La analogía del tizón de Gaudapada

Una analogía muy interesante en el Gaudapada Gita:

47. Lo mismo que un tizón en movimiento aparece como una curva, la consciencia, cuando se pone en movimiento, aparece como el conocedor y lo conocido.

48. Lo mismo que el tizón cuando no está en movimiento, está vacío de apariencias y de devenir, así también la consciencia, cuando no está en movimiento está vacía de apariencias y de devenir.

Creo que se podría escribir algo interesante comparándolo con El nuevo acelerador y las ideas de Zenón acerca del movimiento.

tizon

49. Cuando el tizón está en movimiento, las apariencias no vienen de ninguna otra parte; cuando está sin movimiento, las apariencias no van a ninguna otra parte, ni van adentro de él.

50. Ellas no emergen del tizón, puesto que son insustanciales. Lo mismo se aplica a la consciencia, puesto que en ambos casos las apariencias son del mismo tipo.

51. Cuando la consciencia está oscilando, las apariencias no vienen a ella de ninguna otra parte, ni van a ninguna otra parte cuando está en reposo, ni entran en ella.

52. Ellas no emergen de la consciencia puesto que son insustanciales. Ellas no pueden ser conceptualizadas puesto que no están sujetas a la relación de causa y efecto.

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The analogy of blight in Gaudapada

  A very interesting analogy in the Gaudapada Gita: (part 3)

47.  Just as a blight on the move appears as a curve, consciousness, when put in motion, appears as a connoisseur and the known.

48. Like blight when it is not moving, is empty of appearances and becoming, well consciousness, when it is not moving is empty of appearances and future.

49. When blight is in motion, appearances do not come from anywhere else, when it is moving, appearances are not going to anywhere else, or go inside of him.

50.  They did not emerge from blight, as they are insubstantial. The same applies to consciousness, since in both cases the appearances are similar in nature.

51.  When consciousness is swings, appearances do not come to it from anywhere else, nor will any other party when it is at rest, or come into it.

52. They do not emerge out of consciousness because they are unsubstantiated. They can not be conceptualized as they are not subject to the cause and effect relationship.

I think I could write something interesting comparison with the new accelerator and ideas on the movement of Zenon.

Originally posted 2007-12-05 16:45:58.

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Epitafios

Selden critica los epitafios en los que el muerto se atribuye todas las virtudes. Dice que es como si un pintor pusiese en un cuadro todas las cosas más hermosas que existen y después dijera que ese es su retrato.

Open Library: Details: Table-talk of John Selden

Originally posted 2007-12-08 00:00:43.

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Caer bien a los demás

“Cuando Chomsky habla, parece un poco sorprendido de que le pueda simpatizar a alguien”.

A mí me pasa lo mismo.

Originally posted 1993-12-23 12:02:50.

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A propósito de una conversación sobre sexo

Estas reflexiones se explican por una conversación que tuve con algunos miembros del equipo cuando trabajaba como guionista en “La ruleta de la fortuna”

Tú, Gr.  , dices que la absoluta libertad sexual ha llevado a hacer del sexo algo mecánico, trivial, sin alma, follar por follar. Dices que se ha perdido toda esa visión del sexo positiva.

Pero, hablando de Occidente, se puede preguntar cuándo se ha perdido todo eso. ¿Ha existido alguna vez?

Antes había represión, y eso llevaba a excesos; ahora hay libertad, y eso también provoca excesos, pero yo siempre preferiré el exceso de la libertad, el follar por follar, a los traumas enfermizos de la represión.

Cada persona ha de poder elegir, pero, para que se pueda elegir, es necesario que se permita elegir. Para que alguien elija una manera de hacer sexo más plena, ha de poder hacer sexo. Si no puede, si se lo impiden, no hay posibilidad de elegir realmente: o se resigna uno a lo que le dejan hacer (e incluso se busca una justificación que le haga estar a gusto con lo establecido) o se rebela.

Pero la rebelión raramente es un buen camino pues, inevitablemente, el acto mismo de rebelarse se convierte en lo único importante, con lo que la elección sigue estando fuertemente condicionada por una imposición exterior.

