Vacío , de Richard Dadd

Horror vacui y vacíop

El golpe maestro del duende leñador
Richard Dadd
(1855-1864 , óleo sobre lienzo)
Copia del original conservado en la Tate Gallery de Londres

Richard Dadd asesinó a su padre en 1843 y fue recluido en un centro psiquiátrico. Dedicó entonces nueve años a pintar este paisaje habitado por seres de fábula que hoy en día se considera una de las obras más representativas del horror vacui. No parece existir en toda la composición un lugar vacío en el que se pueda descansar la mirada, porque incluso en los huecos entre las pequeñas ramitas creemos adivinar figuras escondidas o símbolos que nos revelen algunos de los secretos que Dadd sin duda ocultó en su cuadro.

Octavio Paz creyó ver en ese hacha que amenaza partir en dos la avellana, la promesa de un golpe que romperá el hechizo de ese bosque petrificado que es el cuadro de Dadd:

“El hacha que, al caer, romperá el hechizo que los paraliza, no caerá jamás. Es un hecho que siempre está a punto de suceder y que nunca ocurrirá”. (Octavio Paz, El mono gramático)

Richard Dadd, artista y asesino

Richard Dadd nació en 1817. Como tantos otros artistas de la época victoriana, estaba fascinado por las hadas y los duendes, de una manera semejante a como hoy en día los norteamericanos o los lituanos, aunque por distintas razones, adoran a los ángeles.

El ángel de Uzupis, el más célebre de los ángeles lituanos

Tras estudiar bellas artes y unirse al grupo The Clique, Dadd viajó a Egipto y allí pasó siete días y siete noches fumando una pipa de agua, que él llamaba “hubbly bubbly”, lo que le permitió descubrir que las burbujas en el agua eran un lenguaje secreto. Un descubrimiento como el anterior puede ya justificar la vida de una persona, pero más asombroso resultó que Dadd era capaz de descifrar ese lenguaje y que, además, el dios Osiris también lo empleaba en sus comunicaciones con este mundo. Dadd obtuvo gracias a esta concatenación de prodigios un mensaje de Osiris, con el que regresó a Inglaterra. Antes de llegar a su patria, se detuvo en Roma, donde a duras penas pudo contenerse y no atentar contra el Papa, un acontecimiento que nos recuerda inevitablemente el ataque a la Pietá de Miguel Ángel llevado a cabo por otro artista, el húngaro Lazslo Toth en el siglo XX, que el visitante de nuestro museo podrá visitar próximamente.

Retrato de Thomas Phillips, por Richard Dadd. Phillips quizá está empleando la misma pipa de agua en la que Dadd recibió el mensaje de Osiris

Richard Dadd, retrato

Richard Dadd, retrato

A su regreso a Londres, algo en el comportamiento de Dadd debió despertar sospechas, porque fue sometido a un examen médico y se recomendó que fuera internado en un centro de psiquiátrico. Sin embargo, Richard logró convencer a su padre de que lo único que necesitaba era un poco de descanso. así que los dos se fueron a pasar unos días en el campo. Fue entonces cuando Dadd decidió cumplir las ordenes que le había dado Osiris en aquel mensaje trasmitido con burbujas de agua: mató a su padre y, a continuación, con una navaja y una cuchilla lo desmembró, del mismo modo que Osiris fue desmembrado por su rival Seth.

Al principio se pensó que Dadd había sido asesinado junto a su padre, pero el testimonio de su hermano y el descubrimiento de varias libretas en la casa de Richard en las que aparecían retratos de diversos conocidos, todos ellos con la cabeza cortada, puso en marcha una investigación internacional. Richard Dadd fue capturado en Francia un instante antes de que degollara a un turista.

Bethlem Hospital, conocido popularmente como Bedlam

Encerrado en el hospital de Bedlam durante veinte años, Dadd decidió iniciar una nueva carrera artística, en la que cambió radicalmente de estilo, pero nunca explicó por qué Osiris quería que matara a su padre, aunque muchos sospechan que la respuesta está en algún lugar de ese cuadro sin vacío que es El golpe maestro del duende leñador.

