Llamando a las puertas de Dios
La cicatriz de Ulises /13

Después de ver a Charlie Chaplin recorriendo el ciberespacio londinense en compañía del escritor Thomas Burke y a todos nosotros ejerciendo con el hombre de la multitud de Poe y el pintor de la vida moderna de Baudelaire el noble oficio de paseante sin rumbo o fláneur, ha llegado el momento de pasear por los pensamientos de Dios.

Para explicar a qué me refiero, explicaré la conexión, que pocos o tal vez ningún lector haya percibido entre dos de mis libros. En realidad, todos mis libros están conectados de muchas maneras, como supongo que sucede con los libros de cualquier otro escritor, en primer lugar porque comparten la quizá trivial característica de haber sido escritos por la misma persona. Pero también considero, que más allá de esa conexión evidente, todos o casi todos mis libros son en cierto modo fragmentos de un hiperlibro que los contiene a todos. En algunos casos, los vínculos que los unen se me presentan con total claridad, por ejemplo porque un libro ha nacido a partir de otro, como sucede con Nada es lo que es, el problema de la identidad, que en su origen era un cuento de Recuerdos de la era analógica y que con el tiempo se convirtió en un extenso ensayo digital, antes de adoptar la forma, quizá transitoria, de libro impreso publicado por la editorial Devenir. Pero el nexo que me interesa revelar ahora se da entre  El guión del siglo 21 y, de nuevo, Recuerdos de la era analógica (puedes conseguir el libro aquí).

El guión del siglo 21 es un libro que trata de la narrativa audiovisual en la era digital, es decir de nuestro más inmediato presente y de nuestro próximo futuro. En cuanto a Recuerdos de la era analógica, se trata de una antología de ciencia ficción que ha sido compilada en el siglo 25, con textos encontrados en lo que los antólogos llaman la Arqueo Red, es decir, nuestro Internet. Los textos son del siglo 21, 22 y tal vez del 23, pero parece que no hay ningún texto del siglo 24.

El título (Recuerdos de la era analógica) indica claramente que para los antólogos del futuro nosotros, aunque ahora nos creemos casi digitales, seguimos siendo analógicos: somos quizá los últimos pobladores de aquel viejo mundo analógico. Uno de los ensayos encontrados por los antólogos en la Arqueo Red se llama “La obra de arte en la época de la percepción malebranchiana”.

Pues bien, en El guión del siglo 21 se habla de las posibilidades narrativas del hipertexto, de la interactividad, del enciclopedismo digital y de la realidad aumentada o la realidad virtual, en gran medida en relación con las posibilidades que le ofrecen estas novedades a un guionista o a un escritor. Como mi intención en ese libro era no  asustar al lector, que quizá me considera todavía un investigador sensato en el mundo de la escritura audiovisual, en la versión definitiva eliminé algunas cosas. Voy a rescatar aquí alguna de esas ideas que eliminé de El guión del siglo 21 y que muestran esa conexión a la que me referí con Recuerdos de la era analógica.

Esa conexión tiene que ver con el extraño ensayo llamado “La obra de arte en los tiempos de la percepción malebranchiana”Para entender qué es la percepción malebranchiana antes hay que conocer al filósofo Nicolás de Malebranche.

Nicolás de Malebranche fue un filósofo contemporáneo de Descartes que sostuvo una teoría idealista un poco distinta de la Berkeley.

Berkeley  decía que sólo existe aquello que es percibido o que percibe: si nadie mira un árbol, ese árbol no existe. Eso sí, enseguida nos tranquilizaba porque Dios, el espectador absoluto, lo mira todo en todo momento. Pues bien, Malebranche, que también era religioso de oficio como el obispo Berkeley, creía que la materia no existe ni puede existir, porque si existiera sería algo separado y diferente de Dios. Eso le hacía concluir que todo lo que vemos, lo que somos y lo que percibimos no existe fuera de Dios, sino en el interior de Dios. Somos, en definitiva los pensamientos de Dios.

Esta teoría tan extravagante y razonable puede convertirse en cierto modo en real en el futuro cercano, porque llegará un momento en el que degustaremos las narraciones no en un lugar externo, como la pantalla de un cine o el monitor de una televisión o de un ordenador, ni siquiera en unas gafas o lentillas de realidad virtual, sino en el interior de nuestro propio cerebro. Nos recorreremos a nosotros mismos, que es por cierto, algo que quizá, hemos hecho siempre, también cuando leíamos libros o mirábamos la pantalla del cine. Pero ahora ya no necesitaremos aparatos externos para ver las imágenes, para escuchar los sonidos, para distinguir las letras, sino que todo lo veremos, literalmente, en nuestra mente.

En Ulises en Singapur me referí a una película llamada Nueve vidas que trascurre en las calles de Singapur: el espectador no se sienta en la butaca del cine o en el sofá de su casa, sino que camina por la ciudad descubriendo, a través de su móvil, una película superpuesta a la realidad que tiene delante. Dentro de no mucho tiempo no tendremos necesidad de usar un móvil, sino que veremos todo a través de gafas de realidad aumentada o de lentillas. Veremos imágenes en tres dimensiones y podremos movernos a su alrededor, como si fueran personas de carne y hueso, aunque, cuando extendamos la mano para tocarlas, descubriremos que allí sólo hay aire. Para ser precisos, eso sucederá sólo en los inicios de ese nuevo sistema que combinará realidad aumentada y virtual, porque en poco tiempo será posible que, al extender la mano, podamos tocar a esa persona, aunque no esté allí. Cada vez son más los sistemas capaces de trasmitirnos sensaciones hápticas, es decir táctiles, desde el mando vibrador de una videoconsola, que poco a poco serán cada vez más intensos, sin duda gracias a los avances realizados por el sector que suele estar a la vanguardia de la tecnología narrativa: la industria de la pornografía.

Cuando en vez de tener que utilizar un teléfono móvil podamos ver en nuestras lentillas, o directamente en nuestro cerebro gracias a un microchip, imágenes en tres dimensiones que nos trasmitan sensaciones audiovisuales, táctiles e incluso odoríferas muy realistas, resultará muy difícil afirmar si lo que estamos viendo está o no delante de nosotros. No sólo eso, pues a la realidad virtual y aumentada pronto se añadirá la simulada, que, según ciertos rumores, Sony llegó a probar hace años: consiste en la estimulación directa de sensaciones en el cerebro del espectador. Si además llevamos un traje electrónico que nos trasmite la sensación de coger una manzana virtual, resultará casi imposible saber si estamos sentados en una casa de Buenos Aires o en una frutería de Singapur. Como decía McLuhan, esos medios se convertirán en extensiones de nuestro cuerpo. ¿Dónde estará nuestra mano? ¿en la frutería de Singapur o en el salón de nuestra casa de Buenos Aires? ¿Sentiremos en Buenos Aires el gusto de esa manzana que sostenemos en Singapur?


