LA PÁGINA noALT

|| El origen del pensamiento no alternante (noALT)

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¿Que es el pensamiento alternante y qué es el pensamiento no alternante (noALT)?

Aquí ofrezco algunas explicaciones que he publicado en diversos blogs:

“En una noche romana Ana Aranda y yo pensamos en esa situación tan frecuente en la que a uno le obligan a elegir entre una cosa y otra: razón o pasión, realismo o fantasía, novela o ensayo, Stones o Beatles. Pensamos en cómo llamar a eso y, tras barajar nombres como “pensamiento adicotómico o adialéctico” nos decidimos por “no alternante”. Suena un poco mal y sonaría mucho mejor “pensamiento alternativo”, pero, claro, el llamado pensamiento alternativo quizá sea lo contrario de aquello que nos interesaba, porque es  también un pensamiento que divide el mundo en opuestos: lo que hay y lo alternativo.

El pensamiento alternante, en definitiva, ve el mundo como opuestos enfrentados y sin casi matices, así que su contrario, el pensamiento no alternante, rechaza casi todas las dicotomías extremas.

La gracia del asunto, y que me perdone Ana por contarlo, es que aunque nos inventamos allá en Roma la expresión “pensamiento no alternante”, hay quienes cuando contamos la idea asienten como si fuera algo que siempre ha tenido ese nombre. Y quizá, ¿quién sabe?, alguien lo ha empleado ya hace tiempo en el mismo sentido que nosotros.” (Publicado en Turista en Madrid el 10 de octubre de 2003)

Tiempo después, en otra de mis páginas, Mundo flotante, expliqué el propósito de “La página noALT”:

“Mi intención con La página noALT era hacer una página en la que incluir todo lo que opino acerca del maniqueísmo ideológico, de la visión del mundo como un campo de batalla en el que nos enfrentamos nosotros con los otros. A menudo hablo de este asunto con amigos o escribo artículos, entradas e incluso libros, así que quería recoger esos textos dispersos, como hice con la polémica acerca del mundo digital en su momento, y juntarlos en un único documento, al que añadiría muchas más cosas mías y de otros autores.” (Publicado en el blog Wordls el 14 de abril de 2004)

Acerca del título y la expresión “noALT”, conté tam,bién su curioso origen:

vanvogtnoa2“El título de mi página noALT es en un juego de palabras con la teoría no-Aristotélica de Korzibsky, a través de las novelas de ciencia ficción El mundo de No-A y Los jugadores de No-A, de Alfred van Vogt, que me fascinaron en la adolescencia y que posiblemente me influyeron filosóficamente. No-A significaba para Van Vogt y para el filósofo Alfred Korzybski, “no aristotélico”, en el sentido de que se rechaza el concepto de identidad, es decir la idea de que “A es A”.
Pero hay que tener en cuenta noALT no significa “no-aristotélico”, sino no alternante. No ataco en La página noALT el principio de identidad o la significación del verbo ser como “idéntico a” (eso lo hago en otros sitios, como mi ensayo Nada es lo que es, el problema de la identidad), sino que critico la costumbre de dividir el mundo en dos campos enfrentados, la manía de plantear siempre alternativas o dicotomías.
Por cierto, noALT, además de significar no-Alternante es una broma con el llamado “texto ALT“, que es ese texto que a veces aparece cuando pasas el ratón sobre un enlace. Por eso en el logotipo de noALT he hecho que aparezca ese recuadro amarillo, como si surgiera de un enlace activado.” (Publicado en Mundo flotante, 2005)

Finalmente, en otra página, en este caso Tsuresureguza, volví a explicar algunas cosas relacionadas con el pensamiento no alternante:

 “Para mostrar mi rechazo a la forma virulenta y dogmática de concebir la discusión inicié hace meses La página noALT, en la que intento tratar el tema con humor, e intento también mostrar que el mundo no tiene por qué dividirse en blanco/negro, izquierda/derecha, buenos/malos. Y que a menudo hay más opciones que las dos que suelen ofrecérsenos siempre: “O estás conmigo o estás con ellos”. Yo no suelo estar ni con estos ni con los otros, sino todo lo contrario.” (publicado en Tsuresureguza, 2004)

