Platón contra todos

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He encontrado, entre viejas libretas anteriores a mis estudios universitarios, una lista de oposiciones entre dos posturas filosóficas que se han enfrentado y se siguen enfrentando a menudo en todo tipo de terrenos. Me ha parecido una lista interesante, así que la he rescatado para la sección de filosofía de este blog. Para distinguir los comentarios actuales de aquel texto, he sangrado y puesto en cursiva el texto original y en letra normal mis comentarios o aclaraciones en 2015. En algún momento futuro añadiré enlaces a entradas en las que trato estos temas.

Oposiciones entre platonismo y constructivismo

Supongo que la lista se podría ampliar, cosa que haré cuando discuta, una por una, estas siete posturas. Los nombres quizá no siempre sean los más precisos, ni los defensores de cada doctrina los más significativos. Incluso, como ya dije antes, es posible que en algún caso deban cambiarse de lado las posturas, especialmente en biología.

Quizá la oposición entre platonismo y constructivismo no sea la manera más adecuada de referirse a esta polémica, pero supongo que alguna razón me hizo descartar otras posibilidades, como platonismo vs. aristotelismo, idealismo vs. realismo, realismo trascendental vs. materialismo, etcétera. Aquí todo parece girar alrededor de Platón, quizá porque en esos días estaba releyendo sus diálogos. No hace falta aclarar que estas dicotomías raramente se dan en su forma pura y dogmática, al menos hoy en día.

MATEMÁTICAS
Platonismo o realismo: los objetos matemáticos tienen existencia propia en la naturaleza.

Constructivismo: los objetos matemáticos son creación del ser humano, no existen.

materia de reflexiónNaturalmente, aquí se trata del realismo platónico (el que dice que las Ideas o conceptos o Arquetipos tienen existencia real, y no del realismo materialista opuesto al idealismo). Dos años después de esta nota se publicó en Tusquets un interesante libro en el que se comparaba este realismo/idealismo de las entidades matemáticas, Materia de reflexión, una conversación entre Jean Pierre Changueaux y el matemático Alain Connes. Si recuerdo bien, el matemático Alain Connes, defendía el realismo platónico.

 

LENGUAJE
Platonismo: los nombres son por naturaleza, no por convención (Platón)

Nominalismo: los nombres son por convención, no por naturaleza (Demócrito)

Psametico

Psamético I (-664/-610), que también parece haber inventado, o la menos eso parece, las jarras de aceite antiderrame.

Con nombres, me refería a la palabras en general, no a los nombres propios. La postura de Platón ha sido muy seguida a lo largo de la historia por los que yo denomino filoetimólogos, es decir, quienes piensan que en el lenguaje se encuentran los secretos de la realidad, ya se trate de los cabalistas intentando descifrar el nombre secreto de Dios (YHWH), de los que decían que solo se puede filosofar en griego; de los que sostenían que el Corán precede a la creación del universo y que no se puede decir nada falso en árabe (árabe clásico, se supone); de los que sostenían que solo se alcanza la gran filosofía en alemán; quizá, pero solo quizá, de los filósofos chinos como Confucio o Gongsun Long que predicaban la rectificación de los nombres, y de algunos otros. Creo que Jacques Lacan también pertenece a esta curiosa especie, a la que también pertenecía aquel faraón egipcio que quiso descubrir el idioma original de la humanidad aislando a un niño. Ya no recuerdo a qué idioma pertenecía la palabra que dijo el niño, pero creo que no era egipcio. Lo he consultado: era Psamético y la primera palabra fue frigia: “bekos”, que significa “pan”.


ONTOLOGÍA (UNIVERSALES)

Platonismo o realismo: Existen los Universales por sí mismos.  No existen particulares por sí mismos sino que son imagen de los Universales (Platón)

Nominalismo: los universales son ‘flatus vocis’, meros sonidos.

Los universales son los conceptos generales, como “río”, diferentes a los entes particulares, como un río concreto que estamos viendo ahora, o las especies y géneros (“felinos”, “mamíferos”). Esta es una polémica extraordinariamente compleja, que en la Edad Media se llamó la querella de los universales. En el ensayo “Que nada se crea“, publicado en mi libro Recuerdos de la era analógica, su autor demuestra que Platón tenía razón.


BIOLOGÍA O PSICOLOGÍA

Innatismo: existen en el ser humano ideas innatas, como la de espacio y tiempo.

No innatismo: El hombre obtiene los conceptos a través de la observación de la naturaleza.

