Dios en la cruz

En ¿Dios en la cruz? me referí a sangrienta representación de Jesucristo en la cruz, como una imagen que no solo bordea el sadismo, sino que cae en él. Ahora quiero, sin embargo, mostrar que esa representación también ha dado lugar en ciertas ocasiones a expresiones conmovedoras, como este poema atribuido a Juan de la Cruz, pero que también se ha pensado que podría haber sido escrito por Teresa de Jesús o Francisco Javier. No sólo expresa un amor sin sadismo al Cristo sufriente, sino también una fe desinteresada que no busca recompensas:

NO ME MUEVE, MI DIOS, PARA QUERERTE
No me mueve, mi Dios, para quererte
el cielo que me tienes prometido,
ni me mueve el infierno tan temido
para dejar por eso de ofenderte.
Tú me mueves, Señor, muéveme el verte
clavado en una cruz y escarnecido,
muéveme ver tu cuerpo tan herido,
muévenme tus afrentas y tu muerte.
Muéveme, en fin, tu amor, y en tal manera,
que aunque no hubiera cielo, yo te amara,
y aunque no hubiera infierno, te temiera.
No me tienes que dar porque te quiera,
pues aunque lo que espero no esperara,
lo mismo que te quiero te quisiera.

El soneto también se puede escuchar en la magnífica Misa Flamenca de Enrique Morente:


[Publicado en 2011]

Acerca del karma

Originally posted 2011-10-02 20:24:44.

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Sobre la indignación, en Amman (Jordania)

Pasillo del avión de Royal Jordanian

Aeropuerto de Anman, 6 de junio de 2011 (4 de la madrugada)

El vuelo en la línea aérea Royal Jordanian ha sido muy agradable.

Ahora, en el aeropuerto de Amman, algunos pasajeros hemos pasado a la zona de transferencia, un lugar muy cuidado pero mortecino. Somos pocos y casi todo está cerrado, excepto las tiendas libres de impuestos, que venden los productos típicos de una tienda libre de impuestos, entre ellos los productos típicos de cada país, que en España es el jamón serrano y paellas para hacer al instante. Aquí, en Amman, son unos pastelitos de apariencia deliciosa.

Pero como es muy tarde y somos pocos pasajeros, casi todos los bares están cerrados, excepto un puesto en el que se puede pedir café, y otro en el que, de nuevo, se ofrecen productos típicos. Tengo que esperar dos o tres horas hasta la conexión con mi vuelo a Hong Kong.

Aprovecho estas horas en vela para escribir algunas notas acerca del oficio de crítico literario y para apuntar algunas reflexiones acerca del movimiento iniciado el 15 de marzo en Madrid, que quizá está evolucionando de una manera que no me acaba de gustar. Hasta ahora he mantenido a raya mi juicio crítico movido y conmovido por el entusiasmo de mis amigos, pero ahora, ya lejos de la situación, empiezo a dudar, o mejor habría que decir, a estar más seguro de ciertas cosas.

Transcribo aquí el comienzo de ese texto, tal como lo escribí en la madrugada del día 6 de junio en el aeropuerto de Amman:

“He seguido con mucho interés los acontecimientos que han tenido lugar en la Puerta del Sol de Madrid. He pasado por allí casi todos los días y he observado cómo se iban desarrollando las cosas.

Me ha gustado mucho, he disfrutado y me he alegrado por lo que ha supuesto.

Pero no me gusta del todo la manera en la que está terminando.

El domingo, cuando se celebraron las elecciones, en una reunión con amigos, dije que seguramente lo mejor era que el movimiento se disolviera, aprovechando el buen sabor de boca. Mi amigo Uri opinó que debía continuar y, tras dudar un momento, le di la razón.

Pero creo que me equivoqué, porque me dejé llevar por el entusiasmo.

El entusiasmo es un sentimiento muy estimulante, pero también muy peligroso. Siempre recuerdo las palabras de Primo Levi, quien había sido prisionero en un campo de exterminio nazi,  cuando le preguntaron si a veces no se dejaba llevar por la indignación al ver cosas relacionadas con el holocausto nazi. Levi respondió: “No, y si me sucede, intento controlarlo.”