 La cicatriz de Ulises

LA CICATRIZ DE ULISES

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  [Este texto fue publicado en la página Divertinajes, dentro de la serie titulada La ilusión imperfecta el 9 de junio de 2011]

Picasso, ¿discípulo de Bouguereau?

ulises-bouguereau boceto

Euri­clea lava los pies a Ulises (1849), por Bouguereau

Euriclea lava los pies a Ulises (1849), por Pils

En una interesante serie de bocetos, de la Escuela de Bellas Artes de París, realizados por sus alumnos, entre ellos nombres verdaderamente ilustres como Boulanger, Chazal o el mismísimo Gustave Moreau, me ha llamado mucho la atención el boceto de Bouguereau, que encabeza esta entrada, porque en algunas figuras femeninas se adivina una síntesis en el trazo que recuerda de manera inevitable algunas obras de Matisse o Picasso.

Resulta doblemente curioso ya que en una conversación con los dos pintores acerca de quién creían que pasaría a la historia como el mejor pintor del siglo XIX y XX, dijeron que Bouguereau.  Parecía una burla, la tratarse de un pintor figurativo tan alejado de la estética de Picasso y Matisse, pero ese boceto hace dudar acerca de si no sentían verdadera admiración por él, al menos por sus bocetos. Se podría decir que Picasso, Matisse y los pintores que revolucionaron el arte de la pintura en el siglo XX eeran discípulos de Bouguereau, pero no de sus obras terminadas, sino de sus apuntes y bocetos. Pues, como se puede comprobar, la semejanza desaparece cuando contemplamos la obra terminada de Bouguereau.

ulises- bougueraeau

Euriclea lava los pies a Ulises, por Bouguereau.

La diferencia entre el arte del siglo XX y el de épocas anteriores es que un boceto cumplía para Bouguereau su función: era un apunte, una etapa hacia el cuadro definitivo, que tenía su utilidad para marcar las líneas principales, la composición y situación de las figuras, mientras que para Matisse y Picassso, el boceto era ya  la obra. Incluso cuando empleaban bocetos, por ejemplo apuntes a lápiz antes de pintar al óleo, el boceto es más una plantilla que se “calca” con pincel y color, pero que no se transformará en sus líneas esenciales, sino que estas recibirán el trazo definitivo y serán coloreadas casi tal como ya estaban en el borrador.

Si lo comparamos con la manera en la que se hacían los cómics antes de la llegada del medio digital, se podría decir que Bouguereau, abocetaba a lápiz, entintaba y daba el trazo final y el color, fase a fase, trasformando radicalmente el momento inicial, mientras que Picasso y Matisse se saltaban la fase de entintado y “calcaban” directamente el boceto, dándole el arte final y el color, pero manteniendo, en su esencia, lo que ya se veía en el boceto.

 


Euriclea lava los pies a Ulises (1849), por Gustave Moreau

Hablo de todo esto en Picasso y los indiscernibles, un texto que puedes encontrar en mi libro Recuerdos de la era analógica, pero que pertenece al catálogo de la exposición Realidad y Representación, en el Museo de los Mundos Posibles

Acerca de la escena que los aspirantes a la Escuela de Bellas Artes tenían que trasladar al lienzo, puedes leer La cicatriz de Ulises y el flashback homérico.


 

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Aquiles y Áyax se la juegan en Troya
Homéricas /008

Aquiles-y-Ayax-juegan

En Tersites y Palamedes y las leyes del azar hablé de la sorprendente ausencia del estudio de las leyes del azar en la Grecia clásica. Mencioné allí una pintura de Polignoto, que menciona Pausanias en su Descripción de Grecia, en la que se veía jugar a los dados a dos personajes de la guerra de Troya, Palamedes y Tersites. Aunque esa pintura se ha perdido, sí se conservan otros dibujos en ánforas y jarras griegas, en los que quienes juegan a los dados son los guerreros más poderosos de Troya, Aquiles y Áyax, como se puede ver en el ánfora que  encabeza este artículo y en las que se reproducen a continuación.

Aquiles y Ayax juegan a lso dados-Exekias

Aquiles y Áyax juegan a los dados y quizá a un juego de tablero

La más célebre de estas escenas se conserva en un ánfora pintada por Exekias, en la que se ve a Aquiles vestido con su armadura, mientras que Áyax tiene sus armas cerca. Los dos están enfrentándose en un juego que algunos expertos han comparado con el backgamon y otros con las damas o el ajedrez. En cualquier caso, se trata de un juego en el que se empleaban dados, como veremos más adelante.

Esta curiosa escena no ha podido ser explicada por los mitógrafos, porque Homero no la describe ni en la Ilíada ni en la Odisea. Se considera, por tanto, un motivo creado posteriormente, que pretendería mostrar tan solo una escena cotidiana de los guerreros en sus momentos de descanso. También se ha buscado un simbolismo en el hecho de que los dos luchadores encontrasen un destino fatal en las llanuras de Troya: el azar de los dados y el determinismo de su destino.

ANDOKIDES PAINTER, AJAX AND ACHILLES PLAYING A GAME (ATTIC BILINGUAL AMPHORA), FROM ORVIETO, C. 525 - 520 B.C. BLACK-FIGURE SIDE (LEFT) AND RED-FIGURE SIDE (RIGHT). APPROX. 1'9" HIGH. COURTESY, MUSEUM OF FINE ARTS, BOSTON.

Aquiles y Áyax juegan o se la juega (pintor de Andodikes)

Mi opinión es que la escena esconde otra interpretación. Creo que Aquiles y Áyax no están jugando por simple placer, sino que están apostando algo importante. Esta posibilidad parece reforzarse si observamos otra de las representaciones, la que se atribuye al pintor de Efiletos, en la que entre los dos contendientes aparece la diosa Atenea, lo que parece significar que la diosa está ejerciendo de árbitro en una cuestión importante. ¿De qué asunto podría tratarse?

Me aventuro a pensar, pero no descarto otras interpretaciones, que lo que Áyax y Aquiles están decidiendo es quién se enfrentará al héroe troyano Héctor. Como es sabido, muchos guerreros griegos se disputaron el honor de luchar en combate mortal contra el mejor de los troyanos. Áyax pudo enfrentarse en dos ocasiones a Héctor, como se describe en la Ilíada, pero el combate quedó nulo. Tiempo después, Aquiles, furioso por la muerte de su amado Patroclo, regresó al combate y mató a Héctor. Ese es el tema principal de la Ilíada, la cólera de Aquiles.

