Los crímenes del amor

A lo largo de la historia de la humanidad es probable que se hayan cometido más crímenes a causa del amor y la generosidad que del egoísmo. La frase anterior parece una provocación gratuita, pero no lo es.

Quizá algún lector objetará que esos crímenes cometidos a causa de la generosidad  han tenido otra causa, puesto que el amor puro y la verdadera generosidad es incompatible con el crimen. Ante esa protesta, mi primer impulso es admitir que tiene razón ese lector y que no hay crímenes causados por la generosidad, sino, en todo caso, cometidos en nombre de la generosidad, de una generosidad mal entendida. Pero como creo que no hay que fiarse de los primeros instintos o intuiciones, rechazo ese primer impulso, me detengo por un momento, examino de nuevo la cuestión y, por fin, me reafirmo: “crímenes cometidos a causa del amor y la generosidad”.

G.K.Chesterton

G.K.Chesterton

En primer lugar, hay que recordar que, como vimos Viaje a la esencia, un recurso fácil para proteger de cualquier crítica a los que consideramos nuestros aliados  o amigos es recurrir a las definiciones esencialistas: si nos consideramos liberales pero alguien nos muestra algunas de las cosas que han hecho quienes se llaman a sí mismos liberales, podemos argumentar que no se trataba de verdaderos liberales. He escuchado eeste argumento en personas de cualquier ideología o credo imaginable: fascistas, comunistas, cristianos, musulmanes o harekrishnas. Para todas esas personas, los crímenes de quienes dicen palicar esas doctrinas nunca son suyos pero las cosas buenas y las utopías maravillosas (nunca vistas en este mísero planeta) sí que lo son. Chesterton ya se dio cuenta de esta estratagema (que él mismo usaba para defender el catolicismo) y en una ocasión observó con su ingenio habitual: “Nunca he dejado de creer en el liberalismo, pero hace ya mucho tiempo que dejé de creer en los liberales”. Algo que podríamos aplicar a todos los mensionados antes,

Con la generosidad sucede algo parecido: siempre podemos decir que quien hizo aquello en nombre de la generosidad o del amor… en realidad no lo hizo por eso, sino por otras razones. Sin embargo, me temo que el recurso a la esencia, a la definición sagrada de una cosa (“comunismo”, “liberalismo”, “cristianismo”, “generosidad”) no servirá esta vez para refutar la frase que inicia este artículo. Sin embargo, quizá valga la pena, antes de continuar y para no suscitar dudas innecesarias, definir la generosidad.

Pues bien, he consultado las definiciones del Diccionario de la Academia y he llegado a la conclusión de que no son de mucha utilidad para definir la generosidad, así que propondré otra en la que creo será fácil estar de acuerdo. Una persona es generosa cuando da algo a cambio de nada, cuando se desprende de algo que de alguna manera le pertenece, incluido su tiempo, y lo entrega a otros, cuando hace un esfuerzo para ayudar a los que carecen de algo, o para contribuir a una tarea en beneficio de un grupo o comunidad, sin la esperanza de obtener algo a cambio de ese esfuerzo o donación.

En cuanto al amor, me ahorraré el mal trago de intentar definirlo, porque creo que todos tenemos muy claro qué es, aunque nadie lo sepamos definir.

Fontenelle

Pues bien, hay muchas personas que han cometido todo tipo de crímenes e injusticias movidas por el amor y la generosidad. Podría repetir aquí mi lista habitual de tiranos, dictadores y revolucionarios que, llevados por el amor a sus súbditos, han matado a diestro y siniestro, incluso a sus propios súbditos y seguidores, aquellos a los que se puede aplicar lo que Fontenelle dijo del emperador Constantino: “Queriendo aumentar el número de los cristianos, redujo el de los seres humanos”. Pero prefiero mencionar a alguien que parecía sentir un verdadero amor hacia los más discriminados por la sociedad y que dedicó su vida de manera generosa a ellos: la madre Teresa de Calcuta.


Teresa de Calcuta

Llevada por su amor y generosidad, por su deseo de salvar a los pecadores del infierno y la maldad, la madre Teresa recomendó que no se usaran preservativos, siendo responsable casi directa de la muerte de cientos personas durante los peores años del SIDA; también se opuso a medidas de control de la natalidad, absolutamente indispensables para frenar la pobreza y la muerte infantil en India y otro países superpoblados. No sólo eso, también pensaba que el sufrimiento era bueno para el alma, así que lo recomendaba y se oponía al uso de analgésicos e incluso a los tratamientos, pues lo que verdaderamente le preocupaba era tutelar a los moribundos en su camino al cielo, pero no curar a los enfermos, por lo que sus hospitales, a pesar de las generosísimas donaciones, carecían de las necesidades y medicinas más básicas.

