Hefesto y el nacimiento de Atenea, reinterpretación de un mito

Uno de los mitos más célebres es el del nacimiento de Atenea:

Zeus decide tragarse a su amada Metis (“La Sabiduría”) porque le anuncian que tras la primera hija que nazca, la diosa volverá a quedarse embarazada de un hijo que destronará a Zeus. Al cabo de un tiempo, Zeus sufre unos terribles dolores de cabeza. El herrero divino, Hefesto, le abre el cráneo y de allí sale completamente armada Atenea.

Este es el mito, que ha recibido muchas interpretaciones.

Para Robert Graves, aquí se muestra cómo el culto a los Olímpicos y a Zeus sustituyó el antiguo culto a la Diosa (la Gran diosa o Diosa Madre), en este caso Metis, que quedó incorporada  al nuevo panteón patriarcal en la forma de Atenea. Al salir de la cabeza de Zeus quedaba clara su subordinación a los nuevos dioses masculinos.

Sea cierto o no lo que dice Graves, creo que hay un aspecto que tal vez no haya recibido suficiente atención, la intervención del herrero Hefestos en el mito. En principio, parece que es un simple ayudante al parto. Sin embargo, es posible otra interpretación, sin duda arriesgada a primera vista.

Una pintura en una vasija griega nos pone sobre la pista de esta reinterpretación:

Birth of Athena from the head of Zeus, with Hephaestus | Greek vase, Athenian black figure kylix

Representación del nacimiento de Atenea en un vaso ático de figuras negras de ca. -560

Si no conociéramos el mito, ¿Cómo interpretaríamos la historia contada en este dibujo?

Probablemente pensaríamos que Zeus ha sido atacado por Hefesto, como parece mostrar la manera en que blande el rayo, que es sin duda amenazante.En cuanto a Atenea, no sólo surge armada de la cabeza de Zeus, sino que parece que su propósito es defender al padre de los dioses del ataque de Hefesto. Su gesto es agresivo, lo que no extraño puesto que Hefesto acaba de abrirle a Zeus la cabeza de un tajo, pero además parece claramente dirigido contra el herrero. Si observamos los pies y el gesto de Hefesto, el dios se está alejando del trono de Zeus, asustado sin duda.

Es sabido que algunas variantes de mitos de la Antigüedad nacen de una interpretación errónea de alguna pintura cuyo significado original se ha perdido, y el mismo error podemos cometer nosotros, de manera más culposa, puesto que nosotros sí conocemos la versión considerada ortodoxa del mito, en la que Hefesto no ataca a Zeus, sino que lo ayuda a librarse del dolor de cabeza. Los ritos a veces sirven para explicar los mitos y a veces sucede lo contrario, los mitos se crean para explicar un rito cuyo origen se ha olvidado, o un dibujo en una vasija.

Teniendo presente todo lo anterior, y a modo sólo de hipótesis, posible pero quizá no probable, podemos rastrear en el mito algún indicio que apoye nuestra interpretación.

 

Extraños nacimientos

En primer lugar, el nacimiento de Atenea se desarrolla en un contexto mítico que no puede sino llamarnos la atención. Asistimos a una sucesión de nacimientos extraños y a una acumulación de extravagancias o deformidades.

  1. El nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus (que se ha tragado a Metis)
  2. El nacimiento de Erictonio del semen de Hefesto derramado sobre el muslo de Atenea cuando intenta violarla. Semen que Atenea se limpia con un pedazo de lana, que arroja a la tierra, haciendo que ésta sea fecundada y que nazca Erictonio (ser mitad hombre mitad serpiente), al que Atenea adopta como hijo suyo.
  3. El propio nacimiento de Hefesto, hijo de Zeus y Hera, que nace enclenque, por lo que es arrojado por su madre y recogido por Tetis y Eurinome, que lo cuidan en el fondo del mar.