Atenea entre Aquiles y Áyax, por el pintor de Efiletos

ANDOKIDES PAINTER, AJAX AND ACHILLES PLAYING A GAME (ATTIC BILINGUAL AMPHORA), FROM ORVIETO, C. 525 - 520 B.C. BLACK-FIGURE SIDE (LEFT) AND RED-FIGURE SIDE (RIGHT). APPROX. 1'9" HIGH. COURTESY, MUSEUM OF FINE ARTS, BOSTON.

Aquiles y Ayax por el pintor de Andodikes

La escena representada en el vaso podría referirse al sorteo por el primer combate contra Héctor, aunque un detalle de la pintura de Exekias parece contradecirlo, pues es Aquiles el que parece ganar la partida, ya que si miramos con atención el dibujo veremos que, como en los cómics modernos, los dos personajes dicen la tirada de sus dados: Aquiles dice: “Tessara” (cuatro), mientras que Áyax responde: “Tria” (“tres”). Eso parece indicar que es Aquiles quien ha ganado el juego de dados.

A no ser, claro, que se tratara de un juego de tablero en el que no se gana sacando la cifra más alta en una tirada, sino que un número u otro pueda servir para llegar a alguna casilla; o bien, pudiera ser que la suma de los dos números haga ganador a uno o otro jugador.

Ahora bien, al examinar los motivos, símbolos y representaciones relacionados con los poemas homéricos, tenemos que tener en cuenta una casi insuperable dificultad. Las pinturas que aquí estoy examinando, suelen estar fechadas hacia el año -550 o -400, mientras que los poemas homéricos se supone que fueron compuestos hacia el -800 o el -700. Lo que hace las cosas todavía más difíciles es que los acontecimientos que se narran en los poemas homéricos pudieron tener lugar en el año -1200 o incluso en el -1400. En consecuencia, estamos hablando de distancias temporales enormes entre los acontecimientos, los textos homéricos y las representaciones en jarras y ánforas, por lo que ante cualquier dificultad nos podemos preguntar: ¿qué griegos jugaban a los dados?, ¿los que participaron en la guerra de Troya?, ¿los que aparecen en los poemas trasmitidos por Homero y otros cantores (por ejemplo los del ciclo de poemas conocidos como las Ciprias y hoy perdidos)? ¿los de la época clásica que pintaron esas imágenes? Quizá los griegos que participaron en la guerra de Troya no conocían el juego de los dados y ese es un motivo creado por los griegos de -550. Además, quizá los griegos que participaron en la guerra de Troya… no eran griegos (o al menos no eran los griegos que cantaron los poemas de Homero o pintaron las jarras que se conservan). Tal vez los griegos llegaron a Grecia después de la guerra de Troya, tal vez los dados llegaron a Grecia en época clásica y no fueron conocidos durante la época de la guerra de Troya, quizá Homero tampoco conocía el juego de los dados. ¿Quién sabe? Hay muchas preguntas que responder.

Aquiles y Ayax juegan a los dados-Exekias-detalle

Aquí se puede apreciar que de la boca de Aquiles (Akyleos) sale la palabra “Tessada” (cuatro) y de la de Áyax (Ayantos) “Tri” o “Tria” (tres)

En cualquier caso, sí parece obvio que si se el hecho de que se representara a los dos grandes héroes jugando a los dados es porque había algún relato que hablaba de esa partida de dados, tal vez en alguna de las versiones de la Ilíada (cada ciudad griega tenía su propia versión de la Ilíada), o tal vez se contara en algún otro texto. Pero debió existir alguna anécdota relacionada con esa partida entre Áyax y Aquiles.
Aquiles y Ayax juegan a los dadosAhora bien, mi hipótesis es que el juego de dados tuvo un papel más importante en la guerra de Troya del que hoy conocemos, a pesar de que Homero no consideró necesario hablar de ello. Su presencia constante en ánforas y vasijas parece indicar un acontecimiento significativo, como ya he dicho, pero, además, existe un interesante indicio que podría ser muy revelador y que no ha sido mencionado por ningún estudioso (al menos que yo sepa). Ese indicio no se encuentra en Grecia ni en las llanuras de Troya, sino en la lejana India.

Por ahora sólo me gustaría señalar que en otras representaciones de esta escena parece adivinarse que, aunque se emplean dados, también parece haber piezas sobre un tablero, casi como si los héroes estuvieran jugando al juego de la conquista de Troya, del mismo modo que los japoneses usaron el juego del go para planear sus estrategias en la Segunda Guerra Mundial. Ese sería un bonito ejemplo de metalenguaje, de juego dentro del juego.

atenea entre jugadores

Sería casi una broma irónica ver cómo los héroes jugaban con sus piezas sobre el tablero, del mismo modo que los dioses juegan con los guerreros griegos y troyanos en las llanuras de Troya, incitándolos a un combate mortal para divertirse en sus mansiones del Olimpo.


 [Este texto fue publicado en la página Divertinajes el 19 de septiembre de 2013.
Revisado en 2015]

Las 900 tesis homéricas es una investigación en la red. Todos los textos son provisionales y están en permanente revisión, por lo que no conviene tomárselos muy en serio. Como su nombre indica, la investigación está dedicada a Homero y a las obras que se le atribuyen, y en especial la Ilíada y la Odisea.

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AJEDREZ

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Anche se, de Gino Paoli

Gino-Paoli-buho

Gino Paoli es quizá el más grande de todos los compositores italianos, autor de clásicos como “Sapore di sale”, de auténticas delicias como “Senza fine” y “Il cielo en una stanza”; intérprete de la mejor versión de “Albergo a ore” (la versión italiana hecha por Hebert Pagani de “Les amants de un jour”); compositor de “Che cosa c’è” y una lista interminable de canciones incomparables, también algunas menos conocidas pero que a mí me gustan muchísimo, como “La gatta”.

Paoli todavía vive y todavía canta, a los ochenta años, a pesar de alojar cerca de su corazón una bala con la que intentó suicidarse hace más de cincuenta años, quizá por amor o quizá porque, como él dice, el éxito había hecho que estuviera “confuso y perdido”. Tiempo después, el suicidio de su amigo Luigi Tenco le llevó a abandonar la música durante una temporada.