Esta es también una complejísima oposición, de límites no siempre claros, en la que han participado pensadores como Descartes, Kant, Aristóteles, Noam Chomsky, Steven Pinker y muchísimo más.


FILOSOFÍA DE LA CIENCIA

Anti-empirismo: al observar la naturaleza, nosotros decidimos de antemano qué queremos observar. Primero hacemos las teorías y luego buscamos los datos.

Empirismo (?): elaboramos nuestras teorías posteriormente a la observación de los datos suministrados por la naturaleza.

Y si la anterior era compleja, esta lo es mucho más. Digamos que en el bando del empirismo se podría situar con ciertos matices a Aristóteles, pero en especial a Francis Bacon, quien, sin embargo, escribió pasajes elocuentes contra el empirismo vulgar. Esta dicotomía está estrechamente relacionada con la dicotomía idealismo/materialismo en filosofía y más todavía con la que se comenta más abajo, en “EPISTEMOLOGÍA”. No sé exactamente por qué puse un signo de interrogación en “empirismo”.


FÍSICA

Mecánica cuántica: el observador determina lo observado (Niels Bohr/Heisenberg)

Física clásica(?): El observador no determina lo observado. (Newton, ¿Einstein?)

Hay que aclarar que la interpretación de Bohr, o con más justicia, de Heisenberg, de la física cuántica no es la única posible y en su versión dura no la comparten pocos físicos (la versión dura sería (frente a “el observador determina lo observado“): “el observador crea la realidad”.


EPISTEMOLOGÍA

Idealismo: El intelecto puede hallar o descubrir la verdad, sin recurrir a los sentidos (Descartes, Hegel).

Empirismo: sólo la observación puede permitirnos descubrir cómo es la naturaleza (Francis Bacon).

La oposición favorita de muchos filósofos. En mi opinión, el más ingenioso de los filósofos idealistas es sin duda Berkeley, aunque tampoco hay que olvidar el idealismo teológico de Malebranche. La paradoja de esta postura es que el idealismo platónico, como ya se ha visto, se puede considerar que es un realismo: dice que son reales ideas, mentes descarnadas, conceptos, etcétera. Eso provoca a veces divertidas confusiones.


El texto original (en cursiva y centrado) lo escribí en 1991. Los comentarios en octubre de 2015.


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Platón y Sócrates

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Explicar de manera lógica lo simple y evidente

Dice Descartes:

“Hay nociones absolutamente simples y evidentes por sí, que se hacen más oscuras por las definiciones lógicas; y tales nociones no deben incluirse entre los conocimientos adquiridos por el estudio” (Punto 10).

Y añade:

“A menudo he advertido que los filósofos se equivocan en esto, porque intentan explicar por definiciones lógicas nociones que son absolutamente simples y evidentes por sí, haciéndolas así muy oscuras (Punto 10).”

rivadulla

Un libro de Andrés Rivadulla muy interesante pero, al menos para mí, difícil de seguir por su formalismo lógico.

Es frecuente también, con posterioridad a Descartes, la aplicación de símbolos y fórmulas lógicas a nociones sencillas. Y esto ocurre especialmente en Filosofía de la Ciencia, pues muchos autores son muy aficionados al uso de símbolos lógicos.

Uso que yo no desestimo en absoluto, ni niego sea útil, pero escribir todo un libro de filosofía con fórmulas lógicas, como casi hace Andrés Rivadulla, me parece una exageración.

De todos modos, he de reconocer que para alguien que tenga un conocimiento de la lógica como el que puede tener un compositor o intérprete respecto a la música,  tal uso de la lógica no resultará exagerado.

Yo he de confesar mi ignorancia en lógica, porque sólo soy capaz de entender nociones o fórmulas lógicas muy sencillas sin traducirlas al lenguaje cotidiano. Es decir, si yo veo un Modus Ponens:

A>B
A
——-
B

esto lo puedo entender mirando los símbolos, pero lo entiendo mejor si digo (mentalmente):

“Si A, entonces B; A, luego B”.

Sin embargo, cuando veo los símbolos 2+2=4, no necesito hacer esa traducción, que se produce casi tan instantáneamente como la percepción de los signos.

Pero, además, en cuanto una fórmula lógica es medianamente compleja, necesito hacerme una ‘ejemplificación’, es decir, imagino: “Si todos los británicos son europeos y todos los europeos son blancos, etc”, cosa que no tengo ninguna necesidad de hacer en matemáticas, donde no necesito pensar: “Dos manzanas más dos manzanas son igual a cuatro manzanas”, sino que me basta con pensar de modo abstracto en dos unidades sumadas a otras dos unidades.