Las tres situaciones nos muestran extraños embarazos y extraños partos, hijos deformes y la sensación de que en todo ello hay una alusión a abortos, o hijos rechazados o no deseados. Es importante recordar que este tipo de nacimientos (de la tierra, de un padre sin madre, de una madre sin padre, de un falso padre) a menudo están relacionados con la disputa de diferentes clanes por el derecho sobre un territorio. Precisamente al no poder demostrar el derecho consuetudinario o histórico, se recurre a una explicación de ese tipo, por ejemplo, la manera en la que Teseo se convierte en ateniense: es un hijo que Egeo concibió durante un viaje a Trecén.

De hecho, Hera detesta a su hijo deforme y por eso lo lanza sin misericordia contra la tierra, lo que agrava su deficiencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, según una de la versiones del mito, Hefesto no es hijo de Zeus y Hera, sino tan sólo de Hera (¡de nuevo asistimos a una partenogénesis!). Sin embargo Zeus dudaba de la fidelidad de Hera y de que Hefesto fuera un hijo partenogénito:

“Prodigio que él no quiso creer hasta que la aprisionó en una silla mecánica con brazos que se cerraban alrededor del que se sentaba en ella, y así le obligó a jurar por el río Estigia que no mentía. Otros dicen que Hefesto era hijo suyo con Talos, el sobrino de Dédalo.”

Se detecta, aquí pues, un primer conflicto entre Zeus y Hefesto, que nos hace sospechar si no fue él (y no Hera) quien arrojó  a su hijo no reconocido desde el Olimpo. La sospecha  aumenta si tenemos en cuenta que una vez que Hera decide admitir a su hijo entre los dioses olímpicos, Hefesto, ya reconciliado con ella, le reprocha a Zeus haber colgado del cielo a Hera por las muñecas. Zeus, irritado, de nuevo arroja a Hefesto del Olimpo, con lo que el pobre herrero se rompe las dos piernas, obligado desde entonces a andar con muletas de oro. Con el tiempo, Hefesto será readmitido por Zeus en el Olimpo.

¿No parece percibirse en todas estas leyendas el recuerdo de una disputa territorial o por el poder entre Zeus y Hefesto/Hera (y los pueblos que podrían esconderse bajo su nombre), tal vez por el control del Ática?

Robert Graves señala una disputa de estas características entre Hefesto y Atenea:

“Hefesto y Atenea compartían templos en Atenas; el nombre de él podría ser una forma gastada de hemero-phaistos, «el que brilla de día» (es decir el sol), mientras que Atenea era la diosa-luna, «la que brilla de noche», la patrona de todas las artes mecánicas (…) Cuando la diosa es destronada, el herrero se eleva a deidad.”

Lo que parecería confirmar que el mito muestra el persistente intento de Hefesto de alcanzar un lugar de culto equivalente al de los grandes dioses protectores de Atenas, finalmente logrado, pero tras ser expulsado por dos veces.

Desde este punto de vista, se podría interpretar la pintura de la vasija como un ataque de Hefesto a Zeus, que es repelido por la diosa Atenea (finalmente aliada con Zeus y subordinada a él). El ataque verbal de Hefesto en defensa de Hera habría sido más bien un ataque físico.

Por otra parte, la rivalidad entre Atenea y Hera, que se puede observar por ejemplo en La Ilíada, y la constatación de que Zeus forja una alianza mucho más estrecha con su hija Atenea que con su esposa Hera, se ha de tener siempre presente. Este episodio podría ser uno más que expresara esa rivalidad y esas alianzas entre clanes seguidores de distintos dioses. No deja de ser curioso que Hera tenga un hijo que no es de Zeus y que Zeus tenga una hija que no es de Hera, y que esos dos hijos estén relacionados en dos mitos importantes: el nacimiento de Atenea provocado por el hachazo de Hefaistos, y el posterior intento de violación de Atenea por Hefaistos, del que nace Erictonio.