Sus canciones han sido convertidas en legendarias por Mina con “Il cielo en una stanza”, o por Ornella Vanoni con “Senza fine”, la canción que suena en aquella avioneta estrellada de Avanti! de Billy Wilder.

Gino  Paoli y Ornella Vanoni

Gino Paoli y Ornella Vanoni

Aunque me vienen a la memoria constantemente las canciones de Paoli, a menudo me sorprendo canturreando “Anche se”, una canción para la que ya no emplearé más adjetivos, porque ya los he utilizado casi todos en las líneas anteriores.

“Anche se” apareció en 1962 y fue un éxito lleno de polémica, porque Paoli se atrevía a romper con todos los prejuicios y tabués de la época (el divorcio ni siquiera era legal todavía en italia), al afirmar en la canción que no le importa el pasado de la mujer que ama ni los amantes que haya tenido, incluso la reciente infidelidad .

“Anche se”, en consecuencia, ocupa un lugar de honor en esta Discoteca Infiel.

Anche se sei stata di un altro
Se gli hai detto le stesse parole
Che tu dici a me… ogni giorno
Ogni giorno… ogni notte

Anche se sei stata di un altro
Se hai tremato alle sue carezze
Come tremi oggi… alle mie
Ogni giorno… ogni notte

Io… io non voglio chiederti niente
Non voglio più… sapere niente
Ho bisogno di amarti per vivere
Ho bisogno ogni giorno di te

Anche se… sei stata di un altro
Ho bisogno lo stesso di te
E non mi importa di sapere altro
La vita non ha ieri… ed il domani è…
È già qui

Aún si

Aún si has sido de otro
si le has dicho las mismas palabras
que me dices a mí … cada dia
cada dia … cada noche –

Aún si has sido de otro
si has temblado con sus caricias
como tiemblas hoy … con las mias
cada dia … cada noche –

yo … yo no quiero pedirte nada
no quiero saber …. nada mas
necesito amarte para vivir
necesito cada dia de ti

Aún si … has sido de otro
necesito lo mismo de ti
y no me importa saber de otros
la vida no tiene un ayer … y el mañana es ..
esta ya aquí .

                                                                     (Traducción lyricstranslate)
*************

LA DISCOTECA INFIEL

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El multiforme Ulises
Homéricas 006

ulises

En El tema de Ulises, un libro que sería injusto no considerar delicioso, W.B. Stanford  escribe:

“De los héroes homéricos, y, de hecho, de todos los héroes de la mitología griega y romana, Ulises fue de lejos el más complejo tanto por el carácter como por las hazañas… Su carácter era más variado y más ambiguo que el carácter de cualquier figura de la mitología griega o de la historia, al menos hasta Arquíloco”.

Ulises, en efecto, no es un héroe al que se pueda entender tan fácilmente como al iracundo y caprichoso Aquiles, al soberbio y maleducado Agamenón, al depresivo y fatuo Áyax, al vano y simplón Menelao o al valiente Diomedes. Aunque esos personajes no se deberían reducir a los epítetos que yo les he regalado de manera apresurada, no pueden tampoco compararse con la riqueza de matices que ofrece Odiseo, al que nos hemos acostumbrado a llamar Ulises, lo que es una muestra de su ya temprana universalidad, puesto que Ulises, en la mitología grecorromana no juega casi ningún papel, excepto cuando es mencionado en algunos episodios de la Eneída de Virgilio. Precisamente esas menciones latinas son las responsables de la mala fama de Odiseo en la posteridad, algo que Stanford analiza con verdadera precisión de cirujano en uno de los capítulos de su libro. Para los romanos, que presumían con cierta tosquedad de su rigor y seriedad, de su confiabilidad y sentido del deber, Ulises representaba a los griegos, mentirosos y astutos, en los que nunca se podía confiar.

“Ulises, desde su aparición en la Ilíada y la Odisea hasta su actualización en el Ulises de James Joyce y en Odisea de Kazantzakis ha hecho honor al homérico calificativo de varón de multiforme ingenio, polytropos, y ha sido considerado: un oportunista en el siglo –VI, un sofista o demagogo en el –V, un estoico en el siglo –IV; en la Edad Media se convertirá en un audaz varón, un empleado sagaz o un explorador precolombino; en el siglo XVI será un modelo para los ingleses protestantes, en los inicios del XVII un ejemplo de mala fe calvinista y luego un modelo para la Contrarreforma española; también en el siglo XVII fue visto como un príncipe o un político, en el siglo XVIII un filósofo o un Primer Hombre, en el siglo XIX un viajero byroniano o un esteta desilusionado, en el siglo XX un protofascista o un ciudadano humilde de una megalópolis moderna”.

Ulises y Polifemo, por Flaxman

Todos esos personajes, todos esos Ulises tan diversos, han convivido a través de los siglos en los versos de las dos obras homéricas, lo que no resulta extraño, pues el propio Homero parece dudar o no conocer del todo el verdadero carácter de su héroe, no sólo porque nos ofrece un retrato no del todo coincidente en la Ilíada y la Odisea, sino porque nos reserva también sorpresas inesperadas, como la matanza final de la Odisea o el momento en el que descubrimos, poco antes de aquella escena brutal, cuando su criada Euriclea le lava los pies y reconoce la cicatriz de su muslo, que el gran héroe es nieto de Autólicos. Ese dato, que quizá es clave para comprender la verdadera naturaleza de Ulises, lo esconde Homero cuidadosamente verso tras verso. De hecho, cuando Homero menciona en la Ilíada a Autólicos, en una escena protagonizada por Ulises, no llega a decir que ambos fueran parientes, lo que resulta bastante inexplicable. Es de suponer que a los primeros oyentes o lectores de la Odisea debía producirles un curioso efecto enterarse de repente de que Ulises era nieto de Autólicos. El lector se preguntará por qué es tan importante ese dato que Homero nos hurta hasta llegar al desenlace, pero esa es otra historia que quizá haya ocasión de contar en una futura homérica.

***********

 [El tema de Ulises, se publicó en 1954]


 [Este texto fue publicado en la página Divertinajes, dentro de la serie titulada La ilusión imperfecta, pero ahora he preferido clasificarlo en Homéricas]

Las 900 tesis homéricas es una investigación en la red. Todos los textos son provisionales y están en permanente revisión, por lo que no conviene tomárselos muy en serio. Como su nombre indica, la investigación está dedicada a Homero y a las obras que se le atribuyen, y en especial La Ilíada y La Odisea.

