Cosas que he aprendido del budismo

buda

Del budismo, en sus muy diferentes versiones, he aprendido muchas cosas. Anoto aquí algunas de las que recuerdo.

1. No se cura uno leyendo el prospecto, sino tomando la medicina.

Es el consejo fundamental que se debe aplicar… a cualquier consejo. Señala la importancia de la acción, no sólo del conocimiento. Conocer la solución a un problema no implica haberlo solucionado: además hay que aplicar esa solución.

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Lo paradójico es que, del mismo modo que sucede con muchos consejos concretos, este consejo acerca de los consejos también suele ser elogiado pero no seguido. Todo el mundo se puede poner de acuerdo en la importancia de aplicar y no solo entender los remedios, pero también todo el mundo parece olvidarse casi siempre de llevarlo a la práctica.

Muchas veces el remedio está al alcance de la mano, pero en vez de tomarlo, preferimos seguir lamentándonos.

Debo admitir que no estoy seguro de que esta idea pertenezca al budismo porque la expresión “prospecto” no me suena muy budista, pero quizá lo que sucede es que lo he cambiado yo, o que lo he leído en un libro moderno acerca del budismo.

2. Si tienes un pozo de agua y empiezas a echar piedras, al final ya no podrás sacar agua.

En consecuencia… Si quieres volver a tener agua, tendrás que ir sacando piedras. Puedes ir más lento o más rápido, pero has de sacar más piedras de las que eches.

El budismo relaciona esto con la reencarnación: uno va mejorando vida tras vida. Esa es precisamente la gran responsabilidad individual de una creencia sensata en la reencarnación: eres tú quien creas tu próxima vida. La idea no es sólo budista, sino también hinduista y jainista, pues casi todas las filosofías indias aceptan la reencarnación.

Como es obvio, se trata de una responsabilidad mucho mayor que la que propone el cristianismo, puesto que no se limita a una sola vida, a mejorar en el transcurso de esta existencia particular, sino que afecta a toda la cadena de reencarnaciones.

Es cierto que estamos determinados por lo que hicimos en vidas anteriores, pero también lo es que con nuestros actos presentes influiremos en nuestras vidas futuras. Para el cristianismo no son las vidas anteriores las que nos condenan fatalmente, sino tan sólo dos de ellas: la de nuestros primeros padres, Adán y Eva. Para el cristianismo somos pecadores por lo que hicieron los dos primeros seres humanos. Se podría decir que el cristianismo cree en la reencarnacion del pecado de la especie, como una infección de nuestro código genético. La única posibilidad de enmienda que está a nuestro alcance es conseguir en nuestra vida presente el perdón de Dios, lavar esa mancha del pecado de Adán y Eva, pero el resto de hombres y mujeres seguirán contaminados. 

Como no creo en la reencarnación, tampoco creo en las vidas anteriores (y tampoco en las posteriores). Por lo tanto, tan solo puedo aplicar esta idea budista al transcurso de mi propia vida y a la construcción de mi propia personalidad a través de los años. A partir de cierta edad, la persona que somos ha sido creada por la persona que hemos sido, del mismo modo que nuestro Yo futuro lo estamos creando ahora. Puro sentido común, pero del que solemos olvidarnos. Sobre este asunto escribí hace tiempo un ensayo: Acerca del karma.

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3. No puedes salvar al mundo si no te salvas primero a ti mismo

Quizá sea posible hacer las dos cosas a la vez, pero es dudoso.

A mí me gusta decir que tal vez no he reducido el número de los malvados con mi poca actividad a favor de los demás, pero que tampoco lo he aumentado. Se podría decir que he restado dos malvados al cómputo total.

Sea el número de malvados: x

Si a ese número me sumo yo, sería: X+1

Sin a ese número me resto yo: x-1

Diferencia en el segundo caso (x+1) respecto al primero (x-1): 2 (es decir, el número de malvados se reduce en dos unidades).

Pero tampoco es seguro que yo no esté ya (sin saberlo) en el número de los malvados, lo que invalidaría mi estupendo cálculo.

Naturalmente, con lo de salvarse uno o salvar al mundo me refiero a casos en los que alguien predica para los demás lo que él no es capaz de hacer, desde un punto de vista moral o ético. Como es obvio una persona podría no salvarse y sí salvar al mundo, por ejemplo desacativando una bomba nuclear pero muriendo en el intento, algo que hicieron muchos trabajadores y mineros en Chernobyl.

Mineros de Chernobyl

4. La igualdad básica entre todos los seres.

El budismo se opone a las castas que acepta el hinduismo y las otras escuelas de la India, excepto el jainismo, que va todavía más lejos que el budismo en su rechazo a las castas, y también en la defensa de las mujeres y de los animales (hay que recordar, para quien le sorprenda ver a los animales tan cerca de las  mujeres, que algunas escuelas ortodoxas indias han llegado a sostener que reencarnarse en mujer es peor que reencarnarse en perro).

5. No creas en nada de lo que te digan sin haberlo pensado por ti mismo antes, ni siquiera en lo que te digo yo (Buda)

Esta es una de las primeras cosas que leí que dijo Buda. Un buen consejo para librarse de muchos dogmas de los propios budistas y de los desvaríos de sus mil y una escuelas y variantes, que a veces son completamente absurdos, como el budismo tibetano mágico del Dalai Lama (en el que el actual Dalai Lama no parece creer mucho).