Una cosa es indignarse y otra muy distinta guiarse por la indignación. El entusiasmo y las emociones más o menos instintivas pueden activarnos, como nos activó el movimiento del 15 M en sus inicios, e incluso son necesarias para razonar, como muestra el neurólogo Damasio, pero sólo con las emociones no se puede razonar. Hace falta también pensar. Hessel, el autor de Indignaos parece arrepentirse de haber aceptado el título que le propusieron los editores. Si viviese en España, tendría más razones para querer cambiarlo, porque, como comenté a mi amigo Marcos hace unos días, el estado natural de los españoles es la queja y la indignación, así que pedirles que se indignen todavía más es como echar gasolina en un incendio. hay que pedirles que piensen, que reflexionen un poco más.”


POLÍTICA

CUADERNOS DE VIAJE

Originally posted 2011-10-02 20:24:44.

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El robot 3,14 conoce a su Creador

La historieta de 3,14 creada hace 40 años por Pastecca ha sido la entrada más visitada desde que tengo esa página en WordPress, así que supongo que muchos lectores estarán esperando la continuación.

Si no has leído la historieta anterior, hazlo antes de leer esta:

El robot de Google y 3,14 de Pastecca

En la última viñeta veíamos cómo el brazo del robot 3,14, completamente desmontado, llamaba a la puerta de su creador, el dibujante Pastecca, seudónimo de Iván Tubau. En estas dos últimas tiras,  el robot y su autor se encuentran por primera vez.

 

Pronto más aventuras de 3,14 rescatadas de los formatos analógicos…

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LA ETERNIDAD EN 24 HORAS

comic24_000

Gracias a mi amigo Andrés, descubrí hace poco [2003] a Scott MacCloud, un autor de comics y teórico que ha publicado dos libros acerca del arte del comic que son una delicia: Cómo se hace un comic y La revolución de los comics.

McCloud tiene también una página web llena de cosas interesantes. Una de ellas es el Comic de 24 horas. MacCloud cuenta que, aparte de su amigo Steve Bissete, no conoce a nadie más lento que él para hacer un comic. Bissete siempre tenía dificultades para cumplir con los plazos de los encargos, pero un día McCloud descubrió que cuando un fan le pedía un autógrafo a Bissete, él hacía un excelente dibujo en apenas unos segundos. Eso demostraba que Bissete podía ser más rápido de lo que él mismo creía. Así que le propuso un desafío: hacer un comic en 24 horas, ni una más. Dibujar y dialogar 24 páginas en 24 horas.

MacCloud empezó haciendo un comic y luego lo hizo también Bissette y muchos otros autores, cuyos comics de 24 horas se pueden ver en la página de McCloud.

1

La primera página de Un día de trabajo, por Scott McCloud

 

Yo también he recogido el guante y he hecho un comic en 24 horas. Y no sólo eso, también hice el borrador en…. 24 minutos. Exactos.  Ponerse un plazo tan breve e improrrogable es un método buenísimo, así que os animo a hacer lo mismo. Como podéis suponer, la brevedad del plazo (yo no tardé más de seis horas con pausas largas en hacer el mío) obliga a una crítica benevolente. Además hay que recordar la idea de Chesterton que presidí el blog en el que publiqué el cómic: “Las cosas que vale la pena hacer, vale la pena hacerlas mal”.

 La eternidad en 24 horas.

Si ve

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[Publicado en 2003 en Erewhom digital]

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Will Eisner y Orson Welles

Hace unos días, en el viaje de regreso a Madrid con Dany Campos, Fiona y Joaquín tras una clase en la Asociación de Guionistas de Murcia, Joaquín me comentaba las semejanzas entre cine y cómic y se preguntaba si Orson Welles habría sido influido por las historietas.

Le dije que, en mi opinión, había sido influido por algunos grandes artistas de cómic  como Will Eisner, el creador de The Spirit. No recordaba entonces que  hablé de eso de manera explícita en Las paradojas del guionista:

Welles declaró haber sido un voraz lector de cómics y hay quien dice que la estética de Ciudadano Kane debe bastante a The Spirit. Como curiosidad, Will Eisner convirtió a Welles en uno de los personajes de The Spirit (que era, además, el cómic favorito de Fritz Lang).” 