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Cómo descubrí cómo Teseo escapó del laberinto poco después de leer a Borges

Estaba el otro día, que en este caso es ayer, leyendo el cuento de Borges El jardín de senderos que se bifurcan, que trata de laberintos que se comparan con el universo, cuando, intentando describir un laberinto más complejo de lo habitual, escribí:

“Naturalmente, el laberinto propuesto por Borges no es un sencillo laberinto en dos dimensiones que sólo ofrece una, dos o cinco bifurcaciones al final de cada sendero, sino que se trata de algo mucho más complejo, que difícilmente puede ser reproducido, ni siquiera en tres dimensiones, porque también hay que añadir la dimensión temporal. Pensemos en varios laberintos de Creta superpuestos y en un sendero que no sólo nos ofrece caminos a derecha o izquierda, sino también hacia arriba o hacia abajo, y hacia el pasado y el futuro. Tal vez a eso se parecen las intrincadas conexiones de nuestras neuronas”.

 Recordé en ese momento una conversación que tuvimos mi amigo Marcos y yo acerca de laberintos y de cómo escapa una esfera de un laberinto bidimensional: simplemente, elevándose.

Lo cuenta Abbot en Planilandia.

Una esfera atraviesa Planilandia gracias a la tercera dimensión. Los habitantes de Planilandia solo ven una sucesión de círculos que van aumentando y después disminuyendo

Fue entonces cuando, en una de esas  iluminaciones súbitas que de vez en cuando nos alegran la vida, comprendí cómo había escapado Teseo del Laberinto.

BOrges en el laberinto (Knossos)

Borges en Knossos, probablemente muy cerca del Laberinto

He de decir, en primer lugar, que siempre me había extrañado la historia del ovillo de lana que Ariadna dio a Teseo para escapar del laberinto. Recordemos cómo lo cuenta Plutarco en su Teseo:

“Dédalo, antes de salir de Creta, había dado a Ariadna un ovillo de hilo mágico y le dio instrucciones sobre la manera de entrar y salir del Laberinto. Debía abrir la puerta de entrada y atar al dintel el extremo suelto del hilo; el ovillo iría desenredándose y disminuyendo a medida que avanzase, tortuosamente y dando muchas vueltas, hacia el recinto más recóndito donde se alojaba el Minotauro. Ariadna entregó ese ovillo a Teseo y le dijo que siguiera el hilo hasta que llegara donde dormía el monstruo, al que debía asir por el cabello y sacrificar a Posidón. Luego podría volver siguiendo el hilo, que iría enrollando y formando de nuevo el ovillo”.

TEseo en el laberinto

Eso es lo que le contaron los cretenses a Pausanias, claro, pero es una historia que resulta difícil de creer, especialmente si recordamos aquel dicho de Epiménides: “Todos los cretenses son mentirosos”. El problema es que, como Epiménides también era cretense, no sabemos si estaba mintiendo, por lo que cualquier testimonio cretense acerca de lo que hizo Ariadna (que también era cretense) no es muy fiable. ¿Y si Ariadna hubiese mentido a Teseo? No sigamos por este camino.

En cualquier caso, la historia que cuenta Pausanias nos obliga a imaginar a Teseo encerrado en el laberinto y a los guardianes dejando la puerta abierta para que, tras matar al monstruo, el héroe, una vez llegado al inicio del ovillo, saliera tranquilamente de la espantosa prisión. Eoo si que parece difícil de creer.

Es obvio que la puerta del Laberinto no podía permanecer abierta, porque si el Minotauro encontraba por casualidad la salida, también él escaparía del laberinto. Lo más razonable es pensar que los cautivos atenienses eran encerrados en el Laberinto y que después se cerraban las puertas a cal y canto.

Un ovillo de lana no parece tampoco una herramienta muy útil para escapar de un laberinto con las puertas cerradas. Ahora bien, si no se tratase exactamente de un ovillo de hilo o de lana, entonces quizá podríamos descubrir una mejor manera de escapar.

Eso es lo que entendí en aquél momento de iluminación: que no se trataba de un ovillo de hilo, sino de una soga.

Una soga bien enhebrada, una cuerda recia con la que descolgarse desde las ventanas o las terrazas del laberinto.

La solución es evidente, aunque sospecho que el lector no estará todavía convencido, así que le daré argumentos, procedentes de la leyenda, que parecen confirmar mi hipótesis:

“Cuando Teseo salió del Laberinto, salpicado con sangre, Ariadna le abrazó apasionadamente y condujo al puerto a todo el grupo ateniense”.

Es decir, que no sólo las puertas del laberinto estaban abiertas, sino que, además, no había guardias por allí y pudieron llegar hasta el puerto,  tanto el ensangrentado Teseo como todos los prisioneros que huían con él, sin que nadie los descubriera y detuviera en su camino.

¿No parece más razonable que la cuerda permitiese a Teseo y sus compañeros descender ya cerca del puerto, o incluso sobre la cubierta de un barco detenido junto al acantilado?

Laberinto medieval

Representación medieval del Laberinto que nos permite ver claramente que, aunque Teseo encontrase el camino a la puerta, de nada le serviría si estuviera cerrada, pero que si se descolgase con una cuerda eso le permitiría estar ya en el mar o en el puerto.

El segundo detalle de la leyenda que confirma mi teoría ya lo habrá adivinado cualquier aficionado a la mitología: Dédalo, es decir, la otra persona que logró escapar del laberinto (junto a su hijo Ícaro), ¿cómo lo hizo?

También por el aire, en efecto, con sus alas de cera.

Qué había terrazas o ventanas en el Laberinto es evidente, como nos confirma Marcos Méndez Filesi en su libro El laberinto, historia y mito, ya que esa  es la única manera de lanzarse a volar al aire libre.

No existía, en consecuencia, ninguna otra manera de escapar del laberinto que saliendo de él, de su trazado, pero no limitándose al plano en dos dimensiones, sino recurriendo a la altura. Un ovillo de lana que permita escapar de un enrevesado laberinto parece más propio de un cuento de hadas que de la fama de Dédalo como arquitecto y constructor del laberinto.

Dedalo e Ícaro

Dédalo e Ícaro en las alturas del laberinto

Por otra parte, podemos preguntarnos, si lo del ovillo de lana fuera cierto, por qué Dédalo no usó también un ovillo de lana para escapar. La respuesta parece evidente: Dédalo no necesitaba el ovillo porque ya sabía cómo salir del laberinto: el lo había construido y conocía el secreto de sus intrincados senderos. Pero de nada le servía ese conocimiento si las puertas estaban cerradas.

El lector también puede preguntarse ¿y por qué no usó una cuerda como Teseo?

Hay varias respuestas a esa pregunta.

