Velocidad y realidad

Cómo es el mundo /2

H.G._Wells_,_c1890

H.G. Wells mostró en El nuevo acelerador (1901) que si percibiésemos a distinta velocidad el universo podría resultarnos muy diferente de como lo concebimos de manera habitual. El narrador del cuento, podemos suponer que el propio Wells, nos revela el descubrimiento que ha hecho el profesor Gibberne: una droga llamada Nuevo Acelerador:

“Yo he probado varias veces la droga, y lo único que puedo hacer es describir el efecto que me ha producido. Pronto resultará evidente que a todos aquellos que andan al acecho de nuevas sensaciones les están reservados experimentos sorprendentes”.

Tras patentar diversos estimulantes, Gibberne busca uno “que afecte todos los órganos, que vivifique durante cierto tiempo desde la coronilla hasta la punta de los pies, y que haga a uno dos o tres veces superior a los demás hombres”.  Una droga que permitiría pensar y actuar el doble de rápido. Gibberne lo consigue, pero la droga no duplica, sino que multiplica la aceleración de la percepción. El profesor y el narrador prueban al mismo tiempo la droga y comienzan a percibir el mundo de manera diferente. La consecuencia es que al percibir a gran velocidad, el mundo parece moverse a cámara lenta:

—¿Ha visto usted alguna vez delante de una ventana una cortina tan inmóvil como esa?

Seguí la dirección de su mirada y vi el extremo de la cortina, como si se hubiera quedado petrificada con una punta en el aire en el momento de ser agitada vivamente por el viento.

—No —dije yo—; es extraño.

—¿Y esto? —dijo Gibberne, abriendo la mano que tenía el vaso. Como es natural, yo me sobrecogí, esperando que el vaso se rompería contra el suelo. Pero. lejos de romperse, ni siquiera pareció moverse; se mantenía inmóvil en el aire

—En nuestras latitudes —dijo Gimbberne—, un objeto que cae recorre, hablando en general, cinco metros en el primer segundo de su caída. Este vaso está cayendo ahora a razón de cinco metros por segundo. Lo que sucede, ¿sabe usted?, es que todavía no ha transcurrido una centésima de segundo. Esto puede darle una idea de la actividad vital que nos ha dado mi Acelerador.

En realidad, todo el universo parece congelado, excepto ellos dos, que hablan, perciben y se mueven a gran velocidad.

Hoy en día podemos entender lo que Wells anticipaba gracias a las cámaras que reproducen la realidad a altas y a bajas velocidades o el ralentizado y acelerado posterior de lo grabado en montaje. O el célebre efecto time bullet de Matrix.

Efecto time bullet en Matrix. En “El nuevo acelerador” se describe la caída de un vaso de una manera similar: “Empezó a pasar la mano por encima, por debajo y alrededor del vaso, que caía lentamente. Por último, lo cogió por el fondo, lo atrajo hacia sí y lo colocó con mucho cuidado sobre la mesa”.

Gracias a este efecto de congelado del tiempo (freeze time) podemos ver la realidad de manera muy parecida a como la ven los dos protagonistas del cuento de Wells, para los que el mundo parece casi detenido o moviéndose a una velocidad lentísima:

“—La gente se fijará en nosotros.

—De ningún modo -respondió el profesor Gimbberne-. Fíjese usted en que iremos mil veces más de prisa que el juego de manos más rápido que se haya hecho nunca. 

Y así sucede, en efecto. Van a un parque, roban un perro a una señora sin que nadie se dé cuenta y viven varias aventuras mientras que en el exterior apenas ha transcurrido el tiempo:

“Prácticamente habíamos estado corriendo de un lado a otro, y diciendo y haciendo toda clase de cosas, en el espacio de uno o dos segundos de tiempo. Habíamos vivido media hora mientras la banda había tocado dos compases. Pero el efecto causado en nosotros fue que el mundo entero se había detenido, para que nosotros lo examináramos a gusto”.

Efecto de congelado temporal (time freeze) en Carousel. Estas escenas se ven como si fuera la mirada subjetiva de los dos personajes de H.G.Wells en “El nuevo acelerador” moviéndose por el lugar.

