje imaginado tal vez por ti, Natalia. Un fantasma que desaparecerá ahora mismo.

NATALIA-LEIBNIZ desaparece. NATALIA se da cuenta entonces de que se haya sentada no lejos de allí, en un banco de madera, junto a Ailatan.

Natalia
Entonces, ¿no era yo quién hablaba?

Ailatan
Sí y no, supongo. Pero yo no puedo saberlo, porque sólo soy un comparsa en esta obra.

Natalia
Un comparsa muy ágil para tener 92 años.

Ailatan se levanta, da otra voltereta y se planta frente a Natalia. Ya no es la anciana Ailatan,sino un esbelto Arlequín [7] Arlequín es uno de los personajes de la Commedia dell´arte italiana, género cómico popular, que se representaba por lo menos desde el siglo XV. Se trataba en su origen de piezas más o menos improvisadas, protagonizadas por actores más o menos espontáneos (a veces graciosos de ocasión) y más o menos acróbatas. Los primeros personajes eran de cuatro tipos: Pantalón, que es un doctor gruñón; los enamorados (Horacio e Isabel), las doncellas acompañantes (Franceschina y Zerbinetta), y el holgazán o tramposo, o el capitán o el ayuda de cámara. El actor se confundía con el autor, es decir, improvisaba cuanto le daba la gana, según veía las reacciones del público ante una u otra broma. Tiempo después, las comedias comenzaron a escribirse y, a partir del siglo XVII, los cómicos Fiorelli y Domenico dieron vida y popularidad a Scaramouche y Arlequín.

Arlequín es un personaje burlón y divertido, que lleva mascarilla negra y traje de cuadros o losanges de colores (rojo, amarillo, azul, verde), a veces rombos blancos y negros. Con malicia, corteja a Colombina y se burla de Pantalón y Pierrot, aunque éste acaba triunfando y consigue a Colombina. Cuando escribí la felicitación a mi hermana, yo no había leído las deliciosas obras protagonizadas por Arlequín, por ejemplo las de Collodi y las de Marivaux (¡qué gran autor hoy ignorado!). De haber escrito ahora esta felicitación, sin duda incorporaría muchas de las cosas que he aprendido y disfrutado con esas obras, aunque el personaje de Arlequín y el de Pantalón imaginados por mí (o soñados por Natalia) no se alejan demasiado de los tradicionales, incluso hay ciertas curiosas semejanzas que me sorprenden.

comedia del arte

Arlequín
Te pido disculpas en nombre de tu viejísima amiga, que ya no está para estos trotes. Permite que sea tu guía en este sueño.

Natalia
!Increíble! Así que todo esto es sólo una representación soñada. Y ahora comienza el sueño real, ¿no?

Arlequín
Tal vez sí, tal vez no. ¿Chi lo sa? “Eso” es lo que tenemos que averiguar.

Natalia
¿Eso?

Arlequín
Si esto es sueño o realidad
Si tu existencia es verdad
Si sólo existes tú personalmente
O si todo es producto de tu mente.

Natalia
!Qué rima más vulgar!

Arlequín
Recibo tus aplausos sonrojado
por tu belleza anonadado.

Natalia
!Bufón!

*********

SUEÑOS Y SOÑADORES

Natalia
¿Adónde nos dirigimos, Arlequín?

Arlequín
Al mundo del Soñador, el hombre que te sueña a ti y quizás al mundo.

Natalia
Esto me recuerda un cuento de mi hermano, que no sé si he leído… De todos modos, no tiene importancia, porque era muy malo… El cuento se llama “El Cadáver de un sueño” [8] Este es uno de mis cuentos y, efectivamente, es muy malo.)Trata de un anciano que viaja al mundo del hombre que le sueña.

Arlequín
Yo también conozco ese cuento. El hombre soñado y el soñador, que es un joven muy apuesto, viajan, entonces a un nivel superior, el mundo de aquél que le sueña a ambos.

Natalia
Así es. No sé por qué razón, el anciano soñado dos veces quiere morir, y para ello tiene que matar al primer soñador, el del nivel superior. Él y el joven que le sueña matan al primer soñador, ¿no?

Arlequín
Sí, creo que sí, pero no recuerdo el final del cuento.

Natalia
Es curioso, yo tampoco.

Arlequín
A lo mejor no lo hemos leído, o a lo mejor no nos acordamos porque tu hermano no quiere anticipar el final de esta felicitación.

Natalia
Quizás. Pero, volviendo a lo nuestro: me dijiste que vamos a enfrentarnos al problema de si existe algo aparte de mí, pero hasta ahora sólo hemos hablado de sueños y soñadores.

Arlequín
Ambos temas tienen mucho que ver, tanto como la gimnasia y la magnisia.

Natalia
Querrás decir la magnesia.

Arlequín
No, quería decir lo que he dicho: la magnisia. Que yo sepa, la gimnasia no tiene nada que ver con la magnesia, pero sí con la magnisia. Son casi la misma cosa: con las mismas letras puedes ganar cincuenta puntos extra en una partida de SCRABLE, aunque de dos maneras distintas [9] En el SCRABLE o INTELECT, se ganan puntos extras si se colocan las siete letras de una vez. Puesto que magnisia y gimnasia tienen las mismas ocho letras, es posible colocar cualquiera de estas dos palabras apoyándose en una letra que ya esté en el tablero, con lo que se obtiene puntuación extra. La broma se basa en la frase popular: “No hay que confundir la gimnasia con la magnesia”, equivalente a “No hay que confundir el tocino con la velocidad”, mostrando que si algo se puede confundir razonablemente con la gimnasia no es la magnesia, sino la magnisia.. Como te decía hace un rato, en una parte de nuestra conversación que tu hermano no ha considerado necesario transcribir [10]Es de suponer, en efecto, que los personajes de una narración siguen existiendo en los momentos en los que el narrador no cree necesario contar lo que hacen. En cualquier caso, mediante este artificio, un escritor se puede evitar largos y aburridos planteamientos y pasar rápidamente de un tema a otro en la narración., un solipsista cree que todo el mundo exterior a su mente es ficticio…

Una voz
Permitidme que interrumpa vuestra deficiente exposición de un asunto que requiere más neuronas que las que vos tenéis. Yo, Pantalón, mostraré a esta joven alumna las débiles raíces del solipsismo, y sus perniciosos frutos.

Natalia
(A Arlequín) !Qué tipo más pedante!

Pantalón [11]Pantalón, como ya se ha dicho antes, es otro de los personajes de la Comedia del arte.

Pantalone

De origen veneciano, debe su nombre a la manía de los venecianos de mentar continuamente a su patrón San Pantaleón. Es un viejo gruñón, avaro y libidinoso, víctima continua de los arlequines de Italia y los escarapines (scaramouche) de Francia. Corresponde al Barba de la comedia española.
No murmuréis a mis espaldas. Comenzaré diciendo que solipsista viene de soli e ipsi, es decir, a sí mismo sólo. Qué sólo cree en sí mismo. Es por ello que un solipsista consecuente no piensa que el mundo exterior SEA ficticio, como ha afirmado erróneamente Arlequín,. En todo caso, pensará que no hay tal mundo exterior o que lo que parece ser exterior es sólo un producto de su mente. Porque, si algo no existe, difícilmente puede ser ficticio, pues entonces SERÍA [12]Esta paradoja, el hecho de que se pueda hablar de lo que no es, posiblemente es un simple problema lingüístico, o quizá no tan simple. Ya fue tratada por Platón y es un tema recurrente en la historia de la filosofía.12. Sin embargo, hay varias clases de solipsismo.

Un desconocido
Sí, el solipsismo débil y el fuerte.

Russell
También llamados dogmático y escéptico.

El desconocido
Yo me refiero a… [13]El desconocido no tendrá oportunidad de explicarse. Probablemente quería referirse a la diferencia entre pensar que no existe literalmente nada excepto su propia mente y pensar que la única mente pensante es la suya.

Pantalón
Calla, Desconocido. Como nuestro ilustre filósofo ha dicho, podemos distinguir entre solipsismo dogmático y escéptico. El solipsista dogmático sostiene que no hay nada más allá de los datos inmediatos de su percepción. El escéptico opina que no es posible saber si hay algo más allá o si no lo hay [14]Esta sería más o menos la misma diferencia que ya existía en la Antigüedad entre el escepticismo académico y el pirrónico: “no se puede conocer la verdad” frente a “no se puede saber si es posible conocer la verdad”. No se trata de una diferencia insignificante, aunque pueda parecerlo. Una manera de entender esta diferencia es pensar, por ejemplo en el famoso problema de la dama o el tigre:

Un condenado tiene que elegir entre dos puertas. Tras una de ellas se esconde una dama, y tras la otra un tigre. Es obvio que el prisionero, antes de abrir la puerta, puede pensar que ha elegido la correcta, que ha acertado, pero no lo sabe a ciencia cierta (“Se puede hallar la verdad pero no podemos conocerla”). Naturalmente, en este ejemplo no se puede ilustrar la otra postura (“No es posible conocer la verdad”), puesto que cualquier duda se resolvería abriendo la puerta.

