El tiempo de los mitos

Los mitógrafos o mitólogos hablan de un tiempo mítico presente en casi todas las culturas, al que llaman illo tempore (“aquel tiempo”). Es el tiempo en el que los dioses y los héroes hicieron las cosas que hoy repetimos. El tiempo de los arquetipos que nosostros ahora tan sólo imitamos.

Pero quiero referirme aquí no al tiempo mítico, sino a otro tipo de tiempo de los mitos, no el tiempo en el que trascurren los mitos, sino el tiempo que abarca el trascurso de esos mitos.

Si examinamos la mitología griega, con sus muchos héroes y dioses, advertimos con cierta sorpresa que, aunque se habla de épocas anteriores a la creación misma de nuestro mundo, de miles de años desde los primeros dioses hasta nuestros días, en realidad los dioses y héroes apenas cubren unas cuantas generaciones.

Por ejemplo:

1. Gaia

2. Ouranos

3. Kronos

4. Zeus

5. Apolo

Cinco generaciones de dioses tan sólo. A veces tal vez seis. A partir de la quinta o sexta generación ya empiezan los semidioses y los héroes.

Urano y Gaia en tiempos felices

Si contamos las generaciones de semidioses y héroes, tampoco son muchas, aunque pueden superar a las de los dioses.

Aetlio

Endimion

Etolo

Agenor

Eveno

Tideo

Diómedes

Los últimos, Tideo y Diómedes ya casi son hombres heroicos, pero no héroes. Tideo participó en la guerra para conquistar la ciudad de Tebas; su hijo Diomedes en la expedición a Troya.

Naturalmente, podemos prolongar estas genealogías, pero ya en el tiempo de los hombres, y de este modo descubrir, por ejemplo, cómo Pericles está emparentado con los primeros fundadores de Atenas. Si queremos llegar a Roma tendremos que seguir a uno de los enemigos de Diómedes, el troyano Eneas, que nos conducirá a Italia y a Rómulo y Remo, de la mano de la genealogía inventada por Virgilio en La Eneida. Aquí las generaciones tienen que cubrir entre trescientos y quinientos años, que es lo que se supone que separa a la caída de Troya de la fundación mítica de Roma.

Pero, lo curioso es que las generaciones de los dioses y primeros semidioses sean tan pocas, a pesar e cubrir miles de años, no unos cientos como las de los héroes.

Algo semejante a lo que sucede en Grecia se puede encontrar en mitologías como la celta o la irlandesa, la nórdica o la lituana. Tal vez la excepción sea la India, con su millón de dioses, pero sospecho que el núcleo original de dioses védicos tampoco sobrepasa las cinco o seis generaciones.

Las largas genealogías releigiosas se han desarrollado casi siempre posteriormente, en una religión ya muy sistematizada, organizada e intelectualizada, como la de los gnósticos y sus eones o dioses que crean a otros dioses, que alcanzan, tal vez, más de ochenta generaciones.

Desde el punto de vista evemerista (entendiendo que tras los mitos se esconden hechos históricos), estas seis generaciones de dioses resultan muy interesantes para quien pretenda rastrear, por ejemplo, los orígenes de los pueblos indoeuropeos. Aunque sospecho que no siempre se puede comparar la duración de una generación divina y otra humana. A veces un dios o un héroe puede representar a un reino o a una tribu, por ejemplo.

Ahora bien, culturas indoeuropeas como la griega y la india comparten a algunos de los dioses de esas cinco generaciones (por ejemplo, en India Ouranos es Varuna, Zeus es Dyaus Pitar y Ares se desdobla en los gemelos Maruts). Como es obvio, las diferencias comienzan cuando griegos e indios hablan de sus semidioses y héroes, ya cercanos a las generaciones autóctonas de cada lugar.

 

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[Publicado por primera vez el 9 de febrero de 2008]

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La maternidad extravagante de Atenea y Satana

En Atenea y Satana: el dios embarazado señalé algunas coincidencias entre la Atenea de los griegos y la Satana de los actuales osetas.

Esas coincidencias se relacionaban con el nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus, por un lado, y el del sobrino de Satana, Batraz, cuando Satana un abceso que su hermano Xaemyc tenía en el hombro.

Del mismo modo que Satana es quien ayuda a Xaemyc a abrir el abceso, en el mito griego es el herrero Hefaistos quien abre el cráneo de Zeus para que salga Atenea.

Según mi hipótesis esta participación de Hefaistos no es casual, y menos cuando teneemos en cuenta este otro mito de Satana:

“Un pastor, conmovido por la belleza de Satana, a la cual un río ancho no le permite allegarse, proyecta su simiente que, por sobre las aguas, azota la piedra sobre la que está sentada Satana. Satana se lleva a casa la piedra, que, al cabo de nueve meses, con la asistencia dle herrero de los Nartos, trae al mundo a un niño. El herrero coge al niño con las tenazas, lo templa y lo hace invulnerable -salvo en la rodilla (o cadera), que el hierro de las pinzas desdichadamente ocultó”.

Este niño se convertirá en el héroe Soslan.

Y ahora, después de haber visto cómo un pastor movido por el amor hacia Satana eyacula y cómo su semen fertiliza una roca que Satana se lleva y como de esa roca nace un niño con la ayuda del herrero de los Nartos, echemos una mirada a uno de los mitos más conocidos de Atenea:

“Muchos dioses, Titanes y gigantes se habrían casado de buena gana con Atenea, pero ella rechazaba siempre todos los requerimientos amorosos. En una ocasión, durante la guerra de Troya, como no quería pedir a Zeus que le prestase sus armas porque éste se había declarado neutral, pidió a Hefesto que le hiciese un equipo especial para ella. Hefesto no quiso que le pagara y dijo tímidamente que haría el trabajo por amor; cuando, sin sospechar el significado de esas palabras, Atenea entró en la fragua para ver cómo el dios golpeaba el metal candente, Hefesto de pronto se dio media vuelta y trató de violarla. Hefesto, que no siempre se comportaba tan groseramente, había sido víctima de una broma maliciosa: Posidón acababa de infórmale de que Atenea se dirigía a la fragua, con el consentimiento de Zeus, llevada por la esperanza de que le hiciese el amor violentamente. Al apartarse Atenea precipitadamente, Hefesto eyaculó contra su muslo, un poco por encima de la rodilla. Ella se limpió el semen con un puñado de lana, que luego arrojó con asco; éste cayó al suelo en las cercanías de Atenas y fertilizó accidentalmente a la Madre Tierra que estaba allí de visita. Asqueada ante la idea de dar a luz un hijo que Hefesto había tratado de engendrar con Atenea, la Madre Tierra declaró que no aceptaría responsabilidad alguna de su crianza. «Muy bien —dijo Atenea— yo misma me encargaré de ello». En consecuencia se hizo cargo de la criatura tan pronto como nació, le llamó Erictonio y, como no quería que Posidón se riese del buen éxito de su chanza, lo ocultó en un cesto sagrado que entregó a Agaluro, la hija mayor del rey ateniense Cécrope, con la orden de guardarlo cuidadosamente.”