Las anteriores son algunas de las características de la labor de la madre Teresa de Calcuta que Christopher Hitchens denunció en 1995, tanto en su documental “Ángel del infierno” como en su libro The Missionary Position. Hay otros muchos detalles que nos podrían hacer dudar de que la generosidad de la madre Teresa fuera desinteresada, pero no quiero ocuparme aquí de eso . Lo que he querido mostrar, a través de un ejemplo bien conocido, es que el amor y la generosidad pueden causar dolor, sufrimiento e incluso la muerte de muchos seres humanos de manera indirecta e incluso directa, al no aplicar la curación que podría haberles salvado, o al condenarles al contagio masivo de enfermedades como el SIDA (algo de lo que también es responsable el Papa Juan Pablo II, por cierto). Aparte del sufrimiento impuesto a sus propias monjas, para quienes el dolor era una de las tres reglas básicas que las hacían ser amadas por Dios. Dios, el dios cristiano, judío y musulmán no es otro personaje que añadir a la lista de los grandes criminales amorosos.

Torquemada predicando a los REyes Católicos el amor a Dios en 1478 --- Image by © Stefano Bianchetti/Corbis

Torquemada predicando a los Reyes Católicos el amor a Dios en 1478
— Image by © Stefano Bianchetti/Corbis

 

Quizá el amor y la generosidad de la madre Teresa no era muy diferente a lo que decía el inquisidor medieval Torquemada, quien aseguraba que lo que le llevaba a quemar a los herejes era el amor que sentía hacia ellos, hacia sus almas, ya que mediante la breve hoguera terrenal, escapaban de una eternidad de sufrimiento entre las llamas del infierno. Este es un ejemplo de que la idea de que uno debe hacer a los demás lo que desearía que ellos le hicieran a él, formulada con diversas variantes por Kant, Jesucristo, Pitágoras y Confucio, no siempre se debe aplicar: un masoquista haría sufrir a los demás, porque eso es lo que él desea que le hagan, y se convertiría, en consecuencia, en un sádico, como al parecer lo fueron Torquemada y la madre Teresa de Calcuta.

Torquemada, frente a Reyes Católicos arroja una cruz ante un judío y se da comienzo a las consecuencias de su amor: la expulsión de los judíos de España.


[Una primera versión de esta entrada se publicó el 14 de septiembre de 2012 en Divertinajes.
Revisado en 2016]

 

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Originally posted 2016-05-17 11:19:05.

Indagaciones lógicas de Sherlock Holmes

Carlos García Gual habla acerca de No tan elemental  y los procesos lógicos que emplea Sherlock Holmes en sus investigaciones. También menciona Carlos a Charles Sanders Peirce, creador del pragmatismo junto a William James y un pensador que podía competir con Sherlock Holmes, como cuento en el libro.

peirce

Charles Sanders Peirce


carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.

 


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看看您的周围 您看到了什么? 您可能没有看到什么特别的: 琐事的小事… 与往常一样

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Originally posted 2015-06-02 14:53:41.

看看您的周围 您看到了什么? 您可能没有看到什么特别的: 琐事的小事… 与往常一样

Notanelemental-portada您站在福尔摩斯的角度想想 前辈的推论, 最聪明的侦探, 符号学的先驱,将科学的方法运用于日常生活中的前辈, 密码学和法医学硕士。

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Sobre el libro

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SÓLO PARA TUS OJOS 
(Lectores de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes)

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Además…

La vida secreta de Sherlock Holmes

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Cómo descifrar códigos y lenguajes

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Originally posted 2016-06-07 12:16:45.

Not so elementary: How to be Sherlock Holmes

Look around you.
What do you see?

Probably nothing that especially catches your attention:
trifling, insignificant things… Nothing out of the ordinary.
More of the same.

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Now put yourself in Sherlock Holmes´s shoes. Holmes: a master of deduction, a most talented researcher, a pioneer of semiotics and the application of scientific methods in everyday life, a master of cryptography, forensic science and crime scene investigation, an expert in reading clues and even minds. Now, with all these skills, take any stranger. Try to deduce his profession, where he is going, what is on his mind, what his intentions are. Start to observe your surroundings in a new light. Discover meaning in everything. Do not trust your first impressions. It is time to decode the world around you.

In Not So Elementary  Daniel Tubau invites you to discover the secrets of Sherlock Holmes, to understand what lies behind his success and the methods which allow him to solve any  mystery and  to see what others are unable to.