La primera, porque Minos encerró a  Dédalo y a su hijo sin que pudieran hacerse antes con una cuerda como la de Teseo.

La segunda, que es compatible con la primera: porque Dédalo escapó del Laberinto después de que lo hiciera Teseo, así que ese truco ya se lo sabían sus captores y estaban prevenidos.

Es cierto que en muchas versiones se dice que primero escapó Dédalo y luego Teseo; por ejemplo, lo dice Robert Graves en Los mitos griegos. Pero eso es absurdo, puesto que el mito más aceptado, que cuenta el propio Graves, asegura que cuando Dédalo escapó del laberinto el rey Minos le persiguió hasta la corte del rey Cócalo , y que allí las hijas del rey mataron a Minos:

“Las hijas de Cócalo no querían perder a Dédalo, que les hacía tan bellos juguetes, y con ayuda de él trazaron un plan. Dédalo pasó un caño a través del techo del cuarto de baño y por él vertieron agua hirviendo o, según dicen algunos, pez sobre Minos cuando éste estaba disfrutando de un baño caliente”.

Si Minos murió allí, ¿cómo pudo recibir después a Teseo en Creta y encerrarlo en el laberinto? Sí Dédalo escapó antes, ¿cómo pudo darle el ovillo o la soga a Ariadna para que se la diera a Teseo?

Es obvio, por tanto, que cuando Teseo estuvo en Creta todavía estaba allí Dédalo, y que fue él quien contó a Ariadna cómo escapar del laberinto, pero no con un hilo, sino con una soga.

Existen otros detalles que completan y refuerzan mi teoría, pero los reservo para otro momento.

Minotauro

El Minotauro contempla el mar

[Publicado por primera vez el 12 de agosto de 2010 en El azar y la necesidad]. Revisado en 2014

El laberinto, historia y mito (Marcos Méndez Filesi)

La mejor historia del laberinto que conozco

Marcos Méndez Filesi

El laberinto, historia y mito


[No hace falta aclarar, supongo que en el título de esta entrada se da la paradoja chomnskyana de “Ayer vi a Juan mientras corría” (¿quién corría, Juan o yo?). En este caso, “Cómo descubrí cómo Teseo escapó del Laberinto mientras leía a Borges”, se ha  de entender de la sigueinte manera: era yo quien leía a Borges, no Teseo. Más sobre esta paradoja en: El juego de la ambigüedad de Chomsky y Pinker]

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 MITOLOGÍA

JORGE LUIS BORGES

Asesorías y cursos de guión

Las asesorías y cursos de guión individuales se adaptan a las necesidades del alumno. Puede tratarse de asesorías de cortometraje, largometraje o creación de formatos de televisión, pero también de cursos de guión.

Con el fin de ocuparme de cada alumno de manera conveniente, a lo largo del año acepto un número de alumnos muy limitado, siempre en fechas que tanto al alumno como a mí nos permitan estar seguros de que podrá aprovechar bien las clases y trabajar en sus proyectos.

 En  los cursos y talleres puen tener clases virtuales o presenciales. Las clases presenciales pueden tener lugar en Madrid y, según la ocasión, en Barcelona (en algunos casos, también en otras ciudades de España).

Si te interesan los cursos o asesorías y quieres más información acerca de su contenido, puedes ponerte en contacto conmigo escribiendo a danieltubau@gmail.com.


danieltubau

Daniel Tubau
Guionista y director de televisión durante más de veinte años y profesor en prestigiosos centros como la Escuela de Cine (ECAM) y universidades como Juan Carlos I, Carlos III, Nebrija y muchas otras.

Es autor del clásico Las paradojas del guionista, reglas y excepciones en la práctica del guión. Recientemente ha publicado El guión del siglo 21, el futuro de la narrativa en el mundo audiovisual, donde explora las nuevas formas
narrativas llegadas con el mundo digital, Internet, la multinarrativa hipertextual, los videojuegos o las nuevas series de televisión, demostrando que muchas de ellas recuperan grandes enseñanzas olvidadas de guionistas y narradores clásicos. Su último libro de guión es El protagonista es el espectador, manual y antimanual de guión, un libro que intenta superar los dogmas de los gurús de guión, que muestra los errores y los callejones sin salida a los que conducen muchos métodos y que propone recuperar el placer de escribir guiones trabajando de una manera más sensata y creativa, lejos de fórmulas dogmáticas y recetas mágicas que solo llevan a lo previsible.  Es también autor de libros de ensayo y de ciencia ficción.

Perfil laboral en Linkedin: http://es.linkedin.com/pub/daniel-tubau/15/321/a8b

Descarga aquí mi CV, curriculum o historia laboral: Danieltubau – CV

En cuanto a los cursos en universidades, academias y escuelas, ver Próximos cursos.

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LIBROS DE GUIÓN DE DANIEL TUBAU

El guión del siglo 21
El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual
Alba editorial, 407 páginas.

En formato papel y en ebook para kindle, iPad, y cualquier lector electrónico: Amazon//Casa del Libro
Web del libro: El guión del siglo 21

LAS PARADOJAS DEL GUIONISTA

Reglas y excepciones en la práctica del guión
Alba Editorial, 390 páginas

En formato papel y ebook electrónico
Casa del Libro//Amazon

web del libro: Las paradojas del guionista


El espectador es el protagonista
Manual y antimanual de guión

Desde hace décadas, los guionistas han examinado la estructura de sus guiones pensando en las cosas que pueden sucederle al protagonista, olvidando que lo que realmente debe preocupar a un narrador es lo que le sucede al espectador.

La obsesión por destripar estructuras y actos, rastrear motivos y significados o mirar solo en el mundo audiovisual, ha logrado que la escritura de guión se haya convertido en un proceso aburrido, fatigoso y previsible, más propio de analistas y críticos que de creadores.

Daniel Tubau,en coincidencia con los aires de renovación propiciados por los creadores o showrunners de las nuevas series de televisión, propone airear el cuarto mal ventilado de la escritura de guión y dejar que entre el aire fresco del gran arte narrativo.

Frente a los trucos fáciles, las estructuras férreas y las fórmulas al uso, con una mezcla equilibrada de humor, ingenio y rigor, Tubau recuerda la riqueza de recursos que tiene a su disposición cualquier guionista.

El espectador es el protagonista es a la vez un manual y un antimanual. Su autor no se limita a examinar los errores difundidos por los gurús del guión, sino que también ofrece herramientas, como el método empático o el guión tachado, para hacer frente a los desafíos narrativos.