Por tanto, esta es una deficiencia mía y es posible que para algunas personas leer lógica sea lo mismo que leer castellano. A esas personas les puede resultar muy útil la inclusión de fórmulas lógicas.

De todas formas, aunque sean útiles, creo que pueden resultar engañosas y que raramente son imprescindibles.

 

NOTA 1991
La verdad es que no estoy seguro de todo esto.

NOTA 2015
De todos modos, creo que a lo que se refiere Descartes no es exactamente al uso de estrictas fórmulas lógicas, sino a definiciones para definir nociones supuestamente claras, simples y evidentes. En realidad, ahora pienso que se trata de un truco de Descartes para que nadie discuta esas nociones claras y distintas a las que él recurre, y que son uno de los grandes fallos de su sistema filosófico. Muchas de esas nociones claras cartesianas, en efecto, solo lo eran para él.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

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Descartes

Descartes

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Acerca de los universales

LOGICISMO, CONCEPTUALISMO, FORMALISMO
Leyendo a Quine en su ensayo Acerca de lo que hay, cuando se refiere a las diferencias entre realismo y conceptualismo, me da la impresión de hallarme más de acuerdo con el conceptualismo, pese a que Russell, a quien sigo en muchas cosas, se sitúa en el bando opuesto, el de los realistas o logicistas.
La cuestión consiste en elegir entre una de estas dos alternativas:

(1) Los universales o entidades abstractas poseen un ser independiente de la mente; ésta puede descubrirlos, pero no crearlos (realismo).
(2) Hay universales, pero son producidos por la mente.

En resumen, el logicismo (más o menos realismo) dice que las ideas se descubren, mientras que el intuicionismo (más o menos conceptualismo) que se inventan.

Al principio me pareció absurda la tesis logicista, pues pensaba en unicornios, centauros o unicentauros (esto me los acabo de inventar… ¿o los he descubierto?). Pero después, sin continuar leyendo el libro de Quine (que continuaré tras escribir esto) empecé a intuir las razones de los logicistas.

Si, por ejemplo, nos referimos a la matemática, es en cierto modo absurdo decir que si yo hoy encuentro un número primo más elevado que el último conocido, lo he inventado. Más bien deberé decir que lo he descubierto, puesto que tal número, aunque no tuviese una existencia palpable, ‘estaba allí’, y podía haber sido descubierto por cualquier otra persona.

Es un poderoso argumento, pero algo en él no me acaba de convencer, quizá porque pienso que eso es así en el mundo de las ciencias formales, pero que no es extensible a los mundos no formales, o a la existencia (el existir de algo) que no puede ser descrita con el auxilio de las ciencias formales.

Naturalmente, yo no tengo a estas alturas armas suficientes para aprobar o desaprobar el realismo o el conceptualismo. Será esta una tarea que tal vez pueda acometer en el futuro, tras conocer todos los argumentos a favor y en contra; quizás el terminar la lectura de Quine me ayude a ello, pero me interesa describir mi propia evolución, mi propia búsqueda de respuestas, antes de conocer todas las respuestas propuestas.

Se me ocurre que tal vez podría ir la discusión por el siguiente camino:

(a) En un sistema formal, con unas reglas determinadas, todas las consecuencias que se obtienen son descubiertas, porque ‘existen potencialmente’, ‘están’, por decirlo de alguna manera, contenidas en esas reglas.

(b) Pero fuera de los sistemas formales no ocurre tal cosa.

ATENCIÓN: Quizá empiezo a darme cuenta de que las razones del logicismo son muy poderosas, quizá acabe aceptando las tesis del logicismo; pues, si yo digo unicentauro, no hago otra cosa que mezclar el concepto unicornio y el concepto centauro. Luego, siguiendo el argumento referido a los sistemas formales, ‘unicentauro’, antes de que yo lo enunciase, existía potencialmente, estaba en cierta manera contenido en la naturaleza, ya sea imaginaria o ficticia. ¿Cómo resolver este problema?