Hefesto intenta violar a Atenea. Bordone, con intención, nos muestra el
muslo de la diosa en el que acerá el semen del dios herrero

Es evidente que se trata del mismo motivo mítico: alguien desea poseer a la diosa (Atenea/Satana) y, no pudiendo conseguirlo eyacula fuera de ella. Pero el semen no se pierde, sino que fecunda una piedra o la tierra, la diosa acepta hacerse cargo de ese objeto fecundado y al final nace un niño.

Dos diferencias significativas refuerzan paradójicamente la similitud: en ambos mitos el herrero es en cierto modo padre del niño y contribuye a su nacimiento (con su propio semen o abriendo la piedra); la otra semejanza no es tan evidente, pero podría ser reveladora: en el caso de Satana es un pastor quien eyacula, en el caso de Atenea, la diosa se limpia el semen con un trozo de lana.

Todo esto nos hace entrever una complejidad ritual, sociológica o histórica tras el mito. No hay que olvidar que el mito de Atenea y Hefaistos sirve para justificar la fundación de la ciudad de Atenas, pues el niño Erictonio se convertirá en primer rey de Atenas.

Tal vez un evemerista podría detectar la alianza de la Atenea del olivo y de los pastores frente a los partidarios del dios marino Posidón. La tierra o las piedras, en ambos casos, son fecundadas de una manera relacionada con el pastoreo: un pastor (Satana) o la lana que toca el semen (Atenea).

Toda esta comparación, por supuesto, ha de sumarse a la anterior, a la del nacimiento de Atenea y el de Batraz, donde volvemos a encontrar a Hefaistos o Satana ayudando a nacer a una criatura en un parto extravagante: un absceso en el hombro de Xaemyc o un terrible dolor de cabeza de Zeus. Cuatro situaciones coincidentes en su rareza, en su diferencia frente a un nacimiento normal: una piedra, lana y tierra, un abceso, un tumor craneal.

Finalmente, también puede ser significativo el hecho de que el niño nacido del abceso de Xaemyc (Batraz) tiene como madre a una criatura mitad humana mitad rana, del pueblo de los Bycentae, mientras que el hijo de Atenea, Erictonio, es mitad humano, mitad serpiente.

Gaea the Earth deliving Erichthonius to Athena & Hephaestus | Greek vase, Athenian red figure stamnos

El nacimiento de Erictonio

El rey Erictonio y su hijo Cécrope (Kekrops), ofrecido a la diosa Atenea, su abuela. Según otras versiones, se debe interpretar a la inversa: Cécrope es el padre y Erictonio el hijo, reconocido por el rey de Atenas como suyo. Puesto que podemos suponer que la mujer que sostiene el niño es la Madre Tierra (pues no podemos ver sus pies), parece que debería entenderse que el niño es Erictonio y que el rey Cécrope ya era mitad humano, mitad serpiente. La genealogía de los primeros reyes atenienses es verdaderamente confusa pero tiene mucha relación con las serpientes, incluido Dédalo, el constructor del Laberinto de Creta.
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Atenea y Satana: el dios “embarazado”

Establecer una comparación entre dos personajes míticos tan distantes como la Atenea griega de hace 2500 años y la Satana de las tradiciones osetas recopiladas en el siglo XX por Georges Dumézil y otros mitólogos y estudiosos del folclore resulta sin duda arriesgado, casi un salto en el vacío. Sin embargo, intentaré argumentar por qué creo que existen algunas semejanzas notables.

Hay que empezar por advertir que no tengo noticia de que alguien se haya atrevido a una comparación semejante. Dumézil en su libro clásico Escitas y Osetas nunca insinúa un posible relación entre las dos diosas, lo que casi resulta sorprendente, pues hay ciertos motivos comunes que al menos deberían llamar la atención, aunque fuera para negar su posible relación. Pero quizá Dumézil u otros si establezcan esa comparación en otros textos a los que no he tenido acceso.

Satana

No parece necesario explicar quién es Atenea, pero sí quién es Satana. Satana es una de las diosas o personajes principales de las leyendas osetas/escitas/alanos. Es hermana de Xaemyc y de Uryzmaeg, con quien también es madre de Ajsana.

Lo que aquí interesa es la relación entre Satana y su hermano Xaemyc.

Xaemyc, tras diversas circunstancias, contrae matrimonio con una mujer del extraño pueblo de los Bycentae. La mujer es una rana durante el día, y por ello permanece escondida, y humana durante la noche. En una ocasión, Xaemyc desoye el consejo de su esposa y se la lleva con él a la Asamblea. Allí, el malévolo Syrdón se burla de ella, lo que hace que la mujer decida regresar junto a su pueblo. Pero antes de irse le revela a Xaemyc que está embarazada y que le va a traspasar el germen del niño:

“De ti se ha formado en mí un germen masculino. Si hubiese podido mamar mi leche, habría sido sin rival en el mundo, la espada no le habría hecho daño, la flecha no le habría traspasado.”

La mujer Bycentae traspasa el germen al hombro de Xaemyc, al que le crece un abceso. Antes de despedirse, su mujer le dice:

“Cuéntale todo a Satana y ella te dirá cómo abrir el abceso”

Xaemyc se lo cuenta a Satana, y cuando se cumple el plazo, Satana abre el abceso:

“Pasa ante sus ojos un fuego rojo: es un niñito con cuerpo de acero ardiente, que brota y va a caer al mar.”

De este modo nace el héroe Batraz, uno de los principales guerreros Nartos.

 

El nacimiento de Atenea

Se puede uno preguntar, a la vista del mito anterior, qué relación puede haber entre esta Satana oseta y la Atenea griega.

No nos precipitemos ante las pequeñas semejanzas encontradas hasta ahora y apliquemos por el momento la suspensión de la incredulidad que recomiendan los escépticos, porque hay que tener en cuenta que estamos comparando mitos de culturas diferentes (los griegos y los escitas) y, además, se trata de relatos separados quizá por más de 2500 años. En un trascurso de tiempo tal es normal que se produzcan grandes mutaciones del motivo mítico original. El primero, y más evidente es tal vezla inclusión de elementos propios de los cuentos de hadas en una leyenda mitológica (me refiero a que la esposa de Xaemyc sea una rana y que el pueblo de los Bycentae esté adornado con rasgos que recuerdan a los elfos o genios del bosque).

Dicho esto, hay que recordar que Atenea nace de la cabeza de Zeus, quien tiene un terrible dolor de cabeza. No pudiendo soportarlo, Zeus pide ayuda al herrero Hefaistos, quien le abre la cabeza separándola en dos. Y del cráneo del Padre de los dioses surge Atenea, completamente armada. He de aclarar, pues, que en esta primera comparación entre Atenea y Satana, los rasgos comunes no se dan entre las dos diosas, sino entre Batraz y Atenea. Me refiero, claro está al nacimiento de Atenea, del que hablo en La maternidad extravagante de Atenea y Satana.

Pero voy a señalar ya algunos  rasgos comunes entre las dos historias:

  • El hecho de que sea un hombre, y no una mujer, el que está “embarazado” de su hijo/hija.
  • El abceso o el tumor craneal es abierto y nace así la criatura.
  • El ser que nace es en un caso un niño de acero (Batraz es un dios-espada) y en el otro una mujer completamente armada.
  • En los dos casos, el padre es ayudado por alguien, Satana en un caso, Hefaistos en el otro.