Un libro perspicaz en el diagnóstico, innovador en el aspecto teórico y muy estimulante en lo práctico que hará recuperar el placer de escribir no solo al guionista profesional sino a cualquier narrador inteligente.


Comprar en Casa del libro
Comprar en Amazon

CURSOS DE GUIÓN

Curso de Storytelling y marketing de contenidos
AGRM. Murcia, octubre de 2013

En el fin de semana del 19 y 20 de octubre, Paco Viudes y yo daremos un curso de storytelling, marketing de contenidos y guión corporativo organizado por la Asociación de Guionistas de la Región de Murcia (AGRM) y la supervisión de Dany Campos, que es siempre una garantía de calidad. Serán dos días intensos y tan estimulantes, al menos para mí, espero que también para los alumnos, como los dos cursos anteriores que he dado allí. A continuación puedes ver el programa completo, aunque siempre habrá sorpresas, claro.

folleto1

folleto2 folleto3 folleto4

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Toda la información sobre cursos y talleres de guión ya celebrados o por celebrar en: Cursos y talleres de guión.

Aquí puedes encontrar enlaces con información acerca de los próximos cursos de guión que voy a impartir. Si te interesan los cursos online o semipresenciales (internet y clases particulares) y las asesorías de guión que doy en Madrid y Barcelona, puedes ponerte en contacto conmigo escribiendo a danieltubau@gmail.com.

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danieltubau

Daniel Tubau
Guionista y director de televisión durante más de veinte años y profesor en prestigiosos centros como la Escuela de Cine (ECAM) y universidades como Juan Carlos I, Carlos III, Nebrija y muchas otras.

Es autor del clásico Las paradojas del guionista, reglas y excepciones en la práctica del guión. Recientemente ha publicado El guión del siglo 21, el futuro de la narrativa en el mundo audiovisual, donde explora las nuevas formas
narrativas llegadas con el mundo digital, Internet, la multinarrativa hipertextual, los videojuegos o las nuevas series de televisión, demostrando que muchas de ellas recuperan grandes enseñanzas olvidadas de guionistas y narradores clásicos. En la actualidad se encuentran en prensa dos nuevos libros dedicados al guión: El secreto de la invención, dedicado a las técnicas y el estímulo de la creatividad tanto para guionistas como para escritores; El protagonista es el espectador, donde se explica cómo aplicar el método empático que Tubau emplea en sus talleres, revisiones y asesorías de guión.  Es también autor de libros de ensayo y de ficción especulativa.

Perfil laboral en Linkedin: http://es.linkedin.com/pub/daniel-tubau/15/321/a8b

 

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LIBROS DE GUIÓN DE DANIEL TUBAU

El guión del siglo 21
El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual
Alba editorial, 407 páginas.

En formato papel y en ebook para kindle, iPad, y cualquier lector electrónico: Amazon//Casa del Libro
Web del libro: El guión del siglo 21

LAS PARADOJAS DEL GUIONISTA

Reglas y excepciones en la práctica del guión
Alba Editorial, 390 páginas

En formato papel y ebook electrónico
Casa del Libro//Amazon

web del libro: Las paradojas del guionista

 

CURSOS DE GUIÓN

Storytelling en Murcia
AGRM. Murcia, octubre de 2013

cursp de storytelling

Alejandro F. Romero comentó acerca del curso que tuve la suerte de compartir con Paco Viudes y los extraordinarios colegas de la Asociación de Guionistas de la Región de Murcia (AGRM):

“Le tomo ‘prestada’ la foto que le ha hecho Paco Viudes a Daniel Tubau durante el curso ‘Storytelling, pon un guionista en tu empresa’ en el que he estado este fin de semana. Ha sido realmente interesante, además de instructivo. Paco y Daniel, los conferenciantes, han estado espectaculares, y ha sido una alegría re-encontrarse con viejos amigos, compañeros y profesores como Dany Campos, José Antonio Abellán o Antonio Rentero, entre otros. Un fin de semana aprovechao, vaya. Y a los demás os recomiendo seguir a la AGRM (Asociación de Guionistas de la Región de Murcia. www.agrm.es) porque cada cierto tiempo ofrece cursos de lo más interesantes ya no sólo para los que nos gusta o nos ganamos la vida con el mundo del guión y la escritura en cualquiera de sus formatos, sino para cualquiera. Porque ya sabéis: todo comunica”.

¡Gracias a Alejandro por sus palabras y a  Paco Viudes, un profesor sorprendente y estimulante, por las fotos!

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Toda la información sobre cursos y talleres de guión ya celebrados o por celebrar en: Cursos y talleres de guión.

Aquí puedes encontrar enlaces con información acerca de los próximos cursos de guión que voy a impartir. Si te interesan los cursos online o semipresenciales (internet y clases particulares) y las asesorías de guión que doy en Madrid y Barcelona, puedes ponerte en contacto conmigo escribiendo a danieltubau@gmail.com.

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Daniel Tubau
Guionista y director de televisión durante más de veinte años y profesor en prestigiosos centros como la Escuela de Cine (ECAM) y universidades como Juan Carlos I, Carlos III, Nebrija y muchas otras.

Es autor del clásico Las paradojas del guionista, reglas y excepciones en la práctica del guión. Recientemente ha publicado El guión del siglo 21, el futuro de la narrativa en el mundo audiovisual, donde explora las nuevas formas
narrativas llegadas con el mundo digital, Internet, la multinarrativa hipertextual, los videojuegos o las nuevas series de televisión, demostrando que muchas de ellas recuperan grandes enseñanzas olvidadas de guionistas y narradores clásicos. En la actualidad se encuentran en prensa dos nuevos libros dedicados al guión: El secreto de la invención, dedicado a las técnicas y el estímulo de la creatividad tanto para guionistas como para escritores; El protagonista es el espectador, donde se explica cómo aplicar el método empático que Tubau emplea en sus talleres, revisiones y asesorías de guión.  Es también autor de libros de ensayo y de ficción especulativa.

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El guión del siglo 21
El futuro de la narrativa en el mundo audiovisual
Alba editorial, 407 páginas.

En formato papel y en ebook para kindle, iPad, y cualquier lector electrónico: Amazon//Casa del Libro
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LAS PARADOJAS DEL GUIONISTA

Reglas y excepciones en la práctica del guión
Alba Editorial, 390 páginas

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CURSOS DE GUIÓN

¿Se inspiró Homero en el Mahabharata indio?
Homéricas /005

A lo largo de las últimas semanas he dedicado El secreto de la invención a la presencia del azar, y en concreto del juego de los dados en la India y en Grecia. Ahora voy a intentar explicar la relación que puede existir entre el rey Yudhistira jugándose todas sus posesiones a los dados y las representaciones de héroes de la guerra de Troya jugando también a los dados.