Dices que el sexo que practica la mayoría de la gente es el que le enseñan desde los instrumentos de influencia (TV, etcétera). Eso es lo que ven y eso es lo que hacen.
Tal vez sea verdad, pero insisto en lo de antes: prefiero una moda permisiva que una represiva. En el primer caso, quien quiera ir más allá, podrá hacerlo, o al menos intentarlo, sin que ello acabe en mera rebelión. Se podría recordar lo que dice Erich From en El miedo a la libertad: hoy en día, en Occidente, el individuo puede elegir muchas más cosas que en tiempos pasados, pero no lo hace casi nunca.

Es más fácil seguir directrices exteriores a dirigir la propia vida. Y no sólo exteriores, también interiores: las pasiones a menudo tienen a los seres humanos a su servicio y no a la inversa.

Estoy de acuerdo en que habría que informar más, para que el sexo no fuese algo mecánico, pero mi acuerdo en este punto es muy leve. En primer lugar, desconfío de palabras como ‘habría’. ¿Qué quiere decir? ¿Quiénes, cómo y de qué tienen que informar? Creo que cuanta más información mejor, pero la información, como señala Chomsky, puede llegar a ser desinformativa.

Mucha información puede llevar a una sobreabundancia que impide una reflexión serena, que oculta las cosas importantes en un torrente de informaciones triviales.
Así que tenemos que hablar no ya de la cantidad de información, sino de su calidad. Lo malo es que la palabra calidad es tan sospechosa como la palabra habría, o como la belleza de las teorías científicas de que hablaba Einstein.Casi siempre, cuando alguien habla de calidad, de lo que está hablando es de lo que a él le gusta. La calidad de la información acaba significando informar de nuestras propias ideas. Y eso fácilmente acaba convirtiéndose en un modo encubierto de censura respecto a las ideas opuestas.

Calidad y cantidad, creo, son en muchos aspectos inseparables y el término calidad es más útil, creo yo, para referirnos a la selección que una persona particular hace de la información que le llega. Y, claro está, para poder hacer esa selección, tendrá que estar preparada, con lo que volvemos a la paradoja anterior.

Así que es difícil hablar de esto sin tomar partido (y decir que no se está haciendo).

Para terminar: condición indispensable para tomar partido es que haya partidos, opciones y posibilidad de expresarse. No se trata tanto de juzgar a los demás (su degradación, su trivialidad), sino de contarles la propia opinión y mostrar las razones que sustentan esa opinión.

Originally posted 1992-11-25 12:01:38.

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Vestir con ropajes ajenos

Giordano-Bruno-mnemonic

Palabras e imágenes pueden penetrar en nosotros y actuar el fantasma, pero también el fantasma puede buscar la palabra o imagen en la que encarnarse. A veces no encuentra la adecuada y viste ropajes ajenos.

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[Publicado en 1999,2000,2004 y 2008]

NOTA EN 2013

Supongo que esto tiene que ver con las teorías de Giordano Bruno y El arte de la memoria, de Frances Yates. Intentaré entenderme ahora. lo que quería decir, si no me equivoco es que las palabras y las imágenes pueden activar la formación de una imagen mental o fantasma (nada que ver con fenómenos paranormales en este caso), que nos permite captar ese estímulo exterior de palabras e imágenes, pero que al mismo tiempo nos limita y encierra en esa superimagen o símbolo mental si se quiere. Ahora bien, también puede suceder que el fantasma sea lo primero que percibamos y que, al intentar darle sentido, busquemos rápidamente palabras o imágenes exteriores que justifiquen su aparición. Es decir, podemos imaginar -crear imágenes- a partir de lo externo y a partir de lo interno. En ambos casos, es fácil caer en errores, pero supongo que en el segundo caso son más difíciles de detectar esos errores, porque nuestra inteligencia cree operar a partir de una especie de certeza intuitiva, la del fantasma o imagen mental, que tal vez se ha producido por uan mera descarga química o puro azar.

Originally posted 2008-05-10 12:01:50.

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Acerca del karma

En 1992, escribí un ensayo que llamé Algunas aproximaciones a la noción de acumulación kármica. Es un título terrible, que no se corresponde con la sencillez del texto.

Edición tras edición el título fue acortándose, primero como Acerca de la acumulación kármica, y ahora Acerca del Karma. En la próxima edición quizá se llame Karma.

