Xu Wei y cada momento es nuevo

Casi por casualidad Ana y yo descubrimos, en nuestros últimos días en Pekín, uno de los lugares que más nos gustó. Curiosamente era un sitio muy turístico, y no digo esto porque yo odie a los turistas o los lugares turísticos, sino por lo extraño de no haberlo encontrado antes. Como diré en una entrada que pienso escribir para el cuaderno de Pekín (¡Viva el turismo!), a mí me suelen gustar mucho los lugares más turísticos de las ciudades. Me gusta el Madrid de los Austrias y me gusta el Barrio Gótico de Barcelona, Montmatre y Montparnasse en París o San Telmo en Buenos Aires.

hutongVista desde el hutong (barrio) por la noche

Caminando por allí vimos algunos bares y restaurantes que nos parecieron deliciosos y decidimos entrar en uno después de charlar con un hombre muy atractivo que vendía cosas en un puestecillo junto a la puerta, pero que en ningún momento nos pidió que le comprásemos nada.

hutong

La calle desde nuestro bar: se ve un pie del hombre atractivo

Eso nos sorprendió, pues, al contrario del hutong en el que teniamos nuestra habitación, aquí los vendedores no intentaban atraerte a sus negocios. Podría pensarse que eso se debe a que este sitio era de más pelas, pero no: era también más barato, excepto algunas tiendas de ropa. Aquí no parecía tenerse la costumbre de regatear: cuando preguntamos por una hermosa chaqueta que me recordaba otra que me robaron en una discoteca de Madrid y nos pareció caro, el vendedor se encogió de hombros y nos dejó marchar sin ofrecernos otro precio: algo insólito hasta entonces para nosotros.

hutong

Dentro del bar melancólico

En aquel delicioso bar sonaba música más o menos melancólica muy bien escogida y casi toda en inglés. Pero entonces sonó una canción en chino que nos gustó mucho. Ana preguntó a la guapísima camarera quién cantaba. “Xu Wei”, fue la respuesta.

xu wei

Conseguimos el cedé unos días después y nos gustaron mucho algunas canciones, pero especialmente Every minute is fresh ( 旅行)

Posteriormente he sabido que a Xu Wei le gusta mucho leer a Zhuangzi, mi filósofo chino favorito, y tal vez por eso el nombre de su disco coincide con una de las ideas de Zhuangzi que yo comparto: cada minuto es nuevo. O dicho al contrario del Eclesiastés : “Todo es nuevo bajo el sol”.


[Publicado el 25 de septiembre de 2005]


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