Vínculos del pasado en el Genji Monogatari

Genji Monogatari

 

En la Historia de Genji, de Murakami Shikibu, podemos observar la influencia cada vez mayor del budismo en Japón (estamos en el año 1000), que convive con las doctrinas confucianas y la antigua religión autóctona de los kami, y tal vez con algunos rasgos taoístas llegados a través de Corea o China.

Del budismo y su insistencia en que toda acción produce un efecto, incluso en vidas o reencarnaciones sucesivas, hay bastantes ejemplos, como aquel en el que el protagonista, el joven Genji no logra explicarse por qué ama tanto a una mujer:

“Cada noche en que la discreción le mantenía alejado de ella, se sentía tan mal que pensó en llevársela a Nijó, sin que le importara quién fuese ni la vergüenza que podría sentir a causa de los chismorreos. A su pesar, se preguntaba qué vínculo del pasado podría haber despertado una pasión tan devoradora y tan nueva para él”.

Genji, en definitiva, no consigue explicarse su obsesión por aquella mujer y piensa que ello ha de deberse a algo que sucedió en una vida anterior. Desde su punto de vista, es una conclusión perfectamente razonable. Como dije en Algunas aproximaciones a la noción de Karma, la doctrina de la reencarnación parece explicar de manera coherente fenómenos como un amor o un odio súbito hacia alguien a quien ni siquiera conocemos: en realidad, ya lo odiábamos o lo amábamos en una vida anterior. Nuestros sentimientos actuales son una herencia de los que tuvimos en otras existencias.

En definitiva, la doctrina del karma, de las causas y efectos que se prolongan no en una vida sino en vidas sucesivas es una forma de las formas más extremas de causalismo (y probablemente de materialismo). Es otro ejemplo más de eso que he llamado espiritualismo materialista, el tremendo apego de los espiritualistas a las explicaciones causalistas e incluso materialistas. Se explica muy bien en El espiritualismo materialista, uno de los textos recogidos en Recuerdos de la era analógica.

Recuerdos de la era analógica Daniel TubauEL ESPIRITUALISMO MATERIALISTA  (en Recuerdos de la  era analógica)

Se trata de un examen de la asignatura «Supersticiones Antiguas». No nos sorprende la excelente calificación que obtuvo el alumno, quien, como era corriente entonces y también ahora, era estimulado a expresar no sólo datos fiables, sino también sus propias opiniones, pues ¿qué sentido tendría repetir una información que cualquiera posee?



Recuerdos de la era analógica,
una antología del futuro Amazon

¿Qué es Recuerdos de la era analógica?

 

 

 

[Publicado el 9 de febrero de 2010 en Improbable]

 

Cuaderno de Japón


A continuación, puedes ver entradas dedicadas a Recuerdos de la era analógica encontradas en la Arqueo Red (que nosotros llamamos Internet)

LIBROS PUBLICADOS


COMENTARIOS RECIBIDOS A ESTA ENTRADA

 Ana Aranda (27 de enero de 2010)

A lo mejor es eso a lo que se refiere el budismo. Al final tampoco se puede decir que ese atómo o trozo de yoquesé somos nosotros. Esto me recuerda también a San Agustín y el problema que se ma va montar el día del juicio final, sobre todo con los caníbales!!!!
je je

Daniel Tubau (27 de enero de 2010)

Bueno, en el budismo, así como en el hinduismo, se considera que nos reencarnamos enteros. Si tenemos mala suerte, en perro o en mujer, si tenemos buena suerte, en un brahman o un kasitra (guerreros). En el budismo supongo que no ponen en el mismo escalafón a perros y mujeres, cosas que sí hacen las doctrinas védicas.
Sí, lo de Agustín está muy bien observado.

  Ana Aranda (27 de enero de 2010)

Muy bueno lo que dices. Gracias por la explicación. La verdad es que lo de las reencarnaciones tiene mucho sentido si pensamos que existe algo parecido al eterno retorno. La cuestión es -y esto no sé cómo lo resuelve el budismo- en el caso de que nos reencarnáramos, quizá nuestros pequeños trocitos de cuerpos podrían reencarnarse en muchas cosas -y no sólo una- un átomo de perro, una pizca de jarrón, una ameba… en fin todo nuestro yo repartido por las cosas que hay en el mundo hasta disolvernos en algo demasiado pequeño para existir como un ser. Si bien y según dice la ciencia sería una transformación. En fin en el caso de que las reencarnaciones existieran, podríamos entender efectos como el déjà vu. Gracias de nuevo.

