El origen de la idea de Dios

Tras decir que “A partir de que la existencia necesaria se contiene en nuestro concepto de Dios, se concluye rectamente que Dios existe”, Descartes se queda tan tranquilo (La idea de Dios implica su existencia). Recupera así sin ningún pudor el argumento ontológico de Anselmo de Canterbury, que sin duda aprendió con los jesuitas, y echa por la borda todo lo conseguido con su duda metódica. Es decir, puesto que podemos imaginar el concepto de un dios perfecto, y puesto que un dios perfecto además de poder existir debería existir de hecho, entonces Dios existe.

A continuación, anticipándose, aunque muchos siglos después, a la objeción que el monje Gaunilo hizo al argumento ontológico de Anselmo, Descartes dice:

“En los conceptos de las otras cosas no se contiene del mismo modo la existencia necesaria, sino sólo la contingente” (Principios de la filosofía, Punto 15).

Es decir, como ya dijera Anselmo, el argumento ontológico sólo es aplicable a Dios, porque es fácil imaginar la gran farsa que se armaría si comenzáramos a aplicar un argumento tan efectivo como ese para demostrar la existencia de todas las cosas que nos apetece que existan. Puesto que podemos imaginar un unicornio azul perfecto y puesto que ese unicornio azul perfecto no sería perfecto si no existiera, entonces existe el unicornio azul perfecto.

Más adelante, explica por qué la idea innata de Dios no es accesible a todos los hombres (es decir, por qué, en definitiva no es innata): a causa de sus prejuicios.

Ahora bien, si como dice el abate Bergier en su Diccionario Teológico, los primeros hombres creían en Dios único, ¿cómo es que dejaron de creer en Él? ¿Por la intervención de Satán quizá?

Aquí, me temo, podemos caer en profundas disputas teológicas. Y no es este momento ni lugar.

Bergier- Diccionario teologico


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

 


 

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Conocer el origen de las cosas

Big-Ben-de-Londres

Descartes en Principios de la filosofía:

 “[La mente] tiene en sí nociones comunes, como las de los números y figuras…” (Punto 13).

Pero añade:

“Pero no siempre puede prestarles atención [a las premisas básicas], cuando después se acuerda de que aún no sabe si no habrá sido creada [la mente] de tal naturaleza que se equivoque incluso en las cosas que le parecen evidentísimas, ve que con razón duda de tales cosas, y que no puede tener una ciencia cierta antes de conocer al autor de su origen (Punto 13)”.

Yo no sé de dónde ha sacado Descartes la idea de que para conocer una cosa es necesario conocer al autor de su origen. No creo que, por ejemplo, para conocer un reloj como el Big Ben haya que conocer al constructor del Big Ben.

 

NOTA 2015
Descartes, como es obvio, aquí aplica la deducción inversa: a partir de uan cosa descubrimos su origen, A partir del mundo deducimos a Dios. De este modo va a empezar uno de sus célebres trucos de prestidigitación filosófica.
Hablo de los prodigios (verdaderos) de la deducción inversa en No tan elemental: cómo ser Sherlock Holmes.

 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

Descartes

Descartes

 


 

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El conocimiento secreto de la mente

mente-cuerpo-descartesDice Descartes que cuando la mente mira por todas partes para aumentar su conocimiento:

“Encuentra en sí misma ideas de muchas cosas, y mientras se limite a contemplarlas, sin afirmar ni negar que fuera de sí haya algo semejante a ellas, no puede equivocarse” (Punto 13).

Evidentemente que no puede equivocarse. Pero tampoco puede acertar.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

Descartes

Descartes

 

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¿Conocemos antes la mente que el cuerpo?

mente-cuerpo

Descartes dice en Principios de filosofía:

“Por qué nuestra mente es más conocida que el cuerpo.
(Punto 11)”

Descartes, en consecuencia, considera que conocemos antes nuestra mente que nuestro cuerpo.

Sin embargo, yo no estoy muy seguro de eso, pues los niños, me parece, conocen antes su cuerpo que su mente. Lo conocen gracias a a su mente, pero de ésta no tienen verdadera conciencia. Uno primero conoce su cuerpo y aprende a manejarse con él. Es sólo más tarde cuando se da cuenta de que tiene una mente.

 

NOTA 1996
Curiosa manera de conocer una mente de la que ni siquiera tenemos claro donde se encuentra: en Grecia se discutía si la mente o el alma tenía su sede en la cabeza o en el corazón, por ejemplo, o en ninguna parte del cuerpo o en todo él.


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

Descartes

Descartes

 

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