No acabo de convencerme de las tesis del realismo, pero me parece que voy cayendo en él sin remisión. Voy a continuar la lectura de Quine. Quizá me identifique con la tercera vía, el formalismo…

Aunque no he entendido a la perfección la propuesta del formalismo, quizás sea la mía. Intentaré explicar la mía:

1. Los universales son características creadas por el hombre que definen caracteres comunes a diversos particulares. Esto no quiere decir que los universales -lo rojo, lo duro-, no tengan existencia real. La tienen en cuanto que son cosas que pueden ser observadas, pero, en tanto que no son observadas no tienen tal existencia como conceptos. Esto no es un apoyo al solipsismo, ni mucho menos, no digo que las cosas hayan de ser observadas para existir, sino que sólo pueden ser divididas, clasificadas o definidas si son observadas.

Esto parece….(?)

…. pero es la única manera de terciar en tan enrarecida polémica.

[2019: la anterior frase contiene una parte ilegible)]

Una cosa es lo que es (cuando no es observada) y no tiene características.

[2019: la anterior frase también parece incomprensible. Supongo que aquí me refería a cosas que existen incluso cuando no son observadas, es decir, no a conceptos, pero que, sin embargo, lo que sean esas cosas cuando no son observadas queda fuera de nuestras posibilidades de conocimiento]

Cuando esa cosa es observada se crean las características, ya se prefiera decir que se inventan o se descubren, quizá sería mejor decir que se descubren, pero no veo una razón irrebatible para no decir que se inventan. Cuando vemos algo, ese algo puede ser definido de infinitas maneras, insisto en el término infinitas.

Podemos decir que un coche es rojo. ¿Significa eso que el coche no era rojo antes de que nosotros le aplicásemos tal característica? En cierto modo sí: el coche ‘era’ rojo si cuando nosotros lo observamos decimos que es rojo. 

(Coche también es una definición, pero creo que cualquier lector me entenderá y me permitirá esta manera de hablar más libre y ajena a los enredos del lenguaje, que quiero evitar a toda costa).

Es decir, lo que afirmamos es que ese coche tiene ese color que también tienen las rosas y las fresas, ante cuya visión pensamos en la palabra rojo. O bien que es una longitud de onda entre tal y tal punto.

Eso es lo de menos. Hemos dicho que el coche es rojo, le hemos dado esa característica. Pero eso no significa que el coche sea rojo cuando no lo observamos, significa tan solo que al ser observado por mí o por cualquier otro ese coche puede ser definido con la palabra rojo. Pero no es rojo, tan sólo es un objeto que reúne las características necesarias para ser definido como rojo al ser observado. Pero también posee infinitas propiedades con las que podría ser definido o descrito.

Es una historia sin fin intentar decidir si esas propiedades están en el coche o en nosotros, tan solo se puede decir que las características del coche son interesantes tan sólo cuando son descubiertas, creadas o inventadas por el observador, pues un objeto no tiene características, sino propiedades o posibilidades, digamos que características potenciales.

No es en absoluto importante saber qué es algo cuando no es observado, descubierto o mencionado, pues su existencia para nosotros (no su existencia, sino el descubrimiento de que eso existe por nuestra parte) nace en el momento preciso en que esa existencia es vista, presenciada, sentida por nosotros, y siempre que hablemos de algo, hablaremos de algo que nos es conocido, ya sea de unicornios o de centauros.

Por definición, es imposible hablar de algo que no nos es conocido, del mismo modo que Humpty Dumpty comete un sinsentido al decir: “Puedo resolver todos los acertijos conocidos, y también muchos de los desconocidos”, ya que en cuanto un acertijo es planteado y resuelto ya es conocido. Aunque esto quizá sólo sea un sinsentido o una confusión nacida del lenguaje, pues si alguien dice: “Puedo resolver estos seis acertijos y también cualquier otro que me pongas”, entendemos perfectamente que simplemente ese tipo dice una fanfarronada, pero no un sinsentido. De tal manera puede también entenderse la frase de Humpty Dumpty.
aq1988


COMENTARIO EN 1994:

No voy a comentar en extenso este texto, ciertamente farragoso.

Simplemente diré que, al volver a escribirlo, me recordó aquello que se decía de Pitágoras de que tenía un número para cada cosa, como un hombre o un caballo. Y me pareció que si a “caballo” le damos el número 1, a cuerno el , etcétera, a lo mejor imaginar un unicornio no es muy distinto de combinar dos números.

COMENTARIO EN JULIO DE 2010

En un universo infinito, de algún modo parece razonable pensar que los conceptos se descubren y no que se inventan, supongo.

COMENTARIO EN 2019

Todo esto dio origen con el tiempo a mi cuento “Que nada se crea”, incluido en Recuerdos de la era analógica”.

He revisado un poco el texto y mejorado su legibilidad, (en verde) sin cambiar su esencia ni nada importante.


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