LA PÁGINA noALT

|| El origen del pensamiento no alternante (noALT)

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¿Que es el pensamiento alternante y qué es el pensamiento no alternante (noALT)?

Aquí ofrezco algunas explicaciones que he publicado en diversos blogs:

“En una noche romana Ana Aranda y yo pensamos en esa situación tan frecuente en la que a uno le obligan a elegir entre una cosa y otra: razón o pasión, realismo o fantasía, novela o ensayo, Stones o Beatles. Pensamos en cómo llamar a eso y, tras barajar nombres como “pensamiento adicotómico o adialéctico” nos decidimos por “no alternante”. Suena un poco mal y sonaría mucho mejor “pensamiento alternativo”, pero, claro, el llamado pensamiento alternativo quizá sea lo contrario de aquello que nos interesaba, porque es  también un pensamiento que divide el mundo en opuestos: lo que hay y lo alternativo.

El pensamiento alternante, en definitiva, ve el mundo como opuestos enfrentados y sin casi matices, así que su contrario, el pensamiento no alternante, rechaza casi todas las dicotomías extremas.

La gracia del asunto, y que me perdone Ana por contarlo, es que aunque nos inventamos allá en Roma la expresión “pensamiento no alternante”, hay quienes cuando contamos la idea asienten como si fuera algo que siempre ha tenido ese nombre. Y quizá, ¿quién sabe?, alguien lo ha empleado ya hace tiempo en el mismo sentido que nosotros.” (Publicado en Turista en Madrid el 10 de octubre de 2003)

Tiempo después, en otra de mis páginas, Mundo flotante, expliqué el propósito de “La página noALT”:

“Mi intención con La página noALT era hacer una página en la que incluir todo lo que opino acerca del maniqueísmo ideológico, de la visión del mundo como un campo de batalla en el que nos enfrentamos nosotros con los otros. A menudo hablo de este asunto con amigos o escribo artículos, entradas e incluso libros, así que quería recoger esos textos dispersos, como hice con la polémica acerca del mundo digital en su momento, y juntarlos en un único documento, al que añadiría muchas más cosas mías y de otros autores.” (Publicado en el blog Wordls el 14 de abril de 2004)

Acerca del título y la expresión “noALT”, conté tam,bién su curioso origen:

vanvogtnoa2“El título de mi página noALT es en un juego de palabras con la teoría no-Aristotélica de Korzibsky, a través de las novelas de ciencia ficción El mundo de No-A y Los jugadores de No-A, de Alfred van Vogt, que me fascinaron en la adolescencia y que posiblemente me influyeron filosóficamente. No-A significaba para Van Vogt y para el filósofo Alfred Korzybski, “no aristotélico”, en el sentido de que se rechaza el concepto de identidad, es decir la idea de que “A es A”.
Pero hay que tener en cuenta noALT no significa “no-aristotélico”, sino no alternante. No ataco en La página noALT el principio de identidad o la significación del verbo ser como “idéntico a” (eso lo hago en otros sitios, como mi ensayo Nada es lo que es, el problema de la identidad), sino que critico la costumbre de dividir el mundo en dos campos enfrentados, la manía de plantear siempre alternativas o dicotomías.
Por cierto, noALT, además de significar no-Alternante es una broma con el llamado “texto ALT“, que es ese texto que a veces aparece cuando pasas el ratón sobre un enlace. Por eso en el logotipo de noALT he hecho que aparezca ese recuadro amarillo, como si surgiera de un enlace activado.” (Publicado en Mundo flotante, 2005)

Finalmente, en otra página, en este caso Tsuresureguza, volví a explicar algunas cosas relacionadas con el pensamiento no alternante:

 “Para mostrar mi rechazo a la forma virulenta y dogmática de concebir la discusión inicié hace meses La página noALT, en la que intento tratar el tema con humor, e intento también mostrar que el mundo no tiene por qué dividirse en blanco/negro, izquierda/derecha, buenos/malos. Y que a menudo hay más opciones que las dos que suelen ofrecérsenos siempre: “O estás conmigo o estás con ellos”. Yo no suelo estar ni con estos ni con los otros, sino todo lo contrario.” (publicado en Tsuresureguza, 2004)

En el reverso de esta fotografía, Ana Aranda escribió: “Maravilloso e increíble dragón-fuente. ¿Qué he aprendido? Que hay que mirar a las caras de las estatuas que están mirando hacia abajo”.
(Roma, verano 2003, ola de calor en Europa)

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Programas de investigación deductivos

LavoisierNo se puede decir de una manera absoluta que sea imposible llevar a cabo un programa filosófico deductivo (deducir todo a partir de ciertas premisas o principios).