En el reverso de esta fotografía, Ana Aranda escribió: “Maravilloso e increíble dragón-fuente. ¿Qué he aprendido? Que hay que mirar a las caras de las estatuas que están mirando hacia abajo”.
(Roma, verano 2003, ola de calor en Europa)

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El tiempo de los mitos

Los mitógrafos o mitólogos hablan de un tiempo mítico presente en casi todas las culturas, al que llaman illo tempore (“aquel tiempo”). Es el tiempo en el que los dioses y los héroes hicieron las cosas que hoy repetimos. El tiempo de los arquetipos que nosostros ahora tan sólo imitamos.

Pero quiero referirme aquí no al tiempo mítico, sino a otro tipo de tiempo de los mitos, no el tiempo en el que trascurren los mitos, sino el tiempo que abarca el trascurso de esos mitos.

Si examinamos la mitología griega, con sus muchos héroes y dioses, advertimos con cierta sorpresa que, aunque se habla de épocas anteriores a la creación misma de nuestro mundo, de miles de años desde los primeros dioses hasta nuestros días, en realidad los dioses y héroes apenas cubren unas cuantas generaciones.

Por ejemplo:

1. Gaia

2. Ouranos

3. Kronos

4. Zeus

5. Apolo

Cinco generaciones de dioses tan sólo. A veces tal vez seis. A partir de la quinta o sexta generación ya empiezan los semidioses y los héroes.

Urano y Gaia en tiempos felices

Si contamos las generaciones de semidioses y héroes, tampoco son muchas, aunque pueden superar a las de los dioses.

Aetlio

Endimion

Etolo

Agenor

Eveno

Tideo

Diómedes

Los últimos, Tideo y Diómedes ya casi son hombres heroicos, pero no héroes. Tideo participó en la guerra para conquistar la ciudad de Tebas; su hijo Diomedes en la expedición a Troya.

Naturalmente, podemos prolongar estas genealogías, pero ya en el tiempo de los hombres, y de este modo descubrir, por ejemplo, cómo Pericles está emparentado con los primeros fundadores de Atenas. Si queremos llegar a Roma tendremos que seguir a uno de los enemigos de Diómedes, el troyano Eneas, que nos conducirá a Italia y a Rómulo y Remo, de la mano de la genealogía inventada por Virgilio en La Eneida. Aquí las generaciones tienen que cubrir entre trescientos y quinientos años, que es lo que se supone que separa a la caída de Troya de la fundación mítica de Roma.

Pero, lo curioso es que las generaciones de los dioses y primeros semidioses sean tan pocas, a pesar e cubrir miles de años, no unos cientos como las de los héroes.

Algo semejante a lo que sucede en Grecia se puede encontrar en mitologías como la celta o la irlandesa, la nórdica o la lituana. Tal vez la excepción sea la India, con su millón de dioses, pero sospecho que el núcleo original de dioses védicos tampoco sobrepasa las cinco o seis generaciones.

Las largas genealogías releigiosas se han desarrollado casi siempre posteriormente, en una religión ya muy sistematizada, organizada e intelectualizada, como la de los gnósticos y sus eones o dioses que crean a otros dioses, que alcanzan, tal vez, más de ochenta generaciones.

Desde el punto de vista evemerista (entendiendo que tras los mitos se esconden hechos históricos), estas seis generaciones de dioses resultan muy interesantes para quien pretenda rastrear, por ejemplo, los orígenes de los pueblos indoeuropeos. Aunque sospecho que no siempre se puede comparar la duración de una generación divina y otra humana. A veces un dios o un héroe puede representar a un reino o a una tribu, por ejemplo.

Ahora bien, culturas indoeuropeas como la griega y la india comparten a algunos de los dioses de esas cinco generaciones (por ejemplo, en India Ouranos es Varuna, Zeus es Dyaus Pitar y Ares se desdobla en los gemelos Maruts). Como es obvio, las diferencias comienzan cuando griegos e indios hablan de sus semidioses y héroes, ya cercanos a las generaciones autóctonas de cada lugar.