Both fascinating challenging, this book is essential reading for anyone who wants to become a true Sherlock Holmes.

(Traducción de Helen Leathem)


contact: danieltubau@gmail.com

See also: Algunas pistas acerca del autor


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Originally posted 2015-01-01 10:31:57.

Los siete velos del conocimiento

En La cortina de Pitágoras hablé de la cortina acusmática, tras la que los discípulos menos apreciados por Pitágoras tenían que escuchar sus demostraciones geométricas, sin poder ver los trazos ni las figuras. También conté el moderno uso de esa cortina, cuando se empleó para impedir que los directores de orquesta vieran a los candidatos y de este modo evitaran ser dominados por sus prejuicios (casi siempre machistas). Era un buen ejemplo de cómo en ocasiones se juzga e incluso se percibe mejor algo al reducir la información: si no lo vemos todo, nuestra mente tiene menos oportunidades para poner en marcha su máquina de prejuicios.

En este sentido, hoy quiero examinar un caso en el que se nos ofrece más información y eso nos hace saber menos, a pesar de que tengamos la poderosa sensación de que cada vez sabemos más.

Me refiero a esas situaciones en las que un desconocido nos ofrece datos que, en principio, nos permiten empezar a conocerlo un poco mejor. Datos como su edad, su nacionalidad, la ciudad en la que ha nacido, su estado civil o su situación sentimental.


En apariencia cada uno de estos datos nos permite ir trazando un retrato cada vez más preciso de ese desconocido, pero eso está muy lejos de resultar tan evidente como parece a primera vista. En mi libro Nada es lo que es, me referí a esas secciones que a veces aparecen en periódicos y revistas en las que vemos la fotografía de un desconocido y al lado su opinión acerca de algo. Junto a la fotografía, se añaden dos o tres datos supuestamente informativos, como su nombre, su edad y su profesión.

¿Para qué sirven esos datos junto a la fotografía? Se supone que para que dispongamos de mejor información para valorar la opinión que se nos da a continuación: no es lo mismo que un diseñador de prestigio nos diga que detesta Las Meninas de Velázquez a que nos lo diga un albañil; no es lo mismo que un médico opine acerca de la última obra del arquitecto Rafael Moneo a que lo haga una peluquera. O eso es lo que nos parece a primera vista, porque lo cierto es que, en cuanto nos ofrecen dos o tres datos, lo que sucede es que nuestra máquina de prejuzgar se pone en marcha y ya resulta imparable:

“Vemos a un obrero y le aplicamos las características que creemos que tiene los obreros. Obsérvese que he dicho “creemos” y no “sabemos”, porque la mayoría de las veces tampoco sabemos realmente cómo es ese grupo observado, así que comparamos a un individuo desconocido con una construcción mental también basada en prejuicios”.
(
Nada es lo que es).

 

Aquel diseñador que nos dijo que detestaba Las Meninas, se convierte, en virtud de este único acto, en el representante de todos los diseñadores, y empezamos a dudar si no deberíamos también nosotros detestar el cuadro de Velázquez (al menos si lo que queremos estar a la última). Pero lo más proable es que ese diseñador pertenezca al pequeñísimo porcentaje de las personas que, además de ser diseñadores, detestan Las Meninas. Quizá el resto de diseñadores aman Las Meninas. Pero la selección de esa opinión concreta y el dato de la profesión de ese opinador nos hacen establecer nexos imaginarios acerca de la relevancia de una opinión. Si es un albañil el que dice que no le gustan Las Meninas, entonces  nuestro primer impulso es pensar: “Claro, el pobre no entiende el arte”, algo que no se nos ocurre pensar cuando se trata del diseñador.

Ahora bien, el problema de estos datos desinformadores no consiste sólo en que enseguida ponemos en marcha las ideas comunes acerca de diseñadores, albañiles, médicos y peluqueras, sino en que, además, muchos de esos prejuicios también son personales. Es decir, esos prejuicios no es que estén extendidos en la sociedad, sino que también están en el cerebro de cada uno de nosotros. Todos hemos alimentado durante años nuestra mente con ideas hechas que han nacido de la observación en ocasiones, que tienen su origen en ciertas experiencias y descubrimientos, pero que también se han convertido en respuestas automáticas de las que no somos conscientes o que, cuando lo somos, las llamamos intuiciones. Pero casi siempre son tan solo prejuicios.