Un ejemplo del segundo caso sería el de dos joyas exactamente iguales (hasta donde dos joyas pueden ser exactamente iguales sin ser la misma, claro). Una se ha fabricado primero y otra después, pero nadie recuerda el orden. Así que es imposible saber la verdad, pero sí podemos afirmar la verdad de que una joya es anterior a la otra y también incluso acertar cuál es la joya original, aunque sea por mero azar; es decir, yo puedo decir qué pieza se fabricó primero y acertar, aunque no pueda comprobar de ninguna manera si he acertado o no. En definitiva, a pesar de nuestra ignorancia, tenemos la certeza de que una pieza fue fabricada antes que otra, a pesar de que dicha certeza no podamos demostrarla, ni decir cuál fue esa primera joya.14. ¿No es así?

Russell
Veo que es usted un aprovechado lector

Arlequín
Yo diría un lector aprovechado.

Pantalón
Pues bien, una vez que hemos distinguido entre el solipsismo dogmático o metafísico y escéptico o gnoseológico…

Natalia
!Qué aburrimiento!

Arlequín
A este paso van a existir mil clases de solipsismo.…

*************

EL CLUB DE LOS SOLIPSISTAS [15]Este club de los solipsistas está basado en cuento que no llegué a terminar. También se parece, en el tono, a “El club de los Suicidas” de Stevenson. Años después de esta felicitación, empecé a escribir con Jose Castillo un cuento en el que retomamos este curioso tema, pero que también quedó interrumpido

“Quien mata a un hombre, mata al mundo”.

Talmud[16] Esta frase aparece, en efecto, en el Talmud babilonio de los judíos y siempre me llamó mucho la atención. En este contexto, sin embargo, parece como si tuviera una relación con el solipsismo.

Arlequín
(Intentando interrumpir el discurso de Pantalón)
!Mirad! !Escuchad! !Qué multitud!

Natalia
!Es verdad! Y qué aspecto más raro tienen. Van vestidos como personajes del siglo XIX, con levita y sombrero de copa… todos de negro.

Arlequín
No todos. Mirad, allí hay un tipo bajito y regordete que no lleva ni levita ni sombrero de copa, pero sí un camisón negro y un rectángulo blanco en el cuello.

Natalia
Es un cura. ¿por qué no dejamos la conversación sobre el solipsismo para más adelante y averiguamos quiénes son?

Pantalón
Si ese es vuestro deseo…

Natalia
Lo es…

Se acercan a la multitud de caballeros, que discuten entre ellos, formando grupos de cuatro o cinco personas. En uno de estos grupos, se halla el cura y dos caballeros.

Cura
El canibalismo no debería ser aceptado bajo ninguna circunstancia. Santo Tomás de Aquino habla de ello: si un caníbal sólo se alimentase de carne humana, y si todos sus antepasados hubieran hecho lo mismo, resulta evidente que ese hombre no será otra cosa que carne de otros hombres.

Primer Caballero
No veo que eso sea un problema, siempre y cuando no se demuestre que la carne humana es mala para la salud.

Cura
No, el problema no es para el caníbal, sino para Dios. En la hora del Juicio Final, cuando los cuerpos sean reencarnados, ¿a quién debe elegir Dios? ¿Al caníbal o a los hombres que han sido comidos por el caníbal? [17]Santo Tomás, en efecto, plantea este curioso problema del canibalismo y el Juicio Final.

Segundo Caballero
No veo por qué necesita Dios reencarnarlos. Podría juzgarlos simplemente recordando sus nombres, sus cuerpos y sus hechos.

Cura
Tal vez sí, pero no es eso lo que está escrito. Tal vez Dios prefiere ver a los hombres ante ÉL para juzgarlos, quizá porque en la expresión del rostro de un hombre puede estar su propia sentencia: cielo o infierno.

Segundo Caballero
Sí, pero lo importante…

Cura
Lo importante es que eso no es lo importante. Decía, antes de mi última interrupción, que cada átomo del cuerpo del caníbal es al mismo tiempo suyo y de otros hombres: de aquellos que él mismo se ha comido y de aquellos que durante generaciones se comieron sus antepasados.

Arlequín
(a Natalia)
Digo yo que algo de agua habrá bebido para digerir tanta carne.

Cura
Resulta, pues, que, a pesar de su infinito poder, Dios no puede reencarnar a la vez al caníbal y a sus víctimas. Supongo que en esto estoy de acuerdo.

Segundo Caballero
Por supuesto que estoy de acuerdo. Pero, ¿cuál es la solución?

Cura
La verdad es que no lo sé, aunque he pensado mucho en ello. Lo que sí he descubierto es que la doctrina de la reencarnación de las religiones orientales es absurda. Primero, porque a Dios se le plantearía el problema anterior, pero a una escala mayor: si nos reencarnamos en hombres, vacas, cerdos, e incluso en plantas, no habrá manera de distinguir qué pertenece a un cuerpo y qué a otro. Segundo, porque a la hora del Juicio, habría un montón de encarnaduras vacías, sin alma    [18]Puesto que si un hombre se reencarna en 100 cuerpos, 99 quedarán sin alma el día del Juicio Final..

Segundo Caballero
Eso me lo discuto. Si no he podido responderme al problema del caníbal, difícilmente podría solucionar lo de los animales o las plantas, o lo de los cuerpos sin alma…

Tomás de AquinoPrimer Caballero
Me permito interrumpirme. Si el argumento de Aquino sirve, , para refutar la idea de que los animales y las plantas tengan alma y se reencarnen en hombres, lo que es un alivio desde el punto de vista de un gastrónomo como yo, no veo por qué no sirve también para negar que el hombre tenga alma. Si dios no puede resolver un problema, tampoco puede resolver el otro. Eso demuestra (Dios no lo quiera) que o Dios no existe, o que no existe el Juicio Final, al menos tal como lo presentan las escrituras.

Natalia
Perdonen. No quisiera parecer una entrometida, pero me gustaría saber algo.

Cura
¿Sólo algo? ¡Qué suerte! Yo quisiera saberlo todo, como Dios.

Natalia
Es muy interesante todo eso de los caníbales, los animales, las plantas y las almas sin cuerpo…

Cura
Los cuerpos sin alma.

Natalia
Bueno, las dos cosas [19]Tiene razón Natalia: en la conversación anterior se habló de cuerpos sin alma (los desechados por el que se reencarna) y almas sin cuerpo (las de los caníbales a los que no les pertenece ninguno de sus átomos). Pero hay algo que me ha sorprendido en su conversación. Usted repite las objeciones de su amigo como si fuese usted quien las hubiese formulado, y él hace lo mismo con los argumentos de usted.

Cura
!Ah, ya veo lo que me preocupa!

Natalia
!Será lo que me preocupa a mí!

Cura
Eso he dicho, ¿no? [20]Este parece ser el típico equívoco, frecuente en las conversaciones con niños para hacerles rabiar, de no distinguir, o fingir no hacerlo, entre el uso intercambiable de “yo” y “tú”. Sin embargo, enseguida se verá que no se trata de eso.

Wilde El ilustre cohete

Uno de los equívocos de este estilo lo ofrece Oscar Wilde en “El famoso Cohete”. Dice el Cohete: “Ya está bien de hablar siempre de vosotros, deberíais hacer como yo: deberíais hablar de mí”.

Natalia
Ha dicho “lo que me preocupa”, refiriéndose a lo que me preocupa a mí. Debería haber dicho: “lo que te preocupa”.

Russell
Si me permites, Natalia, creo que puedo aclarar este malentendido. Me parece que conozco a este curita. Su nombre es…

Cura
Maroon…

Russell
(Sorprendido al principio, se repone y murmura para sí mismo: “Maroon…distinto sentido pero el mismo referente” [21] Russell pensaba que se trataba del Padre Brown, célebre personaje de Chesterton. Su monólogo interior (“el mismo referente pero distinto sentido”), se refiere a una teoría lógica, defendida muy elocuentemente por Frege, que afirma que una misma cosa (el referente) puede ser enunciada de dos o más maneras (sentidos o referencias). El “lucero de la tarde” y el “lucero de la mañana” (referencias) son frases que tienen un mismo referente, el planeta Venus, aunque se da la circunstancia de que durante mucho tiempo los hombres no supieron que se trataba de un único cuerpo estelar. chesterton-padre brownDel mismo modo, Maroon (marrón) y Brown (marrón) tienen el mismo referente: el curita que protagoniza los deliciosos relatos de Chesterton. En la cafetería de la Facultad de Filosofía, un día después de salir de la clase de lógica o de filosofía del lenguaje, donde se había tratado ese tema, pedí un café con leche, y ante la tardanza, comente a Manuel y otros compañeros: “He formulado una proposición dotada de sentido, pero todavía no he obtenido el referente”, lo que dio pie a una divertidísima aplicación de conceptos lógicos a la vida corriente.. Después, dirigiéndose a Natalia, al cura y a los caballeros, añade:)
Si no me equivoco, ésta es una reunión del club de los solipsistas.

Primer Caballero
Así es. Y puedo añadir que éste es el más selecto de todos los clubs, pues sólo tiene un miembro: YO.

Segundo Caballero
Es decir: YO.

