Un poco de política

No suelo opinar por escrito de asuntos políticos con nombres y apellidos, excepto cuando trabajaba como articulista de opinión en El Independiente. No es por cumplir una promesa ni nada parecido, por razones que yo mismo quizá ignoro.

Lo haré ahora muy brevemente sólo para decir que me alegro mucho de que se haya retirado Aznar, cumpliendo su promesa, puesto que creo que su gobierno ha sido un ejemplo político deplorable. Espero que ahora la política española gane algo de tacto, finura y respeto. Creo, como diré más adelante, que el ejemplo en política es muy importante, y su ejemplo ha sido muy malo. Espero que su sustituto sea una persona con un carácter un poco más amable y moderado, cosa que no es difícil.

Con la retirada de Aznar y de Arzalluz (que sirvió a Aznar de modelo a pequeña escala) el año que viene se van dos de los políticos que peor ejemplo han dado. Y antes se había ido el que quizá fue el padre de todos ellos: Alfonso Guerra.

Cuando Guerra y González eran la cabeza de cartel del PSOE se pensaba que un tipo tan maleducado, demagógico y agresivo como Guerra (o Arzalluz) no podría ser nunca candidato real al primer puesto de gobierno. Así pareció con ambos, pero Aznar ha demostrado que se puede ser una réplica de derechas de Guerra o un símil del también derechista Arzalluz y llegar a Presidente del Gobierno.

Por cierto, Guerra apareció hace poco para contar otro de esos chistes detestables, en este caso para llamar maricón a Rajoy. Espero que también al irse Aznar mucha gente se tranquilice un poco, porque el efecto Aznar ha sido el doble de fuerte entre quienes le detestan que entre quienes le adoran: los que le odian le imitan más, insultando a diestro y siniestro, sin más argumento que la descalificación gratuita, alusiones al aspecto físico, a la risa, al bigote, etcétera.


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