Sin embargo, ese tipo de programas plantea dificultades de todo tipo, que lo hacen muy poco plausible:

1) Hay que saber cuáles son las premisas correctas de las que partir.

2) Hay que dar por supuesto que en la realidad existe una continuidad absoluta.

3) Incluso aunque se dé una continuidad tal en la naturaleza, puede que haya lagunas entre uno y otro territorio.

Hoy en día, por ejemplo, existe un hiato que separa la física de la química. Es decir, no se puede deducir la química a partir de la física. Falta algo para que se establezca ese nexo. Quizá en el futuro se tienda el puente que una esas dos ciencias, pero difícilmente se conseguirá deduciéndolo a partir de los datos físicos y químicos que se conocen hoy en día: habrá que encontrar nuevos elementos o datos, quizá más sencillos, quizá más complejos.


 

[Escrito en 1999]

 

Este texto es un comentario a El programa de investigación de Descartes (Lectura de Los principios de la filosofía, de Descartes)


 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

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El sueño de Leibniz

Podemos imaginar que Descartes es un personaje soñado por Leibniz. Cuando Leibniz se va a dormir, en su sueño aparece Descartes, que empieza a filosofar y a decir que, puesto que piensa, entonces existe.
Pero entonces Leibniz se despierta y recuerda el sueño con gran precisión. Se ríe de ese personaje soñado que se cree real.
Un día, Leibniz deja de soñar con Descartes.
Fin de Descartes.

Se dirá: “¡Ah, pero entonces es que Descartes es Leibniz!”.

A lo que yo respondo con una pregunta: “¿Usted es todos los personajes de sus sueños?”

Si seguimos por este camino, nos encontraremos con diversas variantes:

Leibniz sueña con Descartes sólo las noches en que toma una copa de vino Tokay.

El soñado Descartes empieza a sospechar si no será un personaje de sueño, quizá un personaje de un sueño de Leibniz.

Un Leibniz soñado le explica a Descartes que los sueños con él se van a acabar. Descartes está decepcionado y aterrado.
__No te preocupes dice Leibniz- seguirás existiendo, porque tú eres yo.
__¡Sacre bleu!-exclama Descartes- tú tienes un carácter diferente al mío y lees libros que a mí no me interesan. Si me disuelvo en ti, dejaré de ser yo!

El argumento final de Descartes se puede aplicar también a aquellos que piensan que seguirán existiendo en la energía inagotable del cosmos, en los gusanos que devorarán su cadáver o en el ciclo perpetuo de la materia en sus continuas transformaciones.


Este texto es un comentario que hice en 1996 a la anotación a Principios de Filosofía: ¿Es una certeza “Pienso, luego soy?”

 

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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

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El programa de investigación de Descartes

Principios de la filosofía comienza con un prefacio de Descartes en el que comenta al traductor (el original era en latín, por lo que se dirige al traductor francés) la conveniencia de explicar el  contenido del libro. A Descartes le preocupa que el publico se sienta cohibido por el título de la obra y pone bastante cuidado en explicar qué son esos “principios” a los que se refiere el título de su obra:

“Para que el conocimiento sea  tal,  es necesario que se deduzca de las primeras causas, de suerte que, para tratar de adquirirlo, y a esto es a lo que se llama propiamente filosofar, es preciso empezar por la  investigación de las primeras causas, es decir, de los principios. Estos principios deben reunir dos condiciones: en primer lugar que sean tan claros y evidentes que el espíritu humano no pueda dudar de  su verdad cuando los considera  con atención; en segundo lugar, que el conocimiento de las otras cosas dependa de ellos, de suerte que los principios puedan ser conocidos sin esas cosas, pero no estas sin aquellos”.