Lo edité malamente y lo tuve un tiempo rondando por ahí. Pensé varias veces incluirlo en mi revista Esklepsis, pero era demasiado largo, y acabé separándolo de la revista. Lo leyó mi padre y lo leyó i amigo Marcos. Los dos me dijeron que era muy interesante, y los dos parecían sinceros, pero ninguno de los dos llegó a detallarme, de palabra o por escrito, cuáles eran esas cosas interesantes que contenía el ensayo. y que les habían llamado la atención. Sí sé que mi padre intentó aplicar la idea central y que en ciertos aspectos logró algún resultado positivo.

El autor hacia 1992

Cuando quería editarlo en Esklepsis, mi propósito era añadir después, en Apoyo Mutuo (fanzine asociado a Esklepsis), un montón de notas, en las que aportaría información acerca de cuestiones que en el texto sólo se mencionan, o bien desarrollaría  algún argumento tratado solo de modo tangencial. Y la verdad es que escribí muchas de esas notas.

Al proponerme editarlo ahora, he pensado si convenía añadir esas notas de Apoyo Mutuo en notas a pie de página,o bien no añadirlas, o bien ofrecerlas tras el texto. Escribir notas y comentarios a mis propios escritos es actualmente uno de mis pasatiempos favoritos: disfruto escribiéndolas y disfruto leyéndolas.

Me alegró mucho saber que esta opinión no es sólo mía: mi amiga Karina me dijo que le habían gustado mucho las notas a las felicitaciones que escribí para mi hermana Natalia, y también los comentarios a otros cuentos y novelas, como Solo me queda ser la sombra. Así que, como le dije a Karina, quizá acabe convirtiéndome en un escritor a pie de página: escribir cualquier tontería y dedicarme a anotarla.

Ahora bien, intento que las notas y los comentarios tengan que ver con el texto que anotan y comentan. De hecho, siempre están motivados por él. Y, a la inversa, intento evitar escribir textos para ser anotados (ni siquiera lo hago en las felicitaciones de Natalia), donde puede parecer que aparecen muchos personajes porque  tengo la intención de luego hablar de ellos en las notas.

Y no sigo con esta digresión.

Diré solamente finalmente he decidido no añadir esas notas en esta edición de Acerca dele karma, más que nada porque esome llevaría demasiado tiempo. En la próxima edición, añadiré esas notas, y tal vez otras cosas.

Tan sólo he añadido ahora, en 1997, un breve comentario acerca del origen del ensayo original Algunas aproximaciones acerca de la noción de acumulación kármica, que puedes leer a continuación.

El origen de Acerca del  karma

La idea de escribir este ensayo se me ocurrió un día que estaba esperando el autobús 29 en la calle Arturo Soria, en la parada que está frente a una iglesia y un convento de monjas. Hablé de esto en una especie de introducción al ensayo, que luego eliminé en las siguientes correcciones, y que reproduzco a continuación:

“Intentaré recordar algo que pensé hace unas semanas mientras esperaba el autobús. Se trataba de un interesante desarrollo de la doctrina kármica en el terreno psicológico. Lamentablemente, casi recuerdo la idea base, pero no los trazos de la argumentación, que eran bastante precisos. Así que será éste un dibujo sin verdadera fuerza.

Ya que tengo que reconstruir algo, me permitiré hacer una breve exposición de la doctrina del karma antes de tratar el tema que me interesa en particular.”

No sé qué día se me ocurrió la idea, pero sí sé que escribí Acerca del karma el día 17 de diciembre de 1992, y que lo firmé con el seudónimo-acróstico Lien-Tau Buda.

La primera edición de Acerca del karma se imprimió el 23 de noviembre de 1997, domingo.

(Nota en 2019: ahora estoy casi seguro de que la idea se me ocurrió exactamente el 11 de diciembre de 1992. También escribí años después ese libro de notas a pie de páginas, que es uno de los capítulos fundamentales de mi libro Segunda parte)

Continuará…


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Nicolás de Cusa y el innatismo

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Rechaza Nicolás de Cusa las ideas platónicas y el conocimiento innato:

“Lo innato al alma no son los contenidos concretos del conocimiento, sino solamente la capacidad para llegar a adquirirlos” (76).