De este modo, cuando alguien nos dice su edad, asociamos enseguida, querámoslo o no, ese dato a otros similares, lo que que nos permite, en apariencia, conocer mejor a esa persona. Pero esa es una sensación engañosa, porque aquello con lo que comparamos la información que nos han proporcionado no es una fiable base de datos que contiene toda la información relevante acerca de las personas de esa edad, sino que es tan sólo la modesta base de datos de nuestra experiencia personal. Comparamos a esa persona con otras que hemos conocido y que coinciden en edad, o en profesión, o en tipo de trabajo con la persona que tenemos delante. Lo más probable es que esa comparación ni siquiera se establezca con todas las personas que conocemos que comparten esos rasgos, sino tan sólo con dos o tres que, por alguna razón subjetiva, caprichosa o puramente azarosa, acude a nuestra mente.

Dos desconocidos de Magritte, conociéndose con menos prejuicios de los habituales

Por mi parte, en mi trato con desconocidos, prefiero no poner en marcha esa fabulosa máquina de prejuicios, y por ello evito en la medida de lo posible revelar los seis o siete datos que todo el mundo parece considerar como indispensables para trazar los rasgos de un retrato robot: edad, nacionalidad o ciudad de origen, preferencias sexuales, estado civil o sentimental, tendencia política. Seis o siete datos que nos permiten hacer una ficha rápida de la persona que tenemos delante. Siete datos que son como siete velos que, más que mostrarnos a un desconocido, lo que hacen es ocultarlo. Comunicar a otra persona la edad o las preferencias sexuales es un velo o una cortina que quizá no oculta, pero que sí tiñe de manera inevitable lo que vemos. Y lo tiñe o le pone un filtro con el color de nuestras experiencias pasadas y de nuestros prejuicios presentes. Creemos conocer, obtenemos la satisfacción de ver cómo nuestras intuiciones acaban por dar en el blanco, pero hemos recurrido al viejo truco de disparar primero la flecha y después pintar la diana, porque las futuras comprobaciones de nuestras primeras intuiciones estarán inevitablemente ligadas a esa primera impresión que fabricamos a través de aquellos datos de la ficha policial. Sin embargo, yo pienso que es mejor ver las cosas y las personas que tenemos delante en vez de intentar reducirlas a cómodas, confortables y tranquilizadoras fichas policiales. No sólo creo que es mejor: también me parece mucho más interesante.

 


[Una primera versión de esta entrada se publicó el 20 de septiembre de 2012 en Divertinajes. Revisado en 2018]

En Animales políticos he explicado un método parecido a la cortina para poner a raya a nuestros prejuicios políticos.


En No tan elemental: cómo ser Sherlock Holmes he hablado de la intuición y de otros asuntos relacionados con nuestra manera de pensar y nuestros prejuicios, de las ideas erróneas acerca del aprendizaje y de todo tipo de confusiones intelectuales, así como de la creatividad, un asunto que trato también  en mi libro El secreto de la invención, que pronto se publicará.


DUDA RAZONABLE

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Originally posted 2018-03-28 01:06:33.

Los cortes de la navaja de Occam

Occam's Razor

La navaja de Occam es una de esas imágenes filosóficas que se usan una y otra vez para resolver disputas teóricas. Creo que casi siempre se emplea mal, y más desde que se ha convertido en un lugar común equivalente a un anatema que se lanzan unos a otros.

Antes de explicar por qué creo que se emplea mal, recordaré qué es la navaja de Occam.

Guillermo de Occam (William of Ockham) era un monje franciscano, célebre por su inteligencia, por lo que no es extraño que Umberto Eco lo tomara como modelo (junto a Sherlock Holmes) de su Guillermo de Baskerville en El nombre de la rosa. Se atribuye a este monje el artilugio lógico o filosófico llamado “la navaja de Occam” que es la sintesis de su frase “Entia non sunt multiplicanda sine necesitate”. Es decir, los entes no se deben multiplicar innecesariamente. La expresión se empleó en su origen en la disputa acerca de los conceptos universales, como “humanidad”, “Trinidad” o “belleza”, que enfrentó a los nominalistas y los realistas.

Los nominalistas creían que esos conceptos y todo lo que se refiere a géneros y especies, pero no a individuos concretos son tan sólo entes de razón, ideas o conceptos que no existen por sí mismos. Los realistas decían que esos conceptos universales tenían una existencia propia y real y que no eran tan sólo palabras. Tras la disputa se escondía tambien uan disputa teológica, porque si los nominalistas negaban la existencia real y efectiva de la Trinidad, toda la teología cristiana se venía abajo. La navaja de Occam, en consecuencia, permitía cortar la existencia de todos esos entes conceptuales, pero también la de los conceptos y artilugios teóricos que a menudo se empleaban en las discusiones, pero que no parecía que tuvieran una correspondencia en el mundo de lo observable y experimentable.