TODOS LOS CABALLEROS
!!YO!! [22] De nuevo parece darse aquí el equívoco mencionado antes: ¿Quién es el único miembro de este club?” “Yo”-dice uno. “En efecto, replica otro, yo soy el único miembro de este club”. Se podría tratar de una confusión en el uso del pronombre “yo” en diferentes niveles de lenguaje. Pero, como se indicó antes y ya se empieza a entender, no es éste equívoco lo que motiva el raro comportamiento de los miembros del club.

 Arlequín
!Caramba! Me encantaría pertenecer a este club. Me sentiría muy acompañado por mí mismo.

Natalia
¿Me van a explicar de una vez por qué hablan así entre ustedes?

Cura
(Dirigiéndose a los dos caballeros)
Creo que es necesario volver por unos instantes a las convenciones del mundo aparente: finjamos que soy plural. Mira, jovencita: este club está compuesto por solipsistas. Los solipsistas, no sé si lo sabes.…

Natalia
Piensan que sólo existen ellos.

Cura
Más o menos. pues bien, el club fue inaugurado en 1882, aunque se ignora quién fue el fundador y quién el primer miembro. Como ya sabes lo que es un solipsista, no te costará entender por qué siempre hablamos en primera persona.

Natalia
Sí, ahora lo comprendo, por supuesto. Pero ustedes hablan del Dios, de Aquino, de un caníbal… Si fueran consecuentes, sólo hablarían de sí mismos.

Primer Caballero
En efecto, pero eso haría que nuestras conversaciones se hiciesen casi imposibles de entender. Al principio éramos consecuentes, pero decidimos ser inconsecuentes por decisión minoritaria .

Segundo Caballero
Sí, el resultado del referéndum fue unánime: un voto a favor de la propuesta [23] Es discutible si al resultado de una votación tal se le puede llamar minoritaria y no mayoritaria. Una decisión minoritaria a lo mejor sería un voto en blanco, nulo o una abstención, con lo que se supone que ganaría la propuesta de todos modos, puesto que ni siquiera habría empate..

Primer Caballero
Al principio también discutíamos a menudo quién de nosotros era real (lo que haría de todo el resto una ficción).

Arlequín
¿Y cuál fue el resultado de tan existencialista cuestión?[24]Se trata, por supuesto, de una cuestión existencialista en su más pleno sentido. Arlequín juega con el doble sentido, aludiendo también, por ejemplo, a la filosofía existencialista de Sartre

Primer Caballero
Lo dejamos en suspenso para evitar continuas peleas. Decidimos dejar que pasara el tiempo y que los miembros del club fuesen muriendo. El último que quedase sería el verdadero solipsista.

Natalia
¿Y se puede saber quién ganó?

Primer Caballero
Todos fueron muriendo en el primer cuarto del siglo XX. Al final sólo quedé yo.

Russell
!Vaya! Le felicito. Debió usted disfrutar mucho con su victoria.

Primer Caballero
No. La verdad es que me sentía bastante sólo. Tras varios meses de aburrimiento, decidí que sólo me quedaba una solución: suicidarme.

Arlequín
Yo conozco soluciones para el aburrimiento mucho menos cruentas, aunque no tan definitivas.

Primer Caballero
Bueno, primero intenté que se afiliasen nuevo socios al Club. Mientras siguiese viviendo un sólo hombre en la Tierra, no estaba claro si yo era el único real. Pero los tiempos habían cambiado y ya nadie quería averiguar si los demás existían o no.

Pantalón
Yo no me habría unido a un Club como éste ni aunque yo fuese su único miembro [25]En la versión original, Pantalón decía “Ni aunque me lo pidiesen de rodillas”. Con la nueva frase, se explota la circunstancia de que, precisamente la característica de este club es que tiene, en principio, un sólo miembro. Y se recuerda, por otro lado, la célebre frase de Groucho Marx: “Yo no pertenecería a un club en el que admitiesen a alguien como yo”.

Primer Caballero
Lamentablemente, eran muchos los que pensaban como usted. Las cosas habían cambiado mucho desde los buenos tiempos de la Reina Victoria. Un tal Bertrand Russell [26]Bertrand Russell, que asiste a la conversación sin revelar su identidad, escribió bastante sobre el solipsismo.  y otros filósofos, como Ludwig Wittgenstein, habían desprestigiado el solipsismo [27] Ludwig Wittgenstein formuló un argumento según el cual no es posible un lenguaje privado y, consecuentemente, no es posible el solipsismo (consecuentemente para él).. A eso hay que añadir que siempre nos faltó ambición proselitista, salvo excepciones.

Pantalón
!Pero todo lo que dice este hombre demuestra que ni él mismo cree en el solipsismo! Siempre está hablando de los demás!

Cura
No sea impertinente. Recuerde que estamos (o estoy), fingiendo una pluralidad aparente. El problema del solipsismo es muy difícil de resolver y nosotros somos los primeros en reconocerlo. Pero el mismo Bertrand Russell reconocía que no había manera de refutar el solipsismo [28]Así es. Bertrand Russell considera que no es posible refutar el solipsismo de un modo concluyente. Sin embargo, aunque no hay razones para no creer en el solipsismo, hay tantos buenos motivos para creer en ello como los hay para creer que existe Dios o que en este momento una tetera está orbitando en torno al planeta Venus. Es decir, muy pocos.. De todos modos, tenga en cuenta que el solipsismo no es una teoría, sino accidentalmente. En realidad es un sentimiento, como la religión. “Creo porque es absurdo”, decía Tertuliano [29]  Se atribuye a Tertuliano la frase “Credo quia absurdum”, aunque él, al parecer, dijo o escribió “Credo quia ineptum”. La frase resume su opinión de que la verdad cristiana es incomprensible y absurda, pues la muerte de Dios es creíble porque es contradictoria y su resurrección es cierta porque es imposible.. Si las cuestiones religiosas fuesen tan evidentes como resolver una suma, todo el mundo creería en Dios, pero no habría en ello mérito alguno. !No sabe usted los problemas que me plantea el creer en Dios y ser, al mismo tiempo, solipsista [30]Estos problemas serían menores si en vez de creer en el Dios personal del cristianismo, Maroon fuese panteísta, es decir considera que todo es Uno y que ese Uno es Dios. Los panteístas son, por ello, una especie de solipsistas que unánimemente se respetan unos a otros: todos existen porque en realidad no existe ninguno.!

Primer Caballero
Si me permiten continuar… El caso es que decidí suicidarme. Pero al hacerlo quise resolver de una vez para siempre si el mundo exterior existía o no. Me administré un veneno que procura una muerte muy lenta, y me mantuve vigilante y alerta, para ver si el mundo exterior desaparecía o no cuando yo me muriese.

Arlequín
Es un procedimiento verdaderamente científico [31]  El comentario de Arlequín se debe a que, como dice el Talmud: al morir un hombre muere el mundo, al menos para él (aunque el Talmud no se refiere sólo a este sentido, como ya he indicado. ¿Cuál fue el resultado?

Primer Caballero
El mundo desapareció.

Natalia
¿Y usted no?

Primer Caballero
Pues… No sabría decirlo. No me acuerdo de nada de lo que pasó después de la desaparición del mundo. Lo siguiente que recuerdo es estar aquí y encontrar a todos mis antiguos compañeros [32] He añadido la última frase para evitar cualquier ambigüedad. El problema con el que ahora se enfrenta este caballero solipsista, después de no haber resuelto siquiera el anterior, es que parece difícil repetir el experimento, puesto que ya está muerto.

Pantalón
Pues yo estaba en ese mundo y le puedo asegurar que no noté ningún cambio en el momento en que usted murió.

Russell
(A Pantalón) No sea estúpido. Usted no ha vivido sino en el mundo de la ficción. Usted es tan sólo una idea, la del viejo gruñón de la Comedia del Arte, encarnada en los cuerpos de cientos de actores durante varios siglos.

Pantalón
Me permito recordarle que usted también está muerto.

Russell
Todos estamos muertos, menos Natalia, que ni siquiera está con nosotros en este instante [33] Aquí, evidentemente, Russell salta de un mundo a otro, de un metalenguaje a otro: el mundo de la Natalia de la vigilia, en el que vivió Russell, pero ya no vive; del mundo de la Natalia que sueña y en el que ahora parece estar metido Russell y el mundo de Natalia y Russell en tanto que personajes de esta narración. Las combinaciones entre estos mundos son múltiples y muy interesantes.

Arlequín
¿Qué somos entonces?

**********

ALGUNAS RESPUESTAS

Rono Zickbert [34]Rono Zickbert es un acrónimo de Robert Nozick, escritor y ensayista americano, que desarrolla argumentos como los que vienen a continuación en su breve relato Fiction, incluido en la embriagadora antología The Mind’s I, de Hofstadter y Dennet
La respuesta a tu pregunta, Arlequín, es evidente. Sólo sois personajes de ficción. Nombres escritos en un papel, que Natalia lee y no lee en este instante.

Natalia
¿Y yo también soy un personaje de ficción?

Rono Zickbert, conocido fuera del mundo onírico de Natalia como Robert Nozick

Rono Zickbert, conocido fuera del mundo onírico de Natalia como Robert Nozick

Zickbert
¿Te refieres a tú que me hablas o a tú que me lees y no me lees? [35] Que lee y no lee porque puede referirse tanto a la Natalia del sueño como a la Natalia que lee el cuento ahora (pero que también no lo lee en ese otro momento en que hace cualquier otra cosa).