6. Las acciones tienen consecuencias. Cambiar la manera de actuar cambia la manera de pensar.

Esto tiene relación con las piedras y el pozo, y se opone a las ideas deterministas que basan la personalidad en genes, traumas infantiles y cosas parecidas.

El budismo es muy determinista por un lado, porque tu vida depende de las anteriores, pero también es indeterminista, puesto que puedes cambiar tus vidas futuras, como he dicho antes.

Insisto en que yo todo esto lo aplico a la vida presente, ya que no creo en una vida de ultratumba ni en la reencarnación (a no ser en gusanos).

Como se ve, se puede orientar el peso de la influencia de nuestras acciones teniendo en cuenta lo que han sido esas acciones: el pasado nos determina a través de recuerdos, traumas, memoria;  o mirando hacia lo que puede llegar ser: determinamos o influimos en nuestro futuro actuando, haciendo).

Esta es una dicotomía que establece también un equilibrio interesante entre el pesimismo y el optimismo:

“Soy así por culpa de…” frente a “Seré así gracias a….”

Estas ideas coinciden también con muchas ideas de Paul Watzlawick y la llamada terapia sistémica dentro de la psicología cognitiva), que propone cambiar el comportamiento en vez de lamentarnos continuamente por lo que hemos hecho: “Cambia tu manera de actuar y cambiará tu manera de pensar, tu manera de sentir y sobre todo tu manera de pensar qué es lo que debes pensar.”

También me recuerda ideas de Krishnamurti y su insistencia en el ahora y en la inexistencia del tiempo, que tomadas a la letra son un absurdo, pero entendidas con moderación y algo de imaginación son interesantes. 

Se podría decir que el psicoaanáalisis es judeo cristiano, con su insistencia en el peso del pasado (del pecado de Adán, de los traumas infantiles), mientras que el budismo es más bien cognitivo, al sugerir que nuestra actividad presente influirá en nuestro comportamiento y felicidad futuras.

7. Las cuatro nobles verdades del budismo, pero en especial dos de ellas:

1. Existe el dolor
3. Existe un remedio contra el dolor.

Las otras dos verdades son: 2. Que existe una causa del dolor (o malestar) y 4. Que el Octuple Noble Sendero es el remedio al dolor o malestar.

Interpretado con cierta flexibilidad y eligiendo las escuelas budistas que más me gustan, sí me parece que el Octuple Sendero es un buen remedio, quizá no universal, pero sí efectivo en muchos aspectos de la vida:

  1. Sabiduría o discernimiento (pañña): Entendimiento Correcto (samma-ditthi), Aspiración Correcta (samma-sankappa).

  2. Moralidad o virtud (sila): Habla Correcto (samma-vaca), Acción Correcta (samma-kammanta), Modo de Vida Correcto (samma-ajiva).

  3. Concentración (samadhi): Esfuerzo Correcto (samma-vayama), Atención Correcta (samma-sati), Concentración Correcta (samma-samadhi). (tomado de Wikipedia)

8. Si tienes un problema y a eso añades la preocupación por tener un problema, entonces tienes dos problemas.

El primer problema a veces se puede solucionar, otras no. El segundo problema se puede casi siempre eliminar o suavizar, y muchas veces es el peor de los dos. La solución de ese segundo problema casi siempre coincide con la segunda noble verdad del budismo: “El origen del sufrimiento es el anhelo o deseo”.

Este segundo problema es casi siempre psicológico: Eliminarlo no tiene por qué solucionar el primer problema, pero sí puede suponer un gran alivio. Como digo, en algunos casos el problema que más nos inquieta es el segundo, el derivado, el psicológico, pero no siempre, como es obvio.

Buda-asceta

9. No se debe buscar la salvación ni mediante la multiplicación de los placeres más groseros (riqueza, poder, gula…) ni mediante el sacrificio y las penalidades.

Eso es algo que al parecer descubrió Buda tras vivir primero como un príncipe y después como un ermitaño que castigaba su cuerpo. Tras años de sufrimiento se dio cuenta de que maltratar su cuerpo era absurdo y no conducía a nada, así que renunció a tales prácticas.

Como se ve, he aprendido ciertas cosas del budismo de una manera muy particular y mi interpretación de la doctrina que tal vez creó Buda es muy discutible. Como todo el resto de interpretaciones del budismo.


Para quien le interese saber cuáles son las cuatro nobles verdades del budismo:

  1. Toda existencia es sufrimiento (duḥkha).
  2. El origen del sufrimiento es el anhelo (o deseo, sed, “tanhā“).
  3. El sufrimiento puede extinguirse, extinguiendo su causa.
  4. Para extinguir la causa del sufrimiento, debemos seguir el Noble camino óctuple.

[Publicado por primera vez el 17 de julio de 2003. Revisado en 2019. Revisado de nuevo en 2019]

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Originally posted 2003-07-17 12:01:32.

Ateísmo y optimismo

En Lo uno y lo plural dije que son pocos los ateos optimistas, aunque habría que recordar a todos los marxistas ateos y sin embargo optimistas en su anhelo de trasformar radicalmente la sociedad. Se podría decir, por supuesto, con algo de malignidad tal vez, que los ateos marxistas son creyentes en el dios de la Revolución.
Por otra parte, todo eso se refiere a la esencia moral del universo, no a cuestiones de ética personal o actividad práctica: se puede ser pesimista en lo que respecta al cosmos tomado en su conjunto, pero optimista al considerar la propia existencia.


Acerca del comunismo como religión: El santoral revolucionario

Ver también: Investigación acerca del optimismo y el pesimismo

[Publicado en 1998]

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