Pero todo se hace mucho más comprensible si examinamos con más atención la razón por la que Zeus tiene el dolor de cabeza: se ha tragado a Metis.

Un dios que se traga a su esposa embarazada, frente a un dios que recibe, de una esposa que desaparece, al hijo del que está embarazada. Intento no exagerar las similitudes, pero es sabido que a menudo en las diferentes versiones de un mito lo que ha sido un asesinato se convierte en una despedida o en un accidente fortuito, pero se conserva el hecho fundamental: el personaje desaparece de la escena de un modo u otro. La esposa desaparece en ambos casos antes del nacimientos del niño y ni siquiera lo da a luz ella.

Ahora bien, ¿por qué se traga Zeus a Metis?

Para evitar que ese hijo del que está embarazada le destrone.

Aquí entramos en el terreno fascinante de un motivo mítico que se repite al menos tres veces en la genealogía de los dioses griegos: el padre que se traga o impide nacer a sus hijos para que no lo destronen, que queda “embarazado” de ellos. Este es el caso del abuelo de Zeus, Urano, cuando impide que salgan del vientre su madre Gaia el niño Cronos y sus cinco hermanos (los Titanes). En la siguiente generación le sucederá lo mismo al propio Cronos cuando se traga a a sus hijos, a Zeus y sus cinco hermanos (los Olímpicos).

Y ya sabemos que ese “embarazo” de Cronos es finalmente abierto, como el abceso del que sale Batraz, como el cráneo de zeus del que sale Atenea, y de él salen sus hijos, los hermanos de Zeus, también ya adultos y dispuestos para el combate, como Atenea armada, como Batraz que es hombre y espada.

A Zeus, tercer amo del universo, le esperaba un destino parecido al de su abuelo Urano y su padre Cronos: ser destronado por uno de sus hijos. Y este hijo es el que va a tener Metis, diosa de la Sabiduría, que, por cierto ya había sido tragada antes por Cronos, pues es una de las titanias, tía por tanto de su amante Zeus.

Gaia o Gea, la que fuera esposa de Urano y es madre de Metis y abuela y madre de Zeus, advierte de lo que sucederá si el embarazo de Metis continúa: Metis dará a luz a una niña y después, si vuelve a concebir, tendrá un hijo varón que destronará a Zeus.

¿Qué decía la esposa Bycentae de Xaemyc?

“De ti se ha formado en mí un germen masculino. Si hubiese podido mamar mi leche, habría sido sin rival en el mundo, la espada no le habría hecho daño, la flecha no le habría traspasado.”

Esos dos hijos sin rival en el mundo no nacieron de manera natural. Sin embargo, sí nacieron de uan extraña manera y fueron dos de los dioses más importantes: Atenea para los griegos y Batraz para los osetas.

Finalmente, hay que resaltar de manera especial que Metis era la diosa de la sabiduría y que su hija Atenea heredó este papel. Quizá a estas alturas no resulte tan chocante descubrir que Satana es precisamente la diosa sabia de las leyendas osetas, a la que continuamente se recurre para solucionar diversos problemas, comos eve una y otra vez en Escitas y Osetas de Dumézil: “los consejos minuciosos de Satana” (Dumézil, 29), “Theryºalez, genio de la fecundidad vegetal. Su consejera y salvadora es Satanay”, etcétera. La misma intervención de Satana en el asunto del abceso es motivada por que la mujer bycentae sabe que Satana sabrá cómo solucionar el asunto.

 

Representación arcaica del nacimiento de Atenea en la que el dios Hefesto parece tener cierto protagonismo
(parece que hacaba de dar un hachazo en el cráneo de Zeus. también se hallan allí presentes otros dioses como Posidón
(Vaso ático (ca -570/-565) de figuras rojas atribuido al pintor C)

 


 

Este es el primer aspecto de la comparación entre Satana y Atenea, pero hay otra leyenda de Satana que la acerca de nuevo a Atenea, y más teniendo en cuenta todo lo contado hasta aquí.

Esa segunda comparación se desarrolla en “Satana y Atenea: maternidad extravagante”.


Algunas consideraciones marginales

  • En uno u otro caso el niño no mamó la leche de su madre, en el caso de Metis es obvio, pero en el caso de la esposa de Xyamec, ¿no podría todavía mamar la leche de su madre, puesto que ella sigue viviendo en el pueblo de los bycentae? ¿No parece eso indicar, más que una despedida, una desaparición total o un asesinato? ¿No se tragaría Xyamec en las primeras versiones a su esposa rana?
  • Algunas versiones dicen que no fue Hefaistos, sino Prometeo, quien ayudó a Zeus. La intervención de un dios asociado con la sabiduria, como Satana y Atenea, resulta interesante, pero a la luz de la segunda comparación entre Atenea y Satana, resulta mucho más sugerente la participación de Hefaistos.

Pero no se puede descartar que Prometeo jugara un papel en el mito, cuyo contenido exacto quizá se ha perdido.

 

(Publicado por primera vez el 10 de febrero de 2008)

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Hefesto y el nacimiento de Atenea, reinterpretación de un mito

Uno de los mitos más célebres es el del nacimiento de Atenea:

Zeus decide tragarse a su amada Metis (“La Sabiduría”) porque le anuncian que tras la primera hija que nazca, la diosa volverá a quedarse embarazada de un hijo que destronará a Zeus. Al cabo de un tiempo, Zeus sufre unos terribles dolores de cabeza. El herrero divino, Hefesto, le abre el cráneo y de allí sale completamente armada Atenea.

Este es el mito, que ha recibido muchas interpretaciones.

Para Robert Graves, aquí se muestra cómo el culto a los Olímpicos y a Zeus sustituyó el antiguo culto a la Diosa (la Gran diosa o Diosa Madre), en este caso Metis, que quedó incorporada  al nuevo panteón patriarcal en la forma de Atenea. Al salir de la cabeza de Zeus quedaba clara su subordinación a los nuevos dioses masculinos.

Sea cierto o no lo que dice Graves, creo que hay un aspecto que tal vez no haya recibido suficiente atención, la intervención del herrero Hefestos en el mito. En principio, parece que es un simple ayudante al parto. Sin embargo, es posible otra interpretación, sin duda arriesgada a primera vista.

Una pintura en una vasija griega nos pone sobre la pista de esta reinterpretación:

Birth of Athena from the head of Zeus, with Hephaestus | Greek vase, Athenian black figure kylix

Representación del nacimiento de Atenea en un vaso ático de figuras negras de ca. -560

Si no conociéramos el mito, ¿Cómo interpretaríamos la historia contada en este dibujo?

Probablemente pensaríamos que Zeus ha sido atacado por Hefesto, como parece mostrar la manera en que blande el rayo, que es sin duda amenazante.En cuanto a Atenea, no sólo surge armada de la cabeza de Zeus, sino que parece que su propósito es defender al padre de los dioses del ataque de Hefesto. Su gesto es agresivo, lo que no extraño puesto que Hefesto acaba de abrirle a Zeus la cabeza de un tajo, pero además parece claramente dirigido contra el herrero. Si observamos los pies y el gesto de Hefesto, el dios se está alejando del trono de Zeus, asustado sin duda.