Natalia
Imagina que me refiero a yo que leo…y no leo.

Zickbert
En ambos casos mi respuesta habría sido la misma: no puedo saberlo. ¿Acaso no soy yo mismo un personaje de ficción? ¿Cómo podría decidir quién es real y quién no?
(Tras una pausa bastante larga) ¿Tú crees en la existencia de Descartes [36] No es casual que el personaje elegido para la discusión sea Descartes, pues es uno de los que más se ha interesado por la cuestión de cómo podemos distinguir el sueño de la realidad, o a la inversa. ?

Natalia
Por supuesto. Es un personaje histórico

Zickbert
Quieres decir que los historiadores se han puesto de acuerdo en que existió, del mismo modo que no se han puesto de acuerdo en si Pitágoras existió o no [37] Pitágoras es un personaje situado entre la historia y la leyenda..

Natalia
Así es.

Zickbert
Pero la existencia de Descartes o de Pitágoras no depende de que los libros de historia digan que existieron o no. Digan lo que digan los historiadores, si Pitágoras existió, Pitágoras existió [38] He aquí de nuevo la distinción entre los dos tipos de escepticismo: el que nosotros creamos que Descartes existió depende claramente de los libros que nos dicen que existió (incluidos los que él escribió), pero la existencia pasada de Descartes no depende de esos libros. Lo más probable es que Descartes haya existido, pero podríamos imaginar un gran fraude histórico que hubiese convertido a un personaje ficticio en histórico. Y, por otra parte, insisto en que Descartes no existió porque lo digan los libros, sino por otras razones, como ser engendrado por sus padres.

Natalia
Por supuesto,

Zickbert
¿Y Hamlet? ¿Existió Hamlet?

Natalia
No. Y si existió, no fue, desde luego, el Hamlet que Shakespeare nos cuenta [39]Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Shakespeare, se basa en un personaje que realmente existió, aunque no parece tener mucho que ver con el que Shakespeare creó..

Zickbert
No pretenderás que el Descartes que existió sí es el Descartes que los libros nos cuentan.

Natalia
No entiendo dónde quieres ir a parar.

Zickbert
Intenta decirme quién era Descartes.

Natalia
Era un filósofo francés.

Zickbert
Hay infinidad de filósofos franceses,

Natalia
Estudió en el Colegio de jesuitas de La fleche. Escribió varios libros de filosofía y dijo: “Pienso, luego existo”.

Zickbert
Imagínate que se descubre que Descartes no estudió en el Colegio de La fleche, y que no escribió los libros que se le atribuyen. Antes hablábamos de Hamlet. Como sabes, muchos dudan de que Shakespeare fuese el autor de los libros que se le atribuyen; algunos piensan, por ejemplo, que los escribió el Canciller Bacon, y Gadaffi afirma que el autor era un árabe exiliado en Inglaterra. Si se descubriese que Descartes no estudió en La Fleche y no escribió sus libros, ¿dejaría de haber existido?[40] En efecto, la cuestión de si el actor llamado Shakespeare fue el autor de las obras que se le atribuyen ha ocupado a muchos investigadores, que han llegado a proponer todo tipo de teorías: que el autor es el famoso filósofo Francis Bacon; que era un francés llamado Jacques-Pierre (nótese el parecido del nombre al pronunciarlo: “yakspier”) o, como la teoría de Gadaffi que menciona Zickbert. Otra muy célebre es la que sostiene que Shakespeare y Marlowe son la misma persona.

Lo cierto es que cuando se empiezan a examinar las obras de un autor con demasiado detenimiento acaba dudándose de su autoría en casi todos los casos: así, investigar los diálogos de Platón, o las obras de Aristóteles suele conducir no a descartar las obras atribuidas (pero no escritas por estos filósofos), sino también a considerar si escribieron siquiera alguna obra o pensaron alguna idea. Lo mismo que a Shakespeare le ha sucedido a Homero: no se sabe si es peor para su posibilidad de existencia que no se le considere autor de la Odisea (la autora, según Robert Graves, sería la hija de Homero) o que se le catalogue como un autor colectivoal “autor” de la Iliada.

Natalia
Por supuesto que no.

Zickbert
Pero ya no tendría nada que ver con el Descartes que conocemos.

Natalia
Supongo que no.

Zickbert
Así pues, parece que dependemos de los historiadores para considerar que alguien concreto existió. Pero ese alguien no debe su existencia a los historiadores. Y sin embargo, deja de ser ese alguien que los historiadores nos describen si no reúne las características que se consideran esenciales a esa descripción.

Russell
Esto me recuerda algo que decía Leibniz acerca de César: él opinaba que en la esencia de Julio César estaba contenido el hecho de que cruzara el Rubicón [41]Es el célebre momento en que, se podría decir, César decidió ser César y dijo “Alea jacta est” (la suerte está echada).. Si no hubiese cruzado el Rubicón, ya no sería Julio César, y si Descartes no hubiese estudiado en La Fleche, ya no sería Descartes [42]La teoría de Leibniz es bastante compleja. Donde más claramente está expresada, que yo haya leído, es en su correspondencia con Arnauld. Puede decirse, simplificando mucho, que en la esencia de César están contenidos todos sus atributos, o que, desde un punto de vista lógico, en el sujeto “César” están contenidos todos sus predicados..

Natalia
(Dirigiéndose a Zickbert)
No estoy segura de si todo eso es correcto, pero sigo sin saber dónde queréis llegar.

Zickbert
Ahora imagina que Hamlet, en lugar de “To be or not to be”, dice: “Pienso, luego existo”. Ese argumento en boca de Descartes convenció al filósofo francés de su propia existencia. ¿Debemos pensar que también existiría Hamlet si dijese tales palabras?

Natalia
No, porque sería el personaje de un libro, no un personaje real.

Zickbert
Y Descartes, ¿no es acaso un personaje de un libro, de muchos libros, que repite una y otra vez: “Pienso, luego existo”?

Se oye una gran explosión y, tras una nube rosa que deja un desagradable olor a azufre, aparece…

DescartesDescartes
Bueno, en realidad yo dije “Cogito ergo sum”[43]Descartes probablemente nunca dijo “Pienso, luego existo”, pero sí escribió, y probablemente dijo alguna vez “Cogito ergo sum” y, tal vez “Je pense, doc je suis”. Descartes escribió el Discurso del método en latín. La obra, con el beneplácito de Descartes, fue traducida al francés y el cogito ergo sum se convirtió en Je pense donc je suis. Una idea casi idéntica, sin embargo, ya se encuentra en Agustín de Hipona, aunque ahora no la recuerdo exactamente.. Yo creo que podemos dudar de que haya Dios, de que haya cielo, de que nosotros tengamos manos, pies o cuerpo alguno. Pero no por ello nos convertimos en nada, pues es contradictorio pensar que no existe aquello que piensa mientras piensa.

Zickbert
Como ves, Descartes se pregunta si sueña, si la vida es sueño, que diría Calderón[44]Calderón:.La vida es sueño., pero debería preguntarse no ya si sueña, sino si está siendo soñado. Descartes y tú que me lees y no me lees, podéis ser personajes de un libro que alguien está leyendo y no está leyendo, tal vez Dios.

Natalia
Pero yo tengo la certeza de que existo.

Zickbert
¿Quién? ¿Tú que me lees y no me lees o tú que me hablas? Imagínate que eres el personaje de un libro, o de una felicitación de cumpleaños que ahora está siendo leída y ahora no está siendo leída. Tal vez pasen años antes de que vuelvas a existir para un lector y, sin embargo, también puede suceder que sobrevivas a todos tus lectores: tú que sólo crees ser un personaje de ficción.

Natalia
Pero un libro ya está escrito, no puede cambiar.

Zickbert
Bueno, yo creo que conoces los libro-juegos, en los que pueden darse infinitas combinaciones, siempre distintas, o Rayuela, de Cortazar[45]En Rayuela los capítulos pueden leerse en el orden que el lector prefiera. , que puede leerse de miles de maneras diferentes. Antes hablabais del Juicio Final. Si existe Dios, la diferencia entre los personajes de un libro respecto a nosotros, y de nosotros respecto a Dios, tal vez sea la misma. En el Juicio Final, el Autor puede decidir si somos personajes de ficción o no.

Se produce un largo silencio, durante el que todos se ponen a pensar en el asunto.

Zickbert
De todos modos, tú dices que un libro ya está escrito, que no puede cambiar. Pero la vida vivida tampoco puede cambiar. Tú puedes, o al menos eso crees, decidir qué vas a hacer mañana. Yo puedo escribir un libro y pensar qué va a hacer el personaje principal. En cualquier caso, una vez hecho, ya no se puede cambiar. Incluso, es posible modificar un libro ya escrito, edición tras edición, pero no es posible cambiar el pasado de una persona[46]Primo Levi también plantea argumentos semejantes, aunque creo que cuando escribí esta felicitación todavía no conocía a este magnífico autor. Tengo pensado desarrollar este tema en una futura felicitación..

Natalia
Pero yo decido qué voy a hacer mañana, mientras que el personaje de un libro no decide nada: lo decide el autor.