A menudo, primero en lógica y física, pero con el tiempo en biología o en cualquier otra ciencia o arte, desde la economía a la historia y desde la crítica literaria a a la antropología, se recurre a la navaja de Occam para afeitar las explicaciones enrevesadas, las que parecen demasiado complejas.

Occam-William-of-Ockham-Quotes-1

“Si todo lo demás es equivalente, la solución más simple suele ser la mejor”

Sin embargo, la navaja de Occam se emplea tanto que su filo empieza a estar mellado o bien corta lo que no debería cortar, en busca en ocasiones de una sencillez que acaba siendo simplismo.

Es posible que el uso realmente útil de la navaja de Occam (aparte de la disputa original entre los nominalistas y los realistas) se dé cuando se aplica a posteriori, pero no cuando se aplica a priori. Es decir, no debería utilizarse como una censura previa (excepto en casos que resultan tan evidentes que salta a la vista la exagerada multiplicación de los entes o explicaciones), sino que puede emplearse como una razón más para decantarnos por una explicación en lugar de por otra, siempre y cuando ambas explicaciones sean totalmente equivalentes.

No sirve para refutar una teoría con la excusa de que una teoría es demasiado compleja, sino para hacernos sospechar que si hay dos soluciones posibles y una es más sencilla, entonces es probable que la más compleja haga uso de supuestos innecesarios. Pero sólo indica esa probabilidad.

Sin embargo, también es perfectamente posible imaginar una explicación compleja que sea, sin embargo, la explicación correcta, a pesar de que también exista otra explicación más sencilla que también parezca capaz de dar cuenta de los fenómenos que se quieren explicar. Voy a intentar imaginar una situación de este tipo (que será una inversión de la disputa entre el sistema tolemaico y el copernicano). Cuando lo haya pensado, se lo comunicaré al lector en otro artículo.

 

La complejidad y la sencillez

Por mucho que nos gusten las soluciones simples, a menudo los problemas exigen soluciones complejas. Aunque un asunto se pueda explicar de manera simple, ello no implica necesariamente que deba explicarse así.

Esto no vale sólo para la biología y la evolución, sino que también se puede aplicar a la sociología y la psicología: a menudo tendemos a explicar el comportamiento de otra persona a partir de una sencilla ecuación estímulo-respuesta, pero casi siempre las verdaderas razones de un comportamiento son más complejas de lo que creemos.

En definitiva, la navaja de Occam ha de tomarse como un estímulo para seguir investigando y puliendo nuestras teorías, quitándoles lo innecesario, pero en otras ocasiones ha de ser aplicada como un factor de probabilidad (no de certeza) en el momento de elegir entre teorías rivales. Finalmente, en muchas ocasiones su mejor y más razonable uso es tan sólo semejante al un proverbio o una frase hecha que viene al caso y confirma algo: un comentariofinal una vez que una cuestión ya ha sido decidida gracias a una explicación sencilla.

Decimos, por ejemplo: “A quien madruga, Dios le ayuda”, si gracias a nuestro madrugón hemos conseguido llegar a tiempo a una cita importante, pero diremos: “No por mucho madrugar amanece más temprano” si hemos madrugado tanto que llegamos dormidos y agotados a esa cita tan importante. Los refranes no suelen expresar verdades, sino que existe uno para cada ocasión. Sirven como estímulo retórico o emotivo para hacer algo o como comentario posterior (positivo o negativo) a una acción ya realizada. En ese mismo sentido se puede emplear a veces la navaja de Occam: “Ya te decía yo, que aquí había que sacar la navaja de Occam: todo es más sencillo de lo que parecía”.

Pero nunca se debería emplear como un criterio de verdad o como un anatema o dogma de fe en contra de ideas o de teorías, que es algo que se hace bastante a menudo.

**********

[Escrito en 2004 en La Palma, como comentario a La estructura de la evolución, de Stephen Jay Gould los textos en naranja los he añadido en 2014 para hacer más comprensible el texto. En el texto original anoté que lo había escrito antes de leer la página 583 del libro, y añadí: “Quizá Gould diga más adelante algo semejante a lo que yo quiero decir aquí”. Supongo que adivinaba que Gould se iba a ocupar de la navaja de Occam y su uso en ciencia, algo que supongo, se verá en futuras entradas dedicadas al libro]

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LA ESTRUCTURA DE LA EVOLUCIÓN

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cuadernodefilosofia

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Originally posted 2004-09-05 12:00:22.