Es sabido que algunas variantes de mitos de la Antigüedad nacen de una interpretación errónea de alguna pintura cuyo significado original se ha perdido, y el mismo error podemos cometer nosotros, de manera más culposa, puesto que nosotros sí conocemos la versión considerada ortodoxa del mito, en la que Hefesto no ataca a Zeus, sino que lo ayuda a librarse del dolor de cabeza. Los ritos a veces sirven para explicar los mitos y a veces sucede lo contrario, los mitos se crean para explicar un rito cuyo origen se ha olvidado, o un dibujo en una vasija.

Teniendo presente todo lo anterior, y a modo sólo de hipótesis, posible pero quizá no probable, podemos rastrear en el mito algún indicio que apoye nuestra interpretación.

 

Extraños nacimientos

En primer lugar, el nacimiento de Atenea se desarrolla en un contexto mítico que no puede sino llamarnos la atención. Asistimos a una sucesión de nacimientos extraños y a una acumulación de extravagancias o deformidades.

  1. El nacimiento de Atenea de la cabeza de Zeus (que se ha tragado a Metis)
  2. El nacimiento de Erictonio del semen de Hefesto derramado sobre el muslo de Atenea cuando intenta violarla. Semen que Atenea se limpia con un pedazo de lana, que arroja a la tierra, haciendo que ésta sea fecundada y que nazca Erictonio (ser mitad hombre mitad serpiente), al que Atenea adopta como hijo suyo.
  3. El propio nacimiento de Hefesto, hijo de Zeus y Hera, que nace enclenque, por lo que es arrojado por su madre y recogido por Tetis y Eurinome, que lo cuidan en el fondo del mar.

Las tres situaciones nos muestran extraños embarazos y extraños partos, hijos deformes y la sensación de que en todo ello hay una alusión a abortos, o hijos rechazados o no deseados. Es importante recordar que este tipo de nacimientos (de la tierra, de un padre sin madre, de una madre sin padre, de un falso padre) a menudo están relacionados con la disputa de diferentes clanes por el derecho sobre un territorio. Precisamente al no poder demostrar el derecho consuetudinario o histórico, se recurre a una explicación de ese tipo, por ejemplo, la manera en la que Teseo se convierte en ateniense: es un hijo que Egeo concibió durante un viaje a Trecén.

De hecho, Hera detesta a su hijo deforme y por eso lo lanza sin misericordia contra la tierra, lo que agrava su deficiencia. Sin embargo, hay que tener en cuenta que, según una de la versiones del mito, Hefesto no es hijo de Zeus y Hera, sino tan sólo de Hera (¡de nuevo asistimos a una partenogénesis!). Sin embargo Zeus dudaba de la fidelidad de Hera y de que Hefesto fuera un hijo partenogénito:

“Prodigio que él no quiso creer hasta que la aprisionó en una silla mecánica con brazos que se cerraban alrededor del que se sentaba en ella, y así le obligó a jurar por el río Estigia que no mentía. Otros dicen que Hefesto era hijo suyo con Talos, el sobrino de Dédalo.”

Se detecta, aquí pues, un primer conflicto entre Zeus y Hefesto, que nos hace sospechar si no fue él (y no Hera) quien arrojó  a su hijo no reconocido desde el Olimpo. La sospecha  aumenta si tenemos en cuenta que una vez que Hera decide admitir a su hijo entre los dioses olímpicos, Hefesto, ya reconciliado con ella, le reprocha a Zeus haber colgado del cielo a Hera por las muñecas. Zeus, irritado, de nuevo arroja a Hefesto del Olimpo, con lo que el pobre herrero se rompe las dos piernas, obligado desde entonces a andar con muletas de oro. Con el tiempo, Hefesto será readmitido por Zeus en el Olimpo.

¿No parece percibirse en todas estas leyendas el recuerdo de una disputa territorial o por el poder entre Zeus y Hefesto/Hera (y los pueblos que podrían esconderse bajo su nombre), tal vez por el control del Ática?

Robert Graves señala una disputa de estas características entre Hefesto y Atenea:

“Hefesto y Atenea compartían templos en Atenas; el nombre de él podría ser una forma gastada de hemero-phaistos, «el que brilla de día» (es decir el sol), mientras que Atenea era la diosa-luna, «la que brilla de noche», la patrona de todas las artes mecánicas (…) Cuando la diosa es destronada, el herrero se eleva a deidad.”

Lo que parecería confirmar que el mito muestra el persistente intento de Hefesto de alcanzar un lugar de culto equivalente al de los grandes dioses protectores de Atenas, finalmente logrado, pero tras ser expulsado por dos veces.

Desde este punto de vista, se podría interpretar la pintura de la vasija como un ataque de Hefesto a Zeus, que es repelido por la diosa Atenea (finalmente aliada con Zeus y subordinada a él). El ataque verbal de Hefesto en defensa de Hera habría sido más bien un ataque físico.

Por otra parte, la rivalidad entre Atenea y Hera, que se puede observar por ejemplo en La Ilíada, y la constatación de que Zeus forja una alianza mucho más estrecha con su hija Atenea que con su esposa Hera, se ha de tener siempre presente. Este episodio podría ser uno más que expresara esa rivalidad y esas alianzas entre clanes seguidores de distintos dioses. No deja de ser curioso que Hera tenga un hijo que no es de Zeus y que Zeus tenga una hija que no es de Hera, y que esos dos hijos estén relacionados en dos mitos importantes: el nacimiento de Atenea provocado por el hachazo de Hefaistos, y el posterior intento de violación de Atenea por Hefaistos, del que nace Erictonio.

Finalmente, no sólo la genealogía de los primeros reyes y clanes dominantes de Atenas es extremadamente confusa, sino que también lo es la de los dioses implicados. Lo cierto es que las variantes principales del mito del nacimiento de Hefesto impiden pensar en que este Dios haya podido participar en el nacimiento de Atenea.

En efecto, lo que cuenta Hesíodo es que Hera, irritada por el nacimiento de Atenea en la cabeza de Zeus, decidió tener ella un hijo del mismo modo. Ese hijo sería Hefesto. Con lo cual, Hefesto ni siquiera habría nacido cuando Atenea nació y deberíamos creer a quienes dicen que fue Prometeo el que ayudó a Zeus a parir a Atenea.

“Por fin, se desposó Zeus con la última de sus esposas, con la espléndida Hera, que parió a Hebe, a Ares y Hestia tras unirse al rey de los Dioses y de los hombres. Y él mismo hizo salir de su cabeza a Tritogenia [Atenea] la de los ojos claros, ardientes, que excita al tumulto y conduce a los ejércitos, invencible y venerable, a quien placen los clamores, las guerras y las contiendas. Pero Hera, sin unirse a nadie, usando sus propias fuerzas y luchando contra su esposo parió al ilustre Hefesto, hábil en el arte de la fragua entre todos los Uránicos.”