Zickbert
No discutiré si tú decides o no, porque me parece que de eso del determinismo y el libre albedrío tratará una futura felicitación [47]Futura no: se habló de este tema en la del año pasado. aunque tal vez tiene razón Zickbert, y se volverá a hablar de este asunto., pero de lo que se trata aquí es de si tú puedes ser el personaje de un libro y si el personaje de un libro puede ser considerado una persona real. Ya sabes que muchos escritores se quejan de ser dominados por sus personajes, de que pierden el control de la narración [48]Algunos escritores dicen, en efecto que los personajes de sus obras acaban haciéndose con el control de las mismas. Otros, como Javier Marías dicen que eso sólo muestra una absurda debilidad por parte del autor.. Quizá Dios siente algo así de vez en cuando al leer, escribir o imaginar el libro de la Creación [49]Algunos teólogos árabes sostienen que el Corán existió antes que Dios., recuerda que el Génesis dice: “Al principio fue el Verbo”, es decir, la palabra.

Natalia
Aummm…. Creo que me voy a dormir. No quisiera, pero no puedo evitarlo.

Arlequín
!No te duermas, Natalia! Si te duermes, todos desapareceremos. Recuerda lo de la coherencia: decías que en la vida real se da una coherencia que en los sueños no existe. !No nos volveremos a ver!

Natalia
¿Tú crees? Creo que me convenciste de que esa coherencia se puede dar también en los sueños. ¿O fue Ailatan? Ya no me acuerdo, sólo sé que tengo mucho sueño[50]Lo que no tiene en cuenta Arlequín es que Natalia no está diciendo que el sueño en el que él participa se vaya a acabar porque se va a despertar, sino que se va a dormir dentro del sueño. Las consecuencias de esto, ¿cuáles son'. Pregúntale a ese sabihondo (señala a Zickbert) si nos volveremos a ver.

Arlequín
¿Nos volveremos a ver?

Zickbert
Sin duda. Y muy pronto. Juntos viajareis a un lugar que está en todas partes y en ninguna, y al misterioso Oriente[51]El viaje al misterioso oriente iba a ser al felicitación de 1992, pero después cambié de planes. . Y seguiréis hablando de sueños, de solipsismo y… además creo que os librareis de Pantalón[52]Esta promesa sí parece haberse cumplido..

Arlequín
¿Has oído, Natalia? ¿Natalia? ¡NATALIA! ¿Estás ahí?

Continuará (el año que viene)…

[Esta felicitación, como las anteriores, tiene notas, añadidas en 1997. Puedes verlas haciendo clic en las notas.  Pero es recomendable  leer el texto completo de principio a fin y después las notas, que también aparecen  situadas al final del texto. Para cerrar la nota, haz clic en close, en la esquina superior derecha de cada nota]

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Originally posted 2013-09-06 01:14:31.

Notas   [ + ]

1. Y Ailatan, por tanto, cumple 92, ya que es el inverso de Natalia 
2.  Se trata del famoso problema de cómo se puede distinguir el sueño de la realidad, algo no del todo sencillo, como enseguida se verá. 
3. Este es uno de los argumentos clásicos para distinguir el sueño de la vigilia: la coherencia
4. Llámalo sueño es el título de una novela de Henry Roth.

 

No la he leído, pero al escribir la frase recordé el título en ese mismo instante

5. Es famosa en nuestra familia la memoria de Natalia
6. Natalia-Leibniz, puesto que los argumentos y el discurso de Natalia que tanto impresionó a Ailatan son de Leibniz, uno de los filósofos más importantes de toda la historia, nacido en Alemania, quien dijo textualmente: “Aunque me dijeran que toda esta vida no es sino es un sueño, y el mundo visible nada más que un fantasma, consideraría ese sueño o fantasma como suficientemente real siempre que, usando correctamente mi razón, no fuera engañada por él”. 
7. Arlequín es uno de los personajes de la Commedia dell´arte italiana, género cómico popular, que se representaba por lo menos desde el siglo XV. Se trataba en su origen de piezas más o menos improvisadas, protagonizadas por actores más o menos espontáneos (a veces graciosos de ocasión) y más o menos acróbatas. Los primeros personajes eran de cuatro tipos: Pantalón, que es un doctor gruñón; los enamorados (Horacio e Isabel), las doncellas acompañantes (Franceschina y Zerbinetta), y el holgazán o tramposo, o el capitán o el ayuda de cámara. El actor se confundía con el autor, es decir, improvisaba cuanto le daba la gana, según veía las reacciones del público ante una u otra broma. Tiempo después, las comedias comenzaron a escribirse y, a partir del siglo XVII, los cómicos Fiorelli y Domenico dieron vida y popularidad a Scaramouche y Arlequín.

Arlequín es un personaje burlón y divertido, que lleva mascarilla negra y traje de cuadros o losanges de colores (rojo, amarillo, azul, verde), a veces rombos blancos y negros. Con malicia, corteja a Colombina y se burla de Pantalón y Pierrot, aunque éste acaba triunfando y consigue a Colombina. Cuando escribí la felicitación a mi hermana, yo no había leído las deliciosas obras protagonizadas por Arlequín, por ejemplo las de Collodi y las de Marivaux (¡qué gran autor hoy ignorado!). De haber escrito ahora esta felicitación, sin duda incorporaría muchas de las cosas que he aprendido y disfrutado con esas obras, aunque el personaje de Arlequín y el de Pantalón imaginados por mí (o soñados por Natalia) no se alejan demasiado de los tradicionales, incluso hay ciertas curiosas semejanzas que me sorprenden.

8. Este es uno de mis cuentos y, efectivamente, es muy malo.
9. En el SCRABLE o INTELECT, se ganan puntos extras si se colocan las siete letras de una vez. Puesto que magnisia y gimnasia tienen las mismas ocho letras, es posible colocar cualquiera de estas dos palabras apoyándose en una letra que ya esté en el tablero, con lo que se obtiene puntuación extra. La broma se basa en la frase popular: “No hay que confundir la gimnasia con la magnesia”, equivalente a “No hay que confundir el tocino con la velocidad”, mostrando que si algo se puede confundir razonablemente con la gimnasia no es la magnesia, sino la magnisia.
10. Es de suponer, en efecto, que los personajes de una narración siguen existiendo en los momentos en los que el narrador no cree necesario contar lo que hacen. En cualquier caso, mediante este artificio, un escritor se puede evitar largos y aburridos planteamientos y pasar rápidamente de un tema a otro en la narración.
11. Pantalón, como ya se ha dicho antes, es otro de los personajes de la Comedia del arte.

Pantalone

De origen veneciano, debe su nombre a la manía de los venecianos de mentar continuamente a su patrón San Pantaleón. Es un viejo gruñón, avaro y libidinoso, víctima continua de los arlequines de Italia y los escarapines (scaramouche) de Francia. Corresponde al Barba de la comedia española.

12. Esta paradoja, el hecho de que se pueda hablar de lo que no es, posiblemente es un simple problema lingüístico, o quizá no tan simple. Ya fue tratada por Platón y es un tema recurrente en la historia de la filosofía.
13. El desconocido no tendrá oportunidad de explicarse. Probablemente quería referirse a la diferencia entre pensar que no existe literalmente nada excepto su propia mente y pensar que la única mente pensante es la suya.
14. Esta sería más o menos la misma diferencia que ya existía en la Antigüedad entre el escepticismo académico y el pirrónico: “no se puede conocer la verdad” frente a “no se puede saber si es posible conocer la verdad”. No se trata de una diferencia insignificante, aunque pueda parecerlo. Una manera de entender esta diferencia es pensar, por ejemplo en el famoso problema de la dama o el tigre:

Un condenado tiene que elegir entre dos puertas. Tras una de ellas se esconde una dama, y tras la otra un tigre. Es obvio que el prisionero, antes de abrir la puerta, puede pensar que ha elegido la correcta, que ha acertado, pero no lo sabe a ciencia cierta (“Se puede hallar la verdad pero no podemos conocerla”). Naturalmente, en este ejemplo no se puede ilustrar la otra postura (“No es posible conocer la verdad”), puesto que cualquier duda se resolvería abriendo la puerta.

Un ejemplo del segundo caso sería el de dos joyas exactamente iguales (hasta donde dos joyas pueden ser exactamente iguales sin ser la misma, claro). Una se ha fabricado primero y otra después, pero nadie recuerda el orden. Así que es imposible saber la verdad, pero sí podemos afirmar la verdad de que una joya es anterior a la otra y también incluso acertar cuál es la joya original, aunque sea por mero azar; es decir, yo puedo decir qué pieza se fabricó primero y acertar, aunque no pueda comprobar de ninguna manera si he acertado o no. En definitiva, a pesar de nuestra ignorancia, tenemos la certeza de que una pieza fue fabricada antes que otra, a pesar de que dicha certeza no podamos demostrarla, ni decir cuál fue esa primera joya.