Finalmente, no sólo la genealogía de los primeros reyes y clanes dominantes de Atenas es extremadamente confusa, sino que también lo es la de los dioses implicados. Lo cierto es que las variantes principales del mito del nacimiento de Hefesto impiden pensar en que este Dios haya podido participar en el nacimiento de Atenea.

En efecto, lo que cuenta Hesíodo es que Hera, irritada por el nacimiento de Atenea en la cabeza de Zeus, decidió tener ella un hijo del mismo modo. Ese hijo sería Hefesto. Con lo cual, Hefesto ni siquiera habría nacido cuando Atenea nació y deberíamos creer a quienes dicen que fue Prometeo el que ayudó a Zeus a parir a Atenea.

“Por fin, se desposó Zeus con la última de sus esposas, con la espléndida Hera, que parió a Hebe, a Ares y Hestia tras unirse al rey de los Dioses y de los hombres. Y él mismo hizo salir de su cabeza a Tritogenia [Atenea] la de los ojos claros, ardientes, que excita al tumulto y conduce a los ejércitos, invencible y venerable, a quien placen los clamores, las guerras y las contiendas. Pero Hera, sin unirse a nadie, usando sus propias fuerzas y luchando contra su esposo parió al ilustre Hefesto, hábil en el arte de la fragua entre todos los Uránicos.”

(Hesíodo, Teogonía 921ff)

El Pseudo-Apolodoro también muestra claramente la alianza de Hera y Hefesto contra Zeus (¿y Atenea?):

“Hera tuvo a Hefesto sin beneficio o participación sexual, aunque Homero dice que Zeus fue su padre. Zeus lo lanzo desde el cielo por ayudar a Hera cuando ella estaba encadenada. Hefesto cayó sobre Lemnos, rompiéndose las dos piernas”.


He tratado con bastante detalle el extraño nacimiento de Atenea (y el de su hijo Erictonio) en dos entradas:

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(Publicado por primera vez el 12 de febrero de 2008)

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Los dioses de Khemi
Comparación Automática 001

God Is Dead 002

Esto es una comparación automática que escribí tras leer el texto publicado por Jaime E. Cabria en su página dedicada a los dioses de Khemi: La página de Ptah

Es sólo un juego, sin ninguna pretensión de rigor o corrección, aunque quizá pueda dar origen a una investigación más detenida de algunos puntos.

Pongo en texto negro el original y en marrón mis asociaciones automáticas. El texto de Jaime E. Cabria es muy interesante y vale la pena leerlo íntegro, por lo que no he quitado nada.

Se supone que la comparación era entre los mitos egipcios y los griegos, pero no he podido evitar, aunque no era mi intención, pensar a veces en mitos de otras culturas.

NOTA en 2014: Finalmente, hay que tener en cuenta que esto es un método de trabajo para estimular la creatividad, así que puede resultar un poco aburrido para otra persona leer estas disquisiciones tan personales, que son como un flujo de pensamiento sin censura ni revisión. Creo que coincide  on el método que emplea el editor Walter Murch cuando le  llegan los ccopiones de una nueva película: simplemente los mira y anota todo lo que se le pasa por la cabeza, sin más. Se supone que a partir de este trabajo privado surgiría un trabajo hecho pensado en otro lector. Espero recorrer esa etapa dentro de unos días.

COMPARACIÓN AUTOMÁTICA 001: LOS DIOSES DE KHEMI

1. LOS DIOSES DE KHEMI

(Jaime E.Cabria)

LA CREACION.
En los Textos de las Pirámides encontramos la leyenda de la Creación; asimismo en el papiro del Museo Británico 10188 encontramos un sortilegio para destruir a Apopi, serpiente-demonio de la Oscuridad. En él encontramos que Ra adoptó la forma de Khepra:
“El cielo no existía y la tierra todavía estaba sin crear, y las cosas de la tierra y las cosas reptantes no habían nacido en ese lugar, y Yo las hice salir de Nu fuera de su estado de inactividad.
No encontré ningún lugar donde pudiera permanecer de pie. Impuse un sortilegio sobre mi propio corazón. Establecí una fundación en Maat. Creé toda forma. Era un ser único. No había emanado de mí el dios Shu, y no había arrojado de mi ser a la diosa Tefnut. No había ningún otro ser trabajando conmigo. Una multitud de cosas creo desde mi corazón”

Pero el Sol, el ojo de Nu, estaba tapado por Shu y Tefnut, sus hijos; tras un largo período éstos salen de Nu y llevan consigo el ojo de su padre.