(Hesíodo, Teogonía 921ff)

El Pseudo-Apolodoro también muestra claramente la alianza de Hera y Hefesto contra Zeus (¿y Atenea?):

“Hera tuvo a Hefesto sin beneficio o participación sexual, aunque Homero dice que Zeus fue su padre. Zeus lo lanzo desde el cielo por ayudar a Hera cuando ella estaba encadenada. Hefesto cayó sobre Lemnos, rompiéndose las dos piernas”.


He tratado con bastante detalle el extraño nacimiento de Atenea (y el de su hijo Erictonio) en dos entradas:

La maternidad extravagante de Atenea y Satana

Atenea y Satana: el dios “embarazado”:


(Publicado por primera vez el 12 de febrero de 2008)

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Los indoeuropeos y la mitología comparada

No hay ninguna certeza acerca del parentesco entre los diversos pueblos llamados indoeuropeos. Lo único cierto es que lenguas muy distantes entre sí comparten raíces comunes. Como si hubiese existido un gran imperio, a la manera del romano, del que se hubiesen desgajado diversos pueblos. Una lengua común, pero tal vez ningún parentesco.

¿Podemos decir que existe, por ejemplo, un gran parentesco entre los españoles y los rumanos aparte de compartir una lengua latina? ¿Es que los franceses dejaron de ser mayoritariamente descendientes de la población galo romana cuando adoptaron para su nación el nombre de una tribu germana, la de los francos?

A menudo la lengua, más que facilitar la compresión de los movimientos migratorios y la composición étnica, la dificulta, escondiendo semejanzas y diferencias. La tardía conquista de Inglaterra por los sajones y la posterior conquista danesa hizo que lo que hoy sería un pueblo latino por su lengua haya pasado a considerarse, si no germánico, al menos sí anglosajón, a pesar de que cerca del 40% de su vocabulario es de origen latino. Otras veces, el que dos pueblos hablen una misma lengua puede esconder diferencias mayores, como en el caso de pueblos con gran componente indígena de la América latina, que se consideran pueblos latinos y más cercanos a España que los alemanes o los marroquíes, lo que quizá sea una incongruencia, sobre todo si nos referimos a indígenas aimaras o mayas.

En el caso de los indoeuropeos, no conocemos ese origen del que derivan sus lenguas, aunque se han hecho muchos intentos de reconstrucción. No sabemos si se trataba de una gran civilización o de un pueblo nómada, que se fragmentó y distribuyo por todo el mundo. Si los actuales pueblos indoeuropeos hubieran pertenecido a un imperio semejante al romano, un descubrimiento de tal naturaleza provocaría un asombro tal vez no igualado por ningún otro descubrimiento arqueológico.

Lo que sí sabemos es que entre las lenguas indoeuropeas se incluyen, las lenguas latinas, el griego, las lenguas celtas, las germanas, la de los hititas,el armenio, el sanscrito y otras lenguas de la india, decenas de lenguas iranias y la de los antiguos medos (que tal vez eran los actuales kurdos). Una enumeración asombrosa, sin duda.

Centum Satem map.png
Los principales pueblos indoeuropeos y su posible origen (en rojo)

Se conserva también mucho de la literatura original de estos pueblos y muchos antiguos mitos. En ellos se han encontrado semejanzas importantes, que no pueden atribuirse a la casualidad, como que en la India haya un dios cósmico llamado Varuna muy sejante al Ouranos griego, que los dioses de la guerra se llamen en la India Maruts, el dios griego Ares y el romano Mars/Marte. Que el Zeus griego tenga un equivalente indio llamado Dyaus Pitar y uno latino llamado Deus Pater.

La mitología comparada tiene en los pueblos indoeuropeos un campo de estudio apasionante, aunque no dudo que algo semejante se podría decir de los pueblos semitas, aunque tal vez la unificación bajo el Islam no ha permitido conservar muchas de esas tradiciones. La mitología comparada es más un arte que una ciencia, aunque se ayuda por la ciencia de la lingüística y la filología, así como por la arqueología y la historia. Pero sus practicantes se asemejan a menudo a detectives que intentan reconstruir piezas rotas, o un puzzle del que apenas quedan unas cuantas piezas. La comprobación de las hipótesis es difícil, porque no hay manera de ponerlas a prueba en experimentos decisivos. La mayor verosimilitud se consigue al construir un edificio coherente, en el que pequeños detalles son interpretados o reinterpretados, mostrando un nexo al principio sorprendente, pero que paso a paso va demostrándose más y más plausible. Naturalmente, puede darse el caso de que un descubrimiento arqueológico confirme alguna de estas teorías, pero, casi todas ellas deben su prestigio a la elocuencia de sus defensores y al consenso más o menos amplio y más o menos cambiante de los expertos en la materia.

El filósofo Bertrand Russell decía que a menudo pensaba que la filosofía era una rama de la literatura.Georges Dumézil, que fue el mayor experto en mitología comparada relacionada con los indoeuropeos, admitía que, como suele suceder a menudo en este campo, sus teorías podrían ser en el futuro refutadas por mejores investigadores, y todos sus descubrimientos negados y considerados mera fantasía. En ese caso, dijo, tampoco pasaría nada grave: bastaría con cambiar sus sus libros de estante, quitarlos del de la ciencia y ponerlos en el de la literatura.

 

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El origen de los indoeuropeos

Los celtas, los germanos, los latinos, los eslavos, los griegos, los hititas, los kurdos, los armenios, los persas o los indios de los Vedas, son pueblos indoeuropeos. Entre los diversos pueblos indoeuropeos existen algunas semejanzas que asombraron a los estudiosos cuando en el siglo XIX se descubrió que el antiguo sanscrito, en el que están escritos los Vedas y los Upanisads de la India, estaba emparentado con el latín, con el griego, con las lenguas eslavas y con las germanas.

Eso no significa que entre todos esos pueblos exista un parentesco racial, porque lo único seguro es que estos pueblos hablan lenguas que tienen un origen común. Se les ha llamado “indoeuropeos” porque uno de sus extremos está en India y el otro en Europa, aunque se trata de un neologismo un poco extraño que mezcla una nación con un continente. Otras denominaciones son indogermanos o indoislandeses, que une la India con la nación más alejada de ella, Islandia. También se ha empleado indoceltas o indoirlandeses. Otras propuestas son quizá más razonables, pero tienen el inconveniente de cierta desagradable reverberación política: arios o indoarios. Arios son todos los pueblos iranios (Iran significa “país de los arios”), como los kurdos, los persas, los medos, los armenios e incluso muchos pueblos escitas, como los osetas y los alanos, pero actualmente la palabra ario se asocia inevitablemente, al menos en Europa, con las teorías racistas del nazismo.

La denominación “indoeuropeo” tiene el inconveniente de olvidar a los arios, que son uno de los tres grupos principales de estos pueblos, pero indoario parece dejar de lado a todos los pueblos que se agrupan bajo la denominación euro (eslavos, germanos, latinos, griegos, celtas…). Una posibilidad sería euroarios, que incluye a todos los pueblos europeos y a los persas e indios, puesto que los autores de los Vedas indios eran también arios.