 Daniel Tubau (27 de enero de 2010)

Muy interesante lo que dices: nos podríamos reencarnar a la manera homeopática, disolviendo nuestro ser en millones de seres hasta hacernos tan indistinguibles e ineficaces como el agua que venden los homeópatas.
De hecho, lo que dices ya existe, como tú misma insinúas, pues nuestro cadáver se disuelve, dando vida a gusanos, insectos y nutriendo la tierra, así que por algún lado seguirá flotando una molécula o átomo que algún día perteneció a Shakespeare y que quizá compartió siglos más tarde Caruso, quien la expulsó por su poderosa garganta.

  Ana Aranda (27 de enero de 2010)

De causalismo extremo creo que lo entiendo, pero lo de materialismo se me escapa. ¿A qué te refieres?

  Daniel Tubau (27 de enero de 2010)

Sí, tienes razón, tal vez se podría imaginar un mecanismo espiritualista de trasmisión de esas causas y efectos a través de las sucesivas reencarnaciones, aunque en el budismo se suele hablar en términos bastante materiales de los espíritus o del Yo que se reencarna. Como en casi todas las creencias espiritualistas, por cierto, antes de que las grandes religiones monoteístas crearan ese absurdo que es el puro espíritu, distinto y separado de la materia. Hay que tener en cuenta que la energía es también materia en todas sus formas conocidas: electricidad, fuego, viento, calor, etc. En definitiva, lo que quería decir es que hay algo que se reencarna y ese algo es materia de algún modo, un ser. Como quizá sabes, la meta del budismo es dejar de reencarnarse, dejar de ser, convertirse en nada, que es tal vez lo que más se parece al espíritu y menos a la materia.
En fin una respuesta que espero responda a lo que dices, a pesar de lo enrevesada que me ha quedado.

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Colonia del Sacramento

CUADERNO DE URUGUAY

El Mundo, América, Uruguay, Colonia

Colonia del Sacramento es una pequeña ciudad al norte del Río de la plata. Se llega a ella en buquebús en sólo una hora desde Buenos Aires, así que no es exagerado decir que la ciudad más cercana a Buenos Aires no está en Argentina, sino en Uruguay.

Colonia en Uruguay, justo enfrente de Buenos Aires

Lo más asombroso de Colonia es la tranquilidad y la amabilidad de sus habitantes, a pesar de ser un destino turístico y una ciudad patrimonio de la humanidad. La amabilidad y educación de lo colonenses, y en general de los uruguayos, es legendaria, pero cierta. Martin Amis, que pasa los veranos (los inviernos europeos) en un pueblecito de Uruguay dice que no ha conocido pueblo más amable y civilizado que el uruguayo.

Hace unos días comí en un restaurante de Colonia. El dueño, y al mismo tiempo, cocinero era argentino. Me dijo que se había establecido aquí diez años atrás porque “Esto es único en el mundo: vas en la bici y los coches, las motos y la gente se paran para dejarte pasar”. Lo he podido comprobar: no conozco ningún lugar en el que se pueda ir tan tranquilamente en bicicleta, sin temor a ningún incidente: en caso de duda siempre pararán los coches. He visto a tres chavales pedaleando por la carretera y ocupando todo el carril, pero los coches que iban detrás ni les pitaban ni les decían nada: les adelantaban pasando por el otro carril, para no molestarles.

En otra ocasión, un motorista llevaba a remolque por la carretera a dos ciclistas: los cada uno de ellos se apoyaba en un hombro del motorista. Es frecuente ver a niños de no más de seis años pedaleando por la carretera y a muchas personas que van en moto y toman mate al mismo tiempo (con termo incluido). Otro día vi a la madre, el padre y dos niños pequeños, todos en la misma moto.

Tan sólo a veces se ve un coche a más velocidad: es casi seguro que el conductor será argentino, basta mirar la matrícula para comprobarlo.

Calles de Colonia

La de Colonia es una historia de luchas entre Portugal y España por el dominio de la ciudad. Fue fundada por el portugués Manuel de Lobo, que desde aquí se encargaba de controlar lo que sucedía al otro lado del Río de la Plata, es decir en los dominios españoles de Buenos Aires. Después los españoles se hicieron con la ciudad, aunque fue recuperada de nuevo por los portugueses, y así varias veces. Todavía es posible distinguir en la parte antigua las calles de origen portugués de las de origen español: las portuguesas tienen desagüe central, mientras que las españolas laterales.

Calle con desagüe central portugués

Calle con desagües laterales españoles

Además de ser una ciudad muy hermosa en su parte antigua y no estar nada mal en el resto, Colonia tiene unos alrededores que van desde bosques frondosos a playas tranquilas de arena fina en el Río de la Plata y una rambla costanera hermosísima en la que por la noche pueden verse las luces lejanas de Buenos Aires.