 

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[Publicado por primera vez el 9 de febrero de 2008]

El origen de los indoeuropeos

Los celtas, los germanos, los latinos, los eslavos, los griegos, los hititas, los kurdos, los armenios, los persas o los indios de los Vedas, son pueblos indoeuropeos. Entre los diversos pueblos indoeuropeos existen algunas semejanzas que asombraron a los estudiosos cuando en el siglo XIX se descubrió que el antiguo sanscrito, en el que están escritos los Vedas y los Upanisads de la India, estaba emparentado con el latín, con el griego, con las lenguas eslavas y con las germanas.

Eso no significa que entre todos esos pueblos exista un parentesco racial, porque lo único seguro es que estos pueblos hablan lenguas que tienen un origen común. Se les ha llamado “indoeuropeos” porque uno de sus extremos está en India y el otro en Europa, aunque se trata de un neologismo un poco extraño que mezcla una nación con un continente. Otras denominaciones son indogermanos o indoislandeses, que une la India con la nación más alejada de ella, Islandia. También se ha empleado indoceltas o indoirlandeses. Otras propuestas son quizá más razonables, pero tienen el inconveniente de cierta desagradable reverberación política: arios o indoarios. Arios son todos los pueblos iranios (Iran significa “país de los arios”), como los kurdos, los persas, los medos, los armenios e incluso muchos pueblos escitas, como los osetas y los alanos, pero actualmente la palabra ario se asocia inevitablemente, al menos en Europa, con las teorías racistas del nazismo.

La denominación “indoeuropeo” tiene el inconveniente de olvidar a los arios, que son uno de los tres grupos principales de estos pueblos, pero indoario parece dejar de lado a todos los pueblos que se agrupan bajo la denominación euro (eslavos, germanos, latinos, griegos, celtas…). Una posibilidad sería euroarios, que incluye a todos los pueblos europeos y a los persas e indios, puesto que los autores de los Vedas indios eran también arios.

Distribución actual de las principales lenguas de origen indoeuropeo.
A lo que aquí se ve hay que añadir toda América, Australia y Nueva Zelanda,
por lo que, sin ninguna duda, las lenguas indoeuropeas son las más habladas del mundo

 

En cuanto al origen de los indoeuropeos y la explicación de por qué su lengua procede de una lengua anterior, las teorías se multiplican.

Se supone que los diversos pueblos indoeuropeos fueron en su origen una población nómada que se dispersó de manera asombrosa por el mundo, llegando desde las islas británicas hasta los confines de la India. Una posibilidad  más asombrosa sería que su origen fuera un gran imperio ahora olvidado, similar al romano, de cuya crisis y decadencia surgieron decenas de pueblos que hasta entonces habían vivido unificados bajo una lengua común.

Podemos imaginar que la gran batalla de Kurukshetra que se cuenta en la epopeya india del Mahabarata y que enfrentó a los Kauravas y los Pandavas pudiera ser el origen de algunas migraciones indoeuropeas. Algunos fechan esta terrible batalla, en la que se dice que participaron millones de hombres, hacia el -800, lo que establecería quizá una interesante relación con los movimientos de los pueblos del mar en el mediterráneo y el cercano oriente (si es que a la cronología tradicional se le pueden restar doscientos o trescientos año, como sugieren algunos autores y situar la guerra de Troya no hacia el -1200, sino hacia el -900). No hay que olvidar que los textos homéricos se sitúan hacia el -800.

Sin embargo, otros sitúan la célebre batalla hacia el -1400 o hacia el -2000 (¡incluso en el -3000 o el -5000!) Todas estas fechas son interesantes para el aficionado a la historia, la mitología y las religiones por diversos motivos y todas ellas dan pie a interesantes hipótesis, pero lo más problable es que también todas ellas sean incorrectas, porque todas estas cronologías pertenecen, más que a la historia a la literatura fantástica, y es difícil confirmarlas o refutarlas, a no ser que se produzcan increíbles descubrimientos.