Curiosamente, a Will Eisner se le llamó el Orson Welles del cómic, título que el agradecía, pues reconocía la influencia de Ciudadano Kane en su obra. Al menos en una ocasión, Eisner convirtió a Welles en protagonista de una de las historietas de Spirit, Ufo, llamándole Oso Wells (en inglés, supongo, sería Urso Wells).

spirit-orson-welles

Muchos años después, William Friedkin declaraba:

“Observad el encuadre dinámico que Eisner emplea y sus vibrantes colores. Muchos directores de cine han sido influenciados por The Spirit, incluido yo mismo.”

Spirit_on_the_Tracks

Friedkin confesó haberse inspirado en una de las extraordinarias portadas de The Spirit para la secuencia de la persecución bajo las vías del tren, una de las escenas más recordadas de The French Connection.

frenchconnection

 Otra muestra de la importancia del cómic para cineastas y escritores:

“John Steinbeck y los dos cineastas más importantes del siglo XX, Orson Welles y Charlie Chaplin, habían pedido el Nobel para el dibujante de cómics Al Capp, autor de L’il Abner.”

lilabner-shmoo_dying_FINAL

L’il Abner, otro de los grandes clásicos de la historia del comic

En Las paradojas del guionista ofrezco algunas referencias indispensables para quien esté interesado en la relación entre esos los grandes artes secuenciales, cómic y cine:

“Roman Gubern y Javier Coma han publicado un libro deslumbrante en el que analizan las estrechas relaciones entre cine y cómic: Los cómics en Hollywood, donde se puede constatar que la influencia del cómic en el cine no se reduce a la actual moda de llevar a la pantalla superhéroes: “Los cómics y el cine, medios populares, nacidos casi contemporáneamente, intercambiaron sus hallazgos expresivos e interactuaron entre sí con gran dinamismo e intensidad”. También Gubern, en esta ocasión en colaboración con Luis Gasca, ha publicado un libro profusamente ilustrado en el que se muestran casi todas las convenciones del lenguaje del cómic: El discurso del cómic. Un buen ejercicio para un guionista puede ser convertir algunos de los hallazgos del cómic en lenguaje cinematográfico, encontrando nuevas fórmulas narrativas. En Internet son tantas las páginas excelentes dedicadas al cómic que sería absurdo intentar mencionarlas. Baste con un ejemplo: la página francesa Coconino World.”

Spirit-alcantarilla

(Esta entrada está dedicada a Joaquín Sánchez Baíllo)

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FELICITACIONES Y RAREZAS

CRAVEN VISTO POR…

ACERCA DE CRAVEN

Originally posted 2011-10-02 20:24:44.

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Una modesta proposición para una nueva economía

Entre los que proponen reformas o revoluciones para construir un mundo mejor, son mayoría los que quieren eliminar los derechos de autor.  Yo creo todo lo contrario. Mi opinión es que los derechos de autor tendrían que aplicarse a casi todo, que no tendrían que eliminarse, sino universalizarse. Voy a intentar explicarlo mediante un ejemplo sencillo.

Actualmente, por el capítulo de una serie de televisión cobran derechos de autor el director, el realizador, el guionista y el músico. Eso quiere decir que, cada vez que el capítulo se emite, esas cuatro personas cobran un porcentaje sobre los beneficios obtenidos. Quienes pretenden eliminar los derechos de autor tienen la extraña teoría de que la mejor manera de combatir los abusos del capitalismo es permitir que cada vez que se emita el capítulo de una serie, el canal de televisión, por ejemplo Tele 5 gane dinero, pero que no lo ganen quienes trabajaron en la serie. Da la impresión de que lo que quieren es defender los ingresos de los capitalistas “más capitalistas”, es decir, los directivos y accionistas de las cadenas de televisión, que son los que siempre ganan dinero cada vez que se emite ese capítulo, a cuenta de la publicidad, del dinero de sus suscriptores o de la venta de entradas

Yo creo que en una economía más justa no sólo deberían cobrar obtener beneficios los accionistas de las grandes empresas. Ni siquiera las cuatro personas que la SGAE considera autores (director, realizador, guionista y el músico), sino todos los que han trabajado en la serie: los editores, los redactores, los iluminadores, los decoradores, los electricistas, los maquilladores y el personal de limpieza. Cada vez que se emita ese capítulo, todos ellos deberían cobrar un porcentaje proporcional a su participación en la obra en cuestión. Porque sin la participación de todos ellos esa obra no existiría.