La realidad de los detectives

La vida secreta de Sherlock Holmes /6

Umberto Holmes, o quizá Sherlock Eco

Umberto Holmes, o quizá Sherlock Eco

Existe algo en los detectives que parece conferirles una sensación de realidad mayor que la de otras criaturas de ficción, algo que los hace más capaces de independizarse de sus creadores y ser considerados menos literarios y más reales. En No tan elemental: cómo ser Sherlock Holmes, he examinado a Sherlock Holmes no como un personaje de ficción, sino como un verdadero precursor de muchas ciencias y disciplinas, en pie de igualdad con Robert Hooke, Isaac Newton, Ferdinand de Saussure, Umberto Eco, François Bertillon y Charles Sanders Peirce, entre muchos otros. Es cierto que cuando quise construir una Enciclopedia Universal de Pensadores para mi propio uso privado, incluí entre esos pensadores a muchos personajes de ficción: el Hamlet, el Próspero, el Macbeth y la Viola de Shakespeare, el Don Quijote, el Sancho y el licenciado Vidriera de Cervantes, el Jacques de Diderot y el Cándido de Voltaire y que, cuando llevé a término ese proyecto lo reduje a esos personajes en mi Enciclopedia de pensadores imaginarios. Pero, a pesar de que podemos mirar a los personajes de ficción como seres reales, pocos son vistos en el imaginario social de manera tan intensamente llena de vida como que vemos a Sherlock Holmes y John Watson.

Por eso, sin duda no es casual que el Auguste Dupin creado por Edgar Allan Poe sea, como Sherlock Holmes, un detective, como también lo es Miss Marple o Poirot, de Agatha Christie; Philip Marlowe, de Raymond Chandler; Sam Spade, de Dashiel Hammet; Maigret, de Simenon y tantos otros personajes, a los que nos es fácil imaginar recorriendo las calles de Londres, Los Ángeles, París o Bruselas.

¿A qué se debe esta extraña cualidad real de los detectives? Lo ignoro, pero lo único seguro es que el Dupin de Poe y el Holmes de Conan Doyle pertenecen a un gremio de personajes de ficción que se caracterizan por lo fácil que les resulta alcanzar la celebridad pública, mientras que en la vida real los detectives raramente alcanzan notoriedad, tal vez porque ello les dificultaría realizar su trabajo. Como dice el propio Holmes en la serie Sherlock cuando es asediado por la prensa: «Lo último que desea un detective es publicidad».

La extraña pero persistente realidad de los detectives puede ser una de las razones por las que se atribuyen a Holmes los méritos que deberían atribuirse a Arthur Conan Doyle, pero existen otras razones que quizá explican mejor esta preferencia.

 

Continuará


[Esta entrada ha sido escrita a partir de fragmentos de No tan elemental: cómo ser Sherlock Holmes, que finalmente no incluí en el libro]


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carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
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Originally posted 2016-05-25 14:17:58.

Holmes, el violinista

Las otras profesiones de Sherlock Holmes

Es muy conocida la afición al violín de Sherlock Holmes, pero muchos aficionados a las aventuras del detective tienen la impresión de que Holmes lo tocaba horriblemente. También está muy generalizada la idea de que Watson tenía una pésima opinión de las dotes musicales de su amigo. Sin embargo, no es eso lo que nos dice el buen Watson, quien considera que la habilidad de su compañero de piso era notable, aunque excéntrica:

“Sabía yo perfectamente que él era capaz de ejecutar piezas de música, piezas difíciles, porque había tocado, a petición mía, algunos de los lieder de Mendelssohn y otras obras de mucha categoría”. [1]

Jeremy Brett demostrando la habilidad de Holmes con el violín

La razón por la que tantas personas piensan que Holmes no era un buen violinista se debe a otros pasajes de las aventuras, donde Watson describe uno de los hábitos de su amigo:

“Era raro que, abandonado a su propia iniciativa, ejecutase verdadera música o tratase de tocar alguna melodía conocida. Recostado durante una velada entera en un sillón, solía cerrar los ojos y pasaba descuidadamente el arco por las cuerdas del violín, que mantenía cruzado sobre su rodilla. A veces las cuerdas vibraban sonoras y melancólicas. En ocasiones sonaban fantásticas y agradables. Era evidente que reflejaban los pensamientos de que se hallaba poseído.” [2]

Es obvio que esa manera de tocar el violín puede poner nervioso a cualquiera, así que, tras “aquellos solos irritantes”, el detective terminaba ejecutando para su compañero de piso “toda una serie de mis piezas favoritas, a modo de ligera compensación por haber puesto a prueba mi paciencia”.[3]

Por otra parte, en una de las aventuras de Holmes, “Los planos del Bruce-Partington”, Watson dice que en cuanto solucionó el caso (una de sus mayores contribuciones a la seguridad del Imperio Británico), el detective “regresó con fuerzas renovadas a su tratado sobre los motetes polifónicos de Lassus, que desde entonces ha sido impreso en edición privada, y dicen los expertos que es la última palabra sobre el tema” [4].