El único problema para los dos personajes, que no siempre han tenido en cuenta los superhéroes superacelerados como Flash, es que su movimiento hace que entren en combustión: “El frotamiento del aire! —grité yo—. El frotamiento del aire. Vamos demasiado aprisa. Parecemos aerolitos. Es demasiado calor”.

Tras perfeccionar y corregir algunos detalles del Nuevo Acelerador, el profesor Gibberne se dedica a crear una nueva droga de efectos contrarios, el Retardador. Pero de eso hablaré en otro artículo de esta serie.

 Continuará…

Ver también: Una realidad cambiante (Cómo es el mundo 1)

♠♠♠♠

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Cine y física cuántica

En el cine y en la física atómica los intermedios se saltan.

El electrón no pasa gradualmente de una órbita a otra, sino que salta de una a otra sin transición. Eso es lo que se llama un salto cuántico. En el cine, a pesar de la apariencia de continuidad, se salta de un fotograma a otro y de una serie de fotogramas a la siguiente: tampoco hay continuidad bajo las apariencias. (2007)


2019: La experiencia cinematográfica es una de las mejores metáforas para imaginar como plausible el comportamiento asombroso del mundo atómico, como se ve.

Pero también nos sirve para casi lo contrario cuando se trata de la naturaleza del mundo cuántico. Es decir, cuando no nos referimos al salto cuántico del electrón de una órbita a otra, sino cuando hablamos del salto cuántico aplicado al colapso de la función de onda, es decir, a lo que sucede cuando efectuamos una medida sobre un sistema cuántico.

(Lo que sucede es que el resultado de la medida parece aleatorio y es imprevisible).

SE podría decir que, del mismo modo que bajo la aparente continuidad y fluidez de la experiencia cinematográfica existe discontinuidad (fotogramas separados), bajo el comportamiento imprevisible de las partículas subatómicas podría existir una explicación causal que no podemos ver, como tampoco vemos los fotogramas en la sala de cine. Serían los fotogramas ocultos. No sé si se podría comparar esto con las hipótesis de variables ocultas.

Por otra parte, esta ilusión de continuidad que producen los fotogramas del celuloide y su proyección (con el obturador que se abre y se cierra, etc.) también es una buena metáfora para aceptar como posible que vivamos en un universo parpadeante, que aparece y desaparece a cada instante. La hipótesis del universo parpadeante no es una fantasía o pseudociencia, sino que  ha sido propuesta por algún físico actual.


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Maquiavelismo y narrativa

Habla Michael Carrithers del pensamiento maquiavélico como útil para la especie.

Y lo es, sin duda, pero no sé si también se podría decir que el pensamiento maquiavélico es, además, una sofisticación cultural que se palica a una previa sofisticación evolutiva (o quizá también cultural) que es el pensamiento narrativo.

“Quien engaña siempre encontrará a personas que desean ser engañadas” (El perfecto credo del narrador, en especial de la mayoría de los guionistas de películas y series)

El maquiavelismo narrativo se podría aplicar a cómo un guionista o un escritor se aprovecha de los códigos y prejuicios de la audiencia para romperlos en su propio beneficio: puesto que los demás van  a aplicar el mecanismo planteamiento-desarrollo-desenlace, yo les supero, les engaño, les pongo una trampa, al romper ese mecanismo. Por ejemplo, si recurro a un deus ex machina (como un disparo inesperado, por ejemplo) o de manera más sofisticada, rompiendo las leyes del discurso.

Un maquiavélico utilizaría un arma de fuego en un duelo aunque se hubiese pactado no usarlas. Por su parte, un guionista que desee sorprender a toda costa al espectador, puede usar un deus ex machina en una película.


[Publicado el 13 de enero de 2008, revisado en 2016]

DEUS EX MACHINA y DIABOLUS EX MACHINA

¿Qué es el deus ex machina?

||DEUS EX MACHINA (Y DIABOLUS)


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Lo mismo de siempre y las variaciones

846-05648069 © ClassicStock / Masterfile Model Release: Yes
Property Release: No 1970s MAN FATHER SITTING IN CHAIR WITH THREE CHILDREN READING BOOK

Mientras que los niños desean leer siempre el mismo cuento, los adultos suelen necesitar constantes novedades.