Distribución actual de las principales lenguas de origen indoeuropeo.
A lo que aquí se ve hay que añadir toda América, Australia y Nueva Zelanda,
por lo que, sin ninguna duda, las lenguas indoeuropeas son las más habladas del mundo

 

En cuanto al origen de los indoeuropeos y la explicación de por qué su lengua procede de una lengua anterior, las teorías se multiplican.

Se supone que los diversos pueblos indoeuropeos fueron en su origen una población nómada que se dispersó de manera asombrosa por el mundo, llegando desde las islas británicas hasta los confines de la India. Una posibilidad  más asombrosa sería que su origen fuera un gran imperio ahora olvidado, similar al romano, de cuya crisis y decadencia surgieron decenas de pueblos que hasta entonces habían vivido unificados bajo una lengua común.

Podemos imaginar que la gran batalla de Kurukshetra que se cuenta en la epopeya india del Mahabarata y que enfrentó a los Kauravas y los Pandavas pudiera ser el origen de algunas migraciones indoeuropeas. Algunos fechan esta terrible batalla, en la que se dice que participaron millones de hombres, hacia el -800, lo que establecería quizá una interesante relación con los movimientos de los pueblos del mar en el mediterráneo y el cercano oriente (si es que a la cronología tradicional se le pueden restar doscientos o trescientos año, como sugieren algunos autores y situar la guerra de Troya no hacia el -1200, sino hacia el -900). No hay que olvidar que los textos homéricos se sitúan hacia el -800.

Sin embargo, otros sitúan la célebre batalla hacia el -1400 o hacia el -2000 (¡incluso en el -3000 o el -5000!) Todas estas fechas son interesantes para el aficionado a la historia, la mitología y las religiones por diversos motivos y todas ellas dan pie a interesantes hipótesis, pero lo más problable es que también todas ellas sean incorrectas, porque todas estas cronologías pertenecen, más que a la historia a la literatura fantástica, y es difícil confirmarlas o refutarlas, a no ser que se produzcan increíbles descubrimientos.

Existen muchas semejanzas asombrosas en las mitologías indoeuropeas. Algunas de las que llaman más la atención son que en Grecia haya un dios cósmico llamado Urano (el cielo) y en la India un dios de similares características llamado Varuna. Que el Zeus griego se corresponda con el Deus Pater (dios padre) o el Iu-Piter/Júpiter latino, pero también con el indio Dyaus Pitar. Que los dioses de la guerra indios se llamen Maruts y que el Ares griego o Marte (Mars) romano sea acompañado por dos gemelos, Fobos y Deimos, que recuerdan a esa pareja belicosa india. Mediante esta y otras coincidencias, se podría llegar a reconstruir, y se ha intentado varias veces, una primitiva mitología indoeuropea.

Posiblemente el que más ha avanzado por ese camino haya sido Georges Dumezil, que elaboró la teoría de las tres funciones comunes a los diversos pueblos indoeuropeos, mostrando semejanzas asombrosas, por ejemplo, entre Roma y la India. Una de las más curiosas es que los sacerdotes romanos llamados  flamines, mantenedores de la llama sagrada, podrían tener relación con la casta de los brahmines o brahmanes  de la India. A ello hay que añadir que el dios de Zaratustra o Zoroastro y otros persas era una llama. Es muy probable, por cierto, que ese dios del fuego (Agni en la India) fuera adoptado por un pueblo semita: el de los judíos, cuando Moisés lo encontró en el monte en forma de zarza ardiente.

Flámines romanos en el Ara Pacis (Altar de la paz)

Un brahman indio

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Los dioses de Khemi
Comparación Automática 001

God Is Dead 002

Esto es una comparación automática que escribí tras leer el texto publicado por Jaime E. Cabria en su página dedicada a los dioses de Khemi: La página de Ptah

Es sólo un juego, sin ninguna pretensión de rigor o corrección, aunque quizá pueda dar origen a una investigación más detenida de algunos puntos.

Pongo en texto negro el original y en marrón mis asociaciones automáticas. El texto de Jaime E. Cabria es muy interesante y vale la pena leerlo íntegro, por lo que no he quitado nada.

Se supone que la comparación era entre los mitos egipcios y los griegos, pero no he podido evitar, aunque no era mi intención, pensar a veces en mitos de otras culturas.

NOTA en 2014: Finalmente, hay que tener en cuenta que esto es un método de trabajo para estimular la creatividad, así que puede resultar un poco aburrido para otra persona leer estas disquisiciones tan personales, que son como un flujo de pensamiento sin censura ni revisión. Creo que coincide  on el método que emplea el editor Walter Murch cuando le  llegan los ccopiones de una nueva película: simplemente los mira y anota todo lo que se le pasa por la cabeza, sin más. Se supone que a partir de este trabajo privado surgiría un trabajo hecho pensado en otro lector. Espero recorrer esa etapa dentro de unos días.

COMPARACIÓN AUTOMÁTICA 001: LOS DIOSES DE KHEMI

1. LOS DIOSES DE KHEMI

(Jaime E.Cabria)

LA CREACION.
En los Textos de las Pirámides encontramos la leyenda de la Creación; asimismo en el papiro del Museo Británico 10188 encontramos un sortilegio para destruir a Apopi, serpiente-demonio de la Oscuridad. En él encontramos que Ra adoptó la forma de Khepra:
“El cielo no existía y la tierra todavía estaba sin crear, y las cosas de la tierra y las cosas reptantes no habían nacido en ese lugar, y Yo las hice salir de Nu fuera de su estado de inactividad.
No encontré ningún lugar donde pudiera permanecer de pie. Impuse un sortilegio sobre mi propio corazón. Establecí una fundación en Maat. Creé toda forma. Era un ser único. No había emanado de mí el dios Shu, y no había arrojado de mi ser a la diosa Tefnut. No había ningún otro ser trabajando conmigo. Una multitud de cosas creo desde mi corazón”

Pero el Sol, el ojo de Nu, estaba tapado por Shu y Tefnut, sus hijos; tras un largo período éstos salen de Nu y llevan consigo el ojo de su padre.

Entonces Khepra lloró, y de sus lágrimas nacieron el hombre y la mujer.

El dios hizo entonces otro ojo, la luna, y creó las plantas y los reptiles; y Geb y Nut, Osiris e Isis, Seth y Neftis y Horus nacieron de Shu y Tefnut. Es la Eneada Heliopolitana.

ENEADA HELIOPOLITANA
Son los dioses de Iunu, llamada Heliopolis por los griegos, capital del nomo XIII, Heqat.

Ra

“Padre de todos los Dioses”. Creador del Universo. Su importancia se establece en el período Tinita, aunque es en la Dinastía IV cuando los Faraones adoptan el título de “Hijo de Ra”. Es representado como hombre con cabeza de halcón o carnero; sobre ésta el disco solar y el ureo. Al amanecer es Khepra, al mediodía Ra y al anochecer Atúm.
Posee 14 Kas (Hu-alimentación; Shepes-gloria; Iry-producción de alimentos; Nejt-victoria; Udy-prosperidad; Uas-honor; Aju-estrépito; Shemes-fidelidad; Ayefa-abundancia; Heka-magia; Dyehen-resplandor; User-vigor; Seped-habilidad; Pesedy-luminosidad).
Con forma de toro Mer ur se asocia a la fertilidad de los campos.