Existen muchas semejanzas asombrosas en las mitologías indoeuropeas. Algunas de las que llaman más la atención son que en Grecia haya un dios cósmico llamado Urano (el cielo) y en la India un dios de similares características llamado Varuna. Que el Zeus griego se corresponda con el Deus Pater (dios padre) o el Iu-Piter/Júpiter latino, pero también con el indio Dyaus Pitar. Que los dioses de la guerra indios se llamen Maruts y que el Ares griego o Marte (Mars) romano sea acompañado por dos gemelos, Fobos y Deimos, que recuerdan a esa pareja belicosa india. Mediante esta y otras coincidencias, se podría llegar a reconstruir, y se ha intentado varias veces, una primitiva mitología indoeuropea.

Posiblemente el que más ha avanzado por ese camino haya sido Georges Dumezil, que elaboró la teoría de las tres funciones comunes a los diversos pueblos indoeuropeos, mostrando semejanzas asombrosas, por ejemplo, entre Roma y la India. Una de las más curiosas es que los sacerdotes romanos llamados  flamines, mantenedores de la llama sagrada, podrían tener relación con la casta de los brahmines o brahmanes  de la India. A ello hay que añadir que el dios de Zaratustra o Zoroastro y otros persas era una llama. Es muy probable, por cierto, que ese dios del fuego (Agni en la India) fuera adoptado por un pueblo semita: el de los judíos, cuando Moisés lo encontró en el monte en forma de zarza ardiente.

Flámines romanos en el Ara Pacis (Altar de la paz)

Un brahman indio

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Innato no significa ni bueno ni recomendable

A veces se da por sentado que lo innato es sinónimo no ya solo de natural y auténtico, sino de recomendable e inevitable. Pero el hecho de que algo sea innato no implica que sea obligatorio o recomendable.

La cultura y la educación pueden ir más allá de lo innato, afortunadamente. Aunque, por ejemplo, puedan existir ciertas diferencias femeninas desde el punto de vista biológico (las mujeres tienen menos fuerza física, solo ellas se quedan embarazadas, etc), esas posibles o plausibles diferencias biológicas no tienen por qué ser razón para justificar discriminaciones.

leonordeaquitaniaHay quien defiende que el matriarcado es innato, pero la supuesta etapa en la que existió un matriarcado todavía es dudosa y lo único que sí es seguro es que cuando ha habido más libertad para las mujeres ello se ha debido más a la cultura que a la biología: helenismo, Roma, la corte de Leonor de Aquitania, gran parte de la dinastía Tang o la época actual.

Eso no impide que la cultura también se pueda poner a favor de los instintos más básicos, de la violencia o del machismo innatos, como cuando en la dinastía Song, justo después de la libertad femenina de la época Tang,  cercenaron la libertad de las mujeres con un método salvaje: el atado de pies.

tabla_rasa El problema de la nueva moda del innatismo, que reavivó Steven Pinker con su libro La tabla rasa, no es que se descubran más y más cosas innatas: es que se considere que por ser innatas debemos aceptarlas y potenciarlas.

En definitiva, que algo sea innato no significa que no se pueda (y que casi siempre se deba) cambiar.

 El hecho de que homosexualismo y heterosexualismo sean o no innatos no hace que sean más o menos recomendables. Algunos, como Simon Le Vay, creen que reconocer el innatismo homosexual hará que no haya discriminación contra algo “inevitable y natural”; pero hace no tanto tiempo otros pensaron que, precisamente por ser inevitable y natural, mostraba un defecto genético por parte de quien poseía tales características, y que, siguiendo esa lógica, había que eliminar, curar o reprimir a esa persona. Por eso, es muy peligroso recurrir a lo innato para justificar lo aconsejable y lo desaconsejable o lo bueno y lo malo.

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Vixit

Al anunciar una muerte, los romanos decían “Ha vivido” (Vixit).

Al contrario que la vida, la muerte no se puede narrar, solo se puede constatar, sin más. Se puede contar la agonía, pero, en cuanto uno se muere, se acabó la narración.

muerta-relieve galo-romano

Nadie suele detenerse a contar las etapas de esa muerte, que ya se considera como un suceso único. Nadie dice: “Se fue pudriendo durante diez días, luego llegaron unos gusanos y comieron sus ojos”, etcétera. Para que haya una narración tiene que existir un héroe que actúe y dejarse comer por los gusanos no parece mucha acción.