Ese era el ejemplo sencillo: el capítulo de una serie de televisión.

Ahora que el lector ya sabe por dónde voy, añadiré que cuando una casa se vende o revende también deberían cobrar un porcentaje sobre los beneficios tanto el arquitecto que la diseñó, como el maestro de obras y cada uno de los obreros que han participado en su construcción. La misma idea se debería aplicar a todo, o al menos a todo aquello que puede genera un valor en el futuro.

Se me dirá que esta es una más de esas teorías alocadas que quieren cambiar el mundo en dos meses, que eso es imposible, que cómo se calculan esos porcentajes, que exigiría una horrorosa burocracia, un papeleo incesante.

En lo que se refiere al cálculo de los porcentajes es una cosa tan simple o tan difícil como los cuatro que ya se calculan. Simplemente hay que extender el cálculo a cada persona que participe en la obra. Es obvio que algunos obtendrán mayores porcentajes que otros, pero eso no impide que la suma de muchos pequeños porcentajes acabe resultando rentable para quienes han trabajado en muchas obras, aunque sea de manera modesta. Se producirán desajustes, correcciones, lo inevitable. Nada grave.

En la actualidad, por ejemplo, los que cobramos un porcentaje por trabajar en una serie de televisión (guionistas, realizadores, directores) nos preguntamos por qué el músico que ha escrito la sintonía cobra casi lo mismo que nosotros, si él sólo la ha escrito una vez y nosotros hemos trabajado, por ejemplo, en 65 programas. Es una desproporción que se debe al poder que los músicos tuvieron en la fundación de la sociedad que gestiona los derechos de autor (la SGAE).

Ese desequilibrio y otros semejantes habría que corregirlo pero, con todos los errores y defectos más o menos evitables, vale la pena pararse a calcular un poco los porcentajes de todos los que crean algo, ya que eso va a proporcionar un beneficio futuro a muchas personas.

En cuanto al papeleo y la burocracia, la existencia de los ordenadores ha vuelto obsoletos ese tipo de argumentos. Del mismo modo que el Ministerio de Hacienda puede calcular la declaración de millones de personas, cada vez que se hiciera un trabajo bastaría con archivar el nombre de las personas que han colaborado en él y el porcentaje que les corresponde en caso de que la obra obtenga más beneficios en el futuro. El dinero se ingresaría directamente en su cuenta corriente.

De este modo también se evitaría el abuso que cometen muchas empresas cuando plantean a sus trabajadores aquello de “Tenemos ciertas dificultades… ahora hace falta un esfuerzo… y esto es lo que te podemos pagar, porque no tenemos para más”. El trabajador, claro, no tiene más remedio que aceptar, creyéndose, o fingiendo creer, las “dificultades” del empresario. Meses después, ese empresario explota y reexplota la obra por la que pagó una cantidad miserable, obteniendo unos beneficios que no reparte, excepto con los cuatro de la SGAE, guionista, director, realizador y músico, porque la ley le obliga a ello. En la nueva situación que propongo, el trabajador podrá responder: “De acuerdo, acepto esto que me ofreces, pero cuando ganes más dinero, gracias a este esfuerzo que ahora hago yo, recibiré también mis beneficios”.