Esto es lo que yo opino del innatismo en sus diferentes versiones. Es decir, más o menos un término medio entre la tabula rasa y la reminiscencia. (1991)

(Ver NOTAS A CASSIRIER)

Originally posted 1991-05-28 12:01:13.

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Nozick y la justificación del mal

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Dice Nozick, en Ficción, respecto al problema del mal, que no juzgamos que el autor de una novela sea intrínsecamente malo por hacer sufrir a sus personajes. No lo hacemos porque los personajes no sufren realmente.

Eso lleva a Nozick a preguntarse  ¿Fue el padre de Hamlet realmente asesinado?

Las analogías entre nuestro mundo y un mundo ficticio y un sufrimiento ficticio son evidentes y pueden acercarnos al Bhagavad Gita, pero la gran diferencia parece consistir en que nosotros sí existimos realmente…

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NOTA 2013
Es probable que Ficción de Robert Nozick haya sido la inspiración para mi relato “La caverna”, escrito hacia 1997 e incluido en Recuerdos de la era analógica, donde se plantea la posibilidad de sufrimiento de unos seres que habitan en un mundo virtual.

Otra entrada dedicada a Ficción en: La autonomía de los personajes y Nozick. Y otra más en Niveles y metaniveles: autores, dioses y hombres

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[ante quem 1993]

cuadernodefilosofia

[Todas las entradas de filosofía en TODA LA FILOSOFÍA]

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Percepciones no percibidas

 “La sensación es desde el punto de vista informacional tan profusa y específica como una respuesta (?) pictórica”

Tiene que ver con algo que he pensado muy a menudo: que percibimos cosas que nos pasan inadvertidas, pero que “archivamos”.

Sherlock Holmes le dice a Watson que él (Holmes) mira, mientras que Watson sólo ve. Esto no sólo hay que entenderlo en el sentido  exterior de la percepción, sino también en el interior.

Si yo he visto y mirado una habitación, después, sin estar en la habitación, puedo recordar detalles particulares que no había advertido antes, del mismo modo que lo haría si hubiese tomado una fotografía de la habitación y la mirase. El grado de perfección de las fotografías mentales depende, creo, de cierto entrenamiento.

Originally posted 1990-06-07 12:02:29.

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La relatividad del relativismo

nube-palabra-abstracta-para-relativismo-con-etiquetas-y-terminos-relacionadosAlgunos pensadores tienen la curiosa costumbre de defender una idea con ardor hasta lograr que signifique lo contrario de lo que siempre ha significado. Uno de los éxitos más recientes en este sentido el de esa corriente antropológica, luego filosófica, luego política y luego popular y cotidiana que se conoce como “relativismo”. Naturalmente, no me estoy refiriendo a la teoría de la relatividad de Einstein, ni siquiera al relativismo epistemológico sino tan sólo al relativismo cultural.

El relativismo cultural nació de una idea muy sana y razonable, la del respeto a otras personas y a otras culturas, la idea de la tolerancia, la amplitud de miras y el rechazo al dogmatismo y el etnocentrismo. Pero esa idea sana y muy recomendable acabó enfermando hasta convertirse en lo que es hoy: una justificación del abuso, la crueldad, la discriminación y cualquier otra cosa… que haga una cultura ajena.

Todo queda justificado y tolerado siempre que proceda de una cultura que no es la nuestra, porque cualquier barbaridad que alguien pueda cometer ya no puede ser juzgada si pertenece a otra cultura. De este modo, el relativismo cultural se ha convertido en el mejor ejemplo de aquello que decía Chesterton: “El error es una verdad que se ha vuelto loca”. Es una de esas verdades que eran válidas en ciertos contextos, en cierto campo de acción, pero que se vuelven locas al querer aplicarlas de manera absoluta e indiscriminada a todo lo existente.

Es obvio que Freud hizo muy bien al descubrir o redescubrir el gran papel que la sexualidad tiene en la infancia, lo que causó el mayor de los escándalos en su época, pero que hoy aceptamos con bastante naturalidad aunque todavía no con toda la naturalidad deseable. Pero cuando Freud convirtió su descubrimiento en una explicación para todo lo que existe, entonces esa verdad se volvió loca y se convirtió en un error. Lo mismo le sucedió a su discípulo heterodoxo Adler, que descubrió la importancia del ansia de poder y que entonces decidió explicar ahora por el poder todo lo que antes Freud explicaba por el sexo.