Shu

Hijo de Ra y esposo de Tefnut. Es representado como hombre con una pluma de avestruz en la cabeza, sujetando a Nut, el cielo.
Su nombre significa “estar vacío”; es el aire que está entre cielo y tierra, el que permite respirar a los seres vivos. Sus huesos se ven en forma de nubes, que ayudan a Ra en su ascensión.

Tefnut

Mujer con cabeza de leona y disco solar sobre ésta. Hija de Ra, Esposa de Shu, madre de Geb y Nut. Representa la humedad. Creada de la saliva de Ra.

Geb

Hombre con el pene en erección con una oca sobre la cabeza. Dios de la tierra; esposo del cielo, Nut, constituye el principio de la fertilidad y de la vida de todo lo que vive sobre la tierra. Llamado Gengen Ur, el “Gran Cacareador”, es la razón de la divinidad del Rey ya que éste es considerado como Horus y lleva el título de “Heredero de Geb”.

Nut

Mujer arqueada sobre la tierra con el cuerpo recubierto de estrellas; mujer con un vaso sobre la cabeza. Es el cielo, la bóveda que contiene el Universo, el lugar que recorre el Sol, al que da a luz cada mañana. Madre de Osiris, Isis, Seth y Neftis, engendrados de Geb en los 5 días epagómenos (leyenda que relataré más adelante).

Osiris

Señor del Amenti. Hombre momificado que lleva los símbolos de poder (el trillo y el cayado); sobre la cabeza, la corona Atef. Como símbolo tiene el pilar Djed, columna vertebral del dios. Divinidad de la vegetación y Soberano del Más Allá. Juez Supremo en la pesada del corazón en la Sala de las Dos Verdades. Es la personificación de la historia y el poder de Khemi (junto a Isis), antepasado directo de la realeza.

Isis

Su nombre significa trono, y así es representada la diosa, como una mujer con un trono en la cabeza; también puede llevar dos cuernos liriformes con el disco solar en medio; mujer alada, con cabeza de vaca, escorpión (Hedjedet), hipopótamo (Raret), cobra o leona (Uadjet). Representa el trono, la fidelidad, es la Gran Diosa Madre; personifica la maternidad, la fertilidad. Hermana y esposa de Osiris, madre de Horus.

Seth

Señor de Alto Egipto. Hombre con cabeza de animal desconocido; algunos egiptólogos creen que puede ser un asno, una jirafa o un lebrel. Aunque la leyenda le identifica con la violencia, el mal y el desierto (en contraposición a Osiris), no está claro que siempre fuese así. Tal vez se deba al aumento progresivo del culto osiríaco, ya que incluso algunos reyes llevaron su nombre, v.gr. Sethi I; además está presente en la ceremonia Sema-Taui, unión del loto y el papiro, símbolos del Norte y el Sur de Khemi, Bajo y Alto Egipto, en el rito de la coronación del rey.

Neftis

Señora de la Casa. Mujer con el jeroglífico de su nombre sobre la cabeza; mujer alada. Esposa y hermana de Seth, hermana de Osiris e Isis. Madre de Anubis, que es engendrado de su relación con Osiris, aunque también es denominada Mujer sin Vagina por su unión con Seth. Está relacionada con los ritos funerarios (las vendas de las momias son llamadas “Mechón de Neftis”).

Curiosamente, la primera similtud que me ha venido a la cabeza no ha sido con Grecia, sino con Japón, pues, si no recuerdo mal, en Japón también en el momento de la Creación un Dios busca un lugar en el que pueda permanecer de pie como hace Ra, porque todo es fango o agua. Pero este mito es común a muchas mitologías.
Los 14 kas de Ra me recordaron a los me de Mesopotamia, que son también atribuciones y propiedades y que aparecen en un relato muy divertido en el que Innana le roba esos me a Enki.

De Iside et Osiride (De Isis y Osiris)
Leyenda de Plutarco (breve relato).
Aunque partes de este mito se encuentran en los Textos de las Pirámides, es gracias a Plutarco que conocemos casi la totalidad de la leyenda; brevemente es:
Iracundo Ra porque Nut era amada por Geb, y éste era correspondido, decretó que la diosa no tendría hijos en ningún mes ni en ningún año. La maldición de Ra no podía ser ignorada por ser el dios supremo. Nut acude a Thoth, que también la amaba, y éste acude al dios de la Luna, que compite con el Sol en luminosidad. Le reta a un juego de mesa con una fuerte apuesta; el dios de la Luna pierde el juego y la apuesta, que consistía en la decimoséptima parte de su luminosidad (por esto la Luna desaparece cada 28 días). Con esta luz, Thoth añade 5 días al año (antes el año tenía 360 días) de tal forma que no pertenecen al año anterior ni al siguiente, ni a ningún mes; son lo 5 días epagómenos que permiten dejar de lado la maldición de Ra. En estos días, Nut tiene a sus hijos Osiris, Horus (el viejo), Seth, Isis y Neftis.
En el momento del nacimiento de Osiris, en toda la tierra se oyó: “Ha nacido el buen y gran rey de la Tierra”. Con el tiempo, las profecías se cumplieron; Osiris trajo la civilización al valle del Nilo, y sus habitantes, que practicaban el canibalismo y los sacrificios humanos, reciben con júbilo las enseñanzas y leyes que Osiris les trae (cultivo de la tierra, leyes morales, ritos correctos para venerar a los dioses, …).

Esto me ha recordado al titán Prometeo, que robó el fuego a los dioses y se lo entregó a los hombres, llevándoles el conocimiento y la civilización. La similitud aumenta cuando vemos que Osiris es acechado y finalmente asesinado por su envidioso hermano Seth. En el caso griego, Prometeo es castigado por su sobrino Zeus, quien lo ata a un monte del Caúcaso donde un águila le devora las entrañas, que le vueven a crecer (Osiris es despedazado). Lo del cofre, claro, recuerda a muchos héroes abandonados en el río en una cesta o un cofre, como Moisés o Sargón de Acad.

Una vez conseguido, Osiris marcha a enseñar a otros pueblos deja a su esposa y hermana Isis al frente de Khemi. Pero alguien envidia los logros de Osiris, su hermano Seth, Señor del Desierto. Seth, apovechando la bondad infinita de su hermano, prepara (a su vuelta) un gran banquete. Isis avisa de la maldad de Seth a su esposo, mas éste no ve ningún mal en asistir al banquete en su honor. Seth se alía con Aso, reina de Kush, y con otros 72 conspiradores; en secreto, mide el cuerpo de Osiris y manda fabricar un cofre, con las medidas del rey, rícamente adornado. Al final del banquete, Seth ordena sacar el cofre y anuncia que lo donará a quien entre en él. Todos intentan entrar, pero no caben; Osiris, sin ver mal alguno en ello, se mete en el cofre y, en segundos, éste es cerrado, clavada la tapa y sellada con plomo derretido. Poco después, el cofre es arrojado al Nilo, en su desembocadura tainítica.