15. Este club de los solipsistas está basado en cuento que no llegué a terminar. También se parece, en el tono, a “El club de los Suicidas” de Stevenson. Años después de esta felicitación, empecé a escribir con Jose Castillo un cuento en el que retomamos este curioso tema, pero que también quedó interrumpido
16. Esta frase aparece, en efecto, en el Talmud babilonio de los judíos y siempre me llamó mucho la atención. En este contexto, sin embargo, parece como si tuviera una relación con el solipsismo.
17. Santo Tomás, en efecto, plantea este curioso problema del canibalismo y el Juicio Final.
18. Puesto que si un hombre se reencarna en 100 cuerpos, 99 quedarán sin alma el día del Juicio Final.
19. Tiene razón Natalia: en la conversación anterior se habló de cuerpos sin alma (los desechados por el que se reencarna) y almas sin cuerpo (las de los caníbales a los que no les pertenece ninguno de sus átomos)
20. Este parece ser el típico equívoco, frecuente en las conversaciones con niños para hacerles rabiar, de no distinguir, o fingir no hacerlo, entre el uso intercambiable de “yo” y “tú”. Sin embargo, enseguida se verá que no se trata de eso.

Wilde El ilustre cohete

Uno de los equívocos de este estilo lo ofrece Oscar Wilde en “El famoso Cohete”. Dice el Cohete: “Ya está bien de hablar siempre de vosotros, deberíais hacer como yo: deberíais hablar de mí”.

21. Russell pensaba que se trataba del Padre Brown, célebre personaje de Chesterton. Su monólogo interior (“el mismo referente pero distinto sentido”), se refiere a una teoría lógica, defendida muy elocuentemente por Frege, que afirma que una misma cosa (el referente) puede ser enunciada de dos o más maneras (sentidos o referencias). El “lucero de la tarde” y el “lucero de la mañana” (referencias) son frases que tienen un mismo referente, el planeta Venus, aunque se da la circunstancia de que durante mucho tiempo los hombres no supieron que se trataba de un único cuerpo estelar. chesterton-padre brownDel mismo modo, Maroon (marrón) y Brown (marrón) tienen el mismo referente: el curita que protagoniza los deliciosos relatos de Chesterton. En la cafetería de la Facultad de Filosofía, un día después de salir de la clase de lógica o de filosofía del lenguaje, donde se había tratado ese tema, pedí un café con leche, y ante la tardanza, comente a Manuel y otros compañeros: “He formulado una proposición dotada de sentido, pero todavía no he obtenido el referente”, lo que dio pie a una divertidísima aplicación de conceptos lógicos a la vida corriente.
22. De nuevo parece darse aquí el equívoco mencionado antes: ¿Quién es el único miembro de este club?” “Yo”-dice uno. “En efecto, replica otro, yo soy el único miembro de este club”. Se podría tratar de una confusión en el uso del pronombre “yo” en diferentes niveles de lenguaje. Pero, como se indicó antes y ya se empieza a entender, no es éste equívoco lo que motiva el raro comportamiento de los miembros del club.
23. Es discutible si al resultado de una votación tal se le puede llamar minoritaria y no mayoritaria. Una decisión minoritaria a lo mejor sería un voto en blanco, nulo o una abstención, con lo que se supone que ganaría la propuesta de todos modos, puesto que ni siquiera habría empate.
24. Se trata, por supuesto, de una cuestión existencialista en su más pleno sentido. Arlequín juega con el doble sentido, aludiendo también, por ejemplo, a la filosofía existencialista de Sartre
25. En la versión original, Pantalón decía “Ni aunque me lo pidiesen de rodillas”. Con la nueva frase, se explota la circunstancia de que, precisamente la característica de este club es que tiene, en principio, un sólo miembro. Y se recuerda, por otro lado, la célebre frase de Groucho Marx: “Yo no pertenecería a un club en el que admitiesen a alguien como yo”.
26. Bertrand Russell, que asiste a la conversación sin revelar su identidad, escribió bastante sobre el solipsismo.
27. Ludwig Wittgenstein formuló un argumento según el cual no es posible un lenguaje privado y, consecuentemente, no es posible el solipsismo (consecuentemente para él).
28. Así es. Bertrand Russell considera que no es posible refutar el solipsismo de un modo concluyente. Sin embargo, aunque no hay razones para no creer en el solipsismo, hay tantos buenos motivos para creer en ello como los hay para creer que existe Dios o que en este momento una tetera está orbitando en torno al planeta Venus. Es decir, muy pocos.
29.  Se atribuye a Tertuliano la frase “Credo quia absurdum”, aunque él, al parecer, dijo o escribió “Credo quia ineptum”. La frase resume su opinión de que la verdad cristiana es incomprensible y absurda, pues la muerte de Dios es creíble porque es contradictoria y su resurrección es cierta porque es imposible.
30. Estos problemas serían menores si en vez de creer en el Dios personal del cristianismo, Maroon fuese panteísta, es decir considera que todo es Uno y que ese Uno es Dios. Los panteístas son, por ello, una especie de solipsistas que unánimemente se respetan unos a otros: todos existen porque en realidad no existe ninguno.
31.  El comentario de Arlequín se debe a que, como dice el Talmud: al morir un hombre muere el mundo, al menos para él (aunque el Talmud no se refiere sólo a este sentido, como ya he indicado.
32.  He añadido la última frase para evitar cualquier ambigüedad. El problema con el que ahora se enfrenta este caballero solipsista, después de no haber resuelto siquiera el anterior, es que parece difícil repetir el experimento, puesto que ya está muerto.
33.  Aquí, evidentemente, Russell salta de un mundo a otro, de un metalenguaje a otro: el mundo de la Natalia de la vigilia, en el que vivió Russell, pero ya no vive; del mundo de la Natalia que sueña y en el que ahora parece estar metido Russell y el mundo de Natalia y Russell en tanto que personajes de esta narración. Las combinaciones entre estos mundos son múltiples y muy interesantes.
34. Rono Zickbert es un acrónimo de Robert Nozick, escritor y ensayista americano, que desarrolla argumentos como los que vienen a continuación en su breve relato Fiction, incluido en la embriagadora antología The Mind’s I, de Hofstadter y Dennet
35. Que lee y no lee porque puede referirse tanto a la Natalia del sueño como a la Natalia que lee el cuento ahora (pero que también no lo lee en ese otro momento en que hace cualquier otra cosa).
36.  No es casual que el personaje elegido para la discusión sea Descartes, pues es uno de los que más se ha interesado por la cuestión de cómo podemos distinguir el sueño de la realidad, o a la inversa.
37.  Pitágoras es un personaje situado entre la historia y la leyenda.
38. He aquí de nuevo la distinción entre los dos tipos de escepticismo: el que nosotros creamos que Descartes existió depende claramente de los libros que nos dicen que existió (incluidos los que él escribió), pero la existencia pasada de Descartes no depende de esos libros. Lo más probable es que Descartes haya existido, pero podríamos imaginar un gran fraude histórico que hubiese convertido a un personaje ficticio en histórico. Y, por otra parte, insisto en que Descartes no existió porque lo digan los libros, sino por otras razones, como ser engendrado por sus padres
39. Hamlet, príncipe de Dinamarca, de Shakespeare, se basa en un personaje que realmente existió, aunque no parece tener mucho que ver con el que Shakespeare creó.
40.  En efecto, la cuestión de si el actor llamado Shakespeare fue el autor de las obras que se le atribuyen ha ocupado a muchos investigadores, que han llegado a proponer todo tipo de teorías: que el autor es el famoso filósofo Francis Bacon; que era un francés llamado Jacques-Pierre (nótese el parecido del nombre al pronunciarlo: “yakspier”) o, como la teoría de Gadaffi que menciona Zickbert. Otra muy célebre es la que sostiene que Shakespeare y Marlowe son la misma persona.

Lo cierto es que cuando se empiezan a examinar las obras de un autor con demasiado detenimiento acaba dudándose de su autoría en casi todos los casos: así, investigar los diálogos de Platón, o las obras de Aristóteles suele conducir no a descartar las obras atribuidas (pero no escritas por estos filósofos), sino también a considerar si escribieron siquiera alguna obra o pensaron alguna idea. Lo mismo que a Shakespeare le ha sucedido a Homero: no se sabe si es peor para su posibilidad de existencia que no se le considere autor de la Odisea (la autora, según Robert Graves, sería la hija de Homero) o que se le catalogue como un autor colectivoal “autor” de la Iliada.