El relativismo también tiene entre sus precursores a muchas personas justamente célebres. A todos los que se separaron ya hace varios siglos del etnocentrismo, un vicio habitual en casi cualquier cultura, porque el etnocentrismo no es sólo eurocentrismo, sino también africanocentrismo, cristianocentrismo, incacentrismo, aymaracentrismo o sinocentrismo (no en vano los chinos llaman a su país Zhong Guo o País del Centro). En Europa, hace varios siglos, algunos pensadores se opusieron a esa obsesión por la superioridad de las normas de la propia cultura. Lo hizo Montaigne, lo hicieron muchos de los ilustrados franceses y lo hizo Goethe, que se atrevieron a mirar más allá de sus fronteras nacionales o étnicas. No sólo sintieron una curiosidad enorme hacia otras culturas, sino que también intentaron escuchar lo que decían otras gentes, aplicando lo que entonces se llamaba tolerancia, una palabra que quizá suena demasiado paternalista pero que sigue siendo válida, como intentaré demostrar más adelante.
MontaigneMontaigne, en su ensayo De los caníbales (que inspiró a Shakespeare La tempestad y su personaje Caliban), se preguntó si no tendrían razón algunas de esas personas “primitivas” que los europeos se habían encontrado en América. Se aventuró a sugerir que algunas de sus prácticas serían beneficiosas y aplicables en Europa, incluso el canibalismo, y que muchas de las nuestras eran más bárbaras que las suyas. Sin embargo, eso no le hizo justificar  las prácticas crueles o sanguinarias. Diderot, en su Suplemento al viaje de Bouganville, se hizo preguntas semejantes y se mostró partidario de lo que se suponía que practicaban los habitantes de Tahití: una especie de amor libre en el que el concepto de fidelidad era considerado absurdo.

Emperador Ming-Muchos otros, como Leibniz o Voltaire admiraron algunas formas de organización del Imperio Chino, pero no cayeron en una idealización de lo chino exagerada, como han supuesto algunos historiadores, puesto que la China de la que les llegaban noticias era la de la dinastía Ming, en ese momento probablemente más avanzada en muchos sentidos que Europa. Tras la caída de los Ming a manos de una dinastía extranjera, la de los manchúes, la Qing, China perdió esa ventaja y todavía no la ha recuperado, aunque es posible que lo haga en las próximas décadas. Pero la admiración hacia la dinastía Ming estoy seguro de que no les haría justificar (si lo hubieran conocido, cosa de la que no estoy seguro) prácticas abominables como el vendado de pies de las mujeres.

Goethe, Diván de Oriente y Occidente

Goethe, Diván de Oriente y Occidente

Por su parte, Goethe, se interesó por el Lejano Oriente, pero también por la gran cultura del Islam, y con su Diván de Oriente y Occidente buscó lo mejor de los dos mundos e incluso se consideró a sí mismo musulmán, entre otras muchas cosas que Goethe se consideraba, como panteísta, siempre a su manera única, moderada y extravagante al mismo tiempo.

Todos estos escritores y filósofos no es que fueran tolerantes de una manera paternalista, sino que estaban realmente interesados en aprender lo que otras culturas y  gentes educadas de distinta manera pudieran enseñarles. Su investigación y comparación con lo diferente les llevaba a proponer mejoras para su cultura, pero también para la ajena.

Por el contrario, los relativistas culturales, a pesar de proclamar ardientemente su respeto a las otras culturas, adoptan una actitud peor que cualquier paternalismo, porque son quienes más desprecian a las culturas ajenas, al no considerar ni siquiera posible discutir con ellas. Porque, en efecto, sucede que en una conversación franca y equilibrada uno debe estar dispuesto no sólo a cambiar de opinión sino también a intentar que el otro cambie de opinión dándole buenos argumentos, precisamente porque lo respeta y lo considera un interlocutor que es capaz de escuchar y que acepta llegar a ser convencido. El buen relativista cultural, por el contrario, está dispuesto a escuchar y entender el punto de vista ajeno, pero por alguna extraña razón, tan solo de la misma manera que un psicoanalista escucha pacientemente a su paciente o un cura a su pecador. Convierten cualquier diálogo en un monólogo de una única dirección. La diferencia es que el psicoanalista y el cura se reservan el veredicto final. Los antropólogos relativistas, puesto que no quieren juzgar, han concluido que tampoco deben dialogar.