La muerte de Osiris me ha recordado a la muerte de Balder de la mitología germánica. Balder, como Osiris es un Dios de bondad infinita al que detesta Loki. Loki necesita algo con lo que matar a Balder, pero todos los seres del universo aman a Balder y ademas han jurado no hacerle nunca daño. Excepto una pequeña ramita que, por ser considerada tan poca cosa, no ha jurado. Con ella matará Loki a Balder.

Cuando Isis recibe la noticia, siente un gran dolor, se viste de luto y se corta un mechón de su melena. Sabedora de que los muertos no pueden descansar si no son enterrados con los ritos funerarios adecuados, emprende la búsqueda de su esposo/hermano. Mucho tiempo pasó preguntando a todo hombre y mujer por el cofre tan ricamente adornado; un día, viendo a unos niños jugando en la orilla del Nilo, se acercó a preguntarles; los niños le informaron del lugar donde Seth y sus secuaces había dejado el cofre (desde entonces, los egipcios creyeron que los niños poseían dotes naturales de adivinación).
Gracias a la Magia, Isis descubre que las olas han llevado el cofre a Byblos y lo han arrojado en un arbusto de tamarisco; este arbusto se convirtió en un maravilloso árbol con el cofre en el interior del tronco. El rey de Byblos, Melcarthus, fascinado por el árbol, lo hizo talar para usar su tronco como columna de sujeción del techo de su palacio.

La búsqueda que emprende Isis de su hermano Osiris me ha recordado la que emprende Démeter en busca de su hija Perséfone, atrapada en los Infiernos por Hades.
Cuando Isis pregunta a los niños, he pensado en Agustín de Hipona cuando preguntó a un niño que jugaba en la playa.

Isis acudió a Byblos, donde se sentó en una fuente. No habló con nadie, salvo con las doncellas de la reina, a las que habló con dulzura, peinó y perfumó con su divino aliento, más fragante que las flores. Cuando las doncellas llegaron a palacio la reina Astarté les preguntó cómo iban tan peinadas y perfumadas; aquellas le contaron el encuentro con la bella extranjera, y la reina hizo que la trajeran a palacio, convirtiéndola en enfermera personal de uno de los príncipes.
Isis alimentó al niño dándole el dedo a chupar. Por la noche, cuando todos dormían, ponía grandes troncos al fuego y echaba al niño a las llamas; después se convertía en una golondrina y emitía grandes lamentos por su esposo/hermano muerto. Corrieron rumores de estas prácticas por palacio y una noche la reina se escondió en la sala para comprobar si eran ciertos. Cuando Astarté vio al niño entre las llamas, corrió aterrorizada a rescatarle e Isis la reprendió diciendo que privaba al infante de la inmortalidad. Después reveló a la reina su verdadera identidad y le explicó los motivos por los que se encontraba en Byblos, pidiéndole que le entregara el pilar que sujetaba el techo de palacio. Cuando le fue dado, abrió el tronco y sacó el cofre que contenía el cuerpo de Osiris; su lamento fue tal que uno de los príncipes murió de terror. Desde entonces, el tronco fue conservado y venerado en Byblos. Por este motivo, uno de los muchos nombres de Osiris es: “el que está en el árbol”.

Lo de los niños arrojados a las llamas me ha recordado a Tetis, la madre de Aquiles, que sumergía a sus hijos en un caldero hirviente o tal vez en fuego también para convertirlos (como Isis) en inmortales. Pero se le quemaban, excepto Aquiles, al que alguien rescató cogiéndole del talón (por eso el talón era el único punto vulnerable de Aquiles, “talón de Aquiles”) y por donde murió de un flechazo certero de Paris. También me ha recordado leyendas irlandesas de calderos en los que se sumerge a la gente para hacerlos inmortales.


Isis volvió a Egipto por mar, abrió el cofre y lloró amargamente por su esposo. Después Isis se retiró a Buto para descansar.
Seth, que se encontraba cazando a la luz de la luna, descubrió el cofre, y encolerizado destrozó el cadáver de Osiris y esparció los 14 trozos por todo Khemi.

Lo de los trozos de Osiris me ha recordado al menos tres cosas (que recuerde ahora):

1. El mito griego en el que el monstruo Tifón le quita los tendones a Zeus y los guarda en un frasco. Precisamente este mito es el que servía a los griegos para justificar que los dioses egipcios tuvieran formas de animales: asustados tras la acción de Tifón, los dioses se refugiaron en Egipto bajo la apariencia de animales.


2. El mito de los spartakoi o seres nacidos de los huesos del dragón que nacieron de la tierra cuando Cadmo tiró unos huesos de dragón o serpiente hacia atrás. Es curioso, de nuevo (pero no quiero decir que haya relación necesariamente con este mito) que también la leyenda de Cadmo esté bastante relacionada con Egipto.

3. En tercer lugar, me ha recordado un mito de la India: el de la desmembración del primer Dios Prajapati-Purusha.

Pero hay muchos más mitos de desmembración en Grecia y en otras culturas, que no intento recordar ahora, porque estoy practicando la asociación automática o espontánea.

Isis volvió a Egipto por mar, abrió el cofre y lloró amargamente por su esposo. Después Isis se retiró a Buto para descansar.

Seth, que se encontraba cazando a la luz de la luna, descubrió el cofre, y encolerizado destrozó el cadáver de Osiris y esparció los 14 trozos por todo Khemi.

Al descubrir este último acto, Isis, asistida por Neftis y Toth, vuelve a emprender la búsqueda de los trozos de su esposo; cuando encontraba uno, mandaba erigir un templo en el lugar(por esto hay tantas tumbas de Osiris en Khemi); solo faltó el falo, comido por tres peces, Phragos, Lepidotos y Oxirrincos. Asistida por Anubis, Isis recompone el cuerpo de Osiris y practica la primera ceremonia de “Apertura de los Ojos y la Boca” y la primera momificación. Gracias a la Magia, se convirtió en milano y aleteó sobre el cuerpo de Osiris, ventilando sus conductos nasales y dándole la suficiente vitalidad para embarzarla de Horus (el joven), al que dará a luz en la isla de Shemis, en el delta. Así, Horus se convierte en hijo póstumo de Osiris, a quien Isis deberá proteger (también Isis es protectora de la infancia).

Cuando Isis recompone el cuerpo de Osiris, le falta precisamente el falo, lo que me recuerda el mito de la castración de Kronos por Zeus, cuando los testículos de Cronos son lanzados al mar y, según algunas leyendas, de ellos nace Venus. Castración que era una repetición de la que Cronos había practicado con su padre Uranos. Hay que suponer que el falo de Osiris también fue lanzado al mar (o por lo menos a un río), puesto que se lo comieron tres peces según indica Jaime E. Cabria, al que agradezco desde aquí su página que me ha dado pie a esta comparación no odiosa y sí automática.

*************

[Publicado en 2004]

[La imagen de la cabecera es del cómic God is dead, de Jonathan Hickman y Mike Costa, en el que los dioses de las principales mitología se enfrentan en un combate mortal]

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Creatividad y teorías bastante extravagantes

losgrandesinventosdetubau

Algunos de mis inventos

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