Taichi en Beijing

ARTES MARCIALES

Foto tomada por Ana Aranda Vasserot (Beijing 2005)

 

En el lago pekinés de Hou Hai se puede ver esta estatua de bronce de un anciano que practica Tai Chi. Cuando la foto fue tomada, en 2005, yo ya practicaba taichi, aunque no con demasiada intensidad y siguiendo un método propio un poco extravagante, que todavía sigo.

Para algunos el taichi, que está muy relacionado con el  qigong (chi-kung), es un arte marcial, ya que, según historias más o menos increíbles, un buen practicante de taichi puede vencer a cualquier experto en un arte marcial. Son esas historias que siempre les gusta contar a los aficionados a las artes marciales: ¿quién habría vencido en un combate entre Cassius Clay y Bruce Lee? ¿Podría vencer Mike Tyson al campeón mundial de Kung Fu? Es una pasión que comparten los aficionados al comic: ¿quién vencería en un combate entre Batman y Spiderman? Pero el taichi no tiene ninguna intención de combate, así que considerarlo un arte marcial quizá resulta un poco excesivo. Lo que sí parece cierto es que cualquier arte marcial mejora cuando se conoce y practica el taichi.

El combate del siglo: Superman contra Mohamed Alí. Bruce Lee y Alí nunca llegaron a enfrentarse en combate oficial, aunque sé que uno de ellos declaró acerca de ese posible combate: “Yo no lo necesito y él no quiere”. No sé quién lo dijo.

Otros consideran que el taichi es una especie de arte místico o mágico, que te pone en comunicación con la energía que fluye en el cosmos, pero aunque los propios chinos en ciertas épocas han contribuido a interpretaciones semejantes, creo que  tienen poco que ver con el pensamiento chino, casi siempre más práctico y sensato. Se puede considerar, en definitiva, que es un tipo de gimnasia o ejercicio para mantenerse en forma, que se practica desde hace milenios, pues ya parece representarse en los manuscritos encontrados en Mawangdui, fechados en el año -168 y descubiertos en 1973.

Manuscrito encontrado en la tumba de Mawangdui en el que podemos reconocer algunas posturas similares a las de taichi o el qigong

A  mí me gusta el taichi por diversas razones, una de ellas es que suele practicarse en casa o al aire libre, lejos de los gimnasios.

En China es fácil ver a personas que lo practican en grupo o en solitario. Me gustan más las que lo hacen en solitario, discretamente, entre los árboles, porque nunca me han gustado los bailes ni los ejercicios sincronizados.

Una niña china practicando taichi o algo parecido en un parque de Beijing.

Otra razón por la que me gusta el taichi es porque no recomienda sentir dolor, ni forzar los músculos ni practicar hasta el agotamiento, como hacen otras muchas disciplinas gimnásticas y marciales, que a menudo proclaman aquello de: “Si te duele es que es bueno”. Los maestros de taichi dicen expresamente que no se debe forzar el cuerpo durante las posturas, ni sentir dolor ni cansarse.

Y la última razón, por supuesto, es que el taichi es muy hermoso, con sus movimientos fluidos y continuos.


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