El Río de la Plata, confluencia del Uruguay y el Paraná, es el río más ancho del mundo y aunque hay un ligero oleaje, se trata de un río, no del mar y por tanto es agua dulce.

 

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Cuaderno de Uruguay

[Publicado en 2005 en Pasajero]

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Q’enqo y el prueba vírgenes

 Q’enqo está muy cerca del Cusco, un poco más allá de Saqssaywaman. Llegamos allí a caballo y nuestro guía nos contó cosas muy interesantes.

Con Carlitos cerca de Q’enqo. Al fondo se ve una llama o una vicuña

En primer lugar, nos dijo, que hay un Q’enqo grande y un Q’enqo chico. Del Q’enqo chico no recuerdo nada ahora, excepto que está a unos 150 metros (¿?) del grande. Según dice Víctor Anglés, estos lugares no se llamaban así en época incaica, sino que el nombre lo recibieron en época republicana.

Q'enqo, cerca del Cusco

Q’enqo, cerca del Cusco

Nuestro guía nos contó que Q’enqo era un santuario inca, y que la gran piedra que domina el lugar era un puma gigantesco que los españoles destrozaron.

También nos enseñó una gruta donde se practicaba el sacrificio de las llamas. En tiempo de los incas, aquella gruta no era tan oscura, pues en una de las paredes había un gran disco solar que reflejaba la luz del sol hacia el interior de la gruta.

Durante el sacrificio de la llama, primero se le ataban las patas en una gran mesa de piedra, y luego se tendía al animal en otra gran masa pétrea, donde se le cortaba la cabeza. Después llevaban la sangre de la llama a una canaleta, la vertían allí y si, al llegar a una bifurcación, caía hacia el abismo, sería un mal año, pero si caía hacia la izquierda, hacia una especie de tinaja de piedra, sería un buen año.

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Nuestro guía nos mostró la figura de una llama, la de un puma y la de un cóndor, grabadas en las piedras. La de la llama parecía evidente que se debía a una rotura accidental del terreno; la del puma parecía haber sido hecha recientemente (había rocas blancuzcas, huella de golpes recientes); tan sólo la del cóndor parecía un resto auténtico, aunque no estoy seguro de que se tratase de un cóndor: también podía ser el pie de una estatua.

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Lo siguiente que vimos fue el lugar donde se probaba a las vírgenes. La mujer ponía los pies sobre dos poyetes de piedra. Si su orín caía justo en un pequeño agujero, era virgen, si caía fuera, no lo era y, por tanto, no podía casarse con un señor principal. Le pregunté al guía qué hacían a la mujer si no era virgen: “¿La mataban?”. Me respondió: “No, la dejaban, pero no podía casarse con ese señor principal”.

qenqo

Victor Anglés dice que las figuras cercanas a la canaleta son dos: un ave y un mamífero parecido a un castor. En cuanto al prueba vírgenes, lo llama gnomon lítico del Intiwatana u observatorio. Es decir, una especie de observatorio astronómico.

Dice también Anglés que Q’enqo fue un lugar, muy importante y que probablemente estaba allí la tumba de Pachacutec. Durante el incanato tal vez se llamó Mant’ojlla o Mantocalla.

 

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2012: no sé si lo pensé entonces, pero al leerlo ahora, el sacrificio de la llama me ha traído inevitablemente a la memoria el célebre y terrible sacrificio del caballo o Ashvameda que se practicaba en India.

Todas las fotos tomadas por Karina Pacheco, salvo que se indique lo contrario

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[Escrito en 1997]

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Nozick y la justificación del mal

nozick

Dice Nozick, en Ficción, respecto al problema del mal, que no juzgamos que el autor de una novela sea intrínsecamente malo por hacer sufrir a sus personajes. No lo hacemos porque los personajes no sufren realmente.

Eso lleva a Nozick a preguntarse  ¿Fue el padre de Hamlet realmente asesinado?

Las analogías entre nuestro mundo y un mundo ficticio y un sufrimiento ficticio son evidentes y pueden acercarnos al Bhagavad Gita, pero la gran diferencia parece consistir en que nosotros sí existimos realmente…

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NOTA 2013
Es probable que Ficción de Robert Nozick haya sido la inspiración para mi relato “La caverna”, escrito hacia 1997 e incluido en Recuerdos de la era analógica, donde se plantea la posibilidad de sufrimiento de unos seres que habitan en un mundo virtual.

Otra entrada dedicada a Ficción en: La autonomía de los personajes y Nozick. Y otra más en Niveles y metaniveles: autores, dioses y hombres

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[ante quem 1993]

cuadernodefilosofia

[Todas las entradas de filosofía en TODA LA FILOSOFÍA]

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