Otro defecto más grave de los relativistas culturales es que cuando dicen respetar a una cultura, en realidad lo que hacen es respetar a los poderosos de esa cultura, a aquellos que, escudándose en tradiciones culturales, abusan de sus ciudadanos, que a la mayoría de las veces ni siquiera son ciudadanos, sino tan sólo súbditos, siervos o esclavos.

Las culturas, sin embargo, no son entes homogéneos, sino una mezcolanza de tradiciones, costumbres, obras literarias y orales, discusiones y debates, que son llevadas a cabo por personas de carne y hueso, cada una con sus propias opiniones acerca de lo que esa cultura es o debe ser. Hay personas que aunque pertenecen a una cultura no se sienten identificadas con ella, y también, por supuesto, hay variedades culturales muy diversas en una misma cultura, con valores a veces opuestos. A todas esas personas, a todas esas posibilidades, los relativistas las olvidan y las subsumen en una construcción teórica llamada “Cultura”, en cuyo nombre todo es justificable.

Hace poco pudimos escuchar a uno de estos relativistas culturales decirlo claramente: “Su ideología fue el desencadenante de sus acciones, que deben ser consideradas desde el punto de vista de la cultura a la que pertenece”. Y no, por tanto, desde la nuestra.

¿Qué quería justificar este relativista cultural con esa apelación a una cultura diferente?

El asesinato de 77 personas en Noruega a manos de un tal Breivik. A continuación, ofrezco las palabras del abogado de Breivik, y espero que el lector esté de acuerdo en que no he manipulado su sentido al parafrasearlas hace un momento:

“La violencia no fue el factor desencadenante de sus acciones, sino su ideología política radical. Sus acciones deben ser consideradas desde el punto de vista de la cultura de la extrema derecha”.

MussoliniLa defensa es coherente con la que hacen los relativistas culturales, aunque ellos suelen aplicar sus argumentos a los sacrificios humanos, la ablación del clítoris, el uso del velo, es decir, a cualquier cultura que no sea “occidental”.

Mucho tiempo antes, otras personas dijeron cosas semejantes a lo que dijo el abogado de Breivik, como Mussolini, cuando dijo que los sabios de Europa pensaban que no se podían discutir o juzgar culturas ajenas. Eso le hizo llegar a la conclusión de que, puesto que no se pue­den com­pa­rar de manera racio­nal ideas pro­ce­den­tes de diver­sas cul­tu­ras para intentar encontrar una verdad más o menos objetiva, lo único que queda es la fuerza:

 “Si el relativismo significa desprecio por las categorías fijas y por los hombres que aseguran poseer una verdad objetiva externa…, entonces no hay nada más relativista que las actitudes y la actividad fascistas” (Mussolini en 1923).

Este discurso de Mussolini, en el que una y otra vez se declara relativista, es una elocuente muestra de que el relativismo cultural es el camino más breve para justificar lo que parece  (pero solo lo parece) su opuesto: el etnocentrismo, es decir, la creencia que afirma que la propia cultura es superior a las demás, que, como dije más arriba, es lo que han sostenido y sostienen casi todas las tradiciones culturales. El relativismo cultural, por lo tanto, no es otra cosa que la generalización universal de la creencia en la superioridad de la propia cultura, que ahora se aplica, de un solo golpe, a todas las culturas posibles: si alguna cultura opina X, entonces X es bueno.

Por mi parte, frente a ese falso respeto de los relativistas culturales por “los otros”, prefiero a los antiguos defensores de la tolerancia y el diálogo, capaces de escuchar y también, por supuesto, de discutir y de cambiar sus propias ideas, algo que no se puede hacer si uno ha renunciado a tener ideas.


[Publicado el 27 de junio de 2012]


RELATIVISMO

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