Una historieta de Craven interactiva

En mis clases de guión a veces propongo un ejercicio que consiste en hacer un comic. No el dibujo, sino el guión.

Al principio utilizaba una historieta de Will Eisner, a la que borraba los bocadillos y rótulos:

Una de las páginas de la historieta de Eisner

Como en la historieta de Eisner sólo aparece un personaje, se trata de un monólogo, por lo que en cursos posteriores pensé que sería más interesante que hubiera diálogos, para así poder tratar también el tema de los diálogos en el guión. Elegí entonces un fragmento del Almanaque de mi padre, de Jiro Taniguchi:

Primera página de la historieta de Taniguchi

Uno de los aspectos más interesantes del ejercicio es que cuando los alumnos rellenan los bocadillos acaban construyendo una historieta de diez páginas en muy poco tiempo, más o menos una hora. Construyen de este modo una narración casi sin darse cuenta, lo que les demuestra que contar historias es más fácil de lo que parece, siempre y cuando uno no piense que es algo demasiado importante (casi nadie piensa que el cómic sea algo importante, lo que relaja la tensión).

Los resultados son muy interesantes desde el punto de vista de la historia o argumento, pero muchos alumnos suelen cometer un mismo error: no respetan las reglas del medio, en este caso del cómic. Las reglas elementales. Es lógico, puesto que no se trata de estudiantes de cómic, sino de estudiantes de guión.

Lo cierto es que casi siempre pongo los ejercicios con una intención explícita y otra oculta. En este caso, la intención explícita es contar una historia y la oculta darse cuenta de que hay que conocer las reglas del medio. Al conocer las reglas del comic se pueden examinar las del cine y la televisión por analogía y diferencia.

He incluido este ejercicio en Las paradojas del guionista. Allí he propuesto, para no pagar derechos de autor y por necesidades de brevedad, una historieta mía de Craven, que me inventé sobre la marcha. En realidad es casi un pastiche de otras historietas, aunque aparece un personaje nuevo que ya presenté en otro blog (Intruso), pero que todavía no he desarrollado en historietas.

La portada del cuaderno Intruso, con un intruso en el cementerio

La historieta que aparece en Las paradojas del guionista en rigor no existe: no es que le haya borrado los bocadillos o globos, es que nunca los ha tenido. Tengo la intención de inventar algo a partir de ella, pues será el inicio de una aventura larga con el intruso de protagonista.

manualcraven

La historieta que aparece en Las paradojas del guionista

Ahora se me ha ocurrido convertir esa historieta en un juego en la web. El juego consiste en que tú escribas los bocadillos.

En este caso no hay ninguna intención oculta: se trata sólo de convertirse por un momento en guionista de comic y contar una historia.

Algunas reglas del cómic

Para demostrar que no se trata de conocer las reglas del cómic  sino tan sólo de contar algo, voy a explicar aquí algunos de los errores que se cometen al rellenar los bocadillos de un cómic  tal como lo cuento en La paradoja del guionista:

Escribir desbordando los bocadillos para el diálogo, o los recuadros para las acotaciones.

Esto, traducido al cine o la televisión sería como si un personaje siguiese hablando con la boca cerrada: el bocadillo en el cómic cumple la función del sonido para el medio audiovisual.

Dejar un bocadillo o un rótulo vacío

En cine sería como si un actor abriese la boca y no escuchásemos nada. Tal vez sería una buena forma de representar el cine mudo en el cómic, pero no el cine sonoro. En cualquier caso, quebranta las reglas elementales del cómic.

Utilizar letra minúscula, a menudo muy difícil de leer
En una producción audiovisual sería como un diálogo ininteligible porque los actores hablan demasiado bajo.

 

Hay otros códigos del cómic, que pasan inadvertidos a sus lectores porque ya están tan acostumbrados a ellos que los consideran como lo más natural del mundo, como las gotas que caen de la cara para mostrar el agobio del personaje, o el pequeño remolino sobre la cabeza para indicar que el personaje está aturdido o a punto de desmayarse. Sin embargo, esos códigos fueron creados en algún momento por autores tan innovadores como aquellos primeros cineastas que decidieron mover la cámara y seguir al actor.

En definitiva, cada medio tiene sus propios códigos. Una de las cosas más importantes para contar una historia es adaptarse al medio, ya sea teatro, cómic o cine, y conocer su naturaleza y sus características (de eso hablo en los primeros capítulos de Las paradojas del guionista: “Entendiendo los medios”).

Un ejemplo curioso: en cómic casi nunca se escriben los diálogos con minúscula, a no ser que se quiera mostrar claramente que el personaje está hablando muy bajito. Sin embargo, en el chat, la minúscula significa hablar normal, mientras que susurrar se indica con letra cursiva, y gritar con MAYÚSCULAS.

 

El juego de Craven

Pues bien, si quieres participar en este juego, lo único que tienes que hacer es descargarte un archivo que se puede abrir en Word, Open Office o cualquier otro programa.

Ese archivo ya tiene fabricados los bocadillos interactivos. Sólo tienes que pulsar en ellos para escribir tu texto. Así de fácil.

También, por supuesto, puedes imprimir la página, escribir los diálogos y volver a escanearla, aunque es más sencillo de la otra manera.

El juego empieza hoy, un día de julio de 2006 y no tiene fin, así que si encuentras está pagina en el 2013, puedes hacer entonces la historieta.

(NOTA en 2013: curiosamente, yo mismo me olvidé de esta página y la he encontrado ahora, en 2013)

Pulsa en la imagen para abrir el archivo de Word/Open Office

INSTRUCCIONES DETALLADAS

Una vez abierto el archivo, pulsa en cualquier rótulo o bocadillo. Eso hará que ese bocadillo quede seleccionado, entonces haz clic con el botón derecho del ratón y elige “Añadir texto”. A partir de ese momento puedes añadir texto (ya sabes: en MAYÚSCULAS) y el bocadillo se adaptará (a lo ancho) según vayas escribiendo. Muy fácil.

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[Craven interactivo se publicó por primera vez en Escrito en el agua, en julio/agosto de 2006]

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LAS PARADOJAS DEL GUIONISTA

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Página web del libro: Las paradojas del guionista

 

 

 

Si buscas entradas relacionadas con mi otro libro El guión del siglo 21, el futuro de la narrativa en el mundo digital, puedes visitar la página El guión del siglo 21.

 

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