Entonces Khepra lloró, y de sus lágrimas nacieron el hombre y la mujer.

El dios hizo entonces otro ojo, la luna, y creó las plantas y los reptiles; y Geb y Nut, Osiris e Isis, Seth y Neftis y Horus nacieron de Shu y Tefnut. Es la Eneada Heliopolitana.

ENEADA HELIOPOLITANA
Son los dioses de Iunu, llamada Heliopolis por los griegos, capital del nomo XIII, Heqat.

Ra

“Padre de todos los Dioses”. Creador del Universo. Su importancia se establece en el período Tinita, aunque es en la Dinastía IV cuando los Faraones adoptan el título de “Hijo de Ra”. Es representado como hombre con cabeza de halcón o carnero; sobre ésta el disco solar y el ureo. Al amanecer es Khepra, al mediodía Ra y al anochecer Atúm.
Posee 14 Kas (Hu-alimentación; Shepes-gloria; Iry-producción de alimentos; Nejt-victoria; Udy-prosperidad; Uas-honor; Aju-estrépito; Shemes-fidelidad; Ayefa-abundancia; Heka-magia; Dyehen-resplandor; User-vigor; Seped-habilidad; Pesedy-luminosidad).
Con forma de toro Mer ur se asocia a la fertilidad de los campos.

Shu

Hijo de Ra y esposo de Tefnut. Es representado como hombre con una pluma de avestruz en la cabeza, sujetando a Nut, el cielo.
Su nombre significa “estar vacío”; es el aire que está entre cielo y tierra, el que permite respirar a los seres vivos. Sus huesos se ven en forma de nubes, que ayudan a Ra en su ascensión.

Tefnut

Mujer con cabeza de leona y disco solar sobre ésta. Hija de Ra, Esposa de Shu, madre de Geb y Nut. Representa la humedad. Creada de la saliva de Ra.

Geb

Hombre con el pene en erección con una oca sobre la cabeza. Dios de la tierra; esposo del cielo, Nut, constituye el principio de la fertilidad y de la vida de todo lo que vive sobre la tierra. Llamado Gengen Ur, el “Gran Cacareador”, es la razón de la divinidad del Rey ya que éste es considerado como Horus y lleva el título de “Heredero de Geb”.

Nut

Mujer arqueada sobre la tierra con el cuerpo recubierto de estrellas; mujer con un vaso sobre la cabeza. Es el cielo, la bóveda que contiene el Universo, el lugar que recorre el Sol, al que da a luz cada mañana. Madre de Osiris, Isis, Seth y Neftis, engendrados de Geb en los 5 días epagómenos (leyenda que relataré más adelante).

Osiris

Señor del Amenti. Hombre momificado que lleva los símbolos de poder (el trillo y el cayado); sobre la cabeza, la corona Atef. Como símbolo tiene el pilar Djed, columna vertebral del dios. Divinidad de la vegetación y Soberano del Más Allá. Juez Supremo en la pesada del corazón en la Sala de las Dos Verdades. Es la personificación de la historia y el poder de Khemi (junto a Isis), antepasado directo de la realeza.

Isis

Su nombre significa trono, y así es representada la diosa, como una mujer con un trono en la cabeza; también puede llevar dos cuernos liriformes con el disco solar en medio; mujer alada, con cabeza de vaca, escorpión (Hedjedet), hipopótamo (Raret), cobra o leona (Uadjet). Representa el trono, la fidelidad, es la Gran Diosa Madre; personifica la maternidad, la fertilidad. Hermana y esposa de Osiris, madre de Horus.