Incluso en la Edad Media y en los tiempos en los que se consideraba que no había que innovar, sí que se pasaba el tiempo, sin embargo, proponiendo nuevas variaciones sobre los temas de siempre.

2019: el título se refiere a la recomendación que se hace a quienes presentan nuevos formatos televisivos: “Tiene que ser algo nuevo pero, al mismo tiempo, lo mismo de siempre”.


[Publicado en 2007]

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Zenón de Elea y el cine

Heráclito decía panta rei, todo fluye.

Ahora sabemos que algo que no se mueve, algo estático, como las imágenes de los fotogramas del cine, puede parecer que se mueve.

Tal vez el río de Heráclito sea una ilusión y tuviera razón Zenón al decir que no existe el movimiento. El movimiento sería en realidad un producto imaginario, como el de nuestra percepción a modo de un proyector de cine.


 

Cómo tener buenas ideas entendiendo mal las cosas

Hace un tiempo tuve una conversación con mi amigo Bernard M’ba acerca de los traductores automáticos que desde hace un tiempo está popularizando Google, ya se trate de traducción simultánea, de  textos en Internet o de subtítulos automáticos en Youtube. Quienes los usan se quejan de que todavía (en 2011) son muy imperfectos y hay quien dice que siempre serán necesarios los traductores humanos.

Hasta hace pocos años se decía lo mismo del ajedrez: “Es un juego tan complejo que nunca un computador podrá ganar al campeón mundial humano”. Sin embargo, desde que el ordenador Deep Blue venció a Kasparov, sabemos que el campeón mundial de ajedrez sería hoy una máquina, si las dejaran participar en el torneo.

La campeona o campeón mundial de ajedrez

Lo curioso es que en el siglo XX se llegó a pensar que ni siquiera los humanos serían capaces alguna vez de llevar a cabo una traducción simultánea. Ved Metha lo cuenta en un artículo incluido en uno de sus libros, quizá en La mosca en el vaso. Metha cuenta que en los inicios de  la Sociedad de Naciones y la ONU se pensaba que no era posible que en tiempo real una persona escuchase hablar a alguien en chino, pensara en la traducción, la dijera en francés y, al mismo tiempo, siguiera escuchando a la persona que hablaba en chino. ¿Cómo llevar a cabo dos tareas casi contradictorias a la vez?  También menciona Metha  aquella célebre anécdota (probablemente inventada pero elocuente) del mensaje bíblico que los americanos enviaron a los rusos:

“El espíritu es fuerte, pero la carne es débil”

que los rusos tradujeron:

“El vodka está estupendo, pero la carne está podrida”

Ved Metha

 En cualquier caso, aunque los traductores automáticos todavía estén lejos de superar a los seres humanos, ya son bastante útiles, aunque conviene usarlos sin intentar entenderlo todo. Por ejemplo, he descubierto que es mejor escuchar esas traducciones que leerlas, porque de ese modo es más fácil hacer la vista gorda y no encasquillarse en los errores que se detecten aquí y allá, que resultan mucho más evidentes en la lectura.

En general, casi siempre es mejor no ser en exceso puntilloso y meticuloso, por ejemplo al ver una obra artística, ya sea en cine, literatura, teatro, escultura o cualquier otra. Detenerse en pequeños detalles muchas veces nos impide entender de manera más amplia lo que nos está proponiendo. Conviene, como decían los escépticos antiguos, suspender el juicio, al menos en un primer momento o durante la contemplación de la obra. El análisis debe venir a continuación, no previamente.

De acuerdo, ya sé que, aunque no queramos nuestro, cerebro siempre analiza, pero podemos y quizá debemos evitar la redundancia analítica, si intentamos frenar o mantener en segundo plano nuestra obsesión analista, al menos durante un tiempo.