41. Es el célebre momento en que, se podría decir, César decidió ser César y dijo “Alea jacta est” (la suerte está echada).
42. La teoría de Leibniz es bastante compleja. Donde más claramente está expresada, que yo haya leído, es en su correspondencia con Arnauld. Puede decirse, simplificando mucho, que en la esencia de César están contenidos todos sus atributos, o que, desde un punto de vista lógico, en el sujeto “César” están contenidos todos sus predicados.
43. Descartes probablemente nunca dijo “Pienso, luego existo”, pero sí escribió, y probablemente dijo alguna vez “Cogito ergo sum” y, tal vez “Je pense, doc je suis”. Descartes escribió el Discurso del método en latín. La obra, con el beneplácito de Descartes, fue traducida al francés y el cogito ergo sum se convirtió en Je pense donc je suis. Una idea casi idéntica, sin embargo, ya se encuentra en Agustín de Hipona, aunque ahora no la recuerdo exactamente.
44. Calderón:.La vida es sueño.
45. En Rayuela los capítulos pueden leerse en el orden que el lector prefiera.
46. Primo Levi también plantea argumentos semejantes, aunque creo que cuando escribí esta felicitación todavía no conocía a este magnífico autor. Tengo pensado desarrollar este tema en una futura felicitación.
47. Futura no: se habló de este tema en la del año pasado. aunque tal vez tiene razón Zickbert, y se volverá a hablar de este asunto.
48. Algunos escritores dicen, en efecto que los personajes de sus obras acaban haciéndose con el control de las mismas. Otros, como Javier Marías dicen que eso sólo muestra una absurda debilidad por parte del autor.
49. Algunos teólogos árabes sostienen que el Corán existió antes que Dios.
50. Lo que no tiene en cuenta Arlequín es que Natalia no está diciendo que el sueño en el que él participa se vaya a acabar porque se va a despertar, sino que se va a dormir dentro del sueño. Las consecuencias de esto, ¿cuáles son'
51. El viaje al misterioso oriente iba a ser al felicitación de 1992, pero después cambié de planes.
52. Esta promesa sí parece haberse cumplido.

El caballero D’Eon, masón

El caballero d'Eon, masón

En la última revisión de La verdadera historia de las sociedades secretas eliminé 70 páginas para que el libro no acabara siendo demasiado extenso o demasiado caro. Entre esas páginas había algunos apartados que quizá eran interesantes. Uno de ellos era el del curioso caso del caballero d’Eon, que venía a continuación de La única mujer masona, y se introducía tras este texto:

“Pero hubo una ocasión en la que los francmasones, a pesar de su declarada misoginia, permitieron el ingreso de una mujer por el procedimiento oficial. O tal vez no.”

A continuación, el apartado dedicado a ese ambiguo personaje.

 El caballero d’Eon, ¿hombre o mujer?

El caballero D’Eon protagonizó durante años uno de los más célebres casos de travestismo de la historia de Europa. Aunque no puedo contar en detalle su interesante caso, basta con saber que se sospechaba que el caballero D’Eon era un agente secreto al servicio de la corona francesa, que aparecía ante los demás a veces como hombre y a veces como mujer. Se suponía que le gustaba vestirse de mujer.

Caballero d'Eon, masón

D’Eon vestido de mujer vence en un duelo a esgrima

Sin embargo, hacia 1764, las sospechas tomaron otra dirección: empezó a propagarse el rumor de que no era un hombre, sino una mujer. D’Eon lo negó y, precisamente por esas fechas, fue admitido en la Logia de la Mortalidad de Londres. Se trataba de una logia masónica como cualquier otra, a pesar de su llamativo nombre, y, como cualquier otra logia, aplicaba el reglamento que prohibía ingresar a mujeres:

Hombres buenos y sinceros, libres de nacimiento, de edad madura y discreta; ni fiadores, ni mujeres, ni hombres inmorales o escandalosos, sino de buena reputación (…) Sano y fuerte, ni deformado ni desmembrado al momento de la iniciación; ni mujer ni eunuco.

El ingreso del caballero D’Eon en una logia masónica no disipó los rumores y muchos hablaron en tono burlón de la “hermana masona”. Pronto se empezaron a aceptar apuestas acerca de la identidad sexual del caballero D’Eon. Era tanto el dinero en juego que D’Eon desapareció durante un tiempo por miedo a ser secuestrado por quienes ansiaban certificar sus sospechas.

Cuando regresó, presentó una declaración jurada asegurando que era hombre y que siempre lo había sido, añadiendo que había rechazado grandes ofertas de dinero para que mostrara su sexo.

Unos apostadores decidieron llevar la cuestión a los tribunales y, aunque parezca asombroso, el juicio se celebró. En el trascurso del mismo, un periodista y un médico aseguraron que D’Eon era mujer. El propio D’Eon tuvo que admitirlo y a partir de 1777  se vistió como mujer, regresó a Francia e ingresó en un colegio de monjas. Los masones expulsaron a D’Eon de la logia.

El caballero d'Eon masón

Tiempo después, D’Eon regresó a Londres, donde vivió como mujer los veinticinco últimos años de su vida. Murió en la pobreza el 21 de mayo de 1810.

Fue entonces, al preparar su cuerpo para el funeral, cuando los médicos, dirigidos por el cirujano Père Elisée, descubrieron que era un hombre, y además sin ninguna deformidad en sus órganos sexuales.

Elisée pensó, con toda razón, que nadie le creería cuando lo contara, así que pidió a las autoridades que confirmaran sus observaciones. Más de veinte testigos comprobaron  que, efectivamente, D’Eon era un hombre.

La pregunta que se hacen los historiadores no es tanto por qué los masones admitieron a D’Eon, sino por qué lo expulsaron.

Los masones, al menos los que pertenecían a la Logia de la Mortalidad, siempre supieron que D’Eon era un hombre, puesto que en el rito de ingreso masónico, el postulante debe desnudar su pecho. Entonces, ¿por qué lo expulsaron al declararse en el juicio que D’Eon era mujer?

Jasper Ridley asegura que eso es una prueba del afán de los masones por conservar en secreto sus rituales y no contradecir a la opinión pública dominante.

Quizás también es una demostración de que los masones saben guardar un secreto: si el caballero D’Eon quería hacerse pasar por mujer, ellos no tenían derecho a revelar que no lo era.

O tal vez, y quizá esto es lo más probable, alguien ganó mucho dinero en las apuestas.

**********

Originally posted 2012-05-02 10:05:52.

Alcuni indizi sull’autore

danieltubau

Daniel Tubau è scrittore, come si può dedurre dall’esistenza di No tan elemental (Non così elementare). Ma questa è solo una delle sue professioni. Altri titoli, come Las paradojas del guionista (I paradossi dello sceneggiatore) o El guión del siglo 21 (La sceneggiatura del XXI secolo), rimandano al mondo dell’audiovisivo e, in effetti, sappiamo che è stato sceneggiatore e regista di programmi e serie, nonché insegnante di sceneggiatura e letteratura.

Alcuni testimoni affermano di averlo visto svolgere queste attività non solo in Spagna, ma anche in Argentina, a Cuba e nella Repubblica Dominicana. Ma come si spiega il fatto che abbia pubblicato anche libri di fantascienza (Recuerdos de la era analógica/Ricordi dell’era analogica) e di ricerca storica (La verdadera historia de las sociedades secretas/La vera storia delle società segrete)? E che dire dei suoi più di cento siti web su qualsiasi tema possibile e immaginabile? Eppure in Nada es lo que es (Niente è ciò che è) Tubau mette in discussione la nozione di identità. Forse non siamo sulla strada giusta. Dobbiamo sicuramente leggere No tan elemental per risolvere questo piccolo mistero.

(traduzione: Piero Grandese)


Vedi anche:  Non così elementare, come essere Sherlock Holmes


Contattare l’autore: danieltubau@gmail.com



Libri de Daniel Tubau

Nada es lo que es, el problema de la identidad

Nada es lo que es, el problema de la identidad

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El guión del siglo 21

El guión del siglo 21
El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual
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Las paradojas del guionista
Reglas y excepciones en la práctica del guión
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Recuerdos de la era analógica,
una antología del futuro
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Elogio de la infidelidad
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La verdadera historia de las sociedades secretas
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Notanelemental-portada

No tan elemental
Cómo ser Sherlock Holmes.
Daniel Tubau
A la venta en todo el mundo
(y en: Amazon, La FugitivaRafael Alberti, Laie…)


Entradas holmesianas no tan elementales

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Originally posted 2015-01-05 10:08:40.

Manifiesto contra los mundos posibles

manifiesto

La humanidad siempre ha tenido la asombrosa capacidad de convertir los paraísos en infiernos y los remedios en enfermedades; la droga, decía Seingalt, es medicina en manos del sabio y veneno en las del necio. Vemos una y otra vez los buenos propósitos empedrando el camino que lleva al infierno, los sueños que se convierten en pesadillas (el sueño de la razón produce monstruos) y las utopías que devienen cárceles. Un mundo feliz se convierte en el peor de los mundos posibles y la felicidad en un instrumento para la represión, la ceguera y la guerra entre unos y otros.

Los seres humanos lo imitan todo, pero inclinándose siempre hacia el mal, el hombre es un lobo para el hombre, pues no somos como mansos corderos sino como fieros tigres. El arte también es imitación de la vida, pero empieza copiando lo más hermoso y acaba reproduciendo tan sólo el horror, así que no es extraño que también la vida imite las peores creaciones del arte y  que Stalin lleve a la práctica la premonición de Orwell en 1948. Podemos elegir entre ascender hacia los ángeles o descender hacia las bestias, pero somos peores que los animales salvajes y carecemos de las virtudes de las criaturas celestes.

Al ver a los buitres devorando los restos del carnaval, a los amigos que se convierten en verdugos de quienes aman, a las víctimas extender sumisas el cuello, al observar que la amistad entre las naciones aumenta con la distancia y que entre vecinos el desprecio, el odio y la guerra son la norma, al ver que quien hoy te salva mañana te condena, al contemplar el triste espectáculo de dos amantes que al separarse convierten el amor en odio, al advertir que la ciencia es un laboratorio para la devastación, el crimen y la explotación, al descubrir que el derecho a una muerte digna es la excusa para el asesinato de los pobres, al constatar que la tecnología no ayuda a la humanidad sino que es su peor enemigo, al contemplar toda esa suma de muerte, pobreza, abandono, alienación, cobardía, traición, fingimiento y falsedad, al ver todo esto, lo más natural es querer escapar.