Romeo + Juliet , de Luhrmann

Hay quien reprocha a Luhrmann en Romeo+Juliet no haber respetado la época en la que transcurre Romeo y Julieta, al situarla en el presente y cambiar espadas por pistolas y trajes renacentistas por camisas de flores y atuedos siniestros.

Sin embargo, eso es algo que cada vez se hace más en los montajes de teatro y ópera y seguramente no es malo hacerlo, cuando tiene sentido o cuando se propone algo interesante, no por simple capricho o afán de modernizar a toda costa.

El propio Shakespeare siempre situaba sus obras en escenarios fantásticos, aunque se llamasen Verona, Milán, Egipto o el Bosque de Arden y, lo que es significativo, ninguna de sus obras, si recuerdo bien, transcurre en el Londres de su época. Sus textos históricos, además, estaban llenos de anacronismos. Por eso, muchas veces es conveniente mantener ese elemento un poco fantástico y anacrónico (y eso es lo que hace Luhrmann)

Nazismo en Hungría

Hungría ha tenido la desgracia, como le sucedió a algunos otros países del este de Europa , de conocer el totalitarismo fascista y el comunista. Si la memoria no me falla, todo comenzó en los años 20 con el Terror Rojo, que después fue sustituido por el Terror Blanco, mucho más cruel y sanguinario. El Terror Blanco derivó hacia el fascismo de Horthy, que acabó uniéndose a la Alemania nazi. Hungría, por lo tanto, luchó en la Segunda Guerra Mundial junto a Hitler.

El lago Balaton

Las doctrinas totalitarias se basan en el relativismo cultural, como ya dijo explícitamente Mussolini en su día. Consideran que no puede existir un verdadero diálogo entre culturas diferentes y que, por ello, la única manera de decidir qué cultura es mejor es el uso de la fuerza. Los totalitarismos también aplican la doctrina extrema del darwinismo social, que inventó el sobrino de Darwin, Francis Galton: la supervivencia del más fuerte. El relativismo y el darwinismo social son nombres modernos para seguir aplicando el comportamiento salvaje e instintivo, aunque a veces la izquierda haya recurrido al relativismo convirtiéndolo incluso, erróneamente, en sinónimo de respeto y diálogo entre culturas diferentes.

Debido a estos fundamentos teóricos, los totalitarismos, ya se basen en ideas comunistas, fascistas o simplemente en la identificación con un líder (como Franco), no pueden cooperar y colaborar, excepto de manera transitoria. Si Mussolini predica que la raza superior es la latina y concretamente la italiana, Hitler asegura que lo es la germana, mientras que el húngaro Horthy cree que esa raza superior es la magiar. Difícilmente puede fraguarse una alianza duradera: tarde o temprano, cada uno querrá aplicar sus ideas hasta el final y chocará con sus antiguos aliados. Mussolini, el pionero de los totalitarismos “de derechas”, soñó durante un tiempo que la raza, la etnia, la cultura o la civilización latina iba a recuperar la gloria de la antigua Roma. Pero los fracasos de sus andanzas en Europa y África y el impresionante poder germano le obligaron a ceder el primer lugar a Hitler.

Si las potencias del Eje hubieran ganado la guerra, no habría pasado mucho tiempo hasta que estallaran los conflictos entre germanos y latinos, aunque, probablemente, las primeras víctimas habrían sido los eslavos. Tras ellos, quizás le llegaría el turno a los magiares, cultura única y aislada, y más teniendo en cuenta que Hitler había nacido en el antiguo imperio austrohúngaro, al que detestaba por su convivencia de culturas diversas.

Todo esto explica el que durante la guerra existieran tensiones entre los nazis alemanes y los fascistas húngaros. El régimen de Horthy persiguió a todas las minorías, incluida la alemana. Tras la Segunda Guerra Mundial, el régimen comunista impuesto por los rusos intentó no dar importancia a este dato, porque de ese modo podían acusar a la minoría alemana de la responsabilidad del pasado nazi de Hungría y así descargar la culpa de los propios magiares. Esa explicación contenía tan sólo un pequeño gramo de verdad, pero sirvió a los húngaros de la época comunista para mantener su conciencia tranquila.