Uno de los complejos motetes de Orlando de Lasso, “Temor y temblor”, la expresión de Pablo de Tarso que es también el origen de un ensayo extraordinario de Kierkegaard: «Así pues, queridos míos, de la misma manera que habéis obedecido siempre, no sólo cuando estaba presente sino mucho más ahora que estoy ausente, trabajad con temor y temblor por vuestra salvación, pues Dios es quien obra en vosotros el querer y el obrar, como bien le parece”.

 

La música parece una de las pocas cosas que consigue relajar a Sherlock Holmes cuando no tiene un misterio que resolver a la vista, no solo rasgando las cuerdas del violín o interpretando alguna pieza para Holmes, sino también asistiendo a conciertos:

“Sarasate toca en St.James esta tarde. ¿Qué le parece, Watson? Podrían sus pacientes esperar durante unas pocas horas”. [5]

Pablo Sarasate

Una malagueña de Sarasate, aunque no interpretada por él, sino por Gil Shaham

Después, Watson describe el placer que Holmes obtuvo en ese concierto y asegura que Holmes también era un buen compositor:

“Mi amigo era un entusiasta de la música, no sólo un intérprete muy dotado, sino también un compositor de méritos fuera de lo común. Se pasó toda la velada sentado en su butaca, sumido en la más absoluta felicidad, marcando suavemente el ritmo de la música con sus largos y afilados dedos, con una sonrisa apacible y unos ojos lánguidos y soñadores que se parecían muy poco a los de Holmes el sabueso, Holmes el implacable, Holmes el astuto e infalible azote de criminales.” [6]

Sería demasiado extenso reseñar aquí la intensa afición de Holmes a la música, así que animo a los lectores a que acudan a las aventuras del detective, porque  seguro que pronto encuentran muchos más ejemplos.

Ilustración de Samuel Velasco para No tan elemental: cómo ser Sherlock Homes

Esta entrada es un pasaje que escribí para No tan elemental.Cómo ser Sherlock Holmes, que finalmente quedó fuera del libro. En las páginas de No tan elemental podrás encontrar muchas otras profesiones de Holmes y conocer las razones de su éxito como detective.

 


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Cómo ser Sherlock Holmes.
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carlos-garcc3ada-gualCarlos García Gual ha dicho de No tan elemental. Cómo ser Sherlock Holmes:
Es una mis mejores lecturas  de ensayos literarios en mucho tiempo, tanto por su originalidad como por su estilo. Y sobre un tema  para mí fascinante ya que me trae recuerdos de lecturas juveniles… Me tiene admirado su manejo de todos esos registros tan bien usados en esta trama tan erudita y esa disección tan inteligente, de fina “filología” (en el buen sentido de la palabra)… Creo que el resultado final es espléndido y muy divertido”.


Wyoming-No-tan-elemental


  Para saber más acerca del libro: No tan elemental, querido Holmes
Para saber más acerca de Daniel Tubau: Algunas pistas acerca del autor


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Originally posted 2017-06-02 19:19:50.

  1. [1]Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata 
  2. [2]Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata 
  3. [3]Arthur Conan Doyle, Estudio en escarlata 
  4. [4]Arthur Conan Doyle, “Los planos del Bruce-Partington”, en Su último saludo en el escenario
  5. [5]Arthur Conan Doyle, “La liga de los pelirrojos”, en Las aventuras de Sherlock Holmes.
  6. [6]Arthur Conan Doyle, “La liga de los pelirrojos”, en Las aventuras de Sherlock Holmes.

Deducción, inducción… abducción

en “Las mañanas” de RNE


Alfredo-menendez

Alfredo Menéndez

javier-capitan-recurso

Javier Capitán

Entrevista en “Las mañanas” de Radio Nacional, con Alfredo Menéndez y Javier Capitán, en Prado del Rey, donde pasé muchos días de mi infancia con mi hermana Natalia, corriendo por los pasillos mientras esperábamos a mi madre, que trabajaba allí como montadora. Muy buenos recuerdos después de mucho tiempo sin pasar por allí.

Ha sido una muy buena conversación, entretenida y divertida, en la que he disfrutado mucho con las preguntas.