Antes hay que explicar a los lectores que no sean expertos en mitología algunas cuestiones relacionadas con las grandes épicas griegas e indias

 


Homero

 

Las dos obras fundamentales de la épica arcaica griega son la Ilíada y la Odisea, atribuidas a Homero o a una organización de cantores que se escondía bajo ese nombre. Las dos épicas indias son el Mahabharata y elRamayana.

La Ilíada cuenta el enfrentamiento entre aqueos y troyanos en las llanuras de Troya en sus carros de caballos; el Mahabharata cuenta la batalla entre pandavas y kauravas en la gran llanura de Kurukshetra, también a bordo de carros de caballos. Esta es la primera de las grandes similitudes que desde hace siglos han llamado la atención de los expertos en mitología.

Se cree que la Ilíada fue compuesta entre el siglo -VIII y el -VI, pero algunos piensan que algunas partes son anteriores. En cualquier caso, se considera que el autor de ese largo poema épico no fue contemporáneo de los hechos que narra y que la guerra de Troya debió tener lugar entre el -1400 y el -1200.

 

Algunos autores indios situaban la composición delMahabharata en fechas tan lejanas como 5000 años antes de nuestra era, o en la época en la que los arios llegaron a la India, tal vez hacia el -1500, pero otros creen que las fechas deben situarse en los primeros siglos antes de nuestra era, quizá entre el -IV y el -I.

Cuando se pensaba que el Mahabharata era anterior a la Ilíada, parecía obvio que las similitudes entre ambas épicas se explicaban por la influencia de la antigua India en la Grecia arcaica. Sin embargo, en los últimos decenios empieza a imponerse la tesis de que la influencia se dio en el sentido contrario: a su llegada a la India, Alejandro Magno trajo consigo las obras griegas, y entre ellas la Ilíada, que el conquistador macedonio leía una y otra vez, según parece. En consecuencia, serían los indios quienes copiaron a los griegos. Fernando Wulff Alonsopublicó hace pocos años un extenso y muy erudito libro en defensa de esta opinión, Grecia en la India, donde asegura que son incontables los préstamos que el autor o los autores del Mahabharata tomaron de la Ilíada y otras obras grecolatinas.

 

Las dos hipótesis resultan muy interesantes. Por un lado, es fascinante imaginar a los escritores indios consultando las obras griegas y especular, como hace Wulff, acerca de si una de sus intenciones era restituir el poder de los brahmanes y atacar al budismo dominante en la India en los siglos posteriores a Alejandro Magno.

Por otro lado, la idea de que en los poemas indios se encuentren influencias o paralelismos entre la épica arcaica griega y los indoeuropeos o arios de la India (autores de losVedas) está llena de consecuencias extraordinarias.

No sé qué hipótesis prefiero, aunque sí sé que prefiero intentar descubrir cuál es la correcta, porque en una investigación la verdad siempre es más interesante que la ficción. De hecho, una investigación en la que no se busca honestamente la verdad, o la correspondencia entre las hipótesis y los datos, carece de cualquier sentido.

Como he dicho antes, Wulff establece a lo largo de más de quinientas páginas decenas de similitudes que sólo se podrían explicar por influencia griega o grecorromana, desde la actitud de los dioses ante la guerra hasta el comportamiento de Aquiles, comparable al del héroeBhima, o el robo de la esclava Criseida y el intento de hacerse con Draupadi (mediante el juego de dados), tal como conté en el artículo anterior.
Una de las similitudes más notables, que creo que Wulff menciona (no puedo comprobarlo porque el libro carece de índice analítico, pecado imperdonable en un estudio de estas características) es la intervención de dioses como Apolo y Atenea en la forma de los aurigas de héroes comoDiómedes o Eneas, y la casi idéntica intervención de Krishna junto a Arjuna, cuando le anima al combate en ese episodio del Mahabharata conocido como la Baghavad Guita.

 

 

Sin embargo, existe una similitud que Wulff no menciona: la importantísima escena en la que el rey Yudhistira se juega todo lo que posee a los dados, como conté, insisto, en El rey que se apostó a sí mismo. La razón por la que Wulff no menciona esa coincidencia es que esa escena, o cualquiera similar, no existe en la Ilíada. En la Ilíada, en efecto, no se describe ninguna escena en la que los héroes jueguen a los dados (aunque sí hay menciones homéricas a los dados, creo que en la Odisea).

Sin embargo, y aquí está lo interesante del asunto, ya vimos en los dos primeros artículos de esta serie que existen representaciones de héroes de la guerra de Troya jugando a los dados:Palamedes y Tersites y Aquiles y Áyax. El hecho de que los griegos representaran a los héroes jugando a los dados parece mostrar que, a pesar de su ausencia en el poema homérico, existía un episodio en la trama troyana relacionado con el juego de dados, del mismo modo que existe en elMahabharata ese importantísimo episodio en el que el rey Yudhistira se lo juega todo contra el tramposo Sakuni.

Podemos imaginar una relación entre esa partida india y la partida de dados entre Palamedes(hombre ingenioso y rival de Ulises en sabiduría) y Tersites, personaje también calificado de manera muy negativa en la Ilíada. Podemos pensar que es un enfrentamiento larvado entrePalamedes y Ulises, quien emplea en su lugar a Tersites, del mismo modo que el rival deYudhistira emplea a Sakuni.

También podemos pensar que Áyax y Aquiles se juegan algo muy importante en su partida de dados y que puede haber una relación, quizá escurridiza y enrevesada como sucede en muchos mitos, entre el robo de Criseida por el gran general aqueo Agamenón y el de Draupadi en la partida de dados.

Por otra parte, el hecho de que en el Mahabharata se hable de la partida de dados y en la Ilíada no, parece indicar que la influencia viajó de la India a Grecia, puesto que el poema indio contendría un episodio que Homero no incluyó en su poema (pero que sí fue representado en vasijas y muros de Grecia). O tal vez sucedió que los autores indios tenían a su disposición otros textos griegos hoy perdidos, como las Ciprias o la Tebaida (Wulff aventura esa posibilidad en los capítulos finales de su libro), y que de allí tomaran el episodio de los dados.

Son muchas las posibilidades y quizá algún mitólogo se anime a intentar desentrañar este enigma. Yo me limito aquí a señalar esa ausencia de los dados en la Ilíada y esa presencia en el Mahabharata y en las vasijas griegas.