Si uno hace la vista o el oído un poco sordo a las traducciones de Google, al menos en las de inglés a español, que son las más avanzadas, descubrirá que entiende casi todo, como cuando leemos una cita como la siguiente:

” Sgeun un etsduio, no ipmotra el odren en el que las ltears etsan ersciats, la uicna csoa ipormtnate es que la pmrirea y la utlima ltera esten ecsritas en la psiocion cocrrtea. El rsteo peuden estar ttaolmntee mal y aun pordas lerelo sin pobrleams. Etso es pquore no lemeos cada ltera por si msima snio la paalbra cmoo un tdoo. Pesornamelnte me preace icrneilbe.”

Además, y eso es lo que comentaba con Bernard, una mala traducción puede ser muy interesante, porque puede proporcionarnos ideas nuevas.

A mí me ha sucedido varias veces que, al escuchar o leer un texto escrito en inglés, he entendido mal algunas cosas y eso me ha hecho pensar que el autor decía algo que en realidad no decía. Lo curioso es que esas cosas mal entendidas a veces eran más interesantes que las que de verdad decía el autor.

Lo anterior tiene una ventaja añadida, porque, puesto que se trata de una  interpretación errónea por nuestra parte y no de una interpretación literal de lo pensaba el autor, entonces se puede decir que esas ideas erróneas pero interesantes  se nos han ocurrido a nosotros.

En un ejemplo de lo fructífero que puede ser el error.


 [Publicado por primera vez en Inventario digital, 4 de marzo de 2011]

¿Nota en 2016?

Añado ahora dos comentarios:

1. Lamentable o afortunadamente, los traductores automáticos de Google cada vez funcionan mejor, al menos del inglés al español. Los últimos libros que he leído (o escuchado) apenas he podido malinterpretarlos, porque se entendía casi todo. Me ha parecido percibir que el último gran escollo para la traducción automática es que a veces convierte frases negativas en positivas y a la inversa, y que no maneja bien construcciones con “pero” o “sino”.

2. Una curiosidad: el texto con las letras cambiadas que cito más arriba se lee con bastante facilidad, pero escuchado apenas se logra entender. Habrá que investigar por qué.

NOTA EN 2019

En la actualidad las traducciones automáticas de inglés a español son, en mi opinión, asombrosamente buenas, aunque todavía estén lejos de una excelente traducción humana. Pero parece  claro que el trabajo de los traductores humanos simultáneos pronto se verá amenazado por la inteligencia artificial.

Casualidades causales

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El mundo del destino y el de las casualidades significativas añaden un segundo plano de causalidad al ya conocido. Una complicación un poco redundante.


COMENTARIO EN 2019

Quizá hay que aclarar a qué me refiero exactamente. Cuando se produce una coincidencia, tienen que haberse dado ciertas circunstancias que la hayan hecho posible. Por ejemplo, que estemos caminando por una calle de Madrid, que pensemos en un viejo amigo, que ese viejo amigo esté caminando también en ese momento por otra calle de Madrid y, finalmente, que al girar la esquina descubramos a nuestro amigo en la confluencia de nuestras dos calles. Todo esto ya son bastantes explicaciones. Pero si a eso le añadimos, además, que han tenido que confluir dos planetas o que extrañas energías lo han hecho posible, o que ese encuentro está determinado por fuerzas ocultas, estamos añadiendo no ya casualidades, sino causalidades. El añadido de ese mundo espiritual es un mecanicismo innecesario (se suele considerar que lo mecanicista es lo material, pero tan mecanicista es un universo controlado por la materia como por el espíritu). Por eso digo que es redundante.


SUPERSTICIONES ANTIGUAS Y MODERNAS

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El principio de causalidad ontológico frente al psicológico

Hume negó que pudiéramos justificar las relaciones de causalidad. No podemos asegurar de ningún modo que una acción será causa de una reacción. Aplicamos el principio de causalidad por el hábito de ver que a tal suceso sigue otro, pero eso sólo vale para el pasado, no para el futuro.