Escapar, salvarse, emigrar, buscar otro mundo, salir de la cueva platónica o agustina, huir de la prisión que es el sueño de la vida, saltar a otro plano de existencia, elevarse desde el mundo de una dimensión a otro de dos, pero únicamente para descubrir que tan sólo se multiplica el sufrimiento, el abuso, que se refinan los métodos de tortura, que el dolor se duplica y hay que escapar de nuevo: tres, cuatro dimensiones, dolor infinito en todas direcciones.

Porque todo es igual en todas partes, como dijo Arlequín y nos confirman las leyes de todas las físicas, la relativista, la newtoniana revisada, la semiofísica de Aristóteles, la mecánica cuántica: miles de universos paralelos multiplicando el dolor. Millones de átomos entre los dos abismos de Pascal, entre el infinito de lo grande y el de lo pequeño: la misma calavera reflejada en las infinitas mónadas leibnicianas.

Y no hay escapatoria, no hay refugio, no existe un lugar apartado del ruido y la furia, una isla en la que nacer de nuevo como Robinsón o Andrenio, una Luna habitada como la de Cyrano o la de Luciano, una Atlántida platónica o baconiana, el interior de la Tierra de Verne o Casanova, un Erewhon en el que destruyen las máquinas cuando descubren que se han convertido en sus esclavos, el país de Nuncajamás, América o la tierra de los bienaventurados, la Ciudad del Sol o la de Dios, una comarca poblada por salvajes inocentes, por taoístas puros, por comunistas sin propiedad privada, por cristianos verdaderos.

Nada de todo eso existe o ha existido, porque también esos mundos ficticios son provincias del horror, habitadas por ángeles o demonios lobotomizados. Felicidad a granel para todos con la única condición de no pensar.

Pero, si de eso se trata, no hace falta viajar a Utopía, a Ucronía, a todo lo que puede ser y no es, al millón de mundos imaginarios. Quédate en nuestro pequeño mundo y ponle una cremallera a tu cerebro. No dejes que salgan las ideas, no pienses, no sientas con verdad, no tengas emociones que cuestionen lo establecido, la construcción social de la realidad aceptada y certificada en las urnas o en las espadas, en la punta de las bayonetas o en el estruendo de los cañones. Sé feliz como nosotros y no busques más, no busques otra cosa. Libertad, ¿libertad para qué? Libertad para hacer lo que hay que hacer, lo que el Estado dice que hay que hacer, la libertad hegeliana, la libertad para obedecer los dictados del Partido, la libertad marxista-leninista, la libertad para que los más ricos puedan ser libres para matarte de hambre. Sonríe mientras agonizas.

Y ahora, por fin, algo todavía mejor: la utopía convertida en realidad, una utopía doméstica, la utopía hecha a la medida de cada cual. ¿No puedes entenderte con tus semejantes, con tus amigos, con tu novio, con tus vecinos? ¿Desearías matar a tu familia y a tu jefe? ¿Renunciarías a ser feliz con tal de que ellos tampoco lo fueran? ¿Quieres una felicidad privada? ¿Una isla para ti solo? ¿Un lugar en el que todo suceda a tu antojo, en el que no tengas que dar explicaciones a nadie, en el que tú seas el legislador, el juez y todas las partes implicadas? ¿Es eso lo que quieres, lo que deseas, lo que has estado anhelando toda tu vida?

Eres afortunado, has heredado un mundo, te ha tocado la lotería, te ha llovido maná del cielo, porque ya está aquí. Ayer tuviste un sueño y hoy se ha cumplido. Ya ha llegado, está a tu alcance, lo tienes en la palma de la mano. Es barato y efectivo, funciona las
veinticuatro horas del día de los doce meses de todos los años de tu vida. Un mundo creado exclusivamente para ti, diseñado en todos sus detalles tan sólo para ti, sin aristas, sin problemas, sin nada que te pueda molestar, aleluya por ti porque puedes tener todo lo que tú quieras, todo lo que te gusta: mujeres, hombres, animales, coches, grandes ciudades, campos inmensos, hoteles de diecisiete estrellas, restaurantes de cuarenta tenedores, mansiones victorianas con chimeneas y caballerizas, conversaciones interesantes, sexo a todas horas. Todo lo que tú quieras. Todo, absolutamente todo. Ahora puedes cambiar el presente y el pasado, hacerlos a tu medida. ¿Quisieras que Shakespeare hubiera escrito el Quijote, que Trotsky no hubiese asesinado a Stalin o que Alejandro Magno hubiese conquistado China? ¿Te gustaría que Inglaterra no hubiera sido nazi o que Julio César nunca hubiese sido emperador? Puedes tenerlo todo: un pasado a tu medida y un presente a tu antojo.

Vamos, amigo, compañero, hermano, primo, vecino, ciudadano, compadre, conéctate, enchufa tu alma a la utopía, deja que por tus venas circule el fluido eléctrico de los sueños, convierte tus deseos en realidad. Ya no tienes que moverte, no tienes que hacer nada, clava los electrodos en tu blanda masa encefálica y disfruta de una nueva realidad hecha a imagen y semejanza de ti mismo. Un universo nacido de tu mejor paja.

Date prisa, hay pocas plazas. Abandona este mundo superpoblado, huye de las calles saturadas, hazte parte de la máquina y así harás algo por ti y por los demás: desde tu lecho virtual ingresarás en un mundo en el que sobra sitio, en el que podrás moverte, saltar, correr, bailar, conducir un coche a más de cinco kilómetros por hora. No sólo encontrarás la libertad, tú libertad, además harás algo bueno por los demás: les dejarás un poco de sitio a los menos afortunados, a los que no pueden costearse la utopía, a los que no pueden pagar por una mentira tan hermosa. Porque tú ya no eres uno de ellos, ya no vas a necesitar tu coche ni tu casa, ya no te hace falta tu mesa en la oficina, una butaca en las salas de entretenimiento, un banco en el parque, porque a partir de ahora tan sólo ocuparás dos metros por uno. Bienvenido a tu tumba, a la tumba que te dará una nueva vida.


Lee el Comentario de los antólogos del siglo 25 a este Manifiesto


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A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

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Vida de Daniel Tubau contada por Tonino

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Originally posted 2016-02-14 20:05:53.

“La Nueva Teología” en El camino de los mitos II

El camino de los mitos

En el segundo volumen de El camino de los mitos, que reúne los relatos ganadores del II concurso de La Revelación, se incluye mi relato “La Nueva Teología”, que obtuvo el segundo premio. En la presentación del libro por la editorial Evohé se dijo:.

“El volumen de relatos y poemas mitológicos que te presentamos ha sido confeccionado en base al segundo certamen literario de La Revelación. En las páginas interiores podrás disfrutar de las aventuras de un mesenio rodeado de dioses, del Olimpo al completo en un decadente café, de futuros antólogos desenmarañando virtuales textos antiguos, de las divinidades jugando con los humanos como en un juego de mesa, de una lira y un emperador romano artista, etc. El libro está ilustrado con unos magníficos dibujos que sin duda completan a los textos de una manera tan certera como plástica.
Los autores de este compendio de textos son tan variados como los propios escritos que mostramos. Un periodista aquí, un guionista ahora, un fotógrafo allí, un filósofo acá…; un israelí, un argentino, un colombiano, un cubano, varios españoles… Lo que les une es que todos son escritores, todos sienten esa pasión por contar narraciones y narrar cuentos. En esta ocasión, el mito les ha unido, un camino que emprendimos hace más de cuatro años y que nos ha dado la posibilidad de publicar a más de veinte autores con un futuro brillante.
Confiamos en que sea de tu agrado, que los relatos te cautiven y que los poemas te envuelvan como lo hicieron los que hace un año te ofrecimos”.

la nueva teologia presentación

Ignacio Becerril, Javier Baonza y Daniel Tubau durante la presentación en Casa del Libro

A continuación, también ofrezco la crónica de la presentación de El camino de los mitos II en la Casa del Libro

“La sala que nos acogió volvió a quedarse pequeña, esta vez más que nunca, y no sólo ya en el espacio sino casi también en el tiempo, pues la presentación desembocó en charla, y la charla se alargó inevitablemente y con placer:

Los tres ponentes (los autores Ignacio Becerril Daniel Tubau con sus puntos de vista distintos, y el editor Javier Baonza como equilibrio y nexo entre ambos), formaron un triángulo perfecto respecto a la exposición de la concepción y el enfoque actuales que sobre los mitos puede darse.

Labor esta que fue complementada de la mejor manera por la presencia de los maestros y humanistas Carlos García Gual Pilar González, y secundada por la participación de quienes os acercasteis, que fuisteis muchos, y cuya presencia os agradecemos desde aquí, confiando en que fuera aquella una tarde tan especial como lo fue para nosotros”.

El equipo de Ediciones Evohé

© Fotografías: Diego Monachelli

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Originally posted 2007-01-05 14:05:09.