Seth

Señor de Alto Egipto. Hombre con cabeza de animal desconocido; algunos egiptólogos creen que puede ser un asno, una jirafa o un lebrel. Aunque la leyenda le identifica con la violencia, el mal y el desierto (en contraposición a Osiris), no está claro que siempre fuese así. Tal vez se deba al aumento progresivo del culto osiríaco, ya que incluso algunos reyes llevaron su nombre, v.gr. Sethi I; además está presente en la ceremonia Sema-Taui, unión del loto y el papiro, símbolos del Norte y el Sur de Khemi, Bajo y Alto Egipto, en el rito de la coronación del rey.

Neftis

Señora de la Casa. Mujer con el jeroglífico de su nombre sobre la cabeza; mujer alada. Esposa y hermana de Seth, hermana de Osiris e Isis. Madre de Anubis, que es engendrado de su relación con Osiris, aunque también es denominada Mujer sin Vagina por su unión con Seth. Está relacionada con los ritos funerarios (las vendas de las momias son llamadas “Mechón de Neftis”).

Curiosamente, la primera similtud que me ha venido a la cabeza no ha sido con Grecia, sino con Japón, pues, si no recuerdo mal, en Japón también en el momento de la Creación un Dios busca un lugar en el que pueda permanecer de pie como hace Ra, porque todo es fango o agua. Pero este mito es común a muchas mitologías.
Los 14 kas de Ra me recordaron a los me de Mesopotamia, que son también atribuciones y propiedades y que aparecen en un relato muy divertido en el que Innana le roba esos me a Enki.

De Iside et Osiride (De Isis y Osiris)
Leyenda de Plutarco (breve relato).
Aunque partes de este mito se encuentran en los Textos de las Pirámides, es gracias a Plutarco que conocemos casi la totalidad de la leyenda; brevemente es:
Iracundo Ra porque Nut era amada por Geb, y éste era correspondido, decretó que la diosa no tendría hijos en ningún mes ni en ningún año. La maldición de Ra no podía ser ignorada por ser el dios supremo. Nut acude a Thoth, que también la amaba, y éste acude al dios de la Luna, que compite con el Sol en luminosidad. Le reta a un juego de mesa con una fuerte apuesta; el dios de la Luna pierde el juego y la apuesta, que consistía en la decimoséptima parte de su luminosidad (por esto la Luna desaparece cada 28 días). Con esta luz, Thoth añade 5 días al año (antes el año tenía 360 días) de tal forma que no pertenecen al año anterior ni al siguiente, ni a ningún mes; son lo 5 días epagómenos que permiten dejar de lado la maldición de Ra. En estos días, Nut tiene a sus hijos Osiris, Horus (el viejo), Seth, Isis y Neftis.
En el momento del nacimiento de Osiris, en toda la tierra se oyó: “Ha nacido el buen y gran rey de la Tierra”. Con el tiempo, las profecías se cumplieron; Osiris trajo la civilización al valle del Nilo, y sus habitantes, que practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos, reciben con júbilo las enseñanzas y leyes que Osiris les trae (cultivo de la tierra, leyes morales, ritos correctos para venerar a los dioses, …).

Esto me ha recordado al titán Prometeo, que robó el fuego a los dioses y se lo entregó a los hombres, llevándoles el conocimiento y la civilización. La similitud aumenta cuando vemos que Osiris es acechado y finalmente asesinado por su envidioso hermano Seth. En el caso griego, Prometeo es castigado por su sobrino Zeus, quien lo ata a un monte del Caúcaso donde un águila le devora las entrañas, que le vueven a crecer (Osiris es despedazado). Lo del cofre, claro, recuerda a muchos héroes abandonados en el río en una cesta o un cofre, como Moisés o Sargón de Acad.

