Un hippie secreto

|| Juicio y sentimiento 6

“Por el bien de los demás, cada una resolvió fingir que estaba contenta.”

                                          Jane Austen, Juicio y sentimiento

 

(24 de septiembre de 2004)

…en el capítulo anterior…

Dije que este ensayo-folletín iba a llenarse de pasión y vigor para desdecir a quienes me hayan colocado ya la etiqueta de cura.

Pero antes de contratacar, y puestos a contar secretos, diré algo que sólo algunos conocen: no soy un cura, pero sí soy un hippie secreto.

En Formentera

Hay que tener valor para decirlo en un momento en el que los hippies reciben bofetadas de sus hijos y sus nietos (como se puede ver en las novelas de Houllebecq).

Es evidente que no tengo aspecto de hippie, pero lo soy por algunas cosas que dije en capítulos anteriores. Es cierto que creo que es bueno amar a los demás, no sólo apreciarlos, no sólo tolerarlos, sino sentir un cierto cariño espontáneo incluso por los desconocidos; también creo que la verdadera salvación empieza por uno mismo y que los hijos han de ser ante todo amigos; creo que hombres y mujeres son fundamentalmente iguales y creo que no existe ningún argumento convincente en contra del amor libre. Estas cosas las decían los hippies y ahora, al menos algunas de ellas, son consideradas ridículas.

Jugando a los chinos con María Pía en Formentera

Ahora bien, esas cosas también las decían Aristipo y Epicuro, y Montaigne y Diderot, y Bertrand Russell y cualquier persona que razona, cualqueir persona que es un librepensador, un pensador libre. En realidad estas ideas no tienen estas ideas nada de extraordinario ni de extravagante, pero, como diría Chesterton: “¡Qué tiempos estos en los que las cosas del más sencillo sentido común tienen que ser defendidas como si fueran peligrosas extravagancias!”. El problema, como ya sabemos es que cada uno entiende de manera distintas la expresión “sentido común”. Las ideas por las que Chesterton sentía más afecto, las relacionadas con su predicación del catolicismo, a mí me parecen un puro dispare. Un disparate ingenioso, eso sí. A él, por el contrario, le parecerían un disparate las mías, puesto que escribió un libro titulado La superstición del divorcio.

En la playa de Formentera

Sea como sea, lo aquí me interesa destacar es los hippies eran muy asertivos en su amor al mundo, como lo era también Francisco de Asís. No eran amantes pasivos, sino muy activos. Por un tiempo lucharon, con un éxito notable, contra las guerras, contra la violencia, contra las represiones sexuales, contra la discriminación racial y contra muchas otras cosas. La sociedad actual sin duda ha sido influida por ellos más que por todos los movimientos revolucionarios del pasado siglo. Las libertades sexuales de que ahora disfrutamos no proceden de las ideologías organizadas, y sobre todo no proceden de los que se declaraban y declaran comunistas, que siempre han sido los más reaccionarios dentro de la llamada izquierda, sino de movimientos como los hippies, los beatniks y el feminismo.

Pero, como he dicho, hoy en día se ve a los hippies como de unos fracasados. Ojalá todos los fracasos tuvieran estas características, porque fueron ellos quienes defendieron derechos y libertades que hoy nos parecen de sentido común, como la igualdad de la mujer, la homosexualidad, el uso anticonceptivos….) pero que eran apenas aceptadas en los países desarrollados y reprimidas con dureza en el resto del mundo, especialmente en dictaduras como la de Franco o en los países islámicos e incluso en los autonombrados comunistas.

Allen Ginsberg, beatnik y hippie, con Orlovsky (Fotografía de Richard Avedon)

Esta es mi modesta defensa de los hippies. Por supuesto, también existen caricaturas hippies con las que no me identifico, pero existen caricaturas de cualquier cosa. El fracaso de los hippies es quizá su mayor triunfo, porque las comunidades hippies organizadas casi siempre derivaron hacia algo demasiado parecido a una secta. No se me oclta, sin embargo, que mi defensa es apresurada y simplista, propia de un folletín de verano, pero esconde, creo, bastante verdad.

Continuará…


[Publicado en 2004. Revisado en 2009, 2016 y 2017]

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