Todos muertos
Una investigación sobre la manía de escribir /3

 

En los dos artículos anteriores (La obra oculta de CanettiLas intenciones de Canetti) de esta informal e improvisada investigación acerca de la manía de escribir, me preguntaba por qué Canetti había prohíbido que sus escritos inéditos se publicaran hasta treinta años después de su muerte.
Parece bastante razonable suponer que lo hizo con la intención de que todos los personajes mencionados en sus memorias y recuerdos estuviesen muertos, o al menos todos lo que conoció hasta los cuarenta o cincuenta años.
Pero no me convencía la explicación de que Canetti quisiera evitarles, de esta manera, pasar por el duro trago de leer sus implacables críticas. Ese fue mi primer pensamiento: que quedase un resto de piedad o compasión en un hombre que se vanagloriaba de detestar la piedad. Es una hipótesis no tan descabellada, porque es frecuente que personas que durante toda su vida han sido despiadadas cambien de conducta en la vejez, cuando se siente débiles y necesitan la ayuda, a veces la piedad, de los demás. Yo conozco algún caso de personas de extrema derecha que en la vejez se hicieron socialistas y encendidos partidarios de la ayuda del estado a los débiles, a aquellos a los que unas décadas antes habrían considerado sujetos indeseables a eliminar.

Tal vez ese podría haber sido el caso de Canetti. La debilidad.

No lo puedo asegurar, porque no soy tan atrevido como él para juzgar de manera firme acerca de las intenciones de personas a las que no conozco, y este tipo de disquisiciones psicologistas son siempre muy arriesgadas. Sin embargo, me parece también plausible, y quizá más coherente con las rasgos predominantes de su carácter (tal como me han sido contados por otros), que no tomara esa disposición testamentaria para evitar un disgusto a quienes pudieran sentirse ofendidos por la publicación de sus recuerdos, sino para evitar que pudieran replicarle. Al asegurarse de que todos estuvieran muertos se aseguraba también de que no hubiera réplica posible a lo que cuenta. Que su versión quedara como la verdadera.
En los tres primeros tomos de sus memorias (publicados en vida de Canetti), que son los que yo he leído, aparecen muchos personajes, pero creo que casi todos ellos estaban ya muertos. Muertos estaban Alma Mahler y sus hijas, muerto Bertolt Bretch, Karl Kraus, Robert Musil, muerta su primera esposa, Veza. Alguno todavía estaba vivo, como su hermano, que es  Jacques Canetti, el célebre productor de la chanson francesa, de quien también serían interesantes unas memorias (tal vez las ha escrito).

 

Los hermanos Canetti con su madre Mathilde: Elias, Nissim(Jacques) y George

En el cuarto tomo de las memorias de Elias Canetti, Fiesta bajo las bombas, los personajes principales, como Bertrand Russell (que sale bien parado al parecer) e Iris Murdoch, que es la víctima principal de sus críticas, también están muertos. Tal vez no sea casualidad que este cuarto tomo se haya publicado no mucho después de la muerte de Murdoch: quizá haya en el testamento de Canetti una disposición adicional que permita ir haciendo públicos nuevos materiales a medida que vayan muriendo quienes los protagonizan.
Existe otra hipótesis que explicaría la disposición testamentaria de Canetti, que explicaré en el siguiente capítulo de esta investigación, en la que tal vez se ha desviado demasiado de su intención inicial, aunque estaba entre mis intenciones iniciales no tener un camino marcado de antemano demasiado férreamente: voy escribiendo esto, como decía Canetti, en uno de sus aforismos: como quien respira, aunque mi intención sigue siendo investigar, no por qué Canetti escribía, sino por qué escribo yo.

Continuará….

 



Jacques Canetti, supongo que cuando todavía trabajaba en Phillips, antes de craer su propia compañía.

Ahora sé que, efectivamente, el hermano de Elias Canetti, Jacques, escribió sus memorias: On cherche jeune homme aimant la musique (Se busca jovencito que ame la música). Puedes visitar la página web de las producciones Canetti con este enlace: Jacques Canetti. Allí se podía leer hasta hace poco, en francés, un extracto de esas memorias, en el que Jacques Canetti cuenta los inicios de Jacques Brel, pero al visitar la página recientemente no he encontrado ese texto.

Canetti con Brassens y Gainsbourg

Precisamente en pocos días se inaugurará en París una exposición dedicada a Jacques Canetti, que intentaré visitar.

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