Una vez conseguido, Osiris marcha a enseñar a otros pueblos deja a su esposa y hermana Isis al frente de Khemi. Pero alguien envidia los logros de Osiris, su hermano Seth, Señor del Desierto. Seth, apovechando la bondad infinita de su hermano, prepara (a su vuelta) un gran banquete. Isis avisa de la maldad de Seth a su esposo, mas éste no ve ningún mal en asistir al banquete en su honor. Seth se alía con Aso, reina de Kush, y con otros 72 conspiradores; en secreto, mide el cuerpo de Osiris y manda fabricar un cofre, con las medidas del rey, rícamente adornado. Al final del banquete, Seth ordena sacar el cofre y anuncia que lo donará a quien entre en él. Todos intentan entrar, pero no caben; Osiris, sin ver mal alguno en ello, se mete en el cofre y, en segundos, éste es cerrado, clavada la tapa y sellada con plomo derretido. Poco después, el cofre es arrojado al Nilo, en su desembocadura tainítica.

La muerte de Osiris me ha recordado a la muerte de Balder de la mitología germánica. Balder, como Osiris es un Dios de bondad infinita al que detesta Loki. Loki necesita algo con lo que matar a Balder, pero todos los seres del universo aman a Balder y ademas han jurado no hacerle nunca daño. Excepto una pequeña ramita que, por ser considerada tan poca cosa, no ha jurado. Con ella matará Loki a Balder.

Cuando Isis recibe la noticia, siente un gran dolor, se viste de luto y se corta un mechón de su melena. Sabedora de que los muertos no pueden descansar si no son enterrados con los ritos funerarios adecuados, emprende la búsqueda de su esposo/hermano. Mucho tiempo pasó preguntando a todo hombre y mujer por el cofre tan ricamente adornado; un día, viendo a unos niños jugando en la orilla del Nilo, se acercó a preguntarles; los niños le informaron del lugar donde Seth y sus secuaces había dejado el cofre (desde entonces, los egipcios creyeron que los niños poseían dotes naturales de adivinación).
Gracias a la Magia, Isis descubre que las olas han llevado el cofre a Byblos y lo han arrojado en un arbusto de tamarisco; este arbusto se convirtió en un maravilloso árbol con el cofre en el interior del tronco. El rey de Byblos, Melcarthus, fascinado por el árbol, lo hizo talar para usar su tronco como columna de sujeción del techo de su palacio.

La búsqueda que emprende Isis de su hermano Osiris me ha recordado la que emprende Démeter en busca de su hija Perséfone, atrapada en los Infiernos por Hades.
Cuando Isis pregunta a los niños, he pensado en Agustín de Hipona cuando preguntó a un niño que jugaba en la playa.

Isis acudió a Byblos, donde se sentó en una fuente. No habló con nadie, salvo con las doncellas de la reina, a las que habló con dulzura, peinó y perfumó con su divino aliento, más fragante que las flores. Cuando las doncellas llegaron a palacio la reina Astarté les preguntó cómo iban tan peinadas y perfumadas; aquellas le contaron el encuentro con la bella extranjera, y la reina hizo que la trajeran a palacio, convirtiéndola en enfermera personal de uno de los príncipes.
Isis alimentó al niño dándole el dedo a chupar. Por la noche, cuando todos dormían, ponía grandes troncos al fuego y echaba al niño a las llamas; después se convertía en una golondrina y emitía grandes lamentos por su esposo/hermano muerto. Corrieron rumores de estas prácticas por palacio y una noche la reina se escondió en la sala para comprobar si eran ciertos. Cuando Astarté vio al niño entre las llamas, corrió aterrorizada a rescatarle e Isis la reprendió diciendo que privaba al infante de la inmortalidad. Después reveló a la reina su verdadera identidad y le explicó los motivos por los que se encontraba en Byblos, pidiéndole que le entregara el pilar que sujetaba el techo de palacio. Cuando le fue dado, abrió el tronco y sacó el cofre que contenía el cuerpo de Osiris; su lamento fue tal que uno de los príncipes murió de terror. Desde entonces, el tronco fue conservado y venerado en Byblos. Por este motivo, uno de los muchos nombres de Osiris es: “el que está en el árbol”.