Algo parecido sucedía en la República Democrática Alemana que, en un alarde de ficción histórica, siempre hizo como que el nazismo no tuviera nada que ver con ellos, sino sólo con los alemanes de la República Federal. Cuando estuve en Berlín Occidental en 1988 me asombró la memoria y el sentimiento de culpa de los alemanes, que incluso tenían un museo dedicado al holocausto en el antiguo Reichstag. Pero en el lado comunista apenas se hablaba del pasado nazi y se insistía en echar la culpa a los vecinos del otro lado de la ciudad y del otro país germano.

Lo mismo sucedía, según parece, en Hungría y quizás todavía sucede, porque en la Citadela hay un museo dedicado a la época nazi de Hungría en el que se condena aquella época, pero creo que no de la contundente manera que sería necesario. Es decir, no reconociendo la responsabilidad de gran parte de los húngaros en lo que sucedió.

 

[Publicado el 3 de noviembre de 2003]

CUADERNO AUSTROHÚNGARO

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Cosas que he aprendido de… los estoicos

La escuela estoica nació en Grecia, pero los filósofos más conocidos son romanos: Séneca, Marco Aurelio y Epícteto, , que aunque era griego fue esclavo en Roma.

Que sean conocidos no quiere decir que sean bien conocidos y lo cierto es que los tópicos o lugares comunes acerca de ellos son muy abundantes. Los estoicos se han llevado la peor parte en el reparto filosófico de los últimos tiempos, quedando algo así como el precedente de los calvinistas, de aquellos que sufren con rigor y son austeros hasta lo extremo. El cambio de apreciación se podría considerar casi una venganza por parte de los epicúreos, que hasta hace unos siglos eran los malos y hoy son los buenos, por decirlo de manera simplista.

Diré aquí algunas cosas que creo he aprendido o que al menos he visto bien expresadas en la filosofía estoica. Quizá no coincidan con la interpretación ortodoxa que se hace de los estoicos.

lucius_annaeus_seneca_

Séneca

Me gustó mucho en la adolescencia De vita beata (Sobre la felicidad) de Séneca. En ese libro aprendí muchas cosas. Por ejemplo la tolerancia, pues Séneca, que es considerado uno de los principales pensadores estoicos, no sólo no ataca a los epicúreos sino que a menudo expresa su admiración hacia el propio Epicuro.

Creo que, como dice Séneca, a menudo uno ha de ser capaz de alejarse de la multitud y de los prejuicios, aunque eso a menudo cause dificultades. Recuerdo con precisión (o eso espero, porque la memoria es muy engañosa) la frase de Séneca: “Uno debe ir a dónde hay que ir, no a dónde se va”. También recuerdo que estas ideas de Séneca no coinciden con ningún tipo de elitismo y qué el mismo aclaraba que la multitud, la masa, el pensamiento gregario se halla tanto entre los pobres como entre los ricos. La muestra más evidente de ello es que dos de los principales filósofos estoicos eran uno esclavo y el otro emperador: Marco Aurelio y Epícteto.  Algo que también dice Thomas Browne en unas hermosas páginas:

” Tampoco incluyo solamente , en el nombre de multitud, a la gente baja y de poca importancia; hay chusma hasta entre la nobleza, una especie de cabezas plebeyas cuya fantasía se mueve por la misma rueda que aquélla; hombres que están al mismo nivel que los patanes, aunque sus fortunas doran algo sus flaquezas y sus bolsas reparan sus necedades”.

Epícteto

Epícteto

El Manual de Epícteto es uno de mis libros preferidos. Quizá ahora no recuerdo muchas de las cosas que en él se dicen, pero sé que una de ellas es la distinción entre las cosas que dependen de ti y las que no dependen de ti.

Que llueva o no llueva mañana no depende de ti, pero que si llueve mañana te enfades o no te enfades, sí depende de ti. Uno puede poner remedio a lo que depende de sí mismo, pero no a lo que no depende de sí mismo, por lo que enfadarse por la lluvia es una estupidez sin sentido.