 Más adelante, añade:

      “Es preciso intentar deducir de estos principios el conocimiento de las cosas que dependen de ellos, de tal modo que, en toda la serie de deducciones que se hagan, no haya nada que no sea muy manifiesto.”

Es decir, Descartes propone un programa similar, al que proponen los empiristas lógicos, y los positivistas, que, evidentemente, son partidarios del empirismo y no del racionalismo cartesiano, es decir, el  Círculo de Viena.

Este programa consiste en partir de unos axiomas, premisas básicas o elementos atómicos (por ejemplo, como hace Wittgenstein en el Tractatus), y a partir de esos elementos atómicos deducir todo el resto de lo que existe [Ver acerca de los programas de investigación: Programas de investigación deductivos]

Es un programa que a muchos les ha parecido sensato, como demuestra que se haya intentado llevarlo a cabo tanto por los empiristas como por los racionalistas. Pero a mí, este tipo de programas o propuestas me parecen un desvarío bastante notable. Intentaré explicar por qué.

En primer lugar, este programa parte de la idea de que pueden descubrirse un número limitado de primeras causas, a partir de las cuales se podrá deducir todo lo que existe.

Esto es lo mismo,en el fondo, que decía Hegel,  si no me equivoco,  pero que han  dicho también otros  filósofos y algunas religiones: la afirmación de que en un grano de arena está contenido todo el universo y que, por tanto, basta contemplar ese grano de arena para conocer todo el universo. Eso es, más o menos, lo mismo que dice la teoría hologramática del cerebro o de la realidad.

Bien, yo no estoy de acuerdo con este tipo de ideas porque me parece que es una manera de filosofar que pone el carro  delante del caballo. Quiero decir: no se puede pretender que conozcamos cosas sobre las  que ni siquiera hemos puesto nuestra atención, incluso cosas  cuya existencia ignoramos, a través de la observacioín de unos principios obtenidos mediante nuestra modesta observación preliminar de otras cosas que sí conocemos, o que creemos conocer. Ni siquiera se puede saber  qué tipo  de experimentos convendrían para cosas que aún no sabemos siquiera que existen. Este es un absurdo que se comete una y otra vez en  filosofía e incluso en ciencia.

Todos estos programas deductivos de la naturaleza cometen ese mismo error. Creo que el único programa de investigación que se puede adoptar para examinar la naturaleza es uno que consista en cosas como el rigor, contrastacion, experimentación, etcétera (es decir, principios bastante vagos). Pero lo que tampoco se puede saber siquiera es qué tipo de experimentos convendrán para cosas que aún no sabemos siquiera que existen. Primero investiguemos,busquemos, encontremos esas cosas y, a partir de ahí, establezcamos teorías acerca de esas cosas, teorías que puedan ser contrastadas o refutadas por experimentos.

Por tanto, niego la validez de ese tipo de filosofías deductivas, como niego la de las filosofías logicistas, que sostienen que a partir de axiomas y reglas de formación se puede deducir la estructura de la realidad. No creo, por ejemplo, que a partir de axiomas lógicos o matemáticos se pueda deducir si Jupiter tiene doce o veinte lunas.

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NOTA EN 2012

Lo del universo en un grano de arena pertenece, claro, a un hermoso poema de William Blake:

Para ver el mundo en un grano de arena,
Y el Cielo en una flor silvestre,
Abarca el infinito en la palma de tu mano
Y la eternidad en una hora.

Me siento más cercano a lo de Blake que a la idea de deducir de manera lógica todo el universo a partir de un grano de arena, por razones que explicaré, supongo, en otros comentarios a los Principios de Filosofía de Descartes. Lo curioso es que el poema de Blake es también una premonición de la ciencia moderna, a pesar de que él, en principio, estaba contra la ciencia. Pero la personalidad de Blake es demasiado compleja, como dije en El tigre, de Blake.

Otra versión de la misma idea, precisamente en relación con la teoría hologramática de la realidad, es un poema de mi padre, Iván Tubau, que escribió tras una conversación que mantuvimos acerca de la holografía. Puedes leerlo aquí: Anaxágoras.


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 [Los  principios de  la filosofía, de Descartes]

[Escrito en enero de 1990]

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