Lo de los niños arrojados a las llamas me ha recordado a Tetis, la madre de Aquiles, que sumergía a sus hijos en un caldero hirviente o tal vez en fuego también para convertirlos (como Isis) en inmortales. Pero se le quemaban, excepto Aquiles, al que alguien rescató cogiéndole del talón (por eso el talón era el único punto vulnerable de Aquiles, “talón de Aquiles”) y por donde murió de un flechazo certero de Paris. También me ha recordado leyendas irlandesas de calderos en los que se sumerge a la gente para hacerlos inmortales.


Isis volvió a Egipto por mar, abrió el cofre y lloró amargamente por su esposo. Después Isis se retiró a Buto para descansar.
Seth, que se encontraba cazando a la luz de la luna, descubrió el cofre, y encolerizado destrozó el cadáver de Osiris y esparció los 14 trozos por todo Khemi.

Lo de los trozos de Osiris me ha recordado al menos tres cosas (que recuerde ahora):

1. El mito griego en el que el monstruo Tifón le quita los tendones a Zeus y los guarda en un frasco. Precisamente este mito es el que servía a los griegos para justificar que los dioses egipcios tuvieran formas de animales: asustados tras la acción de Tifón, los dioses se refugiaron en Egipto bajo la apariencia de animales.


2. El mito de los spartakoi o seres nacidos de los huesos del dragón que nacieron de la tierra cuando Cadmo tiró unos huesos de dragón o serpiente hacia atrás. Es curioso, de nuevo (pero no quiero decir que haya relación necesariamente con este mito) que también la leyenda de Cadmo esté bastante relacionada con Egipto.

3. En tercer lugar, me ha recordado un mito de la India: el de la desmembración del primer Dios Prajapati-Purusha.

Pero hay muchos más mitos de desmembración en Grecia y en otras culturas, que no intento recordar ahora, porque estoy practicando la asociación automática o espontánea.

Isis volvió a Egipto por mar, abrió el cofre y lloró amargamente por su esposo. Después Isis se retiró a Buto para descansar.

Seth, que se encontraba cazando a la luz de la luna, descubrió el cofre, y encolerizado destrozó el cadáver de Osiris y esparció los 14 trozos por todo Khemi.

Al descubrir este último acto, Isis, asistida por Neftis y Toth, vuelve a emprender la búsqueda de los trozos de su esposo; cuando encontraba uno, mandaba erigir un templo en el lugar(por esto hay tantas tumbas de Osiris en Khemi); solo faltó el falo, comido por tres peces, Phragos, Lepidotos y Oxirrincos. Asistida por Anubis, Isis recompone el cuerpo de Osiris y practica la primera ceremonia de “Apertura de los Ojos y la Boca” y la primera momificación. Gracias a la Magia, se convirtió en milano y aleteó sobre el cuerpo de Osiris, ventilando sus conductos nasales y dándole la suficiente vitalidad para embarzarla de Horus (el joven), al que dará a luz en la isla de Shemis, en el delta. Así, Horus se convierte en hijo póstumo de Osiris, a quien Isis deberá proteger (también Isis es protectora de la infancia).

Cuando Isis recompone el cuerpo de Osiris, le falta precisamente el falo, lo que me recuerda el mito de la castración de Kronos por Zeus, cuando los testículos de Cronos son lanzados al mar y, según algunas leyendas, de ellos nace Venus. Castración que era una repetición de la que Cronos había practicado con su padre Uranos. Hay que suponer que el falo de Osiris también fue lanzado al mar (o por lo menos a un río), puesto que se lo comieron tres peces según indica Jaime E. Cabria, al que agradezco desde aquí su página que me ha dado pie a esta comparación no odiosa y sí automática.

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[Publicado en 2004]

[La imagen de la cabecera es del cómic God is dead, de Jonathan Hickman y Mike Costa, en el que los dioses de las principales mitología se enfrentan en un combate mortal]

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