Xanadú y el algoritmo de Google

Xanadú

Hace unos días (marzo de 2005), Google anunció que iba a modificar su algoritmo de búsqueda. El algoritmo de búsqueda son las instrucciones que permiten a Google rastrear la red mundial y ofrecer a quienes lo consultan unos resultados asombrosamente precisos.

De no ser por los buscadores de red, la navegación por Internet sería una verdadera tortura, algo mucho más complejo que buscar una aguja en un pajar. Sin embargo, esa precisión y capacidad de búsqueda no evita que se produzcan ciertos resultados indeseables. Uno de ellos es que las llamadas ‘granjas de contenido’ aparecen en los primeros lugares de las búsquedas. Las granjas de contenido son páginas que recogen contenidos ajenos y los ofrecen en su propia página, a menudo no con el propósito de difundir ideas interesantes, sino con la sencilla intención de ganar dinero gracias a la publicidad asociada.

Ese tipo de páginas, y otras que emplean diversos trucos para reconducir el tráfico de la red, hacen que la persona que pone contenido original no reciba visitas en su página y que sí lo reciba quien ha copiado ese contenido. Lo que Google propone al modificar su algoritmo de búsqueda es que quienes suban contenidos originales  a  la red sean beneficiados por los motores de búsqueda y no al contrario, es decir, premiar a quienes añaden algo nuevo y original a la red.

Algoritmo de Google

(…Y así es, en términos sencillos, como puedes mejorar tu ranking en los buscadores de red)

 

¿Camino de Xanadú?

Es una estupenda iniciativa, tras la que casi se puede detectar el eco o el primer paso hacia uno de los míticos proyectos de Internet, imaginado por Ted Nelson, el hombre que inventó el hiperenlace. Me refiero a Xanadú.

Como ya he hablado de Nelson en varios lugares, que puedes encontrar al final de esta entrada, sólo diré aquí que Xanadú consiste en lo que Nelson llama transclusión, un sistema de registro universal en la red, que permitiría detectar el origen de cualquier texto, a través de las diferentes versiones y variaciones del mismo.

Parece una idea imposible de llevar a cabo, si pensamos en las continuas y levísimas variaciones que se pueden hacer en un texto para convertirlo en otro. En El dilema de Agustín, uno de los textos reunidos por antólogos del futuro en Recuerdos de la era analógica, se ofrece el ejemplo de cómo un texto titulado “Ideas platónicas, mundo popperianos y memética”, se convierte en otro llamado “Justificación del marxismo-leninismo digital”, a través de continuos pero progresivos cambios casi imperceptibles. Pondré aquí un ejemplo más sencillo que el que allí aparece:

Amor es Roma

Amar es Roma

Amar es Romo

Amar es robo

Amar es bobo

Omar es bobo

Omar es lobo

Omar es loco

Etcétera

Hay un juego parecido que no sé si aprendí en algún libro de Lewis Carroll o de Martin Gardner, o quizá me lo enseñó mi padrino José Luis Velasco, que consistía en ir trasformando una palabra en otra cambiando sólo una letra cada vez. Por ejemplo, cambiando sólo una letra cada vez, podemos convertir un “carro” en “dedos”

Carro

Cerro

Perro

Pedro

Cedro

Cedió

Cedía

Pedía

Pedís

Pedos

Dedos

En cualquier caso, el algoritmo de Google y el sistema de registro universal Xanadú o la Transclusión, como lo llama Nelson, parece muy interesante, pero también hay ciertos dilemas, como el de Agustín aquí comentado, que resultan inquietantes.

En otra ocasión hablaré un poco más de El dilema de Agustín y del registro universal y la transclusión de Nelson, un asunto muy interesante que ofrece, creo, soluciones inesperadas en el debate del copyright.

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Si quieres saber por qué se llama “el dilema de Agustín? puedes descubrirlo en Recuerdos de la era analógica (página dedicada al libro), pero tendrás que leerlo en el propio libro: Recuerdos de la era analógica (para comprar el libro online en Amazon)

 Acerca de esa extraordinaria persona llamada Ted Nelson:

Cómo se inventó el futuro/ 3. Ted Nelson

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