También ha sido una ocasión estupenda para reencontrarme con Javier Capitán, aunque fuera en las ondas (pues él hablaba desde Valencia), con quien tuve el placer de trabajar hace muchos años en El Informal.

Puedes escuchar la entrevista completa en este vídeo:

 rne-entrevista

 

 Para saber más acerca del libro: No tan elemental, querido Holmes

Para saber más acerca de Daniel Tubau: Algunas pistas acerca del autor


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El-Gran-Wyoming-como-Holmes

El Gran Wyoming acerca de No tan elemental:

«Daniel Tubau, en esta muestra de sabiduría universal concentrada, nos enseña a descubrir los signos ocultos, esas señales que nos rodean y que pocos son capaces de ver. En estas páginas se encuentran las coordenadas para que el lector se convierta, no en un imitador, sino en un auténtico Sherlock Holmes, el maestro que nos graduó la mente para hacer visible lo invisible».


 

No tan elemental, de Daniel Tubau

Si ya estás leyendo No tan elemental, cómo ser Sherlock Holmes, haz clic en esta imagen.

 


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Originally posted 2015-01-20 18:26:51.

Sherlock Holmes y la intuición

Reproduzco a continuación algunos fragmentos de la estupenda entrevista que me hizo Rocío Linares para La Razón y que se publicó el 12 de febrero de 2015.

Ver lo que otros no ven, anticiparse, saber qué piensan los demás … Todo lo que hace a Sherlock Holmes parecer un ser de otro mundo se puede aprender. El cómo lo propone Daniel Tubau en su libro «No tan elemental» (Ariel), que descubre la forma de pensar del célebre detective de Arthur Cenan Doyle. Su particular mirada sobre la realidad, explica Tubau, es lo que le fascinó, igual que a los millones de seguidores que tiene el detective en el mundo, que incluso obligaron a Doyle a resucitar al personaje tras escribir su caída mortal por las cataratas de Reichenbach. Tubau ha leído todos sus libros, visitó su casa en el 221 B de Baker Street en Londres y a los 16 años ya comenzó a anotar en una libreta qué podía aprender de Holmes. Ahora su libro, basado en un exhaustivo estudio de los relatos de Conan Doyle y los tratados de las diversas disciplinas que pone en práctica el detective, descifra las claves para pensar por delante de los demás.

– ¿Por qué es interesante que un libro explique cómo piensa Sherlock Holmes?
-Porque nos enseña que se puede pensar  mejor. Alejarnos de los planteamientos de Watson, que son los comunes, y aprender a ver el mundo con más claridad.

– ¿Cuál es la clave?
-Mirar con curiosidad y mirar atentamente. Es lo que caracteriza a Holmes y lo emparenta con los científicos y con la ciencia moderna, que precisamente recuperó la curiosidad, que durante la Edad Media estaba mal vista. Entonces se pensaba que no había que preguntar, sino que las cosas eran como eran, pero los científicos querían saber.

– ¿Por qué Holmes sigue fascinando y parece tan extraordinario?

-Es curioso, porque a nosotros nos parece inalcanzable, pero él siempre dice que su forma de pensar es «elemental» (no me refiero a la frase «elemental querido Watson» que eso apareció después, en las películas). Lo que intento mostrar en el libro es que sus deducciones, para nosotros asombrosas, se pueden aprender, con un trabajo previo y el uso de métodos adecuados.

-¿Qué es lo elemental para pensar a su modo?
– Lo primero, dejar atrás los prejuicios y no fiarnos de la intuición, que funciona en el 80% de los casos pero en las situaciones nuevas no. Ahí Sherlock nos sorprende, pero porque su intuición está entrenada.

-¿Y qué es la intuición?
-En gran parte es el depósito de conocimientos que hemos adquirido a lo largo de la vida y que nos ofrece respuestas ante una situación. Nuestro aprendizaje previo nos dicta cómo reaccionar. Vemos una sombra y nos cambiamos de acer porque nos sugiere peligro. Pero eseo se basa muchas veces en prejuicios, así que no tiene hgarantía. Es una respuesta automática, que puede funcionar o no.

-En su libro dice que el mundo está lleno de cosas obvias que hoy nadie observa”. ¿Es un error al que nos lleva la rutina de nuestros tiempos?
-Es un mal de todos los tiempos. Pero es que hoy además tenemos sobresaturación de información, que impide que nos sorprendamos y, además, nos obliga a tener que distinguir lo importante de lo accesorio, lo que es muy difícil.

Continuará

 


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Originally posted 2015-03-25 15:52:24.