He aquí una bola de billar inmóvil sobre una mesa y otra bola que se mueve hacia ella con rapidez. Las dos chocan y la bola que en un principio estaba en reposo ahora adquiere movimiento (…) Es evidente que las dos bolas entrarán en contacto antes de que les sea comunicado el movimiento y que no hay intervalo alguno entre el choque y el movimiento. La contigüidad en el tiempo y el espacio es, por tanto, una circunstancia indispensable para la atracción de todas las causas. Es evidente, asimismo, que el movimiento que fue la causa es anterior al movimiento que fue el efecto. La prioridad en el tiempo es, por tanto, otra circunstancia indispensable en cada causa. Pero esto no es todo. Intentemos con otras bolas de la misma clase una situación similar y siempre hallaremos que el impulso de la una produce el movimiento de la otra. Aquí hay por tanto una tercera circunstancia, a saber, la conjunción constante entre la causa y el efecto. Cada objeto similar a la causa produce siempre algún objeto similar al efecto. Fuera de estas tres circunstancias, contigüidad, prioridad y conjunción constante, nada más puedo descubrir en esta causa.

Negado el principio de causalidad ontológico, nos queda sin embargo en principio de causalidad psicológica, que sí existe, como el propio Hume admite. Este principio de causalidad psicológico es el que hace posible la narratividad.


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Innato no significa ni bueno ni recomendable

A veces se da por sentado que lo innato es sinónimo no ya solo de natural y auténtico, sino de recomendable e inevitable. Pero el hecho de que algo sea innato no implica que sea obligatorio o recomendable.

La cultura y la educación pueden ir más allá de lo innato, afortunadamente. Aunque, por ejemplo, puedan existir ciertas diferencias femeninas desde el punto de vista biológico (las mujeres tienen menos fuerza física, solo ellas se quedan embarazadas, etc), esas posibles o plausibles diferencias biológicas no tienen por qué ser razón para justificar discriminaciones.

leonordeaquitaniaHay quien defiende que el matriarcado es innato, pero la supuesta etapa en la que existió un matriarcado todavía es dudosa y lo único que sí es seguro es que cuando ha habido más libertad para las mujeres ello se ha debido más a la cultura que a la biología: helenismo, Roma, la corte de Leonor de Aquitania, gran parte de la dinastía Tang o la época actual.

Eso no impide que la cultura también se pueda poner a favor de los instintos más básicos, de la violencia o del machismo innatos, como cuando en la dinastía Song, justo después de la libertad femenina de la época Tang,  cercenaron la libertad de las mujeres con un método salvaje: el atado de pies.

tabla_rasa El problema de la nueva moda del innatismo, que reavivó Steven Pinker con su libro La tabla rasa, no es que se descubran más y más cosas innatas: es que se considere que por ser innatas debemos aceptarlas y potenciarlas.

En definitiva, que algo sea innato no significa que no se pueda (y que casi siempre se deba) cambiar.

 El hecho de que homosexualismo y heterosexualismo sean o no innatos no hace que sean más o menos recomendables. Algunos, como Simon Le Vay, creen que reconocer el innatismo homosexual hará que no haya discriminación contra algo “inevitable y natural”; pero hace no tanto tiempo otros pensaron que, precisamente por ser inevitable y natural, mostraba un defecto genético por parte de quien poseía tales características, y que, siguiendo esa lógica, había que eliminar, curar o reprimir a esa persona. Por eso, es muy peligroso recurrir a lo innato para justificar lo aconsejable y lo desaconsejable o lo bueno y lo malo.

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Vixit

Al anunciar una muerte, los romanos decían “Ha vivido” (Vixit).

Al contrario que la vida, la muerte no se puede narrar, solo se puede constatar, sin más. Se puede contar la agonía, pero, en cuanto uno se muere, se acabó la narración.

muerta-relieve galo-romano

Nadie suele detenerse a contar las etapas de esa muerte, que ya se considera como un suceso único. Nadie dice: “Se fue pudriendo durante diez días, luego llegaron unos gusanos y comieron sus ojos”, etcétera. Para que haya una narración tiene que existir un héroe que actúe y dejarse comer por los gusanos no parece mucha acción.