Retrato de un joven, por Richard Dadd

El golpe maestro del duende leñador fue pintado con tal delicadeza y maestría que no puede ser apreciado en una reproducción, puesto que está pintado literalmente en tres dimensiones. Algunos de los personajes, como un sátiro que se esconde bajo las faldas de dos mujeres casi no puede ser visto, a no ser que la persona se mueva alrededor del cuadro. Por ello, el horror vacui no se aplica sólo a las dos dimensiones, sino también a la profundidad.

Escena de bacanal, por Richard Dadd

 

¿HORROR VACUI O REPRESENTACIÓN DEL VACÍO?

El golpe maestro del duende leñador ha sido examinado desde todos los puntos de vista y desde cualquier perspectiva imaginable, no para descubrir nuevas criaturas escondidas entre las hojas, sino para descifrar la mente de Dadd. Se ha discutido su carácter autobiográfico, su intención oculta de crítica social y se ha intentado descubrir códigos ocultos. Incluso, como han hecho Schiffer y Goldstein, se ha negado que deba incluirse en el género del horror vacui u horror al vacío.

Detalle en el que vemos al leñador (tal vez el propio Dadd) y a un enano que podría ser su padre. Aunque el hacha debería descargarse sobre la avellana, para construir un nuevo carro para Mabb, la reina de las hadas,  también parece amenazar la cabeza del diminuto y triste ser, que mira asustado.

Richard Goldstein, a partir de la lectura del críptico poema Elimination of a Picture & its subject–called The Feller’s Master Stroke, que el propio Dadd dedicó a su cuadro, concluyó que en la pintura se expresa el vacío, no el horror vacui.

Anne Marie Schiffer se sumó a la tesis de Goldstein y añadió un punto de vista científico, o al menos metafísico. En su opinión, el cuadro de Dadd debe ser considerado como una de las mejores expresiones del vacío, no sólo porque, como sostiene Goldstein, el artista llenó el lienzo de objetos y personajes como respuesta a su vacío existencial y su demencia interior, sino porque, más allá de las apariencias inmediatas, en ese cuadro, y en cualquier cuadro, casi todo es vacío. Desde una perspectiva ontológica, si queremos entender qué es el mundo, científica, dice Schiffer, hay que distinguir entre apariencia y realidad, entre el fenómeno (lo que vemos) y el númeno (lo que permanece oculto). Aparentemente existe lo sólido, pero en realidad el vacío está en todas partes:

“Todas las cosas están compuestas de átomos. A su vez los átomos están compuestos de núcleos y electrones. El núcleo de un átomo es comparable a la cabeza de un alfiler en una catedral; los electrones a motas de polvo suspendidas en el aire del interior de la catedral. La gran diferencia es que en el átomo no hay ninguna catedral alrededor de todo ese vacío: el espacio equivalente a la catedral es también tan sólo vacío. La consecuencia de todo esto es que cualquier objeto está compuesto en un 99,9 % de vacío.
Por eso, aunque llenemos el espacio de objetos y de materia, seguiremos teniendo tan sólo vacío, como intuyeron, antes que los propios físicos, los artistas del género mal llamado horror vacui.”

Anne Marie Schiffer (Consideraciones sobre el vacío en la pintura)

Por estas razones, sin duda un poco paradójicas a primera vista, pero comprensibles tanto para un físico como para un psicólogo, en el Museo de los Mundos Posibles hemos considerado que la obra de Richard Dadd es una de las mejores representaciones de esa realidad en la que habitamos que está compuesta, en casi su totalidad, tan sólo de espacio vacío.

Songe de la Fantasie 1864. El cuadro se asemeja mucho a El golpe maestro del duende leñador, con decenas de personajes de fábula que se pueden adivinar entre las ramas, aunque los desvaídos colores no ayudan a su identificación. En la esquina inferior izquierda se pueden ver muchas avellanas amontonadas.


El golpe maestro del duende leñador en Tate (Londres)
Elimination of a Picture & its Subject—called The Fellers’ Master Stroke, por Richard Dadd


  

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