Del mismo modo, si vas a una fiesta, dice Epícteto, ten en cuenta las cosas que suceden en una fiesta. Recuerda que en una fiesta pueden pisarte, que puede acabarse la comida o la bebida, que puedes encontrar a personas desagradables a causa del alcohol, que puede haber demasiada gente o hacer demasiado calor. Si tienes presentes estas cosas cuando vayas a la fiesta, no te irritarás cuando te sucedan, porque ya sabes que esas cosas son las que suelen suceder en las fiestas.

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La vida de esclavo de Epícteto y su cojera son símbolos del estoicismo resignado.

Este tipo de ideas tan razonables, han permitido a los rivales de los estoicos, caer en la simpleza de afirmar que un estoico acepta todo con resignación, sin quejarse de nada, como Séneca bebiendo el veneno por orden del emperador Nerón. Yo no creo que sea así.

Por otra parte, los estoicos dicen algunas cosas que han permitido, de nuevo, emparentarlos con los calvinistas y los puritanos: que la conciencia nunca duerme, y que incluso cuando estas a solas, hay un testigo de lo que haces y piensas: tú mismo. Quizás exista otro testigo que nos libre de esta soledad, pero es por el momento sólo una hipótesis: Dios. Esto último lo digo yo, no los estoicos, que no creo en Dios pero tampoco en el destino estoico ni en el fatalismo calvinista. Creo que esta idea de la conciencia vigilante es también muy razonable, pero, a quien le desagrade, puede pensar en ella no como en un policía dispuesto a reprimirte, sino como un espectador que observa lo que haces y aplaude o silba según el placer que le proporciona el espectáculo de tus actos.

A decir verdad, yo no me siento bien haciendo cosas que me parecen erróneas o desagradables y no veo ninguna represión en no permitírmelas, quizá porque en realidad no suelo sentir el deseo de hacerlas, así que no hay ningún tipo de autocontrol policial. Quizá lo hubo, es cierto, puesto que todos nos creamos a nosotros mismos y nos damos normas de comportamiento y permisos para hacer esto o lo otro, pero desde hace muchos años no hay tal. No suelo arrepentirme de las cosas que hago, aunque algunas., precisamente, no les gustarían a los puritanos. Pero, ahora, al pensarlo, veo que quizá también he aprendido de los estoicos ese darse uno mismo normas que, finalmente, se convierten en hábito casi instintivo o intuitivo, pero tras el que ha habido una reflexión y esfuerzo previo, quizá durante años.

Supongo que hablaré de todo lo anterior en otro “Cosas que he aprendido de…”, quizá en el dedicado al budismo.

Nerón y Séneca, por Barrón

Nerón y Séneca, por Barrón

Apenas he dicho nada de Marco Aurelio. Para mí sus Meditaciones son incluso más instructivas que el Manual de Epícteto o Sobre la felicidad de Séneca.

También él era tolerante. Seguramente el más tolerante de los emperadores romanos. Muchos de los que presentan ese duelo fraticida entre estoicos y epicúreos (que a veces sin duda existió) deberían tener en cuenta que fue precisamente Marco Aurelio, el emperador estoico, quien volvió a abrir las escuelas epicúreas.

Marco Aurelio

Marco Aurelio

De Marco Aurelio ahora recuerdo una de sus meditaciones en la que dice que, sean los que sean los años de tu vida, la muerte siempre llega demasiado pronto. Eso, creo, debe impulsarnos a aplicar el precepto de Vive el día, rosa est in horto (“La rosa está en el huerto, cógela”) o, como decía el payaso Jango Edwards: “Hoy es un día muy especial porque todos los días son muy especiales”.

Quizá de Marco Aurelio también he aprendido lo que justifica esta serie de textos, es decir, a mencionar las cosas que he aprendido y mostrar mi agradecimiento sin importarme su procedencia, pues, si no recuerdo mal, en sus Meditaciones dedica varias páginas a recordar a sus maestros y a los filósofos de los que ha aprendido algo, y en ese repaso se mencionan unos cuantos epicúreos.