Porque, aunque es razonable que algunas personas cobren más que otras en función de su esfuerzo o de su participación decisiva, no creo que sea razonable que nadie cobre lo que cobra Bill Gates por ser presidente de Microsoft. Porque Gates no diseña ni programa personalmente cada uno de sus programas. Los miles de personas que trabajan para Microsoft deberían también cobrar un porcentaje de las ganancias obtenidas por los productos en los que han trabajado, no sólo los socios y accionistas, sino cualquier trabajador o persona implicada en el proceso de producción. De este modo se acabaría con el vergonzoso espectáculo de la nueva aristocracia del dinero, o plutocracia que es como lo llamaban los griegos. Una persona no debería poder acumular las cantidades de dinero de los millonarios de hoy en día, que se han convertido en una nobleza semejante a la medieval y a menudo también hereditaria.

Demo de Xanadú

El creador de la palabra hiperenlace, Ted Nelson, lleva muchos años trabajando en un sistema de registro universal llamado Xanadú. Su intención es que pueda determinarse quién ha participado en casi cualquier cosa, tanto en el mundo real como en Internet. Parece difícil, pero quizá no estemos muy lejos de lograr un sistema semejante.

Cuando eso sea posible, y si se empezaran a aplicar los derechos de autor universales, los trabajadores sabrán que lo que están haciendo no sólo les reportará el beneficio inmediato, sino que en el futuro podrá rendirles otros beneficios. No se tratará, por cierto, de cobrar más dinero a los usuarios, sino a las empresas. Sencillamente, una empresa que explote el trabajo de otras personas no podrá llevarse el 98% de los beneficios: tendrá que compartirlos con quienes han hecho posible que ese producto exista. Tendrá que repartir, digamos, un 40% o incluso un 80% de sus beneficios. La riqueza generada seguirá circulando, pero no quedará en manos de las empresas, que interpretan de una curiosa manera la teoría del dinero circulante: es el dinero que circula de un despacho a otro.

Cuando eso suceda, espero ganar derechos de autor por haber dado la idea.

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¿Dios en la cruz?

 La representación de Jesucristo en todas las iglesias es una imagen que asusta con razón a los no cristianos, que a menudo lo han visto como una especie de representación diabólica: un hombre sangrante clavado en una cruz. Realmente chocante. Pero a lo que quiero referirme aquí es al hecho mismo de que los cristianos representen a su Dios en la figura de Jesucristo.

Como es sabido, porque nos lo han enseñado los teólogos cristianos, el Dios perfecto del cristianismo no vive en el tiempo sino en la eternidad, que no se sabe exactamente qué es, pero que esta claro que dura más que todo el tiempo que podamos imaginar. Por eso, desde el punto de vista de Dios, ya sea ese punto de vista temporal, intemporal o eterno, su encarnación en Jesucisto es sólo una mota de polvo, un instante infinitesimal, una coma en un libro de la extensión del Quijote. Menos incluso: tal vez una mota de polvo de un libro de la biblioteca de Babel que imaginó Borges.

Sin embargo, los cristianos adoran a ese joven barbudo que como si esa fuera la apariencia más importante de Dios, y sólo a veces, de manera informal, lo representan como un anciano con barba blanca un poco gordinflón, no se sabe si porque ese anciano es Jesucristo ya jubilado en el cielo o porque tomaron la imagen de las representaciones de Júpiter o Zeus, como parece probable. En definitiva, como suele decirse, toman la anécdota por categoría, lo que apenas es un instante de Dios por Dios mismo, como si su encarnación aquí, en este planeta perdido en un lugar cualquiera del brazo de Orión, durante tan sólo 33 años, fuera lo más importante que ha hecho Dios en todo su existencia.

 

 



Naturalmente, no ignoro que hay un problema de partida más grande, que es cómo un Dios inmutable se puede encarnar en un hombre, y otros mil rompecabezas que los cristianos han estado examinando durante siglos al querer hacer compatible un  dios salvífico con un dios perfecto, pero aquí sólo quería referirme a este curioso aspecto de la iconografía.

Por cierto, al parecer Jesucristo, en caso de haber existido, no podría haber llevado barba y por eso, si no recuerdo mal, en las primeras representaciones (no sé si hasta el siglo IVo V) era mostrado imberbe. La cruz, por otra parte, fue un signo tardío, pues los primeros cristianos usaban otros símbolos, como el pez, y preferían ver a Jesucristo de una manera más amable, como un pescador o un pastor.

Se cree que esta es una representación de Jesucristo

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Ser cristiano y, además, católico

triregno

En un comentario a mi entrada Por qué no participo en los actos de la JMJ, Myriam escribió:

<No estoy de acuerdo con esto que escribiste: “me resulta absolutamente incomprensible que una persona sensata, moderada y justa pueda pertenecer a esta iglesia.” Me considero una persona sensata, moderada y justa. No sólo yo, sino lo que es más importante, aquellos que me conocen. Si me conocieras estarías de acuerdo. Saludos cordiales a todos>. [leer todo el comentario]

Entendí que Myriam se sintiera molesta por mi comentario, por lo que intenté explicar mejor mi opinión en una respuesta que transcribo aquí, aunque aprovecho para corregir y matizar algunos asuntos (la respuesta original aquí).

“No tengo dudas acerca de la existencia de muchos católicos sensatos, moderados y justos. Conozco a muchos de ellos, tengo amigos que reúnen esas características, y a algunos de ellos los quiero y los admiro. También estoy suscrito a una revista cristiana y más o menos católica, aunque muy crítica con el Papa actual (Ratzinger o Benedicto XVI) y con el anterior Juan Pablo II. En la revista son admiradores, como yo, de Juan Pablo I, de Juan XXIII y, quizá con menos entusiasmo, de Pablo VI. Colaboro de vez en cuando con El Ciervo) y te aseguro que leerla es para mi un placer que se renueva todos los meses. Ahora bien, mi opinión acerca de la institución católica es muy negativa. De no ser por esos Papas citados y algún otro, sería absolutamente negativa, pero Juan XXIII pareció iniciar un nuevo camino para la iglesia, que más o menos mantuvo Pablo VI y que, al parecer quiso continuar y reforzar Juan pablo I (Albino Luciani), de tan breve pontificado. Sería largo explicar aquí por qué creo que la Iglesia católica actual y la Iglesia católica en general es una institución negativa y malsana incluso para los cristianos. No me cabe duda de que en el cómputo histórico ha superado a casi cualquier otra institución en su carácter represor, con una crueldad que es casi imposible concebir en quien dice defender la propuesta de amar a todos de Jesucristo. Pero eso es lo que ha sucedido. No se puede tergiversar la historia hasta el punto de esconder lo que es apenas discutible. Te aseguro que soy una persona a la que le gusta dudar de todo y afirmar pocas cosas con tanta seguridad, pero la historia de la Iglesia deja poco lugar a dudas. Es en relación con esta opinión acerca de la Iglesia católica, por lo que me parece incomprensible, simplemente desde un punto de vista lógico y de coherencia, que alguien sensato, justo y moderado acepte considerarse parte de tal institución. Yo no quisiera tener nada que ver con una institución semejante, por mucho que haya cambiado en los últimos años (cosa que tampoco ha hecho) o por muy simpáticos que fueran algunos de sus miembros. Pero sé también que hay muchas personas que son sensatas, justas y moderadas que además son católicas. No lo niego. Sé que esta paradoja entre dos cosas en esencia incompatibles es muy frecuente y que casi todo el mundo tenemos lo que los psicólogos llaman un “punto ciego”, una zona oscura que nos impide ver en nuestro partido, nuestra religión o nuestra ideología los defectos que cualquiera desde fuera puede observar con perfecta claridad. Algunos incluso son capaces de ver esas cosas pero siguen integrados allí, a pesar de que el mensaje de Jesucristo no les obliga a ello y más bien lo desaconseja. Basta con recordar el “Mi reino no es de este mundo” o el desalojo de los mercaderes en el templo, o el voto de humildad y pobreza. Todo ello está en las antípodas del Vaticano y los Papas, de la Iglesia de Roma tal como ha sido y como es”.

Concilio cadavérico, en el que un Papa juzgó al cadáver de su antecesor

Concilio cadavérico, en el que un Papa juzgó al cadáver de su antecesor

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[Respuesta en agosto de 2011, revisada en junio de 2014] 

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