Esto es lo que recuerdo en este momento que he aprendido de los estoicos. Estoy seguro de que se me olvidan cosas muy importantes, pero tal vez en el futuro pueda hacer un Más cosas que he aprendido de…

 

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[Publicado por primera vez el 12 de agosto de 2003]

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Razón y oscurantismo

Hace unos días hablaba con NT, Jp y MT y me di cuenta de que me hallaba bastante solo en mi defensa de lo racional frente a lo irracional.

Jp es absolutamente creyente en todas esas cosas: astrología, telequinesis, telepatía, etc. Cuando le cité la frase de Chesterton:

“Hoy en día no es que la gente haya dejado de creer en Dios porque no cree en nada, es que cree en todo”, opinó que lo que yo consideraba defecto era virtud (creer en todo)”.

Pertenece, evidentemente, al grupo de los ‘creyentes científicos’, no al grupo de los simplemente irracionales.

Es decir: cree que muchas de esas cosas sobrenaturales serán probadas por la ciencia en un futuro.

Y yo me pregunto: ¿por qué a la gente parece interesarle tanto el que la ciencia pruebe que un señor puede torcer cucharas o mover una silla con la mente? ¿Por qué no les interesa que la ciencia resuelva los innumerables y fascinantes problemas acerca del hombre, de la tierra y del cosmos?, ¿por qué les interesa más que el ser humano sea capaz de torcer cubiertos que el que sea aparentemente incapaz de crear una sociedad justa?

Todo esto, lo digo sin fingimiento, me entristece mucho. No me gusta ir contracorriente, es la corriente la que viene contra mí. No logro entender por qué está tan extendido el oscurantismo. Ya sé aquello de los ‘fin de siglo’, la comparación con la sociedad en crisis de la Roma de los Césares, etcétera. Pero, ¿por qué?

Desde que la razón comenzó a ganar terreno a la credulidad -hace bien poco-, se han conseguido grandes cosas. Esta sociedad puede entrar en crisis, crisis de valores y todo lo demás, pero es, con todos sus defectos, mejor que muchas anteriores. En fin, parece que la gente sólo sabe creer, ya sea en la Revolución, ya en Satán o ya en la telequinesis.

Como dije al principio, cada vez me veo más aislado, más solo. NT, como me dijo IT, también, en efecto, cree en todas esas cosas (¡ella que estudia algo tan fascinante como es la arqueología!). MT no lo sé. No sé hasta dónde su tibia defensa de la astrología es una provocación, pero me parece que de una u otra manera, y aunque sea poco, cree.

IT, aunque con mucho juego intelectual, también; AC mucho más que él.
¿Y CM? Algunos detalles me hacen suponer que, medio en broma medio en serio, cree, aunque le da verguenza confesármelo. Mg, FN, IM, TF,, JA ¿JT?¡Todos!
Aparte de algún famoso antioscurantista (Gardner, Popper, Savater), ¿quién me queda cerca?

Creo que sólo VG. ¿Habrá sido su influencia, su materialismo estricto -que yo comparto- lo que me habrá llevado a confiar tan sólo en la razón?

Pero, espera, ¿puedo estar seguro de que VG no cree en algo irracional? Intentaré averiguarlo.

Admito que muchos de estos temas son interesantes (Saint Germain, Cagliostro…), pero lo que me preocupa es que la gente los considere los más interesantes y los más importantes. Me preocupa que presten más atención a un charlatán que a un científico o a un filósofo (simplemente que a alguien que les propone pensar). Pero, lo que ya me inquieta muchísimo es que acaban creyendo al charlatán.

Creen antes en un “te juro que al primo de la novia de mi hermano le predijeron tal y tal y le pasó”, creen más en eso que en un razonamiento riguroso. Lo peor es que incluso parecen mantenerse más a la defensiva ante las razones que ante las chorradas ocultistas.

[Creo que el texto continuaba, pero no he encontrado el resto de las páginas]


[Notas de un cuaderno personal hacia 1987. Me resulta raro encontrar en la lista de crédulos a IT (Iván Tubau), porque creo que nunca estuvo en ese grupo]

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